<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750</id><updated>2012-02-13T14:39:50.581-08:00</updated><category term='Carta a un católico antievolucionista'/><title type='text'>tadurraca</title><subtitle type='html'>Soy una urraca que guarda todo lo que brilla. Tengo dos ventajas sobre las urracas.
1ª Que con las ideas brillantes de otros hago mi propio edificio
2ª Que me gusta que la gente entre en ese edificio.
En este bolg podrás encontrar cosas variopintas sobre temas como historia, arte, música, filosofía, ciencia, religión, política, dirección de empresas y más. Todo un poco caótico, eso sí. Tus comentarios son bienvenidos y te contestaré lo antes posible</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>391</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-4993413520675268416</id><published>2012-02-12T11:14:00.000-08:00</published><updated>2012-02-12T11:29:30.552-08:00</updated><title type='text'>Para Félix de Azúa sobre la resurrección de la carne</title><content type='html'>&lt;div&gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;El otro día, una de las monjas de Iesu Communio de La Aguilera, pasaba del postulatazgo al noviciado. Como siempre que hay un acto así, tras la ceremonia religiosa, se reúnen en el locutorio cantidad de familiares y amigos de la protagonista del evento, además de unas 200 hermanas de la comunidad. Allí estaba yo. Y ese era también el caso de otra familia amiga que acababan de perder un hijo en un accidente de coche. Como en esas reuniones, cada uno que va, si lo desea, toma el micrófono y cuenta o pregunta lo que quiere, esta familia pidió oraciones para soportarlo. Alguien de los asistentes (el uso de la palabra es libre) contestó que él había perdido a muchos seres queridos y que, más allá de su tristeza y de su fe vacilante, siempre había tenido la certeza de que un día volverá a abrazar a todos los seres queridos que ha perdido. Pero lo cierto es que los cristianos, demasiado a menudo tenemos una fe demasiado abstracta y olvidamos esta grandiosa verdad. A veces, tienen que ser los no creyentes quienes nos lo recuerden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, al día siguiente estuve varias horas hablando con mi hija Marta, que pertenece a la comunidad Iesu Communio. Hablamos del encuentro del día anterior y, concretamente, de esa intervención y del conceptualismo de la religión de muchos católicos. Me dijo que no era esa la formación que ellas recibían. Muy al contrario, en una de esas sesiones diarias de formación, les habían hablado de eso y les habían leído un artículo con el título de “Carne”, publicado en el País hacía tiempo. Me dio algunas claves y, cuando llegué a casa, lo busqué en internet. Me pareció magnífico, que su autor, Félix de Azúa, que se declara no creyente, nos recordase a los sedicentes católicos algunas cosas que deberían ser la base de nuestra fe. Transcribo el artículo completo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span&gt;Carne&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Félix de Azúa, El País 21-VI-2000&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Hace unos días asistí al funeral de una excelente persona muy querida por cuantos la conocieron. La parroquia estaba más bien mohína, como es razonable, hasta que comenzó el sermón. Entonces nos pusimos tristísimos. El buen cura vino a decir que lo mejor que puede hacerse en esta vida es morirse, porque de inmediato nos disolvemos en la luz divina como chispas devoradas por un alegre y vertiginoso incendio. Lo cual está muy bien, pero lo presentaba como algo estrictamente espiritual. Sólo nuestra parte inmaterial pasaba a formar parte de tan colosal luminosidad. Ni una palabra dijo sobre la parte carnal. Ahora bien, si la resurrección de la carne, la Gloria eterna, se queda en un cursillo de filosofía platónica, o, a todo tirar, hegeliana, dos potentes pensamientos ateos. Sin la resurrección de la carne, la promesa católica de inmortalidad se reduce a tener portal en un Internet eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras escuchaba las palabras del bondadoso sacerdote, me vinieron a la cabeza espeluznantes imágenes de una película de Dreyer, la sublime Ordet (La Palabra): cuando el personaje chiflado que todos creen mudo se enfrenta al cadáver de su cuñada y comienza a balbucear con voz cada vez más tonante hasta que, fuera de sí, aúlla las terribles palabras y ordena a la muerta que resucite. Al tiempo de caer desvanecido, la mujer se incorpora. Creo recordar que las flores que cubrían su cuerpo resbalan hasta el suelo volando con la lentitud de una sumisión reticente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Católicos no os dejéis arrebatar la Gloria de la carne. No os hagáis hegelianos. Que, sobre todo, el cuerpo sea eterno es la mayor esperanza que se pueda concebir y sólo cabe en una religión cuyo Dios se dejó matar para que también la muerte se salvara. Quienes no tenemos la fortuna de creer, os envidiamos ese milagro, a saber, que para Dios (ya que no para los hombres) nuestra carne tenga la misma dignidad que nuestro espíritu, si no más, porque también sufre más el dolor. Rezamos para que estéis en la verdad y nosotros en la más negra de las ignorancias. Porque todos querríamos, tras la muerte, volver a ver los ojos de las buenas personas. E incluso los ojos de las malas personas. En fin, ver ojos y no únicamente luz.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Sencillamente soberbio. A veces, como dijo Benedicto XVI en su viaje a Alemania el pasado mes de Septiembre, &lt;i&gt;“en la historia, algunos finos observadores han señalado frecuentemente que el daño a la Iglesia no lo provocan sus adversarios, sino los cristianos mediocres”&lt;/i&gt;. Y esa mediocridad pasa casi siempre porque nos hemos hecho una religión desencarnada. Porque Cristo, al encarnarse, hizo que &lt;i&gt;nuestra carne tenga la misma dignidad que nuestro espíritu&lt;/i&gt;. Es cierto, &lt;i&gt;la mayor esperanza que se pueda concebir sólo cabe en una religión cuyo Dios se dejó matar para que también la muerte se salvara&lt;/i&gt;. Pero al resucitar, no hizo que también la muerte se salvara, sino que le arrebató su victoria sobre la vida. Como dice san Pablo: &lt;i&gt;“¿Dónde está, muerte, tu victoria?  ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?”&lt;/i&gt; No es la muerte la que se ha salvado en Cristo. Somos nosotros los que en Cristo nos hemos salvado de la muerte. Nosotros, cuerpo y alma. Porque el hombre no es una mezcla de cuerpo y alma, como puede ser un agua echada al vino. Tampoco es una chispa de vida llamada alma, encarcelada en un cuerpo de sucia materia, como creen los gnósticos. No, el hombre es cuerpo y alma como el núcleo de helio está formado por dos protones. Si los separas, ya no es helio. Por eso el alma no estará del todo y completamente en la Gloria, hasta que se le una el cuerpo. Ignoro cómo será ese hiato de tiempo en que nuestra alma esté desencarnadamente salvada, pero no me cabe duda de que la Gloria total no será completa hasta que se produzca de nuevo esa unión. Tal vez, como en Dios no hay tiempo, lo que a nosotros nos parece un hiato extraño, sea un instante simultáneo. Así lo espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cristianos, y los católicos en particular, deberíamos empezar por leer más las Escrituras. Si lo hiciésemos, veríamos que la revelación judeo-cristiana es la única que afirma, desde su primera página, que el mundo material es bueno. Todos los mitos prejudaicos de la creación, hacen derivar el mundo material de los despojos de algún dios malvado. Y esa visión de un mundo material malo, ha pervivido hasta nuestros días en corrientes de origen gnóstico más o menos camuflado. Y también los cristianos, a menudo obsesionados por el pecado menos grave de los pecados, el de la carne mal usada, hemos contribuido a ello. Conviene recordar que la Iglesia, desde el principio, combatió esa creencia gnóstica. Si los cristianos leyésemos más las Escrituras, veríamos cómo Ezequiel afirma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;- Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?&lt;br /&gt;Yo le respondí:&lt;br /&gt;- Señor, tú lo sabes.&lt;br /&gt;Y me dijo:&lt;br /&gt;- Profetiza sobre estos huesos y diles: ¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Os voy a infundir espíritu para que viváis. Os recubriré de tendones, haré crecer sobre vosotros la carne, os cubriré de piel, os infundiré espíritu y viviréis, y sabréis que yo soy el Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo profeticé como me había ordenado y, mientras hablaba, se oyó un estruendo; la tierra se estremeció y los huesos se unieron entre sí.  Miré y vi cómo sobre ellos aparecían los tendones, crecía carne y se cubrían de piel. Pero no tenían espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces él me dijo:&lt;br /&gt;- Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Esto dice el Señor: Ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos para que vivan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Profeticé como el Señor me había ordenado, y el espíritu penetró en ellos, revivieron y se pusieron en pie. Era una inmensa muchedumbre.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Si leyésemos más las Escrituras, oiríamos a Job decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Yo sé que mi redentor está vivo y que él, al final, se alzará sobre el polvo; y después de que mi piel se haya consumido, con mi propia carne veré a Dios. Yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Y nos asombraríamos con san Pablo cuando decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En un instante, en un abrir y cerrar de ojos [...], los muertos resucitarán incorruptibles.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Y sabríamos responder con sus palabras a los que nos preguntasen cómo serían esos cuerpos resucitados y gloriosos. ¿Con qué cuerpo volverán a la vida? –nos preguntan y nos preguntamos lícitamente. ¿Cómo resucitará un discapacitado de nacimiento? ¿Cómo lo hará un embrión sacrificado a la investigación? Escuchemos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Lo que tú siembras no germina si antes no muere. Y lo que siembras no es la planta entera que ha de nacer, sino un simple grano de trigo, por ejemplo, o de alguna otra semilla. Y Dios proporcionará a [...] cada semilla el cuerpo que le corresponde. [...] Se siembra algo corruptible, resucita incorruptible; se siembra algo mísero, resucita glorioso; se siembra algo débil, resucita pleno de vigor.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;¿Podría una bellota saber cómo será cuando sea encina? La diferencia entre al cuerpo corruptible del embrión o el discapacitado y su cuerpo glorioso, no será más asombrosa que la de mi cuerpo actual y el glorioso. Es algo inimaginable. Pero, como bien dice Azúa, la carne gloriosa, no dejará de ser carne. Los primeros cristianos&lt;i&gt; no se dejaban robar la gloria de la carne&lt;/i&gt;. En sus tumbas, ponían un epitafio que las diferenciaba de las demás. El epitafio decía: &lt;i&gt;“En préstamo”&lt;/i&gt;. Se refería a que el cuerpo estaba prestado al polvo hasta la resurrección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también la lectura de los padres de la Iglesia apunta en la misma dirección de la glorificación de la carne junto con el cosmos entero. San Ireneo, por ejemplo decía que la auténtica Tierra Prometida será para los que&lt;i&gt;“reciban con justicia los frutos del sufrimiento en la creación misma en que trabajaron o fueron afligidos, probados de todas maneras por el sufrimiento; y sean vivificados en la misma creación en la que padecieron muerte a causa del amor de Dios; y reinen en la misma creación en que sufrieron servidumbre ”&lt;/i&gt;. Porque, para un cristiano, la resurrección de su carne gloriosa, será también la resurrección gloriosa de este mundo, creado bueno, pero corrompido por el pecado. Nos dice san Pablo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Porque la creación misma espera anhelante que se manifieste lo que serán los hijos de Dios. Condenada al fracaso, no por propia voluntad, sino por aquél que así lo dispuso, la creación vive en la esperanza de ser también ella liberada de la servidumbre de la corrupción y participar así en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos, en efecto, que la creación entera está gimiendo con dolores de parto hasta el presente.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Sólo el pecado original, doctrina tan mal comprendida por cristianos y no creyentes, nos libera del pesimismo. Porque si, como constatamos con obviedad, el mal existe en el mundo, sólo la ruptura del plan bondadoso de Dios por el pecado deja la esperanza de arreglo. Si no es así, el mal formaría parte intrínseca del cosmos, del que no podría ser desarraigado de ninguna manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, si la Escritura común a judíos y cristianos coincide en la resurrección de la carne, ¿qué ofrece de más Cristo al judaísmo? Precisamente que él, en persona, con su cuerpo y con su alma humanas, junto con su divinidad, vendrá a buscarnos desde la otra orilla y nos acompañará en el cruce de la tenebrosa Estigia, en vez de tener que vérnoslas a solas con Caronte y el Can Cerbero. Los judíos creen que el Dios Altísimo y sólo Espíritu les espera en la otra orilla pero, ¿es eso suficiente en tan duro trance? No lo creo. No obstante, para judíos y ateos que lo deseen, aquí , en esta orilla, estará también Jesús para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo esto, cuando voy a un cementerio, al entierro de un amigo o a visitar la tumba de un ser querido, no me parece un sitio triste. Al contrario, imagino el día en que suene la trompeta, y se produzca la resurrección de la carne. Y el padre, prematuramente separado de su hijo, le abrace. &lt;i&gt;Y el cojo saltará como un ciervo y alabará con cánticos la lengua del mudo&lt;/i&gt;. Y el biznieto se encontrará con su bisabuela, a la que sólo conoció como una anciana decrépita, y la verá en todo el esplendor y belleza de su juventud y le dirá con asombro: “Pero abuela, estás estupenda”. Y salgo del cementerio con la alegría de mi fe renovada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, es cierto, es triste que muchos cristianos hayan perdido esta perspectiva y se hayan quedado en un espiritualismo desencarnado. Pero no es esa nuestra fe. Por lo tanto, agradezco enormemente y de todo corazón a Félix de Azúa –y a rodos los no creyentes como él– que nos recuerden: &lt;i&gt;Católicos no os dejéis arrebatar la Gloria de la carne. No os hagáis hegelianos&lt;/i&gt;. Pero les agradezco, sobre todo, su oración por nosotros: &lt;i&gt;Rezamos para que estéis en la verdad y nosotros en la más negra de las ignorancias. Porque todos querríamos, tras la muerte, volver a ver los ojos de las buenas personas. E incluso los ojos de las malas personas. En fin, ver ojos y no únicamente luz&lt;/i&gt;. Hay oraciones de ateos en búsqueda que son escuchadas por Dios con más agrado que las de cristianos demasiado satisfechos y acomodados como para buscar nada. Un buen ejemplo de ello es la oración del ateo, en forma de soneto, de don Miguel de Unamuno, un hombre en búsqueda donde los haya:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,&lt;br /&gt;y en tu nada recoge estas mis quejas,&lt;br /&gt;Tú que a los pobres hombres nunca dejas&lt;br /&gt;sin consuelo de engaño. No resistes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.&lt;br /&gt;Cuando Tú de mi mente más te alejas,&lt;br /&gt;más recuerdo las plácidas consejas&lt;br /&gt;con que mi alma endulzóme noches tristes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande&lt;br /&gt;que no eres sino Idea; es muy angosta&lt;br /&gt;la realidad por mucho que se expande&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;para abarcarte. Sufro yo a tu costa,&lt;br /&gt;Dios no existente, pues si Tú existieras&lt;br /&gt;existiría yo también de veras.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Sólo una cosa le diríamos Félix de Azúa –creo– y yo a don Miguel. Si Dios existiese, no sería una Idea. Sería de carne. Y yo añado. Es Jesucristo. Y por él, que es la Palabra, para quien fue hecho todo lo material, nuestro cuerpo incluido, existimos de veras, querido don Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que a cambio de aceptar su oración, Félix y todos los no creyentes, me permitan a mí rezar para que se caiga el velo de &lt;i&gt;la más negra de las ignorancias&lt;/i&gt; que él –que no yo– menciona. Ateos, rezamos para que vuestro velo se caiga. Sí, tras la muerte veremos con nuestros ojos de carne los ojos de las buenas personas. Los ojos y la carne de los que hemos amado en este mundo y por los que, y con los que, hemos sufrido, llorado y reído. Como dijo Francis Jammes en su libro “Hojas en el viento”. &lt;i&gt;“Creo que en el último día, las cenizas, levantadas por el Espíritu, obedecerán a las órdenes de reencontrarse por sí mismas. Y volverás a ver a tu hija cogiendo cerezas y capuchinas; y a tu hijo leyendo un periódico en el jardín, donde está tendida la ropa; y a tu joven mujer, cuya mejilla está dulce como la mañana”&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también, incluso, los ojos de de los ateos que han buscado más que muchos creyentes y son, por tanto, más creyentes que ellos. O de los que han encontrado en la hora undécima, aunque no hayan buscado, por la misericordia de Dios. Y los de las malas personas que se acogen a esa misericordia sin límites, dejando, así, de ser malas personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que así sea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-4993413520675268416?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/4993413520675268416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=4993413520675268416&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4993413520675268416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4993413520675268416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/02/el-otro-dia-una-de-las-monjas-de-iesu.html' title='Para Félix de Azúa sobre la resurrección de la carne'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-6635181539473323208</id><published>2012-02-08T07:48:00.000-08:00</published><updated>2012-02-08T07:49:58.778-08:00</updated><title type='text'>Frases 8-II-2012</title><content type='html'>Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;San Agustín plantea este principio general: “Mientras que los impíos hacen mal uso de los males e, incluso, de los bienes, los justos hacen bien uso de los bienes e, incluso, de los males”. Dicho de otra forma, para los limpios, todo es limpio, y para el impuro, todo está manchado. Recitar un Avemaría es un bien. Dar limosna es un bien Lo mismo que acostarse con una mujer. pero si somos malos, hacemos mal uso de todo eso: recitamos un Avemaría para no saludar a Marcel, damos limosna para que el gentío nos aplauda, nos acostamos con una mujer que no es la nuestra, es decir, que no nos acostamos con ella entera, sino sólo con algunos de sus órganos, en un momento pasajero de su vida. Y a la inversa, tener una muela cariada es un pesar. Pasar el día con el primo Gérard es un pesar. Lo mismo que si a uno le operan un ojo con anestesia local. Pero si somos buenos, de todo ello hacemos un buen uso: nos alegramos de ese dolor de muelas que nos ayuda a ayunar el viernes, nos esforzamos por ver en Gérard una criatura de Dios más sorprendente que el oricteropo* del zoo de Vicennes y aprovechamos nuestro ojo desorbitado para hablarle de la fe a nuestro oftalmólogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fabrice Hadjadj, “Tenga usted éxito en su muerte”. Cfr. “El los que aman a Dios, todo coopera para el bien” carta de san Pablo a los Romanos Capítulo 8 versículo 28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;*El “oricteropo” (del griego orycter, “excavador” y pous, “pie”) es más conocido como “cerdo hormiguero”. Es un mamífero rechoncho, de grandes orejas, hocico muy largo y garras afiladas. Es de costumbres nocturnas, vive al sur del Sahara y se alimenta de hormigas y termitas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-6635181539473323208?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/6635181539473323208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=6635181539473323208&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6635181539473323208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6635181539473323208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/02/frases-8-ii-2012.html' title='Frases 8-II-2012'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-7194375327360897186</id><published>2012-02-06T03:44:00.000-08:00</published><updated>2012-02-06T03:47:37.820-08:00</updated><title type='text'>Anatomía de una Crisis y III</title><content type='html'>Varios profesores de la Universidad Francisco de Vitoria, Nieves Carmona, Beatriz Duarte, Ignacio Temiño y yo mismo, hemos escrito un artículo en el que analizamos la crisis en la que estamos inmersos. Sus causas, los responsables de que se haya producido y la dirección en la que, a nuestro juicio debería buscarse la salida de la misma. Lo publico en este blog en tres partes, de la que esta es la tercera y última.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Anatomía de una crisis III &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IV. Y, ¿quien tiene la culpa? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién o quienes son los culpables de esta crisis? Es muy fácil jugar a ser víctimas inocentes y buscar un chivo expiatorio al que cargar con todas las culpas y mandar al desierto. Los bancos son los que se han llevado ese papel. Y no vamos a decir que algunos –o muchos– bancos no tengan una buena parte de la culpa. ¿Cuáles? Básicamente, los que más alegremente se han dedicado a dar préstamos para invertir en la primera burbuja –en España más las Cajas de Ahorro, de titularidad pública–, y los que hayan creado o comprado esos productos tan maravillosos como falsos con alta rentabilidad y sin riesgo. Sin embargo, hay también muchos bancos prudentes que hay participado en una medida muy limitada en este proceso. Pero, dicho esto, que es la mitad de la verdad, en un breve repaso al proceso que ha desencadenado esta tormenta perfecta, aparecen otros culpables y, mucho nos tememos, que pocos se libran de su cuota de culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecemos por los ciudadanos que se han dejado arrastrar por la perspectiva de ganancias fáciles invirtiendo especulativamente en pisos. Creo que no hay nada malo y sí mucho bueno en querer ganar dinero honestamente. Y no voy a decir que pretender comprar un piso hoy y venderlo un año después endeudándose y ganando una buena rentabilidad sea, en sí mismo, deshonesto. Pero sí que es jugar con fuego y aportar un granito de arena a la creación de la primera burbuja. Y muchos granitos de arena hacen una playa peligrosa. Quien haya participado en esto, en menor o mayor medida, que haga el correspondiente análisis y acepte su cuota de culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigamos después con la tríada de gobiernos/bancos centrales/reguladores. El exceso de liquidez y los bajos tipos de interés de la pre-crisis están causados por los dos primeros de esta tríada. Los bancos centrales, instados, jaleados y presionados por los gobiernos que engloban (Básicamente BCE para la Unión Europea y FED para los Estados Unidos) son los responsables fundamentales de estas causas, básicas para la creación de la primera y segunda burbuja. Y a su vez, los gobiernos han sentido la presión de sus ciudadanos que, a buen seguro, hubiesen penalizado como votantes al gobierno que hubiese presionado para que los tipos de interés subiesen. Quizá haga falta una clase política un poco menos electoralista y con un poco más de liderazgo para ser capaces de no dejarse arrastrar por las demandas demagógicas de los ciudadanos. O, al menos, que no las jaleen. Pero, ¿tal vez esto sea soñar despierto? El tercer elemento de la tríada, los reguladores, también han aportado su grano de arena. Mientras, en general, se miraban con lupa –en unos países más y en otros menos– los préstamos de los bancos comerciales –los que captan depósitos y los prestan– y su capital, se usaba una red apta para pescar ballenas al mirar los activos y las necesidades de capital de los Investment Banks, así como para supervisar los productos que creaban sus BRAINS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasemos al comportamiento de empresas y economías familiares. Pocas son las empresas que no hayan abusado del apalancamiento o las familias que no hayan tirado del crédito más de la cuenta para su inversión o consumo, aún en activos que no sean los de la primera burbuja. Y sólo esas pocas empresas o familias podrían tirar la primera piedra. También tendrían que preguntarse sobre su grado de responsabilidad en la crisis, los inversores –particulares, gobiernos nacionales y locales, administradores de fondos de pensiones y hasta bancos– que hayan comprado esos productos financieros de alta rentabilidad “sin riesgo”. Posiblemente, la mayoría de los particulares e inversores no financieros que los compraron lo hiciesen asesorados por comercializadores de los bancos sin escrúpulos que los crearon y por la información, en el mejor de los casos errónea y en el peor consciente o negligentemente falsa, de las agencias de rating. Pero la poca presión que los BRAINS necesitaban para crear esos productos, ha venido de estos inversores. Lo que es imperdonable es que muchos fondos de pensiones y bancos, que se supone que tienen sus propios expertos para no hacer inversiones disparatadas, hayan caído en tan burda trampa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvamos a los gobiernos. ¿Quienes más que ellos son los responsables de los déficits intratables que llevan a unos niveles de deuda que ponen en peligro la viabilidad de los propios Estados? No vale echar la culpa a los “pérfidos” mercados, ni a los “desalmados” especuladores, ni a las “engañosas” agencias de rating. Los gobiernos y sólo ellos tienen la culpa de generar esos déficits y de llegar a esos niveles de deuda. Cuando los gobiernos europeos hablan de crear su propia agencia de rating, podemos echarnos a temblar. Sólo nos faltaba una agencia de rating amigable con los gobiernos y dispuesta a calificar con AAA hasta la deuda de Grecia, para terminar de sembrar el caos. Ya fueron amigables las existentes con los productos de los BRAINS y así pasó lo que pasó. No caigamos ahora en tachar a éstas de demasiado exigentes y repetir el error, esta vez, sin duda, a sabiendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, si se trata de buscar culpables en vez de chivos expiatorios, que cada uno se mire a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;V. ¿Podría haberse evitado esta crisis? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podría haberse evitado esta crisis? La pregunta es ociosa, puesto que ya estamos en ella. Es preferible otra pregunta. Si salimos de esta crisis sin dejarnos demasiadas plumas, ¿podremos evitar que haya otras? La respuesta es, a nuestro entender, un sí y un no. Antes se ha dicho que para salir de la crisis habría que hacer lo contrario de lo que había generado las burbujas que la provocaron. Pero, una vez metidos en ella, era muy difícil, si no imposible, dar marcha atrás. Sin embargo, si salimos de ésta razonablemente sanos y nos recuperamos, es perfectamente posible no repetir la creación de las burbujas. Aún a riesgo de ser repetitivo, hagamos un pequeño recorrido sobre lo que deberíamos evitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, los inversores deberían huir como de la peste de poner un euro en cualquier cosa que sonase a una burbuja de falsa demanda inducida por el afán especulativo. No son difíciles de distinguir. Si algún activo –tulipanes, acciones de empresas .com o pisos– sube de precio desmesuradamente sin que esa subida resista el análisis de las causas fundamentales que hacen subir este precio, no cabe duda, estamos ante una candidata a burbuja. Si, además, la gente acude a préstamos para comprar ese activo, la duda se despeja aún más. Cuando la gente, empezando por el portero de su casa, le mira con condescendencia cuando no ha invertido en ello, entonces puede estar seguro de que se trata de una burbuja y de que está a punto de estallar. Para mejor guía, recomendamos encarecidamente la lectura del capítulo 2 del libro de Burton Malkiel, “Un paseo aleatorio por Wall Street”. Este capítulo lleva el ilustrativo título de “La locura de las multitudes”. Y explica cómo desde el siglo XVIII –y posiblemente desde antes–, con la crisis de los tulipanes holandeses, las burbujas se vienen sucediendo con pasmosa regularidad. Malkiel ha acuñado en este libro una frase lapidaria: “Después de años de bonanza económica, la gente está preparada para perder su dinero”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no basta con no poner un euro en los activos que formen la burbuja. También hay que huir, y con la misma determinación, de cualquier inversión genial que prometa altas rentabilidades sin riesgo. Ya va siendo hora de que aprendamos una lección bastante simple: Cuando alguien nos propone una inversión que da una alta rentabilidad sin riesgo, ese alguien es una de las siguientes tres posibilidades; a) un tonto, b) un timador c) un tonto que trabaja para un timador. Por tanto despachemos con cajas destempladas a todo el que nos proponga algo así y, si no queremos asumir riesgos para nuestros ahorros, conformémonos con una baja rentabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, las empresas y los particulares deberían huir de endeudarse más allá de lo sensato. Lo crítico es saber dónde está ese límite razonable. Pero no es tan difícil. El criterio podría resumirse en una regla de oro bastante sencilla. Si las cuotas de amortización de la deuda (devolución más intereses) son mayores de lo que uno puede pagar si las cosas le van “razonablemente mal”, se está pasando el límite de endeudamiento y conviene parar. Para no llegar a este punto, conviene que las familias recuperen un sano principio de austeridad y las empresas que acudan con más intensidad y frecuencia a la autofinanciación, bien moderando los dividendos, bien financiándose en mayor medida con ampliaciones de capital de los propios socios en vez de con deuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tercer lugar y, como se diría en inglés, “last but not least”, la tríada gobiernos/bancos centrales/reguladores. Empecemos con los bancos centrales (BCE y FED). Nunca más considerar que el dinero es un bien que se “fabrica” ilimitadamente a coste 0. El dinero es, como todos los bienes, es y debe ser un recurso escaso y debe tener un precio de mercado acorde con esa escasez. No soy partidario, como lo son algunos liberalistas a ultranza, de que los bancos centrales se abstengan en absoluto de inyectar o drenar dinero del mercado. Hay veces en las que es muy conveniente que actúen, ya que el efecto multiplicador de la creación de dinero puede sufrir variaciones erráticas que no se autocorrijan. Pero entre actuar excepcionalmente para corregir desviaciones puntales y crear dinero de forma descontrolada y abusiva por motivos electoralistas, hay un término medio, que casi debe confundirse con lo primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los reguladores. Es evidente que la regulación es necesaria. Pero la sobre-regulación puede ser casi tan grave como la falta de la misma. Se puede –y seguramente se debe– obligar a la banca a tener unos mínimos de capital y a practicar provisiones duras y fuertemente anticíclicas que hagan que sus cuentas de resultados sean más conservadoras y preserven sus balances. Pero hay que ser consciente de que cuanto mayor sea el límite de capital que se imponga y más duras sean las provisiones, más se limitará el crédito y mayor será el coste de la financiación para las empresas y particulares. Se puede –y seguramente se debe– endurecer las obligaciones de información y de comercialización sobre los productos financieros complejos, pero hay que ser consciente de que así se puede llegar a privar a particulares y empresas de productos financieros que son auténticos servicios que eliminan riesgos y hacen la vida más fácil a la gente. Pero, sobre todo, es absolutamente imprescindible que esa regulación, sea la que sea, sea equitativa para todos los agentes. No se pueden usar varas de medir distintas para bancos comerciales e Investment Banks, por ejemplo, o para bancos en USA o Reino Unido y bancos en España, o para bancos privados y públicos. De la misma manera, no se debe permitir que bancos que hayan recibido dinero público, gocen por ello de ventajas competitivas, premiando la incompetencia. De lo contrario, se producirá un arbitraje regulatorio que haga que los bancos que puedan busquen los caminos menos regulados para hacer de su capa un sayo, mientras que otros no tengan más remedio que aguantarse con los caminos más regulados. Esto crearía una desigualdad competitiva injusta y, en última instancia, perjudicial para las familias y las empresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gobiernos. Los gobiernos deben, necesariamente tener como objetivo el equilibrio financiero, es decir, algo tan elemental como no gastar más de lo que ingresen. Pero el equilibrio financiero será un objetivo válido una vez que la deuda haya llegado a niveles razonables. Si se parte de una situación como la actual en la que la deuda tiene proporciones disparatadas, habrá que fijarse un objetivo de superávit que permita amortizar deuda, hasta que ésta baje a niveles aceptables. Ahora bien ¿cuál es el nivel razonable de la deuda? A nuestro modo de ver, la deuda que un Estado razonable debe tener, es igual a cero cuando no hay crisis. Y ello, por dos razones. La primera es que la deuda del Estado, si llega a ser crónica, supone una carga impuesta por una generación a la siguiente, que es quien tendrá que pagarla, lo que nos parece básicamente injusto. La segunda porque, al llegar una situación de crisis, si se parte de deuda cero, se puede asumir un cierto déficit, y con él una deuda moderada, para reactivar la economía, sin subir los impuestos. Por tanto, para prevenir las crisis, el objetivo de los gobiernos en tiempos de bonanza debería ser déficit y endeudamiento cero. Si esta crisis sirve para que los Estados se den cuanta de que, como ocurre con las economías familiares, los gastos no pueden ser sistemáticamente mayores que los ingresos, habrá sido una lección aprendida con sangre pero que puede hacer que recuperen la sensibilidad que han perdido acerca de la importancia de presupuestos equilibrados. Y tal vez sea la oportunidad necesaria para que se reconsideren las bases para llegar a hacer de la UE, no una simple unión de mercados y monetaria, sino una unión fiscal con unas políticas presupuestarias severamente supervisadas por una UE con atribuciones ejecutivas para hacer cumplir los compromisos. Si se aprovecha esta oportunidad, no todo será absolutamente negativo en esta crisis. Pero hay un gran escollo para que los países de la UE alcancen esta unión fiscal y este fuerte gobierno económico: su historia. Efectivamente, la historia Europea es una larga relación de conflictos, guerras, luchas internas y política ventajista que hacen muy difícil la cesión de soberanía que una solución así comportaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es lo mismo tener un objetivo de déficit 0 sobre un presupuesto total de 200.000 millones de € que sobre 100.000 millones. Cualquier desviación, en el primer caso doblará la que se produzca en el segundo. Además, detraer impuestos a los ciudadanos, que dejan de podérselo gastar en lo que necesitan, para que se lo gaste el Estado en lo que le parece adecuado a los políticos, distorsiona la eficiencia en la asignación de los recursos. Por supuesto que un Estado moderno puede y debe atender, a través del presupuesto, necesidades perentorias de sus ciudadanos, aún en contra de la eficiencia, pero cuanto menor sea la medida en la que lo haga será, en principio, mejor para la economía y, por tanto, para prevenir posibles crisis. La soberanía sobre dónde equilibrar las demandas de gasto público con la carga impositiva es, por supuesto, de los ciudadanos. Pero, demasiado a menudo, sobre todo si no existe una sociedad civil crítica, los gobernantes se arrogan la facultad de usar el dinero de los ciudadanos con excesiva alegría por motivos partidistas, ideológicos y clientelistas. A continuación se enumeran algunos criterios que nos parecen sanos para evitar esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1º Un principio de máxima importancia y que se verá reflejado en muchos puntos posteriores es el principio de subsidiariedad. El Estado no debería hacer aquello que hace mejor la iniciativa privada.&lt;br /&gt;2º Financiar un servicio no implica necesariamente prestarlo. Que la sanidad o la educación sea gratuita, no quiere decir que la tenga necesariamente que prestar el Estado. El Estado puede pagar los gastos hospitalarios en hospitales privados. Y lo mismo se puede decir de escuelas y universidades. Generalmente la eficiencia de la iniciativa privada es mucho mayor en la prestación de la mayoría de los servicios.&lt;br /&gt;3º Lo que es completamente gratis o se aprecia e incita al abuso. El hecho de pagar una cantidad simbólica por la utilización de servicios pagados por el Estado, no desvirtúa el efecto social de la prestación, pero incita a la responsabilidad de los usuarios.&lt;br /&gt;4º Ser extremadamente crítico con todo gasto que huela a partidismo, ideología o clientelismo.&lt;br /&gt;5º Existe un sabio principio que dice; “no des nada que luego tengas que quitar”. Ya Maquiavello, en “El príncipe” recomendaba a éste –el príncipe en la época de Maquiavello era el equivalente, salvando las distancias, a los gobernantes de hoy– que para gobernar convenía más pecar de parco en los gastos hacia sus súbditos que dadivoso, ya que el príncipe dadivoso acababa pronto con las arcas de dinero y, al no poder mantener su dadivosidad, corría el riesgo de ser derrocado.&lt;br /&gt;6º El subsidio de desempleo no debe sustituir a la responsabilidad de los gobiernos de crear las condiciones de pleno empleo. Cuando se crean estas condiciones, siempre hay un remanente de paro subyacente. Son las personas que por razones diversas están en paro de forma transitoria hasta que vuelven a insertarse en el mercado laboral. Pero cuando, por dejación de sus obligaciones, los gobiernos no crean las condiciones para que haya un mercado de trabajo eficiente que genere pleno empleo, el subsidio de desempleo se convierte en una carga de difícil sostenimiento que llega a generar, en casos límites, el hábito del desempleo y el abuso. Y este abuso lo acaban pagando las personas que, estando en el paro, buscan ansiosamente trabajo y no lo encuentran. Los gobiernos que actúan así tienen una conducta irresponsable.&lt;br /&gt;7º Un sistema de pensiones de transferencias (el dinero que yo cotizo hoy para mi pensión, va a pagar la jubilación de los actuales jubilados), es básicamente injusto, ya que la posibilidad de que un ciudadano llegue a cobrar su jubilación y la edad a la que pueda hacerlo, dependen de la coyuntura económica del momento de su jubilación, de la forma de la pirámide de población cuando se jubile y, en última instancia, de la conveniencia política del momento. En cambio, un sistema de acumulación de los propios ahorros a lo largo de su vida laboral, es mucho más justo. Esto no es de ninguna manera antisocial, sino todo lo contrario. Lo mismo que el Estado obliga a los trabajadores a aportar una parte de sus ingresos para la Seguridad Social con este fin, puede hacerlo para que se vaya construyendo su propio plan de pensión. Esto libera al futuro pensionista de los avatares de la economía, de las tasas de natalidad, de lo que pueda ocurrirle en los últimos años de su vida laboral, del caprocho de los políticos, etc, al tiempo que deja a su libre criterio decidir cuándo se quiere jubilar.&lt;br /&gt;8º Debería haber una parte del presupuesto del Estado que fuese de libre asignación por el ciudadano entre organismos calificados como de utilidad pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un Estado mantuviese un equilibrio presupuestario sin deuda en épocas de bonanza, si crease en la economía las condiciones de pleno empleo y si vigilase atentamente el volumen de su presupuesto para distorsionar lo menos posible la eficacia en la asignación de recursos, estaría contribuyendo de forma muy positiva a evitar posibles crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VI. Conclusión. Inteligencia ética. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retomamos la pregunta del apartado anterior: ¿Podría haberse evitado esta crisis? Al principio del mismo dimos una respuesta ambigua: sí y no –decíamos. Ahora estamos en condiciones de ser menos ambiguo. Desde luego, ninguna de las medidas que hemos enumerado como cosas que deben hacerse para evitar crisis futuras es irrealizable. Todas son realistas y muy factibles. Por tanto parecería que la respuesta debiera haber sido un claro sí. Pero la dificultad estriba en la naturaleza humana. Todos tenemos una tendencia, más o menos controlada o dominadora, a intentar ganar dinero aún a costa de estar creando una burbuja, a endeudarnos más de la cuenta para consumir más o para aumentar la rentabilidad de la empresa, a buscar inversiones maravillosas de alta rentabilidad y bajo riesgo. A veces, esto se hace de forma inconsciente. Todos los vertebrados tenemos dos ojos, ambos buenos, y gracias a la visión ligeramente distinta de cada uno de ellos, podemos ver en profundidad. Para la vida económica también hay dos ojos y también ambos son buenos. Tenemos el ojo de la rentabilidad/bienestar y el del riesgo. Gracias a ellos nos podemos mover bien en el mundo de la economía, empresarial y doméstica. Pero tras años de bonanza, el ojo del riesgo se vuelve vago y puede llegar incluso, a cegarse. Si es así, corremos un grave riesgo de estrellarnos en la vida económica y de estrellar a los que viajan con nosotros. Por eso, nuestro comportamiento en este campo tiene un componente ético. Si una sociedad pierde el norte, de poco sirve que unos pocos ciudadanos tengan el ojo del riesgo avizor. Se estrellarán en el mismo autobús en el que viajan con los “tuertos” al volante. Pero la vagancia del ojo del riesgo no es algo que se escape del control de nuestra voluntad libre. Por eso somos éticamente responsables de mantenerlo avizor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo así ocurre con los políticos. La tendencia natural es a aumentar los gastos del Estado más allá de lo sensato, porque repartir dinero da poder. Pero, además de su propia responsabilidad, los ciudadanos tenemos la responsabilidad de controlarlos a través de una sociedad civil crítica y atenta –cosa que, por eso mismo, no gusta a la mayoría de los políticos que buscan a toda costa anestesiar a esta sociedad civil. Anestesia a la que no es ajeno el abuso del Estado del bienestar, incluida la manipulación de la enseñanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos años se ha hablado mucho de la inteligencia emocional. Nos gustaría acuñar el concepto de inteligencia ética. Y para ello, hay que desarrollar ciertos valores. Pero preferimos hablar en términos más tradicionales. Preferimos hablar de las virtudes. Las virtudes son hábitos fuertes orientados a hacer el bien. Cuatro son las virtudes humanas se aprendían hace años y que se llaman cardinales. Prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Prudencia para saber ver los riesgos y poner los medios necesarios para someterlos a la justicia. Justicia para evitar comportamientos que puedan perjudicar a terceros sin comerlo ni beberlo. Fortaleza para no dejarnos arrastrar por el hecho de que “todo el mundo” se esté forrando con ese brillante producto financiero o invirtiendo en esa maravillosa burbuja de la que “todo el mundo” sale ganando, mientras se endeuda hasta las cejas. Templanza para saber disfrutar de la vida –personal y económica– sin necesidad de extraer de ella hasta el último euro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida económica es un plano lleno de pirámides interconectadas por arriba. Cada uno de nosotros somos una de ellas. Una pirámide con base ancha es muy difícil de volcar. Pero a medida que nuestro comportamiento económico vaya cerrando el ojo del riesgo y tomemos decisiones insensatas, nos vamos convirtiendo en figuras de base estrecha y que, en vez de estrecharse hacia la cúspide, se hacen cada vez más anchas por arriba. Cuanto más ocurra esto, más inestables se vuelven. Si en el plano hay unas pocas pirámides invertidas entre una multitud de pirámides sólidamente asentadas, es difícil que se produzca un cataclismo. Pero a medida que la situación de pirámides invertidas se va generalizando, el sistema se hace más y más inestable. Llega un momento en el que el menor soplo puede desencadenar un alud y hacer que todas las pirámides, incluidas las estables, se caigan. ¿Es evitable recaer en una crisis si salimos de esta? Depende de la proporción entre pirámides estables e invertidas. La inteligencia ética está en desarrollar la virtudes necesarias para que, pase lo que pase a su alrededor, hagan lo que hagan los que le rodean, usted se mantenga como una pirámide estable. Y esto vale para cualquier aspecto de la vida, no sólo para las crisis económicas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-7194375327360897186?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/7194375327360897186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=7194375327360897186&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7194375327360897186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7194375327360897186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/02/anatomia-de-una-crisis-y-iii.html' title='Anatomía de una Crisis y III'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-3436791581341776956</id><published>2012-02-01T08:10:00.000-08:00</published><updated>2012-02-01T08:11:37.697-08:00</updated><title type='text'>Frases 1-II-2012</title><content type='html'>Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Resulta que eso es lo que produce siempre la experiencia de las bellezas de aquí abajo: cierta alegría y, al mismo tiempo, un sentimiento de exilio. La belleza tiene “la capacidad de herirnos en el momento mismo en que nos encanta con su plenitud y su dulzura sin igual”. Son las cosas, en su presencia misma, las que nos sugieren un más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leído en el libro “Tenga usted éxito en su muerte” de Fabrice Hadjadj. La frase entrecomillada es de el Hermano Michel Cagin. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-3436791581341776956?