12 de agosto de 2007

Pío XII, ¿héroe o villano?

Tomás Alfaro Drake

Temás: Pío XII, Juan Pablo II, Holocausto, Shoah, Hochhuth, El Vicario.

Pío XII, ¿héroe o villano?

Cuando Pío XII muere en 1958, todos los que hicieron historia con él, así como los más ilustres representantes de la comunidad judía mundial, expresaron su profundo pesar y su admiración y respeto.

“Tras la muerte de Pío XII el mundo es más pobre. Su vida ha estado enteramente dedicada a Dios y a servir a la humanidad. Consciente y hábil enemigo de la tiranía, ha sido un generoso amigo y bienhechor de los oprimidos y su mano caritativa ha estado siempre pronta a ayudar a las desventuradas víctimas de la guerra. Sin temores ni complacencia ha sostenido la causa de una justa paz entre las naciones...” dijo Eisenhower.

“Compartimos el dolor de la humanidad por la muerte de Su Santidad Pío XII. En una generación afligida por guerras y discordias, él ha afirmado los altísimos ideales de la paz y de la piedad. Durante el decenio del terror nazi, cuando nuestro pueblo sufría un terrible martirio, la voz del papa se elevó para condenar a los perseguidores y apiadarse de sus víctimas. La vida de nuestro tiempo se ha visto enriquecida por una voz que expresaba las grandes virtudes morales más allá del tumulto de los conflictos cotidianos. Lloramos a un gran servidor de la paz.” afirmó Golda Meir.

“La Conferencia Central de los Rabinos Americanos se une con profunda conmoción a los millones de miembros de la Iglesia católica romana por la muerte del papa Pío XII. Su amplia simpatía por todos, su sabia visión social y su comprensión lo hicieron una voz profética para la justicia en todas partes. Que su recuerdo sea una bendición para la Iglesia católica romana y para el mundo”, declaró la conferencia de rabinos americanos a través de su presidente, Jacob Phillip Rudin.

“Nosotros, miembros de la comunidad judía, tenemos razones particulares para dolernos de la muerte de una personalidad que, en cualquier circunstancia ha demostrado valiente y concreta preocupación por las víctimas de los sufrimientos y de la persecución” se condolió el doctor Brodie, rabino jefe de Londres.

“Quienquiera que se ha acercado al papa se ha asombrado por su valor como estadista, cuya acción se extiende sobre uno de los periodos más dramáticos de la historia. No se puede olvidar que en el ardor de su fe, la adhesión a la paz fue uno de los constantes valores de su pontificado, y es por su oposición a la violencia, como por su respeto por el ser humano, por lo que Pío XII asumió una postura sobre los problemas de la evolución de los pueblos coloniales, que no puede no tener una saludable y considerable influencia sea en el ámbito cristiano como fuera de él”. sostuvo Pierre Mendés-France, socialista y ex Primer Ministro francés.

Sin embargo, actualmente, son muchas las críticas que se hacen a Pío XII por su supuesto silencio y pasividad ante el holocausto nazi. Las críticas se inician, sobre todo, a partir de la aparición, en 1963, de un libelo en forma de obra de teatro, escrito por Rolf Hochhuth y titulado “El vicario”. Es significativo que en la siguiente obra de Hochhuth, “El soldado”, el que es presentado como un criminal de guerra es Wiston Churchill. No se sabe a ciencia cierta si Hotchhuth es miembro activo del Partido Comunista, pero lo que es indudable es que su obra ha sido jaleada y apoyada por el aparato de este partido en todos los países en los que se ha representado. En España, fue traducida por Jorge Semprún, antes de su expulsión del PCE. La obra es, literariamente hablando, pésima. El director de la revista ultraizquierdista “Ramparts”, que fue el que más apoyó su publicación en USA en nombre del derecho a la libertad de expresión, tuvo muy serias dudas sobre si hacerlo o no, debido a su escasísimo valor literario. Sin esta obra y sin este apoyo de los partidos comunistas de todo el mundo, Hochhuth no hubiese pasado nunca de ser un dramaturgo de tercera, completamente desconocido. Recientemente, el exdirector de los servicios secretos rumanos, general Mihai Pacepa, aseguró que él mismo participó en una campaña promovida por la KGB para hacer propaganda de “El vicario”. Pero la propaganda comunista no cede terreno así como así. Recientemente, “El vicario” ha sido llevado al cine donde, como una mala película que es, y a pesar de la demagogia del tema, no ha cosechado sino un estrepitoso fracaso. Como respuesta a este panfleto, inmediatamente después de su publicación, el historiador judío Pinchas E. Lapide, que había sido cónsul general en Milán y conocía bien a Pío XII, inició un estudio que culminaría en un libro, publicado con el título “Three Popes and Jews” (Londres 1967) en el que se afirma categóricamente que la acción silenciosa y eficaz de Pío XII salvó de la muerte a unos 850.000 personas, judíos en su mayoría. Si aceptamos la cifra de seis millones de judíos muertos en el holocausto, sin la intervención de Pío XII, la cifra hubiese sido un 15% mayor. La respuesta inmediata de Pablo VI ante la ola de críticas que se inició con esta obra fue combatir la mentira con la verdad. Abrió los archivos vaticanos de la guerra. Los hechos están ahí y no son fáciles de borrar. Analicemos sólo algunos.

