17 de enero de 2020

LIBRA de Facebook, ¿una criptomoneda más o una revolución en la lucha contra la pobreza?


A mediados de 2019 Facebook anunció el lanzamiento de una nueva moneda virtual –que no criptomoneda, ya veremos por qué– llamada LIBRA. Puede parecer un misterio el porqué Facebook puso a esta moneda virtual el mismo nombre de una divisa ya existente, pero más adelante, a la luz de lo que veremos, se entenderá que es el mejor nombre que se le podía poner.

En una serie de artículos que escribí y una conferencia que di en 2017 sobre Bitcoin y otras criptomoneda afirmé que me parecen un tremendo bluf, unas burbujas inútiles que no llevan a ninguna parte, pero que era más que posible que surgiesen otras criptomonedas, con diseños mejorados que si pudiesen tener utilidad. Más adelante me referiré brevemente a las razones que me llevaron a atribuir tan poca utilidad al Bitcoin y a las demás criptomonedas y a creer que pueda haber desarrollos futuros de gran utilidad. Otra opinión muy distinta me merece la tecnología –llamada Blockchain– en la que se basan estas criptomonedas. El Blockchain me parece una tecnología con un inmenso campo de utilidad para un amplísimo abanico de posibilidades. Si alguien quiere saber el porqué de estas opiniones, puede leerlo en los siguientes links, aunque creo que no es necesario leer todos esos documentos para entender lo que voy a decir en estas páginas:

Sobre el Bitcoin y conceptos relacionados

Sobre otras divisas virtuales distintas del Bitcoin

Sobre el oro

Sobre el Blockchain

El anuncio del lanzamiento de LIBRA por parte de Facebook, a mediados de 2019, me hizo preguntarme si esta criptomoneda –todavía la llamaba así– podría ser la innovación útil esperada. Es anuncio vino acompañado por un “White Paper” descriptivo de esta moneda virtual. Lo leí con detenimiento y me llamó poderosísimamente la atención el diseño de LIBRA. En base a eso di una conferencia con el título de “LIBRA de Facebook, ¿una revolución o una criptodivisa más?”. Vaya por delante, ya que no se trata de crear ningún thriller que la respuesta que doy a esta pregunta es que LIBRA me parece, si no una revolución triunfante, sí la antesala de una revolución que puede ser muy buena para la lucha contra la pobreza y, por lo tanto, para la humanidad. En estas páginas intentaré razonar esta conclusión.

El esquema de estas páginas es el siguiente:

1º ¿En qué se basa mi falta de fe en las criptomonedas existentes?
2º ¿Por qué creo en la posibilidad de que puedan surgir nuevas generaciones de criptomonedas que sí puedan tener utilidad.
3º ¿Podría LIBRA ser una de esas criptomonedas útiles?

Pasemos ahora a analizar estos tres puntos.

1º ¿En qué se basa mi falta de fe en las criptomonedas existentes?

Esta falta de fe se basa en cuatro criterios.

a)    La altísima volatilidad de todas las criptomonedas existentes.
b)   El altísimo coste de funcionamiento de estas criptomonedas.
c)    Su nula o escasa flexibilidad para regular su masa monetaria.
d)   Su nula o escasa capacidad para ser la base de contratos entre cualquier tipo de particulares, empresas u otras instituciones, distintos del mero cambio de una divisa por la criptomoneda.

Pasemos ahora a ver cada uno de estos cuatro criterios.

a)    La altísima volatilidad de todas las criptomonedas existentes.

Desde la fundación del Bitcoin en el año 2008, con un valor de 1 centavo de $ el Bitcoin tuvo un crecimiento sostenido de precio que llegó, al final de 2016 a unos 970$. A finales de Diciembre de 2017, tras un vertiginoso rally al alza alcanzó su precio máximo, muy cercano a los 20.000$. En esa fecha empezó un declive que, con grandes dientes de sierra, llevó el precio, en poco menos de un año, a finales de 2018 a valer 3.100$. Entonces volvió a subir para, a finales de Junio de 2018 alcanzar casi los 12.000$. Inmediatamente empezó una bajada, que todavía no ha terminado, que ha situado su precio de hoy en 7.200$. Y algo muy parecido ocurre con el resto de las criptomonedas que tienen un precio muy correlacionado con el Bitcoin.

