12 de diciembre de 2010

Sobre planetas extrasolares, supertierras y posibilidad de vida extraterrestre

Tomás Alfaro Drake

Hace ya algunas entradas hablé de cómo los científicos que, por los motivos personales que fuese, querían negar a Dios a toda costa, acudían a argumentaciones no científicas disfrazándolas de científicas para contagiarles la respetabilidad de la ciencia. Concretamente hablé de la teoría de los multiversos para evitar tener que aceptar un universo de diseño que implicase un diseñador. (véase la entrada “Cuando la ciencia deja de ser ciencia” 10 Octubre del 2010)

Hoy me voy a centrar en otro tema. Piensan estos científicos nihilistas que si la vida y la inteligencia fuesen fenómenos ubicuos en el universo, esto pondría en entredicho la idea de Dios. Al final de este artículo me adentraré en este punto: ¿Si existiese vida e inteligencia extraterrestre, descartaría esto la idea de Dios? Ellos parece que piensan que sí y, por eso se afanan por encontrar “pruebas” de que el universo hierve en vida e inteligencia extraterrestre. Y los periódicos, expresión siempre del pensamiento dominante –aunque a ellos les guste parecer críticos– se apresuran a amplificar estas noticias. El jueves 29 de Octubre, apareció en el mundo, a toda plana, un artículo con el titular de “Un universo lleno de planetas como nuestra Tierra”, con el siguiente subtítulo, no menos sensacionalista: “Astrónomos afirman que uno de cada cuatro ‘soles’ tiene mundos habitables”. ¿Cuál es la realidad de todo esto? Puede leerse en el Investigación y Ciencia de este mes de Octubre, algunos de cuyos datos comento.

Hasta ahora, se han descubierto 490 planetas extrasolares. De ellos, la inmensa mayoría son enormes gigantes gaseosos parecidos a Júpiter, incapaces de desarrollar o alojar vida. Es cierto que el sistema utilizado para encontrar planetas en otras estrellas, prima encontrar este tipo de planetas. Pero de esos 490, sólo 3 no responden al patrón del gigante gaseoso. Parecen ser más pequeños y formados de material rocoso, aunque todos ellos bastante mayores que la Tierra. Tal vez por eso han dado en llamarles “supertierras”. Veamos algunas de las características de estas 3 “supertierras”.

La primera “supertierra” descubierta, en el año 2005, se llama GJ 876d. Tiene una masa 7,5 veces la terrestre, no se conoce su diámetro y tarda 2 días en dar una vuelta alrededor de su estrella. Con estos datos y tirando un poquito de mis conocimientos de física puedo decir que para tener un “año” de 2 días, una de dos, o su estrella tendría que tener unas 33.000 veces más masa que nuestro sol o la distancia a su estrella tendría que ser de tan sólo un 3% de la que hay entre la Tierra y el Sol. En cualquiera de estos dos casos cualquier ser vivo que pululase por su superficie quedaría inmediatamente achicharrado. Es decir que en esta “supertierra”, la vida sería absolutamente imposible.

La segunda “supertierra” –COROT-7b– tiene una masa 4,8 veces la de la Tierra, con un radio 1,7 veces mayor y su “año” dura 20 horas. Para conseguir esta proeza de velocidad, su estrella tendría que tener una masa 191.000 veces la del Sol u orbitar a una distancia del 1,7% de la distancia de la Tierra al Sol. El resultado es el mismo. La vida en esa “supertierra” es una misión imposible.

La tercera y última “supertierra” –GJ 1214b– tiene una masa de 6,55 veces la terrestre con un radio de 2,7 veces el de nuestra tierra. Orbita alrededor de su estrella en un día y medio. Como cabe esperar, si comparamos estos datos con los dos anteriores, su estrella tendría que tener una masa de 53.000 veces la de nuestro Sol u orbitar a un 2,7% de la distancia a la que lo hacemos nosotros alrededor del Sol. Ni que decir tiene que la vida tampoco sería posible en esta “supertierra”.

Eso es todo. Deducir de estos datos empíricos que “el universo está lleno de planetas como nuestra Tierra” o que “uno de cada cuatro ‘soles’ tiene mundos habitables”, me parece una tomadura de pelo. Es cierto que los métodos de detección de planetas priman el hallazgo de planetas grandes y cercanos a sus estrellas, pero el hecho es el que es. De los 490 planetas extrasolares encontrados, sólo 3 pueden calificarse como “supertierras” y de estos tres, ninguno tiene, ni de lejos, las características necesarias para la vida. En el 2009 entró en órbita el observatorio espacial Kepler, que tiene como una de sus misiones la búsqueda de planetas extrasolares y que va equipado con sistemas que permitan la detección de planetas más pequeños y más alejados de sus estrellas. Puede que encuentre planetas más parecidos a la Tierra que los que ahora se conocen, pero eso no pasa de ser una posibilidad.

