16 de septiembre de 2015

Frases 16-IX-2015

Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.

Nos parece claro que es imposible separar el "problema" de la belleza del "problema" de Dios: una belleza objetiva es posible solo si es eterna, o signo de lo eterno. Si dejamos de lado lo divino, si la belleza no es sacramento del mundo, signo visible de una realidad invisible, entonces debemos contentarnos con lo bonito o con lo original, que no es sino cosmética. El maquillaje es cosa de modas, que se imponen y pasan. La belleza tiene que ser símbolo de lo que quedará del mundo y de cómo quedará después del Juicio Final, después de que Dios lo sacuda, lo desempolve y lo limpie. Lo cual implica el problema de la existencia de Dios, que precisamente tampoco tiene solución únicamente lógica o racional. [...] Pudiera ser que la belleza natural de esta joven, como la de las florecillas del campo y la de los pajarillos del cielo, aunque aparentemente solo duren un instante, o precisamente por eso, porque no duran más que un instante, sean manifestación de lo sagrado, que en realidad perdurarán, porque para que el mundo realmente exista no solo en el futuro, sino también ahora, para que lo que pasó haya pasado de verdad, el instante tiene que ser, como dice Kierkegaard, no un átomo de tiempo, sino un átomo de eternidad, que no dura, sino que vive. La eternidad es la posesión totalmente simultánea y perfecta de una vida sin fin (Boecio). Si el instante es un átomo de tiempo, el pasado, el presente y el futuro, la vida, la Historia, se hunden en la nada; si es un átomo de eternidad, queda grabado en la vida perfecta.


Higinio García

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