Estas fluctuaciones hacen que unas monedas así no cumplan con las tres funciones requeridas para que algo sea dinero fiable. A saber:

-        Ser un medio de pago aceptado por todos. No por un pequeño puñado de frikis, sino por todos. Que el carnicero acepte que yo le pague la carne con Bitcoins, que los trabajadores de todas las empresas acepten que el pago se les haga en Bitcoins, etc. Evidentemente nadie aceptaría una moneda con esas fluctuaciones como medio de pago.
-        Servir de unidad de cuenta. Si a cualquier persona que hace la compra casi a diario se le pregunta cuánto cuesta en Euros un kilo de carne, sabe con bastante exactitud su precio. Por tanto, si tiene, digamos, 1.000€ en cuenta corriente, tiene una idea muy aproximada de cuantas cosas puede comprar. Pero si tuviese una cuenta corriente en Bitcoins, no tendría ni idea de cuántas cosas podría comprar.
-        Servir como depósito de valor o de inversión. Si a alguien le toca la lotería y lo deja en cuenta corriente o lo invierte en letras del tesoro o en bonos, sabe a cuánto asciende su patrimonio. Incluso si lo invierte en acciones de una empresa segura. Pero si lo invierte en Bitcoins tendría que mirar cada media hora el precio del Bitcoin para saber cuan rico es.

Importa ver, aunque no lo voy a argumentar aquí, que esta volatilidad es algo intrínseco y consustancial con las criptomonedas existentes, por su propio diseño. Por tanto, no pueden ser dinero fiable.

b)   El altísimo coste de funcionamiento de estas criptomonedas.

Todas las criptomonedas, y también LIBRA, se basan en la tecnología llamada Blockchain. Esta tecnología se basa en la obtención de un consenso generalizado de todas las personas que libremente quieran ser “consensuadores” (normalmente millones), de que un determinado acontecimiento ha tenido lugar. En el caso de las criptomonedas estos acontecimientos son que alguien haya dado dinero en cualquier moneda de curso legal, digamos Yenes, a cambio de esa criptomoneda. Pero para que ese consenso generalizado se produzca tiene que haber alguien que dé fe, cada pocos minutos (o segundos) de todas las transacciones que se han producido en esos pocos minutos (o segundos). En las criptomonedas existentes, esa fe la dan unos personajes que han recibido el nombre de “mineros”. Ahora bien, la minería abierta, aquella en la que pueden participar, y de hecho participan, miles o decenas o cientos de miles de posibles “mineros”, es competitiva y para ganar el premio que se obtiene por lograr ganar esa competencia hay que usar potentes superordenadores que en su proceso de cálculo consumen enormes cantidades de energía. Concretamente, la minería de Bitcoins consume al año 47 Tw-h. Esta energía es igual a la que consume un país como Irak o la que consumen al año 4,3 millones de hogares americanos. Todo eso teniendo en cuenta que las transacciones en Bitcoins suponen menos de una millonésima parte de las transacciones en dólares. Es evidente que el sistema es energéticamente insostenible. Cierto que otras criptodivisas más sofisticadas tienen un coste energético por transacción bastante menor, pero aun así, la sostenibilidad energética es imposible.

c)    La nula o escasa flexibilidad de las criptodivisas existentes para regular su masa monetaria.

En el caso del Bitcoin la cantidad de Bitcoins que se crean está determinada con exactitud matemática en sus reglas de funcionamiento. Cada cuatro años se tienen que crear exactamente la mitad de los Bitcoins que se crearon en los cuatro años anteriores. Esto determina con exactitud cuántos Bitcoins hay en cada momento y fija un máximo, al que se llegará asintóticamente, de 21 millones. Aunque otras criptomonedas no tienen tanta rigidez, en todos los casos su escasa flexibilidad impide que sean útiles.

d)   La nula o escasa capacidad para ser la base de contratos entre cualquier tipo de particulares, empresas u otras instituciones, distintos del mero cambio de una divisa por la criptomoneda.

El Bitcoin carece, por diseño, de la más mínima posibilidad de llevar a cabo contratos más allá de los reseñados. Otras criptomonedas sí presentan esa posibilidad, aunque de forma muy limitada. Sin una amplísima capacidad de poder hacer todo tipo de contratos con todo tipo de particulares, empresas o instituciones, una criptomoneda no puede aspirar a ser útil.

2º ¿Por qué creo en la posibilidad de que puedan surgir nuevas generaciones de criptomonedas que sí puedan tener utilidad?

Este punto es extraordinariamente breve. Es evidente que si, de la forma que sea, una criptomoneda esquivase en su diseño los cuatro problemas anteriores, tal vez, sólo tal vez, pudiera llegar a constituir una alternativa al Dólar, el Euro u otras monedas fuertes que están sustentadas en una economía suficientemente sólida y estable. Sin embargo, lograr superar esos cuatro obstáculos es condición necesaria, pero no suficiente para ser una criptomoneda de utilidad. Por lo tanto, podemos pasar directamente al tercer punto:

3º ¿Podría LIBRA ser una de esas criptomonedas útiles?

