9 de abril de 2015

A raíz de las elecciones andaluzas

Aunque los resultados de las elecciones andaluzas ya no son actualidad, creo que las conclusiones que se pueden sacar de ellas sí, de modo que ahí van.

Antes de decir lo que quiero decir voy a empezar por presentar algunos datos comparativos de estas elecciones andaluzas y las de 2012.

Partidos
2015
2012

Votos ajustados[1] (Miles)
Escaños
Vot./Esc
Votos (Miles)
Escaños
Vot./Esc
PSOE
1360
47
28,9
1523
47
32,4
PP
1027
33
31,1
1567
50
31,3
Podemos
569
15
37,9



C’s
356
9
39,6



IU
264
5
52,8
437
12
36,4
PP+CS
1383
42
32,9



PSOE+ Pod+IU
2193
67
32,7
1960
59
33,2

Con este cuadro delante creo que se pueden ver claras algunas cosas importantes.

1ª Que los partidos necesitan más votos por escaño cuanto más pequeños son.
2ª Que el PSOE, que ha caído sólo de forma ligera en votos, ha bajado notablemente el coste de votos por escaño, mientras que el PP, que ha tenido un fuerte bajón en votos, prácticamente el coste en votos de un escaño se ha mantenido.
3ª Que mientras en el conjunto de los partidos de “estatalistas” ha mejorado, gracias al PSOE, el coste en votos por escaño en 500, en el conjunto de los “liberales”[2] ha empeorado en 300. Es decir la diferencia en coste de votos por escaño ha abierto un gap de 800 votos por escaño.

Todo esto no hace sino confirmar algo que ya sabíamos: a saber, que la ley de Hont castiga severamente la dispersión de voto y que ese castigo es mayor si un partido pierde votos frente a otro de su mismo bloque. Eso es lo que le ha pasado al PP.

Pensemos ahora en cómo se manifestaría este fenómeno a nivel del Parlamento de España. La ley de Hont es tanto más severa cuantos menos escaños hay por circunscripción. Ahora bien, en el parlamento andaluz la provincia que más escaños aporta es Sevilla con 18 y las que menos Huelva y Jaén con 11. Sin embargo, al nivel del Parlamento de España, sólo hay 5 provincias con 11 o más escaños y hay 18 provincias que aportan 4 o menos escaños, además de Ceuta y Melilla que aportan 1 escaño cada una. Parece claro que la ley de Hont será mucho más severa a nivel España que a nivel Andalucía. Por tanto, penalizará más la división de voto. Y eso es exactamente lo que va a pasar si los votantes “naturales”[3] del PP, aunque estén quejosos o hasta indignados, se dedican a “castigarle”. Se acabarán castigando a sí mismos (y, de paso, a mí). Porque al necesitar C`s más votos para ganar un escaño, por cada escaño que gane, le quitará al PP, digamos, 1,2 (suponiendo que esos votantes descontentos o cabreados voten a C’s, porque si votan en blanco o a un partido del otro bloque, la cosa se pone peor). Y esto puede ser la diferencia que haga que acabemos gobernados por una preciosa coalición PSOE, Podemos y IU. Cuando digo coalición, no me refiero a que Podemos o IU entren en el Gobierno, sino que hagan que sea necesario contar con ellos para gobernar y “vendan” su apoyo a cambio de políticas que les son afines”.

Otto von Bismarck afirmaba: “Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido”. Pues tal vez estemos a punto de lograrlo. Porque cada vez que en España ha gobernado un gobierno de izquierdas, la ha dejado al borde de la ruina. Felipe González nos dio un buen palo. Parecía imposible que consiguiésemos entrar en Europa. Pero vino Aznar y, con todo lo que haya podido hacer mal, nos metió en ella. Vino el PSOE de Zapatero y nos dejó todavía más abajo de lo que lo hizo Felipe González. Porque el PSOE de Felipe González era un PSOE que lo que se planteaba era hasta qué punto serían mejor políticas del tipo de subir más los impuestos y hacer una mayor redistribución de la renta y cosas por el estilo. Pero aceptaba, al menos aparentemente, que el juego era el de la “libre” empresa. De hecho, aunque muy a su pesar, hizo una reconversión industrial impresionante en la que privatizó muchas empresas públicas. Podría decirse que el PSOE de Felipe González era un partido socialdemócrata. Zapatero no. Zapatero es gramsciano antisistema y esa fue su agenda cuando gobernó. No tan abiertamente como Pablo Iglesias, ciertamente. A él le tocaba otro papel. Todavía la estrategia gramsciana estaba en la fase de disimulo[4]. Muchas veces he oído decir lo de que Zapatero es tonto. Y siempre he dicho lo mismo: No tiene un pelo de tonto. Sería tonto si pretendiendo hacer de España una gran Nación hubiese hecho lo que hizo. Pero su propósito era bien otro. Ha logrado transformar el PSOE y su electorado en un partido más radical de izquierdas, ha creado un problema de aúpa en Cataluña y ha instalado en España una serie de lacras morales sin precedentes. Si esos eran sus objetivos –y creo que lo eran– lo ha hecho muy bien para lograrlos. Así que de tonto, nada. Y dudo mucho que Pedro Sánchez quiera invertir esa tendencia porque el virus del gramscianismo ya está inoculado en el PSOE, en su electorado y en otros muchos estamentos de España.

