9 de junio de 2018

Despedida a Mariano Rajoy y malvenida de Pedro Sánchez


El viernes 1 de Junio, sabido, aunque no consumado, el éxito de la moción de censura, escribí un post en el que expresaba por qué mis enemigos odiaban a Rajoy y por qué eso, además de otras causas, le granjeaba mis simpatías. El día 2, ciertas respuestas a ese post me hicieron escribir, muy en caliente, una cosa con el título de “los otros odiadores”, que no publicaré porque es demasiado dura.

Pero hoy, ya con una semana por medio, no me resisto a hacer el último homenaje a ese hombre para el que, como dijo en su despedida: “Ha sido un honor dejar una España mejor de la que encontré”. Es verdad y de aquello que no tiene de verdad, el estrafalario parlamento español, hay otros que son, al menos, tan culpables como él en hacerla peor sin compartir el hacerla mejor.

Y este homenaje se lo voy a hacer usando palabras de Rudtard Kipling en su poema If. 

Evidentemente ni Rajoy es un niño al que se le den consejos, ni yo soy su padre, pero creo que la poesía es válida. No la pongo entera, sino sólo lo que creo que es pertinente:

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todo a tu lado es cabeza perdida y te lo reprochan.
Si puedes mantener la confianza en ti mismo cuando todos dudan de ti y, no obstante, ser indulgente con sus dudas.
Si sabes esperar sin desalentarte en la espera, o siendo engañado no contestas con engaño, o siendo odiado no respondes con odio […].
[…]
Si puedes pensar y no convertir tus pensamientos en consignas.
Si puedes codearte con el Triunfo y el Desastre y tratar a estos dos impostores por igual.
Si puedes soportar ver tus palabras falseadas por embaucadores que han hecho de ellas trampas para idiotas o ver rotas las cosas por las que has dado tu vida […].
[…]
Si puedes obligar a tu corazón y a tus nervios y a tus fibras a que te apoyen aún después de haberlos perdido […].
Si puedes hablar con multitudes y caminar con reyes sin perder la sencillez.
Si ni enemigos ni amigos del alma pueden dañarte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.
Entonces […], tuya es la tierra y cuanto la llena y –lo más importante–, ¡serás hombre, hijo mío!
(La cursiva del verso anterior y la traducción son mías)

Rajoy podrá volver, si quiere, a ser registrador de la propiedad ganando bastante más de lo que ganaba como Presidente del Gobierno, cosa que no muchos políticos pueden decir. Me extrañaría mucho verle enredando entre bambalinas, como hacen otros que deberían estar calladitos. Como he dicho otras veces, estoy convencido de que, a pesar de esta amarga derrota, la historia juzgará a este hombre como uno de los mejores Presidentes de España. Y estoy más seguro todavía de que muchos de los que le vituperaban desde su misma orilla, le añorarán. Al tiempo.

No bien acabé de redactar este post ayer e primera hora, cuando se reunió el primer consejo de ministros del nuevo gobierno de Sánchez. Lo malo de las deudas es que hay que pagarlas. Pero algunas ofrecen un cierto periodo de carencia. La de Sánchez con los independentistas, no ofrecía, al parecer, esa posibilidad. Al primer tapón, zurrapas. Se levanta el control previo a las cuentas del gobierno catalán independentista. Y mi pregunta, ahora que estoy echando cuentas sobre lo que tengo que pagar de impuestos, es: ¿Cuánto de lo que voy a pagar va a acabar gastándose en actividades separatistas? No es esa la mejor manera de que uno se sienta satisfecho con los impuestos que paga. El levantamiento del control se ha hecho como “un gesto de normalización”. ¿Normalización? ¿Es que el gobierno no ha oído las cosas que ha disco el Sr. Torra en los últimos días? ¿O es que son tan tontos que creen que los independentistas van a responder con un gesto de buena voluntad y normalización a esa medida? No creo que a estas alturas haya alguien tan ingenuo. Sería una ingenuidad frontera con la estupidez.

Pero a mí me gustaría dirigirme, inútilmente, lo sé, al ministro Borrell:

Señor Borrell, usted me entusiasmó con sus palabras en la manifestación pro España que tuvo lugar hace unos meses en Barcelona.
Señor Borrell, a usted le han hecho ministro para dar credibilidad a la pretensión del PSOE de que no se habían hecho concesiones a los secesionistas.
Señor Borrell, a mí se me plantean dos alternativas en lo que a su situación respecta.

La primera es que usted, a pesar de sus palabras en aquella manifestación, sea tan ambiguo y caña quebrada como su partido y sepa nadar y guardar la ropa.

La segunda es que le estén utilizando.

No creo que la primera sea el caso. Creo en su buena voluntad e inteligencia. Me quedo por tanto con la segunda. LE ESTÁN UTILIZANDO para disfrazar el pago de la deuda de algo basado en una supuesta buena voluntad tan falsa como estúpida si fuese cierta.

¿Se va a dejar usted utilizar? Si no quiere que los españoles pensemos que es usted igual de caña quebrada que su partido, sólo le queda una alternativa. DIMITA de ese gobierno que le usa de tapadera. Usted está muy por encima de los manejos de Sánchez para ganarse la pensión vitalicia de Presidente del gobierno de España.

¡DIMITA Señor Borrell! No se haga cómplice de la subasta de España al mejor -o al peor- postor.

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