18 de julio de 2017

El triste sistema fiscal español

Hoy leo una noticia en Expansión que no puedo dejar de comentar. Podéis leerla en el link de más abajo (o, más completa, en el Expansión de papel). España está en el puesto 28, sobre los 35 de la OCDE, en el Índice de Competitividad Fiscal elaborado por la Tax Foundation, uno de los think tanks más influyentes del mundo en el campo fiscal. Este índice, como su nombre indica, pretende medir la capacidad de atracción de inversión a un país por sus políticas fiscales. El índice mide 40 variables, es decir, no se centra únicamente en la presión fiscal, sino en la equidad de su aplicación, su simplicidad de aplicación, y un largo etc. de aspectosPor supuesto, hay otros factores, además de los fiscales, que pueden hacer más o menos atractivo un país para la inversión extranjera, pero el aspecto fiscal es, sin duda, de enorme importancia. Ahí estamos, en la cola del pelotón, con 58,9 puntos que se sitúan entre los 100 de Estonia y los 43,2 de Francia, pasando por los 82,1 de Suecia, los 70,9 de Noruega, los 70 de Irlanda o los 67,4 de Dinamarca. Si bien es cierto que desde el año pasado hemos mejorado cuatro puestos desde el año pasado, todavía somos el 8º por la cola. El artículo en papel (no aparece en el link), aclara algunas de las cosas que hacen que Estonia esté en el primer puesto. Dice: “Primero, su Impuesto de Sociedades no se aplica sobre beneficios, sino sobre el reparto de dividendos (aplausos míos). En segundo lugar, el equivalente a su IRPF es muy sencillo, con un tipo general del 20% que se aplica a partir de un mínimo exento (aplausos estrepitosos acompañado de bravos). El tercer punto: si sistema de impuestos (sobre bienes inmuebles) se aplica sobre el valor del suelo y, como critica el informe en relación a España, No en función de las valoraciones arbitrarias elaboradas por un catastro público (Pateo en el suelo con los pies, que es lo único que me queda, en manifestación de entusiasmo) Por último, el estudio destaca el modelo de fiscalidad territorial de la república báltica, que exime al 100% el pago de impuestos por los beneficios obtenidos en el extranjero (¡¡¡¡Uauuuuuuuu!!!! Ya no sé con qué aplaudir. ¿Con las orejas?)”. El PIB de estonia ha tenido un crecimiento interanual al primer trimestre de 2017 del 4% y viene experimentando una progresión impresionante.  Claro, esto sólo se puede conseguir teniendo un estado delgado, casi atlético y no uno que se parezca al monstruo Hobba de la guerra de las galaxias, como el de Francia. Al hilo de esto, me voy a permitir un breve comentario y una reflexión no tan breve.

El breve comentario: ¿Os imagináis a qué puesto bajaríamos con una coalición PSOE-Podemos en el gobierno? Cosas veredes amigo Sancho.

La reflexión no tan breve. En febrero del año pasado, el fisco francés reclamó a Google 1.600 millones de € porque, supuestamente, había evadido impuestos en Francia (último de la lista) para ponerlos en Irlanda (puesto 14). Esto viene a cuento de una moda, impulsada por países como Francia que ha dado en acusar a ciertas empresas multinacionales de algo eufemísticamente llamado “Planificación fiscal agresiva”. Que significa que una empresa, analizando la legislación fiscal vigente en los países en los que opera y cumpliendo con ella el pie de la letra, planifica su fiscalidad de forma que pague menos impuestos. Por supuesto, esto desata la furia de países como Francia que quieren jugar a con dos barajas. Tener un absolutamente incompetitivo sistema fiscal y que las multinacionales pongan, aunque la ley no les obligue a ello, sus beneficios en su país, para colaborar con la Grandeur de la France. Claro, Google reclamó esa reclamación y, mira tú por donde, la Grandeur de la France se mostró por otro lado: en la independencia de su poder judicial, que hace unos días ha dado la razón a Google. Podéis ver la noticia en el segundo link.

Moraleja: Si Europa quiere ser de verdad Europa, lo primero que tiene que hacer es armonizar sus políticas fiscales, tanto por los ingresos como por los gastos, porque si no lo hace, le resultará imposible hacer una legislación fiscal que acepten franceses y estonios. Pero, claro, esto es algo que requiere una importante cesión de la soberanía nacional y Europa quiere ser Europa, pero sin ser Europa, lo que resulta más complicado que la cuadratura del círculo. Y por eso, entre otras cosas, está fracasando. Nunca debió empezarse el proceso de muchos países jugando al soy, no soy, sino unos pocos que VOLUNTARIAMENTE, quisiesen jugar, de verdad, al soy Europa, y a muerte.


http://globovision.com/article/justicia-francesa-da-razon-a-google-que-evita-pagar-1-100-millones-de-euros-de-impuestos

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