15 de junio de 2018

La primera semana del nuevo gobierno


El nuevo gobierno de Pedro Sánchez ha pedido que, si no 100 días, se le dé al menos una semana de “tregua”. Supongo que esto de las “treguas” es para dar tiempo a un nuevo gobierno a que aterrice y empiece a tomar medidas. Pero dado que a este gobierno le ha faltado tiempo para romper la “tregua” con una ráfaga de medidas entre populistas, mediáticas y de apoyo al independentismo, entiendo que está abierta la veda. Me siento, por tanto, moralmente autorizado a criticarlas. Vayamos por orden cronológico.

Empecemos por la composición del propio gobierno. 18, entre miembros y miembras y, de ellas, ellos, 11 miembras, es decir, más de un 60%. Estoy completamente en contra de los cupos, como lo estoy de la discriminación a las mujeres. Creo en que para cualquier cargo, debería elegirse a los mejores, sean hombres o mujeres, sin discriminaciones, ni negativas ni positivas, en contra o a favor de éstas. Y me pregunto si ese es el criterio que se ha seguido o si, por el contrario, se ha querido demostrar que se trata de ser más feminista que nadie. Porque no sé por qué, me parece que si se eligiesen a los mejores, sería extraño que esa proporción se alcanzase de forma espontánea. Por establecer una comparación, en las Cortes españolas –Congreso más Senado– hay un 38% de mujeres –uno de los porcentajes más altos de Europa–. En la Ejecutiva del PSOE hay 20 mujeres de un total de 49 miembros (41%) y en su Comité Federal hay 54 mujeres de 132 miembros (41%). Y eso porque la ley de igualdad obliga a que ningún sexo tenga menos del 40%. ¿Por qué de un universo así, ya sesgado por cupos, sale un 60% de ministras? ¿Por meritocracia? Parece dudoso. Más bien parece un intento deliberado por ser progres. ¿Qué decir de Maxim Huerta, un ministro de cultura y deporte que odia el deporte y los toros, que sólo escribe twits, que su único mérito es ser uno de los llamados “influencers”, rey del marujeo? ¿Cuáles son sus méritos? Misterio. Pero es muy bueno para el gobierno tener un toque guay y alternativo. Cuando escribí esto, todavía no había saltado el affaire Huerta. Pero corrijo a tiempo la omisión. El pobre ha tenido que dimitir siendo, naturalmente, inocente, por culpa de la “jauría” y por amor a la cultura. No sé de cómo se ganaba la vida el pobre, pero yo no tendría de dónde estafar al fisco ni la mitad de lo que él ha estafado. Pero, claro, él es de izquierdas y ya se sabe lo de la doble vara. Pero no bien acabo de corregir la omisión, se presenta otra. Luis Planas, flamante ministro de agricultura también está imputado por robo de agua. Por supuesto, él dice que es inocente y que le van a desimputar. Puede, pero habrá que verlo. De momento está imputado. ¿Debería dimitir? Creo que es razonable esperar a ver si efectivamente es desimputado. Pero lo que sí debe hacer, sin la más mínima duda, es dar la cara en el Congreso. Pero, ¡ah!, sigue la doble vara: en la tertulia que está teniendo lugar en 24h mientras escribo estas líneas, 18,30h del jueves, oigo por primera vez ante un caso así a los tres periodistas contertulios decir cosas del estilo de: “todos tenemos cosas que no nos gustaría que se supiesen” o “cuánto tiempo tiene que para que uno purgue sus faltas” o “en realidad ya ha pagado a Hacienda lo que debía” o “tal vez nos estemos pasando en exigencias de limpieza” y cosas similares. ¿Cuándo se ha oído algo así antes? Claro, no es lo mismo que esté imputado uno del PP que uno del PSOE y, menos aún si es de Podemos. Pero dejemos la limpieza ética y sigamos con el gobierno. Muy bueno lo de poner a un astronauto de ministro de Ciencia, Innovación y Universidades. No me cabe duda de que Pedro Duque es una persona inteligente, además de ingeniero. Pero ser listo e ingeniero y haber estado en el espacio no le hace necesariamente un conocedor ni de los entresijos del desarrollo y la creación científica, ni experto en el complejo sistema universitario. Tal vez lo suyo sea la Innovación. Pero qué duda cabe que es exótico. Lástima que en España no tengamos mujeres astronautas. Habrá que protestar a la ESA. Eso sí, se nombra ministro de Asuntos Exteriores a Borrell, para dar una garantía de defensa de la unidad de España. A la vista de los primeros gestos de buena voluntad hacia los independentistas, que veremos dentro de unas líneas, más bien parece una venda puesta antes de la herida, una coartada. Yo hubiese pagado una importante suma de dinero para oír el monólogo interior que llevó a Pedro Sánchez a elaborar este gobierno. Por cierto, me parece que tiene un perfil muy bueno el nuevo ministro de Cultura. ¿Por qué no hizo algo así desde el principio? Misterios de la mente progre y volátil de Sánchez.

