24 de mayo de 2019

Aritmética, democracia y Constitución


Una de las premisas básicas de la democracia es que los votos de todos los ciudadanos deben valer lo mismo. Pues bien, eso no pasa en España. En Soria, de promedio, por cada 24.039 votos se puede conseguir que un candidato ocupe un escaño[1]. En cambio, en Madrid, para conseguir que un candidato ocupe un escaño hacen falta, en promedio, 98.395 votos. Es decir, el voto de un ciudadano de Madrid vale cuatro veces menos que el de uno de Soria. Por si eso fuera poco, en las últimas elecciones generales ha habido nada menos que 1.547.858 votos, repartidos entre muchas provincias, que no han servido para conseguir ni un solo escaño. Es decir, tirados a la basura. El voto de esos ciudadanos ha sido inútil. ¿Parece escandaloso? ¡Sí! Al menos a mí me lo parece. Pero quien quiera saber un poco más, puede echar un vistazo a la tabla que aparece en el anexo a estas líneas. Son datos obtenidos de lo que en realidad ha pasado en estas últimas elecciones. Ni una sola especulación. Pura realidad. ¿Por qué ocurre eso?


La constitución española, en su Título III, Capítulo 1º especifica:

Artículo 68.

1. El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la ley.
2. La circunscripción electoral es la provincia. Las poblaciones de Ceuta y Melilla estarán representadas cada una de ellas por un Diputado. La ley distribuirá el número total de Diputados, asignando una representación mínima inicial a cada circunscripción y distribuyendo los demás en proporción a la población.
3. La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional.

Obedeciendo al punto 1, el Congreso se configuró con 350 diputados. Al ir a distribuir esos 350 escaños entre las provincias, se vio que, si se hacía proporcionalmente al número de habitantes, a las provincias más pequeñas no les correspondería ni un solo escaño. Por tanto, se tomó la decisión de dar a las provincias más pequeñas más escaños de los que les corresponderían por su número de habitantes, a costa de que las provincias con más habitantes tuviesen menos escaños de los que tendrían que tener. De ahí que, como puede verse en la columna “Coste de votos por escaño” del cuadro de más abajo, un escaño en Soria “cueste”, como se ha dicho, 24.039 votos mientras que uno en Madrid “cueste” 98.395 votos. Y, si se ve la lista se puede comprobar que hay una correlación bastante aproximada entre la población de una provincia y el “coste” de un escaño en votos. Es decir, cuantos más habitantes tenga la provincia en la que vivimos, más ciudadanos de segunda somos. Pero, aún así, en provincias con pocos escaños (y no con tan pocos), al aplicar cualquier regla de proporcionalidad que se aplique, hay partidos que no llegan a tener suficientes votos para comprar ni un solo escaños. Es decir, sus votos se los traga la tierra. O sea, que si nos fijamos en VOX, por tomar el partido que tiene más votos inútiles en más provincias, veremos que hay 34 provincias en las que sus votantes han empleado en total 685.022 votos sin el más mínimo resultado. Por su parte, los votantes del PSOE sólo han perdido en Melilla la exigua cantidad de 7.005 votos. El PP ha perdido 147.346 votos en 7 provincias, C’s ha perdido 164.733 votos en 11 provincias, mientras que Podemos ha perdido 542.752 votos en 27 provincias. En total, se han “desperdiciado” los votos de 1.547.858 ciudadanos, que son, ni más ni menos que el 5,9% de los votantes. El escaño más caro en estas elecciones ha resultado ser el del PP en Barcelona, que le ha costado 155.504 votos. Y el más barato ha sido también para el PP. Su escaño en Melilla le ha costado sólo 8.082 votos. O sea que el escaño más caro ha salido casi veinte veces más caro que el más barato.

Visto en conjunto, para toda España, el coste por escaño de los principales partidos que han conseguido representación en el Congreso es:

PSOE:                                         60.819 votos/escaño
PP (Junto con N+):                     65.635 votos/escaño
C’s:                                             72.572 votos/escaño
Podemos:                                    88.879 votos/escaño
VOX:                                        111.549 votos/escaño
ERC:                                           67.690 votos/escaño
JxCat:                                          71.091 votos/escaño
PNV:                                           65.771 votos/escaño
Bildu (Incluyendo Navarra):       64.710 votos/escaño

O sea, cada escaño le ha salido a VOX 1,83 veces más caro que al PSOE.

Y, ¿por qué este desaguisado? Ignoro cómo sería en 1978, pero a día de hoy, si cada provincia tuviese los escaños que le correspondiesen en proporción a sus habitantes, a Ceuta y Melilla les corresponderían 0,63 escaños, a Soria 0,67 escaños y habría otras cinco provincias que les correspondería menos de 1,5 escaños. O sea que si se redondease al número entero más próximo, 6 provincias más Ceuta y Melilla tendrían sólo un escaño. ¿Qué desaguisado es mejor, éste o el de que haya millones de ciudadanos de segunda y de votos inútiles? Yo creo que esto último es un disparate sin sentido. Y, por si fuera poco, vulnera el artículo 68.1 de la Constitución que dice:

“El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la ley”.

