4 de enero de 2017

¡Feliz año! Lo empiezo con frases 4-I-2017

Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.

Está claro, y esto es fundamental, que el misterio no es interpretado como lo hacen los agnósticos, es decir, como una laguna del conocimiento, como un vacío que debe llenarse, sino, por el contrario, como una plenitud. Es la expresión de una voluntad, de una exigencia, tan profunda que ella misma se desconoce, y se traiciona sin cesar forjándose falsas certezas, todo un saber ilusorio con el que no puede contentarse, [...]. Por consiguiente, toda confusión entre el misterio y lo “incognoscible” debe ser cuidadosamente evitada. Lo incognoscible no es, en efecto, más que un límite de lo “problemático”... El misterio no tiene nada que ver con un elemento bruto, opaco al pensamiento. Por el contrario, el pensamiento reconoce el él su origen y su foco. El misterio es auténtico misterio precisamente porque es luz: no puedo mirarlo en sí porque es él el que hace posible mi mirada. Pero incluso estas metáforas ópticas deben ser superadas. La luz que despide el misterio no es “vista”, “conocida” en sí misma, pero favorece la eclosión del pensamiento, como la luz del sol hace posible el crecimiento de un árbol o que se abra una flor. El misterio es una participación que fundamenta mi realidad como sujeto que puede conocer. Sería desconocerlo o negarlo, reducirlo a algo de lo que “he oído hablar” y que rechazo como cosa que sólo es “para otros”, en virtud de una ilusión por la que se dejan engañar estos “otros”, pero que yo, por mi parte, pretendo haber disipado por completo.


Roger Troisfontaines

2 comentarios:

Ana Márquez dijo...

Feliz año para usted también :-) Acabo de descubrir su blog, volveré por aquí, compartimos el mismo parecer hacia los cientifistas :-) Un saludo y hasta pronto.

Tomás Alfaro Drake dijo...

Bienvenida a tadurraca Ana. Comentamos siempre que quieras.
Tomas