Primer consejo de ministros. Se levanta el control de las cuentas de la Generalitat. Hay que tener en cuenta que el control de las cuentas no está ligado al 155. Se estableció antes del 155 y bastaba una orden ministerial para mantenerlo. Se hizo lo contrario. Para restablecer la normalidad, se dijo. Muy normal que lo primero que diga el señor Torra que va a hacer con esa barra libre de dinero es volver a abrir las “embajadas” de Cataluña. ¡Viva la normalidad!

Día 2. La ministra Batet, dice que va a intentar reformar la Constitución en la línea del federalismo y de España como nación de naciones. Un brindis al sol, claro, porque para reformar la Constitución necesitaría 3/5 de ambas cámaras y un referéndum si lo pide un 10% de Diputados o senadores, para las modificaciones “light” y 2/3, también de ambas cámaras, más disolución de ambas y nuevas elecciones cuyas nuevas cámaras ratifiquen la modificación constitucionalidad también con 2/3 más un referéndum sí o sí, si se trata de una reforma “heavy”. ¿De qué van? ¿Será el pago de algo o simplemente para recuperar el “talante” de Zapatero?

Por si había dudas sobre el pago de deudas contraídas, se dice que se van a volver a poner en vigencia los artículos del estatuto catalán suspendidos por el Tribunal Constitucional. ¿En manos de quién estamos? ¿Se creerán que el gobierno puede decidir esto en contra del Tribunal Constitucional? Si lo creyesen, tendrían que recibir un curso sobre lo que es el Estado de Derecho. No, no lo creen, son ocurrencias simpáticas. Ocurrencias imposibles pero que, a buen seguro, van a encaminarnos hacia la “normalización” de Cataluña.

¿Y, Borrell? ¿Dónde está Borrell ante todos estos gestos de vuelta a la normalidad? ¿Es un engañado o un falso? Como esto siga así en las próximas semanas, cuanto más tarde en dimitir, más convencido estaré de lo segundo.

Anular la reforma laboral. Nuevo brindis al sol. Ya han rectificado. No pueden. ¡Ah! pero no importa, lo harán por partes. Pues nada, si tienen algo de éxito, otra vez a ver crecer el paro.

17.000 millones para “regar” a las autonomías. ¿Qué querrán decir con esto? ¿De dónde van a sacar ese dinero? Por supuesto de los impuestos. Leña al caballo percherón, las empresas, que lo aguanta todo… hasta que se pare y reviente.

Armonización fiscal. ¿Qué significa esto? Que la díscola Comunidad de Madrid suba los impuestos al nivel de la ejemplar Andalucía. A esto le llaman evitar el dumping fiscal. ¡Magnífico eufemismo! Apliquemos la receta de las comunidades desastrosas a las que van bien. Más FLA para todos y que no haya ni una comunidad que se pueda financiar en los mercados libres. ¿Para qué, si el estado da barra libre?