Decía que Zapatero nos dejó más cerca del suelo que Felipe González. Más cerca y en picado. Llegó al Gobierno Rajoy y, con enorme esfuerzo y desgaste, hizo que el avión en barrena cambiase la tendencia, no sin que chirriasen todos los tornillos del fuselaje, claro, y, tras rozar el suelo por milímetros, empezase un duro y laborioso ascenso. Pero, ¡oh deporte nacional!, sus propios votantes “naturales” le ponen a caldo porque no ha hecho las cosas exactamente como ellos querían. Y dicen que van a ejercer un voto de “castigo”, a pesar de que en todo el extranjero y parte de España se recupera la confianza en nuestra Patria. Que la izquierda coreada por una prensa, también atacada en su mayoría del virus del gramscismo, aunque no se lo haya diagnosticado, diga que todo, absolutamente todo se ha hecho mal no me choca. Pero lo dicen, y lo que es peor, lo van a transmitir al voto, muchos de los que deberían oponerse con uñas y dientes a otra oleada de desastre económico y moral. Luego hablaré de la corrupción. Lo dicho por Bismarck, seguimos empeñados en destruir España.

Me caben muy pocas dudas de que si en este momento de inicio de remontada nos encontramos con un gobierno de izquierda le daremos la razón al alemán. No sé si éste se alegrará en su tumba, pero estoy seguro de que los huesos de Gramsci tocarán las castañuelas y su quijada se reirá a mandíbula batiente de ver cómo nos ha engañado. Porque detrás de España, vendrá la ruptura de Europa, cosa que con sólo Grecia no pasaría, pero que ya está abonando el terreno.

¡Cómo me gustaría equivocarme! De verdad, me encantaría que tras las elecciones generales y, más aún, tras los cuatro años del gobierno que venga, me pudiese decir quien lea estas líneas que soy un cenizo pesimista y un poco paranoico.

Adenda sobre la corrupción.

Detesto la corrupción. Me repugna. Abogo por la tolerancia 0 con ella. Pero vivo en el mundo real. España es un país en el que hay bastante corrupción. Pero para centrar la cuestión me gustaría poner la cosa en cifras y darle una panorámica mundial. Sé que me voy a desviar mucho del tema, pero no me resisto a poner estos datos que creo que son de interés. Al final, volveré al hilo. El organismo Transparency International hace cada año un estudio en 174 países para dar un indicador del nivel de corrupción de cada uno de ellos. Los países más limpios tienen una puntuación de 100. La máxima suciedad es 0. En 2014 España ha obtenido un 60 y está en el puesto 37º. Por poner esto en relación global diré que el promedio mundial es de 43 con un 70% de los países por debajo de 50. Dinamarca está en el top del ranking con 92 y Corea del Norte y Somalia en el fondo del pozo con 8. Pero, naturalmente, esto hay que verlo en el contexto en el que nos movemos. Por tanto hay que ponerlo en relación con Europa y con Norteamérica (EEUU y Canadá) que son nuestros compañeros de viaje.

Europa Occidental (Excluyendo los países que formaron la Unión Soviética) tiene una media de 66, con el 16% de los países por debajo de 50. Aquí se pueden distinguir los países que forman la UE con una media de 64 y los países que no están en la UE (Noruega, Suiza y Finlandia con 86, 86 y 79), que suben la media a 66. Y sobre el total de países podemos hacer 3 grandes grupos: Un primer grupo con los países nórdicos, anglosajones y germanos. Este grupo promedia 82, es decir, son ejemplares. El segundo grupo tiene a los países mediterráneos en los que incluyo a Portugal pero excluyo a Francia (luego diré por qué). Este grupo promedia 55. España, con 60 está por encima de la media de los países mediterráneos. No he incluido a Francia en ninguno de los dos grupos anteriores porque está geográficamente entre medias de ambos. Su nota es 69, es decir, también intermedia entre ambos grupos. Por último, el tercer grupo serían los países que, sin haber formado parte de la Unión Soviética, estuvieron bajo el comunismo. Este grupo promedia 54. Parece que el clima benigno y el comunismo son cosas que fomentan la corrupción.