Para contestar a esto, primero hay que pasar a libra por la prueba de los cuatro obstáculos anteriormente explicados. Y, después, ver si se dan otras condiciones necesarias para que LIBRA pueda ser una criptomoneda útil.

Pero antes de hacerlo, creo muy conveniente ver lo que el White Paper de LIBRA dice que es la misión de esta criptomoneda. La “mission statement” de LIBRA dice textualmente:

“La misión de LIBRA es crear una moneda sencilla y global, y una infraestructura financiera que empodere a miles de millones de personas”.

Detrás de estas sencillas dos líneas hay una carga de profundidad que resume lo que podría ser uno de los hitos más importantes en la lucha contra la pobreza en el mundo. Miles de millones de personas en el mundo están excluidas del acceso a todo tipo de servicios financieros. Y esto, ¿importa? ¿Es importante el acceso a los servicios financieros para escapar de la pobreza? Es fundamental. Estamos tan acostumbrados a estos servicios que somos incapaces de darnos cuenta de lo que sería vivir en un mundo sin ellos. Actualmente, la banca es la institución que crea la mayoría de esos servicios financieros. Esto podría dejar de ser así, pero lo que no podría dejar de haber es esos servicios financieros. Si no los diese la banca, alguien tendría que darlos. Por un momento, pensemos en un mundo sin servicios financieros. Para hacer un pago de, digamos, 100 Coronas Noruegas a alguien que viviese en ese país, en primer lugar tendríamos que encontrar a alguien que le sobrase esa divisa y que quisiera cambiarnos nuestros Euros por ella a un pecio razonable –habría que empezar por preguntarse que sería eso de un precio razonable–. Luego deberíamos coger el avión, pagando en cash a la línea aérea, ya que no existirían cuentas corrientes ni transferencias, y viajar a Noruega, hasta el domicilio de la persona a quien tuviésemos que hacer el pago, darle sus 100 Coronas y volvernos por el mismo camino. Ni que decir tiene que el coste de la transacción sería enormemente mayor de las dichosas 100 Coronas. ¡Qué horror! Además, al no haber cuentas corrientes, todos nuestros ahorros deberían estar físicamente depositados en alguna caja fuerte, bien en nuestra casa o bien en algún lugar seguro. Por supuesto, si quisiéramos comprarnos una casa, deberíamos empezar a ahorrar veinte o treinta años antes para pagarla cuando hubiésemos reunido el dinero. O si un pequeño (o gran) negocio tuviese una idea innovadora, tendría también que esperar años para hacerla realidad. Esto que acabo de describir parece chusco. Pero es exactamente lo que les pasa a casi dos mil millones de personas en el mundo. Según el White Paper de LIBRA, hay 1.700 millones de personas adultas excluidas del sistema financiero, de las que 1.000 millones tienen un smartphone, aunque no sea un iPhone, y 500 millones tienen acceso a internet. Y, evidentemente, así, ni la producción de ningún bien o servicio, ni su venta, ni su cobro, ni nada de nada sería posible más allá de lo que podamos caminar en unas horas. Vivir en un mundo así es vivir atrapado en la trampa de la pobreza sin la menor esperanza de salir de ella. Sería como si mañana el aire adquiriese la densidad de la miel y tuviésemos que movernos en ese medio. Lo que se propone Facebook con LIBRA es que mandar dinero de un extremo del mundo al otro sea tan fácil y barato como mandar un Whatsapp. Eso quiere decir una moneda sencilla y global. Si esa red es la base a la que se pueda enganchar cualquier empresa, banco, persona o institución, eso sería una infraestructura financiera. Y si una cosa así existiese para los 1.700 millones de personas que no tienen esas posibilidades, eso sería empoderar a esas personas que tendrían acceso inmediato a los servicios financieros y a una enorme infinidad de otros servicios que hoy les están vedados. Si eso no es una revolución en la lucha contra la pobreza, ¿qué otra cosa puede serlo?