Y, ¿tiene arreglo este sinsentido? Sin modificar el punto 2 del artículo de la Constitución antes citado, imposible. Pero se podría arreglar sin ningún problema si se modificase la Constitución en ese punto fijando a todo el territorio español como circunscripción única. Entonces, en las últimas elecciones, el voto de todo ciudadano hubiese valido lo mismo. Un escaño hubiese valido para todos 75.318 votos y no se hubiese desperdiciado ningún voto de ningún ciudadano.

La Constitución tiene dos mecanismos de modificación, uno “duro” y otro “blando”. El duro está reservado para las cuestiones medulares de la misma[2]. Pero para decidir modificar la definición de circunscripción basta con el “blando”. El “blando” requiere que la modificación sea apoyada por 3/5 del Congreso (210 diputados) y del Senado (160 senadores) y, posteriormente, si lo pidiese más de un 10% de los representantes de cualquiera de las dos cámaras, un referéndum para su aprobación. Así se han llevado a cabo dos modificaciones de la Constitución desde 1978, sin que en ninguna de las dos haya sido necesario el referéndum. La primera para la entrada de España en la Unión Europea y la segunda para la estabilidad presupuestaria. Y, ¿por qué no se ha llevado a cabo una modificación del Artículo 68.2 de la Constitución, citado más arriba, en el sentido que estamos señalando aquí[3]? Bueno, nunca en la historia de esta Constitución ha habido un partido que tuviera la posibilidad de llevar a cabo esta reforma sólo y aunque en casi todas ellas –excepto en la legislatura fantasma, la que no llegó a formar gobierno, y en la actual– hubiese bastado que se pusiesen de acuerdo el PP (o UCD en su momento) y el PSOE. Pero los intereses partidistas jamás permitieron que una cosa así se produjese. En la legislación actual podría hacerse con un acuerdo tripartito en el que PSOE y PP serían necesarios y tendría que unirse, además, o C’s o Podemos para hacerlo posible. Y, la verdad, me parece muy poco probable que algo así pueda ocurrir. Máxime teniendo en cuenta que contaría con la furibunda oposición de ERC, JxCat, PNV y Bildu ya que a estos partidos cada escaño les ha costado respectivamente 67.690, 71.091, 65.771 y 64.710 respectivamente, mientras que con la circunscripción única les costaría, como a todos, 75.318 votos y, naturalmente, se opondrían como gato panza arriba a devaluar sus votos. Y dado que su apoyo en el Congreso es clave para que el PSOE pueda gobernar, es más que dudoso que este partido apoye una modificación así. Así que madrileños, barceloneses, valencianos, sevillanos y otros ciudadanos de provincias grandes[4], así como los votantes a determinados partidos en según qué provincias, nos tendremos que seguir resignando a ser ciudadanos de segunda. Lo que no estaría de más es que el Centro-Derecha votase estratégicamente, para lo que ya propuse un método en un envío anterior (véase el post del 10 de Mayo de 2019 con el título de “Cómo conseguir (tal vez) batir a la izquierda en el futuro sin limitar las opciones de los votantes de Centro-Derecha”).

Pero ya puestos a soñar, no me resisto a poner aquí cuál sería el sistema electoral que más me gustaría a mí. Sería un sistema con circunscripción unipersonal y elección por mayoría a dos vueltas. No es ninguna utopía. Es el sistema que hay en el Reino Unido o en Francia. Entre otras muchas ventajas, este sistema acabaría con el sistema de listas cerradas que, en la práctica, hace inevitable la disciplina de voto y con ella, la partitocracia que es, creo, una de las mayores lacras de la democracia. Para ello, bastaría también con una reforma constitucional por el método “blando”, cambiando los artículos 68.2 y 68.3[5]. Pero claro, pretender que los partidos acaben con la partitocracia es como pedirle peras al olmo.