Pero, aunque apareciesen estas tierras “clónicas”, son muchas más las condiciones que deben de cumplirse para que un planeta pueda producir y mantener la vida (a partir de ahora, a un planeta capaz de acoger y mantener la vida le llamaré “vitable”). Veamos algunas de ellas: a) un campo magnético de unas características muy estrictas, b) un sistema planetario con un número y distribución de planetas muy peculiar, c) un tipo de estrella muy especial, d) una explosión de supernova que se haya producido a una distancia y en un tiempo muy precisos, e) una posición de la estrella en la galaxia dentro de límites muy estrechos, f) una galaxia de unas características muy especiales que, además g) pertenezca a un cúmulo de galaxias extraordinariamente atípico, etc., etc., etc.

Puede argüirse que en el universo hay un número asombrosamente grande de estrellas y que, entre tantas estrellas, habrá bastantes que cumplan con todas esas características. Efectivamente, en todo el universo se estima que hay unas 100.000 millones de galaxias con unas 200.000 millones de estrellas cada una. Esto da un número escalofriante de estrellas. Un 2 seguido de 22 ceros, número que soy incapaz de nombrar. Pero si para que se produzca un fenómeno son necesarias 10 condiciones con un 1% de probabilidad de producirse cada una de ellas, la probabilidad de que se den todas y que, por tanto, se produzca dicho fenómeno, es menor que el número de estrellas antes mencionado. Cada una de las condiciones que acabo de enumerar en el párrafo anterior como necesarias para que un planeta sea vitable, tiene una probabilidad de cumplirse muy inferior al 1%, por lo que toda esa ingente cantidad de estrellas, posiblemente no basten para tener una probabilidad razonable de que en una de ellas haya un planeta vitable.

Pero, aún así, supongamos, contra la ley de probabilidades, que hubiese unos cuantos millones de planetas vitables. Que un planeta sea vitable es condición necesaria, pero en modo alguno suficiente, para que aparezca la vida. Y la vida es un fenómeno que, según todos los datos empíricos recogen, requiere un conjunto bastante numeroso de condiciones, cada una de ellas con bajísima probabilidad de darse. Por lo tanto, aún con la graciosa concesión de que hubiese varios millones de mundos vitables, de nuevo, la estadística apunta hacia lo improbable de la existencia de vida extraterrestre.

Pero, y siguiendo con concesiones graciables, entre la existencia de vida y la de organismos superiores capaces de tener una anatomía, véase un cerebro, que pueda servir de soporte a la inteligencia, media un abismo inaudito. Mucho mayor que el que puede haber entre un patinete y una lanzadera espacial, considerados ambos como medios de transporte. Por último, ese organismo dotado de un cerebro capaz de soportar la inteligencia no sería más que el hardware. Un organismo así sería tan estúpido como un ordenador sin software. Y el software de la inteligencia, en este mundo en el que habitamos y en donde existe la inteligencia, es prácticamente imposible que haya surgido de la mera biología. (ver entradas a este blog “Definamos la inteligencia” y “El coste de un cerebro desproporcionado” en Julio y Septiembre del 2008, respectivamente).

Ha llegado ahora el momento de plantearse la pregunta propuesta al principio de este artículo: ¿Si existiese vida e inteligencia extraterrestre, descartaría esto la idea de Dios? la respuesta es, desde luego, que no. ¿Qué impediría a un Dios Omnipotente, si quisiese, haber hecho con su poder que en este inmenso universo hubiesen aparecido más seres inteligentes? Nada en absoluto. De hecho, ha creado más seres inteligentes. Enormemente más inteligentes que nosotros. Los ángeles. Cierto que los ángeles están “fuera” de este universo o, si se prefiere, en otras dimensiones más altas que las cuatro dimensiones de nuestro espacio-tiempo. pero, ¿por qué no podría haber creado en este universo “nuestro” más seres rotados de inteligencia? Cierto que esto obligaría a ver desde una nueva óptica muchos temas teológicos, pero, ¿alguien puede extrañarse de que la infinitud de Dios nos obligue a replantearnos muchas cosas sobre Él? Nunca sabremos suficiente de nuestro Dios y por lo tanto, siempre puede sorprendernos y, de hecho, siempre nos sorprende. Más aún, si lo entendemos demasiado bien no es Dios.