¿Es todo esto un sueño? Sí, un sueño, pero un sueño posible. Que miles de millones de personas puedan mandar dinero gratis de un extremo del mundo a otro, que puedan guardar su dinero con seguridad, que puedan acceder con facilidad a crédito relativamente barato. Ese es el sueño. Y si eso es así, la pobreza retrocederá como baja la espuma de la Coca Cola. Porque los pobres son pobres, pero no tontos. Si mañana encuentran un mundo con estas oportunidades, empezarán a crear riqueza. Porque la naturaleza humana está hecha de tal manera que si se la deja, crea riqueza como las abejas hacen miel o como los gusanos de seda hacen seda. Sólo la falta de oportunidades y la inseguridad jurídica lo impiden. Y LIBRA puede ser la base de esa igualdad de oportunidades. Sólo quedaría el obstáculo de la seguridad jurídica. Pero esto es algo que, si existe lo primero, hace que el abuso jurídico caiga como cae una fruta que madura bajo el efecto del sol. Y el fin de la pobreza supondría un boom de desarrollo para toda la humanidad. Ahora puedo vislumbrar la razón de que se haya puesto a esta criptomoneda el nombre de LIBRA. Libra significa en latín balanza y la balanza es el signo de la justicia y la equidad. Ningún otro nombre hubiese respondido mejor a su misión.

Ahora sí. Ahora vamos a ver si LIBRA puede ser la criptomoneda que pueda cumplir con lo que dice su misión. Es decir, si supera las trabas que tienen las actuales criptomonedas y otras condiciones necesarias. Repasemos estas trabas a la luz de LIBRA.

a)    La altísima volatilidad de todas las criptomonedas existentes.

Esa volatilidad se produce porque estas criptomonedas no tienen detrás nada, absolutamente nada, que las soporte. El Dólar, el Euro, o la misma Libra Esternlina tienen el soporte de la economía a la que representan, es decir, el conjunto de bienes y servicios producidos por los EEUU, por Europa o por el Reino Unido. Y el no tener ningún soporte hace que estén a los avatares de una oferta y demanda de la moneda que no tiene ningún rationale más que sus propios movimientos aleatorios para que esta oferta y demanda se cree. Si la economía americana, es decir, el conjunto de su creación de bienes y servicios va bien, el Dólar subirá a largo plazo. Y lo mismo pasará con el Euro o la Libra Esterlina. Uno puede desarrollar un rationale que le aconseje invertir en una u otra divisa. ¿Pero el Bitcoin? Su único rationale es su histeria de volatilidad. ¿Y LIBRA? LIBRA estará respaldada por la llamada RESERVA LIBRA. Cada vez que alguien de, por ejemplo 100$ para cambiarlos por LIBRAS, esos dólares quedarán invertidos en una cesta muy diversificada de bonos, letras o depósitos bancarios, de la máxima calidad, denominados en un conjunto de las monedas más fuertes del mundo. Así, por cada LIBRA que se compre, su contravalor en la divisa con la que se compre, se invertirá en esa cesta. El conjunto de esa cesta es lo que se llama la RESERVA LIBRA. Si por esos 100$ se le dan, digamos 50LB, esas 50LB estarán soportadas por la parte alícuota de esa RESERVA LIBRA. A sensu contrario, cuando alguien que tenga LIBRAS quiera obtener Dólares la RESERVA LIBRA venderá la parte alícuota de la misma que supongan los Dólares que se quieran obtener y ese será el valor exacto que reciba el que quiera esos dólares. Esto, evidentemente, elimina de raíz la volatilidad de LIBRA. Libra será tan estable como sean las divisas, los depósitos, los bonos o las letras que formen la RESERVA LIBRA. Y cómo éstos serán de la máxima calidad y estarán ampliamente diversificados, LIBRA será más estable de lo que pueda ser cada uno de sus componentes. Por eso, en el white paper se dice que LIBRA es una “stablecoin”. Así pues, la primera barrera, superada. Veamos la segunda.

b)   El altísimo coste de funcionamiento de las criptomonedas existentes.

Como hemos visto anteriormente, ese alto coste procede de la minería competitiva. Pero LIBRA ha sabido esquivar esa barrera, aunque eso le acarree otro tipo de problemas. Y lo ha logrado haciendo que la minería no sea competitiva. Para ello ha credo la ASOCIACIÓN LIBRA. Esta ASOCIACIÓN es una entidad sin ánimo de lucro de la que participan, de momento, 23 empresas de distintos sectores u otras instituciones. Inicialmente este número era de 28, pero en el segundo semestre de 2019 se “cayeron” VISA, Master Card, PayPal, UPago y ebay. La idea de Facebook es que el número de miembros de la ASOCIACIÓN LIBRA llegue a 100. Actualmente, esta ASOCIACIÓN está formada por:

·       Medios de pago: Pay U (el brazo de Fintech de Naspers) y Stripe.
·       Tecnología y Mercados: Booking Holdings, Calibra*, Farfetch, Lyft, Spoty AB y Uber Tecnologies.
·       Telecomunicaciones: Illiad, y Vodafone.
·       Blockchain: Anchorage, Bison Trails, Coinbase y Xapo Holdings Limited.
·       Capital riesgo: Andreessen Horowith, Breakthrough Initiatives, Ribbit Capital, Thrive Capital y Union Square Ventures.
·       Organizaciones sin ánimo de lucro, organismos multilaterales e instituciones académicas: Creative Destruction Lab, Kiva, Mercy Corps y Women’s Word Banking.