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/3436791581341776956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=3436791581341776956&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/3436791581341776956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/3436791581341776956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/02/frases-1-ii-2012.html' title='Frases 1-II-2012'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-6062058534116836015</id><published>2012-01-30T01:59:00.000-08:00</published><updated>2012-01-30T02:02:32.309-08:00</updated><title type='text'>Anatomía de una crisis 2</title><content type='html'>Varios profesores de la Universidad Francisco de Vitoria, Nieves Carmona, Beatriz Duarte, Ignacio Temiño y yo mismo, hemos escrito un artículo en el que analizamos la crisis en la que estamos inmersos. Sus causas, los responsables de que se haya producido y la dirección en la que, a nuestro juicio debería buscarse la salida de la misma. Lo publico en este blog en tres partes, de la que esta es la segunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Anatomía de una crisis II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. La tormenta perfecta&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Todo esta preparado para la tormenta perfecta. Y es en este momento, con las cuatro burbujas bien infladas, cuando estalla la primera. Un buen día –¿o será un mal día? No lo sé, pero en cualquier caso es un día que inexorablemente tenía que llegar– alguien se pregunta si no será un disparate el precio de los pisos y si no será realmente una idiotez comprarlos a ese precio cuando no hay gente para vivirlos. Y se contesta que sí, que lo es. Y ese día, los pisos de los astutos inversores o las cochambrosas casas de los NINJAS empiezan a bajar de precio. La gente que esperaba poder pagar sus hipotecas simplemente con la venta de los pisos, al bajar éstos de precio y haberse hipotecado por el 110% de su valor ya inflado, no puede pagarla. Acaba de pinchar la primera burbuja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si sólo existiese esta burbuja, la cosa no pasaría de un buen susto. Pero al pinchar ésta, se empieza a producir el fenómeno inverso a la creación de dinero y empieza a disminuir la masa monetaria. Aparece el fantasma de la falta de liquidez. Y cuando las empresas que hacen automóviles les piden a los bancos que les refinancien esos créditos que creían que no iban a tener que pagar nunca, los bancos les dicen que no pueden, sencillamente, porque no tienen liquidez y necesitan que les devuelvan el dinero. En especial aquellos que más se han financiado con préstamos a corto plazo, más baratos. Además, los que más alegremente han prestado sin analizar demasiado el riesgo, empiezan a ver sus cuentas de resultados deteriorarse. Algunos quiebran. Se produce una demanda social para que los bancos que han sabido preservar su liquidez y su solvencia sigan prestando dinero a empresas que no podrán devolverlo. Naturalmente, eso fue lo que dio lugar a la primera burbuja y seguir haciéndolo sería como echar gasolina al fuego. Estos bancos sí quieren seguir prestando a las empresas y familias solventes, pero éstas, lo que quieren es desapalancarse, por lo que hay una atonía de la demanda de créditos buenos. Las autoridades que deberían regular la masa monetaria intentan en vano paliar la crisis de liquidez inyectando dinero en el sistema. El fabricante de automóviles que astutamente se había endeudado hasta las orejas para aumentar su rentabilidad, al no poder conseguir el dinero que necesita tiene que reducir su actividad y despedir gente. Ha estallado la primera oleada de la segunda burbuja. El paro se dispara y con él, disminuye la capacidad adquisitiva de la población, con lo que baja el consumo. Al bajar éste, las ventas de las empresas bajan y otras nuevas empresas, empezando por las más endeudadas, se ven estranguladas, reducen plantilla y crean más paro. Las que cotizan en bolsa, ven cómo sus cotizaciones se desploman. Los bonos u obligaciones que soportan deuda en manos de inversores de estas empresas también bajan de valor. Es la segunda oleada de la segunda burbuja, pero vendrán más, en una espiral hacia abajo que se recorre a una velocidad mucho mayor de lo que se tardó en construir la pira. Sin embargo, la solución no estriba en poner trabas a los despidos. El empleo no se crea defendiendo puestos de trabajo particulares que no son posibles, sino creando las condiciones y el clima para que las empresas que ven oportunidades de inversión rentable –que siempre las hay, hasta en la crisis más profunda– se animen a invertir. Para ello nada como un mercado laboral flexible, es decir, lo contrario a la rigidez de mantener a ultranza los puestos de trabajo existentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces es cuando la gente echa mano a sus ahorros. Pero, ¡oh sorpresa!, esas sabias inversiones que tanto prometían, se han evaporado y no sólo no valen nada, sino que dejan al astuto inversor con los créditos que pidió para apalancar esas inversiones. Pero esos maravillosos productos de inversión diseñados por los BRAINS están repartidos por todo el mundo. Los tienen los ayuntamientos, los Estados, las compañías de seguros, los bancos, los fondos de pensiones que administran el futuro de los pensionistas... La tercera burbuja ha estallado. Pero no sólo ha estallado la burbuja de los maravillosos productos financieros. Hubo inversores prudentes que se negaron a invertir en esos fantásticos productos y a apalancarse para ello. Pero en algo tenían que invertir sus ahorros –o sus fondos de pensiones– y lo hicieron, incluso sin apalancarse, en algo más seguro como bonos, obligaciones o letras de empresas o del Tesoro Público y en acciones cotizadas en bolsa. Pero tanto los instrumentos de renta fija –bonos, obligaciones o letras–, ya sean de empresas o, como veremos, del Tesoro, como las acciones, han bajado de valor y, por tanto, también esos prudentes inversores se ven seriamente perjudicados en sus ahorros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegamos a la cuarta burbuja. Los Estados que han acumulados déficits crónicos y, como consecuencia, se han endeudado hasta las orejas, ven que, al aumentar el paro y disminuir los beneficios de las empresas, sus ingresos por impuestos han bajado enormemente, mientras que algunos gastos, como el subsidio de paro o el pago de intereses de la deuda, se han disparado. Lo que ha hecho que el déficit aumente disparatadamente. Pero también ellos se ven en serias dificultades para conseguir financiar ese mayor déficit o, incluso, refinanciar la deuda que ya tenían. El mito de que los Estados se pueden endeudar ilimitadamente, se derrumba y aparecen serias dudas sobre su capacidad de pago de sus deudas. Por tanto, las obligaciones, bonos o letras del Tesoro en las que han invertido los que creían en ese dogma y consideraban que sus ahorros estaban completamente seguros allí, ven como éstos pierden también una buena parte de su valor. Algunos Estados podrían llegar, incluso, a suspender pagos –¡oh, cosa inaudita, jamás vista ni oída! (falso, nada nuevo bajo el sol y la historia está llena de casos en los que Estados despilfarradores han suspendido el pago de su deuda, pero la flaca memoria histórica unida al mito forjado en el imaginario popular del papá Estado bueno, benéfico y de recursos ilimitados, hace que estos episodios se olviden). Para evitarlo tendrían que reducir el déficit o, más aún, convertir el déficit en superávit. ¿Cómo hacerlo? ¿Subiendo los ingresos? No es posible porque la base imponible ha bajado y subir los tipos podría superar el límite de Laffer. Sólo queda bajar los gastos. Pero esto toca al sacrosanto Estado del Bienestar y, automáticamente, desata las iras de los ciudadanos, que ya se han acostumbrado a él y que lo consideran un derecho inalienable aunque no haya dinero para pagarlo. ¿A quién le importa este pequeño detalle? ¿Acaso el Estado no es omnipotente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III. Y, ¿cómo se arregla esto? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, ahora, ¿qué se puede hacer? Evidentemente, no tenemos la respuesta a esta pregunta, y no creo que nadie la tenga. En teoría, podría pensarse que habría que hacer lo contrario de lo que se hizo para que apareciesen las burbujas. Y, realmente, así es. Pero ocurre que, si se hiciese esto drásticamente en todos los epígrafes, las consecuencias inmediatas serían dramáticas. Cualquier respuesta se tiene que mover entre dos extremos: El drástico y purista por un lado y el contemporizador por otro. Cualquiera de los dos extremos acabaría en catástrofe, pero nadie sabe dónde está el término medio. De ahí que estemos presenciando un espectáculo de tira y afloja y prueba y error en el que no se sabe muy bien que hacer. Pasemos a analizar las cosas que iniciaron las burbujas y la forma de incidir sobre ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente, tras el estallido de la primera burbuja, el mercado se encargó de que los precios de los pisos bajasen drásticamente y, en esto, por suerte o por desgracia, no hay manera de intervenir. ¿Hubiese sido preferible que la primera burbuja –el precio de los pisos– se hubiese desinflado lentamente en vez de explotar? Probablemente sí, pero eso es imposible. Generalmente, la primera burbuja siempre estalla de golpe cuando alguien se da cuenta que no tiene el menor sentido que haya tantos pisos vacíos mientras se pagan por ellos precios disparatados (esto ocurre de la misma manera si el activo que forma la primera burbuja son pisos, acciones de empresas .com o tulipanes). Sin embargo, la burbuja pinchada seguirá lastrando la economía hasta que se llegue a reabsorber el exceso de pisos vacíos que se crearon con esta burbuja. Pero esa primera burbuja se llegó a formar porque la masa monetaria llegó a ser disparatada y los tipos de interés excesivamente bajos. Si las autoridades monetarias no interviniesen, la espiral retrógrada de la destrucción espontánea de masa monetaria que hemos visto antes, haría que ésta se limitase bruscamente, el crédito se redujese a cero y los tipos de interés se disparasen, llevando a la quiebra inmediata a toda empresa que tuviese la más mínima cantidad de deuda. Esto fue más o menos lo que ocurrió en la crisis de 1929. Por tanto, es imprescindible que las autoridades monetarias inyecten enormes cantidades de dinero en el sistema, simplemente para intentar, generalmente sin conseguirlo del todo, disminuir la contracción de la masa monetaria y mantener lo más bajos posibles los tipos de interés. Esto, sin embargo, tiene sus riesgos, ya que hace que el desapalancamiento de las empresas –su apalancamiento fue, recuérdese, la causa de la segunda burbuja– se produzca con mayor lentitud. Y ese desapalancamiento, hasta niveles razonables, es absolutamente necesario para salir de la crisis. Además, unos tipos de interés mantenidos artificialmente bajos durante mucho tiempo, pueden fomentar –y normalmente fomentan– la aparición de otra primera burbuja con otro activo. Por eso las autoridades monetarias funcionan por tanteos y con mucha cautela a subir los tipos de interés. Así, asistimos regularmente a anuncios públicos de posibles subidas de tipos, recibidas por los mercados con reacciones encontradas. Generalmente, el cortoplacismo, que suele ser la actitud dominante, aplaude con entusiasmo que los tipos se mantengan bajos, pero... ¡ojo!, que si no se suben los tipos de interés puede aparecer la inflación para complicar la película, amén de retrasarse el necesario proceso de desapalancamiento. En este asunto, el BCE ha actuado de forma algo menos contemporizadora que la FED americana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se absorbe el stock de pisos vacíos y se produce el desapalancamiento de las empresas, es importante atacar el paro. Hay, básicamente dos maneras de hacerlo. La primera, generalmente equivocada –y en esta crisis más aún–, es mediante el aumento del gasto público. Es equivocada por varios motivos. El primero es que ese gasto suele ser temporal y, por tanto, sus efectos son puntales y desaparecen tan pronto como se termina el gasto. El segundo error de este sistema es que el dinero se suele gastar en hacer cosas que no son necesarias y en las que, seguro, el ciudadano no se gastaría el dinero y ni siquiera aprecia. Y no hay que olvidar que el dinero que se gasta el Estado sale, antes o después, del bolsillo del ciudadano –a través de impuestos o de deuda– y ese dinero que el ciudadano deja de tener es un dinero que, obviamente, no se gasta. Por tanto, lo que consiguen estas medidas es que el gasto sea el mismo, pero se haga en algo que no crea una demanda estable y en algo que la ciudadanía no quiere, lo que genera una asignación equivocada e ineficiente de los recursos productivos. Crear puestos de trabajo a base de hacer que los trabajadores hagan hoyos para luego taparlos no es una buena política. El tercer motivo por el que esta es una política equivocada, y más en esta crisis, es que incrementa el déficit del Estado, es decir, alimenta la cuarta burbuja. Puede haber, sin embargo, situaciones excepcionales en las que la inversión del Estado pueda suponer una mejora en determinados aspectos de la economía que hagan sus efectos permanentes y hasta multiplicadores. Pero estos casos son, como se ha dicho, excepcionales y puntuales y, por desgracia, no suelen presentarse. Esto no justifica, desde luego, la inversión indiscriminada en todo lo que se mueva llevada a cabo por los estamentos públicos. El plan Ẽ auspiciado por el gobierno de España cuando, al fin, reconoció que había crisis, es un buen ejemplo de todos estos errores. Hay pueblos en los que el plan Ẽ se ha dedicado a hacer kilómetros de carriles bici sin que haya apenas bicicletas en el pueblo. Lo más parecido a hacer hoyos y taparlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda manera de enfrentar el paro –la correcta– parte de la base de que el empleo lo crean las empresas. Para ello hay que incentivar a éstas a que inviertan y contraten. No es buena manera de conseguir lo primero –que inviertan– el establecimiento de impuestos especiales a determinadas empresas que se supone que ganan mucho dinero. La primera condición sine qua non para que una empresa invierta es que gane dinero y dé rentabilidad a sus accionistas. Un impuesto especial va directamente en contra de ello. Pero lo segundo, que las empresas contraten, se consigue haciéndolas ver que cuando se contrata a un trabajador, esto no supone una hipoteca para toda la vida y que si la productividad no mejora, no es obligatoria una subida de sueldos, ni por el IPC ni por ningún otro tipo de índices que no incluyan, como factor determinante, precisamente la productividad. Es decir, hay que reformar el mercado de trabajo. En economía se dan efectos que parecen contradecir lo que se esperaba. Defender el puesto de trabajo de Pepe o de Juan y asegurarles que mantendrán su poder adquisitivo contra viento y marea, es muy bueno para Pepe o Juan, pero crea paro anónimo. Y el hecho de que Pepe o Juan trabajen en un sector conflictivo, con efecto mediático, no les hace tener más derecho a tener un empleo que a un ciudadano anónimo. No se trata de crear trabajadores privilegiados a costa de paro crónico de otros. Por último, para luchar contra el paro es necesario fomentar el consumo. No se trata, desde luego de fomentar que la gente consuma por encima de sus posibilidades. Pero toda crisis va acompañada de un sentimiento social generalizado de pesimismo y desconfianza. Muchos ciudadanos, que podrían consumir más, no lo hacen por ese sentimiento. Desactivarlo puede movilizar una gran cantidad de dinero hacia el consumo, fomentando que las empresas se recuperen. Pero generar confianza es más cuestión de hechos que de palabras altisonantes y vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, y especialmente en esta crisis, es fundamental atajar el déficit y convertirlo en superávit para disminuir el endeudamiento. Si los países que han acumulado estos déficits y deudas no hacen sus deberes, planea sobre ellos el fantasma de la suspensión de pagos. Ésta tendría un impacto incalculable en el conjunto de la economía de todos los países la UE, incluidos los que han hecho sus deberes adecuadamente. Los Estados más despilfarradores exigen entonces a los que han hecho bien sus deberes, que les rescaten, en base a vagos y equívocos principios de solidaridad, dándoles el crédito necesario que ellos solos no pueden conseguir en el mercado. Los rescatadores, como es lógico intentan que los rescatados les den algún tipo de garantía de que, por lo menos, van a disminuir el déficit. Algo necesitan para autoengañarse y pensar que el dinero que les den no va a ser dinero tirado a la basura para que sigan haciendo lo mismo que han hecho durante los años anteriores a la crisis. Pero eso de rebajar el déficit –y no digamos transformarlo en superávit– es más fácil de decir que de hacer. La ciudadanía de los países despilfarradores no está en absoluto dispuesta a renunciar a sus inalienables de “derechos” al bienestar. En algunos países, esta ciudadanía malacostumbrada lo demuestra en manifestaciones de protesta, verdaderos ejercicios de vandalismo, victimismo y demonización de la “insolidaridad” de los países sensatos. Si estos Estados sensatos acuden al rescate es, siempre, por el criterio del mal menor, es decir por el miedo al mal mayor. Ese mal mayor sería el desmoronamiento de una estructura de la unión Europea cimentada erróneamente en una unión monetaria, sin una autoridad que pueda imponer una disciplina fiscal a los Estados despilfarradores. Pero el miedo al mal mayor tiene un límite y los países sensatos puede que no estén dispuestos a cargar con lo que les pretenden imponer los irresponsables. De nuevo aparece un tira y afloja entre posturas drásticas y contemporizadoras. Al principio, el miedo al mal mayor ha hecho prevalecer las posturas contemporizadoras. Pero, ¿seguirán los países que han hecho sus deberes cediendo al miedo al mal mayor? He ahí la cuestión. Los votantes y la ciudadanía de estos países parecen dar señales de estar hartos y no creo que sus políticos estén dispuestos a contradecirles más allá de ciertos límites. ¿Qué pasaría si esos países cerrasen el grifo a estas ayudas? Sin duda, no hay nadie que pueda contestar a esta pregunta. Pero, a buen seguro, nos encontraríamos en un escenario muy duro y difícil, casi caótico. Sin embargo, por otro lado, poner demasiado dinero bueno en el desagüe es algo que acaba en un desastre aún peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un tercer grupo de Estados. Aquellos que no han hecho bien sus deberes pero todavía no ven inminente la necesidad de un rescate. A éstos, la financiación les sale muy cara debido a la alta prima de riego que ve el mercado en ellos. Estos costes y dificultades de financiación se transmiten hacia abajo, con un efecto multiplicador, hasta las empresas y consumidores, haciendo cada vez menos eficientes los esfuerzos que vimos antes para mantener bajos los tipos de interés. Otra vez, ante esto caben dos posturas extremas. La purista dejaría que cada palo aguante su vela y que cada Estado coseche lo que ha sembrado. La contemporizadora hace que algún tipo de organismo internacional, con un fondo dotado en su mayor parte por los países sensatos, haga lo necesario para poner paños calientes a la herida infectada y que la prima de riesgo baje coyunturalmente. La medida usada es, fundamentalmente, la compra de deuda de estos países que se encuentran en la cuerda floja. Por supuesto, con un dinero que se trata que pongan, sobre todo, los países responsables. Los países de la EU del grupo de los que no han hecho sus deberes, sean de los intervenidos o de los que están en la cuerda floja, llegan al colmo de exigir a los responsables los llamados Eurobonos. Viene a ser como si España o Italia emitiesen deuda respaldada por Alemania –o por el conjunto de los países sanos de la UE–, con la prima de riesgo promedio. Esto es, naturalmente un abuso sobre los países responsables, que son tachados de insolidarios si no aceptan. El mundo al revés. Otra vez, el miedo al mal mayor, hace su aparición en esta dialéctica. Así asistimos, asombrados y perplejos, al espectáculo de una especie de juego en el que los tres grupos de países –rescatados, en la cuerda floja y “responsables”– se miran a los ojos y el primero que parpadea, pierde. Pero este juego corre el riesgo de hacer que los que han hecho las cosas mal salgan premiados, mientras que los responsables salgan perjudicados, incentivando así la irresponsabilidad. Este riesgo se ha bautizado con el nombre de riesgo moral.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-6062058534116836015?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/6062058534116836015/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=6062058534116836015&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6062058534116836015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6062058534116836015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/01/anatomia-de-una-crisis-2.html' title='Anatomía de una crisis 2'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-859139225508612437</id><published>2012-01-26T04:38:00.000-08:00</published><updated>2012-01-26T04:41:45.763-08:00</updated><title type='text'>Frases 26-I-2012</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Sin ninguna premeditación, sin darme realmente cuenta, , pero también –lo cual agrava la cosa e incluso me resulta todavía incomprensible– sin verdaderos remordimientos, &lt;em&gt;me ausenté de mi fe&lt;/em&gt;... No es que haya tenido dudas, o una crisis, o cualquier otra cosa de orden intelectual o espiritual: es sencillamente que, si me es lícito decirlo así, &lt;em&gt;me olvidé de que creía&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charles du Bos&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Charles du Bos escribe esto desde una fe ardiente, pero ardua y dolorosamente recuperada. La fe puede perderse poco a poco, imperceptiblemente, por el camino de la mediocridad, pero su recuperación no es posible desde la mediocridad. Requiere búsqueda, lucha y una enorme honestidad interior.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-859139225508612437?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/859139225508612437/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=859139225508612437&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/859139225508612437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/859139225508612437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/01/frases-26-i-2012.html' title='Frases 26-I-2012'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-2369545688922163432</id><published>2012-01-22T11:28:00.000-08:00</published><updated>2012-01-22T11:29:33.347-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Varios profesores de la Universidad Francisco de Vitoria, Nieves Carmona, Beatriz Duarte, Ignacio Temiño y yo mismo, hemos escrito un artículo en el que analizamos la crisis en la que estamos inmersos. Sus causas, los responsables de que se haya producido y la dirección en la que, a nuestro juicio debería buscarse la salida de la misma. Lo publico en este blog en tres partes, de la que esta es la primera.&lt;/p&gt; &lt;p align="CENTER" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="CENTER" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt;font-size:130%;"&gt;&lt;b&gt;Anatomía de una crisis I&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;b&gt;I. La gestación de la crisis&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;b&gt;La primera burbuja&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Toda crisis necesita para nacer de una burbuja. O si son varias, mejor. Para ello basta que un número, en principio no demasiado grande, de personas crean que el precio de un determinado bien únicamente puede subir. Da igual que sean tulipanes, empresas .com o pisos. Esas personas comprarán ese activo y, cuando suba, lo venderán, realizando un beneficio. Asombrados de lo fácil que es ganar dinero, repetirán la operación. Pronto, como a un panal de rica miel, otros avispados inversores acudirán a ganar dinero fácil. Como una bola de nieve, poco a poco, se irán añadiendo cada vez más y más inversores y, respondiendo al principio de la profecía autocumplida, el precio del activo subirá como la espuma y con él, los beneficios de los inversores. Muy pronto, los más listos de éstos pensarán que es mucho mejor comprar ese activo a crédito, pidiendo dinero prestado a un banco, que usando su propio dinero. Descubrirán con alborozo una cosa que se llama apalancamiento financiero. Una palanca permite mover un gran peso con poco esfuerzo. Y lo mismo ocurre con el apalancamiento financiero. Con poco –o tal vez con nada– de dinero propio, se pueden comprar varios pisos. Los pisos suben en un año, digamos que un 15%. Si el piso cuesta 100, le pedimos prestado al banco 95 y nosotros ponemos sólo 5. Pasado un año vendemos el piso por 115, pagamos al banco los 95 y algo menos de 5 de intereses, es decir 100, en números redondos. Nos quedan 15 limpios. Hemos puesto 5 y tenemos 15. Hemos triplicado nuestro dinero en un año. Así de fácil. Somos unos genios de las finanzas. El prudente, que se pregunta qué pasará si un día el precio de los pisos baja –a fin de cuentas, todo lo que sube baja, piensa– es tachado inmediatamente de idiota.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Pero para que esta maquinaria funcione bien engrasada, es necesario que los bancos presten dinero con alegría y a tipos de interés barato. Con un poco de suerte, los gobiernos y bancos centrales colaboran en esta maravillosa creación inyectando dinero en el sistema hasta inundarlo y hacer que el dinero, en vez de costar el 5% baje al 3% o, mejor, al 2%. A fin de cuentas, ¿qué gobierno en su sano juicio va a limitar el flujo de dinero cuando todo el mundo sale ganando y está contento? Serían ganas de suicidarse políticamente. Algunos bancos dejan de fijarse en el riesgo del prestatario porque, como todo el mundo sabe, los precios de los pisos no bajan nunca. Al que hasta ahora no le ha importado que le tachen de idiota, le asedian esos bancos para que deje de serlo y participe en la fiesta, como todo el mundo. Al final, claudica. No va a ser el único que no se forra. Hasta los NINJAS (No Incoms, No Job, no Assets, es decir, gente sin ingresos, son trabajo y sin activos, aparte de su casa) reciben créditos. Pero también los probos trabajadores de clase media pueden invertir, si quieren en tres o cuatro pisitos que no van a vivir. Sólo son para comprar y vender. Y, claro, las constructoras y promotoras, en la gloria, haciendo pisos en los que nadie va a vivir. Sólo sirven para invertir en ellos. Ya está montada la primera burbuja.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;b&gt;La segunda burbuja&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Ahora le toca al fabricante de automóviles o de tornillos o de lo que sea. Y, por supuesto, a la constructora y la promotora de pisos. Aunque él jamás se comprará un piso para invertir, lo suyo son los coches, también él ha descubierto el apalancamiento financiero y sabe que se saca más rentabilidad a la inversión en la empresa trabajando con dinero del banco. Y claro, hay bancos que también le prestan al fabricante de automóviles hasta el equivalente de tres o cuatro veces el dinero que él pone en el negocio. A fin de cuentas, ¿quién va a dejar de vender coches nunca? Además, yendo todo tan bien como va, cualquiera recibe un crédito para comprarse un buen coche. No un modesto utilitario si no uno con cinco o seis letras después de la marca –GTISL 6 cilindros en V, 24 válvulas– por lo menos. ¿Que cuesta el doble de lo que se gastaría en condiciones normales? Qué importa, todo va a ir bien siempre. Ya llevamos así quince años, ¿no es esto prueba más que suficiente del movimiento continuo? El banco que dice que no a un crédito pierde el cliente, porque siempre hay otro banco que se lo da. Ya tenemos a las familias y las empresas apalancadas hasta las orejas. ¡Y a mucha honra! Todos somos financieros y el prudente es un idiota. Y los bancos centrales, empujados por los gobiernos, inyectando liquidez en el sistema financiero, que se encarga de multiplicarlo por cinco o seis. ¡Y la bicicleta sigue rodando cuesta a abajo! Ya tenemos la segunda burbuja.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Pero antes de pasar a la tercera permítasenos aclarar algo sobre el sistema financiero y la forma en que se multiplica el dinero. En primer lugar conviene decir –y esta vez en serio– que el hecho de que haya una cosa llamada sistema financiero es algo realmente espléndido. Si no existiera, cuando alguien quisiera comprarse un piso –esta vez para vivirlo de verdad, por ejemplo, cuando una nueva pareja se establece por su cuenta– tendría que esperar a ahorrar todo el dinero para, después, comprarse el piso. Es decir, tendrían que resignarse a vivir en la casa de los padres de él o de ella hasta que lo heredasen. Pero gracias a la existencia del sistema financiero, tras ahorrar una parte del precio del piso, digamos un 20 o 30%, pueden obtener un préstamo hipotecario, comprarlo y pagarlo en 20 o 30 años. Ciertamente, en la pre-crisis, se daban préstamos hipotecarios a veces sobre más del 100% del valor del piso y para la 4ª o 5ª vivienda –es decir para la especulación pura– bajo la hipótesis de que los pisos iban a subir siempre. Pero el abuso del sistema no hace malo al sistema, sino a quien abusa de él. Es decir, a quien pide el 110% del valor de un piso y al banco que le da el préstamo.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Por otro lado cuando alguien mete su dinero en cuenta corriente en vez de tenerlo debajo del colchón, considera, con razón, que el saldo positivo de esa cuenta corriente es tan dinero como los billetes. Pero el banco no tiene ese dinero guardado debajo de un ladrillo. Si lo hiciese, no habría préstamos y no habría sistema financiero. La mayor parte de ese dinero –una pequeña parte sí que se queda quieto en el banco– vuelve a la economía real como un préstamo. Digamos que para que alguien se compre un coche. El fabricante de automóviles que recibe el dinero, a su vez, lo mete en su cuenta corriente, y el saldo de esa cuenta corriente es, también, dinero para el fabricante de coches. El dinero inicial casi se ha duplicado. No lo ha hecho del todo porque el banco no ha prestado la totalidad del primer depósito. Este segundo depósito en cuenta corriente, es, a su vez, prestado, en su mayor parte, por ejemplo, al panadero, para que se compre un horno. Y el fabricante de hornos lo ingresa también en la cuenta corriente de su banco y ese tercer depósito es también dinero. El proceso puede repetirse indefinidamente. Si no fuese porque el sistema bancario (o sistema financiero) siempre deja sin prestar una pequeña parte de cada nuevo depósito, el dinero inicial se multiplicaría hasta el infinito. Pero como existe esta pequeña retención, el depósito inicial de, digamos de 20.000€ se convierte, tras dar muchas vueltas, en, pongamos 400.000€. Y cada uno de esos 400.000€ es tan dinero como cada uno de los 20.000€ que iniciaron el proceso. Es decir, el dinero se ha multiplicado por 20 en el sistema financiero. Esto no presenta mayor problema. Las autoridades monetarias, los bancos centrales (El BCE en Europa, la FED en estados Unidos, etc) miden ese cieficiente multiplicador y, si quieren que en el sistema haya, por ejemplo, 100.000€ más, saben que deben inyectar 5.000€. Y, a sensu contrario, si quieren reducir la masa monetaria en 100.000€, les basta con detraer del sistema 5.000€. Así regulan la masa monetaria. O al menos, así debieran regularla porque, como hemos visto al hablar de la primera burbuja, en los últimos diez o quince años no han hecho otra cosa que inyectar dinero, creando sobreabundancia de él, para mantener los tipos de interés bajos y que el crédito fluyese a raudales por la economía. Y... ayudando también activamente a la aparición de la primera y la segunda burbuja.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;b&gt;La tercera burbuja&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Pero pasemos a la tercera burbuja. Eso de que el dinero esté barato tiene un pequeño inconveniente: Con los tipos de interés tan bajos, cuando alguien quiere invertir sus ahorros con liquidez y sin riesgo, le dan muy poca rentabilidad. Y, ya puestos a pedir, por qué no pedir la luna. Vamos a un banco y le pedimos que nos dé una buena oportunidad de inversión de esos ahorros. Eso sí, sin riesgo, que son los ahorros de una vida de trabajo. Posiblemente el banco nos diga que alta rentabilidad, liquidez y bajo riesgo son cosas incompatibles. Debe ser –pensamos– porque el banco que nos dice eso no tiene gente competente. Pero ya nos ocupamos de buscar un banco que sí que la tenga. Gente que haya estudiado un buen MBA en una escuela de negocios buena de verdad. Gente con cerebro. Auténticos BRAINS (BRilliant Acknowlwdged Intelligence, No Scrupules). Y, en seguida nos diseñan un producto financiero verdaderamente ingenioso que cumpla con la cuadratura del círculo que pedimos. La receta es fácil. Se toma un buen paquete de esos préstamos hipotecarios dados a los NINJAS, se mezclan con otros, regulares y buenos, en proporción áurea, se rompen en trocitos de 1.000€, usted pone sus ahorros, digamos 100.000€, ese banco lleno de BRAINS le da un crédito de otros 400.000€ y con esos 500.000€ usted compra 500 trocitos. Sin saberlo es usted ya un gran financiero que ha participado en una titulización apalancada. Además el nombre que le dan esos BRAINS a su inversión es fantástico. Usted ha invertido en un ABS (Asset Backed Securuty) o en un CDO (Collateralised Debt Obligation) o en un SIV (Special Investment Vehicle). ¿No es impresionante? Puede presumir con sus amigos de su inversión. Muchos de ellos, admirados de su ingenio, le piden que les ponga en contacto con quien le ha proporcionado ese chollo. Pero antes le preguntan astutamente: ¿Seguro que no tiene riesgo? Ninguno, responde usted sin temor. Este producto financiero está basado en un modelo matemático, desarrollado por gente muy preparada, y las probabilidades de que falle son despreciables. Las agencias de rating, Standard &amp;amp; Poors, Moody`s, etc., lo han calificado con AAA. La mejor nota. Matrícula de honor. Naturalmente este alarde de conocimientos deslumbra a sus amigos que corren a suscribir tan magnífico producto de inversión. Y no sólo invierten en él usted y sus amigos, sino hasta los fondos de pensiones, las aseguradoras, los ayuntamientos y gobiernos de todo el mundo también lo hacen. Hasta incluso muchos bancos. Así que usted está tranquilo y satisfecho. No se puede equivocar todo el mundo.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Este tipo de productos financieros lo suelen cocinar los llamados Investment Banks. A diferencia de los bancos comerciales, que se dedican a captar depósitos y, con ese dinero, conceder créditos, entre las actividades de los Investment Banks está diseñar este tipo de productos sofisticados. Curiosamente, en la pre-crisis, mientras las operaciones de los bancos comerciales estaban sometidas a una supervisión muy meticulosa por parte de los supervisores bancarios, éstos parecían mirar para otro lado cuando analizaban las sofisticadas operaciones de los Investment Banks. Ya está lista la tercera burbuja. Pero también ahora, antes de pasar a la cuarta burbuja debemos hacer una puntualización sobre las titulizaciones.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Una titulización de hipotecas puede ser algo financieramente muy sano. Tanto como lo sean las hipotecas que se titulizan y tanto más cuanto menos apalancada esté la compra de los títulos. Si se titulizan hipotecas de alta calidad y quien compra los títulos lo hace sin crédito, la titulización será francamente segura y puede, realmente, tener una calificación AAA. Pero si en ella se empiezan a mezclar NINJAS y cosas por el estilo para aumentar su rentabilidad y, además, se apalanca su compra, estaremos jugando a la ruleta rusa aunque Standard &amp;amp; Poors o Moody`s nos digan que tienen AAA. Ahora bien, una titulización así, la que sólo tiene hipotecas buenas, sería muy segura, pero daría muy baja rentabilidad, ya que a los prestatarios de hipotecas buenas se les cobra un bajo tipo de interés y, además, al no estar apalancada, la rentabilidad no se multiplica. Pero, en una situación boyante como en la que se está antes de toda crisis, ¿a quién le interesa invertir en una titulización de tan baja rentabilidad por buena que sea? Sólo a los excesivamente prudentes, es decir, a los idiotas y pájaros de mal agüero que ven fantasmas en todas partes. No al gran financiero que hemos llegado a ser.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;b&gt;La cuarta y última burbuja&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Y vamos a la cuarta y última burbuja. Los gobiernos saben que a todos nos gusta el Estado del bienestar, es decir, que el Estado nos de servicios gratis. Bueno, gratis no, porque en esta vida no hay comida gratis. El dinero del Estado no es más que el que los ciudadanos que lo forman le dan vía impuestos. Y a los ciudadanos no nos gusta pagar impuestos. Pero para que los impuestos sean bajos, el Estado tiene que gastar poco. O, dicho de mejor manera, el Estado debería ser lo más austero y esbelto posible para no tener que pedir muchos impuestos a sus ciudadanos. Es evidente que hay actividades que sólo puede llevar a cabo el Estado, como la defensa nacional, la policía y algunas cosas más. La sociedad civil debe decidir qué otros servicios, además de éstos, quiere que el Estado financie a los ciudadanos con el dinero que obtenga de ellos a través de los impuestos. Por ejemplo, la sanidad, la educación, la jubilación, el seguro de desempleo, etc. Conviene aclarar que el hecho de que el Estado financie determinados servicios a los ciudadanos no significa que necesariamente los tenga que prestar él mismo. Por ejemplo, la sociedad civil puede decidir que el Estado financie la educación. Pero eso no quiere decir que tenga que ser el propietario de las escuelas, colegios o universidades. Puede dar a los ciudadanos el dinero para sus estudios, permitiéndoles que ellos elijan la oferta de formación que más les convengan entre las ofrecidas por escuelas o universidades privadas. En la medida en que los impuestos sean más progresivos y los servicios financiados más amplios, esta fiscalidad supondrá una redistribución de la renta. También la sociedad civil debe determinar en que medida quiere que se produzca esta redistribución de la renta.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Hasta aquí, la teoría. Pero en la práctica, el ciudadano medio no establece una relación directa e inmediata entre los impuestos que paga y los servicios que le financia el Estado. Por tanto, tiende a pedir que los servicios financiados sean los máximos posibles y, al mismo tiempo, que los impuestos que se le exijan sean los mínimos. Por otro lado, una vez que el ciudadano elige en las urnas a un partido u otro, se desentiende bastante de su gestión y deja a los políticos manos libres. A los gobernantes les gusta parecer dadivosos haciendo que los servicios financiados por el Estado que administran sean lo más grandes posible. Esto adormece el espíritu crítico de los gobernados, que se arrojan acríticamente en brazos de papá Estado. Y, cuando el espíritu crítico de los ciudadanos se debilita, lo hace también la sociedad civil, hasta convertirse en la sociedad servil. Esto les encanta a los políticos que gobiernan el Estado paternal huperprotector, ya que les da poder e influencia, porque les permite administrar el dinero según su criterio e ideología, es decir, a sus amigos. Esta coincidencia de intereses entre el ciudadano acomodaticio y el papá Estado suele degenerar en una espiral que desemboca en el Estado del Bienestar. Es bastante normal que, con el tiempo, el Estado del Bienestar se descontrole y se convierta en una espiral de exigencias de los administrados, satisfechas generosamente por los gobernantes. Aún en el caso de que éstos últimos administren el dinero con su mejor voluntad, es muy dudoso que, salvo para aquellos servicios de clara necesidad, el dinero que detraen del bolsillo de los contribuyentes por los impuestos acabe gastándose en lo que ellos se lo gastarían si no saliese de sus bolsillos. Esto disminuye la eficiencia de la sociedad en la asignación de los recursos a la economía. Si además, como suele ser corriente, los gobernantes administran el dinero público con fines partidistas, clientelistas o ideológicos, la pérdida de eficiencia de la sociedad se acentúa aún más. En última instancia, un Estado del Bienestar demasiado inflado y gordo, desincentiva el espíritu de iniciativa, de esfuerzo y de sacrificio de los ciudadanos. Quieremos dejar constancia de que no estamos en contra del Estado del Bienestar, sino de un Estado del Bienestar convertido en un becerro de oro sagrado, intocable y ávido que se convierte en un agujero negro que devora todo lo que le rodea hasta crear un inmenso vacío a su alrededor.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Por el lado de los impuestos también se producen discrepancias entre la teoría y la práctica. Por un lado, a los ciudadanos, que como se ha dicho antes acaban por perder de vista la relación inmediata entre impuestos y servicios financiados por el Estado, les molestan los impuestos. Pero además, los excesivos impuestos, desincentivan el espíritu de trabajo. ¿Para qué voy a trabajar más si el Estado se va a llevar una parte demasiado importante de mis ingresos?, piensa el ciudadano cuando se siente esquilmado por unos impuestos excesivos. Efectivamente, si la tasa impositiva fuese del 0%, es evidente que el Estado no recaudaría nada. Pero no es menos evidente que si la tasa fuese del 100% tampoco el Estado recaudaría nada por la sencilla razón de que nadie trabajaría. Entre estas dos perogrulladas se encierra una verdad incuestionable. Hay una tasa impositiva –aunque no sepamos donde está y sea distinta para cada ciudadano– por encima de la cual el Estado no recauda más, sino menos. Este principio, conocido ya en el siglo XIV, fue resucitado por el economista americano Arthur Laffer.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Desde hace varias décadas, casi todos los Estados del mundo desarrollado, en mayor o menor medida se han visto atrapados en esta pinza. Una carrera por dar a los ciudadanos más servicios “gratuitos” y otra para no subir demasiado los impuestos, por lo impopular que resulta y por el miedo a superar ese umbral en el que la recaudación empieza a bajar. La consecuencia es que la mayoría de los Estados llevan décadas gastando más de lo que ingresan, al mismo tiempo que acostumbran a sus ciudadanos a una actitud acomodaticia que es benévola cuando se les da el bienestar al que se les tiene acostumbrados, pero que puede volverse extremadamente violenta si se les suprimen algunos aspectos de ese bienestar. Pero no importa. Para eso está el crédito abundante y barato. Si gastamos más de lo que ingresamos, se piden préstamos a los bancos o a los mismos ciudadanos. Pueden ser nuestros bancos y nuestros ciudadanos o los bancos y ciudadanos de otros países. A nadie en su sano juicio, cuando piensa en su economía doméstica, se le ocurre que puede gastar más de lo que gana de forma indefinida. Pero, por algún motivo de difícil comprensión, al menos para nosotros, los Estados han pensado que lo que no puede hacerse en las economías domésticas, es factible en las economías estatales. Y los déficits se han venido acumulando durante decenios, financiándose con deuda que ha llegado a adquirir proporciones inauditas, superiores en muchos casos al Producto Interior Bruto (PIB), es decir, lo que ganan todos los ciudadanos –personas físicas y jurídicas– juntos durante un año. He aquí la cuarta burbuja.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-2369545688922163432?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/2369545688922163432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=2369545688922163432&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/2369545688922163432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/2369545688922163432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/01/varios-profesores-de-la-universidad.html' title=''/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-8418018317442812420</id><published>2012-01-19T09:12:00.000-08:00</published><updated>2012-01-19T09:13:30.329-08:00</updated><title type='text'>Frases 19-I-2012</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Creo que en el último día, las cenizas, levantadas por el Espíritu, obedecerán a las órdenes de reencontrarse por sí mismas. Y volverás a ver a tu hija cogiendo cerezas y capuchinas; y a tu hijo leyendo un periódico en el jardín, donde está tendida la ropa; y a tu joven mujer, cuya mejilla está dulce como la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francis Jammes. Hojas en el viento. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-8418018317442812420?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/8418018317442812420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=8418018317442812420&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8418018317442812420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8418018317442812420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/01/frases-19-i-2012.html' title='Frases 19-I-2012'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-5731603465397431735</id><published>2012-01-17T03:25:00.000-08:00</published><updated>2012-01-17T03:27:55.844-08:00</updated><title type='text'>Mi Cristo roto 4</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A raíz de una frase de la lección del Papa sobre santa Teresa de Ávila que dice. El descubrimiento fortuito de “un Cristo muy llagado” marca profundamente su vida, he querido empezar a enviar por partes cuatro historias recopiladas en un librito llamado “Mi Cristo roto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Buenos Aires, en la parroquia del Pilar, encontré un brevísimo libro editado por Caritas bajo el nombre de “Mi Cristo roto”. En la portada aparecía la foto de un Cristo crucificado al que le faltaba la cruz, la pierna y el brazo derechos y tenía la cara cortada, como si se le hubiese dado un tajo desde encima de las cejas hasta debajo de la barbilla. El autor es un sacerdote jesuita, Ramón Cué. Por el texto, desprende que tuvo, en algún momento que no recuerdo, un programa religioso en TVE. Lo compré inmediatamente y dediqué la siguiente media hora a leerlo en un banco de la plaza de la recoleta. Me emocionó muchísimo y decidí copiarlo. Aquí está la cuarte y última historia que lo forman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MI CRISTO ROTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4º ¿Quién te partió la cara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristo, yo había oído muchas veces esta amenaza en los labios trémulos por el odio de un hombre a otro hombre: ¡Mira que te parto la cara!, y siempre pensé que les cegaba la ira, en su imposible y loco desafío. Todo suele quedar en un puñetazo, un bofetón, una cuchillada en la mejilla. Sólo en ti se ha cumplido, literalmente, la brutal amenaza. Te han partido la cara, de arriba a abajo, en un solo tajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo se la hubiera restaurado lo primero de todo. Pero Él me lo prohibió. Por eso me dedico, en un juego de mi fantasía y de mi cariño, a restaurársela idealmente, colocando sobre su cabeza sin facciones, las caras que para Cristo ha soñado el arte universal. Consumo en este juego ratos y ratos. Museos, colecciones, galerías, catedrales, pinacotecas, todo va pasando por el tajo de su cara en un desfile lento y sabroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento Velázquez o Juan de Mesa, con un patetismo barroco. O Montáñez, en olímpica belleza. O Fra Angélico: ¡qué dulcísimo rostro! O Leonardo, de infinita tristeza. Corro al Greco. ¡Cómo ruedan temblorosas las lágrimas del expolio! Ratos. No acabo nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero desde hace unos días he tenido que renunciar también al consuelo de este juego. Mi Cristo roto es terrible en sus exigencias; no concede treguas. Y me lo ha prohibido también. Yo creía, al principio, que le gustaba. Al menos lo toleraba silencioso. Hasta que un día no pudo aguantar más y me interrumpió severamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta...! No me pongas ya más caras. He tolerado tu juego demasiado tiempo. No acabarás de comprenderme. No me pongas más esas caras que pides de limosna al arte de los hombres. Quiero estar así. Sin cara. Prometiste que jamás me restaurarías.&lt;br /&gt;-Y lo sigo prometiendo, Señor –le contesté confuso y sincero.&lt;br /&gt;-A no ser que quieras ensayar otro juego... Ponerme otras caras... Esas sí las aceptaría.&lt;br /&gt;-¿Cuáles, Señor...?, te las pondré en seguida.&lt;br /&gt;-No lo creo... Te conozco.&lt;br /&gt;-¿Por qué no...? Dime qué caras y te las pongo.&lt;br /&gt;-Temo que no lo entiendas. Incluso que te escandalices como los fariseos.&lt;br /&gt;-Pondré todo mi esfuerzo en comprenderlo. Dímelo. ¿A qué caras te refieres?&lt;br /&gt;-A otras... Pero reales, no fingidas como las que inventabas, y que son también mías, como la que me cortaron de un tajo.