7 de junio de 2009

Una verdad incómoda y manipulada

Tomás Alfaro Drake

Antes de empezar con lo que es mi entrada de esta semana quiero comunicaros que ya está en la calle mi nuevo libro "Más allá de la ciencia" Ediciones palabra, colección "dBolsillo", al modiquísimo precio de 4 €. Sí 4, no es una errata en la que me haya comido un cero. En realidad los lectores de este blog ya lo conocéis. No es otra cosa que la serie de "Dios y la ciencia" que ha ido apareciendo en él. Bueno, está un poco abreviado, porque la editorial, para que cupuera en ese precio, así me lo exigió. Pero como lo breve es siempre mejor que lo largo, creo que el esfuerzo al que me ha sometido la editorial ha merecido la pena y el resultado es mejor que el original. Así es que, por 4 euritos, os aconsejo que lo compréis. Además, sin que interpretéis esto como mercantilismo, creo que es un buen libro para regalar a aquellos a los que creen que la ciencia puede minar los cimientos de su fe o a aquellos que supone un obstáculo para creer. Bueno, pues al grano de mi post de hoy.

Otra vez, la máquina de la tergiversación de todo lo que dice la Iglesia a través de cualquiera de sus representantes, se ha puesto a funcionar echando chispas, sapos y culebras. El jueves 18 de Mayo nos desayunamos con titulares que, según de que medio de comunicación se tratase, iban desde el “Cañizares dice que el aborto es más grave que la pederastia” hasta el “Cañizares dice que es peor la interrupción voluntaria del embarazo que la violación de niños” o “La Iglesia justifica la pederastia”. Más abajo el texto nos informaba de la desfachatez, la desvergüenza y el oscurantismo de la Iglesia católica por decir semejante cosa. Los medios competían en la energía de sus protestas y condenas. Nadie quería quedarse atrás en la carrera de los anatemas. Los dirigentes del PSOE lo usaban como una invencible arma contra sus contrincantes electorales. Incluso los católicos, un poco contagiados de esa “bienpensante” progresía –yo el primero en un principio–, agachábamos un poco las orejas. Parece como si el miércoles 17, Mons. Cañizares se hubiese levantado con ganas de polémica y hubiese hecho, gratuitamente, esta comparación con ánimo de defender los casos de pederastia. Pero no es así. Como siempre, entre la realidad y la noticia se cuela la más burda manipulación.

Vamos a los hechos. Poco antes del partido Barça-Manchester del miércoles, TV3 hizo desde Roma una entrevista de 17 minutos a Mons. Cañizares. Yo la he encontrado sin demasiado trabajo en internet, pero para ahorrar trabajo a quien le de pereza hacerlo, podéis encontrar el link en este post. En ella, en un momento dado, bastante al principio, el locutor le dice a Mons. Cañizares que estamos viviendo un aumento de la tensión en las relaciones Iglesia-Estado, básicamente debido a la píldora del día siguiente y del proyecto de ley del aborto. Mons. Cañizares aclaró que no se trataba tan sólo de las relaciones Iglesia-Estado, sino que el aborto, la muerte violenta de millones de seres humanos inocentes, suponía una grave erosión a la cultura en la que se basaba nuestra historia. Cultura greco-romana-cristiana. A su juicio, el gobierno estaba llevando a la práctica un proyecto de socavación de esos principios basados en el respeto a la vida y a la dignidad humana. La muerte de 40 millones de seres humanos en el mundo debido a esta lacra del aborto, minaba estos cimientos.

En un momento dado, el locutor le dice que hay personas que responderían a eso con los casos de pederastia en Irlanda llevados a cabo por algunos sacerdotes. Mons. Cañizares condenó explicita y taxativamente la pederastia, pero afirmando que las dos cosas no son comparables. Contestando al locutor afirmó que no es lo mismo, por muy lamentables que sean, los casos de pederastia de Irlanda que los millones de vidas segadas. Inmediatamente dice que la Iglesia pide perdón por esos casos y que una sociedad en la que las personas que actúan mal pidiesen perdón sería una sociedad mejor. Debemos pedir perdón todos, insiste.