Anexo: Votos inútiles y valor del voto
Votos perdidos
Coste de votos por escaño

       de
PSOE
PP
C's
VOX
UP
TOT Izq
TOT CD
TOTAL
Votos/Esc
Valor
de cada
voto en
En  
n veces
menos
Soria
8.475
4.848
4.459
4.459
13.323
17.782
24.039
1,00
Teruel
8.305
8.236
8.236
8.305
16.541
25.313
1,05
Melilla
7.005
4.352
5.697
1.290
8.295
10.049
18.344
26.426
1,10
Segovia
11.429
8.879
8.879
11.429
20.308
29.830
1,24
Ávila
14.586
7.666
7.666
14.586
22.252
33.167
1,38
Palencia
12.370
9.705
9.705
12.370
22.075
34.371
1,43
Zamora
12.809
9.115
9.115
12.809
21.924
35.806
1,49
Ceuta
8.123
4.530
9.079
1.822
1.822
21.732
23.554
37.320
1,55
Cuenca
16.441
12.734
9.439
9.439
29.175
38.614
39.055
1,62
Huesca
13.309
17.004
17.004
13.309
30.313
40.305
1,68
Álava
24.304
7.039
5.587
0
36.930
36.930
43.189
1,80
La Rioja
16.156
2.607
2.607
16.156
18.763
43.560
1,81
Orense
20.470
9.708
20.127
20.127
30.178
50.305
44.761
1,86
Lugo
17.654
11.386
20.127
20.127
29.040
49.167
45.466
1,89
Guadalajara
23.454
17.453
17.453
23.454
40.907
46.209
1,92
Huelva
33.904
0
33.904
33.904
51.064
2,12
Salamanca
26.765
16.465
16.465
26.765
43.230
51.606
2,15
Burgos
24.267
27.262
27.262
24.267
51.529
53.132
2,21
Almería
53.185
2,21
Lérida
11.103
19.022
5.981
18.603
18.603
36.106
54.709
53.475
2,22
Las Palmas
38.091
0
38.091
38.091
56.895
2,37
Albacete
33.891
24.730
24.730
33.891
58.621
57.211
2,38
Castellón
37.483
0
37.483
37.483
57.519
2,39
Ciudad Real
26.830
26.830
0
26.830
57.548
2,39
Baleares
58.042
2,41
Gerona
12.319
33.826
10.668
36.910
36.910
56.813
93.723
59.644
2,48
Cáceres
25.813
24.128
24.128
25.813
49.941
60.496
2,52
Toledo
41.777
41.777
0
41.777
64.725
2,69
Valladolid
38.993
38.993
0
38.993
65.455
2,72
Tarragona
21.283
20.032
0
41.315
41.315
66.351
2,76
Badajoz
38.094
38.094
0
38.094
66.396
2,76
Guipuzcoa
20.613
11.723
6.683
0
39.019
39.019
66.971
2,79
Cantabria
39.945
36.555
36.555
39.945
76.500
70.134
2,92
León
33.449
34.794
34.794
33.449
68.243
70.457
2,93
Cádiz
70.798
2,95
Tenerife
31.307
0
31.307
31.307
71.109
2,96
Navarra
17.660
0
17.660
17.660
71.167
2,96
Alicante
71.389
2,97
Málaga
71.410
2,97
Granada
72.552
3,02
Pontevedra
27.028
0
27.028
27.028
73.996
3,08
Murcia
74.238
3,09
La Coruña
37.950
37.950
37.950
75.275
3,13
Jaén
46.856
40.682
40.682
46.856
87.538
75.411
3,14
Córdoba
76.312
3,17
Zaragoza
76.375
3,18
Vizcaya
49.601
21.201
15.792
0
86.594
86.594
83.849
3,49
Asturias
85.601
3,56
Sevilla
90.030
3,75
Barcelona
91.937
3,82
Valencia
93.814
3,90
Madrid
98.395
4,09
TOTAL
7 M
147 M
165 M
685 M
543 M
551 M
997 M
1.548 M
75.318



[1] Todos los datos que se den sobre el coste en votos por escaño están influidos por la abstención. Tomemos dos provincias A y B ambas con el mismo número de votantes potenciales y con el mismo número de escaños. Si en A la abstención es más alta que en B, A tendrá menos votantes reales que B y, por tanto, con menos votos “compraría” los mismos escaños. Es decir, en A, por tener más abstención el valor del voto sería mayor. En un caso extremo, si en Madrid, todos se abstuvieran menos yo, un único voto, el mío, “compraría” los 37 escaños de la provincia.
[2] El mecanismo duro de modificación supone que una modificación deba ser aprobada por 2/3 de cada una de las Cámaras, disolución de las mismas, nuevas elecciones y nueva aprobación por 2/3 de cada Cámara en las nuevas Cortes Generales. Y tras todo esto, referéndum obligatorio en toda España. Es aplicable a una revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II.
[3] Bastaría con que dijera: “2. La circunscripción electoral es única para toda España y abarca todo el territorio nacional”.
[4] Concretamente, los votos de los habitantes de las provincias de Granada, Pontevedra, Murcia, La Coruña, Jaén, Córdoba, Zaragoza, Vizcaya, Asturias, Sevilla, Barcelona, Valencia y Madrid, valdrían menos de la tercera parte del valor del voto de los habitantes de Soria. Las provincias citadas concentran más de la mitad de la población española.
[5] Podría quedar:
“2. Habrá tantas circunscripciones como escaños en el Congreso de los Diputados. Por tanto, cada circunscripción será unipersonal. La ley fijará cada circunscripción de forma que el número de votantes potenciales de cada una sea similar.
3. La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo al criterio mayoritario a dos vueltas. Si un partido obtiene más del 50% de los votos en una circunscripción, su candidato será elegido sin necesidad de una segunda vuelta. En el caso de que ningún partido alcanzase el 50% de los votos, se celebrará, en un plazo definido por ley, una segunda vuelta en la que concurrirán únicamente los candidatos de los dos partidos más votados, resultando elegido el más votado”.