&lt;br /&gt;-¡Ah...! Ya creo adivinar, Señor. ¿A que te refieres a las caras de los santos, de los apóstoles, de los mártires, de las vírgenes...?&lt;br /&gt;-¿Ves como no aciertas? No das una –sonrió mi Cristo tristemente. Esas caras, es verdad, son mías. Pero ya las tengo. Nadie me las niega ni me las regatea. Yo quiero otras caras, las reclamo. Muy pocos se atreverían a ponérmelas.&lt;br /&gt;-Yo sí... Anda...¡Dímelas!&lt;br /&gt;-Bueno... tú lo has pedido. Después no te quejes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo un descanso como para tomar fuerzas. Respiró profundamente. Dudó. Me pareció que se volvía atrás. Yo estaba asustado. Le tuve miedo a Cristo. Pero no había remedio. Me preguntaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, ¿no tienes por ahí un retrato de tu enemigo...? ¿De ese que te envidia y no te deja vivir...? ¿Del que interpreta mal, por sistema, todas tus cosas? ¿Del que siempre, por todas partes, va hablando mal de ti...? ¿Del que te arruinó...? ¿Del que dio malos y decisivos informes sobre ti...? ¿Del traidor que te puso una zancadilla...? ¿Del que logró echarte del puesto que tenías...? ¿Del que metió en la cárcel a tu hermano...? ¿Del que se aprovechó de la guerra y mató a tu padre...?&lt;br /&gt;-Cristo... no sigas...&lt;br /&gt;-No lo ves... Ya te previne... Es demasiado, ¿verdad...?&lt;br /&gt;-Es inhumano, es absurdo... Pero no me hagas caso. ¡Sigue, sigue hablando!&lt;br /&gt;-Bueno... ¿Te has fijado bien en las caras de los leprosos... de los anormales... de los idiotizados... de los mendigos sucios... de los imbéciles... de los locos... de los que se babean...?&lt;br /&gt;-¿Y qué me vas a decir, Cristo, que esas caras son tuyas...? ¿Y que te las ponga...?&lt;br /&gt;-¡Naturalmente...!, y me las vas a poner.&lt;br /&gt;-¡Imposible...!&lt;br /&gt;-Espera. No acabé aún. Toma bien nota de esta última lista y no olvides ningún rostro: Tienes que ponerme la cara del blasfemo, del suicida, del degenerado, del ladrón, del borracho, del asesino, del criminal, del traidor, de la prostituta, del vicioso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo callaba. Imposible contestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No has oído...? Necesito que me pongas todas esas caras sobre mi cara.&lt;br /&gt;-No sé, Señor, no entiendo nada... ¿Esas caras sobre tu cara...?&lt;br /&gt;-Sí, sobre la mía. ¿Y te extraña que los tolere y los quiera sobre mi cara...? ¿Pero no ves que los llevo en mi corazón que es más, infinitamente más, que llevarlos sobre mi cara? ¿No ves que yo he dado por todos la vida? Por todos, ¿oyes?, Por todos. Mira, ahora vas a comprender un poco lo que fue la Redención. ¡Escucha! Yo me hice responsable, voluntariamente, de todos los pecados, lacras y degeneraciones de toda la humanidad, a lo largo de toda su historia. Todo pesaba sobre mí: Mi Padre se asomó, desde el cielo, para verme. Él, que se mira siempre en mis ojos. Yo soy el espejo en que se contempla mi Padre. Soy su rostro. Dios no tiene cara visible. Soy la cara visible de Dios. Se asomó desde el cielo para verme en la cruz y contemplarse en mi rostro. Clavó sus ojos en mí y su pasmo fue infinito. Sobre mi rostro vio, superpuestas sucesiva y vertiginosamente, las caras de todos, absolutamente de todos los hombres. En mi cara estaban todas las caras. Y así, quedé sin cara. Mi Padre, desde el cielo, durante aquellas tres horas de mi agonía en la cruz, estuvo contemplando sobre mi cara el desfile trágico de todas las caras. ¡Era horrible! Pero mientas tanto yo decía: Padre, perdónalos, no saben lo que hacen. Y mi Padre los perdonaba. Mi Padre no los condenaba. Los amaba porque estaban sobre m cara... porque yo daba por ellos la cara… porque ellos eran, entonces, mi cara. No era yo solo el que estaba en la cruz, ni moría solo: Todos os apretabais en mí y todos moríais conmigo. Yo tenía innumerables rostros... Infinitas caras... Nunca por una pantalla ha pasado un desfile tan repugnante, tan grosero y pervertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre no quitaba los ojos de mi cara. Vio pasar la del soberbio, la del sectario maquinando la destrucción de Dios... la del asesino, fría, calculadora, repulsiva... caras de checa... de presidios... de campos de concentración... caras de prostíbulos... bocas apestosas de blasfemias... labios repugnantes, con babas... ojeras hundidas, marcadas a fuego de lujuria... pupilas obnubiladas y viscosas de los drogados y aliento inaguantable a vino fermentado en los borrachos... narices curvas de aves de presa en los ladrones, los avaros... Palidez de madrugada sórdida en el vicio... Turbadoras miradas de perversión... de complejos psicológicos... de misteriosas y subterráneas anormalidades... Yo sentí pasar sobre mi boca crucificada, el cigarrillo del opio; el vaso de whisky; la droga; el veneno; el vómito; el pus; la agonía; la muerte... Qué ridículo el arte de los hombres... Qué insondable el amor de Dios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi Cristo enmudeció desde entonces. Me había dado la suprema y más difícil lección y no ha vuelto a hablarme más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No olvidéis nunca, amigos, esta superficie lisa y monda de su rostro tajado verticalmente. Es una pantalla de protección ante su Padre. Es un portarretratos vacío. Pero ya conocemos su uso. Ahí, amigo, tienes un rostro de hermano al que no puedes ver... ¡Lo odias...! ¿Te causó daño? ¿Te lo sigue haciendo? ¿No consigues perdonarlo...? ¡Anda...! Sé valiente. Coge esa cara antipática y repugnante de tu enemigo... acércala a Cristo aunque te tiemble la mano... aunque se te rebele encabritado tu amor propio... Anda... Acerca más esa cara... Júntala a la de Cristo en la Cruz...Que queden superpuestas... facciones sobre facciones... ¡Mira... Cristo está en la cruz con la cara de tu enemigo...! Cierra los ojos... Entreabre los labios... Acércalos a los pies de Cristo y bésalos... Y besarás a un Cristo que tiene la cara de tu enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no lo odias... Te envuelve musical y acariciadora una voz eterna... Amaos los unos a los otros como yo os he amado... Y sentirás que en tu corazón, sin odios ni rencores, empieza a despertarse el amor. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-5731603465397431735?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/5731603465397431735/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=5731603465397431735&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5731603465397431735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5731603465397431735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/01/mi-cristo-roto-4.html' title='Mi Cristo roto 4'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-8122541440268136116</id><published>2012-01-12T07:52:00.000-08:00</published><updated>2012-01-12T07:54:28.024-08:00</updated><title type='text'>Frases 12-I-2012</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;El mejor apoyo de la fe es la garantía de que si pedimos pan al Padre, no nos dará piedras. Al margen incluso de toda creencia religiosa explícita, cuantas veces un ser humano realiza un esfuerzo de atención con el único propósito de hacerse más capaz de captar la verdad, adquiere esa mayor capacidad, aun cuando su esfuerzo no produzca ningún fruto visible. Un cuento esquimal explica así el origen e la luz: «El cuervo, que en la noche eterna no podía encontrar alimento, deseó la luz y la tierra se iluminó». Si hay verdadero deseo, si el objeto del deseo es realmente la luz, el deseo de luz produce luz. Hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención. Es realmente la luz lo que se desea cuando cualquier otro móvil está ausente. Aunque los esfuerzos de atención fuesen durante años aparentemente estériles, un día, una luz exactamente proporcional a esos esfuerzos inundará el alma. Cada esfuerzo añade un poco más de oro a un tesoro que nada en el mundo puede sustraer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simone Weil; la pesanteur et la gràce. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-8122541440268136116?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/8122541440268136116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=8122541440268136116&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8122541440268136116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8122541440268136116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/01/frases-12-i-2012.html' title='Frases 12-I-2012'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-4776333500265132920</id><published>2012-01-09T01:43:00.000-08:00</published><updated>2012-01-09T01:45:11.455-08:00</updated><title type='text'>Mi Cristo roto 3</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A raíz de una frase de la lección del Papa sobre santa Teresa de Ávila que dice. El descubrimiento fortuito de “un Cristo muy llagado” marca profundamente su vida, he querido empezar a enviar por partes cuatro historias recopiladas en un librito llamado “Mi Cristo roto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Buenos Aires, en la parroquia del Pilar, encontré un brevísimo libro editado por Caritas bajo el nombre de “Mi Cristo roto”. En la portada aparecía la foto de un Cristo crucificado al que le faltaba la cruz, la pierna y el brazo derechos y tenía la cara cortada, como si se le hubiese dado un tajo desde encima de las cejas hasta debajo de la barbilla. El autor es un sacerdote jesuita, Ramón Cué. Por el texto, desprende que tuvo, en algún momento que no recuerdo, un programa religioso en TVE. Lo compré inmediatamente y dediqué la siguiente media hora a leerlo en un banco de la plaza de la recoleta. Me emocionó muchísimo y decidí copiarlo. Aquí está la tercera de las cuatro historias que lo forman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MI CRISTO ROTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3º Se ha perdido una cruz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a aprovechar esta noche mi actuación en la televisión española para lanzar un anuncio. Buena ocasión puesto que cuento con varios millones de televidentes. Un anuncio breve y no comercial. Atención, señores, se ha perdido una cruz y no se da con ella. ¿La habrá encontrado, tal vez, alguno de vosotros...? Es la de mi Cristo roto. No la localizamos. El lo sabrá pero no me contesta... ¡Como es mudo...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anticuario de Sevilla que me lo vendió tampoco ofrece ninguna pista ni rastro. Yo quisiera devolverle su cruz, porque aguantar en la cruz sin cruz, debe ser doble tormento doloroso. Por eso, amigos, os pido ayuda. Se ha perdido una cruz... ¿Alguno de vosotros ha encontrado una cruz? ¿Queréis las señas...? ¿El tamaño...? Pues ya lo veis. No muy grande. Unos noventa por sesenta centímetros. No muy grande, pero es una cruz y no hay cruz pequeña. Además, es una cruz para Cristo y entonces no hay modo de medirla. Con estas señas basta porque, en definitiva, todas las cruces son iguales. Perdonad, pues, mi insistencia. Amigos, ¿alguno de vosotros ha encontrado una cruz...? ¿O sabéis de alguien, vecino, pariente, amigo, que la haya encontrado...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí... ya sé que os estáis contestando todos: ¡Qué cosas pregunta usted! ¿Qué si no hemos encontrado una cruz...? ¿Una sola...? ¡Hemos encontrado tantas cruces...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todos, es verdad, tenéis toda la razón. Por eso ahora pregunto al revés: ¿Quién de vosotros, amigos, quién de nosotros, no ha encontrado una cruz...? Mejor dicho, ¿quién no tiene una cruz...? Es un derecho de propiedad irrenunciable que se está ejerciendo siempre. Con esta personalísima propiedad privada no puede ni el comunismo. Todo comunista tiene su propia cruz, inalienable. Imposible socializarla y todos la llevamos a cuestas, aunque no se ve. Aunque sonriamos. A veces, por oculta, más pesada. La mía no la veis tampoco. Me veis a mí, multiplicado en todas las pantallas receptoras, pero no veis mi cruz... ¡la tengo! Aunque no extienda los brazos en forma de cruz, aunque no salga por detrás de mis hombros. Yo me la sé. Y vosotros, la vuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos trabajan pero, todos, tienen y trabajan con ella, una cruz: su cruz. Los dos cámaras... el que vigila, alerta, la jirafa de sonido, el que se encarga de los focos, el regidor que me hace señas e indicaciones y tiene una cruz. Todos, estamos todos, trabajando con nuestra cruz a cuestas. Pero entonces, ¿esto qué es? ¿Un estudio de televisión española en Madrid, o una escena fantástica de una eterna Pasión...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con la vuestra, también a cuestas, estáis contemplando vosotros este programa en donde estéis: en casa, en la del vecino, en el bar. ¿Para qué vinisteis con la cruz a ver la televisión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos persigue hasta la silla, la butaca, la cámara. Esta noche, al acostarnos, no podemos dejarla colgada en la percha. Y al levantarnos mañana, no será necesario vestirnos la cruz. Saltaremos de la cama con ella ya puesta. A la entrada de nuestro trabajo dejaremos apartado el coche, la moto, la bici. ¡Ojalá pudiéramos todos los días, también, dejar unas horas aparcada nuestra cruz! Para las cruces no hay problemas de aparcamiento. No ocupan sitio, aunque ocupen y absorban una vida entera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que quién ha encontrado una cruz? Todos... Buenos y malos... Santos y criminales... Sanos y enfermos. Ni siquiera respeta los partidos políticos por opuestos que sean. Ni a los que parecen desafiar al dolor con las carcajadas y juergas de su vida. Esa pobre prostituta que a estas horas, repintada y aburrida, espera sentada en la barra de la cafetería o arrimada a la esquina estratégica, lleva encima una pavorosa cruz a cuestas. Pesa tanto que se apoya recostándose en la esquina. Una cruz que pesa más de lo que sospechábamos. Y el que se acerca a ella buscando el placer, lo hace por huir de otra cruz. Con sus respectivas cruces a cuestas, hablan los dos, se arreglan, al fin, los dos. Y allá van los dos, por la calle adelante con prisa los dos y con la cruz acuestas los dos. Y cuando regresan, cuando ya han tratado de aplacar su hambre de felicidad, sienten, defraudados, que han aumentado su cruz. Es mayor, en ella, el asco y el envilecimiento; en él, la desilusión. ¡Bah! No merecía la pena. Para volver a surgir mañana, otra vez, la cruz del deseo en él. Y en ella, dentro de un rato, otra vez, el asco y el cansancio. Y siempre con la cruz a cuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez, en Nueva York, yo tuve una pesadilla terrible. Como en una película de Ingmar Bergman. Acababa de pasar unos días en Nueva York abrumado y ahogado por las masas verticales de sus rascacielos y esa noche soñé con una fantástica ciudad, con un Nueva York centuplicado, donde los rascacielos se abrían arriba en forma de cruz, y cuyas paredes e infinitas ventanas, iluminadas por dentro, de noche, se partían en forma de cruz, para enseñarme en cada uno de los pequeños huecos, un hombre crucificado. ¡Qué angustiosa pesadilla la de aquella noche, atravesando en sueños las calles trágicamente silenciosas y vacías, bajo la mirada lacerante de infinitos hombres crucificados en las ventanas de los rascacielos crucíferos y arrastrando yo, único caminante, mi cruz, que rechinaba en el asfalto por las interminables calles solitarias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y no es verdad...? Toda ciudad, en definitiva, es un bosque, una selva, una colmena de cruces. ¿Y sabes, amigo, por qué a veces nuestra cruz resulta intolerable? ¿Sabes por qué llega a convertirse en desesperación y suicidio...? Porque entonces, nuestra cruz, es una cruz sola. Una cruz sin Cristo. La cruz sólo se puede tolerar cuando lleva un Cristo ente sus brazos. Una cruz laica, sin sangre ni amor a Dios, es absurdo aguantarla. No tiene sentido, te lo concedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, amigo, se me ocurre una idea: Yo tengo un Cristo sin cruz, míralo... Y tú tienes, tal vez, una cruz sin Cristo. Esa que tú sabes. Los dos estáis incompletos. Mi Cristo no descansa porque le falta su cruz. Tú no resistes tu cruz porque te falta Cristo. Un Cristo sin cruz... Una cruz sin Cristo... ¿Por qué no los juntamos y los completamos? ¿Por qué no le das esta noche tu cruz vacía a Cristo? Saldremos ganando, ya lo verás. Tú tienes una cruz sola... vacía... helada... negra... pavorosa... sin sentido... Una cruz sin Cristo. Te comprendo, sufrir así es irracional. No me explico cómo has podido tolerarla tanto tiempo. Tienes el remedio en tus manos. ¡Anda, dame esa cruz tuya! ¡Acércala más! Yo te doy, en cambio, este Cristo sin reposo y sin cruz. ¡Tómalo! ¡Te lo acerco! ¿Lo estás viendo? Es tuyo, multiplicado prodigiosamente en todas las pantallas de televisión... ¡Dale tu cruz! ¡Toma mi Cristo! ¡Júntalos! ¡Clávalos! ¡Abrázalos! ¡Bésalos! Y todo habrá cambiado. Mi Cristo roto descansa en tu cruz. Tu cruz se ablanda con mi Cristo en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé dando un aviso: Se ha perdido una cruz. Lo retiro. Ya no hace falta, Hemos encontrado una cruz, la nuestra, que resulta ser la de Cristo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-4776333500265132920?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/4776333500265132920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=4776333500265132920&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4776333500265132920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4776333500265132920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2012/01/mi-cristo-roto-3.html' title='Mi Cristo roto 3'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-8770141619905114820</id><published>2011-12-24T10:44:00.000-08:00</published><updated>2011-12-24T10:49:26.121-08:00</updated><title type='text'>Mañana es Navidad</title><content type='html'>&lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;24-XII-2011&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Esta mañana me he levantado con desánimo. Señor –te he dicho–, míranos. Estamos en crisis, hay casi cinco millones de parados en España y a saber cuántos millones de personas más en el mundo. Y parece que ese número va a crecer en los próximos meses. La primavera árabe parece que se transforma en fundamentalismo. Corea puede arder, el cambio climático nos acecha, etc., etc., etc. ¿No podrías este año hacer algo más contundente que recordarnos que hace unos 2000 años naciste en una cueva de un rincón del mundo, pobre y miserable? No es que eso no esté bien. Siempre son agradables esos sentimientos de bondad que parecen salir de su escondite en estos días pero, ¿crees que es suficiente? Yo creo que no. Así he empezado mi día.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Sin embargo, como hoy no tengo que trabajar, me dedicado, durante unos momentos de silencio, a buscar las respuestas junto al nacimiento de mi casa, en vez de en la turbamulta de pensamientos agitados de mi cabeza. Y, en ese silencio he oído tu voz. No estoy loco, no he oído una voz en off. Eran como ideas silenciosas, pero que fluían seguras y ciertas a mi cabeza desde otro lugar. Y yo sé que venían de Ti.&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;Mírame –me decías. Aquí estoy, pequeño e indefenso. Y, sin embargo, soy el Señor de la Historia y, por supuesto, el Señor de la Economía, que es menos que la Historia. Pero lo que no soy, ni seré nunca, es un dictador, ni siquiera del Bien. Por eso estoy como estoy, en un pesebre, junto a un buey y una mula. Yo también estoy en paro, esperando que vosotros, los hombres me contratéis. El buey y la mula me quieren contratar, pero no es a través de ellos como quiero traer mi Reino, sino a través de vosotros. Ya os lo dijo Isaías hace 2500 años.&lt;span &gt;&lt;span &gt;&lt;span style="font-size: 9pt"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span &gt;&lt;i&gt;“El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor: &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span &gt;&lt;i&gt;Pero&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span &gt;&lt;i&gt; mi pueblo no me conoce, no tiene entendimiento”&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span &gt;. ¿Me equivoqué al confiaros la Historia a vosotros? No, no me equivoqué. Sois vosotros los que os equivocáis. Si en vez de tenerme en el paro, me pidieseis consejo todos los días, os lo daría. También os lo dijo Isaías: &lt;/span&gt;&lt;span &gt;&lt;i&gt;“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y será su nombre; Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz”&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span &gt;. Pero no sois capaces de pedirme consejo. Os lo impide vuestro orgullo, que os hace creeros poderosos y autosuficientes. También os lo dijo Juan: &lt;/span&gt;&lt;span &gt;&lt;i&gt;“&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, principio de la creación de Dios &lt;/i&gt;–es decir, yo–&lt;i&gt;:&lt;/i&gt;&lt;i&gt; Conozco tus obras, y sé  que […] andas diciendo que eres rico, que tienes muchas riquezas y que de nada tienes necesidad; ¡Pobre de ti! ¿No sabes que eres miserable, pobre, ciego y desnudo?”&lt;/i&gt;.&lt;span &gt; Si os sintieseis pobres y me pidieseis consejo, veríais que soy también Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Pero no puedo obligaros a que me contratéis como consejero. Es lo único que no puedo hacer. Porque os he hecho libres, y yo no me contradigo. Así es que me hago niño para ver si os gano por el lado de la ternura. Y lo consigo con muchos, aunque sea un ratito, todos los años. Pero luego, me mandáis al paro otra vez.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span &gt;Entonces hoy, antes de la cena de Navidad, un ratito antes de que nazcas, te digo: Señor niño, Admirable Consejero, al menos yo hoy, esta Navidad, esta noche, cuando nazcas, te pediré consejo. Y te pediré, además, que me recuerdes todos los días de mi vida este consejo que me has dado hoy antes de nacer. Y te pediré que estés en mi consejo con un contrato blindado. Y que seas, cada día de mi vida, para mí, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Y procuraré hacer entender esto a mi alrededor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span &gt;Gracias por tu paciencia con nosotros. Gracias por otra Navidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-8770141619905114820?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/8770141619905114820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=8770141619905114820&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8770141619905114820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8770141619905114820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/12/manana-es-navidad.html' title='Mañana es Navidad'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-5395042600321419957</id><published>2011-12-21T09:51:00.000-08:00</published><updated>2011-12-21T09:55:10.103-08:00</updated><title type='text'>Cosas de Navidad 2</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace años, todas las Navidades escribía alguna cosa muy breve para leer en casa antes de la cena de Nochebuena. Luego dejé de hacerlo. Tal vez este año lo retome. Pero ayer y hoy cuelgo en el blog las que escribí hace años. Tal vez el 24 cuelgue algo escrito para esta Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24-XII-2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro año más nos sorprende el misterio de la Navidad. Otro año más nos preguntamos: ¿Cómo, por qué, Dios se mezcla con nosotros dejando de ser el Todopoderoso que asusta, para convertirse en el Cercanísimo que inspira amor y ternura? ¿Por qué, cómo acepta el frío, y el hambre y el dolor y la ignorancia? ¿Cómo y por qué soporta hacerse víctima de la maldad, que nos escandaliza, de la muerte, que nos aterra? Otra vez más, nos quedamos mudos y sin repuesta. ¿Puede que sea para decirnos que pase lo que pase en nuestra vida y en el mundo Él está sufriéndolo con nosotros? Puede. ¿Puede que sea para abrir nuestros ojos a la sencillez y la humildad y hacer que nos demos cuenta de que es en ellas en donde se encuentra la felicidad, más que en el poder, en la autosuficiencia y en el éxito? Puede. ¿Puede que sea para que sintamos cerca, tierno y calentito, el amor de Dios, como un pan recién salido del horno que, antes de ser comido, calienta las manos frías? Puede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo puede ser hoy otra vez. Y el mundo, que parece a veces un absurdo sinsentido, hoy cobra sentido otra vez y merece ser vivido, ser mejorado. Y nuestro esfuerzo para ello deja hoy de ser inútil. Hoy la alegría triunfa sobre la tristeza, la verdad sobre la falsedad, el bien sobre el mal, la belleza sobre la fealdad, la vida sobre el horror, el amor sobre el odio. Hoy todo es posible. Una nueva mañana de un brillante día empieza hoy para nosotros. Habrá otros amaneceres, porque Dios ha vuelto a nacer hoy y podemos abrirle nuestros corazones. Podemos hoy tenerle en nuestros brazos, como María, podemos mirarle a los ojos como ella y ver allí, otra vez, el brillo de la esperanza que a veces nos parece perdida para siempre. Hoy podemos decir, como los ángeles a los pastores: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Hoy, nosotros podemos ser esos hombres y mañana, llevar esa buena noticia por el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo, porque hoy Dios se ha hecho hombre. Está en brazos de María, calentado por un buey y una mula y cuidado por José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24-XII-2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro año más. Otro año estamos ante la Navidad. Otro año más Dios, el Altísimo, el Todopoderoso, el Innombrable, nos recuerda que es precisamente su inmensidad la que le permite hacerse tan pequeño. ¿Cómo podríamos acercarnos a ese Dios tremendo sin sentirnos tan insignificantes que la distancia nos impidiese sentirle Padre, sin que el miedo superase a cualquier otro sentimiento? Un año más Tú nos recuerda que nos quieres lo suficiente como para evitarnos esa dolorosa sensación de impotencia. El grande se hace pequeño, el trascendente abandona el más allá y el todopoderoso se olvida de su poder para estar cerca de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nosotros, ¿nos dejaremos mecer por la mediocridad de la costumbre? ¿O sabremos sobrecogernos de asombro, estremecernos de agradecimiento, enternecernos de amor? ¿Será sólo otra Navidad más o será un aldabonazo en nuestra conciencia que nos despierte de nuestro sopor y nos cure de nuestra abulia? ¿Entenderemos mal esa pequeñez hasta hacernos a nosotros mismos nuestros propios diosecillos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fácil recuperar el asombro en un mundo que nos llama con sus cantos de sirena a la autocomplacencia, a la autorrealización, a la autosuficiencia. No es fácil librarse de la idolatría de nosotros mismos. Por eso te lo pedimos a Ti, Dios pequeño sólo en apariencia, Dios todopoderoso envuelto en carne de niño, Dios amante que te haces del tamaño del amado. Te lo pedimos en esta Navidad. Hoy te lo pedimos. Quítanos nuestras falsas seguridades, haz que nos sintamos pequeños como tú. Haz que sintamos tu frío como nuestro frío. Haz que agradezcamos el calor que nos dan al buey y al asno. Haz que nos sintamos frágiles con tu fragilidad. Haz que te esperemos con la impaciencia con que lo hicieron María y José. Haz que te amemos con un amor como el suyo. Danos, un año más, la oportunidad de hacernos como niños. Sólo así podremos un día ser fuertes con tu fortaleza, grandes con tu grandeza, sabios con tu sabiduría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haz que hoy se produzca en nuestra vida el milagro de la Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24-XII-2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Millones de años después de la creación, cuando la tierra era materia incandescente rotando&lt;br /&gt;[sobre su eje;&lt;br /&gt;millones de años después de brotar la vida sobre la faz de la tierra;&lt;br /&gt;miles y miles de años después de que aparecieran los primeros humanos, capaces de recibir el&lt;br /&gt;[Espíritu de Dios;&lt;br /&gt;mil ochocientos cincuenta años después de que Abraham, obediente a la llamada de Dios,&lt;br /&gt;[partiera de su patria sin saber a dónde iba;&lt;br /&gt;mil doscientos años después de que Moisés condujera por el desierto hacia la tierra prometida&lt;br /&gt;[al pueblo hebreo, esclavo en Egipto;&lt;br /&gt;unos mil años después de que David fuera ungido rey de Israel por el profeta Samuel;&lt;br /&gt;unos quinientos años después de que los judíos, cautivos en Babilonia, retornasen a la patria&lt;br /&gt;[por el decreto de Ciro, rey de los persas;&lt;br /&gt;en la ciento noventa y cuatro olimpiada de los griegos;&lt;br /&gt;el año setecientos cincuenta de la fundación de Roma;&lt;br /&gt;el año cuarenta y dos del reinado del emperador Octavio César Augusto, estando el universo&lt;br /&gt;[en paz,&lt;br /&gt;en Belén de Judá, nació de la Virgen María, Jesús, el Cristo. [1]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, unos dos mil años después de este acontecimiento esperado por el cosmos, anunciado por los profetas, anhelado por la humanidad, aún sin saberlo, nosotros queremos que nuestro pequeño corazón se abra para acoger al Dios hecho hombre, al Principio y Fin de todas las cosas, al Rey de reyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que María nos conceda que lo inmenso quepa en lo ínfimo, lo excelso en lo miserable, la fuerza en la debilidad, el Bien en el pecado, la Luz en las tinieblas, el fuego en la tibieza, el Amor en la indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad! ¡Buena voluntad a los hombres de mala voluntad! ¡Gloria a Dios en las Alturas! ¡Bendito y bienvenido sea el Altísimo convertido en Cercanísimo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amén, amén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] Martirologio cristiano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-5395042600321419957?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/5395042600321419957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=5395042600321419957&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5395042600321419957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5395042600321419957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/12/cosas-de-navidad-2.html' title='Cosas de Navidad 2'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-8101895091868795779</id><published>2011-12-20T00:41:00.000-08:00</published><updated>2011-12-20T00:46:41.943-08:00</updated><title type='text'>Cosas de la Navidad 1</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace años, todas las Navidades escribía alguna cosa muy breve para leer en casa antes de la cena de Nochebuena. Luego dejé de hacerlo. Tal ves este año lo retome. Pero hoy y mañana cuelgo en el blog las que escribí hace años. Tal vez el 24 cuelgue algo escrito para esta Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24-XII-1999&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez es Navidad. Y ya van... prefiero no contarlas. ¡He vivido tantas! Desde antes de tener uso de razón me he acostumbrado a ellas. ¡La costumbre! Esa anestesia progresiva que nos hace ver las cosas más brillantes, desde la ramplonería y la mediocridad. Incluso desde el hastío. Pero yo quiero recuperar hoy, aunque sea sólo por un instante, la capacidad de asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te imagino, Señor, más allá de las nubes. Mucho más allá. Contemplando desde fuera este universo, fruto de tus dedos. Viendo a tus pies la más grande de las inmensidades. Un cosmos de más de quince mil millones de años luz con un número innombrable de estrellas. Diez mil millones de billones de ellas. ¡Innombrable! Y todo creado para mí, por mí, para que yo me asombre. Pero también a eso me he acostumbrado. Ya lo veo desde la mediocridad y el hastío. Y en medio de ese inmenso mar de estrellas, el hombre. Yo. Pequeño y perdido. ¿Qué es el hombre, que soy yo, para que te acuerdes de él, de mí? ¿Una hormiga? Menos. Y sin embargo para nosotros, para mí, has creado todo. ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? ¿El ser humano para que de él te cuides? En tu cuidado de Padre nos has visto perdidos, como ovejas sin pastor. Y tu Amor, inmenso como el universo, ha venido en nuestra ayuda. Hubieras podido, tal vez - yo lo hubiera hecho - dejar caer unas migajas de tu mesa, como quien da altivamente una limosna. Hubieras podido, tal vez, con un espejo cósmico, mandarnos una pálida imagen de tu Rostro. Pero no. Nada de eso hubiese estado a la altura de tu Amor apasionado por tus pequeños seres humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidiste lo impensable, lo insólito... lo asombroso. Decidiste venir a vivir con nosotros, hacerte uno de los nuestros. ¡Tú! El Infinito, el Eterno, el Todopoderoso... el Bueno. Y no viniste rodeado de gloria y majestad. Las dejaste en tu empíreo, junto a tu trono de estrellas. Tú, el Señor de todo, viniste pequeño, mísero, de prestado. El buey y la mula que creaste te sirvieron de calor y almohada. Tan sólo te reservaste un privilegio... María. Viniste, además, a morir joven, incomprendido y torturado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Seré capaz de asombrarme esta Navidad? ¿Seguiré en la mediocridad, la ramplonería, el hastío?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hoy quiero anunciarte con trompetas! Quiero ser pastor, rey mago. Hoy quiero poner mi niñez junto a la tuya. Quiero hoy, un rato al menos, adorarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24-XII-2000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez es Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ciclo perpetuo de las estaciones la trae una vez más a nuestra vida. Pero yo no quiero que sea simple repetición, ni un cumpleaños más. Mi corazón está demasiado cansado para que sea sólo eso. Quiero que sea una renovación, un renacimiento. No es el cumpleaños de Jesús. Cristo vuelve, realmente, a nacer. Vuelve, hecho otra vez niño, para renovar nuestro corazón. Parafraseando al poeta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corazón espera&lt;br /&gt;también, hacia la Luz y hacia la Vida&lt;br /&gt;otro milagro de la primavera,&lt;br /&gt;de la Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inocencia que la vida nos va robando, lenta e insensiblemente, puede hoy florecer otra vez, dejándonos mirar por un niño que nace cada año. Ternura, ingenuidad, cariño, son los regalos que Dios nos hace a través de su mirada de niño recién nacido. Tenemos hoy dos amigos invisibles. Uno nos regalará una corbata o un vino. El otro nos regala poder hacernos otra vez niños, no importa cuán cansados o desilusionados estemos. A uno le daremos las gracias y un abrazo, cuando nos enteremos quién es, por el cariño que ha puesto para elegir, precisamente para nosotros ese libro o ese disco. ¿Se nos olvidará darle las gracias al otro cuando nazca y nos traiga la inocencia, la Vida y la esperanza? Esperemos que no. Esperemos que, imitando a María, podamos abrirle el alma para que encuentre en ella la misma ternura, ingenuidad y cariño que Él nos trae.&lt;br /&gt;Tal vez podamos, de esta forma, ser capaces de aprender a amar a nuestro mezquino prójimo con nuestro mezquino corazón. Tal vez este reguero de pólvora húmeda prenda, y prendiendo, podamos hacer este año un mundo un poco mejor, sólo un poco mejor. Tal vez el premio a este insignificante acto de buena voluntad sea que Tú, Dios mío, hagas llover sobre el mundo tu Paz, tu Piedad y tu Perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que así sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24-XII-2001&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navidad otra vez más&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche de Paz, noche de Amor. Aunque parezca mentira, así es esta noche. Aunque en el mundo pasen todas las cosas que sabemos están pasando, es cierto el final del villancico: “Es esta noche de Paz”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es esta noche de Paz porque una vez más, sin fijarte, o mejor dicho, fijándote con amor en las barbaridades que hacemos los hombres, te haces niño pequeño, naces de María entre un buey y una mula con el buen José cuidando de vosotros. ¿Tópico? ¿Sensiblería? Lo será para quien no sepa hacerse niño contigo. Para nosotros no lo es. Nos damos cuenta de tu sacrificio. Si fuésemos tú, no haríamos lo que tú. Haríamos inmediatamente que veinte legiones de ángeles viniesen a imponer paz. Una paz con minúsculas, raquítica, nacida de fuera de nuestros corazones. La paz de los cementerios. Pero Tú no. Esa mísera paz Tú no la quieres porque sabes que nosotros tampoco la querríamos cuando la tuviésemos. La Paz que Tú quieres es mucho más difícil de conseguir y la tenemos que conseguir nosotros. Amándonos unos a otros con corazón de niño los 365 días del año durante toda nuestra vida. Por eso tú, dejando el cielo, te tienes que hacer niño cada año. Por eso hoy es una noche de Paz, porque en tu corazón de niño caben todos los nuestros para aprender un poquito de él. Por eso ahora, antes de cenar, antes de una cena en la que celebramos la Paz que quieres que traigamos, aunque todavía no la hayamos traído, te hacemos una humilde oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te rezamos así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh Señor!, haz de mí un instrumento de tu Paz.&lt;br /&gt;Que donde hay odio, lleve yo amor.&lt;br /&gt;Que donde hay ofensa, lleve yo perdón.&lt;br /&gt;Que donde hay discordia, lleve yo comprensión.&lt;br /&gt;Que donde hay duda, lleve yo Fe.&lt;br /&gt;Que donde hay error, lleve yo la Verdad.&lt;br /&gt;Que donde hay desesperación, lleve yo Esperanza.&lt;br /&gt;Que donde hay tristeza, lleve yo alegría.&lt;br /&gt;Que donde hay tinieblas, lleve yo la Luz.&lt;br /&gt;¡Oh Maestro!, haz que no busque tanto&lt;br /&gt;ser consolado, sino consolar,&lt;br /&gt;ser comprendido, sino comprender,&lt;br /&gt;ser amado, sino amar.&lt;br /&gt;Porque&lt;br /&gt;es dando como se recibe,&lt;br /&gt;es perdonando como se es perdonado,&lt;br /&gt;es muriendo a uno mismo como se resucita a la Vida eterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María, tu madre y la nuestra, vivió esta oración con sencillez en su vida. Ella te enseñó a vivirla a ti. De ella la copió san Francisco. Hoy te pedimos, a través de ella, que nos enseñes a vivirla en nuestras vidas para hacer el mundo un poco mejor, para traer tu Paz, para traer tu Reino con nuestro esfuerzo y vuestra ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que así sea.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-8101895091868795779?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/8101895091868795779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=8101895091868795779&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8101895091868795779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8101895091868795779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/12/cosas-de-la-navidad-1.html' title='Cosas de la Navidad 1'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-1453719189847102031</id><published>2011-12-14T01:47:00.000-08:00</published><updated>2011-12-14T01:48:58.670-08:00</updated><title type='text'>Frases 14-XII-2011</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La fe es la única hondura donde echar el ancla de la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charles Moeller. Literatura del siglo XX y cristianismo. Tomo IV, La esperanza en Dios, nuestro Padre. Capítulo dedicado a Charles du Bos &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-1453719189847102031?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/1453719189847102031/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=1453719189847102031&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1453719189847102031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1453719189847102031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/12/frases-14-xii-2011.html' title='Frases 14-XII-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-1490142218997645048</id><published>2011-12-12T08:41:00.000-08:00</published><updated>2011-12-12T08:44:55.983-08:00</updated><title type='text'>Mi Cristo roto 2</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A raíz de una frase de la lección del Papa sobre santa Teresa de Ávila que dice. El descubrimiento fortuito de “un Cristo muy llagado” marca profundamente su vida, he querido empezar a enviar por partes cuatro historias recopiladas en un librito llamado “Mi Cristo roto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Buenos Aires, en la parroquia del Pilar, encontré un brevísimo libro editado por Caritas bajo el nombre de “Mi Cristo roto”. En la portada aparecía la foto de un Cristo crucificado al que le faltaba la cruz, la pierna y el brazo derechos y tenía la cara cortada, como si se le hubiese dado un tajo desde encima de las cejas hasta debajo de la barbilla. El autor es un sacerdote jesuita, Ramón Cué. Por el texto, desprende que tuvo, en algún momento que no recuerdo, un programa religioso en TVE. Lo compré inmediatamente y dediqué la siguiente media hora a leerlo en un banco de la plaza de la recoleta. Me emocionó muchísimo y decidí copiarlo. Aquí está la segunda de las cuatro historias que lo forman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;MI CRISTO ROTO 2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2º Dios tiene mano izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma tarde que compré mi Cristo, le pregunté al anticuario de “el jueves”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está el brazo derecho? ¿No habrá forma de localizarlo...?&lt;br /&gt;-Imposible –me contestó–. Y no crea usted que no revolvimos ya todo el pajar de Aracena en donde estaba tirada la imagen mutilada. Encontramos, eso sí, la pierna izquierda y se la pegamos. Pero de la mano derecha, ni rastro. Sabe Dios a dónde habrá ido a parar la mano derecha de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anticuario de Sevilla no sabía, Señor, por dónde andaba tu mano derecha. Pero tú, tú sí que lo sabes... ¡Vaya si sabes por dónde anda tu mano derecha..! ¿Verdad? Tu mano derecha... ¿Quién puede localizarla? La estás desclavando continuamente y se te escapa siempre. No me extraña que no la tengas. Se te arranca y anda por ahí, invisible pero eficaz, haciendo de las suyas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién no siente de vez en cuando, amigos, el roce suave de la mano llagada de Cristo...? Esa mano irresistible que sin llamar a la puerta se mete en todas partes. En el hospital, en el lecho de muerte, en la oficina, en el despacho, en la fábrica, en el cine, en el teatro, en el espectáculo... Se cuela de puntillas, como una ráfaga luminosa y musical... En el cabaret... En el muladar... En el fango... Es una alarma inquietante: ¿Quién anda ahí? No, no, no, no es nada... Sí. Es la mano derecha de Cristo. No podemos dar un paso por la vida sin tropezar con la mano derecha de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tú Cristo, Cristo mío roto, solamente tienes mano izquierda. Se me está ocurriendo una tontería: Que si tú fueras solamente hombre, podríamos también decir de ti que también tienes una buena mano izquierda. Pero no en ese sentido en el que se lo aplicamos a los hombres: ¡Fulano tiene una mano izquierda! Y tú, Cristo mío, tu tampoco tienes una mano izquierda en ese sentido humano de manejos subterráneos y tortuosos, no. En la vida hace falta manejar mucho la izquierda, si no, se fracasa, como tú. Con una sola mano no se flota bien. A la larga, hay que nadar con las dos. Y a ti te faltó mano izquierda. Así te ha ido a ti. Te crucificaron te ahora te mutilan. El que tiene buena mano izquierda no le crucifican nunca. Ahí está, precisamente, todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sentí que mi Cristo sonreía silencioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué poco y mal me conocéis. Claro que yo también tengo mano izquierda.&lt;br /&gt;-¿Tú, Señor?&lt;br /&gt;-¿Qué sería de vosotros, los hombres, si yo no tuviera mano izquierda...? La tengo, pero no para evitar que me crucifiquen a mí, sino para conseguir que mi Padre no os condene a vosotros. Yo no uso mi mano izquierda para salvarme a mí de la cruz, sino para salvaros a vosotros del infierno. ¿Lo comprendes ahora?&lt;br /&gt;-A medias, Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la aventura trágica y divina de nuestra vida está en dejarse coger por las manos de Dios. Pero hay en nosotros un elemento difícil, esquivo, peligrosos: La libertad. Y Dios la respeta misteriosamente, infinitamente. Para conquistarnos dispone Dios de dos manos. La derecha y la izquierda, que representan dos técnicas y dos tácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mano derecha es clara, abierta, transparente, luminosa. Da la cara. La mano izquierda busca atajos, da rodeos, es cálculo, diplomacia. No tiene prisa, se pliega al guante y al disfraz, si es necesario. Actúa a la distancia y finge la voz. Pero aunque izquierda, no es maquiavélica ni traidora, porque la mueve el amor. Para cada alma, Dios tiene dos manos, pero las emplea de modo distinto, porque todas las almas son diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay almas que se dejan coger por la mano derecha. En otras alternan la izquierda y la derecha, las dos manos de Dios. Y hay almas en las que, fracasada la derecha, Dios tiene que emplear a fondo la mano izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la derecha, como a palomas blancas u ovejas dóciles, Dios cogió a Juan Evangelista, a Francisco de Asís, a Juan de la Cruz, a Francisco Javier, a las dos Teresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para conquistar a Pedro y a Pablo, a Magdalena, a Agustín o a Ignacio de Loyola, Dios tuvo que emplear la mano izquierda. Ante la mano derecha se encabritan, se rebelan, se plantan... Entonces entra en juego la izquierda. Busca un disfraz y se trueca en rayo, en bala de cañón, en dos ojos con lágrimas o en un gallo que canta en la noche... ¡La mano izquierda de Dios! Aquí está, Cristo, es la que te dejaron... Parece que no hace nada. A manotazos bruscos, desalmados, alejamos continuamente de nuestro alrededor esa suave mano derecha de Dios. Trata de ser freno que nos detenga. ¡Apártate! Quiere alzarnos del barro en que caímos: Hoy no quiero volar... Mañana, déjame... Se nos mete en el pecho por ver si logra ablandar nuestro corazón: ¡Eso para los niños y las viejas...! Yo soy un hombre. ¡Déjame...! Y Dios retira entonces, muchas veces, su mano derecha. La hemos hecho prácticamente inútil para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces, muchas, ¡qué suerte entonces!, Dios no se da por vencido. Retira la derecha pero desclava la izquierda. Deja la derecha en reserva. Ya volverá a usarla después. Y juega con la izquierda. Y qué irresistible, Cristo, cuando se decide a emplearla. Nadie maneja la mano izquierda mejor que Dios. Sus recursos son infinitos. Ayer la disfrazó de gallo, de relámpago, de cañón primitivo. Hoy la disimula con más modernos y actuales disfraces. Es el ser más actual. Se rompe una presa que arrasa mis fincas, Tengo un descuido imperdonable en el trabajo: La máquina me siega un brazo. Íbamos en el coche a cien por hora, nos salió impensadamente un camión. Murieron en el acto mi mujer y un hijo. Quedé solo en la vida. Jamás he tenido una enfermedad pero me dice el médico que tengo no sé qué de corazón. Ni alcohol, ni tabaco, ni trasnochar, ni exceso alguno. Y esto a mi edad. ¿Quiere usted creer que la única hija que tengo, terminada ya la carrera, una delicia de criatura, me sale ahora con que se va a carmelita descalza? Yo tengo veintidós años. Me rifaban las chicas del barrio. Estoy en cama desde hace dos meses y me acaba de decir un buen amigo, que esto mío de la pierna es cáncer de hueso. ¿Y me voy a morir a los veintidós años? Yo no espero a que venga la muerte. ¡Qué te lo has creído!