Las pensiones. Por supuesto, garantizar la subida del IPC en los años de crisis y, si las cosas van bien, subir más. Yo, que ya tengo la jubilación activa, encantado. Pero, ¿es posible? Da exactamente igual que el Informe del Tribunal de Cuentas recientemente publicado señale que la Seguridad Social está técnicamente quebrada tras perder 76.000 millones –sí, no sobra ningún 0, 76.000 millones– desde 2010. Cuanto más se suban las pensiones, antes quebrará el sistema y más estrepitosamente lo hará. Pero no hay que preocuparse, todo lo compensará el omnipotente estado. ¿Qué de dónde sacará el dinero? A la peregrina idea del PP de sacarlo del impuesto a las tecnológicas, le añaden el impuesto especial a la banca. Bueno, que las tecnológicas se vayan de España, ¡total! Apple solita ha creado en los últimos diez años 1,7 millones de puestos de trabajo directos o indirectos en Europa. Pero, ¿quién necesita a las tecnológicas? Y lo del impuesto especial a la banca es una medida tan demagógica como inútil. Los beneficios globales de la banca española son de 13.000 millones de €. ¿Cuánto hay que subirle los impuestos para sacar 17.000 millones para las autonomías más lo que cueste prometer lo que no se puede cumplir de las pensiones? En cualquier caso, una subida de impuestos a la banca encarecería los préstamos. Y si los préstamos se encarecen, peor para los empresarios. No importa, el caballo percherón lo aguanta todo. No es verdad, la subida de impuestos y el encarecimiento del préstamo matan percherones y frenan la economía. Pero, ¡qué más da!, queda bonito. Muy bien, viva la nueva receta económica. Así nos va a lucir el pelo. Cuando estemos a punto de quebrar, ya llamaremos a los fontaneros para que hagan el trabajo sucio y se manchen las manos. Ahora hay que decir cosas que brillen. Pero puede que el tercer milagro no salga.

Y, naturalmente, en lo que a ecología se refiere, vamos a ser, como solemos presumir, más papistas que el Papa. ¿Qué Europa dice que hay que llegar al 27% de producción eléctrica mediante renovables en 2030? Pa chulos nosotros. Nosotros vamos a llegar al 35%. ¡Como suena! En palabras de la ministra de Transición Ecológica, “España va a dejar de ser el lastre de la UE”. En 12 años, del 17,3% actual, al 35%. ¡Así somos nosotros! ¿Queda bonito? Puede, pero Zapatero ya hizo algo parecido. Y, a base de subvenciones, llenó España de tecnologías solares y eólicas que quedaron obsoletas inmediatamente, puso el déficit de tarifa por las nubes y consiguió que, por los impuestos asociados, España tuviese la energía más cara. Y luego hubo que suprimir las subvenciones, y meterse en un cenagal legal con los que invirtieron. Cenagal que todavía no nos ha pasado la factura, pero que nos la pasará. Bueno, pues vamos a repetir la jugada, que fue muy bonita.