Primero: la encíclica “Mit brennender Sorge” (“Con profunda preocupación”). Fue publicada en 1937, siendo todavía Papa Pío XI. Pero es sabido que la inteligencia y la pluma de Monseñor Pacelli, futuro Pío XII, están detrás de esta carta. Es una durísima condena del nazismo y de sus prácticas. Se imprimió en quince imprentas clandestinas, se repartió y fue leída el mismo día, domingo 21 de Marzo de 1937, en todas las parroquias de Alemania. Costó la libertad a miles de sacerdotes, la muerte a muchos de ellos, la represión a millones de católicos alemanes y el recrudecimiento de la persecución a los judíos. Nadie que haya leído esta encíclica y sepa cómo y a que precio se difundió en Alemania, puede hablar de silencio de la Iglesia ni de Pío XII. Lo que había que decir estaba dicho cuando todavía las potencias occidentales coqueteaban con Hitler. Antes del vergonzoso acuerdo de Munich.

Segundo: Holanda, 1942. En ese año comenzaron en ese país las deportaciones de judíos. Todas las confesiones cristianas –calvinistas, luteranos y católicos– se pusieron de acuerdo para leer en domingo en las iglesias un documento conjunto contra las deportaciones. Esta vez la Gestapo se enteró e hizo saber a los jefes de las comunidades cristianas que si tal lectura se llevaba a efecto, no sólo serían deportados los judíos de religión, sino también los convertidos al cristianismo. Los únicos que no se echaron atrás, fueron los católicos, es decir, Pío XII, ahora sí, ya siendo Papa. La protesta fue leída en las iglesias católicas y la amenaza fue cumplida contra los judíos católicos. Dos de las muchas víctimas fueron Edith Stein, hoy santa y doctora de la Iglesia, y su hermana, judías conversas y monjas carmelitas, que fueron sacadas de su convento y llevadas a morir al campo de exterminio de Auschwitz. Por supuesto, las deportaciones de judíos continuaron al mismo ritmo. Pío XII quedó tan afectado por el efecto devastadoramente negativo que tuvo su condena que mandó destruir ese documento, de forma que hoy no es posible encontrar el texto de esa homilía.

Tercero: Pío XII alentó y propició una red de salvamento de judíos en la que se usaban como infraestructura conventos, iglesias y otros establecimientos católicos. Muchos religiosos y fieles perdieron la vida en esta actividad. Ya hemos visto la cantidad de judíos que, según fuentes judías, se salvaron de la muerte.

¿Alguien con información, buena voluntad y en su sano juicio podría pensar que una política de gestos hubiese sido más eficaz que una de hechos? La realidad demuestra que no.

Desde luego los líderes políticos que vivieron el problema de cerca no consideraron ni cobarde ni ineficaz la postura de Pío XII, como muestran sus declaraciones citadas anteriormente. Tampoco parece que lo viera así el rabino de la sinagoga de Roma, convertido al catolicismo, con gran escándalo entre la ortodoxia judía, después de la segunda guerra mundial, fundamentalmente por el ejemplo de Pío XII. A buen seguro no lo vieron así las personas salvadas del holocausto por la acción tan decidida como sigilosa de la Santa Sede bajo la dirección de Pío XII.

Pero no hay mayor ciego que el que no quiere ver. En el año 1998, el Papa Juan Pablo II, publicó un documento sobre la “Shoah” en el que sin falsa humildad y sin desprecio a la verdad, pide perdón por la actitud de muchos católicos que, contra el mensaje evangélico, mantuvieron, a título personal, actitudes antisemitas. Manifestando otra vez la verdad sobre la actitud de la Iglesia y de Pío XII en particular, reconoce que todos los católicos formamos parte del Cuerpo Místico de Cristo y de la Comunión de los Santos, por lo que la actitud antievangélica de algunos mancha el rostro de la Iglesia y pide perdón por ello.

Pero esta petición de perdón, necesaria por caridad, pero tal vez excesivamente rigurosa en justicia, en vez de ser agradecida, despertó una violenta y furibunda oleada de críticas, intencionadamente o no, contrarias a la verdad demostrable. La propaganda intenta imponerse a la verdad:

“El documento ha sido una ocasión perdida para condenar el silencio de Pío XII”, se puede leer en el editorial del diario Maariv en Israel. O; “Es más bien desilusionante porque no trata de la responsabilidad de la Iglesia como institución y la de Pío XII, el papa que calló sobre las persecuciones de judíos durante la segunda guerra mundial”, en el editorial del Jerusalén Post. “Hay una defensa gratuita del silencio de Pío XII y de la equivocación y la responsabilidad de la Iglesia como institución” Sentencia Elan Steinberg, director ejecutivo del World Jewish Congress en clara contradicción con las opiniones de eminentes autoridades judías contemporáneas a Pío XII y con los hechos.