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la mano izquierda de Dios, la primera reacción es un grito de rebeldía y desesperación. Olvidamos la presa, el coche, el camión, el cáncer, la muerte, el accidente, porque adivinamos que ellos no tienen, en definitiva, la culpa. Presentimos a Dios como responsable último de ese dolor que por ser tan terriblemente profundo no puede venir de las criaturas. Y, lógicamente, nos encaramos con Dios, con el culpable, y le gritamos, le preguntamos: ¿Por qué? Le exigimos. Le emplazamos. Le desafiamos. Le condenamos... ¿Padre...? si fueras Padre no me tratarías así. Gritamos... protestamos... nos rebelamos... y luego nos quedamos solos. Vienen las primeras lágrimas nerviosas y quemantes y, sin darnos cuenta, la primera oración. Sucede el cansancio. Otra vez solos. Las lágrimas ya son más serenas. Ya rezamos sin protestar. Tenemos ganas de besar algo. ¿Qué? Sí, eso. Ya lo encontramos... un crucifijo... y con un beso le decimos a Dios: Está bien. Lo que Él disponga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrible, violenta, dura, implacable, pero bendita mano izquierda de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se formulan absurdas expresiones: Bendita presa que se rompió, arrasó mi fábrica pero me acercó a Dios... Tengo veintidós años y un cáncer de hueso, ¡nunca he sido tan feliz como ahora!... ¿Mi hija monja? Ofreció su vida en clausura por mi salvación. Yo andaba muy lejos de Dios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cristo mío roto! Te lo digo en nombre mío y de todos los amigos televidentes que te están viendo en la pantalla, manco de la derecha, ofreciéndonos tu izquierda. Te lo digo en nombre de todos porque somos valientes para pedírtelo desde ahora: Señor, si no basta para salvarnos la ternura de tu mano derecha, desclava tu izquierda... Disfrázala de lo que quieras: fracaso... calumnia... ruina... accidente... cáncer... muerte... Cristo, que seamos hijos de tu mano... de tu derecha o de tu izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la cabecera de tu cama, amigo, o en tu mesita de noche, tienes un Cristo clavado en la cruz. ¿Por qué esta noche, antes de acostarte, no le besas la mano izquierda? Y que sea lo que sea. Atrévete.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-1490142218997645048?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/1490142218997645048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=1490142218997645048&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1490142218997645048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1490142218997645048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/12/tomas-alfaro-drake-raiz-de-una-frase-de.html' title='Mi Cristo roto 2'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-1257846340542295395</id><published>2011-11-30T09:09:00.000-08:00</published><updated>2011-11-30T09:11:24.677-08:00</updated><title type='text'>Frases 30-XI-2011</title><content type='html'>Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La teología es la fe que busca comprender. (fides quaerens intellectum).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Anselmo de Canterbury&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-1257846340542295395?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/1257846340542295395/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=1257846340542295395&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1257846340542295395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1257846340542295395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/11/frases-30-xi-2011.html' title='Frases 30-XI-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-1738575902276900417</id><published>2011-11-27T12:11:00.000-08:00</published><updated>2011-11-27T12:20:17.771-08:00</updated><title type='text'>Mi Cristo roto 1</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;A raíz de una frase de la lección del Papa sobre santa Teresa de Ávila que dice. &lt;b&gt;El descubrimiento fortuito de “un Cristo muy llagado” marca profundamente su vida&lt;/b&gt;, he querido empezar a enviar por partes cuatro historias recopiladas en un librito llamado “Mi Cristo roto”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;En Buenos Aires, en la parroquia del Pilar, encontré un brevísimo libro editado por Caritas bajo el nombre de “Mi Cristo roto”. En la portada aparecía la foto de un Cristo crucificado al que le faltaba la cruz, la pierna y el brazo derechos y tenía la cara cortada, como si se le hubiese dado un tajo desde encima de las cejas hasta debajo de la barbilla. El autor es un sacerdote jesuita, Ramón Cué. Por el texto, desprende que tuvo, en algún momento que no recuerdo, un programa religioso en TVE. Lo compré inmediatamente y dediqué la siguiente media hora a leerlo en un banco de la plaza de la recoleta. Me emocionó muchísimo y decidí copiarlo. Aquí está la primera de las cuatro historias que lo forman.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: center; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;MI CRISTO ROTO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt; &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;1º Compra-venta de Cristos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;A mi Cristo roto lo encontré en Sevilla, en el jueves. Ese pintoresco doble sevillano del rastro madrileño. Y se dice: “ir al jueves”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Pues yo fui al jueves y en el jueves encontré mi Cristo y lo compré en jueves. Judas, también lo vendió en jueves. Pero antes de deciros cómo, permitidme dos confidencias. Una, que me encanta ir al rastro; otra, que dentro del arte me subyuga el tema de Cristo en la cruz. Que se llevan mis preferencias los Cristos barrocos españoles. Y, si me urgís más, los andaluces.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;Todo esto para explicaros que soy asiduo visitante del jueves en Sevilla. Siempre pienso: si yo encontrara en el jueves un Cristo sevillano, pequeño, de buena talla, barato...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;La última vez que fui, fue en mes pasado, en compañía de un amigo mío: Pepe Zarazar, que anda también en su vida, detrás de un Cristo, mejor dicho, detrás de Cristo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Fuimos al jueves porque a Cristo –que lección– se le puede encontrar entre tuercas y clavos, chatarra oxidada, ropa vieja, zapatos y libros, muñecos rotos o litografías románticas. La cosa es saber buscarlo. Porque Cristo anda y está entre todas las cosas de este revuelto e inverosímil rastro que es la vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Pero aquella mañana no lo encontramos en el jueves y nos aventuramos por su prolongación: la casa del artista. Más fácil encontrar ahí un Cristo, pero mucho más caro. Es zona ya de anticuarios. Es el Cristo con impuestos de lujo. El Cristo que han encarecido los dólares del turista americano. Porque desde que se intensificó el turismo, también Cristo está más caro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Visitamos inútilmente dos o trastiendas. Andábamos por la tercera o cuarta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-¿Quiere algo, Padre?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Dar una vuelta, nada más, por la tienda, mirar, ver...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;De pronto, frente a mí, acostado sobre una mesa con incrustaciones, vi un Cristo sin cruz. Iba a lanzarme sobre él, pero, frené mis ímpetus. Miré al Cristo de reojo. Me conquistó desde el primer instante. Claro que no era precisamente lo que yo buscaba. Era un Cristo todo roto. Pero esta misma circunstancia me encadenó a él, no sé por qué.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Fingí interesarme primero por los objetos que lo rodeaban, hasta que mis dos manos se apoderaron del Cristo. Dominé mis deseos para no acariciarlo. No me habían engañado mis ojos, no .Debió ser un Cristo muy bello. Era un impresionante despojo mutilado. Por supuesto, no tenía cruz, le faltaba media pierna, un brazo entero y, aunque conservaba la cabeza, había perdido la cara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Yo seguí pensando. ¿Será muy caro? Había que decidirse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Pregunté, primero, el precio de un camafeo. Luego en de un marfil. Fingí disgusto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Lástima, es todo muy caro. ¿Y eso?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;No me atrevía a llamarlo Cristo. Estaba tan mutilado. Era casi más una cosa que un hombre. ¿Y eso? Tal vez preguntando así lograría un precio más económico. Pero me equivoqué. Se acercó el anticuario. Tomó al Cristo roto en sus manos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-¡Oh...! ¡Es una magnífica pieza! Se ve que usted tiene buen gusto, Padre. Fíjese que espléndida talla, que buena factura...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Sí, pero está tan roto... tan mutilado...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-No tiene importancia, Padre. Aquí, al lado, hay un magnífico restaurador amigo mío. Se lo deja a usted nuevo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Bueno. ¿Y en qué precio me lo deja?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Volvió a ponderarlo, a alabarlo. Lo acariciaba entre sus manos. Pero no acariciaba a Cristo, acariciaba la mercancía que se le iba a convertir en dinero. Insistí:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-¿En cuánto me lo vende?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Dudó, Hizo una pausa. Miró por última vez al Cristo. Fingió que le costaba separarse de él. Y me lo alargó en un arranque de generosidad diciéndome resignado y dolorido:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Tenga, Padre. Lléveselo. No es dinero. Lléveselo. Por ser para usted –y conste que no gano nada– tres mil pesetas, nada más. Se lleva usted una joya.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Me quedé con las manos en el aire.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-¿Tres mil pesetas? ¡Qué disparate! ¡Es carísimo!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-¿Caro?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Naturalmente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Y empezamos el anticuario y yo a regatear sobre un Cristo. Él, en vendedor, exaltaba las cualidades del Cristo para mantener la cifra. Yo, sacerdote, le mermaba méritos al Cristo, como si fuese una simple mercancía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;Y me acordé, claro, de Judas. ¿No era aquello también una compraventa de Cristo? Pero, ¿cuántas veces vendemos y compramos a Cristo, no de madera, de carne, en Él y en nuestros prójimos?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;Nuestra vida es muchas veces una compraventa de Cristo. Indudablemente, Judas pedía más y los sacerdotes ofrecían menos. Como yo entonces. Y Judas fingía irse, como yo, para volver de nuevo al regateo. Y los sacerdotes simulaban, como yo, no interesarles tanto el comprar a Cristo, como yo, para volver otra vez a insistir en el precio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Total, lo de siempre. Cedimos los dos. Nos avenimos los dos, como Judas y los sacerdotes judíos. Y el que perdió, como en Judas, como siempre, fue Cristo. Resultó despreciado, porque de las tres mil iniciales en las que me había sido valorado, me lo rebajaron a ochocientas pesetas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Antes de despedirme le pregunté si sabía la procedencia del Cristo y la razón de aquellas terribles mutilaciones. En su información vaga e inconcreta me dijo que creía proceder de un pueblo –no recordaba el nombre– de las sierras de Aracena, en Huelva, y que las mutilaciones se debían a una profanación allá por el año treinta y seis, cuando lo de la guerra española. Me lo había imaginado desde el principio. Apreté a mi Cristo con cariño y salí con él a la calle.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Al fin, ya de noche, cerré la puerta de mi habitación y me encontré sólo, cara a cara, con mi Cristo. ¡Qué ensangrentado despojo mutilado! ¡Pobre Cristo! Un poco más y dejaba de ser Cristo. Viéndolo así me decidí a preguntarle:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Cristo, ¿quién fue el que se atrevió contigo? ¿No le temblaban sus manos cuando te astilló las tuyas arrancándote brutalmente de la cruz? ¿Qué cara puso cuando te partió tu cara? Oye, ¿qué ha sido de él? ¿Vive todavía? ¿Dónde? ¿En la sierra de Aracena? ¿Qué se haría hoy si te viera en mis manos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Cállate –me cortó una voz invisible y tajante–. Cállate. Preguntas demasiado. ¡Cómo sois los hombres! Cuando se tratan de los pecados ajenos no se os agotan ni las preguntas ni la curiosidad. Pero, sobre todo, cómo os cuesta a los hombres a aprender a olvidar. ¡Cómo sois! Creéis que tengo un corazón tan pequeño y mezquino como el vuestro. ¡Cállate! No me preguntes no pienses más en el que me mutiló. ¡Déjalo! ¡Respétalo! Yo ya lo perdoné. Yo me olvido instantáneamente y para siempre de sus pecados, cuando un hombre se arrepiente. Yo perdono de una vez, no por mezquinas entregas como vosotros. ¡Cállate!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Sí, Señor, enséñame a olvidar y perdonar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;Pero&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; text-indent: 0px; "&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; text-indent: 0px; "&gt;mi Cristo seguía urgiéndome:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Oye. ¿Por qué ante mis miembros rotos evocas el recuerdo de los que en la guerra del treinta y seis mutilaron mis imágenes y no se te ocurre recordar a tantos que ofenden, hieren, explotan y mutilan a sus hermanos, los hombres, en la posguerra? ¿Qué es mayor pecado, mutilar una imagen de madera o mutilar una imagen mía viva, de carne, en la que palpito yo por la gracia del bautismo? ¡Hipócritas! Os rasgáis las vestiduras ante el recuerdo del que mutiló mi imagen de madera, mientras le estrecháis la mano o le rendís honores al que mutila física o moralmente a los Cristos vivos que son sus hermanos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Yo estaba confuso, sin habla. Su voz me acorralaba. Por salir de ese cerco angustioso, por quedar bien con mi Cristo, se me ocurrió decirle:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Oye, te voy a mandar restaurar. No quiero, no puedo verte así, destrozado. Ya verás qué bien vas a quedar. Aunque el restaurador me cobre lo que quiera. Tú te lo mereces todo. Me duele verte así. Mañana mismo te llevo al taller. ¿Verdad que apruebas mi plan? ¿Verdad que te gusta...?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-¡No! No me gusta –contestó el Cristo seca y duramente–. Eres igual que todos los demás, hablas demasiado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Hubo una pausa. Una orden tajante como un rayo vino a decapitar el silencio angustiosos:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-No me restaures. Te lo prohibo, ¿lo oyes?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Sí, Señor, te lo prometo, no te restauraré.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Gracias –me contestó el Cristo mansísimamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Su tono volvió a darme confianza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-¿Por qué no quieres que te restaure? No te comprendo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Ya lo veo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-¿No comprendes, Señor, que va a ser para mí un continuo dolor cada vez que te mire roto y mutilado? ¿No comprendes que me dueles?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Eso es lo que quiero. Que al verme a mí roto te acuerdes siempre de tantos hermanos tuyos que conviven contigo, rotos, aplastados, indigentes, mutilados. Sin brazos, porque no tienen posibilidades de trabajo. Sin pies, porque les han bloqueado los caminos. Sin cara, porque les han quitado la honra. Todos los olvidan y les vuelven la espalda. No me restaures, a ver si viéndome así te acuerdas de ellos y te duelen. A ver si así, roto y mutilado, te sirvo de clave para el dolor de los demás.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;La voz de mi Cristo seguía sonando como el eco de una viejísima queja eterna.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;-Mira, hay muchos, muchísimos cristianos que se vuelcan en devoción, en besos, en luces, en flores sobre un Cristo bello y se olvidan de sus hermanos, los hombres, Cristos feos, rotos y sufrientes. Y eso yo no lo acepto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 18pt; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Ahora mismo, en estos días últimos de Cuaresma y en los próximos de Semana Santa, en todas las ciudades españolas se extreman las manifestaciones de cariño para todos los bellos Cristos crucificados, Pero eso no basta. Eso no vale si falta el amor al prójimo sufriente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Hay muchos cristianos que tranquilizan su conciencia besando a un Cristo bello, obra de arte, mientras ofenden al pequeño Cristo de carne, que es su hermano. Esos besos me repugnan. Me dan asco. Los tolero y los aguanto forzado, en mis pies de imagen tallada en madera, pero me hieren el corazón. Tenéis demasiados Cristos bellos. Demasiadas obras de arte de mi imagen crucificada y estáis en peligro de quedaros en la obra de arte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Un Cristo bello puede ser un peligroso refugio donde esconderse en la huída del dolor ajeno, tranquilizando, al mismo tiempo, la conciencia en un falso cristianismo. Por eso deberíais tener más Cristos rotos. Uno en la entrada de cada iglesia. Uno en cada Semana Santa procesional, que os gritaran siempre, con sus miembros partidos y sus caras sin formas, el dolor y la tragedia de mi segunda pasión, en mis hermanos, los hombres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Por eso, te lo suplico, no me restaures. ¡Déjame roto! Aguántame roto junto a ti –aunque amargue un poco tu vida. ¡Bésame roto!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;-Sí, Señor, te lo prometo. No habrá fuerza que me arranque de ti.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Y un beso sobre su único pie astillado fue la firma de mi promesa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; " &gt;Desde hoy viviré con un Cristo roto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-1738575902276900417?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/1738575902276900417/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=1738575902276900417&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1738575902276900417'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1738575902276900417'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/11/mi-cristo-roto-1.html' title='Mi Cristo roto 1'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-7120816770431993873</id><published>2011-11-23T05:47:00.000-08:00</published><updated>2011-11-23T05:49:10.917-08:00</updated><title type='text'>Frases 23-XI-2011</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La fe es la chispa que salta entre los tres polos conjuntos de su libertad, de su origen sobrenatural y de su carácter razonable. La fe es certeza y penumbra, libertad e invasión amororsa; es riesgo, seguridad, alegría, salida incesante de las tinieblas e inmersión en la nube luminosa. No es, por tanto, ni “posesión confortante” ni paradójica tensión de la esperanza, que llegaría a ser el signo mayor de su autenticidad. Muy lejos de este “gesto” un poco romántico, la fe es diligencia nacida del amor, que la hace partícipe de su confianza en la entrega, de su encanto irresistible en la llamada y de su luz discreta que ilumina la vida de todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charles Möeller. Literatura del siglo XX y cristianismo. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-7120816770431993873?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/7120816770431993873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=7120816770431993873&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7120816770431993873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7120816770431993873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/11/frases-23-xi-2011.html' title='Frases 23-XI-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-9002515113202447191</id><published>2011-11-13T10:16:00.000-08:00</published><updated>2011-11-13T10:19:54.787-08:00</updated><title type='text'>El amor NO es solamente una serie de reacciones químicas cerebrales</title><content type='html'>&lt;table class="MsoNormalTable" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;  &lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;   &lt;td valign="top" style="padding:0cm 0cm 0cm 0cm"&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Una   lectora anónima de mi blog, me escribe por mail lo que a continuación   transcribo textualmente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt"&gt; &lt;span style="font-size:12.0pt;line-height:   115%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;table class="MsoNormalTable" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0"&gt;    &lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td style="padding:0cm 0cm 0cm 0cm"&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Buenas tardes:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-fareast-font-family:Calibri"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Me permito     escribirle porque fue muy amable conmigo en otra ocasión en el que nos     cruzamos correos tras un comentario mío a una entrada de su blog Tadurraca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Sigo leyendo     todas sus entradas a través de Google Reader, y realmente creo que el suyo     es uno de los mejores blogs ( si no el mejor) de los que leo con cierta     frecuencia. Muchas de sus entradas  (además de los amables correos que     me escribió- y los doc adjuntos) me han ayudado mucho en la crisis de fe     que atravieso desde 2005 y de la que, afortunadamente, creo estar saliendo.     &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Soy médico y     también leo con cierta frecuencia otro blog relacionado con mi profesión.     Su autor, posiblemente un magnífico médico de Atención Primaria y también     buena persona, parece por algunas de sus entradas que es un ateo     convencido, y eso lo deja entrever en su blog.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Me apena que     haga esto porque a los que, como yo, estamos cogidos "con     alfileres" en lo que respecta a la fe, alimenta nuestras dolorosas     dudas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Es un blog     interesante para ir viendo qué se "cuece" en Atención     Primaria  (yo trabajo en Atención Hospitalaria); cómo funciona la     Sanidad en otra Comunidad Autónoma diferente a la mía (y poder comparar)....&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Pero, al leer     entradas como la que copio abajo, me arrepiento de haberles     recomendado el blog a mis residentes...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Bueno, creo que     a estas alturas del mensaje, se estará preguntando que para qué le cuento     todo esto a usted. No lo sé muy bien ni yo. Quizás porque es la persona que     conozco (aunque sólo sea "virtualmente") que mejor     sabe expresar que fe y razón, fe y ciencia, no son incompatibles.     Que puede zambullirse en la teoría de la relatividad, hablar de     neutrinos, explicar las teorías evolucionistas... y  a pesar de     todo ello ( o gracias a todo ello) ... gritar que Dios no sólo existe y nos     ama... sino que creerlo así, es también lo más razonable.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Me gustaría     saber si cree que hay que contestar a este tipo de entradas o     simplemente dejarlas pasar. Si cree que puede servir para algo, le     dejo el enlace de la entrada... Si cree que no merece la pena, el     título de mi mensaje (que es la frase clave de la entrada del blog que ha     motivado mi correo) quizás le sirva para una entrada futura en el     suyo...añadiendo un "NO" tras el verbo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Muchas gracias     por su atención, y por el deleite y ayuda que nos proporciona a todos sus     lectores de Tadurraca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Saludos     cordiales,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;XXX&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Del Blog El supositorio de Vicente Baos:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;     font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Tengo buenos     recuerdos de muy pocos profesores de la Facultad de Medicina de la     Universidad Autónoma de Madrid. Fueron años duros, muy competitivos, en una     facultad con clases de 250 alumnos donde había que aprobar todo el curso o     lo repetías completo. Donde el acceso personalizado al profesorado era casi     inexistente, donde se podía fumar en las aulas, y a veces, ni se veía el     estrado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Sin embargo,     guardo en mi memoria con gran claridad, como un momento de descubrimiento     intelectual de gran valor para mi pensamiento y mi formación, una de las clases     del profesor Rodriguez Delgado. Tras una brillante carrera en EEUU, volvió     a España, y aún siendo una eminencia, daba clases de Fisiología al alumnado     de 2ª curso. Su tema: la Neurofisiología. Era una asignatura ardua y     difícil, en un contexto de pésima formación previa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Un día, creo     recordar, ligeramente irritado por algún comentario de un alumno que se     atrevió a cuestionar las afirmaciones neurofisiológicas de las emociones     humanas, dijo algo así, o al menos, así ha quedado en mi recuerdo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 18pt; font-family: Georgia; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;"..pero ¿qué se han     creído? El amor es solamente una serie de reacciones químicas cerebrales     "&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="yiv339208090apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: Georgia; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt; (En este tamaño de letra y negrita en el     original del blog).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11.5pt; font-family: 'Droid Sans'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size: 11.5pt; font-family: 'Droid Sans'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size: 11.5pt; font-family: 'Droid Sans'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;Gracias profesor.     Descanse en paz. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 11.5pt; font-family: 'Droid Sans'; background-image: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;/td&gt;    &lt;/tr&gt;   &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-fareast-font-family:   Calibri"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-fareast-font-family:   Calibri"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt; &lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Querida xxx:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Por fin puedo responderte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Lo que dijo el prof. Rodriguez Delgado a sus alumnos no pasa de ser una opinión personal sin ninguna base científica, por mucho que él sea un gran científico, cosa que no dudo. Lo que me parece poco respetuoso con la verdad es presentar como científica una opinión que no es sino una opinión sin esa base científica, sin aclararlo. Se llama sacar los pies del plato. Es algo que suelen hacer los científicos, posiblemente sin mala voluntad, pero lo hacen a menudo. Sobre todo, los empeñados en negar a Dios. El reduccionismo (así se llama la tendencia a buscar las causas de los fenómenos en el nivel más simple posible) es una cuestión que metodológicamente es impecable, pero que ontológicamente es rechazada por gran parte de los propios científicos. Una cosa es que se intenten buscar explicaciones al nivel más simple posible y otra es que se encuentren o que puedan estar ahí. Confundir el método de búsqueda, con la realidad de lo que se busca es como confundir una radiografía para buscar un tumor, con una persona. Cuando no se pueden encontrar estas explicaciones en un nivel más simple, habrá que subir el nivel para encontrar la explicación. Hasta ahora, nadie ha podido demostrar científicamente que el amor sea&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt; &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;solamente &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;una serie de reacciones químicas cerebrales. Por supuesto que existen en el amor reacciones químicas cerebrales, pero tomar la parte por el todo ha sido siempre una de las principales fuentes de error de los seres humanos. Más bien hay indicios de que hay en el amor otras cosas no explicables por la química.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Si sólo fuese química, habría que buscar su aparición en la evolución. Pero no hay ninguna explicación evolutiva para el amor humano. Sí la hay para el amor animal. Luego explicaré la diferencia entre el amor humano y el amor animal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Se cita a menudo, el comportamiento de determinados animales que, por salvar a su prole, se sacrifican ellos mismos. Los lobos machos, por ejemplo, cuando ven que un depredador se acerca al cubil donde está la hembra amamantando a los cachorros, se cruzan delante del depredador para que éste les siga a ellos y, a menudo, mueren por salvar a su prole. Pero esto sí admite una explicación genético-evolutiva. La evolución prima las conductas que hacen que se perpetúen los genes de un individuo. Si un lobo tiene una camada de 6 lobeznos y cada lobezno tiene un 50% de los genes de su padre, salvando a su prole se salvan 6 por 0,5, es decir 3 copias de los genes del padre, que pierde 1 copia al morir. Si el padre se desentendiese de la prole, salvaría una copia de sus genes pero perdería 3. Por tanto, la evolución hace que haya más genes supervivientes de las estirpes con ese comportamiento “altruista”. Y por eso existe ese comportamiento. Evidentemente, el lobo no calcula lo que está haciendo, lo hace movido por el instinto, instinto desarrollado por la evolución, que le empuja a ello.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Pero el amor humano es (no siempre y no al 100%, pero lo es) gratuito. ¿Qué explicación evolutiva puede tener que una persona se lance a salvar a un desconocido que se está ahogando, a la que no le une ningún parentesco, es decir, que no lleva sus genes, sabiendo perfectamente que está arriesgando gravemente su vida? Ninguna. Y ejemplos de heroísmo así se podrían poner a cientos. Y reducir el heroísmo a química me parece una bajeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Me da un poco de vergüenza acudir a ejemplos matemáticos para explicar esto, porque, en el fondo de nuestro corazón, sabemos que es una evidencia que el amor humano es &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;esencialmente&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt; distinto del amor animal. Por supuesto que una parte del amor humano es también amor animal, pero, otra vez lo de siempre, identificar una parte del amor humano con &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;todo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt; lo que es el amor humano, es tomar la parte por el todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Es evidente que hay una diferencia cualitativa entre el ser humano y el resto de los seres vivos que hay en la tierra. Negar esto es rebajar al ser humano por motivos ideológicos que, al final, lo que pretenden es negar a Dios. Y creer que el ser humano es único sobre la Tierra, no es soberbia humana, son &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;hechos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;. El hombre es un ser ínfimo en el universo, una mota de polvo en una mota de polvo, en una mota de polvo… Pero dicho esto, es el &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;único&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt; capaz de conocer qué es ese universo (es la consciencia de universo), es el &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;único&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt; capaz de heroísmo &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 14.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;consciente y desinteresado&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;, es el&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;único&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;capaz de un grado de amor que no es puro instinto y es el &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;único&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt; capaz de tantas cosas más que la lista sería inacabable. Y estas unicidades, a diferencia de su cuerpo (que soy el primero en creer que &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;sí&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt; viene por evolución), no es razonable pensar que vengan por evolución y, desde luego, nadie ha demostrado científicamente semejante cosa. Me parece que cada uno puede tener al respecto su opinión, pero 1º/ la opinión del prof. Rodriguez Delgado es eso, una opinión y no un dato científico y, 2º/ me parece una opinión más gratuita que la mía y, si uno quiere ser serio, tiene que fundar sus opiniones en razonamientos, porque no todas las opiniones valen lo mismo. Aquellas más razonadas, valen más porque, probablemente, estén más cerca de la verdad. Así es que, por favor, ya basta de abusar de la &lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:14.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt;no&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;color:#1F497D"&gt; ciencia haciéndola pasar por ciencia y queriéndonos dar gato por liebre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Espero, xxx que esto te ayude.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Un abrazo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; "&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; color:#1F497D"&gt;Tomás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-9002515113202447191?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/9002515113202447191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=9002515113202447191&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/9002515113202447191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/9002515113202447191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/11/el-amor-no-es-solamente-una-serie-de.html' title='El amor NO es solamente una serie de reacciones químicas cerebrales'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-3643067165631784961</id><published>2011-11-09T09:42:00.000-08:00</published><updated>2011-11-09T09:46:20.533-08:00</updated><title type='text'>Frases 9-XI-2011</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fe es una serie de contrarios unidos por la gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jean Duvergier de Hauranne, jansenista del siglo XVII, abad de Saint-Cyran. Leído en el libro del Cardenal Joseph Ratzinger, “Introducción al cristianismo”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-3643067165631784961?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/3643067165631784961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=3643067165631784961&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/3643067165631784961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/3643067165631784961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/11/frases-9-xi-2011.html' title='Frases 9-XI-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-7608910325093614483</id><published>2011-11-06T15:42:00.000-08:00</published><updated>2011-11-06T15:52:34.295-08:00</updated><title type='text'>Una tumba bajo la colina vaticana 2</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una visita a Roma que hice hace años, teníamos una invitación especial para visitar las excavaciones que se están llevando a cabo bajo la basílica de san Pedro en las que había aparecido la que, con grandes posibilidades, podía ser la tumba de san Pedro. Lo que cuento a continuación son mis recuerdos de lo que ahí oí y viví, enriquecido con algunas investigaciones posteriores. Lo publico en dos partes de la que esta es la segunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvamos a la historia de las excavaciones. No sólo se encontró la necrópolis en las excavaciones. Un poco más hacia el sur del actual ábside de la basílica, debajo, más o menos, donde ahora está la piaza Santa Marta, detrás de la sacristía actual, se encontraron los restos de un circo romano, el circo de Calígula y Nerón, donde se llevaban a cabo ejecuciones de cristianos. En medio del circo estaba el obelisco que hoy está en el centro de la columnata de Bernini. Este obelisco, que había decorado el foro Julio de Alejandría, fue traído a Roma por Calígula en el año 37. En las excavaciones se encontró la base en la que éste estaba encajado. ¡Cuántos cristianos habrán salpicado con su sangre ese obelisco, san Ignacio de Antioquia entre otros, despedazados por las fieras a sus pies! Parece pues que Pedro, después de su crucifixión cabeza abajo en el circo de Narón1, fue enterrado muy cerca del lugar de su muerte, directamente en un hueco excavado en la tierra, junto al muro rojo, cubierto simplemente por la tierra y seis tejas planas. ¡Humilde enterramiento para el primer vicario de Cristo en la tierra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué, entonces, no se encontraron los restos de san Pedro bajo el trofeo? También hay una respuesta para ello. El Papa san Dámaso (366-384) cuenta que en el siglo III, por miedo a una profanación durante las persecuciones, los restos del apóstol fueron trasladadas a las catacumbas de San Sebastián, en la vía Appia. Pero su narración parece dar a entender que eso fue cosa superada y que los restos volvieron a reposar en su emplazamiento original. En efecto, entre los años 258 y 262, bajo el emperador Valeriano, se desencadenó una sangrienta persecución de los cristianos. Entra dentro de lo plausible que los restos de san Pedro, piadosa y secretamente venerados por los perseguidos cristianos, fuesen trasladados a un lugar más seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las recientes excavaciones se acercaron al lugar donde se esperaba encontrar la tumba de san Pedro, las prisas hicieron que el muro lateral del trofeo, se demoliese precipitadamente a golpe de martinete. Tras la decepción de que no apareciesen los huesos del apóstol los escombros de la parte del muro destruida se guardaron en una caja y quedaron relegados al olvido durante diez años. Pero en ese muro, destruido en parte, se encontraron grafismos de los siglos II y III –por eso se le conoce hoy como el muro G–. Estos grafismos fueron estudiados a fondo por la arqueóloga Margherita Guarducci. Los primeros cristianos eran muy aficionados a estos grafismos hechos en las paredes con punzones o pintura. Gracias a ellos se conoce el emplazamiento exacto del Santo Sepulcro o de la casa de Pedro en Cafarnaúm. No era pues sorprendente su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guarducci había leído en uno de los informes de los que habían llevado a cabo la excavación, que había un escombro que tenía un grafismo que decía “Petros en---i”, que bien podría ser “Petros enesti”; “Pedro está dentro”. Pero desgraciadamente, ese escombro no apareció porque, al parecer, uno de los excavadores se lo había llevado. Guarducci trabajó en los grafismos desde 1952 hasta 1965 y descifró otras inscripciones. Ella misma dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Comencé a estudiar el muro de las inscripciones, que estaba dentro del monumento constantiniano. Ahora, este muro era una selva salvaje, y yo desesperaba de la empresa pero con paciencia, empecé a tratar de descifrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tarea duró meses. Fue una de las más difíciles que había hecho. Después, en un determinado momento, aferré el hilo de la madeja y llegué a comprender. Se había usado una criptografía mística, es decir, se jugaba, en cierto sentido, con las letras del alfabeto. Allí sobreabundaba el nombre de Pedro, expresado con las letras P, PE, PET, vinculado normalmente al nombre de Cristo, con el símbolo de Cristo, con la sigla de Cristo y con el nombre de María, y sobre todo dominaban, en este muro, las aclamaciones a la victoria de Cristo, Pedro y María. También se recordaba a la Trinidad, a Cristo, segunda persona de la Trinidad y así sucesivamente. En fin, toda la teología del momento estaba allí, exhibida en este muro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, ante tales hallazgos se rescató del olvido la caja con el resto de los escombros del muro G y, entonces, se vio que, mezclados con los escombros había un esqueleto humano casi completo, aunque los huesos estaban todos rotos a excepción de la rótula izquierda, dos huesos del carpo izquierdo y tres falanges de la misma mano. Tenían adherida tierra, la misma que la de debajo del trofeo Los huesos pertenecían a un solo individuo que el Prof. Venerando Correnti, catedrático de antropología de la universidad de Palermo, encargado por el Vaticano de dirigir el análisis de los restos, identificó como “casi con certeza varón; de edad senil, si bien no muy avanzada (posiblemente entre 60 y 70 años) de complexión claramente robusta, con una estatura hipotética entre 1,64 y 1,68”. Habían estado envueltos en un tejido de púrpura y oro. Quedaban algunos restos del tejido y los hilos de oro. No es difícil imaginar que alguien –probablemente el propio emperador Constantino– había envuelto esos restos en un tejido de gran lujo y, los había puesto en un nicho recubierto de mármol incrustado en el muro G. Que proviniesen directamente del hoyo del enterramiento primitivo o hubiesen pasado por las catacumbas de San Sebastián, me parece que carece de importancia. Entre los escombros había también, en pequeña cantidad, huesos de algunos animales; cerdo, cabra, pollo y medio topo. Salvo los del topo, parece que los de los otros animales provienen de restos de comida. Ninguno de estos huesos tenía pegada tierra de debajo del trofeo. Con toda seguridad, en el transcurso de los primeros siglos, alguien comió cerdo, pollo o cabra por allí y dejó desperdigados los restos de su festín. Sin embargo, parece poco dudoso, aunque no incuestionable, que los huesos humanos sean los de san Pedro. Por esto, Pablo VI, en 1967 anunció que, con gran probabilidad, se habían encontrado los restos del primer Papa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, el descubrimiento levantó todo tipo de polémicas. Las reacciones de los incrédulos iban desde el insulto zafio y la burla cargada de un odio que los descalifica –algunos comentarios comparaban a san Pedro con un cerdo por los huesos de ese animal que se encontraron–, hasta el escepticismo, basado en una única premisa. La premisa racionalista, que podría resumirse con la famosa frase de Rafael Gallo: “Lo que no pué sé, no pué sé y ademá eh himposible”. Ese dogma de fe dice: “San Pedro no pudo existir, no pudo ir a Roma, no pudo ser martirizado allí, no pudo ser enterrado allí, su tumba no pudo ser venerada y todo es un montaje, sólo porque yo no puedo entenderlo. Por tanto, si se aportan pruebas de que las cosas fueron así, las pruebas tienen que ser falsas y los que científicos que las encuentran, tienen que ser mentirosos o incompetentes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí los datos. Pero más allá de ellos, cuando al final del recorrido llegamos a la tumba, la guía nos dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ahora, para los que quieran, sugiero que recemos un Padre Nuestro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo rezamos todos con una emoción difícil de describir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Padre nuestro, que estás en los cielos...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabíamos que estábamos casi en el principio de todo. Que estábamos tocando el sitio donde estuvieron los restos del primer vicario de Cristo en la tierra, del primer eslabón de la cadena que llega ininterrumpidamente hasta Benedicto XVI, de la Roca sobre la que Cristo quiso edificar su Iglesia que, a pesar de todos los avatares históricos, a pesar de todas sus imperfecciones y pecados, no ha dejado ni un momento de estar presente entre los hombres para hacerle presente a Él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... y líbranos del mal. Amén”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-7608910325093614483?