Y me pregunto: ¿Acaso lo que dice Mons. Cañizares no es la pura verdad? ¿Acaso la muerte de millones de seres humanos no es peor que los casos de pederastia que haya podido haber. Que los tergiversadores no tuerzan mis palabras como han hecho con las de Cañizares. La pederastia es, desde luego, algo gravísimo. Deja lacras imborrables en las víctimas. Quien la practica debe ser juzgado. Y si en ese juicio se prueba que efectivamente han existido esos casos, el peso de la ley debe caer sobre los culpables. Pero dicho esto, sin paliativos, ¿es que no es verdad que la muerte de seres humanos es más grave? Es cierto que la ley no parece querer considerarlos seres humanos. Pero, ¿lo son? Lo cierto es que la ciencia y el sentido común nos llevan a que sí lo son. No voy a repetir cosas que ya dije en un envío anterior, pero en cuanto se empieza a discutir cuándo un embrión es un ser humano, se empiezan a escuchar contradicciones clamorosas. Si la mujer ha sido violada, el feto es un ser humano en un momento dado. Pero si tiene malformaciones, entonces el feto se convierte en ser humano más tarde. Debe ser que las malformaciones son un signo de inhumanidad. Así pensaban también los nazis. Parece que el argumento más contundente a favor del aborto reside –según dijo hace poco la ministra de sanidad Trinidad Jiménez– en que los gobiernos europeos han llegado al acuerdo de que no se es un ser humano hasta que no se es viable. Pero entonces deberíamos enfangarnos en una larga discusión –para la que el ministro de educación dice que no tiene tiempo y la a ministra de sanidad no le merece la pena– para definir la viabilidad. ¿Es viable un feto unos días antes del nacimiento? ¿Y un niño de seis meses? Es bastante difícil –es imposible– poner un límite a la viabilidad por debajo de los tres o cuatro años. ¿Puede alguien darle a su hijo de tres años 10 euros al día y esperar que se las apañe? ¿Debemos entonces considerar que un niño de tres años no es un ser humano? Claro que el ministro de educación no tiene tiempo para este debate ni la ministra de sanidad interés, porque en cuanto uno empieza a poner líneas que intenten definir cuando se empieza a ser persona, se mete en un jardín del que es muy difícil salir. Porque sólo hay una respuesta que se mantenga en pie. Desde que un óvulo y un espermatozoide se unen para dar la carga genética de un ovocito humano que empieza a desarrollarse con un programa perfectamente definido que le hará cambiar imperceptiblemente día a día, desde ese momento hasta su muerte natural, desde ese mismo instante, hay un ser humano único, irrepetible y lleno de dignidad.

Y me sigo preguntando: ¿Debió Cañizares haberse salido por la tangente y responder con vaguedades al las preguntas del locutor, como hacen los políticos? ¿Debe callarse el presidente del Tribunal Supremo cuando le dicen que hay quien piensa que dos delitos con evidente distinta gravedad, aunque sean los dos graves, son equivalentes?

Lo dicho hasta aquí, se refiere al hecho comparativo de estas dos gravísimas acciones. Otra cosa es cuando juzgamos a las personas. Creo –en esto no entró Mons. Cañizares, pues nadie le preguntó– que, en la mayoría de los casos la culpa moral de un pederasta es mayor que la de una mujer que aborta sin clara conciencia de lo que está haciendo, desinformada y presionada. No puedo decir lo mismo cuando, en vez de la mujer que aborta, hablamos de los gobernantes de un Estado que legisla y empuja hacia el aborto sin dar ni una oportunidad ni dedicar un duro a fomentar otras alternativas mejores, humana y éticamente.