¿Qué ha pasado entre las dos fechas? Lo que ha pasado es que el juicio objetivo ha dado paso, con la marcha de la historia, a la propaganda. En primer lugar la propaganda sionista. Conviene recordar que los judíos sionistas de Palestina, no tuvieron un comportamiento ejemplar durante el holocausto, pero lo utilizaron hábilmente para conseguir el estado de Israel. Y no deja de ser curioso que los sedicentes progresistas, siempre antisionistas, coreen estas y otras declaraciones cuando se trata de manchar la imagen de la Iglesia. Un brillante periodista italiano, judío, con muchas victimas del holocausto en su familia, Paolo Mieli, explicaba en el 2001: “Uno de los motivos por los que este importante papa fue crucificado –recuérdese que su crucifixión empezó en 1963- se debe al hecho de que tomó parte contra el universo comunista de manera dura, fuerte, y decidida. De una manera tal que hubo que esperar treinta años, con Juan Pablo II, para que ese estilo pudiera ser retomado adecuadamente, de una manera que fue fatal para el comunismo”. Y en esta pinza propagandista entre el sionismo –que nunca ha visto a la Iglesia con buenos ojos- y el comunismo –que siempre ha identificado a la Iglesia como un baluarte contra su triunfo- se ha visto atrapado Pío XII. Pero ya avisó Cristo que los discípulos no iban a ser mejor tratados que el maestro. Y es que la Iglesia, como Cristo, ha sido siempre vista como enemiga común por todas las ideologías, enfrentadas entre sí, que coinciden en querer hacer del hombre un instrumento para sus dioses de barro o para sus supuestos “paraísos”. Saben perfectamente dónde está el último baluarte de la dignidad del hombre.

Pero quizá la más flagrante demostración de este deslizamiento de la verdad histórica a la pura propaganda es la comparación entre los editoriales del New York Times en dos fechas.

25 de Diciembre de 1941:

“La voz de Pío XII es una voz solitaria en el silencio y en la oscuridad en la que ha caído Europa en esta Navidad. Él es el único soberano del continente que tiene la valentía de levantar su voz... Sólo el papa ha pedido respeto por los tratados, el fin de las agresiones, un trato igual para las minorías y el cese de la persecución religiosa. Nadie más que el papa es capaz de hablar a favor de la paz”.

18 de Marzo de 1998:

“Es necesario un serio análisis sobre la actuación de Pío XII... Será misión de Juan Pablo II y sus sucesores dar los pasos necesarios para reconocer el fallo de la Iglesia frente a la maldad que dominó Europa”.

Sorprendente cambio en los juicios. Pero por parte de Pío XII, ni silencio ni pusilanimidad. Hechos concretos y no gestos inútiles. No verlo así es cerrar los ojos a la verdad por intereses inconfesables. Tan absurdo como si dentro de sesenta años alguien reprochase a Juan Pablo II su silencio y pasividad ante la guerra de Irak. ¿Nos deparará algo así el futuro? ¿Habrá quien se lo crea? No tengo mucha seguridad en que las respuestas sean dos rotundos noes.

Uno no puede dejar de preguntarse lo que leeríamos si, llevado por una política de gestos efectistas, Pío XII hubiese provocado el desmantelamiento de la red de salvamento montada por el Vaticano con su bendición y aliento. Leeríamos cosas sobre la irresponsable actitud del Papa, su afán de protagonismo, su soberbia y falta de sigilo y cosas por el estilo. Y no puedo evitar que se me venga a la cabeza una actitud de esta generación ante cualquier postura de la Iglesia. Hablo de un pasaje del Evangelio de san Mateo: <<¿Con quién compararé esta generación? Es semejante a niños sentados en la plaza que, gritando a los compañeros dicen: “Os hemos tocado la flauta y no habéis bailado; hemos cantado un himno fúnebre y no habéis llorado.” Porque vino Juan que no comía ni bebía y decían: “Tiene un demonio”. Viene el Hijo del hombre, que come y bebe y dicen: “Es un borracho y un comilón, amigo de publicanos y pecadores”. Mas la sabiduría se ha justificado con sus obras[1]>>.
[1] Mateo 11, 16-19

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Tomás!

Mira esto sobre este mismo tema:

El historiador austríaco Martin Kugler, uno de los especialistas más destacados del mundo en la resistencia de los cristianos contra el nazismo, manifestó hoy en Barcelona que “en los años 60 (del siglo pasado) la KGB soviética organizó un plan para desprestigiar al Papa Pío XII, como una estrategia de ataque a la Iglesia”.

Está aquí:

http://www.cinemanet.info/index.php?option=com_content&task=view&id=214&Itemid=89