Yo, personalmente, creo que en este universo no hay más vida inteligente que la nuestra. Y no lo creo así porque me parezca incómodo o molesto que la haya. Si creo que no hay más vida inteligente que la nuestra, es por los motivos estadísticos racionales expuestos más arriba. Pero me parecería apasionante que la hubiera, para poder conocer más acerca de nuestro designio en el universo compartiendo impresiones con ellos. Desgraciadamente la comunicación sería difícil. Aún si la estrella con vida inteligente estuviera en nuestra galaxia, y dado que ésa tiene un diámetro d unos 100.000 años luz, la distancia hasta ella podría ser del orden de las decenas de miles de años-luz. Es decir, si les hiciésemos una pregunta, recibiríamos la respuesta unos 40 o 50.000 años más tarde. No es fácil cambiar impresiones en estas circunstancias.

Cuando he expuesto esta opinión mía a otras personas –la de que no hay otra vida inteligente en el cosmos que la nuestra–, muchas me han hecho una pregunta interesante. Si estamos sólo nosotros en este inmenso universo ¿por qué un cosmos así, con 100.000 millones de galaxias de unos 100.000 años-luz de diámetro, con unos 200.000 millones de estrellas cada una, separadas entre sí por varios millones de años-luz, estructuradas en cúmulos de galaxias que a su vez se agrupan en supercúmulos, etc.,? ¿No bastaría con un universo más modesto, adaptado a nuestra pequeñez? Me gusta contestar con unos versos del poeta Fernando Pessoa:

“...porque yo soy del tamaño de lo que veo
y no del tamaño de mi estatura”.

Ese Dios al que los científicos nihilistas quieren borrar del mapa, nos ha hecho de pequeña estatura, es cierto, pero nos ha regalado una inteligencia con una vista penetrante que puede “ver” toda esa inmensidad. Un día, volando en el crepúsculo en un avión que iba por encima de las nubes, veía desde arriba, a través de mi pequeña ventanilla, el maravilloso espectáculo del brillo rosáceo de las enormes masas algodonosas que se perdían en el horizonte. Me acababa de dar un paseo por el avión y todo el mundo dormía. Pensé agradecido: Dios mío, ¿todo este espectáculo para que lo vea yo sólo? ¿No es un desperdicio? Entonces s me vino a la cabeza, como un relámpago, la siguiente idea: Dios no es economista. Efectivamente, la economía es la ciencia de los recursos escasos y nosotros, los humanos, aunque no sepamos nada de economía, somos todos economistas, porque sabemos que no podemos conseguirlo todo. Por eso dimensionamos las cosas al mínimo. Si no necesitamos una casa grande, compramos una pequeña, porque si no, no nos llega para otras cosas necesarias. Y así con todo. Y le atribuimos a Dios nuestra visión económica –o tacaña, si se prefiere– de la vida. ¿Por qué iba a hacer un universo innecesariamente grande? Pero Dios no es economista. Le cuesta igual crear un universo cutre que uno grandioso. Además, ¿es innecesario para el hombre un universo inmenso? Creo que no. Si Dios nos hubiese regalado una inteligencia raquítica, un universo como el que tenemos sería “como dar margaritas a los cerdos”. Pero, por amor, nos ha dado una inteligencia de titanes capaz de “ver” un horizonte inimaginable. Si después hubiese hecho el universo con tacañería, nos hubiese condenado a una estrechez parecida a la de una ballena que tuviera que vivir en una pecera. Dios nos ha regalado una inteligencia portentosa junto a un cuerpo ridículamente pequeño de estatura, para que, al descubrir ese universo en el que a cada respuesta aparecen diez nuevas preguntas y ver la desproporción entre lo que vemos y nuestra estatura, nos asombremos de su grandeza y de su amor y anhelemos ardientemente ver un día en Él todos los secretos y conocer a través de Él todas las respuestas. Porque, además de la inteligencia de titanes, nos ha dado la capacidad de contemplarle y de amarle en respuesta a su amor. Por eso el universo es tan impresionante, aunque sólo nosotros estemos en él. Si los científicos nihilistas quieren negar a Dios a través de deformar la ciencia para que deje de ser ciencia, allá ellos. Pero no podrán arrebatarme mi certeza acerca de la grandeza y el amor de Dios.

2 comentarios:

Juan-Luis dijo...

