28 de diciembre de 2020

Los santos inocentes y los niños abortados

 A punto de expirar el día de los santos Inocentes, quiero elevar mi oración al Dios bueno para que acoja en su seno a todos los niños víctimas del holocausto del aborto. Para que muestre su amor y su misericordia a todas las mujeres, tal vez inmigrantes, que hayan podido abortar por encontrarse solas, desamparadas, perdidas en un mundo hostil, para que puedan llegar a amar y a encomendarse a ese niño al que pudieron haber tenido si hubiesen tenido un punto de apoyo. Para que las mujeres que puedan verse en el futuro en esta situación encuentren el apoyo de personas y fundaciones pro vida que las enseñen que hay otros caminos y las acompañen en él. Para que el Dios bueno conceda el don del arrepentimiento a las mujeres que hayan podido abortar simplemente porque en el momento vital en el que se encontraban no les venía bien, o a los padres, maridos, parejas que han empujado a sus hijas o mujeres al aborto. Que ese Dios bueno pueda lograr que incluso los desalmados que explotan o trabajan en clínicas abortistas, que hacen negocio y viven de picar carne humana, se arrepientan profundamente de su horrible pecado y puedan volver a Él. Que abra la mente y el corazón de los políticos, creadores de pensamiento y divulgadores para que dejen de desarrollar la idea de que hay un derecho a matar en vez de un derecho inalienable a la vida. Elevo mi oración por ello, ahora, a punto de expirar el día de los santos Inocentes. Amén

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