* Calibra es una subsidiaria regulada de Facebook y separada jurídicamente de ésta que llevará el liderazgo durante 2019 y principios de 2010, hasta el lanzamiento de LIBRA. Luego será un miembro más de la asociación. Con esto, Facebook pretende garantizar la separación de datos financieros y sociales. Por otro lado, Facebook, además de participar en la ASOCIACIÓN LIBRA a través de Calibra, asegura en su White Paper que dará todas las facilidades posibles para que LIBRA esté regulada, aunque no sea una divisa dependiente de los estados que pueda ser creada o destruida por los Bancos Centrales. Esto quiere decir que su secreto será el mismo que puedan tener los bancos. Los datos de los propietarios de la moneda no serán públicos, pero estarán disponibles en casos de investigaciones judiciales. Esto significa que no es una criptomoneda y que, por lo tanto, no será refugio para actividades delictivas como podrían serlo, al menos en parte, las criptomonedas existentes. Es decir, no es, propiamente hablando, una criptomoneda[1]. Podemos hablar de una moneda virtual y así la denominaré a partir de ahora. Pero es importante dejar claro que no está en el propósito de LIBRA ni en su espíritu el que sirva para encubrir actividades delictivas.

Facebook ha creado una red privada de blockchain del tipo denominado “permissioned” que le permita que la minería no sea competitiva sino de consenso ente los miembros de la ASOCIACIÓN LIBRA. Es decir, para poder ser minero, hay que formar parte de la ASOCIACIÓN LIBRA. Este tipo de redes de Blockchain, conocidas como “permissioned”, tienen la ventaja sobre las “unpermissioned” de que pueden tener una minería colaborativa, no competitiva, y por lo tanto sin ningún coste ni económico ni energético. Pero tienen la desventaja de que, cuanto más pequeña sea la red, más posibilidades hay de que los acuerdos alcanzados colaborativamente sean manipulados con sistemas que han dado en llamarse “trampas bizantinas”. Lo que es imposible hacer con una red de millones de nodos, es factible con una red más pequeña. Esto es un peligro de muerte para la tecnología blockchain “permissioned”, por lo que se han desarrollado protocolos llamados “tolerantes a fallos bizantinos[2]” que hacen que esos acuerdos fraudulentos requieran que dos tercios de los nodos estén compinchados para que el fraude sea posible. Por supuesto, LIBRA tiene uno de esos protocolos. Pero la intención de Facebook es que LIBRA acabe funcionando sobre una red de blockchain “unpermissioned” con millones de nodos que no tengan por qué ser miembros de la ASOCIACIÓN LIBRA. Sin embargo, no está claro, y así lo reconoce el White Paper, cómo se va a producir esta transición sin incurrir en costes de minería. Sin embargo, esto no es óbice para echar a andar con un sistema “permissioned” dotado de un eficiente protocolo “tolerante a fallos bizantinos”.

La ASOCIACIÓN LIBRA financiará sus actividades, sin ánimo de lucro, con los rendimientos que produzcan los activos financieros en que esté invertida la RESERVA LIBRA, ya que la mera posesión de unidades de LIBRA no otorga ningún derecho a ninguna rentabilidad, como no lo hace la mera posesión de Dólares o Euros. Así pues, parece que LIBRA también supera este segundo escollo.

Facebook esboza en su White Paper un sistema de gobernanza de la ASOCIACIÓN LIBRA que, a primera vista, parece que tiene mucho sentido y busca un notable fair play para todos sus componentes.

c)    La nula o escasa flexibilidad de las criptodivisas existentes para regular su masa monetaria.

Lo cierto es que LIBRA es sumamente flexible, pero no tiene ninguna posibilidad de regular su masa monetaria. Esto es así porque la cantidad de unidades de LIBRA que haya será exactamente la que quieran aquellas personas que libremente quieran comprar o vender LIBRA. Esto, aunque no impide a los Bancos Centrales el control de la masa monetaria de la economía que regulan, sí la hace muchísimo más compleja. Como veremos más adelante, esto, aunque no la excluye a LIBRA como divisa virtual viable, puede ser un grave problema para su éxito.

d)   La nula o escasa capacidad para ser la base de contratos entre cualquier tipo de particulares, empresas u otras instituciones, distintos del mero cambio de una divisa por la criptomoneda.