En América del Norte, Canada, EEUU y Mexico puntúan 81, 74 y 35 respectivamente. En América Central y Antillas la nota media es 45. Cuba sale bastante bien parada (para su entorno) con 46. Y en América del Sur, quitando Chile y Uruguay, que tienen ambas 73, la media es de 32, con Venezuela como colista con 19 y Argentina con 34.

Europa Oriental (Rusia, los países que formaron la URSS y los países procedentes de la antigua Yugoeslavia, con la excepción de Eslovenia) promedia 36, orientados hacia abajo por Rusia con 27 y su hija mal avenida, Ucrania, con 26. Parece que lo de que el comunismo crea corrupción se confirma.

Oriente medio y norte de África. Este grupo está formado por países musulmanes, con la excepción de Israel, que puntúa con 60. Destacan los Emiratos Árabes y Qatar con 70 y 69. El resto, puntúa 25, lo que tampoco deja demasiado bien al Islam.

Asia Central (los países asiáticos procedentes de la URSS y Turquía, promedian 28. Turquía mejora un poco la mezcla con 45. Dado que todos estos países (menos Turquía) provienen del universo comunista, se reafirma la tendencia. Y Turquía sale bastante bien parado del desastre del Islam, gracias a que Mustafá Kemal Ataturk independizó al Estado del Islam hacia 1923.

Asia Pacífico y Oceanía: También aquí se pueden hacer tres grupos. El primero, los que tienen una mayor influencia occiedental, en el que están, por supuesto, Australia y Nueva Zelanda, pero también Japón, Corea del sur, Hong-Kong, Taiwan y Singapur. Este grupo promedia 72, es decir extraordinariamente bien. El segundo grupo sería el resto, con excepción de Pakistán y Afganistán. Este grupo promedia 33, terrible. Pakistán y Afganistán tienen, respectivamente 29 y 12. Merece resaltarse la diferencia entre las dos Coreas, con 55 puntos la del sur y 8 la del norte. No es un mal experimento histórico.

El índice de los países del G-8 es 66 con el 25% de los países por debajo de 50. El índice del G-20 es de 54, con el 58% de los países por debajo de 50.

Africa Subsahariana promedia 33, con el 92% de los países por debajo de 50.

A la vista de esto, hay varias cosas que parecen evidentes.

1ª Que los países con un régimen democrático y una economía capitalista son los que menos corrupción tienen.

2ª Que los países que han sufrido el comunismo o el populismo tienen una alta corrupción. Quizá Cuba pueda ser una moderada excepción a esto.

3ª Que el Islam, con alguna excepción, también parece que va unido a la corrupción.

Por si os interesa el estudio sobre el que he basado estos datos, os lo envío en un link.


Vuelta al hilo

Evidentemente, nada de esta situación de la corrupción en España en relación con otros países me consuela. Me gustaría ser como Dinamarca. Bueno, me gustaría ser como Dinamarca pero siendo como España, lo cual creo que es una contradicción en los términos. Pero centrémonos en la corrupción en España. Sostengo que, sea cual sea el nivel de corrupción, no hay ahora en España más corrupción de la que había hace 10, 15 o 20 años. Lo que ha ocurrido, y me alegro de que así haya sido, es que el filtro que retiene la mierda de la corrupción se ha hecho mucho más estrecho. Y eso es muy bueno, porque es un aviso a navegantes de que todo lo que baje por la cañería se va a mirar con lupa. Es parte del aprendizaje democrático. Pero, como todo remedio, tiene sus efectos secundarios. Y el efecto secundario es que el hedor de la mierda retenida en el filtro se hace insoportable. Y, por si fuera poco, los medios ponen el ventilador para que ese hedor llegue hasta el último rincón de la casa. Y entonces, al albur del mismo, salen los desatascadores que prometen que la van a limpiar y los mitigadores que aseguran que van a disminuir el flujo de corrupción echado a las tuberías. Creo que hay dos tipos de desatascadores/mitigadores de vertidos.