Y, por último, el Aquarius. Tema delicado. Aguas profundas. Por supuesto, dejar morir a la deriva a 629 personas, 123 de ellos menores no acompañados, 11 niños pequeños y 7 mujeres embarazadas es algo que ninguna conciencia puede ver impasible. El gesto de Sánchez es, por lo tanto, encomiable y yo lo aplaudo. Pero cuando uno hace un gesto así, tiene que pensar en las consecuencias y tener un plan. En estos momentos hay muchos inmigrantes, en patrulleras italianas –qué malos los italianos, que los rescatan–, que se encuentran en situación parecida a los del Aquarius. ¿Les vamos a acoger también? ¿Y a los cientos que estén en esa situación pasado mañana? ¿Y el mes que viene? No parece que haya nada que se parezca a un plan. La primera reacción del gobierno fue darles a todos, de golpe, es estatuto de refugiados. Pero, otra vez más el derecho se impone a las palabras grandilocuentes y el ministro del Interior ya ha dicho que eso no se puede hacer. Claro. Lo que no se dice es que España, en lo que va de año, ha recibido más de 9.500 inmigrantes ilegales. ¿Se les va a dar a éstos del Aquarius un trato diferente a aquellos más de 9.500? Sí, porque los 9.500 han venido de a poquitos y no son mediáticos. Lo que no se dice es que las mafias que embarcan camino de la muerte a estos pobres inmigrantes, se frotan las manos cada vez que se hacen las cosas más fáciles. ¡Más negocio! El efecto llamada es una verdad como una casa. Pero es una verdad incómoda. Esto de acoger está muy bien, pero, pasados unos meses, estarán vagando por las calles de las ciudades europeas sin nada que hacer. Algunos estarán en Lavapiés diciendo, coreados por Podemos, que la policía los maltrata, desadoquinando el barrio y exigiendo que se legalice el top manta. ¿Que los comerciantes protestan? Que protesten. Sólo son españoles de a pie.

¿Soy xenófobo? En absoluto. Me parece excelente que a todo aquel emigrante que tenga trabajo en España se le abran las puertas de par en par y se le den todos los papeles que necesite de forma inmediata, que coticen a la Seguridad Social y tengan derecho a las prestaciones, exactamente iguales, a las que tienen los españoles con las mismas condiciones de cotización. Cosa que ahora no pasa. Creo que la inmigración de personas que vienen a trabajar en esas condiciones es magnífica para España. Pero acoger a gente que no tiene otra cosa que hacer que vagar por las ciudades no conduce a nada. He oído condenas a la insolidaridad de la UE y sus ciudadanos. Pero nadie elogia que la UE salve tantas vidas como salva. Salvamento que se transforma críticas por no poder ser la tierra prometida. He oído decir que hay que utilizar la cooperación internacional para promover el desarrollo de los países de origen. ¡Magnífico! La única pega es que la cooperación internacional –léase regar dinero en proyectos creados desde arriba artificialmente– es casi absolutamente inútil. Se diluye en la nada en menos que canta un gallo. En cambio, no he oído ni una sola palabra de condena a los verdaderos culpables de la miseria de los países subsaharianos. Sus gobernantes corruptos, con supermillonarias cuentas corrientes en todos los paraísos fiscales. Fortunas formadas con la extracción a la que someten a sus súbditos. Extracción que incluye, por supuesto, las ayudas al desarrollo y parte de los beneficios de las mafias de emigración. Pero denunciar eso es tabú. Es mejor criticar a la UE que denunciar la auténtica causa. No sé si esta causa tiene solución, pero el primer paso para ella es el diagnóstico y ese no se hace desde ninguna instancia. En fin, que por muy encomiable que sea, que lo es, el gesto de Sánchez es también –¿o sobre todo?– un golpe de efecto.

En resumen, una semana de gestos inútiles y mediáticos que, naturalmente, serán tragados por el conjunto de los ciudadanos-niños-mal-criados que forman la mayoría del electorado español y que, al final, son los que dan la victoria electoral. Gestos que, o no se podrán llevar a cabo o, si se llevan, serán devastadores para la economía. Pero a los ciudadanos-niños-mal-criados, la economía ya no les importa, porque se da por garantizado que la vaca lechera del estado tiene leche ilimitada para todos y para todo. Diferencia con los ciudadanos suizos que hace unos años dijeron NO en un referéndum al salario vital universal o que, en uno de la semana pasada, dijeron que NO a acabar con la reserva fraccionaria de la banca. Sabían que algo así supondría el desastre económico. Con una ciudadanía así, este gobierno sería abucheado. Pero… tenemos lo que tenemos. Y este gobierno, en siete días, ya ha dejado claro que va a hacer sólo gestos grandilocuentes y que, ¡por favor!, no le estropeemos ese brillo con la verdad. Sigamos aplaudiendo la posverdad que es un ejercicio muy sano.


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