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/7608910325093614483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=7608910325093614483&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7608910325093614483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7608910325093614483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/11/una-tumba-bajo-la-colina-vaticana-2.html' title='Una tumba bajo la colina vaticana 2'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-4480528355675961711</id><published>2011-11-01T01:43:00.000-07:00</published><updated>2011-11-01T01:47:25.655-07:00</updated><title type='text'>Una tumba bajo la colina vaticana I</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una visita a Roma que hice hace años, teníamos una invitación especial para visitar las excavaciones que se están llevando a cabo bajo la basílica de san Pedro en las que había aparecido la que, con grandes posibilidades, podía ser la tumba de san Pedro. Lo que cuento a continuación son mis recuerdos de lo que ahí oí y viví, enriquecido con algunas investigaciones posteriores. Lo publico en dos partes de la que esta es la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una arqueóloga del Vaticano, nos tomó bajo su guía. Lo primero que nos dijo es que las excavaciones habían empezado porque el Papa Pío XI había pedido ser enterrado debajo de una de las capillas de la basílica de san Pedro, junto a unos restos de la primera basílica, mandada construir por Constantino y sobre la que está construida la actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en el mismo año de la muerte de Pío XI, 1939, se iniciaron unas pequeñas excavaciones para cumplir la voluntad del Santo Padre, poco se sospechaban las sorpresas que esto iba a deparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, a poco de empezar, se dieron cuenta de que en el terreno de debajo de la basílica de Constantino, era una antigua necrópolis romana. Parecía ser una necrópolis de gente de clase baja, por las pobres ofrendas que acompañaban a los enterramientos. Las tumbas estaban desordenadas, no estaban alineadas en paralelo, formando calles, como ocurre, por ejemplo en la necrópolis de Pompeya, que acababa de visitar unos días antes de lo que estoy contando. Los enterramientos eran caóticos, tanto en su distribución como en su orientación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pío XII dio la orden de hacer todo lo necesario para, con el máximo cuidado y usando toda la capacidad técnica y todos los conocimientos científicos disponibles, llevar a cabo una investigación que aportase un conocimiento profundo de qué era esa necrópolis y quienes eran los enterrados en ella. Muchas de las personas sepultadas allí habían sido incineradas y sus cenizas se guardaban en urnas, otras habían sido enterradas sin quemar. En muchas de ellas había inscripciones enternecedoras. Recuerdo vagamente una en la que un marido se lamentaba por la pérdida de su querida esposa con un dolor que traspasaba los siglos. Pero había algunas, pocas en porcentaje, en las que ponía simplemente: “En depósito”. Tertuliano, un apologista cristiano entre el siglo II y III, escribe en su obra titulada “La resurrección de los muertos”: “La carne resucitará, toda la carne, precisamente la carne. Allí donde se encuentre, se encuentra en depósito ante Dios, en virtud del fidelísimo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, que restituirá Dios al hombre y el hombre a Dios”. Esas tumbas eran, sin lugar a dudas, tumbas cristianas. Y, a medida que iban identificando tumbas con esa inscripción, los arqueólogos se dieron cuenta de una cosa extraña. Las cabezas de todos esos enterrados apuntaban hacia un mismo punto. Naturalmente, se tomó la decisión de excavar hacia ese punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, antes de llegar a ese punto, voy a dar un rodeo por la tradición. A partir del siglo III consta por escrito la tradición de que Pedro fue martirizado en Roma en la persecución de Nerón. Pero todas las tradiciones escritas de la antigüedad, son hijas de una tradición oral anterior. Pues bien, la tradición escrita constata, no sólo el martirio de Pedro, sino el hecho de que su cuerpo, recogido por cristianos piadosos, fue enterrado en la colina vaticana, no lejos de donde había sido martirizado, bajo seis grandes tejas planas, colocadas a dos aguas y junto a un muro puntado con una pintura roja. También afirma esa tradición que, más tarde, hacia finales del siglo II, otros cristianos habían construido sobre su tumba un pequeño monumento al que se le da el nombre de “trofeo de Gaio”. Nada aparatoso, un pequeño frontón triangular, como el de los templos clásicos, sobre dos pequeñas columnas. El conjunto no mediría más de un metro y medio de altura. Más tarde, en el siglo III a un lado del trofeo, como protegiéndolo por uno de sus flancos, se construyó un pequeño muro lateral, quedando el trofeo como encajonado por dos de sus lados. Por un lado, el muro rojo existente antes del enterramiento y, en ángulo recto, por este muro nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvamos ahora a las excavaciones del Vaticano. Cuando llegaron al punto señalado por la orientación de las tumbas cristianas, encontraron, exactamente como lo describía la tradición, el trofeo de Gaio con el gran muro rojo y el pequeño de protección. Se encontró el hueco excavado en la arena en el que debieron estar depositados los restos de san Pedro. Se encontraron restos de las tejas. Pero ningún resto humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las excavaciones se encontraron también, como no podía ser de otra manera, las ruinas de la primera Basílica de san Pedro, empezada a construir por el emperador Constantino en el 323. Para su construcción había sido necesario rellenar con arena apelmazada el terreno, enterrando la necrópolis bajo varios metros de arena. Hay evidencia histórica de que el propio emperador participó físicamente en el transporte de arena y su apelmazamiento. ¡Extraña actividad para un emperador! No se sabe de ningún otro que haya aportado sus propias manos a sus obras. Hay, pues, tres niveles. El de la necrópolis, el de la basílica constantiniana y el de la actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Constantino había hecho construir su basílica en un lugar extraordinariamente problemático. Primero estaba el desnivel de la colina vaticana que obligó, por un lado a tapar con arena la necrópolis y por otro a realizar grandes desmontes de terreno para alisar una explanada en la que construir la basílica. Aparte de la dificultad arquitectónica, no es desdeñable el hecho de la impopularidad que debió tener, para una mayoría de población pagana de Roma el que el emperador cubriese la necrópolis donde muchos tenían enterrados a sus seres queridos, para construir encima una iglesia a ese Dios que había irrumpido desde el lumpen de los cristianos. ¿Por qué precisamente ahí? Porque el crucero, y en él el altar mayor de la basílica de Constantino, está justo en la vertical del trofeo. Empieza aquí la apertura, de dentro hacia fuera de un conjunto de cajas chinas. Alrededor del trofeo, Constantino hizo construir, antes de iniciar las obras de la basílica, un monumento. San Gregorio Magno (Papa 590-604) hizo construir un altar, ya dentro de la basílica, sobre el monumento de Constantino. Calixto II en 1123 hizo rodear este altar con otro monumento. Más tarde, en 1502, Julio II haría demoler la basílica constantiniana para construir la actual de san Pedro, y Clemente VIII, en 1594, construyó encima el actual altar, que se encuentra justo en la vertical del eje de la gran cúpula diseñada por Miguel Ángel. ¿Casualidades? Imposible de creer. Uno puede creer que el arquitecto de la actual basílica respetase el punto del crucero de la antigua, la de constantino, como punto clave de la suya. ¿Pero todo lo demás? Por este motivo, Pío XII, en la alocución radiofónica de Navidad de 1950 notificó al mundo que se había encontrado la tumba de san Pedro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Voy a contar dos pequeñas anécdotas para ilustrar la fuerza de la tradición que hablaba del trofeo de Gaio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera en Roma. Antes de que Julio II demoliese la basílica de Constantino, Los reyes Católicos encargaron a Bramante, en la colina del Gianicolo, propiedad hasta hace poco la corona española, un pequeño monumento, conocido como “il tempietto”, preludio del estilo renacentista italiano. En la planta semienterrada, hay, ni más ni menos, una reproducción del trofeo con una estatua de san Pedro enmarcada en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero más curiosa es la segunda. La provincia de Cantabria está llena de diminutas capillitas, apenas un cobertizo cerrado con una verja, que la gente del pueblo llama “santucos”. Suelen estar vacíos porque, con el tiempo, los “santucos” a los que estaban dedicados han desaparecido. Pero un verano, después de conocer la tumba de san Pedro, paseando por Mazcuerras, un pequeño pueblo de la provincia, mi mujer y yo vimos uno que aún tenía “santuco”. Tenía un pequeño monumento, torpe copia del trofeo de Gaio, con un santo debajo. Apostamos con los que nos acompañaban a que era san Pedro. Ellos decían que no podía ser san Pedro porque la iconografía siempre le representa con unas llaves. Pasó uno del pueblo que venía de trabajar el campo con el azadón y le preguntamos que santo era. “Quién va a ser –nos dijo como quien contesta a un niño ignorante que ha hecho una pregunta tonta– Pedruco”. ¿Cuándo y por qué medios llegó a Mazcuerras esa tradición de representar a san Pedro enmarcado por un trofeo? No lo sé, pero llegó. Tanto en la época de los reyes Católicos como cuando se construyese l santuco Pedruco de Mazcuerras, nadie había visto el trofeo de Gaio desde que quedase enterrado en el 312, bajo la basílica de Constantino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-4480528355675961711?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/4480528355675961711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=4480528355675961711&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4480528355675961711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4480528355675961711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/11/una-tumba-bajo-la-colina-vaticana-i.html' title='Una tumba bajo la colina vaticana I'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-5400296839746809528</id><published>2011-10-27T15:59:00.000-07:00</published><updated>2011-10-27T16:01:34.509-07:00</updated><title type='text'>Frases 28-X-2011</title><content type='html'>Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fe es una afirmación del único Dios del cielo como poder que todo lo domina; es la valentía de entregarse al poder que todo lo domina, sin manipular lo divino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cardenal Joseph Ratzinger, “Introducción al cristianismo”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-5400296839746809528?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/5400296839746809528/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=5400296839746809528&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5400296839746809528'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5400296839746809528'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/10/frases-28-x-2011.html' title='Frases 28-X-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-5760693637518146687</id><published>2011-10-23T03:03:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T03:32:35.658-07:00</updated><title type='text'>Testimonios de la nueva evangelización</title><content type='html'>El Sábado Pasado estuve en Roma en un acto, clausurado por Benedicto XVI bajo el título: "Nuevos evangelizadores para la nueva evangelización". Fueron cuatro las personas que dieron su testimonio de nuevos evangelizadores. La primera, por orden de aparición, fue sor Verónica, fundadora del instituto religioso Iesu Communio. Me emocionó profundamente su testimonio, que transcribo más abajo. Al final del acto, tras ser clausurado por el Papa, todos los que habían participado en él pasaron a saludar a Benedicto XVI. Cuando le llegó el turno a sor Verónica, ésta le dijo: "Santo Padre, ¿puedo darle un abrazo?" a lo que el Papa accedió. Entonces sor Verónica se fundió en un cariñoso, emotivo y tierno abrazo, y le dio un beso, beso y abrazo como los que una hija pueda dar a su padre al que quiere mucho y al que ve menos de lo que quisiera. Los Papas deben echar de menos, rodeados como están por el frío protocolo, una manifestación de cariño tan espontánea y tierna como ésta. Por eso, tras el abrazo, Benedicto XVI retuvo por unos instantes las manos de sor Verónica, como si quisiera que se quedase más tiempo con él. No pudo ser. El protocolo exigía que todo siguiese su curso. Pero ahí queda la muestra de ternura filial que, seguramente, tanto Benedicto XVI como sor Verónica, recordarán toda su vida.  Al final, añado un link en el que poder visualizar este abrazo.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;h2 style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:12.5pt;mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Testimonio de Sor Verónica en el congreso de nuevos evangelizadores&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;"Dios quiere plenificarnos"&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;“Pero ¿qué estáis diciendo? O vivís fuera de la realidad sin pisar la tierra o, si es verdad la alegría que veo y lo que decís, no puedo ocultar mi enfermedad: mi enfermedad es que no conozco al Señor”. Esta afirmación la escuché hace muy poco a una joven en uno de los encuentros que mantenemos en nuestros locutorios, donde compartimos con sencillez la fe con quienes se acercan a nuestra casa. Y continuó diciendo aquella joven: “Creo que la desesperanza me apresó por tratar de defenderme del cristianismo, concibiendo el ser cristiano como un obstáculo para alcanzar la felicidad, como si Dios fuera un enemigo a la puerta que viniese a coartar mi libertad y a deshacer mis planes”. En estas palabras se resume la experiencia de muchos otros, incluso de nosotras mismas. &lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;No es la tristeza por lo que se tiene –a veces muchísimo–, por más legítimo y honesto que pueda ser, sino la tristeza por lo que no se tiene, por lo que se anhela, sin que uno pueda dárselo a sí mismo y quizás sin capacidad para ni siquiera expresarlo. Ese anhelo lleva consigo la certeza de que no merece la pena vivir por menos de lo que intuimos, o de que malvivimos cuando renunciamos a entendernos en el designio con el que Dios quiere plenificarnos. El corazón sufre opresión cuando amordazamos el clamor más hondo de nuestro ser, y entonces sobrellevamos el paso del tiempo de la forma menos incómoda o, si se puede, más placentera posible; en cualquier caso, padecemos cuando desertamos de llegar a ser hombres en la plenitud para la que fuimos creados. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;Decimos tener pánico al sufrimiento y a la muerte. Pero ¿acaso no tenemos miedo a vivir al no encontrar el sentido de la vida ni su valor y, por tanto, no somos capaces de afrontar los acontecimientos diarios?&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;Imposible olvidar el impacto que me produjo a mis diecisiete años ver literalmente una alfombra humana de jóvenes tirados por tierra, desorientados, despersonalizados. Mi reflexión fue ésta: “Señor, ¿Tú nos ha creado para esto? ¡No, no, estoy segura de que no!” Yo misma me sorprendí hablando con Él, porque indudablemente Él estaba allí; jamás puede el Creador abandonar la obra de sus Manos. Aquella imagen determinó mi vida; nadie tenía que convencerme de que el hombre, si no vive abrazado a Dios y a su voluntad, está desorientado, camina a tientas, no logra saber quién es, ni a dónde va, ni con quiénes puede avanzar en verdad.  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;Me atrevo a afirmar que, a veces, quizás demasiadas, caemos donde no queremos buscando saciar por caminos equivocados, como el hijo pródigo, el clamor de amor, felicidad, salvación, comunión, plenitud que existe en lo más profundo del hombre. Estamos bien hechos, incluso cuando experimentamos la sed abrasadora de una vida en plenitud; una sed que, cuando busca ser saciada en espejismos, aún se hace más ardiente y fomenta más la desesperanza. Esa sed, en definitiva, pone de manifiesto el grito del Espíritu en el corazón del hombre, para que no se conforme con una vida mediocre, para que se sienta espoleado a acoger la vida en plenitud. &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;La sed del hombre resuena en el grito de Cristo en la Cruz: “Tengo sed” (Jn 19, 28). La sed del hombre sólo se calma, sólo encuentra alivio y descanso en Jesús, ¡sólo en Jesús!, el Mendigo sediento que sale al encuentro de la mujer samaritana: “Si conocieras el don de Dios...” (Jn 4, 10). Cristo no viene jamás a arrebatar, sino que desea ardientemente agraciar a la criatura con el don de Dios, colmar a su criatura con una vida en plenitud mediante el don del Espíritu que nos introduce en la comunión del amor trinitario. Cristo es el que está sediento por colmar nuestra sed; Cristo tiene sed de que del seno del sediento lleguen a brotar ríos de agua viva, fecundidad desbordante.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;Pero como ni la imposición ni el avasallamiento son propios de Dios, éste sale al encuentro de la libertad humana invitándola a abrirse a su don: “Si conocieras el don de Dios…, tú le pedirías, y Él te daría…”. Su atracción es su Amor. Su promesa, el designio del Amor de Dios, por ser don, &lt;u&gt;el hombre no lo hubiese podido ni soñar&lt;/u&gt;, pero lo reconoce cuando se hace presente.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;El Espíritu derramado, don de Dios, conduce siempre al encuentro personal con Jesús, a la configuración con el Resucitado, con el Viviente, en una comunión que supera cualquier frontera de espacio y de tiempo, pero que afecta a nuestra concreta vida e historia, a nuestro aquí y a nuestro hoy. El Espíritu, a la vez que nos configura a Cristo, crea la comunión entre los creyentes, porque nunca recrea a los hombres como individuos aislados sino constituyendo un cuerpo, el cuerpo de Cristo, la Iglesia, que en modo alguno es la mera suma de unos individuos con unos mismos ideales o valores, sino el hogar alentado por el Espíritu, que perpetúa a lo largo del tiempo la presencia de Cristo, la visibilidad del Señor. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Nuestro testimonio, sencillamente, como posiblemente el de ustedes, es haber quedado cautivadas por el don incomparable de ser cristianos, por la belleza de vida de tantos cristianos que con su forma de vivir, de pensar, de sentir, de actuar señalan al misterio de Jesucristo, el más Bello de los hombres, que enamora y arrebata el corazón como “inseparable vivir”. En la Humanidad de Cristo obediente y plenificado por el don del Espíritu, los creyentes descubren su identidad, su vocación, su misión y su destino. El encuentro con Jesucristo da un vuelco entero a la existencia porque, al quedar nuestra mirada fija en Él, nos libera de la mirada egocéntrica que nos empequeñece y pervierte, porque el hombre sólo camina hacia la plenitud cuando se abre al designio de Dios y al caminar de los hombres, redescubiertos como hermanos a los que Dios ama con ternura.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Cautiva ver el gozo de vidas plenificadas por el Espíritu Santo. Por medio de ellas, se suscita el deseo y la decisión de vivir en santidad. En la Iglesia, hemos podido apreciar la belleza de la santidad como plenitud de la existencia, que impulsa a vivir postrados en actitud de continua conversión. En la Iglesia, se nos permite acercarnos a la experiencia de los santos, que no es sólo algo del pasado ni un itinerario para unos pocos ni un privilegio de una élite: la santidad &lt;u&gt;es, por el contrario, la más profunda vocación humana&lt;/u&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;Los creyentes, con la belleza y la dignidad de su vida, son testigos gozosos de Jesús resucitado&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black"&gt;. Viven del Espíritu de Cristo y en Cristo, porque su vida se alimenta en la mesa del Señor, donde cada día pueden asistir al milagro de la Eucaristía, y donde el Cuerpo entregado y la Sangre derramada del Señor se ofrecen en abrazo de unión que les permite hacerse una carne con el Cuerpo resucitado de Cristo y un cuerpo con sus hermanos. &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Con entrañas de Eucaristía ofrendan y hacen fecundos todos los espacios y todos los momentos de la vida, no como conquista humana, sino como fruto del don acogido. Viven del don que nunca deja de ser a la vez promesa futura y tarea presente, adoración postrada y obrar diligente, conscientes de que la historia es el tiempo que Dios se toma para ir haciendo a su criatura hasta conducirla a la plenitud querida por Dios y ya manifestada en la Humanidad glorificada de Cristo. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;La existencia de los creyentes es un caminar continuamente orientado hacia Cristo, con el oído despierto a su Palabra meditada y hecha carne, que les posibilita vivir con sobrecogedora dignidad la prosperidad y la adversidad, la salud y la enfermedad, en definitiva, todos los avatares y los momentos de la existencia, incluso la temida vejez y la muerte, abiertos al don del Espíritu de Cristo resucitado que les permite vivir la cruz no desde la rebeldía y la desesperanza sino desde la fecundidad de la obediencia, confiados en la misericordia de su Señor que les ha prometido vivir eternamente con Él.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;El gran testimonio que roba el corazón es ver en el hombre el obrar de Cristo que se realiza y se expresa&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black"&gt; en la comunión en la que viven los cristianos; se aman de verdad y están dispuestos a entregar la vida unos por otros. La comunión distingue a los discípulos de Cristo y es el más bello testimonio y el más poderoso atractivo. En su entorno, a pesar de su conciencia de fragilidad, herida por el pecado, florece la vida y la alegría; porque encarnan y anuncian la fecundidad del don del Evangelio. Lamentan y lloran todo lo que emborrona, enturbia o fractura la belleza de la comunión eclesial, pero no lo convierten en ariete contra la institución y sus pastores, sino que les impele a una renovada conversión y a un más decidido anhelo de santidad, alejado del escándalo puritano.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;En la comunión eclesial que el Espíritu de Jesús ha hecho posible, vemos la audacia de una libertad que no se arredra ante la avasalladora presencia del mal en cualquiera de sus manifestaciones o estrategias, sino una libertad siempre disponible para abrazar y seguir el querer de Dios. Los creyentes aman la verdad, viven de ella; conciben el pecado como profanación de la dignidad sagrada de la criatura y, por tanto, como ofensa a Dios; evitan la violencia y el egoísmo como negación del amor, no consienten con la injusticia, huyen de la envidia y de la ambición, que atentan contra la comunión. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Los creyentes se desbordan en compasión y perdón; entregan la vida que se aprecia y se acoge como un don precioso para que se haga don para otros y despierte el deseo de entrega, de amar y servir, porque comprenden que la gloria del hombre es perseverar y permanecer en el servicio de Dios, un Dios que en Jesucristo, el Hijo hecho Siervo por amor, ha salido a su encuentro: los ha acogido, los ha lavado, los ha servido, los ha alimentado, los ha liberado, los ha fortalecido hasta hacerlos presencia suya en medio de los hombres, sin que por ello se crean mejores ni superiores a los demás: simplemente se sienten y actúan como servidores del don, y esto constituye su gozo y su recompensa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;En la comunión de la Iglesia de Cristo, hemos conocido, por más que experimenten su incapacidad para llegar a todas las heridas y dolores del mundo, el amor solícito y atento de hombres y mujeres, cuyas vidas se han gastado fecundamente, confiados en que la victoria de Cristo, y no el mal, tendrá la última palabra en la historia de los hombres; pero esa esperanza futura no impide que sus manos ahora se acerquen y alivien el dolor y el sufrimiento de los menesterosos, pobres, marginados, olvidados, desesperanzados, desorientados, angustiados... en los que ven a Cristo mismo que sale a su encuentro.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Cristo en su Iglesia ha ganado nuestro corazón, porque en ella no nos hemos encontrado con un Dios rival de nuestra felicidad, de nuestra plenitud, sino con el Dios de Jesucristo, garante de la razón, la libertad, el bien, la verdad, la belleza, la vida del hombre, porque “la gloria de Dios es el hombre viviente, y la vida del hombre es la visión de Dios” (San Ireneo).&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;En la Iglesia, tierra de vivientes, hemos experimentado el amor y la ternura de Dios. Cristo, nuestro Buen Samaritano, no ha pasado de largo ante nosotras, sino que se ha compadecido de nuestras heridas, se ha abajado para levantarnos y rescatarnos, tal y como estábamos nos cargó sobre sí, ha derramado sobre nosotras óleo de sanación y nos ha confiado al cuidado y guía del Espíritu en la Iglesia. Hemos experimentado la fiesta de la salvación por el hijo desorientado que volvió al calor y a la luz del hogar. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color:black"&gt;Quien ha conocido la sed de Cristo sobre su vida queda herido por su sed y abrasado por el deseo de que todos conozcan el don de Dios&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black"&gt;, está dispuesto a que su vida se haga por entero don y entrega que calme la sed de sus hermanos; lejos de ofrecer vinagre ante el grito del Crucificado, anhela ardientemente que se cumpla el deseo que Jesús expresó al Padre antes de su Pasión: “Que todos sean uno en nosotros para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17, 21). La comunión configura nuestra existencia y se convierte en testimonio y misión. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;En la Iglesia, hogar del Espíritu, nos ha traspasado el grito de Cristo: “Tengo sed”, que sigue hoy resonando de mil maneras en todos los confines de la tierra, porque el hombre tiene sed del don de Dios, aunque muchos lo ignoren o incluso lo rechacen.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Urgidas por la sed de Cristo mismo, que no quiere que ninguno se pierda sino que todos tengan vida abundante, queremos ofrecer lo que de la Iglesia estamos recibiendo y aprendiendo. Queremos ser testigos de que nada hemos perdido, de que, por el contrario, nuestra vida se ha visto enriquecida en todo. Queremos ser presencia del don recibido.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Nuestra comunión quiere ser templo donde, en adoración, se custodie la presencia del Dios vivo, se ame al Esposo con todo el ser, y arda día y noche la oración continuada que acoja y abrace el lamento, el dolor, la esperanza del mundo, y se vele por cada uno de los hijos que se nos confían.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Nuestra comunión quiere ser hogar con entrañas de Eucaristía donde se celebren los Sacramentos, donde se invite al abrazo del perdón sanador y al banquete de la Eucaristía, alimento para avanzar sin temor en el camino de la santidad; nuestra comunión quiere ser casa encendida donde se espere siempre al hijo que vuelve malherido, decepcionado, arrepentido, desorientado o abierto también al don; posada donde el Buen Samaritano siga otorgando descanso, aliento y fortaleza para emprender, continuar o retomar el camino de la fe.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Nuestra comunión quiere ser casa siempre abierta donde se comparta la fe en Jesucristo desde la personal experiencia de rescate y sanación, donde se comparta la Palabra proclamada y encarnada para ayudarnos a superar la oscuridad que a veces obstaculiza el peregrinar.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Nuestra comunión quiere ser testimonio de que, a pesar de nuestras fragilidades y caídas, el Espíritu es capaz de unir, por encima de las diferencias, a los dispares y dispersos para que seamos un solo corazón y una sola alma porque el Espíritu recrea a cada uno de manera única e irrepetible, y al mismo tiempo nos inserta armoniosamente en una comunión donde el tú y el yo no se entienden sin ser nosotros, destruyendo así la soledad y el doloroso vacío del corazón. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Nuestra comunión quiere ser seno donde se testimonie la dimensión materna de la Iglesia, donde los hijos de Dios envueltos en caridad y en esperanza sean alumbrados y se sientan invitados a descubrir la grandeza y la belleza de la vida humana llamada a ser presencia del Amor de Cristo aquí y ahora. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Nuestra comunión quiere vivir unida al canto de María que proclama la grandeza y la fidelidad de Dios, así como la alegría de la criatura cuando se deja recrear por su Señor.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;No puedo concluir mis palabras sino manifestando mi más profundo agradecimiento y amor al Santo Padre Benedicto XVI, padre, pastor, maestro, sucesor de Pedro, garantía de la comunión eclesial para vivir en la permanente novedad del Evangelio que primorosamente la gran Tradición eclesial ha conservado y transmitido desde la frescura de las primeras generaciones cristianas hasta nuestros días; gracias a los pastores que, configurados con Cristo, el Buen Pastor, velan sin descanso por cada uno en la gran fraternidad que constituye la Iglesia extendida por todo el mundo; gracias a todos los que desde la rica variedad de vocaciones y carismas suscitados por el Espíritu Santo nos hacéis presente a Cristo; y permitidme que asimismo muestre mi agradecimiento a mis hermanas, la pequeña heredad en la que Dios ha querido que viva mi consagración: acogiendo y ofreciéndonos el perdón cada día, no queremos otra cosa que dejarnos hacer por las manos de Dios, el Hijo y el Espíritu Santo, con su infinita paciencia creadora. &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Gracias a quienes hacéis posible que confesemos cada día con más asombro y gratitud: “Creo en Dios Padre, que con su amor omnipotente creó el cielo y la tierra como lugar de encuentro y diálogo amoroso con los hombres, a los que había destinado de antemano a vivir de y en la comunión del amor trinitario. Creo en Jesús, el Ungido, su Hijo único, nuestro Señor, que por nuestra causa nació de las entrañas virginales de María, fue bautizado, padeció, murió, fue sepultado, resucitó y subió al cielo para liberarnos del pecado y de la muerte y hacer que, como hijos, vivamos de y en la comunión del amor trinitario. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que Cristo derramó de una manera nueva sobre los hombres para configurar la Iglesia, que, por medio de la comunión en las realidades santas, especialmente la Eucaristía y el perdón de los pecados, preludia en nuestra tierra y en nuestro tiempo la resurrección de la carne para que, elevada ésta a la altura de Dios, goce eternamente de la comunión del amor trinitario”.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;Gracias, Jesucristo; gracias, Madre Iglesia.&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="color:black"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=VVGgetYMcys&amp;amp;sus=em&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-5760693637518146687?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/5760693637518146687/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=5760693637518146687&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5760693637518146687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5760693637518146687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/10/testimonios-de-la-nueva-evangelizacion.html' title='Testimonios de la nueva evangelización'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-8980777372044270563</id><published>2011-10-20T14:30:00.000-07:00</published><updated>2011-10-20T14:33:55.511-07:00</updated><title type='text'>Frases 20-X-2011</title><content type='html'>Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fe cristiana es la modalidad subversiva y sorprendente de vivir las cosas de todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Giussani. Fundador de Comunión y Liberación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-8980777372044270563?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/8980777372044270563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=8980777372044270563&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8980777372044270563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8980777372044270563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/10/frases-20-x-2011.html' title='Frases 20-X-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-559890786343953312</id><published>2011-10-16T14:41:00.000-07:00</published><updated>2011-10-16T14:43:03.993-07:00</updated><title type='text'>Ser abuelo</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 7 de Enero del 2007 fui abuelo por primera vez. Casi un mes más tarde, escribí algo sobre mis impresiones de esa experiencia. Hace unas semanas he sido abuelo por cuarta vez, repartiendo la abuelidad entre dos hijos. He vuelto a leer lo que escribí la primera vez y me parece que merece la pena publicarlo en el blog.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya hace casi un mes que fui abuelo por primera vez. Nunca me había parado a considerar si era algo que me haría ilusión, hasta hace poco. Hace unos años lo empecé a considerar y me dije a mí mismo, vagamente, que creía que sí, que me haría ilusión. Jamás tuve ningún tipo de impaciencia por ser abuelo, pero cuando hace unos meses, mi hijo y su mujer me dijeron que estaban esperando, me llevé una gran alegría. Desde ese día mi ilusión por ser abuelo empezó a crecer exponencialmente. Vi el embarazo de mi nuera avanzar y contaba los días. No sé qué tipo de sentimiento esperaba cuando naciese mi nieto, pero sé cuál no esperaba. No esperaba la sorpresa. A fin de cuentas, con unos días o unas semanas de incertidumbre, sabía cuando iba a nacer mi nieto. Se adelantó un par de semanas, es verdad, pero cuando me llamaron por teléfono para decirme que había nacido, no me sorprendió. Simplemente, había pasado lo que se esperaba que pasase. Sentí una gran alegría y arreglé los asuntos del día para poder ir a verle lo antes posible. A las dos horas de la llamada, me presenté en la clínica. Vi al niño y me lo pusieron en los brazos. Y experimenté muchos sentimientos, todos ellos mezclados, precisamente, con el único que no esperaba: la sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He tenido ocho hijos y todos me han producido una gran alegría, pero lo que experimenté al tener a mi nieto en mis brazos fue muy distinto y, precisamente por eso, sorprendente. Voy a tratar de explicarlo. En una primera derivada creí que era un sentimiento de alegría sin responsabilidad. Cuando tienes un hijo, justo al lado de la alegría está el peso de la responsabilidad. Una vida que depende de ti para desarrollarse, para educarse, para formarse. Cargas emocionales, económicas. Sin que esto empañe la alegría, la matiza. Cuando tienes un nieto esa carga es mucho menor. No nula, pero sí mucho menor. Se dice que los abuelos pueden maleducar a los nietos. No estoy de acuerdo. Yo procuraré, con una responsabilidad subsidiaria a la de sus padres, colaborar en la formación de mis nietos. Espero ser un abuelo cariñoso y divertido, pero en ninguna forma maleducador. Pero, ciertamente, la responsabilidad es menor. Y a eso atribuí, en primera instancia, la diferencia de sentimientos entre mi recuerdo ya lejano de la paternidad y la recién estrenada “abuelidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero enseguida me di cuenta de que no era eso. Al menos no era sólo eso. Ni siquiera era principalmente eso. Había algo más. Algo mucho más importante que no supe definir en primera instancia. Pero unas horas más tarde, de repente, me di cuenta de lo que era ese algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer hijo lo tuve con 23 años. Es cierto que era inmaduro, cómo iba a no serlo, pero también es cierto que, ciertas inmadureces aparte, era más maduro que la inmensa mayoría de los jóvenes de 23 años de esa época y mucho más maduro que los de 23 años de ahora. Pero no era la mayor o menor madurez lo que marcaba la diferencia. A fin de cuentas, nunca se es, afortunadamente, completamente maduro, por lo que la diferencia de madurez entre los 23 años y los 55 es cuantitativa. La diferencia realmente cualitativa la marca la perspectiva. Cuando tienes 23 años, tengas la madurez que tengas, ves la vida desde la altura de los 23 años. Cuando tienes 55, la ves desde un atalaya mucho más alta. La diferencia de la altura del atalaya de los 23 y la de los 55 es también cuantitativa. Pero esa diferencia cuantitativa te permite una perspectiva cualitativamente distinta. Ves valles que estaban ocultos a tu vista desde la altura de los 23 años. Ves caminos que antes estaban ocultos por los matorrales. Ves dentro de tu horizonte relaciones que antes se establecían fuera, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En particular, tienes la perspectiva de la tradición. No me refiero a la tradición como repetición de cosas que has aprendido desde pequeño sin criticarlas. En ese sentido soy muy poco tradicionalista. Me refiero a la tradición en su sentido etimológico: tradere, entregar. Te das cuenta de que tu hijo está entregando un testigo que ha recibido de ti, que a tu vez lo has recibido de tus padres y que eres parte de una cadena que se remonta hacia atrás en una serie que se pierde en la noche de los tiempos y que se lanza hacia delante para proseguir la entrega hasta su fin. La tradición no es una trasmisión pasiva del testigo. Cada generación debe completarla, modificarla, añadir, tal vez quitar con respeto. Cambiar algo sin cambiar lo esencial. Adaptar lo esencial al signo de los tiempos. Esto de adaptar sin cambiar es sutil, pero fácil de entender con un ejemplo. Las dos leyes de la termodinámica son absolutamente inmutables. Nada que exista en este mundo las puede vulnerar. Sin embargo, el hombre no ha dejado de diseñar motores, de tracción orgánica o mecánica, que las utilicen cada vez mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todos los símiles, éste tiene sus limitaciones. Las leyes de la termodinámica son inviolables en este mundo, pero las leyes que deben regir la evolución de una tradición sana sí pueden ser violadas y, desgraciadamente, lo son con frecuencia. ¿Cuáles son esas leyes? A mi entender son tres. La Verdad, la Bondad y la Belleza. Cuando nosotros recibimos el testigo al nacer, recibimos con él todo un mundo. Muchos mundos, en realidad. Desde el más próximo de nuestra familia, hasta el más alejado, en la India o en la Patagonia, pasando por una enorme cantidad de mundos concéntricos cada vez menos inmediatos. Y con el testigo recibimos una responsabilidad. Quizá la mayor sea la de educar y formar a nuestros hijos cuando nos llegue el turno, pero no la única. Tenemos también que transformar todos esos mundos, cada uno en la medida que podamos, mejorándolos, con las tres leyes de esa transformación, Verdad, Bondad y Belleza. Desgraciadamente, también podemos deteriorarlos con la falsedad, la maldad y la mediocridad. Además, mientras que la herencia genética se entrega de una sola vez, la herencia de la tradición se entrega en cada minuto de nuestra vida, y no sólo a nuestros hijos o nietos, sino en cada contacto con cada persona. O sea que, en realidad, ser abuelo es independiente de tener o no nietos. Depende tan sólo de la perspectiva de la vida. Tampoco depende de la edad, pues hay personas que adquieren relativamente pronto una cierta perspectiva de sabiduría, otras que tardamos mucho y otras que no la adquieren nunca –en realidad nadie la adquiere nunca del todo, sólo la tendremos plenamente cuando veamos a Dios–. Sin embargo, el tener un nieto puede ser una experiencia desencadenante. Por eso, cuando tenía en mis brazos a mi nieto le pedía a Dios que me iluminase para ser un buen edificador y trasmisor de esa tradición basada en la Verdad, la Bondad y la Belleza y no en sus adulteraciones. Ojalá sea capaz de entregarles a mis hijos, a mis nietos y al mayor número posible de personas, en el tiempo que Dios me conceda de vida, mundos con mayores espacios abiertos a la Verdad, donde la Bondad tenga más protagonismo y más impregnados del esplendor de la Belleza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-559890786343953312?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/559890786343953312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=559890786343953312&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/559890786343953312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/559890786343953312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/10/ser-abuelo.html' title='Ser abuelo'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-6631808062732382412</id><published>2011-10-12T16:05:00.000-07:00</published><updated>2011-10-12T16:07:42.415-07:00</updated><title type='text'>Frases 12-X-2011</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fe no es una mera adhesión del intelecto a un principio abstracto, a una fórmula sin contenido ya acaso; no es la afirmación de principios metafísicos o teológicos; no es eso, sino un acto de abandono y de entrega cordial de la voluntad, una serena confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel de Unamuno. Nicodemo el fariseo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-6631808062732382412?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/6631808062732382412/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=6631808062732382412&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6631808062732382412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6631808062732382412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/10/frases-12-x-2011.html' title='Frases 12-X-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-9211994972010272778</id><published>2011-10-09T14:22:00.000-07:00</published><updated>2011-10-09T14:25:52.583-07:00</updated><title type='text'>Descanse en paz Steve Jobs</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil decir algo sobre Steve Jobs, unos días después de su muerte, tras los ríos de tinta que han corrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo quiero, no obstante, aportar mi pequeño grano de arena. Y lo voy a hacer tras volver a ver, por enésima vez, su discurso a los graduandos de la Universidad de Stanford en 2005, hace poco más de seis años. Imagino que todo el que lea estas líneas lo habrá visto, pero si alguien no lo ha hecho, que no deje de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su discurso no fue un discurso académico. Empezó manifestando públicamente, y no sin cierto orgullo, que él jamás se había graduado. Había en su tono un cierto desprecio por la institución universitaria. Desprecio que comparto. Porque, lamentablemente, la Universidad –en general, con honrosas excepciones– se ha convertido en una institución que vende saber enlatado, pero no pensamiento, técnicas orientadas a un supuesto éxito inmediato, pero no hacia la vida. En algún punto de la historia le ha pasado lo que decía el poeta T. S. Elliot: “¿Dónde está la vida que hemos perdido viviendo, dónde está la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento, dónde el conocimiento que hemos perdido en la información?” Por eso, su discurso fue sobre la vida. Sobre su vida. Contó tres sencillas pero profundas historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la primera le dio el título de “connecting dots”. Los que nacimos en los años ´50 –él nació en el 55, yo en el 51– recordamos, seamos españoles o americanos, esos pasatiempos en los que aparecían unos puntos numerados. Si, con un utensilio antediluviano llamado lápiz, los uníamos siguiendo el orden, iba apareciendo poco a poco, de una manera casi mágica, la imagen de un águila o de un león. Pero sólo al final del proceso veías lo que se había formado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así veía su vida Steve Jobs. Desde ese momento del 2005, hasta antes de su nacimiento. Efectivamente, Jobs fue hijo de una joven estudiante preuniversitaria. Fue lo que hoy llamaríamos un hijo no deseado. Si en vez de correr el año 1955, esto hubiese ocurrido en nuestros días, Jobs hubiese tenido una altísima probabilidad de haber sido abortado. Y estoy seguro de que entre los millones de niños no deseados que acaban hoy cada año en el cubo de la basura de alguna clínica abortista hay bastantes Steves Jobs en el campo de la empresa, la política, el arte, la ciencia y otras muchas disciplinas. Imaginad un mundo con veinte Jobs más, pintores o músicos, veinte más, empresarios, veinte más, políticos, veinte más, científicos. Todos ellos líderes positivos en sus respectivos campos. El mundo sería más rico con ellos. Pero no están, los hemos condenado a las cloacas y somos mucho más pobres. Lloremos hoy también sobre sus cadáveres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, más adelante, ya en la universidad, dejó toda carrera reglada y se dedicó a estudiar, a su aire, cosas tan aparentemente inútiles como caligrafía. Gracias a eso, nos dice, cuando fundó Aple, se empeñó en que los tipos de letra fuesen bellos y abríó esa senda para los que le copiaron después. E imagino que también le llevó a que, además de tipos agradables de leer, el manejo fuese amigable, fácil, con iconos intuitivos. Si no hubiese sido por ello, hoy en día habría sólo dos millones de ordenadores relegados tan sólo para el uso de expertos. Y eligió estudiar caligrafía, porque amaba ese estudio. Y aprendió con ello que todo había que hacerlo con amor. Confiad –decía, más o menos, a los alumnos de Stanford– en que si hacéis las cosas con amor los puntos que conectéis tendrán sentido. Y textualmente: “Tenéis que confiad en algo, ya sea en vuestro Dios, en el destino, en la vida, en el karma, en lo que sea”. Ahí es donde discrepo respetuosamente de Jobs, porque si tengo que confiar en que algo ha preparado los puntos de mi vida para que una vez conectados tengan sentido, prefiero hacerlo en alguien más que en algo. Y en alguien que sea todopoderoso, sabio, bueno y que me quiera. Mejor eso que en un ciego destino, o en la misma vida que estoy intentando construir o en un karma ciego escrito por un ente impersonal que no sabe lo que es el amor. Más aún, en un alguien que cuando me cargo el dibujo uniendo los puntos mal unidos, si le dejo –sólo si le dejo– rediseña todo para que, a pesar de mi desaguisado pueda volver a construir un dibujo nuevo. Y ese alguien todopoderoso, sabio, bueno y que me quiere, en el que creo que puedo confiar, es el Dios encarnado en Jesucristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda historia de Jobs a los alumnos de Stanford hablaba del amor y la pérdida. Del amor al trabajo con el que creó Aple y de la pérdida que sufrió cuando le echaron de la empresa fundada por él. Pensó en dejarlo todo, pero lo que le mantuvo es que se dio cuanta de que, a pesar de lo que había pasado, aún amaba lo que hacía. Y volvió a empezar de cero, sin las seguridades a las que había empezado a acostumbrarse. Y desde esa falta de seguridades empezó la fase más creativa de su vida. Fundó dos empresas y una familia. Y se dio cuenta de que cuando se encuentra aquello que se ama, sea trabajo o familia, si se persevera en ese amor, las cosas mejoran con los años. Efectivamente, años después, los puntos se conectaron y esa creatividad nacida de la pérdida de Aple, le llevó a crear dos empresas. Una de ellas, con una tecnología revolucionaria, fue comprada por Aple poco después, y Jobs volvió a tomar el timón de su antigua compañía. Nada de eso hubiera sido posible –decía Jobs– si no me hubieran echado de Aple. “A veces la vida te da con un ladrillo en la cabeza: No perdáis la fe” –afirma Jobs. ¿Qué fe nos puede ayudar en esos momentos –me pregunto yo– a creer que los puntos de la vida tienen sentido? ¿La fe en el destino, en la vida, en el karma? ¿O la fe en un Dios más fuerte y sabio que todas esas cosas y que nos ama hasta compartir la vida con nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera historia de Jobs versaba sobre la muerte. Un diagnóstico parcialmente falso de un cáncer de páncreas, le hizo creer que le quedaban sólo unas semanas de vida. Entonces se acordó de una frase que oyó siendo aún adolescente: “Si uno vive cada día como si fuese el último de su vida, algún día, tendrá razón”. “Todos los días –afirmaba en su discurso –me miraba al espejo y me preguntaba: si éste fuese el último día de mi vida, ¿haría lo que voy a hacer hoy? Y si me contestaba que no varios días seguidos, sabía que tenía que cambiar algo”. Pero eso no le llevó a dejar sus amores, trabajo, familia, para hacer vaya usted a saber qué idioteces, sino a reafirmarse en su vocación. Porque eso es lo que significa vocación, hacer aquello que es el más profundo anhelo de tu corazón. Decía: “Tened el valor de seguir a vuestro corazón y a vuestro instinto. Ellos saben lo que realmente queréis ser”. ¿Lo saben –me pregunto yo? Si, lo saben. Pero tener un consejero, alguien que sea sabio y que nos quiera, no es mala cosa para ayudarnos a discernir con libertad entre la avalancha de cosas que tan a menudo nos desorientan. Efectivamente, él vivió cada día como si fuese el último y eso, entre otras cosas, le hizo grande. Y eso nos hará grandes a nosotros también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nadie quiere morir. Ni siquiera los que quieren ir al cielo desean morir, y sin embargo, ese es el destino común de todos nosotros” –afirma en su discurso. Cierto, nadie quiere morir, pero saber que, cuando nos llegue ese destino común de todos los hombres, ese Dios que ha dibujado los puntos de nuestra vida, que ha vivido una vida como la nuestra y que ha hecho de ida y vuelta el camino de la muerte, nos acompañará en ese duro tránsito que no deseamos, es muy consolador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La vida es corta –dice Jobs. No perdáis el tiempo viviendo la vida de otros, no os dejéis atrapar por el dogma, que es vivir según los resultados de la vida de otros”. Muy cierto. Cuando el dogma es algo que nos viene de fuera, que nos es impuesto, que asumimos sin convicción, es una trampa que nos atrapa y empobrece nuestra vida. Pero cuando, aunque lo hayan pensado antes otros –nada hay nuevo bajo el sol–, es algo que entendemos, que hacemos nuestro, carne de nuestra carne y, sobre todo, que amamos porque vemos en él la garantía de que los puntos de nuestra vida tendrán sentido, entonces el dogma no es una trampa. Es alegría y libertad. Es confianza y esperanza ante la adversidad, ante los ladrillos con los que la vida nos golpea. Es lo que nos hace hacer cada día lo que haríamos si fuese el último día de nuestra vida. Es lo que hace nuestra vida grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acaba Jobs su discurso con un consejo: “Stay hungry, stay foolish”. Si tradujese la palabra “foolish”, fuera de este contexto, la traduciría por estúpido, alocado, que es su significado corriente. Pero no creo que encaje con lo que quería decirles Steve Jobs a los alumnos de Stanford. Tal vez sería mejor algo así como “no-sensato” –libre de esa sensatez del sabemos perfectamente lo que queremos, que es diferente de insensato–, ingenuo –como abierto a la posibilidad de que las cosas sean buenas. Así, este consejo podría ser: “manteneos hambrientos, manteneos ingenuos”. Me parece un excelente consejo, que querría aplicarme a mí mismo hasta el día de mi muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Steve Jobs tampoco quería morir. En su discurso expresaba la confianza en tener por delante varias décadas más. Han sido sólo seis años. Al final, el día en que tenía razón al decir que viviría cada día de su vida como si fuese el último, le ha llegado. Descanse en paz. Benedicto XVI, en su último viaje a Alemania dijo en uno de sus discursos una frase muy controvertida: “Los agnósticos que [...] tienen deseo de un corazón puro, están más cercanos al Reino de Dios que los fieles rutinarios [...], sin que su corazón quede tocado por la fe”. No sé en qué creía o dejaba de creer Steve Jobs, pero por sus palabras, creo que era agnóstico. Pero no me parece que fuese un agnóstico instalado tranquilamente en su agnosticismo. Si él seguía los consejos que daba –y no me parece el tipo de persona que diese consejos en los que no creyrse–, estaba hambriento. Hambriento de saber, hambriento de encontrar. Y era ingenuo. Creía en la posibilidad del Bien. Por eso creo que él estaba más cerca del Reino de Dios que muchos de los que aceptamos todos los dogmas de forma más o menos rutinaria, como el resultado de la vida de otros, sin el fuego de la fe. Por eso creo, también, y lo deseo con toda mi alma, que Dios le haya acogido en su seno. Y no sólo lo creo y lo deseo, sino que rezo por ello. Espero que desde el cielo inspire a muchos hombres y mujeres de empresa su liderazgo positivo. Espero que desde allí transmita a muchos la lección magistral de la Vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descanse en paz Steve Jobs.