El primer tipo está formado por personajes que, incluso antes de tener ni siquiera la posibilidad de corromperse, se han corrompido. Me refiero, naturalmente a los Pablo Iglesias, con su productora disfrazada se entidad sin ánimo de lucro que hacía cosas para Irán, a los trabajos fantasmas y ahorros de Juan Carlos Monedero, equiparables a los que consigue un buen profesional tras una vida de arduo trabajo o la doble mano extendida, tramposamente, por Íñigo Errejón. Todo ello envuelto en el papel celofán de Podemos. Pretenden hacernos creer que ellos, probos e íntegros comunistas con una innata superioridad moral sobre “la casta”, van disminuir el flujo de corrupción que llegue por las cañerías. Pues no, la van a aumentar, como se ve que ha ocurrido en el país de sus sueños, Venezuela. Y, lo peor es que hay gente que, a pesar de la evidencia, es tan tonta que se lo cree o que quiere creérselo.

El segundo tipo de desatascadores/mitigadores de vertidos es más aceptable, pero no creo que sea eficaz. Son partidos a los que, hasta ahora, no se les conoce ningún caso de corrupción. Pero lo cierto es que son cuatro gatos que todavía no han manejado asuntos públicos y que no han tenido que reclutar cuadros dirigentes porque no han tenido nada que gestionar. Me caben pocas dudas de que los cuadros que hoy tienen esos partidos son honestos. Pero el día que necesiten reclutar gente para gestionar ayuntamientos, comunidades autónomas, ministerios, etc., aceptando a todo lo que se mueve, y el día en que todos esos cuadros tengan entre las manos asuntos públicos que manejar,  empezarán a soltar corrupción a las cañerías. Así que miro con cierta desconfianza a los partidos nuevos que se presentan, con mejor o peor voluntad, como los salvadores de la corrupción. Con la corrupción acabará (o, más bien, la hará disminuir) la pérdida de la situación de impunidad ante ella. Y eso, afortunadamente, ya está pasando. Pero Andalucía nos ha enseñado otra cosa: que el votante del PSOE es, con honrosas excepciones, inmune a la corrupción. En cambio, no lo es el del PP. Y el PSOE lo sabe. Y como lo sabe, no le importa que se airee el tema de los ERE’s –porque sabe que eso no le va a penalizar a pesar de ser incomparablemente más grave que cualquier otra trama de corrupción conocida– con tal de que salgan a la luz otras corrupciones del PP. Porque también sabe que eso sí va a producir un trasvase de votos a otros partidos, lo que hará que la ley de Hont juegue a su favor. Ya ha funcionado en Andalucía y, si los votantes “naturales” del PP no se coscan de esto, pasará en el resto de España. “Qué bien –he oído decir a algunos–, Podemos no ha arrasado, ‘sólo’ ha sacado 15 escaños en Andalucía”. ¡Lo que es no enterarse de la película! Y, así, tendremos una bonita connivencia, más o menos institucionalizada o informal, entre un PSOE radicalizado, un Podemos que aunque no sea alternativa de gobierno sí será lubricante antisistema y punto de fuga hacia la izquierda del conjunto, y una IU moribunda que morirá intentando decir a Podemos: “Nadie a mi izquierda”. Y entonces sí que nos vamos a enterar de lo que es ver cómo el índice de corrupción baja a marchas forzadas hacia la cloaca venezolana. Acabo repitiéndome. Ojalá me equivoque, pero me temo mucho que no. Si dentro de cuatro años me he equivocado, recordádmelo y os invitaré a brindar con Champagne.



[1] Los votos de 2015 no son los reales, sino los que hubiesen obtenido con los porcentajes que han obtenido si el número de votantes hubiese sido el mismo que en 2012. Lo hago así para que la comparación entre 2012 y 2015 del número de votos necesarios para conseguir un escaño sea consistente.
[2] Me cuesta mucho elegir las palabras que definan a los dos grupos de partidos que podrían calificarse como de izquierdas o de derechas. Y no los califico así porque me parece una terminología anticuada e inexacta. Claro que la que utilizo también es inexacta porque partidos liberales en España no hay ni uno. Pero “a buen entendedor…”
[3] Es difícil definir que entiendo por votantes “naturales” del PP. Pero creo, otra vez que a buen entendedor pocas palabras bastan y no quiero insultar la inteligencia de nadie intentando aclarar algo que seguro todos vosotros, buenos entendedores, entendéis sin más aclaraciones.
[4] Después de dejar de ser Presidente del Gobierno se le ha visto más y mejor el plumero, recibiendo honores y condecoraciones de Evo Morales, zascandileando por Cuba o yendo a poner piedras en el zapato (mal, Zapatero, mal) de España ante Marruecos, como lo hizo el año pasado en Guinea Ecuatorial y con Obiang. O reuniéndose en privado con Pablo Iglesias para hablar “de sus cosas”.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema es de políticas o de valores?
La gente de la calle, en general comparte una serie de valores y ven como poca gente con poder (los que proponen y definen las leyes) no los siguen o van directamente en contra.
Y los que dan clases de cómo hay que esforzarse o apretarse el cinturón tienen ya el "globo de caquita" demasiado lleno...
Menos mal que tenemos un papa que parece un tio con sentido común, a ver si la iglesia (el cura) ayuda a compensar un poco el equilibrio de poder entre el alcalde y el director de banco, como toda la vida había pasado en los pueblos (y donde la gente era un poco más feliz)
Abrazo.