Este es, sin duda, el aspecto más innovador y fuerte de LIBRA. Bitcoin no tiene la más mínima capacidad para que se puedan conectar a su cadena de Blockchain partes que quieran llevar a cabo contratos de ningún tipo en esa moneda. Por supuesto, alguien que tenga Bitcoins puede transferir en Bitcoins, a alguien que le haya vendido su coche de segunda mano, la cantidad de Bitcoins que hayan acordado. Y, claro está, el comprador y el vendedor pueden firmar un contrato, por fuera del sistema Blockchain, especificando el bien que se transmite y la forma de pago. En el caso de la criptomoneda Ether, el asunto es distinto, ya que está asociada a una plataforma llamada Ethereum, externa a Ether, que sí permite la formalización de ciertos contratos denominados en esa criptomoneda. Pero esta capacidad es relativamente pequeña. El caso de LIBRA es distinto. Facebook ha desarrollado un nuevo lenguaje, específico para este fin, llamado MOVE, y ha puesto el código de ese lenguaje a disposición de todo el que quiera, para sugerir mejoras para que sirva para ese fin. Esto permitirá que a sistema de LIBRA se pueda enganchar directamente y a través de API’s[3] cualquier tipo de empresa o institución para llevar a cabo cualquier tipo de contratos. Por ejemplo, se podrían abrir cuentas corrientes, tener acceso a préstamos, colgar las licitaciones de las empresas y organismos públicos, y un larguísimo etcétera de posibilidades. Esto sería una auténtica revolución. Sería como una inmensa red de transporte de dinero tan fácil como mandar un Whatsapp y a coste 0, que cubriese todo el globo y a la que pudieran engancharse por autopistas especialmente diseñadas para esos fines todos los particulares, empresas, gobiernos, etc., del mundo. Es decir, LIBRA sería el soporte de un ecosistema financiero de cobertura mundial.

Todo esto puede parecer ciencia ficción, pero no tiene por qué serlo. Acabamos de ver que LIBRA cumple con las cuatro condiciones establecidas para la verdadera utilidad de una moneda virtual global. Pero también había dicho que era necesario que LIBRA debería superar, para tener éxito, otros obstáculos de facto, externos su diseño. Estos obstáculos son básicamente de dos tipos:

1º Los que provienen de los reguladores
2º Los que provienen del mercado

1º Los que provienen de los reguladores

Los reguladores tienen ante LIBRA prevenciones que pueden considerarse razonales y otras menos justificables.

a)    Prevenciones razonables:

-        Que LIBRA no sea usada para ocultar actividades delictivas. Facebook asegura en su White Paper que, además de su filial, Calibra, la propia LIBRA está abierta a ser una entidad regulada. Por tanto, deberá ser sometida a los mismos controles antilavado de dinero a que están sometidas todas las instituciones, especialmente los bancos. Si Facebook rechazase esta supervisión, sería natural que los reguladores no permitiesen su actividad. Pero no parece que su intención sea evitarla o soslayarla.
-        Que LIBRA garantice la seguridad de los datos. Facebook ha separado, a través de la sociedad independiente Calibra, el uso de los datos de la red social del de los datos financieros que puedan ser usados por la divisa virtual y el ecosistema que se desarrolle alrededor de ella. Es una buena declaración de intenciones, pero, la verdad, hasta el momento, Facebook ha tenido muy graves problemas con la privacidad y salvaguarda de los datos de la red social. ¿Por qué debería pensarse a priori que no iba a ocurrir lo mismo con los datos de Calibra? Parece que Facebook tiene mucho que madurar en esto.
-        Que LIBRA garantice, al menos al nivel que lo hacen los bancos, la ciberseguridad financiera contra todo tipo fraudes o randomware que pongan en peligro el patrimonio de los que participan en el ecosistema. En esto Facebook es un recién llegado, con poca o nula experiencia. Tendría mucho que aprender.

b)   Prevenciones menos justificables.

Como se ha comentado más arriba, LIBRA puede hacer enormemente más complejo para los Bancos Centrales el control de la masa monetaria de las economías que regulan. Los mecanismos que crean esta complejidad son, también ellos, complejos y no los voy a tratar ahora. Próximamente escribiré algo específicamente dedicado a este asunto, pero hacerlo ahora complicaría y alargaría demasiado la lectura de estas páginas, ya demasiado largas y densas.