ESte tema siempre me ha llamado la atención. Respecto a los extra-terrestres, comparto tu opinión. Es más, siempre he pensado que, si existiesen y no creyesen en Dios, la situación sería teológicamente parecida al descubrimiento de América u Oceanía...

Por lo demás, al respecto de las "condiciones" ¿de dónde has sacado la lista? ¿Del Inv. y Ciencia? Me sorprende. Te comento en mayúsculas.

a) un campo magnético de unas características muy estrictas, CIERTO, Y MUY OLVIDADO, AUNQUE HAY EXPERIMENTOS CON BACTERIAS QUE PARECEN CUESTIONARLO COMO CONDICIÓN SINE QUANON

b) un sistema planetario con un número y distribución de planetas muy peculiar, NO ENTIENDO LA NECESIDAD DEL SISTEMA PLANETARIO ¿ESTABILIDAD GRAVITATORIA, QUIZÁ?

c) un tipo de estrella muy especial, OK

d) una explosión de supernova que se haya producido a una distancia y en un tiempo muy precisos, OK, NECESIDAD DE "LADRILLOS QUÍMICOS".

e) una posición de la estrella en la galaxia dentro de límites muy estrechos, ¿POR? ME IMAGINO QUE LO MISMO, ESTABILIDAD GRAVITATORIA. CERCA DEL NÚCLEO DE LA GALAXIA ES TODO VORÁGINE. Y LEJOS NO HAY ESTRELLAS NI POSIBILIDAD DE NOVAS ¿QUIZÁ ES POR ESTO?

f) una galaxia de unas características muy especiales ESTO NO LO ENTIENDO.

que, además g) pertenezca a un cúmulo de galaxias extraordinariamente atípico, TAMPOCO LO ENTIENDO.

Por cierto. Tus cálculos sobre las masas y distancias de las estrellas son un precioso ejercicio de física para alumnos de bachillerato. Me lo apunto, no se me había ocurrido. jejejeje.

Anónimo dijo...

Hola Juan Luis, soy Tomás:

Todo este tema lo traté en dos entradas que forman parte de la serie de más allá de la ciencia y que aparecieron el 24 de Febrero del 2008 y el 9 de Marzo del 2008 con los títulos de "La Vía Láctea, nuestro inmenso castillo" y "La Tierra, nuestro pequeño gran nido". Pero a continuación te digo algunas cosas al respecto.

La fuente de casi todo lo que digo en ellos está en un libro titulado "El planeta privilegiado"
cuyos autores son Guillermo Gonzalez y Jay W. Richards. La excepción es lo de la explosión de supernova cercana en un tiempo determinado, que lo leí en Investigación y Ciencia, pero no sabría precisar en qué número.

a) La condición del campo magnético proviene de que es un escudo para las radiaciones muy energéticas de partículas cargadas provenientes del sol. Parece ser que sin esa pantalla esas radiaciones serían letales para la vida en sus primeros estadios. No hay que olvidar que una bacteria ya es una vida bastante evolucionada aunque a primera vista parezca que no. No obstante, ninguna condición es sine que nos sino más bien sine que muy difícil.

b) El sistema planetario lo que procura, con una mezcla de gigantes exteriores y planetas del tamaño de la tierra muy cercanos, es más bien una protección contra meteoritios y otros cuerpos sólidos.

c) tipo de estrella muy especial OK.

d) Más que necesidad de ladrillos químicos es que el frente de choque de una explosión de supernova crea en su interior una zona de lo que pudiéramos llamar "calma cósmica".

e) es por lo que tú dices y, además, porque es necesario que el planeta este, en el momento de la aparición de la vida en una zona intermedia entre los brazos galácticos para que no haya demasiado "jaleo en la zona".

f) Galaxia muy especial: 1º Espiral, en una galaxia elíptica o irregular, que son la mayoría, es muy difícil que aparezca la vida, porque los planetas son robados de sus estrellas con mucha frecuencia por mareas gravitatorias.

g) En un cúmulo de galaxias típico, con muchas galaxias muy apiñadas, que son los normales, es normal que se produzcan colisiones de galaxias, lo que acabaría con toda vida por mareas gravitatorias que barrerían a todos los planetas de sus estrellas, El grupo local es un cúmulo muy poco densamente poblado.

Dicho esto, nada de todo lo anterior hace IMPOSIBLE la vida pero sin ello, sería todavía más difícil su aparición.

Me alegro que el ejercicio de física te haya gustado. Creo que está bien, pero si tú me lo confirmas te lo agradecería.

Un fuerte abrazo.

Tomás