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-9211994972010272778?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/9211994972010272778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=9211994972010272778&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/9211994972010272778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/9211994972010272778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/10/descanse-en-paz-steve-jobs.html' title='Descanse en paz Steve Jobs'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-4111485719514172165</id><published>2011-10-05T03:38:00.000-07:00</published><updated>2011-10-05T03:39:31.112-07:00</updated><title type='text'>Frases 5-X-2011</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La fe es una llama que se enciende en otra llama, una luz que se enciande en otra luz; es la llamada de los otros donde el hombre se despierta a sí mismo y a los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charles Moeller; Literatura del siglo XX y cristianismo. Tomo IV, capítulo dedicado a Ana Frank. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-4111485719514172165?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/4111485719514172165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=4111485719514172165&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4111485719514172165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4111485719514172165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/10/frases-5-x-2011.html' title='Frases 5-X-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-5205691734460323185</id><published>2011-10-02T16:43:00.001-07:00</published><updated>2011-10-02T16:46:07.713-07:00</updated><title type='text'>El acontecimiento y la persona más importantes del siglo XX</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En mitad de la noche, cuando suelen sobrevenirme las ideas importantes, me he despertado con una de ellas. Me dormí, tras leer un poco de historia de la segunda guerra mundial, pensando que esa guerra y Wiston Churchill habían sido el acontecimiento y el personaje más importantes del siglo XX. Evidentemente estas afirmaciones son siempre discutibles, pero creo que no será difícil coincidir conmigo en lo que a la segunda guerra mundial se refiere. Más explicación necesitará Wiston Churchill.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;1º de septiembre de 1939. Hitler, tras un pacto contra natura con la Unión Soviética, ataca Polonia. Francia e Inglaterra le declaran la guerra. Los cálculos de Hitler parecen bastante claros. Las mismas potencias, Francia e Inglaterra, que desde hace años venían admitiendo cobardemente su política de hechos consumados, las mismas que hace apenas un año habían salido de Munich satisfechas de su pusilánime actitud y traicionándose bajo cuerda la una a la otra, esas potencias, no serían ahora capaces de otra cosa que una débil política de gestos para salvar la cara. Así interpretó Hitler su negativa a aceptar la paz que él les propuso después de comerse Polonia en unos días. Los hechos le daban la razón una vez más a Hitler. Mientras él se comía, de segundo plato, a Dinamarca y Noruega, los franceses habían bautizado a su guerra contra Alemania con el nombre de &lt;i&gt;“la drôle de guerre”&lt;/i&gt; que traducido con cierta libertad podría llamarse “la guerra de coña”. Ingleses y franceses intentaron tímidamente un desembarco en Norvik que quedó en fracaso. No es propio de la historia preguntarse por futuribles, pero hay veces que resulta difícil no hacerlo. ¿Qué hubiera pasado si Francia e Inglaterra, en vez de “la guerra de coña”, hubiesen lanzado un ataque en toda regla sobre Alemania? No lo sé, pero fuese cual fuese su resultado, el mensaje a Hitler hubiese sido muy otro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En esta situación, unos meses después de que Hitler consumase su fechoría en Polonia, sabía que con un pequeño empujón más, Francia e Inglaterra estarían listas para un nuevo tratado como el de Munich. En Mayo de 1940, Hitler, saltándose la neutralidad de Bélgica y Holanda, ataca Francia que cede como mantequilla. En menos de un mes, se firma un armisticio vergonzante. Ahí queda para la historia comparada el heroico ejemplo del rey de los belgas, Leopoldo III, que se niega a ninguna conversación con los nazis, se niega a ningún armisticio, se niega a formar ningún gobierno títere, se niega a abandonar su patria y, prisionero en su palacio, amenazando con su debilidad al amenazador Hitler, le planta cara durante toda la guerra. Vergüenza histórica para Francia. Todo está sometido a la Alemania nazi. Sólo falta volver la vista a Gran Bretaña y firmar un nuevo y ventajoso tratado que saltarse cuando convenga. Y probablemente así hubiera sido si el mismo día del ataque a Francia, el 10 de Mayo de 1940, el primer ministro británico, Chamberlain, el alma del tragicómico tratado de Munich, no hubiese dimitido y no hubiese ocupado su puesto Wiston Churchill. Y ahí estaba Churchill, para sorpresa de Hitler, armado con el ejemplo de Leopoldo III, haciendo con los dedos la V de la victoria mientras prometía tan sólo &lt;i&gt;“sangre, sudor y lágrimas”&lt;/i&gt;, haciendo posible el &lt;i&gt;“nunca tantos han debido tanto a tan pocos”&lt;/i&gt; de la batalla aérea de Inglaterra y que la RAF se cubriese de gloria y heroísmo. Así empezó la mayor guerra justa de la historia. Por estas consideraciones pensaba yo que el personaje y el hecho más importantes del siglo XX habían sido Wiston Churchill y la segunda guerra mundial.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pero el misterio de la mente humana me iba a despertar esta pasada noche para hacerme ver, no sé cómo ni por qué misteriosas relaciones mentales, que otro hecho y otra persona eran los más importantes del siglo XX. Y posiblemente, esta nueva elección me resulte mucho más difícil de justificar que la que acabo de enunciar. Con la llegada, no de un nuevo siglo, sino de un nuevo milenio, me he hartado de ver títulos de conferencias que repetían, después de un prefijo que podía referirse a los negocios, la informática, las telecomunicaciones o a vaya usted a saber qué otra multitud de cosas, la coletilla, “ante el nuevo milenio”. Nunca he tenido demasiada confianza en la capacidad del ser humano para prever el futuro a unos pocos años vista y, mucho menos, a un milenio. Por lo tanto, todas estas conferencias me exasperaban bastante. Eran títulos que pretendían estar orientados al marketing de esos eventos, pero que no pasaban del tópico manido. Por eso me cuesta ahora decir que la persona y el acontecimiento a los que me voy a referir, no sólo han sido los más importantes del siglo XX, sino que creo que serán el parteaguas entre el segundo y el tercer milenio, aunque éste todavía no había empezado ni cuando acabó el Concilio Vaticano II ni cuando murió Juan XXIII.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Contaba yo con once años cuando se inauguró el Concilio Vaticano II y sólo vagamente recuerdo que en el colegio religioso al que iba, rezábamos por él. Tenía doce cuando murió Juan XXIII y recuerdo, viendo en televisión su entierro, como las lágrimas corrían por las mejillas de mi padre, que era un anticlerical muy peculiar. Quizá fueron los efectos inmediatos del Concilio los que, sin yo ser consciente, permitieron que un rescoldo de cristianismo coexistiese en mí con una ideología y un moderado activismo comunista cuando contaba con veintitantos años. Poco a poco, en un largo coloquio conmigo mismo, imbuido de un honesto deseo de búsqueda de la Verdad, el rescoldo de cristianismo se ha hecho llama y mi comunismo se ha transformado en un rechazo frontal de esa ideología que ha traído la miseria y la muerte a muchos millones de seres humanos. Quizá por este cambio de actitud, nunca en los últimos años, hasta el insomnio de ayer, y a pesar de las lágrimas e mi padre, me he sentido muy atraído por el Concilio Vaticano II ni por la figura de Juan XXIII. Mi atención se fijaba en el caos que se apoderó de la Iglesia postconciliar y el avance de corrientes próximas al marxismo dentro de la misma. Me indignaba que pudiera ser verdad, y parecía serlo, el pacto de Metz según el cual, el Concilio no condenaría el comunismo, a cambio de que los obispos de los países del bloque del Este y el mismo Patriarca ortodoxo de Moscú pudiesen asistir al mismo. Creía que, después del daño hecho, parecía que las aguas, muy poco a poco, iban volviendo a su cauce de la mano firme de Juan Pablo II, aunque, por desgracia, dejando tras sí sólo desolación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Esa era mi actitud hasta ayer. Pero esta noche, de repente, me he despertado pensando en lo difícil que me hubiese resultado ser católico en un una Iglesia como la del siglo XIX o la primera mitad del XX, completamente a la defensiva, amurallada dentro de su fortaleza asediada, aún contando con la promesa de que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Me he preguntado desde cuándo la Iglesia empezó a encastillarse en su fortaleza. He tirado, en medio de la noche, de lo que mi memoria me recordaba sobre lo poco que sé de la historia de la Iglesia. ¿Cómo una Iglesia que había sido capaz de cristianizar un imperio pagano a fuerza de su sangre, que había podido conquistar a dos oleadas de bárbaros conquistadores, germanos y normandos, a cual más sanguinario, que había sabido guardar en su seno y entregar al mundo lo más valioso de la cultura helénica, cómo había llegado a ese aislamiento defensivo del mundo? He visto a la Iglesia como un nexo de unión entre la Eternidad y la Historia entre las que tiene que hacer que reine la armonía. Y he visto que en ese puente no suele reinar ésta, sino la discordia. Hay momentos en que la Eternidad dirige la Historia y otros en los que la Historia se opone a la Eternidad. Y, por desgracia, casi siempre, estas corrientes son tumultuosas en vez de pacíficas. Pero los flujos y reflujos de la Historia no son como los de las mareas, en las que hay una pleamar y bajamar nítidamente marcadas. Siempre hay momentos en que la marea sube y baja al mismo tiempo en el mismo sitio. Aún así, creo que la marea había dejado de subir cuando tuvo lugar la “guerra” de las investiduras. La primera vez que Hildebrando, Gregorio VIII, en 1076 excomulgó al Emperador Enrique IV, ganó una “batalla” que sin duda tenía que librar, pero que supuso el principio de la vuelta a los cuarteles de invierno. Es lo que Toynbee llama &lt;i&gt;“el riesgo de militar en la tierra”&lt;/i&gt;. Aunque la Iglesia es una institución divina, tiene que luchar con “armas” y hombres de este mundo para traer el Reino de Dios. Y las más de las veces las unas son contraproducentes y los otros son demasiado pecadores. A partir de ese momento, la Eternidad empieza a replegarse. En 1170, Thomas de Canterbury gana, después de muerto, otra batalla que también supone un retroceso. Cuando, en 1302, Bonifacio VIII excomulga a Philippe le Bel de Francia, en vez de una obtener una victoria es secuestrado, ultrajado y humillado hasta la muerte, iniciándose así destierro del Papado a Avignon y el galicanismo. La marea está claramente bajando. Vendrá después la Reforma luterana, que en el fondo no es sino otro capítulo de la lucha, más política que doctrinal, entre Roma y los príncipes alemanes. El resultado ideológico de esta lucha será el idealismo alemán. El anglicanismo, derrotado por Thomas de Canterbury, pasará factura con Enrique VIII que creyendo destruir un símbolo, mezcla con pólvora las cenizas del santo y las dispara en una salva de cañón. El empirismo inglés es la vertiente ideológica de esta batalla política. El racionalismo, la ilustración y la revolución francesa son los subsiguientes capítulos del galicanismo. Y sin embargo, mezcladas con esta marea descendente están san Francisco de Asís, san Buenaventura, santo Tomás de Aquino, las Universidades, las catedrales góticas, y la evangelización de todo un continente, por citar algunas corrientes de ascenso en plena bajada de la marea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Casi en el punto más bajo, la Iglesia pierde, en el proceso de la unificación de Italia, su poder temporal, los últimos vestigios de los Estados Pontificios, si exceptuamos la ciudad del Vaticano. Lo que ahora es difícil no ver como una bendición fue entonces la causa de la construcción de la más interior de las murallas. La Iglesia se encierra en una condena a ultranza de todo lo que se parezca a modernidad. Por eso decía antes que me hubiese costado mucho ser católico en el siglo XIX o principios del XX. Tal vez por estas fechas la marea, si no empezó a subir, dejó al menos de bajar. Los descubrimientos científicos de la relatividad y la física cuántica hacen que la ciencia parezca aproximarse a los principios de la fe. La primera guerra mundial y sus secuelas suponen una quiebra de la creencia en la capacidad de la humanidad&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;para construir un paraíso en la tierra sólo con el dominio de la tecnología. Pero la Iglesia seguía encerrada en su castillo. Sin embargo, de tan estrecho que era, muchos católicos se sentían cada vez más incómodos en la seguridad de su recinto, hasta el punto de abandonarlo. Con pena y dolor en el corazón, pero abandonarlo. Y muchos de los que seguían dentro, dispuestos a morir de asfixia en la obediencia y la humildad si era necesario, pero sin resignarse pasivamente a ello, pedían a gritos aire fresco.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pío XII, y antes incluso, Pío XI, pensaron en la posibilidad de convocar un Concilio. Pero los tiempos no estaban para ello. Además, su capacidad de análisis, que les hacía ver todos los riesgos de esta convocatoria, les frenaba. Tuvo que ser un Papa “insensato”, lleno de frescura él mismo, pero con una clara visión de Eternidad, el que se decidiese a romper las murallas. Y lo hizo, aunque no vivió para verlo. Había que renunciar a un Concilio que condenase y anatemizase. Ni al comunismo, ni a los cristianos separados, ni a los herejes, ni a los ateos. A nadie. Al contrario. Había que hacer un Concilio que abriese la Iglesia al mundo. No para admitir todas sus premisas. No se trataba, ni mucho menos, de identificarse con el comunismo ni el liberalismo. Ni con el idealismo, ni con el racionalismo, ni mucho menos con el “todo vale” del relativismo moral de la postmodernidad. Se trataba de llevar el “campo de batalla”, si se me perdona la expresión, al exterior en vez de soportar el asedio. Se trataba de tomar la iniciativa, pero una iniciativa de amor y comprensión. Defendiendo la Eternidad &lt;b&gt;en&lt;/b&gt; la Historia, no &lt;b&gt;contra&lt;/b&gt; la Historia. Guiando a la Historia desde dentro, llevando la Eternidad hasta lo más íntimo de su esencia. Atrayendo, no excluyendo. Anunciando a gritos, desde el campo abierto del mundo, la Buena Noticia; la salvación general en Cristo para todo hombre que lo acepte. ¡Qué importaba renunciar en Metz a la condena del comunismo, si Juan XXIII ya había renunciado a toda condena en su corazón! No se renunciaba a esta condena para que pudieran venir los obispos del Este o el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Moscú, se renunciaba a toda condena para atraer a todos. Para llegar a ser todo en todos. Por supuesto que cuando se derriba una muralla protectora se produce un gran desconcierto. Desde luego que era inevitable que hubiera malas interpretaciones del Concilio. Cuando un dique se rompe, el agua no va desde el principio por donde uno quiere, hace falta tiempo para reconducirla. Juan XXIII no era tan “insensato” como para no preverlo, pero lo era en grado suficiente como para tener fe en que el Espíritu Santo sería la nueva Muralla Invisible y el Nuevo Cauce que lleve el agua a los campos agostados a través de otros Papas santos. Supongo que también previó que, en el río revuelto de después del Concilio, muchos tomarían su nombre en vano, haciéndole paladín de una interpretación “progre” de la doctrina de la Iglesia que, de ninguna manera, era la suya. Si lo previó, no le importó. Ni tampoco a Juan Pablo II, que lo ha beatificado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pero la Eternidad necesita tiempo para penetrar el corazón de la Historia. Yo, que me he hecho adulto en un mundo postconciliar, he tenido que tener una casi revelación para darme cuenta de lo que Juan XXIII pretendía. Desde que acabó la segunda guerra mundial ha vuelto a haber multitud de guerras, justas e injustas, y por desgracia, las seguirá habiendo. La Historia seguirá dando hombres extraordinarios como Wiston Churchill y Juan XXIII. Pero, después de un segundo milenio regresivo, el tercer milenio, inaugurado antes de tiempo por el Concilio Vaticano II, será el milenio del progreso de la Eternidad, de la armonía entre la ésta y la Historia. Simplemente, demos tiempo a la Eternidad. Luchemos por ella desde la Historia armados con las armas de la caridad. Un profeta llamado Juan XXIII, guiado por el Espíritu Santo, lo vio y lo hizo. Por estas razones este Concilio y este Papa, han sido para mí el hecho y la persona más relevantes del siglo XX y el punto de arranque del milenio de la Eternidad.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-5205691734460323185?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/5205691734460323185/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=5205691734460323185&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5205691734460323185'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5205691734460323185'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/10/el-acontecimiento-y-la-persona-mas.html' title='El acontecimiento y la persona más importantes del siglo XX'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-7352505400449783216</id><published>2011-09-28T11:10:00.000-07:00</published><updated>2011-09-28T11:12:02.060-07:00</updated><title type='text'>Frases 28-IX-2011</title><content type='html'>&lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align:justify"&gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align:justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align:justify"&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;line-height:115%; font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;color:black"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;La fe es [...] la prueba de lo que no se ve.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family: &amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Epístola de san Pablo a los hebreos, 14, 1&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-7352505400449783216?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/7352505400449783216/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=7352505400449783216&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7352505400449783216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7352505400449783216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/09/frases-28-ix-2011.html' title='Frases 28-IX-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-9023690546156504093</id><published>2011-09-25T08:55:00.001-07:00</published><updated>2011-09-25T08:57:34.114-07:00</updated><title type='text'>¿Se eqivocó Einstein?</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Empiezo por decir que me parecería apasionante que Einstein se hubiese equivocado. Demostraría, una vez más, que las “verdades” de la ciencia son siempre provisionales. Esto es algo inherente a la ciencia que no sorprende a ningún científico. Pero el imaginario popular ha llegado a creer que la ciencia sí descubre verdades inmutables. El último –que yo sepa– derrumbamiento de una de esas grandes “verdades” ocurrió hace poco más de diez años. Hasta entonces era “incuestionable” que el universo se estaba frenando en su expansión. La duda es si en ese frenado de su expansión llegaría un día a hacer que empezase a contraerse. Pues esa “verdad” se cayó por tierra cuando los científicos descubrieron que el universo se expandía cada vez más deprisa. Esto ha traído consigo que haya que revisar muchos conceptos y postular nuevas realidades como la constante cosmológica o la energía oscura. Y eso, a los buenos científicos, les encanta, porque abre nuevos caminos en el conocimiento de la realidad. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ahora parece que se ha medido que unas partículas llamadas neutrinos han viajado a una velocidad ligerísimamente mayor que la de la luz. El adjetivo ligerísimamente, no quita ni un ápice a la importancia del descubrimiento, si se confirmase. La ruptura cualitativa –aunque sea mínima cuantitativamente– de una ley de la naturaleza que parecía un firme paradigma, es siempre un acontecimiento científico imponente. Esto les encanta a muchos científicos. También a los periodistas les encanta porque les da materia prima para titulares sensacionalistas que les ayudan a vender periódicos. Pero las motivaciones de científicos y periodistas no pueden ser más dispares. Unos se alegran cautamente, mientras esperan que las mediciones se confirmen y esto les permita avanzar en el conocimiento de la realidad, mientras que los otros se dejan llevar por el sensacionalismo intersado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pero, desgraciadamente, si tuviera que apostar, apostaría a que hay errores en las mediciones que las hacen incorrectas. Esto no es la expresión de un deseo –al contrario, mi deseo, como el de muchos científicos, es que se confirmen esos resultados, lo que sería muy excitante– sino que parte de un cierto conocimiento de la naturaleza de los neutrinos. En estos momentos miles de millones de neutrinos procedentes del Sol están atravesando la Tierra de un extremo a otro sin dejar la más mínima huella ni afectar para nada a un sólo átomo de nuestro planeta. Porque los neutrinos muy raramente interfieren con la materia “normal”. Como desde hace décadas los científicos quieren estudiar los neutrinos, han inventado para ello detectores de estas partículas. Consiste en llenar grandes minas abandonadas con agua pesada y otras sustancias que tienen una probabilidad mayor de interferir con los neutrinos que las sustancias que forman la Tierra. Así es el detector del Gran Sasso, lugar de llegada de los neutrinos del experimento. En estos detectores se detectan continuamente una mínima parte –aunque mayor de lo que detecta la Tierra entera– de los neutrinos que pasan por ellos. Por lo tanto, como están llegando a la tierra miles de millones de neutrinos cada segundo, siempre se están produciendo “disparos” por la detección de algunos de ellos, creando un “ruido” de fondo. Ni la densidad de neutrinos que vienen del sol es siempre la misma, ni el mínimo porcentaje detectados es siempre igual. Lo único que puede hacerse es acotar estadísticamente este ruido. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;En punto de salida de esos neutrinos es el acelerador de partículas del CERN, instalado en Suiza. Los aceleradores no aceleran neutrinos. Aceleran átomos ionizados, protones, electrones u otras partículas cargadas eléctricamente, que hacen chocar entre sí. En estos choques se producen neutrinos que salen disparados en todas direcciones. Ahora bien, esos choques son “multitudinarios”. Es decir, los aceleradores aceleran un paquete de millones de partículas que chocan aleatoriamente con otro paquete que va en dirección contraria. Aunque esos paquetes están densamente empaquetados, en cada uno de ellos hay un primero y un último. Los choques no se pueden localizar en un momento exacto del tiempo. Puede chocar la primera de las partículas de un paquete con la primera del que viene de frente, con lo que el choque se produciría in poquito antes que si chocasen el último de un paquete con el último del otro. También el lapso de tiempo en el que se producen estos choques entre paquetes, se puede acotar estadísticamente, pero no con exactitud.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Así pues, los neutrinos producidos en el acelerador de Suiza, salen disparados en todas direcciones. Los que salen en la dirección del detector de neutrinos del Gran Sasso viajan 732 Km y llegan hasta el mismo. Una pequeña fracción de los mismos es detectada en él. Pero dado que el detector es una gran mina, la detección se puede producir el la parte de la mina más cercana a la fuente de neutrinos o en la más lejana. No se puede saber dónde se ha producido, pero puede haber varios cientos de metros de diferencia entre un posible lugar de detección y otro. El detector lo que mide es un aumento en el ruido de fondo de los “disparos” normales del detector. Aumento que se sale fuera de los rangos de la variación normal de ese ruido. Pero ese aumento de la frecuencia de “disparos” no se produce instantáneamente, sino que sube paulatinamente y es una cuestión estadística decidir cuándo se considera que ese aumento es inexplicable por variaciones aleatorias de los neutrinos emitidos por el Sol o del porcentaje de detección del detector. Si se supiese con exactitud la distancia entre el acelerador del CERN y el Gran Sasso, y el tiempo transcurrido entre las colisiones en el primero y el aumento de detecciones en el segundo, con sólo dividir lo uno por lo otro se obtiene la velocidad de los neutrinos. Ahora bien, ninguna de esas cosas se sabe con exactitud. No se sabe con exactitud la distancia, porque no se sabe en que lugar de la mina del Gran Sasso se han producido los “disparos”. No se sabe con exactitud el momento de partida de los neutrinos desde el acelerador, porque no se sabe el momento exacto de los impactos de las partículas del acelerador y no se sabe el momento exacto de llegada de los neutrinos al Gran Sasso, puesto que esto, como se ha visto antes, es una cuestión estadística. Por supuesto, todas estas posibles variaciones estadísticas han sido tenidas en cuenta por los científicos que han publicado sus resultados. Si no lo hubiesen hecho así, hubiesen hecho el ridículo en su presentación de los mismos. Pero el margen del supuesto exceso de velocidad de los neutrinos es mínimo. 60 milmillonésimas de segundo. Es decir, si los neutrinos viajasen a la velocidad de la luz deberían haber tardado 2,4 milisegundos en recorrer la distancia entre el acelerador del CERN y el Gran Sasso, cuando la estimación del tiempo es de 2,039994 milisegundos. Además, los científicos que han presentado ahora estos resultados, llevan bastantes años haciendo este tipo de medidas, y se supone que, si no han dicho nada, es porque los resultados estaban dentro de la normalidad. Un margen muy pequeño hecho en una sola medición entre muchas. Esto es razón más que suficiente para que la inmensa mayoría de los científicos opinen que hay que ser extremadamente cautos y esperar a que otros científicos repitan los resultados y, a ser posible, usando métodos diferentes. Así de prudente tiene que ser la ciencia, a diferencia de los periodistas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Por otro lado, tenemos la propia teoría de la relatividad. Esta teoría está basada en unas ecuaciones matemáticas de una unidad y coherencia impresionantes. Esto quiere decir que no es posible que una parte de la teoría sea cierta y otra no. O es toda ella cierta o es toda ella falsa. En 1919, Eddington comprobó en un eclipse que la curvatura de los rayos de luz al pasar cerca del sol, respondía con exactitud a las predicciones de la teoría general de la relatividad, formulada en 1916. Desde entonces, ha habido una multitud de experimentos y medidas, basadas en los fenómenos más diversos, que han respaldado de forma impresionante la relatividad. Desde los relojes de desintegración de cesio hasta los agujeros negros. Desde la precesión de la órbita de mercurio hasta las lentes gravitatorias. Por tanto, antes que tirar a la basura una teoría con esa impresionante capacidad de predicción, hay que repetir y confirmar los resultados recientemente obtenidos. Ójala sean ciertos. Esto forzará a la ciencia a dar un paso más en la búsqueda de la verdad acerca de cómo es el universo y cómo funciona. Pero... hay que esperar y, como dije más arriba, me temo, como la mayoría de los científicos, que el tiempo dará la razón a la teoría de la relatividad y veremos dónde está el error de estas medidas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Pero supongamos que las mediciones estuviesen bien y la teoría de la relatividad quedase obsoleta. Los periodistas, ávidos de sensacionalismo, afirman que, de ser así, serían posibles los viajes al pasado. Se basan en una frase de Eisntein, sacada de contexto, en la que afirma que si algo viajase más deprisa que la luz, serían posibles los viajes al pasado. Lo primero que se me ocurre decir es que si la teoría de la relatividad es falsa, la frase de Einstein, también. Pero lo que hay aquí es una mezcla de las churras con las merinas basada en la avidez periodística. Hay una “vieja” polémica, compatible con la teoría de la relatividad, sobre si son o no posibles los viajes al pasado. Y está, por otro lado, la paradoja de los gemelos plantada por la teoría de la relatividad. Empecemos por esta última.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Supongamos dos hermanos gemelos. Uno de ellos emprende un viaje estelar a la velocidad de la luz. La relatividad establece que si un cuerpo viaja a la velocidad de la luz, el tiempo se detiene en ese cuerpo, pero no en el resto del universo, que está “quieto”. Por tanto si el gemelo que se ha ido de viaje volviese tras haber transcurrido veinte años en la Tierra, él estaría exactamente igual que cuando partió, hecho un chaval, pero su hermano gemelo, y todo el mundo, estaría veinte años más viejo. El gemelo viajero ha viajado al futuro, no al pasado. Los viajes al futuro no tienen ninguna importancia causal. Las paradojas inquietantes se presentan, como se han encargado de explicar las películas de ciencia ficción, en los viajes al pasado, en los que yo puedo matar a mi abuelo y por lo tanto, no existir en el nuevo curso de los acontecimientos que se inicia en esa acción mía. Pero la paradoja de los gemelos, no permite viajes al pasado. Ahora bien, supongamos que el gemelo viajero viaja más deprisa que la luz. ¿Iría &lt;b&gt;SU&lt;/b&gt; tiempo hacia atrás? Como esto falsearía la relatividad, vaya usted a saber. Pero admitamos que sí. Entonces él volvería más joven de lo que se fue, a un mundo veinte años más viejo que el que dejó. Es decir, él viajaría a &lt;b&gt;SU &lt;/b&gt;pasado, pero &lt;b&gt;NO al pasado del resto del mundo&lt;/b&gt;. También aquí hay paradojas. ¿Qué pasaría con él si &lt;b&gt;SU&lt;/b&gt; tiempo fuese marcha atrás por un lapso mayor que su vida y su madre no fuese en la misma nave? Tal vez volviese otra vez al principio de su viaje. Pero son paradojas que le afectan sólo a él, no al resto del mundo. Esto es lo que hay respecto a los viajes al pasado directamente relacionado con la supuesta velocidad mayor que la de la luz de los neutrinos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;La “vieja” polémica sobre los viajes en el tiempo, dentro de la vigencia de la teoría de la relatividad, tienen que ver con la posibilidad teórica de existencia de unos hipotéticos entes que han recibido el nombre de “agujeros de gusano”. Es una polémica que está en el límite de lo científicamente serio y el juego de ingenio de los supuestos partidarios de una u otra postura. Pero insisto, esta discusión se desarrolla dentro del marco de la teoría de la relatividad, por tanto, si ésta fuese falsa, esta polémica, lejos de decantarse por la realidad de los viajes al pasado, dejaría de existir. Stephen Hawking es partidario, en esta polémica, de la posibilidad de esos viajes. Pero con un &lt;i&gt;fair play&lt;/i&gt; admirable ha esgrimido un argumento en su contra. Dice: Lo que más me hace dudar de la posibilidad de los viajes al pasado es que, si fuesen posible, ya habríamos sido invadidos por una horda de turistas del siglo XXXV.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Aquí podría terminar esas líneas. Pero no quiero desaprovechar la ocasión para plantear un tema filosófico de calado. Esta provisionalidad de los conocimientos científicos, ¿no niega el propio concepto de verdad? A fin de cuentas, si una cosa que la ciencia da por verdadera hoy, mañana se demuestra falsa, ¿dónde está la verdad? Planteo esto porque es un argumento contra la verdad que corre de mano en mano como la moneda mala. Pero no es más que eso, moneda mala. Es evidente que lo que esto pone en cuestión no es el concepto de verdad, sino las limitaciones del método científico-empírico para conocerla. Ahí fuera hay un universo real, que es como es y funciona como funciona. El método científico-empírico, mide, pesa, cuenta, cronometra fenómenos materiales y, luego, relacionando unas medias con otras, establece leyes de funcionamiento. Es un método maravilloso. Pero, como todos los métodos de conocimiento, tiene sus límites. El primero, obvio, es que se limita a lo que se puede medir, pesar contar o cronometrar. Nada puede decir sobre cosas, indudablemente reales, como el amor o el odio, la justicia o la injusticia, la felicidad o la desgracia, la pena o la alegría. El segundo es que, como ya establecieron filósofos de la ciencia como Karl Popper y otros, puede proponer leyes que se vayan haciendo cada vez más firmes cuantos más experimentos empíricos los refrenden, pero basta un experimento, corroborado empíricamente, que lo desmienta, para que todo el edificio se derrumbe. Es lo que puede ocurrir con la teoría de la relatividad. Pero si esta teoría se derrumba, esto no querrá decir que el universo que nos rodea no sea un universo, en primer lugar, real y, en segundo, inteligible. Ese universo real que hay ahí fuera nos ha dado pruebas abundantísimas, gracias a la propia ciencia, de que es inteligible. Y aunque la ciencia pueda dar palos de ciego para entender esa inteligibilidad, ha avanzado de una forma impresionante que no hubiera sido posible si el universo no hubiese sido, esencialmente inteligible. Cierto que hay científicos que ponen en entredicho esta realidad objetiva e intligibilidad del cosmos pero no lo hacen en base a argumentos científicos-empíricos y, a decir verdad, sus planteamientos me suenan a irracionales y apriorísticos. Porque si hay ahí fuera un mundo material inteligible, es muy difícil negar que esa inteligibilidad no le haya sido dada por una inteligencia personal que ha diseñado unas leyes lo han hecho así.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Hay otros métodos de conocimiento que sirven para realidades que no se pueden medir, contar, pesar o cronometrar. Se ocupan de lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, etc., de los que no se puede ocupar la ciencia. De cosas que tienen que ver con que la red de relaciones del ser humano con sus semejantes y su entorno funcionen adecuadamente. También estos métodos tienen sus limitaciones. Ninguno puede decir que ha desentrañado en su totalidad la madeja de todas estas categorías para todas y cada una de las conductas humanas. Pero, a diferencia de la ciencia empírica, estos métodos no funcionan por prueba y error –planteamiento de hipótesis, comprobación empírica y refuerzo o refutación, en su caso. Lo hacen sobre bases de razonamiento lógico formal y sus conclusiones son definitivas, aunque no tengan respuesta para todo. Tienen lagunas, pero también descubren que hay una racionalidad no arbitraria en todos esos aspectos de la realidad y que ajustarse a esa racionalidad, hasta donde se puedan descubrir sus leyes, es vital para la existencia del ser humano como tal. Y si unos seres pueden tener el concepto de justo o injusto, bello o feo, bueno o malo, que no existen en la materia, es racional pensar que esos conceptos les han sido dados por algún principio externo a la materia. ¿El mismo que ha hecho inteligible el universo? Parece razonable pensar que sí. Y entonces esas leyes de lo justo, lo bueno, lo bello, tienen una racionalidad interna que puede y debe ser desentrañada por la razón, como las leyes de la física. No son leyes evidentes, pero se encuentran en la naturaleza de las cosas. Son por tanto objetivas y pueden ser desentrañadas. Son la ley natural y la labor de descubrirlas es función de la filosofía moral. Y si el hombre abdicase de descubrir estas leyes sería tan irracional como si abdicase de entender el funcionamiento del universo. Legislar acordemente con estas leyes es el derecho natural.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Y si nuestro concepto de justicia, amor, belleza, bondad, procede de ese principio, creo que, racionalmente, se pueden postular dos cosas de ese principio. Que es bueno, justo y bello por un lado y, por otro, que es un ser personal. Y si esto se puede postular racionalmente, también puede postularse racionalmente, como un corolario, que ese principio bueno y personal nos debe querer y poder decir de Él mismo cosas que de otra manera no podríamos saber y que son imprescindibles para entenderle y para que funcione esa red de conductas humanas que hacen la vida vivible. Es decir que ese Ser Personal quiere y puede revelarse a los hombres. Surge así otra forma de conocimiento. La de interpretar con lógica y coherencia esa revelación de ese Ser Personal a los hombres.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-9023690546156504093?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/9023690546156504093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=9023690546156504093&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/9023690546156504093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/9023690546156504093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/09/se-eqivoco-einstein.html' title='¿Se eqivocó Einstein?'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-2491034669077363262</id><published>2011-09-21T13:12:00.001-07:00</published><updated>2011-09-21T13:24:57.180-07:00</updated><title type='text'>Frases 21-IX-2011</title><content type='html'>&lt;p lang="es-ES" align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%"&gt; &lt;span&gt;&lt;span&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span &gt;&lt;b&gt;Concédeme, te ruego, una voluntad que te busque, una sabiduría que te encuentre, una vida que te agrade, una perseverancia que te espere con confianza y una confianza que al final llegue a poseerte.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p lang="es-ES" align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span &gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p lang="es-ES" align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span&gt;&lt;span &gt;&lt;b&gt;Santo Tomás de Aquino&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p lang="es-ES" align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-2491034669077363262?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/2491034669077363262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=2491034669077363262&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/2491034669077363262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/2491034669077363262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/09/frases-21-ix-2011_21.html' title='Frases 21-IX-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-8412312171444117968</id><published>2011-09-18T08:24:00.000-07:00</published><updated>2011-09-18T08:30:34.474-07:00</updated><title type='text'>Dos confesiones en "Las cenizas de Ángela" y III</title><content type='html'>&lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;span &gt;&lt;span &gt;Hace tiempo vi la película “Las cenizas de Ángela” y me impresionó la escena de una confesión. Me pareció uno de los ejemplos más maravillosos del sacramento del Perdón de Dios. Desde entonces llevaba pensando comprarme el libro para buscar en él ese pasaje, pero por fas o por nefas, no lo hacía. Un día, ¿por “casualidad”, husmenado en la biblioteca de una tía mía mientras me aburría, encontré un ejemplar del libro. Lo leí y encontré el pasaje de esa confesión. Y no sólo de una, sino de dos. Sin duda, la más luminosa es la segunda, aunque la primera transmite muy bien la conmiseración por el terrible mundo en que vivimos de un sacerdote que confiesa a un niño. Transcribo ambas aquí, junto con otros párrafos del libro y algunas reflexiones personales, para situar los pasajes de ambas confesiones en el contexto. El texto que transcribo literalmente del libro es duro y puede herir ciertas sensibilidades. Pero en su último libro, “Luz del mundo” Benedicto XVI insiste en varias ocasiones en que hay que presentar la doctrina cristiana a los hombres del siglo XXI con un lenguaje existencialmente entendible por él. Qué mejor que el de una novela de gran éxito que, además, ha sido llevada al cine. Por eso lo hago. Y lo hago en tres entregas para no extenderme demasiado. Termino con la parte III:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Tengo todo el día por delante antes de ir a ver a la señora Finucane para escribir las cartas amenazadoras, y me paseo por la calle Henry hasta que la lluvia me hace entrar en la iglesia de los franciscanos, donde está San Francisco entre sus pájaros y sus corderos. Lo miro y me pregunto cómo he podido rezarle. No, no le he rezado, le he pedido cosas.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Le pedí que intercediera por Theresa Carmody pero él no hizo nada, se quedó allí de pie en su peana con su sonrisita, con los pájaros, con los corderos, y Theresa y yo le importamos menos que un pedo de violinista.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Tú y yo hemos terminado, San Francisco. Te dejo. Francis. No sé por qué me pusieron ese nombre. Me iría mejor si me llamara Malachy, el nombre de un rey y el de un gran santo. ¿Por qué no curaste a Theresa? ¿Por qué dejaste que se fuera al infierno? Dejaste a mi madre subirse al altillo. Me dejaste caer en estado de condenación. Los zapatitos de los niños, dispersos por los campos de concentración. Vuelvo a tener el tumor. Lo tengo en el pecho, y tengo hambre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;La lluvia y la súplica, disfrazada de reproches por la angustia, le ablandan el alma y el arrepentimiento empieza a abrirse camino hacia Dios.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;San Francisco no me ayuda, no impide que me broten las lágrimas de los ojos, que sorba y me atragante y que me salgan los “Dios mío, Dios mío” que me hacen caer de rodillas con la cabeza apoyada en el banco de delante, y estoy tan débil por el hambre y por el llanto que estoy a punto de caerme al suelo, ¿y tendrías la bondad de ayudarme, Dios, o San Francisco?, porque hoy cumplo dieciséis años, y he pegado a mi madre y he mandado a Theresa al infierno y me he hecho pajas por todo Limerick y por toda su comarca, y tengo miedo de la rueda de molino atada a mi cuello.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;Es entonces cuando Cristo se hace presente en la figura de un sacerdote santo. Y con Él, el perdón, y la alegría de la seguridad de sentirse perdonado y el disfrutar por saberse amado gratis por Él, como deberían amar todos los padres a sus hijos, y el calor de la misericordia de Dios para con todos los hombres. Y el poder disfrutar otra vez de la panceta y los huevos. Todo como un torrente incontenible de vida.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Hay un brazo que me rodea los hombros, un hábito pardo, el chasquido de un rosario negro, un fraile franciscano.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Hijo mío, hijo mío, hijo mío.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Soy un niño y me reclino contra él, el pequeño Frankie en el regazo de su padre, cuéntame lo de Cuchulain, papá es mi cuento, no lo pueden tener ni Malachy ni Freddie Leibowitz en los columpios.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Hijo mío, siéntate aquí conmigo. Dime qué te inquieta. Sólo si quieres decírmelo. Soy el padre Gregory.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Hoy cumplo dieciséis años, Padre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Ah, qué bonito, qué bonito, ¿y por qué ha de inquietarte eso?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Anoche me tomé mi primera pinta.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿Sí?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Pegué a mi madre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Dios nos asista, hijo mío. Pero Él te perdonará. ¿Hay algo más?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–No puedo decírselo, Padre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿Querrías confesarte?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–No puedo, Padre. He hecho cosas terribles.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Dios perdona a todos los que se arrepienten. Envió a Su único Hijo amado para que muriera por nosotros.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–No puedo contárselo, Padre. No puedo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Pero puedes contárselo a San Francisco, ¿verdad?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Ya no me ayuda.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Pero tú lo quieres, ¿verdad?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Sí. Me llamo Francis.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Entonces. Cuéntaselo a él. Nos quedaremos aquí y tú le contarás las cosas que te inquietan. Si yo te escucho aquí sentado no seré más que los oídos de San Francisco y de Nuestro Señor. ¿No te vendrá bien?