Como resultado de estas prevenciones, los Bancos Centrales miran con enormes recelos a LIBRA y, de hecho, están, de alguna manera, poniéndole serias dificultades. Más arriba se ha dicho que VISA, Master Card, PayPal, UPago y ebay, abandonaron la ASOCIACIÓN LIBRA en el segundo semestre del año 2019. No parece que sea casualidad que todas ellas sean empresas que son medios de pago bajo el control de los reguladores bancarios. Tampoco es casualidad que no haya ningún banco comercial (a excepción del Women’s Word Banking, de carácter muy especial y, curiosamente, ligado al desarrollo económico de los países pobres o en vías de desarrollo) entre los miembros de la ASOCIACIÓN. Uno tiende a ver cierta presión de los Bancos Centrales en estas ausencias y abandonos. Y sin el apoyo o, al menos, la tolerancia activa de los Bancos Centrales, es muy difícil, si no imposible, que LIBRA tenga éxito.

2º Obstáculos para LIBRA que provienen del mercado

-        Para que LIBRA tenga éxito es necesario que se adhieran a ella, a través de API’s la mayor cantidad posible de medios de pago, bancos y todo tipo de empresas e instituciones. Pero, ¿como verán los bancos comerciales a LIBRA, dejando aparte las presiones de los reguladores? ¿Cómo una amenaza contra la que luchar o como una oportunidad a la que unirse? Depende. Para los bancos que estén muy avanzados en el proceso de digitalización y hagan de él la punta de lanza de su estrategia, LIBRA, si tiene éxito, es una inmensa oportunidad para intentar entrar en mercados de enorme potencial a los que es imposible entrar con una infraestructura física. Sin embargo, los bancos que vean la digitalización como un peligro o que vayan rezagados en este proceso, verán LIBRA como una amenaza. Normalmente, los bancos más grandes son los más avanzados en el proceso de digitalización, por lo que creo que, si no fuese por la presión negativa de los Bancos Centrales, serían más bien aliados que enemigos de LIBRA.
-        Pero los bancos y medios de pago no son más que algo que podría considerarse como el canal de distribución de LIBRA. Y los canales de distribución apoyan algo si el usuario final lo demanda. Por tanto, la clave está en que haya miles de millones de personas que entren en LIBRA. ¿Cómo se llega a miles de millones de personas para convencerles de que utilicen un producto o servicio, en este caso LIBRA? Para cualquier empresa esto sería una proeza prácticamente imposible. Pero si hay una empresa que puede lograrlo, esa empresa es Facebook. Y, en principio, no veo ninguna traba para que muchísima gente entre en LIBRA. Si me tomo como muestra a mí mismo –lo que seguramente sea un error–, yo jamás entraría en Bitcoin salvo como un jueguecito, con unos pocos Euros para divertirme. Jamás metería una parte apreciable de mi patrimonio en una montaña rusa como Bitcoin. Como dice el refrán: “Con las cosas de comer no se juega” o, “experimentos, con gaseosa”. Sin embargo, si libra existiese, no vería ningún inconveniente en entrar en LIBRA. Por supuesto, no le veo mucha utilidad si no puedo invertir las LIBRA’s que tenga en algo que me de una cierta rentabilidad. Pero, para que esto sea posible, es necesario que entren en LIBRA los medios de pago y los bancos, es decir, lo que hace unas líneas he llamado canal de distribución. Esto suena a pescadilla que se muerde la cola. Pero cualquier persona que sepa un poco de marketing sabe que eso es así para cualquier producto dirigido al gran público que quiera entrar en cualquier mercado. Es necesario encontrar la fórmula para cortar circulo vicioso: No tendrás distribución hasta que no tengas éxito y no tendrás éxito hasta que no tengas distribución. Una vez más, Facebook está en mejores condiciones que cualquier otra empresa o producto para lograr cortar este nudo gordiano.
-        La idea de que la ASOCIACIÓN LIBRA se autofinancie con el rendimiento de los activos en que están invertidos los fondos de la RESERVA LIBRA es, hoy día insostenible. Lo es, porque en el escenario de tipos negativos en el que nos encontramos, es muy difícil obtener rentabilidad para esos fondos en activos y depósitos de alta seguridad, donde se especifica en el White Paper que deben invertirse los fondos de la RESERVA LIBRA.
-        Pero si, además, o sobre todo, Facebook quiere que LIBRA sea efectivamente un medio de empoderamiento para miles de millones de personas, como dice su “mission statement”, deberá superar varios retos adicionales. Se ha visto anteriormente que, según dice el White Paper de LIBRA, hay 1.700 millones de personas adultas excluidas del sistema financiero, de las que 1.000 millones tienen un smartphone, aunque no sea un iPhone, y 500 millones tienen acceso a internet. LIBRA es perfectamente inútil para intentar lograr que los 700 millones de personas que no tienen smartphone puedan acceder al sistema financiero a través de esa divisa virtual. Y, a su vez, a los 1.200 millones de personas sin acceso a internet, no les sirve para nada tener un smartphone. Por tanto, hay dos hitos que Facebook debería conseguir para lograr el objetivo de permitir el acceso a servicios financieros a miles de millones de personas que ahora no lo tienen. Uno es conseguir que esos 1.200 millones de personas tengan acceso a internet. El otro, lograr que los 700 millones que no tienen smartphone, lo lleguen a tener. Si tan sólo se consiguiese eso, se habría dado un paso de gigante en la lucha contra la pobreza, con independencia del éxito de LIBRA. Pero si, además, LIBRA tuviese éxito, el paso sería del gigante con las botas de siete leguas. En diversas ocasiones, Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, ha hablado de la necesidad de conseguir desarrollar tecnologías que faciliten el acceso barato o gratuito a internet regiones remotas. Y lo mismo han dicho los fundadores y propietarios de otras grandes empresas tecnológicas. Así que parece que esto está en su agenda. Veremos.