Tomás Alfaro Drake dijo...

Hola anónimo, soy Tomás

Pues no se de que será el problema ni tampoco se si antes la gente en los pueblos era más feliz. Me suena a esa falsedad de que cualquiera tiempo fue mejor. Pero se dos cosas. La primera que antes había más hambre. La segunda que como tengamos un gobierno de coalición de izquierdas nos vamos a enterar de lo que vale un peine. Pero si quieres divagamos.

Un abrazo.

Tomás

Tomás Alfaro Drake dijo...

Querido Anónimo:

Por error, al querer publicar tu comentario le dí al botón equivocado y lo eliminé. Te pido disculpas. Lo publico ahora en un comentario mío y luego te contesto.

Hola,

si bien no me gustaría ni insinuar que ser más pobre te hace más feliz (y mucho menos pasar hambre) lo que sí que existen son múltiples estudios que indican que ser más rico no te hace más feliz (entendido como percepción de felicidad).

Por cierto, una pena que no te guste divagar, a mí me encanta. Tampoco entiendo tanto terror a ese concepto "coalición de izquierdas" cuando está claro que al final los límites de lo que se puede hacer a nivel político es muy limitado (como se ha visto ya antes en España).

Pero para mí siempre es un placer escuchar los argumentos de alguien inteligente, como es tu caso. Incluso aunque no siempre tenga que estar de acuerdo en las proyecciones/estimaciones.
Un fuerte abrazo,

Tomás Alfaro Drake dijo...

Hola anónimo, esta es mi respuesta:

Lo primero quiero disculparme por lo de "pero si quieres divagamos". No es mi estilo. Lo siento.

Por supuesto que el dinero no da la felicidad pero si el ansia del mismo y la avaricia no nos ciegan, es más fácil ser feliz con un buen pasar económico que con el hambre y la miseria que en ese idílico e inexistente pasado mejor era la norma.

No tengo terror a esa coalición de izquierdas. Es sano realismo. Está a la vuelta de la esquina. Pero en lo de los límites creo que te equivocas. Por varios motivos que comento:

1º Dentro de esos límites, hay diferencias. Si Zapatero hubiese seguido, dentro de esos límites, hubiésemos perdido la soberanía nacional y hubiese sido un desastre, al menos para mí. Prefiero que alguien con sentido común lo haga desde dentro a que vengan de fuera a imponérnoslo.

2º Los límites se pueden romper. Mucho me temo que Grecia, a buen seguro los va a romper y se va a ir al frío exterior a hundirse en la miseria.No me gustaría seguir ese camino.

3º Hay una izquierda gramsciana, en la que, desde luego, están podemos, IU y una parte del PSOE y una parte mayor de su electorado, que QUIERE romper esos límites. Te sugiero que busques y leas en mi blog sobre Gramsci y su estrategia, seguida fielmente por Podemos.

Por tanto, ni terror ni paranoia. Al revés, me parece que el juego a la ciudad alegre y confiada y el recurso a que otros nos hagan los deberes es sumamente peligroso y muchos españoles están en ello.

Un abrazo.

Tomás

Anónimo dijo...

Ya se que no es tu estilo, no te preocupes. :-)

Te veo apasionado con este tema y eso es bueno, nada peor que no estar interesado en política.
En cuanto tenga algo de tiempo para leer los artículos que me recomiendas y analizarlos, te prometo que intentaré pasarme de vez en cuando por el blog a "debatir" contigo, que me gusta.

:-)

Fuerte abrazo,

Tomás Alfaro Drake dijo...

Sí, soy apasionad por naturaleza pero, además porque en este tema nos jugamos mucho. Pero creo que mi pasión no ciega mi razón.

Estaré encantado de cambiar impresiones contigo sobre Gramsci o sobre cualquier tema que te parezca interesante y polémico de mi blog.

Un abrazo

Tomas