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Hablo con San Francisco, le hablo de Margaret, Oliver, Eugene, de mi padre que cantaba Roddy McCorley y no traía dinero a casa, de mi padre que no enviaba dinero de Inglaterra, de Theresa y el sofá verde, de mis pecados terribles en Carrigogunnell, de por qué no pudieron ahorcar a Hermann Goering después de lo que hizo a los niños pequeños, cuyos zapatos estaban esparcidos por los campos de concentración, del Hermano cristiano que me cerró la puerta en las narices, de cuando no me dejaron ser monaguillo, de mi hermano pequeño Michael que andaba por el callejón con el zapato roto con la suela que le aleteaba, de mis ojos enfermos que me avergüenzan, del Hermano jesuita que me cerró la puerta en las narices, de las lágrimas en la cara de mamá cuando le di una bofetada. El padre Gregory me dice:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;i&gt;–¿No querrías quedarte sentado en silencio, rezar unos minutos quizás?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Siento la aspereza de su hábito pardo contra mi mejilla, y percibo un olor a jabón. Mira a San Francisco y al sagrario e inclina la cabeza, y yo supongo que está hablando con Dios. Después me dice que me arrodille, me da la absolución, me dice que rece tres avemarías, tres padrenuestros, tres glorias. Me dice que Dios me perdona y que yo debo perdonarme a mí mismo, que Dios me ama y que yo debo amarme a mí mismo, pues sólo cuando amas a Dios en ti mismo puedes amar a todas las criaturas de Dios.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Pero yo quiero saber si Theresa Carmody está en el infierno, Padre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–No, hijo mío. Seguro que está en el cielo. Sufrió como los mártires antiguos, y Dios sabe que ésa es una penitencia suficiente. No dudes de que las hermanas del hospital no la dejaron morir sin un sacerdote.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿Está seguro, Padre?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Lo estoy, hijo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Me bendice otra vez, me pide que rece por él, y yo troto feliz por las calles lluviosas de Limerick, pues sé que Theresa está en el cielo y ya no tose.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;Tres años más tarde, con dieciocho años, para cumplir diecinueve, Frank McCourt embarca hacia América. Pero ya no necesita un cura que se parezca a Bing Crosby en &lt;span &gt;&lt;span &gt;Siguiendo mi camino&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Ahora sabe que en todas partes pueden encontrarse sacerdotes santos.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;Cuanta gente, a falta de un momento como el de Frank McCourt, abandona la religión para siempre, y arrastra durante toda su vida, buscando mil excusas, el tumor de los remordimientos sin arrepentimiento. Pero, la misericordia de Dios no dejará a ningún hombre sin ese momento. Como dijo Oscar Wilde en “De Profundis”, “al menos una vez en su vida, todo hombre camina con Cristo hacia Emaús”. Ese fue uno de los días de Frank McCourt. Quizá haya personas para las que ese caminar con Cristo hacia Emaús ocurra en el último momento de vida. Quizá la misericordia de Dios haga que para todos, ese último momento de nuestra vida sea el de caminar con Él hacia Emaús.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-8412312171444117968?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/8412312171444117968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=8412312171444117968&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8412312171444117968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/8412312171444117968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/09/dos-confesiones-en-las-cenizas-de_18.html' title='Dos confesiones en &quot;Las cenizas de Ángela&quot; y III'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-4029893433327527675</id><published>2011-09-15T08:31:00.000-07:00</published><updated>2011-09-15T08:32:29.296-07:00</updated><title type='text'>Frases 15-IX-2011</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;La sabiduría es la verdad conocida y amada ordenadamente e incorporada a la vida mediante un acto libre de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santo Tomás de Aquino&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-4029893433327527675?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/4029893433327527675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=4029893433327527675&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4029893433327527675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4029893433327527675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/09/frases-15-ix-2011.html' title='Frases 15-IX-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-1618620277877467168</id><published>2011-09-11T14:54:00.000-07:00</published><updated>2011-09-11T15:04:59.215-07:00</updated><title type='text'>Dos confesiones en "Las cenizas de Ángela" II</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;span &gt;&lt;span &gt;Hace tiempo vi la película “Las cenizas de Ángela” y me impresionó la escena de una confesión. Me pareció uno de los ejemplos más maravillosos del sacramento del Perdón de Dios. Desde entonces llevaba pensando comprarme el libro para buscar en él ese pasaje, pero por fas o por nefas, no lo hacía. Un día, ¿por “casualidad”, husmenado en la biblioteca de una tía mía mientras me aburría, encontré un ejemplar del libro. Lo leí y encontré el pasaje de esa confesión. Y no sólo de una, sino de dos. Sin duda, la más luminosa es la segunda, aunque la primera transmite muy bien la conmiseración por el terrible mundo en que vivimos de un sacerdote que confiesa a un niño. Transcribo ambas aquí, junto con otros párrafos del libro y algunas reflexiones personales, para situar los pasajes de ambas confesiones en el contexto. El texto que transcribo literalmente del libro es duro y puede herir ciertas sensibilidades. Pero en su último libro, “Luz del mundo” Benedicto XVI insiste en varias ocasiones en que hay que presentar la doctrina cristiana a los hombres del siglo XXI con un lenguaje existencialmente entendible por él. Qué mejor que el de una novela de gran éxito que, además, ha sido llevada al cine. Por eso lo hago. Y lo hago en tres entregas para no extenderme demasiado. Continúo con la parte II:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;Frank ha terminado con la escuela para siempre y vive en la ociosidad. Descubre la masturbación y vive obsesionado con la condenación.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Yo me levanto temprano como hacía papá y salgo a dar largos paseos por el campo. Paseo por el cementerio de la antigua abadía de Mungret donde están enterrados los parientes de mi madre y subo la ladera hasta llegar al castillo normando de Carrigogunnell, al que me llevó papá dos veces. Subo hasta lo alto e Irlanda se extiende ante mí, el Shannon es una línea reluciente que llega hasta el Atlántico. Papá me dijo que este castillo se construyó hace centenares de años y que si esperas a que las alondras dejen de cantar por encima de ti puedes oír a los normandos abajo que dan martillazos, hablan y se preparan para la batalla. Una vez me trajo aquí cuando estaba oscuro para que pudiésemos oír las voces normandas e irlandesas que llegaban de siglos pasados y yo las oí. Las oí.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;A veces estoy allí arriba yo solo, en las alturas de Carrigogunnell, y oigo voces de muchachas normandas de tiempos pasados, que se ríen y cantan en francés, y cuando las veo en mi mente tengo tentaciones y me subo a lo más o del castillo, donde había antes una torre, y allí, a la vista de toda Irlanda, me toco y me corro encima de todo Carrigogunnell y de los campos colindantes.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;[...]Allí abajo, en alguna parte de las riberas del Shannon, un niño o una lechera pueden haber levantado la vista y pueden haberme visto cometer mi pecado, y si lo han hecho estoy condenado, porque los curas dicen siempre que al que escandaliza a un niño le atarán al cuello una piedra de molino y lo tirarán al mar.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Pero la idea de que alguien me esté mirando me produce la excitación otra vez. No me gustaría que me estuviera mirando un niño pequeño. No, no, así me ganaría seguramente la piedra de molino [...].&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Ojalá volviera aquel viejo cura dominico sordo&lt;sup&gt;&lt;a class="sdfootnoteanc" name="sdfootnote1anc" href="#sdfootnote1sym"&gt;&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/sup&gt; para que yo pudiera contarle mis problemas con la excitación, pero ya ha muerto y tendré que entendérmelas con un cura que me contará lo de la piedra de molino y la condenación.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;Al cumplir catorce años, Frank empieza a trabajar como repartidor de telegramas. A los pocos días le ponen una bici a su disposición para que lo pueda hacer con mayor rapidez. Gana una libra a la semana y se da la buena vida, además de ahorrar para comprarse un día un pasaje para América. En su familia, Malachy se ha ido al ejército como aprendiz de músico, para tocar la corneta. Michael, va cada vez con más frecuencia a ver a Frank a casa del Abad y, también cada vez con más frecuencia, se queda a pasar la noche. Esto hace que Ángela también empiece a ir con Alphie y también se quede a dormir cada vez más frecuentemente. Al final, la familia, sin Malachy, vuelve a reunirse en casa del Abad. Pero, a la postre, incluso Malachy, que está harto de tocar la trompeta en el ejército, también vuelve. El Abad tiene su propia habitación con cama, lo mismo que Ángela. Frank, Malachy, Michael y Alphie, duermen en una cama grande. Aunque Malachy se queja de tener que compartir cama porque en Dublín tenía un catre para él sólo, todos están felices de estar juntos sin tener que soportar los abusos de Laman. Frank le da el sueldo que gana a Ángela. Algunas semanas Ángela le da dos chelines. Frank no gasta nada de esos chelines. Lo ahorra todo en una cuenta en correos para poder pagarse la vuelta a América antes de ser “un viejo de veinticinco años”. Un día, conoce a Theresa Carmody:&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Los chicos de la oficina de correos me dicen que tengo suerte de entregar el telegrama de la familia Carmody, que da un chelín de propina, una de las propinas mayores que puedes recibir en Limerick. Entonces, ¿por qué me lo dejan entregar a mí? Soy el chico más novato. Bueno. Es que algunas veces es Theresa Carmody quien abre la puerta. Está tísica, y tienen miedo de que es pegue la tisis. Tiene diecisiete años, pasa temporadas ingresada en el sanatorio y no cumplirá los dieciocho. Los chicos de la oficina de correos dicen que los que están enfermos como Theresa saben que les queda poco  tiempo y que por eso están locos por amar, por tener aventuras románticas y de todo. De todo. La tisis tiene ese efecto, según los chicos de la oficina de correos.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt; Voy en bicicleta por las calles mojadas de noviembre pensando en esa propina de un chelín, y cuando giro para enfilar la calle donde viven los Carmody la bicicleta patina y yo resbalo por el suelo y me raspo la cara y me despellejo el dorso de la mano. Theresa Carmody abre la puerta. Es pelirroja. Tiene los ojos verdes como los prados de las afueras de Limerick. Tiene las mejillas de un color rosado brillante y la piel de un blanco rabioso.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Ay, estás empapado, y estás sangrando –me dice.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–He resbalado en la bici.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Entra, Y te pondré algo en los cortes.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;“¿Debo entrar?”, me pregunto. Podría contagiarme la tisis, que acabaría conmigo. Quiero estar vivo cuando cumpla los quince años, y quiero también el chelín de propina.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Entra. Te vas a morir si te quedas aquí de pie.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Ella pone la tetera al fuego para preparar té. Después me pone yodo en los cortes y yo procuro ser hombre y no quejarme.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Oh, eres todo un hombre –dice ella. Pasa al salón y sécate delante el fuego. Mira, ¿por qué no te quitas los pantalones y te los secas en la pantalla de la chimenea?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Ay, no.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Ay, hazlo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Bueno.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Extiendo mis pantalones sobre la pantalla. Me siento, veo subir el vapor y veo que lo mío sube también, y me inquieta que pueda entrar ella y verme con la excitación. Entonces aparece ella con un plato de pan y mermelada y dos tazas de té.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Señor... –dice–, eres un chico esmirriado, pero tienes ahí un buen nabo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Deja el plato y las tazas en una mesa que está junto a la chimenea y se quedan allí. Coge entre el pulgar y el índice la punta de mi excitación y me conduce por la habitación hasta un sofá verde que está pegado a la pared y a mí me dan constantemente vueltas en la cabeza el pecado, el yodo, el miedo a la tisis y el chelín de propina y sus ojos verdes, y ella está tendida en el sofá, “no pares o me muero”, y ella está llorando y yo estoy llorando porque no sé qué me pasa, si me estoy matando contagiándome la tisis de su boca, si estoy volando al cielo, si me estoy cayendo por un barranco, y si esto es pecado me importa menos que un pedo de violinista.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Descansamos un rato en el sofá hasta que ella dice:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿No tienes que repartir más telegramas?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;..................................................................................&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Desde ese día le entrego el telegrama durante varias semanas. A veces hacemos la excitación en el sofá, pero hay otros días en que ella tiene tos y se nota que está débil. Nunca me dice que está débil. Nunca me dice que está tísica. Los chicos de la oficina de correos me dicen que lo debo estar pasando en grande con el chelín de propina y con Theresa Carmody. Yo no les digo nunca que dejé de cobrar el chelín de propina. No les hablo nunca del sofá verde ni de la excitación. No les cuento el dolor que siento cuando abre la puerta y veo que está débil y lo único que quiero es prepararle un té y sentarme en el sofá verde y abrazarla.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Un sábado me dicen que entregue el telegrama a la madre de Theresa, que se lo lleve a su trabajo, en los almacenes Woolworth. Procuro aparentar indiferencia.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Señora Carmody, siempre entrego el telegrama a una muchacha que ceo que se llama Theresa. Es su hija, ¿no?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Sí, está ingresada en el hospital.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿Está en el sanatorio?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–He dicho que está en el hospital.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;La tuberculosis le parece una deshonra, como a todo el mundo en Limerick, y no me da un chelín ni ninguna propina. Voy en bicicleta al sanatorio a ver a Theresa. Me dicen que hay que ser pariente suyo y que hay que ser persona mayor. Yo les digo que soy primo suyo y que voy a cumplir quince años en agosto. Me dicen que me largue. Voy en bicicleta a la iglesia de los franciscanos a rezar por Theresa.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–San Francisco, ¿tendrías la bondad de hablar con Dios? Dile que no fue culpa de Theresa. Yo podría haberme negado a entregar ese telegrama cada sábado. Dile a Dios que Theresa no era responsable de que hiciéramos la excitación en el sofá porque son los efectos de la tisis. Tampoco importa, san Francisco, porque yo quiero a Theresa. La quiero tanto como tú quieres a cualquier pájaro, a cualquier animal del campo o a cualquier pez, y ten la bondad de decir a Dios que le quite la tisis y yo prometo que no volveré a acercarme a ella.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;El sábado siguiente me dan el telegrama de los Carmody. Cuando me falta media calle para llegar veo que están bajadas las persianas. Veo los crespones negros en la puerta. Veo la tarjeta de duelo blanca con bordes morados. Veo la puerta y las paredes del salón donde Theresa y yo nos revolcábamos desnudos y desenfrenados en el sofá verde, y ahora sé que ella está en el infierno y que es por culpa mía.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Meto el telegrama por debajo de la puerta y vuelvo en bicicleta a la iglesia de los franciscanos para rezar por el descanso del alma de Theresa. Rezo a todas las imágenes, a las vidrieras, a las estaciones del Vía Crucis. Juro que llevaré una vida llena de fe, esperanza y caridad, de pobreza, castidad y obediencia.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Al día siguiente, domingo, oigo cuatro misas. Rezo el Vía Crucis tres veces. Rezo el Rosario todo el día. No como ni bebo, y siempre que encuentro un sitio tranquilo lloro y pido a Dios y a la Virgen María que tengan misericordia con el alma de Theresa Carmody.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;El lunes sigo en mi bicicleta de Correos al cortejo fúnebre hasta el cementerio. Me escondo detrás de un árbol a cierta distancia de la tumba. La señora Carmody llora y gime. El señor Carmody resuella con aire de incomprensión. El cura recita las oraciones en latín y asperje con agua bendita el ataúd.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Quiero ir a hablar con el cura, con el señor y la señora Carmody. Quiero decides que soy yo el que ha mandado al infierno a Theresa. Pueden hacerme lo que quieran. Que me insulten. Que me injurien. Que me tiren tierra de la tumba. Pero me quedo escondido detrás del árbol hasta que los miembros del cortejo fúnebre se marchan y los enterradores cubren la tumba.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;La escarcha empieza a blanquear la tierra fresca de la tumba y yo pienso en Theresa, que estará fría en el ataúd, con su pelo rojo, con sus ojos verdes. No entiendo los sentimientos que me invaden, pero sé que con todas las personas que se han muerto en mi familia y con todas las que se han muerto en los callejones de mi barrio y con todas las personas que han faltado no había sentido nunca un dolor como éste que tengo en el corazón, Y espero no volver a tenerlo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Está oscureciendo. Salgo del cementerio a pie empujando la bicicleta. Tengo que repartir telegramas.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;Aunque los remordimientos por creer haber mandado a Theresa al infierno van creciendo en el alma de Frank, la vida sigue. Tiene que repartir telegramas y tiene que seguir ahorrando dinero para el pasaje a América. Un día entrega un telegrama a un inglés protestante que acaba de perder a su mujer. Cuando llega, el inglés está solo, velando el cadáver. El marido tiene que salir un momento de la habitación y los remordimientos por la condenación de Theresa impulsan a Frank a bautizar a la muerta con Jerez –lo único que tiene a mano. En ese momento entra el marido. Con el revuelo del asunto, echan a Frank del trabajo, pero su madre, con la recomendación del párroco, consigue que le readmitan. Los remordimientos se van haciendo cada vez mayores.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Todos los sábados por la mañana juro que iré a confesarme y a contar al cura los actos impuros que cometo en casa, en las laderas solitarias de los alrededores de Limerick mientras me contemplan las vacas y las ovejas, en las alturas de Carrigogunnell con el mundo a mis pies.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Le contaré lo de Theresa Carmody y cómo la envié al infierno, y entonces estaré perdido, me expulsarán de la Iglesia.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Theresa me atormenta. Cada vez que entrego un telegrama en su calle, cada vez que paso por delante del cementerio, siento que el pecado crece dentro de mí como un tumor, y si no voy a confesarme pronto no seré más que un tumor que va en bicicleta mientras la gente me señala y se dicen unos a otros:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Allí está, ése es Frankie McCourt, el inmundo que envió al infierno a Theresa Carmody.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Miro a la gente que comulga los domingos, todos en gracia de Dios, todos vuelven a sus sitios llevando a Dios en la boca, en paz, tranquilos, preparados para morirse en cualquier momento y subir derechos al cielo o para volver a sus casas y comerse la panceta y los huevos sin la menor preocupación del mundo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Estoy agotado de ser el peor pecador de Limerick. Quiero librarme de este pecado y comer panceta y huevos sin sentimientos de culpa, sin estar atormentado. Quiero ser normal.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Los curas nos dicen siempre que la misericordia de Dios es infinita, pero ¿cómo va a absolver un cura a uno como yo, que entrega telegramas y acaba en estado de excitación en un sofá verde con una muchacha que se está muriendo de tisis galopante?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Recorro todo Limerick con telegramas y me detengo en todas las iglesias. Paso por la iglesia de los redentoristas, por la de los jesuitas, por la de los agustinos, por la de los dominicos, por la de los franciscanos. Me arrodillo ante la imagen de San Francisco de Asís y le suplico que me ayude, pero creo que está demasiado asqueado de mí. Me arrodillo con la gente que espera en los bancos próximos a los confesonarios, pero cuando me toca a mí no puedo respirar, me dan palpitaciones, tengo frío en la frente y sudor frío y huyo corriendo de la iglesia.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Juro que iré a confesarme en Navidad. No puedo. En Semana Santa. No puedo. Pasan las semanas y los meses y hace un año que murió Theresa. Pienso confesarme en su aniversario, pero no puedo. Ya tengo quince años y paso por delante de las iglesias sin pararme. Tendré que esperar a ir a América, donde hay sacerdotes como Bing Crosby en &lt;span &gt;&lt;span &gt;Siguiendo mi camino&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; que no me echarán a patadas del confesionario como los curas de Limerick.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Sigo teniendo dentro el pecado, el tumor, y espero que no me mate del todo antes de que pueda hablar con el cura americano.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt; Como los dos chelines que le da su madre algunas semanas y las propinas no son suficientes para obtener el dinero para el pasaje antes de ser “un viejo de veinticinco años”, se busca un nuevo trabajo, un pluriempleo sumergido del que no da cuenta a su madre. Una usurera de Limerick a la que entrega un telegrama, le pide que escriba para ella cartas amenazadoras para sus clientas que no le pagan. Como Frank ha leído mucho, su lenguaje impresiona a la usurera que le paga tres peniques por carta.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Estimada señora O’Brien:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-left: 0.32cm; text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Habida cuenta que no ha tenido a bien pagarme lo que me debe, puedo verme obligada a recurrir a los tribunales. Veo a su hijo Michael pasearse por el mundo luciendo su traje nuevo que yo pagué, mientras yo apenas tengo un mendrugo de pan para mantener un hálito de vida. Estoy segura de que no querrá pudrirse en las mazmorras de la cárcel de Limerick, separada de sus amigos y de su familia.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-left: 0.32cm; text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Su segura servidora que espera demandarle,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="RIGHT" style="margin-left: 0.32cm; text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Señora Brigid Finucane.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-left: 0.32cm; text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Es una carta grandiosa, muchacho –me dice–, mejor que todo lo que se lee en el &lt;span &gt;&lt;span &gt;Limerick Leader&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Eso de “habida cuenta” mete el miedo en el cuerpo. ¿Qué significa?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Creo que significa que ésta es su última oportunidad.  &lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;El éxito se lo debe a Laman Griffin y a su carnet de la biblioteca y a su curiosidad y a su utilización constante e imperfecta del diccionario. Crecido por el éxito las cartas van ganando en atrevimiento y riqueza lingüística.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Al ir pasando las semanas, mis cartas amenazadoras se vuelven cada vez más afiladas. Empiezo a usar palabras que apenas entiendo yo mismo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Estimada señora O’Brien:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-left: 0.32cm; text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Habida cuenta que no ha sucumbido a la inminencia de la demanda de nuestra epístola anterior, ha de saber que hemos emprendido consultas con nuestro abogado susodicho de Dublín.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;La señora O’Brien paga a la Semana siguiente&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Llegó temblando, con lágrimas en los ojos, y me prometió que no volvería a retrasarse en ningún pago.  &lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;La usurera le da dinero para sellos, pero él se queda con el dinero –para América– y reparte las cartas en los buzones, a escondidas, por las noches. Esto entraña graves riesgos porque algunas de las deudoras de la señora Finucane son conocidas de su madre. “La persona capaz de escribir una carta así tiene que ser peor que Judas o que cualquier delator a sueldo de los ingleses” –oye decir a una amiga de su madre, a lo que ésta replica que “cualquiera que escriba cartas así debería ser hervido en aceite y deberían arrancarle las uñas los ciegos”. Pero esto no disminuye un ápice la determinación de Frank de seguir escribiendo cartas para ahorrar para América. Abusando de la confianza de la usurera, le roba algo de dinero de cuando en cuando. Dinero que la usurera dice tener guardado para que digan misas por ella cuando esté muerta. Cuando un día, al ir a escribir sus cartas, se encuentra a la usurera muerta, le roba todo el dinero que tiene guardado para que le digan misas.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;En su casa le presionan para que haga un examen para acceder como fijo al cuerpo de Correos. Él sabe que aprobará ese examen, pero piensa:&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;No quiero entrar por esa puerta y aprobar ese examen, pues si lo hago seré un chico de telégrafos fijo, con uniforme, después seré cartero, después empleado y venderé sellos el resto de mi vida. Me quedaré en Limerick para siempre, cultivando rosas con la cabeza muerta y con los huevos secos.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;Consigue, en cambio un trabajo mejor remunerado como repartidor de periódicos.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;La víspera de cumplir los dieciséis años será un día clave en la vida de Frank McCourt. Su tío Pat –el Abad– le invita a su primera pinta. La conversación gira sobre como Goering fue capaz de burlar a los americanos y suicidarse justo antes de ser ejecutado:&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Los parroquianos de la taberna están hablando del terrible estado del mundo y de cómo, en nombre de Dios, pudo escaparse Hermann Goering del verdugo una hora antes de que lo fueran a ahorcar. Los yanquis están declarando allí en Nuremberg que no saben cómo tenía escondida esa pastilla el hijo de puta del nazi. ¿La llevaría en el oído?, ¿en la nariz?, ¿en el culo? Seguro que los yanquis registraban hasta el más mínimo rincón y agujero de los nazis que cogían prisioneros, pero Hermann los dejó con un palmo de narices. Ya ves. Eso te demuestra que podrán cruzar el Atlántico, desembarcar en Normandía, bombardear Alemania hasta borrada de la faz de la tierra, pero a la hora de la verdad no son capaces de encontrar una pastillita escondida en los recovecos del culo gordo de Goering. El tío Pa me invita a otra pinta. Me resulta más difícil beberla porque me llena y me hincha el vientre. Los parroquianos hablan de los campos de concentración y de los pobres judíos que no habían hecho mal a nadie, “hombres, mujeres, niños, amontonados en hornos, niños, ¿qué te parece?, ¿qué daño podían hacer, zapatitos esparcidos por todas partes, amontonados?”, y la taberna se vuelve nebulosa y las voces se vuelven confusas.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;Se emborracha, y con la euforia del alcohol decide ir a confesarse a los jesuitas, que están a dos pasos.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;El tío Pa vuelve a su pinta. Yo he salido a la calle O’Connell, ¿y por qué no recorro los pocos pasos que me separan de los jesuitas y les cuento todos mis pecados esta última noche que tendré quince años? Toco el timbre en la residencia de los sacerdotes y sale un hombre grande.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿Sí?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Quiero confesarme, Padre –le digo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–No soy sacerdote –dice él. No me llames Padre. Soy Hermano.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Está bien, Hermano. Quiero confesarme antes de cumplir los dieciséis años mañana. Quiero estar en gracia de Dios en mi cumpleaños.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Vete de aquí –dice. Estás borracho. Un niño como tú, borracho como un odre, llamando a estas horas para pedir un sacerdote. Vete de aquí, o llamo a los guardias.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Ay, no. Ay, no. Sólo quiero confesarme. Estoy condenado.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Estás borracho y no tienes un arrepentimiento sincero.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Me cierra la puerta en las narices. Otra puerta que me cierran en las narices, pero mañana cumplo dieciséis años, y vuelvo a llamar. El Hermano abre la puerta, me hace girar sobre mí mismo, me da una patada en el culo y me hace bajar las escaleras a trompicones.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Como vuelvas a llamar a ese timbre, te rompo la mano –me dice.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Los Hermanos jesuitas no deberían hablar así. Deberían ser como Nuestro Señor y no ir por el mundo amenazando a la gente con romperles las manos.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;En ese estado llega a su casa y se enfrenta con su madre.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Estoy mareado. Iré a casa a acostarme. Me agarro a los pasamanos por la calle Barrington y me apoyo en la pared cuando bajo por el callejón. Mamá está junto al fuego fumándose un Woodbine, mis hermanos están arriba, en la cama.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Bonita manera de llegar a casa –me dice.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Me cuesta trabajo hablar, pero le digo que me he tomado mi primera pinta con el tío Pa. No está mi padre para invitarme a mi primera pinta.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Tu tío Pa debería tener más sentido común.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Me acerco tambaleándome a una silla, y ella me dice:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Igual que tu padre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Yo intento controlar el movimiento de mi lengua en mi boca.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Prefiero ser, prefiero ser, prefiero ser como mi padre a ser como Laman Griffin.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Ella aparta la vista de mí y mira las cenizas del fogón, pero yo no quiero dejarla en paz porque me he tomado la pinta, dos pintas, y mañana cumplo dieciséis años, soy un hombre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿Me has oído? Prefiero ser como mi padre a ser como Laman Griffin.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Ella se pone de pie y me mira.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Cuidado con esa lengua –me dice.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Y tú, cuidado con esa cochina lengua.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–No me hables de ese modo. Soy tu madre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Te hablaré como me dé la puñetera gana.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Tienes una boca como la de un recadero.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿Ah, sí?, ¿ah, sí? Bueno, pues prefiero ser un recadero a parecerme a Laman Griffin, ese borracho lleno de mocos en su altillo, donde espera a que suban otros con él.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Ella se aparta de mí y yo la sigo al piso de arriba, hasta la habitación pequeña. Se vuelve y me dice:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Déjame en paz, déjame en paz.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Y yo sigo gritándole: “Laman Griffin, Laman Griffin”, hasta que ella me empuja.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Sal de esta habitación.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Y yo le doy una bofetada en la mejilla y se le saltan las lágrimas y ella dice, lloriqueando:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–No te voy a dar la oportunidad de que vuelvas a hacer esto.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Y me aparto de ella porque ya tengo otro pecado en mi larga lista y estoy avergonzado de mí mismo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;El globo de los remordimientos se ha colmado y está a punto de explotar. Pero todavía no hay arrepentimiento.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Me desplomo en mi cama con ropa y todo y me despierto en plena noche vomitando en la almohada, mis hermanos se quejan de la peste, me dicen que lo limpie, que soy una deshonra. Oigo llorar a mi madre y quiero decirle que lo siento, pero por qué iba a hacerlo después de lo que hizo ella con Laman Griffin. A la mañana siguiente mis hermanos pequeños se han ido a la escuela, Malachy ha salido a buscar trabajo, mamá está tomando té junto al fuego. Dejo mi sueldo en la mesa al alcance de su mano y me vuelvo para marcharme.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–¿Quieres una taza de té? –dice ella.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–No.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Es tu cumpleaños.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Me da igual.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Me grita por el callejón:&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;–Deberías llevar algo en el estómago.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="text-indent: 0.32cm"&gt;&lt;i&gt;Pero yo le vuelvo la espalda y doblo la esquina sin responder. Todavía tengo ganas de decirle que lo siento, pero si se lo digo tendré ganas de decirle que ella tiene toda la culpa, que no debería haberse subido al altillo aquella noche, y en todo caso todo me importa menos que un pedo de violinisa, porque [...] estoy ahorrando para marcharme a América.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;div id="sdfootnote1"&gt;  &lt;p class="sdfootnote"&gt;&lt;a class="sdfootnotesym" name="sdfootnote1sym" href="#sdfootnote1anc"&gt;1&lt;/a&gt;  Este dominico sordo no es el de la confesión narrada anteriormente,  sino otro que Frank encontró en confesiones posteriores.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-1618620277877467168?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/1618620277877467168/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=1618620277877467168&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1618620277877467168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/1618620277877467168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/09/dos-confesiones-en-las-cenizas-de_11.html' title='Dos confesiones en &quot;Las cenizas de Ángela&quot; II'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-616677527813044217</id><published>2011-09-07T07:11:00.000-07:00</published><updated>2011-09-07T07:13:14.249-07:00</updated><title type='text'>Frases 7-IX-2011</title><content type='html'>&lt;p lang="es-ES" align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%"&gt; &lt;span &gt;&lt;span &gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p lang="es-ES" align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span &gt;&lt;span &gt;El soberbio, amando sobre todas las cosas su propia excelencia, se sitúa por encima de todo, se enseñorea del universo y siente repugnancia por todo aquello que supone límite y subordinación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;span &gt;&lt;span &gt;Santo Tomás de Aquino&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p lang="es-ES" align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-616677527813044217?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/616677527813044217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=616677527813044217&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/616677527813044217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/616677527813044217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/09/frases-7-ix-2011.html' title='Frases 7-IX-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-5188963337189181075</id><published>2011-09-04T15:24:00.000-07:00</published><updated>2011-09-04T15:30:32.529-07:00</updated><title type='text'>Dos confesiones en "Las cenizas de Ángela"</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Hace tiempo vi la película “Las cenizas de Ángela” y me impresionó la escena de una confesión. Me pareció uno de los ejemplos más maravillosos del sacramento del Perdón de Dios. Desde entonces llevaba pensando comprarme el libro para buscar en él ese pasaje, pero por fas o por nefas, no lo hacía. Un día, ¿por “casualidad”, husmenado en la biblioteca de una tía mía mientras me aburría, encontré un ejemplar del libro. Lo leí y encontré el pasaje de esa confesión. Y no sólo de una, sino de dos. Sin duda, la más luminosa es la segunda, aunque la primera transmite muy bien la conmiseración por el terrible mundo en que vivimos de un sacerdote que confiesa a un niño. Transcribo ambas aquí, junto con otros párrafos del libro y algunas reflexiones personales, para situar los pasajes de ambas confesiones en el contexto. El texto que transcribo literalmente del libro es duro y puede herir ciertas sensibilidades. Pero en su último libro, “Luz del mundo” Benedicto XVI insiste en varias ocasiones en que hay que presentar la doctrina cristiana a los hombres del siglo XXI con un lenguaje existencialmente entendible por él. Qué mejor que el de una novela de gran éxito que, además, ha sido llevada al cine. Por eso lo hago. Y lo hago en tres entregas para no extenderme demasiado. Ahí va la primera:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;Frank McCourt, nació en USA de una familia irlandesa emigrada allí. A la familia le fue mal en el paraíso americano y, cuando Frank tenía tres años volvieron a Irlanda, a Limerick. Su padre, un borracho que no se ocupaba de la familia y se gastaba en cerveza todo el poquísimo dinero que ganaba, mientras la familia pasaba hambre, sabía, sin embargo hacerse querer por Frank.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;El abuelo del Norte envía un giro telegráfico de cinco libras para Alphie, el niño recién nacido. Mamá quiere ir a cobrarlo. Pero no puede apartarse mucho de la cama. Papá dice que irá a cobrarlo él a la oficina de correos. Mamá nos dice a Malachy y a mí que vayamos con él. Él lo cobra y nos dice:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Bueno, chicos, volved a casa y decid a vuestra madre que yo volveré dentro de un rato.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Papá –dice Malachy–, no debes ir a la taberna. Mamá dijo que debías traer el dinero a casa. No debes beberte la pinta.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Vamos, vamos, hijos. Volved a casa con vuestra madre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Danos el dinero, papá. Ese dinero es para el niño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Vamos, Francis, no seas un niño malo. Haced lo que os dice vuestro padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Se aparta de nosotros y entra en la taberna de South.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Mamá está sentada junto a la chimenea con Alphie en brazos. Sacude la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Se ha ido a la taberna, ¿verdad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Quiero que volváis a esa taberna y que lo hagáis salir cantándole las verdades. Quiero que os pongáis en medio de la taberna y que digáis a todos los presentes que vuestro padre se está bebiendo el dinero del niño. Vais a decir a todo el mundo que no hay en toda la casa un bocado que comer, ni un trozo de carbón para encender el fuego, ni una gota de leche para el biberón del niño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Malachy ensaya el discurso en voz alta mientras vamos andando por la calle:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Papá, papá, esas cinco libras son para el niño nuevo. No son para beber. El niño está arriba, en la cama, pidiendo leche a gritos y a voces, y tú, bebiéndote la pinta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText2" style="text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Se ha marchado de la taberna de South. Malachy quiere ponerse en medio de la taberna y pronunciar el discurso de todos modos, pero yo le digo que tenemos que darnos prisa y buscar en otras tabernas antes de que papá se beba las cinco libras. Tampoco lo encontramos en otras tabernas. Sabe que mamá vendría a buscado o que nos enviaría, y en este extremo de Limerick y en las afueras hay tantas tabernas que podríamos pasamos un mes entero buscándolo. Tenemos que decir a mamá que no hay rastro de él, y ella nos dice que somos unos inútiles totales.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Ay, Jesús, si yo estuviera fuerte registraría todas las tabernas de Limerick. Le arrancaría la boca de la cara, vaya si lo haría. Volved, volved y buscad en todas las tabernas de la zona de la estación y buscad también en las freidurías de pescado y patatas de Naughton.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Tengo que ir yo solo, porque Malachy tiene diarrea y no puede apartarse demasiado del cubo. Registro todas las tabernas de la calle Parnell y de los alrededores. Busco en los reservados donde beben las mujeres y en todos los retretes para hombres. Tengo hambre, pero me da miedo volver a casa sin haber encontrado a mi padre. No está en la freiduría de Naughton, pero en una mesa del rincón hay un borracho dormido y se le ha caído al suelo su pescado con patatas fritas envuelto en páginas del &lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size: 12.0pt;font-family:&amp;quot;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Limerick Leader&lt;/span&gt;, y si no me llevo yo se lo llevará el gato, de modo que me lo meto bajo el jersey y salgo por la puerta y subo la calle para sentarme en los escalones de la estación del ferrocarril a comerme el pescado frito con patatas fritas, a ver pasar a los soldados borrachos con las chicas que se ríen, a dar las gracias mentalmente al borracho por haber inundado de vinagre el pescado y las patatas fritas y por haberlos rebozado de sal, y entonces pienso que si me muero esta noche estoy en pecado por haber robado y que podría ir de cabeza al infierno lleno de pescado y patatas fritas, pero hoy es sábado y si los curas siguen en los confesonarios puedo limpiar mi alma después de haber comido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;La iglesia de los dominicos está cerca, subiendo la calle Glentworth.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Ave María Purísima; Padre, hace quince días de mi última confesión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Le cuento los pecados habituales, y después le digo que he robado pescado frito con patatas fritas a un borracho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–¿Por qué, hijo mío?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Tenía hambre, Padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–¿Y por qué tenías hambre?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Porque tenía la tripa vacía, Padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;No dice nada, y aunque está a oscuras yo sé que está sacudiendo la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Hijo mío, ¿por qué no pudiste ir a tu casa y pedir a tu madre que te diese algo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Porque ella me envió a buscar a mi padre en las tabernas, Padre, y yo no lo encontraba, y no tiene ni un bocado en casa, porque él se está bebiendo las cinco libras que envió el abuelo del Norte para el niño nuevo, y ella está rabiando junto al fuego porque yo no encuentro a mi padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Me pregunto si este cura está dormido, porque se queda muy callado hasta que dice:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Hijo mío, yo me siento aquí. Escucho los pecados de los pobres. Les impongo la penitencia. Les doy la absolución. Debería estar de rodillas lavándoles los pies. ¿Me entiendes, hijo mío?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Yo le digo que sí, aunque no lo entiendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Vete a tu casa, hijo. Reza por mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–¿No me pone penitencia, Padre?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–No, hijo mío.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Pero he robado el pescado y las patatas fritas. Estoy condenado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Estás perdonado. Vete. Reza por mí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Me echa la bendición en latín, habla para sí mismo en inglés y yo me pregunto qué le he hecho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Deseo encontrar a mi padre para poder decir a mamá: “Aquí está, y le quedan tres libras en el bolsillo”. Ya no tengo hambre, y puedo subir por una acera de la calle O’Connell y bajar por la otra y registrar también las tabernas le las bocacalles, y lo encuentro en la taberna de Gleeson; es inconfundible por su manera de cantar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;.......................................................&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;El corazón me palpita con fuerza en el pecho y no sé qué hacer, porque sé que estoy ardiendo de rabia dentro de mí como mí madre que está sentada junto al fuego, y lo único que se me ocurre es entrar y darle una buena patada en la pierna y volver a salir corriendo, pero no lo hago porque tenemos las mañanas junto al fuego cuando me habla de Cuchulain y de De Valera y de Roosevelt, y si ahora está allí borracho tomándose pintas con el dinero del niño también tiene en los ojos la mirada que tenía Eugene cuando buscaba a Oliver, y más vale que vuelva a casa y diga a mi madre una mentira, que no le he visto y no he podido encontrarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Mamá está en la cama con el niño. Malachy y Michael están arriba, en Italia, dormidos. Sé que no tengo que decir nada a mamá, que falta poco para que cierren las tabernas y entonces llegará él a casa cantando y ofreciéndonos un penique por morir por Irlanda, y ahora será diferente, porque beberse el paro o el sueldo ya es malo de por sí, pero el hombre que se bebe el dinero que era para un niño nuevo es el colmo de los colmos, como diría mi madre.