Para terminar, cabría preguntarse: ¿Qué mueve a Zuckerberg a lanzar LIBRA con esa misión? Yo creo que Zuckerberg y otros fundadores y propietarios de grandes tecnológicas tienen una genuina aspiración a mejorar el mundo. El matrimonio Zuckerberg-Chan ha declarado que, a lo largo de sus vidas, van a donar el 99% de sus acciones de Facebook, valoradas hoy en más de 60.000 millones de $, para ese fin, a través de la fundación Chan Zuckerberg Initiatives. Algo parecido hacen Melinda y Bill Gates con su fortuna. Uno puede estar o no de acuerdo en la forma en la que usan ese dinero para ese fin, pero eso es otra historia. A mí, personalmente, lo que se use en facilitar el acceso de 1.200 MM de personas a Internet, y la posesión de smartphones a los 700 millones que no lo tienen, me parece un medio excelente y, además, yo creo en la sinceridad de la pretensión de Zuckerberg. Aunque, desde luego, no prueba nada, quiero poner un link a la carta que escribió Mark Zuckerberg a su hija Max cuando nació:


¿Qué si LIBRA tiene éxito esto va a hacer que Facebook, indirectamente, a través de cientos de millones de nuevos usuarios gane más? Sin la menor duda. Pero no creo que ese sea la motivación fundamental de Zuckerberg para fundar LIBRA. Creo que su motivación básica es la que expresa en la misión de esta moneda virtual y en la carta a su hija. Pero, si Facebook gana honestamente más dinero, ¿qué hay de malo en ello? No sólo no hay nada de malo, sino que hay mucho de bueno. Efectivamente, si la pobreza retrocede, se vendrán más coches, mas zapatos, más lentejas, más libros, más… más de todo. Y eso hará que, no sólo Facebook, sino todas las empresas vendan más, contraten más gente y ganen más. El mundo, toda la economía mundial, aunque de modo especial los pobres, salen ganando con el retroceso de la pobreza. Así que, ¡viva LIBRA, viva Facebook, viva Zuckerberg y viva el capitalismo!

Concluyo respondiendo a la pregunta que da título a estas páginas: “LIBRA de Facebook: ¿Otra criptodivisa más o una revolución en la lucha contra la pobreza?” Creo que LIBRA es un primer intento de una revolución similar que seguramente vendrá pronto y dará un impresionante golpe a la pobreza en todo el mundo. Un primer intento loable, pero que no creo que tenga éxito. El reto es demasiado grande y tendrán que caer más gotas antes de horadar la roca. Pero el primer paso está dado. Y al ritmo al que se suceden los avances en las tecnologías de la información, los siguientes pasos vendrán antes de lo que podamos imaginar. Y no habrá dique, ni de Bancos Centrales ni de ningún otro tipo, que pueda frenar este tsunami beneficioso para la humanidad. Parafraseando a Neil Armstrong cuando pisó la luna “éste es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”. Espero que así sea.


[1] El término criptomoneda es equívoco. Quiere decir que los nombres de los partícipes en la moneda y las reglas de funcionamiento de las mismas están encriptadas. Pero estos partícipes no son anónimos, sino sinónimos. Es decir, hay una correspondencia directa y establecida entre el nombre en clave del partícipe y su identidad real, aunque ésta esté encriptada. Pero si la clave de encriptamiento se da en caso de investigación judicial, la identidad real de los partícipes está inmediatamente determinada.
[2] El uso del término “tolerante” es equívoco. Parece indicar que los tolera. Pero no es así. Lo que hace es evitar, o dificultar enormemente que que esos acuerdos fraudulentos se produzcan.
[3] API son las siglas en inglés de Application Programming Interface. Es decir, canales de utilización conjunta de información, programados para que a través de ellos puedan conectarse aplicaciones de cualquier índole de usuarios externos útiles para ambas partes.

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