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;Malachy es su hermano, un año más pequeño que él y Michael menor todavía, el recién nacido se llama Alphie. La madre se llama Ángela. En este momento de la historia Frank tiene nueve años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;Andando el tiempo, el padre de Frank se va a Inglaterra a trabajar, pero no da señales de vida. No manda dinero ni escribe. Ángela, su madre, no puede hacer frente al alquiler del miserable cuartucho en donde vive la familia, es desahuciada y tiene que buscar asilo en la casa de un primo suyo, Gerard Griffin, al que todos llaman Laman. La madre de Ángela, hermana de la madre de Laman, le “obliga” a acoger a la familia. La “casa” es una cocina y una habitación con una cama grande y otra pequeña. Hay también un altillo al que hay que subir acercando la mesa, poniendo una silla encima y subiéndose a mesa y silla para, de un salto, encaramarse al altillo. La abuela “obliga” a Laman a irse a vivir allí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Hay problemas. A Ángela la desahuciaron los niños y está lloviendo a mares. Necesitan un sitio donde refugiarse hasta que salgan adelante. Y yo no tengo sitio para ellos. Tú podrías alojarlos en el altillo si quisieras, pero no puede ser, porque los pequeños no podrían subir y se caerían y se matarían, de modo que instálate tú allí y ellos pueden mudarse aquí. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;La autoridad de los mayores no se discute. Laman se sube a dormir al altillo y abajo, en la cama grande, duermen Ángela, con&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Michael y Alphie. Malachy y Frank duermen en la pequeña. La aparente buena voluntad de Laman empieza exigiendo trabajos serviles. Él no quiere bajar del altillo por las noches para ir al retrete a hacer sus necesidades, así que las hace en un orinal y exige que cada mañana Ángela lo vacíe. Las exigencias pronto degeneran en abusos sexuales y Ángela tiene que pagar el “favor” con su cuerpo en el altillo cada vez que Laman lo requiere. El altillo es abierto y los niños, a medida que crecen van haciéndose conscientes de la situación. Frank tiene doce años para cumplir trece y se da cuenta de todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;Laman es un gran lector, tiene un carnet de la biblioteca pública y Frank se lo coge siempre que puede, a escondidas, para ir a leer. Desarrolla así una gran pasión por la lectura. Eso por lo menos será algo que Frank le deba a Laman el resto de su vida. Muy pronto le dará beneficios. Laman tiene también una bicicleta y Frank suspira por que se la deje. Le promete dejársela si le vacía todos los días el orinal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Claro que puedes usar mi bici –dice. Los chicos deben poder salir y ver el campo. Claro. Pero te lo tienes que ganar. No se puede conseguir nada de balde, ¿verdad?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Sí.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Y yo tengo un trabajo para ti. No te importa trabajar un poco, ¿verdad?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–No.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–¿Y te gustaría ayudar a tu madre?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Sí.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Pues bien. Ese orinal está lleno desde esta mañana. Quiero que subas, que lo recojas y que lo lleves al retrete y lo enjuagues bajo el grifo de fuera y que vuelvas a subirlo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;Yo no quiero vaciarle el orinal, pero sueño con recorrer millas en bicicleta rumbo a Killaloe, campos y cielos, lejos de esta casa, bañarme en el Shannon y dormir una noche en un granero. Arrastro la mesa y la silla hasta la pared. Me subo, y allí está, debajo de la cama, el orinal blanco. Listado de marrón y de amarillo, a rebosar de orina y de mierda. Lo deposito suavemente en el borde del altillo para que no se derrame, me descuelgo hasta la silla, cojo el orinal, lo bajo, aparto la vista, lo sujeto mientras bajo a la mesa, lo coloco en la silla, me bajo al suelo, llevo el orinal al retrete, lo vacío y vomito detrás del retrete hasta que me acostumbro a hacer este trabajo. Laman me dice que soy un buen chico y que la bici es mía siempre que quiera, a condición de que el orinal esté vacío y de que yo esté dispuesto a acerarme de una carrera a la tienda para comprarle cigarrillos, a ir a la biblioteca a traerle libros y a hacer cualquier otro recado que él quiera.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;i&gt;–Tienes mucha mano con el orinal –me dice. Se ríe. Y mamá mira fijamente las cenizas apagadas de la chimenea.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align:justify;text-indent:9.0pt"&gt;&lt;span style="font-style:normal"&gt;Así las cosas, una noche, la víspera de la excursión a Killaloe para la que Frank quiere la bicicleta, Laman llega borracho a casa. A Frank se le ha olvidado vaciar el orinal. Laman le dice que la promesa de dejarle la bici ya no está en pie y, como quiera que Frank le contesta, le da una paliza brutal. Frank se va de la casa y se convierte, con trece años, en un niño sin hogar, si lo que tenía antes podía considerarse uno. Va a casa de su abuela, que murió de un resfriado como consecuencia del empapamiento de lluvia el día en que desahuciaron a Ángela. Su tío Pat, al que todo el mundo llama el Abad, le acoge. A partir de entonces el Abad será para Frank lo más parecido a un amigo y un padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-5188963337189181075?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/5188963337189181075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=5188963337189181075&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5188963337189181075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/5188963337189181075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/09/dos-confesiones-en-las-cenizas-de.html' title='Dos confesiones en &quot;Las cenizas de Ángela&quot;'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-6427826467441350475</id><published>2011-08-23T03:33:00.000-07:00</published><updated>2011-08-23T03:55:29.348-07:00</updated><title type='text'>Jornada Mundial de la Juventud en Madrid</title><content type='html'>&lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/p&gt;&lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;i&gt;"¡Qué bellos son, sobre los montes, los pies del mensajero que anuncia la paz!"&lt;/i&gt; Este es el grito de alegría de Isaías al profetizar a Cristo. Y esto ha sido lo que ha ocurrido estos días en Madrid durante la JMJ. El mensajero se ha llamado Benedicto XVI y la paz que ha anunciado a todos los hombres de buena voluntad tiene un nombre: Jesucristo. Jesucristo es el único que puede traer la paz a este mundo convulso, lleno de odios, de rencores, de venganzas, de egoísmos, de sectarismos. Y una pequeña muestra de esa paz ha sido la acogida de la misma por un millón y medio de peregrinos entre los que, en unas condiciones que podían ser motivo de fuertes tensiones, han hecho de estos días unos días de paz y alegría. Quizá convenga fijarse un poco en el contraste con la actitud convulsa de otras manifestaciones a las que no quiero dedicar más que esta línea.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Todavía no estoy recuperado de las emociones de esta JMJ que he vivido tan intensamente. Todas las anteriores las había vivido de lejos, mediáticamente, con la cabeza en otra cosa. Algunas -París, Roma, Colonia-, a través de las personas de algunos de mis hijos que, cada uno a su edad, fueron a ellas. Esta no, esta la he vivido en primera persona. No quiero escribir mi diario de estos días. Tampoco quiero hacer un análisis exhaustivo -no me siento capaz- de las homilías y discursos de este agudo, inteligentísimo y directo Papa que es Benedicto XVI. Sólo pretendo unas breves líneas con algunas pinceladas -sólo algunas, la paleta de colores no me da para más-de mis emociones.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;El jueves por la noche, pasadas las 10, fui a dar un paseo por el retiro. Objetivo: ir a la carpa montada por las Misioneras de la Caridad para que hubiese adoración perpetua al Santísimo Sacramento. De camino, pasé por la larguísima línea de confesionarios instalados en pleno parque. A esa hora, ya tardía, todavía estaban ocupados más o menos un tercio de confesionarios y en cada uno de ellos había una pequeña cola. Dos o tres personas, no más. ¿Cuántas confesiones habrán tenido lugar en esos confesionarios? Me niego a hacer el cálculo aproximado que podría hacer por dos motivos: El primero, porque las confesiones que se produjesen allí serían sólo una mínima parte de las que hayan tenido lugar en la JMJ. Piénsese en que la gran mayoría de los peregrinos han vivido su JMJ acompañados muy de cerca por los sacerdotes de sus parroquias, disponibles casi 24 horas. El segundo, porque, aunque en todas las confesiones -de grandes o pequeños pecados- se derrama el amor de Dios, hay confesiones, tras años de alejamiento -o toda una vida- de Cristo y de su Iglesia, que son "especiales". Pensando en ello, recordé con viveza -lo recuerdo muy a menudo, pero la intensidad del otro día fue fulminante- mi confesión tras más de diez o quince años de alejamiento casi total de la Iglesia y de los sacramentos. Volví a pasar por el corazón -eso significa recordar- mi sensación del amor de Dios derramándose a raudales sobre mí, mientras sentía que todos mis pecados se hundían en el mar inmenso de su misericordia. Impresionante.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Justo después llegamos a la carpa de la adoración. Larga cola para entrar -más de veinte minutos. Cuando por fin entramos, la carpa llena. De personas, pero sobre todo, de un atento silencio de escucha. Recogimiento total ante Jesucristo Eucaristía. ¿Podemos ser, todos los que estábamos allí, más los miles de millones de personas que a lo largo de la historia hemos sentido allí la presencia viva de Jesucristo simples locos idiotas? ¿Pueden serlo los millones de santos -conocidos y anónimos- que dicen sacar de ahí la fuerza para serlo? Me parece imposible. No sé cuanto tiempo estuvimos -Blanca, mi mujer, y yo- pero fueron momentos de una intensidad increible.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Un par de días después -omito el seguimiento del Vía Crucis por televisión y la bajada a Madrid desde Pozuelo para ver la procesión con los pasos- estuve la tarde noche del sábado en Cuatro Vientos. Pensaba estar allí esa tarde y ver y escuchar la Misa del día siguiente por televisión. Llegué a mi zona a eso de las cinco de la tarde, tras una larga odisea bajo un calor sofocante y me reafirmé en mi idea: mañana no me pillan aquí. Las cuatro largas horas hasta la llegada del Papa, no hicieron sino reforzar mi decisión. Me asombraba ver a tantos jóvenes -y a muchos no tan jóvenes-, que habían llegado mucho antes que yo, pasando, a buen seguro, más penalidades, alegres, radiantes de alegría. Cansados, hacinados, con sus sacos de dormir y sus mochilas extendidos aquí y allá, no vi un mal modo, ni una rencilla. Sólo alegría y camaradería. Los jóvenes voluntarios se desvivían por facilitar las cosas todo lo que podían. Asombroso. Como experiencia está muy bien -me decía- me alegro de haber venido, pero mañana lo veo desde casa.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Así las cosas, llegó el Papa y empezó la ceremonia. Todo parecía desarrollarse conforme al guión establecido, hasta que hizo su aparición el Espíritu Santo -que sopla de donde quiere y va a donde quiere- bajo forma de viento impetuoso, como en Pentecostés y de lluvia que amasa la tierra para que la semilla dé fruto. En un artículo que acabo de leer, Sánchez Dragó dice: &lt;i&gt;“Formidable espectáculo. Pasará a la historia. Dios vino en ayuda de sus seguidores. La lluvia era maná. Todo el mundo aguantó en su sitio. Era éste el de la dignidad. Cabe, incluso, puestos a ser maliciosos, que la tormenta estuviera preparada por los organizadores y fuese un golpe de efecto digno de Kubrick, Spielger o Coppola. Perfecta, convincente, abrumadora ha sido la puesta en escena de la JMJ”&lt;/i&gt;. Me parece una magnífica descripción, pero ni Kubrick, ni Spielberg, ni Coppola están a la altura del escenógrafo que la montó. Creo que por el corazón y la cabeza de todos pasó la misma idea y que el mismo sentimiento inundó todos nuestros corazones. Aquí estamos, firmes en la fe, como dice el himno de esta JMJ. De aquí no se mueve nadie. Los rayos se veían, no tan lejos que no se pensase que podían llegar, pero no hubo ni una escena de pánico. Unos rezaban, no de miedo, sino de exaltación, otros cantaban. Todos sentíamos al Espíritu Santo inundar nuestros corazones. Yo -hombre previsor dicen que vale por dos, yo debo valer por cero- no llevaba ni paraguas ni chubasquero ni nada. Me empapé hasta los huesos con los brazos levantados al cielo, palmas hacia arriba y la boca, entes reseca, abierta, para acoger el don. El frío me llegaba hasta la médula, pero el corazón me ardía. Cuando el escenógrafo pensó que ya era suficiente, lentamente, escampó. Y todo ante la vista, supongo que asombrada de casi mil millones de personas que han podido verlo, en directo o en diferido, por televisión. Allí seguíamos estando los mismos, pero éramos otros. Durante la lluvia, mi determinación cambió. Mañana estaré aquí -decidí.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Tras unas palabras del Papa en varios idiomas, llegó el momento. La exposición del Santísimo Sacramento. Todos caímos de rodillas sobre el barrillo formado por la tormenta. ¡Qué importancia podía tener el mancharnos de barro rodillas y pantalón cuando ardían nuestros corazones! Y entonces se hizo el silencio. Profundo como un abismo, atento, como el de quien sabe que está en presencia del Creador del Universo que le está susurrando secretos al oído, inmenso, como el del millón y medio de personas que lo hacíamos. Como para demostrar que era un silencio consciente y humano, se oía el rumor de los grupos electrógenos y a lo lejos, muy a lo lejos, la sirena de una ambulancia. A mi lado había lágrimas silenciosas que corrían por jóvenes mejillas y caían al barro para fundirse con el agua purificadora del Espíritu. Creo poder decir que nunca, nunca, he sentido a Cristo tan cerca. La custodia con el Santísimo Sacramento estaba lejos. He estado muchas veces muy cerca de Cristo Eucaristía, pero este sábado, Cristo, sin dejar de estar en la custodia, ha estado junto a mí, con su mano en mi hombro. ¿Estoy loco? Creo que este sábado, un millón y medio de personas, que unos momentos antes éramos cuerdos y que después seguimos siéndolo, hemos sentido la misma "locura". Bendita sea esta "locura".  &lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Cuando el Papa se fue, volví a casa. Dormí escasamente tres horas y al primer timbrazo del despertador me levanté como impulsado por un resorte. Vuelta a Cuatro Vientos. Dificultades que parecían insalvables para entrar -la policía tenía instrucciones, tal vez dictadas por el miedo de tan inmensa aglomeración, de que no entrase nadie que se hubiese ido por la noche-, que se disolvían con la oración y la presión de los miles de peregrinos que habían salido a dormir, no en una cómoda cama como yo, sino en la misma acera o en un banco de alguna calle próxima. Algunos, desanimados, pero no dispuestos a quedarse sin ver la Misa, se fueron al estadio Vicente Calderón a verla en una pantalla gigante instalada allí. Al final, todo el mundo que no se fue pudo voler a entrar, yo entre ellos. Tras una larga y vibrante espera, empezó la Misa. El cansancio se podía leer en las caras de todos los peregrinos, pero no era obstáculo para que todos siguiesen la Misa atentamente con profunda devoción. Otra vez, durante la consagración, silencio absoluto, todos de rodillas, asistiendo asombrados al milagro de la transformación del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Dios encarnado.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Acabada la Misa, las riadas inmensas de peregrinos se iban disolviendo, muy lentamente, repartiéndose entre las calles, con banderas y cánticos, como un torrente de colores de cientos miles de banderas y de vida que se va ramificando para llegar al valle a vivificarlo. Y allí siguen -seguimos- cada uno camino de su valle en el que, como nos ha pedido el Papa, debemos proclamar al mundo que Dios existe, que se ha encarnado en Cristo, que Él está vivo en su Iglesia y que gracias a ello estamos salvados y la vida tiene sentido.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Hoy lunes he leído varios artículos. Todos ellos concuerdan en que ha sido algo extraordinario lo que ha ocurrido estos días en Madrid. Las mismas preguntas se repiten una y otra vez, hechas por una u otra pluma, desde Sánchez Dragó hasta Pedro J. ¿De dónde sale esa alegría? ¿Por qué millones de jóvenes van a ver a un anciano venerable? ¿De dónde le viene la fuerza a ese anciano? Preguntas con una respuesta evidente. Evidente, pero que pocas plumas proclaman. Buscan en cambio explicaciones psicológicas o sociológicas muy alejadas de la verdad. Pero también para ellos el Papa ha venido a Madrid, a la JMJ. La respuesta a todas esas preguntas es tan evidente que no puede ser que algún día, próximo o lejano de su vida, la encuentren, porque son hombres de buena voluntad.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;En el artículo que acabo de leer, Sánchez Dragó dice:&lt;i&gt; “Nomen est omen, decían los paganos”&lt;/i&gt;: el nombre es presagio, anuncia el destino. Sánchez Dragó lo decía por los vientos que se desataron en Cuatro Vientos. Pero sus eruditas palabras se ajustaron a un sentimiento que me invadió durante el silencio de la adoración eucarística. Estamos en Cuatro Vientos -pesaba- y, efectivamente, esto se va ha extender llevado por los cuatro vientos, hasta los confines del mundo. Hasta cada uno de los 193 países -de los 193 que existen reconocidos por la ONU- de los que han venido peregrinos. Esta es la Universalidad -la Catolicidad- de la Iglesia. Poco a poco se está cumpliendo la misión encomendada por Cristo a sus discípulos poco antes de ascender a los cielos: "Id y anunciad la Buena Noticia a toda la creación". Todavía falta mucho, no en extensión geográfica, sino en los que todavía no aceptan este Buena Noticia y en la profundización de los que la aceptamos demasiado superficialmente, pero en eso estamos.&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm"&gt;Ahora, recodando lo ocurrido estos días y convencido de que algo ha cambiado en el mundo después de esta JMJ, se me vienen vagamente a la cabeza las palabras que el rey Enrique V, en la obra de Shakespeare que lleva su nombre, dice a sus hombres en la arenga del día de san Crispín, justo antes de la batalla de Agincourt. No recuerdo exactamente esas palabras, pero el espíritu de las mismas era decirles a sus hombres que los que hubiesen estado con él en esa batalla podrían decir a sus nietos: Yo estuve allí, con el rey Enrique, en esa unida banda de hermanos. Pues bien, yo ya tengo nietos a los que decírselo y a ellos, y a todos los que lean estas líneas les digo: Yo estuve allí, con el Papa Benedicto XVI. Codo con codo con un millón y medio de peregrinos, unida banda de hermanos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-6427826467441350475?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/6427826467441350475/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=6427826467441350475&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6427826467441350475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6427826467441350475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/08/jornada-mundial-de-la-juventud-en.html' title='Jornada Mundial de la Juventud en Madrid'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-7913163172930260790</id><published>2011-07-31T02:32:00.000-07:00</published><updated>2011-07-31T02:35:06.163-07:00</updated><title type='text'>Frases 31-VII-2011</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Este es mi último post hasta septiembre. os deseo a todos los que lo leáis unas muy felices vacaciones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un abrazo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tomás&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align:justify"&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align:justify"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;Sólo unos pocos llegan a descubrir la verdad depositada en el ser de las cosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt; mso-bidi-font-size:11.0pt;font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;San Anselmo de Canterbury&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;quot;Verdana&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-7913163172930260790?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/7913163172930260790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=7913163172930260790&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7913163172930260790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/7913163172930260790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/07/frases-31-vii-2011.html' title='Frases 31-VII-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-6042682846315406388</id><published>2011-07-27T10:19:00.000-07:00</published><updated>2011-07-27T10:25:37.745-07:00</updated><title type='text'>Frases 27-VI-2011</title><content type='html'>Tomás Alfaro Drake&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoBodyText2" style="text-align: justify; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;b&gt;Sucede en toda adquisición de conocimientos, desde aquellas cosas que atañen a nuestros sentidos, que la mente nos lleva a cosas más elevadas que no pueden alcanzarse con la agudeza de los sentidos. Lo mismo ocurre con la astronomía, en la que percibimos con nuestros ojos las posiciones de los planetas en diferentes momentos, y la razón se impone a estas observaciones y conduce a la mente a conocer la esencia del universo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;b&gt;Johannes Kepler&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman', serif; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-6042682846315406388?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/6042682846315406388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=6042682846315406388&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6042682846315406388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/6042682846315406388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/07/frases-27-vi-2011.html' title='Frases 27-VI-2011'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-4368535129376795224</id><published>2011-07-25T15:05:00.000-07:00</published><updated>2011-07-25T15:11:35.568-07:00</updated><title type='text'>La estructura de la teoría de la evolución 7</title><content type='html'>&lt;b&gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/b&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Acabo de terminar de leer la que, con toda seguridad, es la opera magna de Stephen Jay Gould. Me refiero a “The structure of the evolutionary theory”. Soy un profundo admirador de Charles Darwin. Hasta ayer me definía como católico darwinista. De hecho, los cinco primeros posts de este blog, de julio del 2007, versan sobre este tema. Ahora sigo siendo ambas cosas –católico y darwinista–, pero gracias a Gould, soy darwinista de una forma mucho más rica. Y ese enriquecimiento de mi darwinismo me ha hecho ser, si no más católico, si tener aún más admiración por la inteligencia con que este Dios, en el que creo y al que adoro, ha creado el cosmos y le ha dado las leyes para que se desarrolle. El libro de Gould, “The structure of the evolitionary theory”, ha operado este enriquecimiento. Por eso me siento obligado a llevar a cabo este somero, casi ridículo, compendio (32 páginas de 1443) de su opera magna. Lo publico en 7 partes de la que esta es la séptima y última. D que esta entrada son todo todo conclusiones particulares mías, lo pongo todo entre triple paréntesis como hago siempre que algo es más mío que de Gould.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b&gt;(((Mis&lt;/b&gt;&lt;b&gt; conclusiones particulares&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Efectivamente, como dije al final del capítulo anterior, creo que existe una contradicción entre la paradoja de la &lt;i&gt;evolvability&lt;/i&gt; y la negación, por parte de Gould, de la idea de progreso en la evolución de la que hablé en el capítulo anterior.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Efectivamente, las constricciones genéticas y los macrocanales de la evolución que el mismo Gould describe con el magnífico ejemplo del estilo corintio, persisten a lo largo de la historia. Gould ve cómo los &lt;i&gt;bauplan&lt;/i&gt; se van sucediendo en la corriente del gran canal, superando incluso la tercera grada del tiempo, más aún creados por esta grada. Toso esto indica claramente, a mi entender, que sí hay una tendencia hacia la perfección en la evolución. Esta es la contradicción de que hablé al final del capítulo anterior. Creo que Gould, como todo ser humano, es incapaz de libarse de un cierto provincialismo, por la sencilla razón de que nuestra inteligencia es limitada. Está en su esencia ser provinciana, al menos en cierta medida. Es decir, somos esencialmente provincianos. Ni que decir tiene que estoy de acuerdo con Gould en la contingencia de la evolución y del ser humano. Pero el hecho es que aquí estamos, él escribiendo su magna obra “The structure...”, yo resumiéndola y quien tenga las vista posada en estas líneas asombrado de su perspicacia. &lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;Gould habla de que el Renacimiento hubiera ocurrido sin Miguel Ángel y la teoría de la evolución se hubiese descubierto sin Darwin, aunque dice que seguramente ambos hechos serían más pobres&lt;/span&gt;. Pero ni el Renacimiento, ni el descubrimiento de la teoría de la evolución se hubiesen producido si no hubiese aparecido la inteligencia. Ya sé que podemos decir que, en ese caso, ¡qué le íbamos a hacer! O, escuchando nuestro más profundo fuero interno que sabe que eso sería un sinsentido, pretender que en miles de millones de planetas ha aparecido la vida y que si en el nuestro la evolución hubiese seguido otro curso distinto, habría un planeta en el que alguien estaría descubriendo la evolución y en el que algo parecido al estilo corintio y su redescubrimiento en algo parecido al renacimiento, hubiesen tenido lugar (esto no lo dice Gould, pero forma parte de la panoplia de argumentos cientifistas, que no científicos, para negar un plan superior). La aparición de la vida es, aunque muchos quieran negarlo para evitar su contradicción, un fenómeno increíblemente improbable. Y que esa vida llegue a crear el hardware que pueda soportar la inteligencia es todavía más improbable, como queda claro al leer al propio Gould. Y, a fortiori, la conjunción de estas dos improbabilidades es inmensamente más improbable que el inmenso número de estrellas en las que, tal vez, pudiera haber planeta como la Tierra. Por eso, esto de que en algún sitio del cosmos hubiesen aparecido la vida y la inteligencia su no hubiesen aparecido aquí, no pasa de ser una elucubración altamente improbable y, desde luego, totalmente acientífica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Por supuesto que somos contingentes. Por supuesto que podríamos no existir. Pero si se mira toda la evolución y, más aún, toda la historia del universo intentando verla con ojos lo menos provincianos posible, cabe poca duda que el fin de este complejo y maravilloso universo es la aparición de la inteligencia simbólica. Entiendo que Gould diría que esta visión mía, lejos de ver el universo con un mínimo de provincialismo, supone el máximo exponente del mismo. Pero creo que sólo hay una manera de romper el provincialismo esencial del ser humano. Y esa manera es escuchar lo que nos dice el único ser libre de todo provincialismo, es decir Dios. Robert Jastrow reconoce, con pesar, que la ciencia está descubriendo cosas que la Revelación ya había dicho: &lt;i&gt;“No es cuestión de otro año ni de otra década, ni de descubrir una nueva teoría, &lt;/i&gt;–dice–&lt;i&gt; hoy parece que la ciencia nunca será capaz de levantar el velo que cubre el misterio de la creación. Vemos que la evidencia astronómica lleva a una visión bíblica del mundo. Los detalles difieren, pero lo esencial de las exposiciones de la Biblia y la astronomía coinciden... Para el científico que ha basado su vida en la fe en el poder de la razón, la historia acaba como un mal sueño. Ha escalado las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar el pico más alto y, cuando se alza sobre la roca final, es recibido por un grupo de teólogos que estaban sentados allí desde hace siglos&lt;/i&gt;&lt;a style="mso-footnote-id:ftn1" href="file:///F:/0%20The%20structure%20of%20the%20evolutionary%20theory%207.doc#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:11.0pt;line-height:115%; font-family:&amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;;mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language: ES;mso-bidi-language:AR-SA"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;”&lt;/i&gt;. Y lo que Jastrow dice de la astronomía, se puede decir, con más motivo, de la evolución. Creo que pecaríamos de provincialismo si creyésemos que los mecanismos de la evolución están ya dilucidados. La realidad es siempre más compleja que lo que nuestra mente humana pueda abarcar. Como en todas las ramas de la ciencia, cada vez que se encuentra una respuesta, surgen innumerables nuevas preguntas. Es obligación del hombre seguir tirando continuamente de ese hilo de Ariadna, pero no como un Sísifo condenado a ver rodar por la ladera de la montaña la roca que intenta llevar esforzadamente a la cima. Más bien con la capacidad de sorpresa de ver que de cada respuesta surgen cientos de nuevas preguntas. Y de las respuestas a estas subsiguientes preguntas, que a su vez generan otras nuevas, en una cadena interminable, va surgiendo una estructura de una belleza impensable e inabarcable que refleja, al menos desde mis creencias, un ápice de la Belleza del rostro de Dios.&lt;span style="font-size: 12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;color:black;layout-grid-mode:line"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 11.0pt;color:black;layout-grid-mode:line"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;En una ocasión Alfred Kühn terminó una conferencia con una frase de Goethe que decía:&lt;span style="color:black;layout-grid-mode: line"&gt; &lt;i&gt;“La mayor dicha del hombre que piensa es haber explorado incansablemente lo explorable y haber reverenciado tranquilamente lo inexplorable”&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt; Cuando el público empezó a aplaudir alzó las manos pidiendo silencio y añadió: &lt;i&gt;“No señores. Tranquilamente, no. Nunca tranquilamente”&lt;/i&gt;. Cierto, nunca tranquilamente. La tranquilidad es la muerte de la curiosidad. Pero sí confiadamente. Confiando en que, más allá de los limites de nuestra inteligencia, esencialmente provinciana, esta la respuesta. La última y única respuesta a todas las preguntas. Y no sólo a las preguntas de la ciencia, del cómo, sino a las más vitales, las que están más allá de la ciencia, la de los porqués y la de los para qués últimos. ¿Por qué me pasan las cosas maravillosas o terribles que me pasan en la vida¿ Esas cosas que me hacen repetir sin entender, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué? ¿Para qué estoy en ella? ¿Tengo una misión que cumplir en ella? ¿Por qué y para qué existe mi identidad, mi yo? ¿Tengo sentido o, por el contrario, soy una pasión inútil? ¿Es la historia del universo un cuento sin sentido contado con gran aparato por un idiota, un salto de pulga entre dos nadas infinitas? ¿Qué va a ser de mí? Existe esta respuesta y está en Dios. El libro de Job dice: &lt;i&gt;“.. después de que mi piel se haya consumido, con mi propia carne veré a Dios. Yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño”&lt;/i&gt;. Y al contemplarlo, caerá el velo de nuestro provincialismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="color:black;layout-grid-mode:line"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="color:black;layout-grid-mode:line"&gt;Pero, no quisiera acabar este libro remarcando lo que me separa de la manera de ver el mundo de Gould y Darwin, sino resaltando lo que me une a ellos. Suscribo plenamente una frase del libro de Gould que cito textualmente, aunque ligeramente expandida por mí: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black;layout-grid-mode:line"&gt;“Y así, una expansión de la primera pata por la selección jerárquica, un reforzamiento de la segunda por las constricciones estructurales &lt;/span&gt;&lt;span style="color:black; layout-grid-mode:line"&gt;y un ensanchamiento de la tercera por el equilibrio puntuado, la macroevolución y la paradoja de la primera grada del tiempo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;color:black; layout-grid-mode:line"&gt;, construye realmente un “darwinismo de mayor altura” de mayor sofisticación y de mayor poder explicativo”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="color:black;layout-grid-mode:line"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;En una carta que escribí imaginariamente a Darwin, y que puede leerse en mi libro “Al sueño de la muerte hablo despierto” editado por la B.A.C., le digo:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;“No sé que pensarán las personas que tan violentamente se oponen a la evolución, pero a mí, oír con la inteligencia cómo la vida se despliega en el tiempo como una sinfonía compuesta por Dios, me parece de una belleza imponente. Es la Belleza de la Verdad. Es la Belleza de la mente de Dios. El comentario de Haldane al que antes me referí, me hace imaginarme al Creador componiendo la sinfonía de la vida. Lo imagino sonriendo entre divertido y amoroso al ver cómo, mientras él compone la línea melódica principal, la del hombre, aparecen, gracias al azar y a sus reglas de la armonía, acompañamientos de una enorme diversidad y riqueza formados por millones de especies de jirafas, virus, abedules, ornitorrincos y ballenas. Y escarabajos, muchos escarabajos. Y tú, que has intuido la partitura, me has abierto los ojos de la mente para hacerme capaz de intuirla y entenderla yo también. Leo el último párrafo de ‘El origen de las especies’:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;‘De esta manera, el objeto más impresionante que somos capaces de concebir, o sea, la producción de animales superiores, es resultado directo de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Existe grandeza en esta concepción de que la vida, con sus distintas facultades, fue originalmente alentada por el Creador en una o varias formas, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un comienzo tan simple, infinidad de formas cada vez más hermosas e impresionantes’&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt; font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;Por eso te estoy enormemente agradecido. Por hacerme entender mejor el objeto más impresionante que somos capaces de concebir. Los nautilus espirales, los bosques de abedules, los cardúmenes de atunes, las manadas de elefantes y los hombres. La procesión de la vida. Por eso te escribo esta carta. Por eso espero que cuando mi tiempo en esta vida termine, pueda tener una localidad a tu lado para contemplar en el grandioso teatro de la eternidad, la representación de la vida y oír contigo, dirigida por Dios, la inefable música de la que sólo he podido ver de reojo la partitura que tú me has enseñado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;Mientras llega ese momento, recibe un abrazo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;i&gt;Tomás”&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size: 11.0pt;color:black;layout-grid-mode:line"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;Quiero hacer esta carta extensiva a Gould, ya que su &lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;"&gt;darwinismo de mayor altura, de mayor sofisticación y de mayor poder explicativo&lt;/span&gt;, es, además, de mayor capacidad para despertar mi asombro por la inteligencia de Dios. Cuando Darwin, Gould, yo y todos aquellos a los que este asombro les lleve a amar más a Dios, veamos la auténtica representación de la vida y oigamos su sinfonía en todos sus registros, entonces y sólo entonces, lo veremos sin sombra de provincialismo en nuestros ojos.)))&lt;/p&gt;  &lt;div style="mso-element:footnote-list"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;br /&gt;  &lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="mso-element:footnote" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="mso-footnote-id:ftn1" href="file:///F:/0%20The%20structure%20of%20the%20evolutionary%20theory%207.doc#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote"&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;line-height:115%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;; mso-fareast-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language: ES;mso-bidi-language:AR-SA"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB"&gt; Robert Jastrow, &lt;i&gt;God and the astronomers&lt;/i&gt;, 2ª edición, Norton, New York 1992, pp 14, 103-107&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4896069513485192750-4368535129376795224?l=tadurraca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tadurraca.blogspot.com/feeds/4368535129376795224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4896069513485192750&amp;postID=4368535129376795224&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4368535129376795224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4896069513485192750/posts/default/4368535129376795224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tadurraca.blogspot.com/2011/07/la-estructura-de-la-teoria-de-la_25.html' title='La estructura de la teoría de la evolución 7'/><author><name>Tomás Alfaro Drake</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10912392495967497961</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4896069513485192750.post-8454179240814391955</id><published>2011-07-20T11:33:00.000-07:00</published><updated>2011-07-20T11:47:42.838-07:00</updated><title type='text'>La estructura de la teoría de la evolución 6</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;Tomás Alfaro Drake&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Acabo de terminar de leer la que, con toda seguridad, es la opera magna de Stephen Jay Gould. Me refiero a “The structure of the evolitionary theory”. Soy un profundo admirador de Charles Darwin. Hasta ayer me definía como católico darwinista. De hecho, los cinco primeros posts de este blog, de julio del 2007, versan sobre este tema. Ahora sigo siendo ambas cosas –católico y darwinista–, pero gracias a Gould, soy darwinista de una forma mucho más rica. Y ese enriquecimiento de mi darwinismo me ha hecho ser, si no más católico, si tener aún más admiración por la inteligencia con que este Dios, en el que creo y al que adoro, ha creado el cosmos y le ha dado las leyes para que se desarrolle. El libro de Gould, “The structure of the evolitionary theory”, ha operado este enriquecimiento. Por eso me siento obligado a llevar a cabo este somero, casi ridículo, compendio (32 páginas de 1443) de su opera magna. Lo publico en 7 partes de la que esta es la sexta. Como siempre, las cosas que sean de mi cosecha las pondré entre triple paréntesis.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-font-style:italic"&gt;Puntualizaciones a la 3ª pata del trípode del darwinismo: El alcance y ritmo de la evolución. Gradualismo y extrapolación. De la microevolución a la macroevolución.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;La primera crítica principal a esta tercera pata del trípode del darwinismo se llama “equilibrio puntuado”. Veamos en qué consiste.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Para Darwin, la evolución procedía de una manera extraordinariamente lenta y gradual. Pequeños cambios se iban acumulando poco a poco a un ritmo parsimonioso y constante, que insensiblemente iba transformando a los organismos e, indirectamente, a través de ellos a las especies. A veces, en este lento proceso, dos subpoblaciones de una especie quedaban aisladas la una de la otra y empezaban a evolucionar de forma independiente hasta, que transcurridos cientos de miles de años, se diferenciaban tanto que dejaban de ser la misma especie. Incluso sin esa ramificación, la especie evolucionaba, de forma que tras varios cientos de miles de años, podía decirse que la especie ancestral era distinta de la evolucionada. A esta forma gradual de evolución, Gould la llama anagénesis. Esta visión era dogma de fe para la “síntesis moderna”. Sólo había un problema. Que esta visión no se correspondía con el registro fósil, que, al fin y al cabo, es la única forma empírica de “ver” la evolución. El registro fósil, y todos los paleontólogos lo decían, parecía indicar que las especies permanecían casi inmutables durante millones de años para, de repente, entrar en una dinámica de rapidísimas ramificaciones que producían varias especies nuevas en tan sólo decenas de miles de años. A esos periodos de estabilidad de las especies se les conocía como periodos de estasis (no éxtasis, sino estasis, palabra llana, no esdrújula, de estabilidad). Pero los biólogos evolutivos despreciaban a los paleontólogos, considerándolos como una especie de mineros sin la visión conceptual necesaria para interpretar dentro de una teoría coherente los fósiles que encontraban. Y estos biólogos evolutivos estaban tan satisfechos con su teoría que despreciaban los datos empíricos paleontológicos. Pero para un científico, despreciar los datos empíricos es, como para un sacerdote católico despreciar el Evangelio, un contrasentido. Los biólogos, para librarse de este contrasentido, afirmaban que esa aparente contradicción con los datos se debía a la pobreza del registro fósil. Y los paleontólogos, con un cierto complejo de inferioridad, aceptaban las supuestas limitaciones de su ciencia de “segunda”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Así las cosas, Gould, iconoclasta con las vacas sagradas y las teorías acomodadas, lanzó el grito de guerra: “Estasis son datos”. Esto es de esas cosas que, vistas a posteriori, le hacen a uno preguntarse cómo era posible no darse cuenta. No faltaban datos. Los datos que existían apuntaban directa y positivamente al largo equilibrio de los periodos de estasis. Pero había periodos “puntuales” de tiempo en los que proliferaban nuevas especies en un proceso de especiación puntuada. Debido a estos periodos de equilibrio y a esos otros momentos “puntuales” de proliferación de especies, se dio a esta teoría el nombre de “equilibrio puntuado”. Sin embargo, Gould no afirma que sólo y toda la evolución se produzca como equilibrio puntuado y que no exista el proceso de anagénesis. Sí afirma, y muestra, que el proceso de equilibrio puntuado aventaja, con mucho, en frecuencia relativa al proceso de anagénesis.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;(((Si se me permite describir de palabra una representación gráfica, la evolución por anagénesis sería como un matorral cuyo eje vertical fuese el tiempo y el horizontal la variación morfológica, cuyas ramas se van abriendo en diagonal de una forma paulatina, con curvas que hacen que la apertura tenga un componente horizontal más o menos acusado. De cuando en cuando, se producen fenómenos de especiación, es decir, bifurcaciones, también diagonales. En la visión gráfica del equilibrio puntuado, las ramas serían como varas verticales en las que, en determinados momentos, casi simultáneamente, aparecen ramificaciones casi horizontales, pero que en seguida toman la dirección vertical y se mantienen paralelas a la rama de la que salieron. Mi memoria registra haber visto este tipo de arbusto, pero no sé su nombre.)))&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;En el momento en que el equilibrio puntuado empezó a calar en la comunidad científica, los saltacionistas aprovecharon para barrer para casa diciendo que en los momentos de puntuación, se producían saltos bruscos de una especie a otra nueva, a través de la proliferación de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;hopeful monsters&lt;/i&gt;. La razón para postular estos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;hopeful monsters&lt;/i&gt; era que la aparición de una nueva especie se encontraba en un único estrato sedimentario y parecía, por tanto instantáneo. Pero no tenía por qué ser así. Los paleontólogos sabían que las capas sedimentarias representaban, generalmente, lapsos de tiempo de unos cien mil años. Fue necesario buscar lugares donde las capas sedimentarias se identificasen con periodos de tiempo más cortos. Entonces se vio con claridad que las nuevas especies no aparecían instantáneamente por la aparición de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;hopeful monsters&lt;/i&gt;, sino que se producían a lo largo de decenas de miles de años en una evolución gradual aunque muy acelerada, en episodios de especiación puntuada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Había que buscar las razones de ese estasis y de esa repentina aceleración de la evolución para producir nueva especies. Parece que el estasis se mantiene por una especie de ley de inercia de las especies con un gran número de individuos. Hay pruebas paleontológicas de que, incluso cuando una especie se divide en dos o más&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;grandes subpoblaciones, esa inercia hace que ambas subpoblaciones mantengan la misma identidad como especie aunque las condiciones ecológicas de los hábitats de cada una difieran en un amplio grado, desafiando el cambio por anagénesis y el principio de la selección natural, la pata dos del trípode darwinista. No es que el estasis niegue la selección natural, sino que muestra que, en condiciones normales, la inercia de las especies con grandes poblaciones es más poderosa que ella. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Pero a medida que una especie se desarrolla y crece, tanto en número de individuos como en extensión geográfica, tienden a producirse en sus bordes gemaciones de pequeñas poblaciones, como si de su borde se desprendiesen pequeñas burbujas con relativamente pocos individuos. Y esas pequeñas subpoblaciones, al no tener masa crítica, no están sujetas a la inercia y evolucionan rápidamente. En ausencia de esa inercia sí que funciona la selección natural. Incluso, esta selección natural es más potente debido a que en una población pequeña, cualquier variación beneficiosa se transmite con gran rapidez a toda la población. Aquellas burbujas que evolucionan adaptándose mejor al medio, medran, mientras que las que se adaptan peor, desaparecen. Las especies así nacidas son hijas de los individuos-especie como individuos evolucionables. A veces ocurre que una o varias de las especies hijas que se van desprendiendo a lo largo del tiempo, vuelven a colonizar el hábitat central ocupado por la especie madre, conviviendo con ella. Eso da la impresión, de anagéneis, es decir de una lenta y paulatina evolución en el mismo hábitat, cuando lo que ha habido es episodios de especiación puntuada en hábitats distintos, superpuestos posteriormente al la especie madre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Gould muestra cómo, a partir del registro fósil, se ve que hay especies que dejan mucha descendencia de nuevas especies que duran millones de años, mientras otras especies se muestran poco prolíficas y las especies hijas tienen vidas más vidas más cortas. Eso es exactamente lo que cabría esperar al considerar las especies como individuos evolu