Sin embargo, en un momento dado el locutor le preguntó a Cañizares por qué creía que el gobierno quería cambiar las bases de la cultura. Naturalmente, él contestó, en este caso, a la gallega: “Pregúnteselo al gobierno”. Claro, en lo que no hay que mojarse, no hay que mojarse, pero hay cosas en las que un obispo no puede callarse.

Pero volvamos al perdón. ¿Por qué la Iglesia debe pedir perdón por algo que han hecho tan sólo unas pocas personas de ella? ¿Debería pedir perdón el Estado español por lo que puedan hacer unos criminales españoles en Alemania? Ignoro la respuesta a la segunda pregunta, pero a la primera es un rotundo sí. Y eso sí que lo dijo Mons. Cañizares alto y claro. El por qué la respuesta es sí, lo aclaró magníficamente Juan Pablo II cuando decidió pedir perdón por los pecados de la Iglesia en la historia. Porque la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo y los pecados de cualquiera de sus miembros desfiguran el su rostro y, de una forma misteriosa, todos tenemos un cierto grado de responsabilidad solidaria en los pecados de los demás. La Iglesia debe pedir perdón por los pecados de toda la humanidad, aunque sea inocente de la mayoría de ellos, porque todo lo que afecta al hombre le atañe y porque Cristo, siendo inocente, cargó sobre sí los pecados de todos. Yo, que no he practicado el aborto ni, desde luego, la pederastia, pido perdón por los 40 millones de abortos, por el pecado de los pocos sacerdotes que realmente la hayan practicado y por el de los que no son ni sacerdotes ni cristianos. Y puedo asegurar que me cuesta mucho pedir este perdón por algo que no he hecho. Pero también, a través de ese mismo Cuerpo Místico de Cristo, todas las gracias recibidas por cada miembro llegan, de una forma también misteriosa, a todos. De alguna manera, no hemos debido pedir suficientes gracias a Cristo y por eso hay abortos y casos de pederastia. Sin embargo en esa participación en Cristo a través de la Iglesia, salgo ganando, porque ahí están las gracias de un san Pablo, de un san Francisco, de una Teresa de Calcuta, de todas esas monjas contemplativas que dedican su vida a atraer esas gracias para la humanidad y de millones de personas, santos anónimos. Los santos son, tal vez, pocos en proporción, pero, ¡¿qué sería del mundo sin ellos?! Parafraseando a Wiston Churchill cuando se refería a los pilotos de la RAF: “Nunca tantos han debido tanto a tan pocos”. En resumen, que la Iglesia no es –afortunadamente– un club de perfectos. Si lo fuese, yo tendría que decir, como Groucho Marx: “Jamás sería socio de un club que me admitiese como socio”. Sí es, en cambio, un “sitio” en el que hay santos enchufados a Cristo. ¡Y en el que yo estoy invitado para comer y beber de gorra! Esta es la grandeza de la Iglesia. ¡Qué pena los que deciden quedarse fuera!

Así pues, apoyo sin reservas las palabras de Mons. Cañizares y lamento profundamente la tergiversación malintencionada de que han sido objeto. Y si alguien tergiversa estas palabras, me consuela que nos ha sido dicho: “¡Bienaventurados seréis cuando os maldigan y digan todo tipo de calumnias de vosotros por mi causa!”

7 comentarios:

Javier Vicens y Hualde dijo...

Por ahora la pederastia repugna un poco a la gente aunque ya hay quien la presenta como un derecho. El aborto, en cambio, es algo socialmente admitido hasta el punto de que llamamos médicos a quienes lo practican y enfermeras a quienes colaboran. Eso sí que es, en mi opinión, algo gravísimo: algo terrible que oscurece las conciencias. El Cardenal ha dicho una verdad insoportable. Yo se lo agradezco. Y a usted también.

Anónimo dijo...

Hola Javier, soy Tomás.

Sí, no sería de extrañar que de aquí a unos años esta sociedad permisiva en la que parece que todo vale, acabe por propagar los derechos del pederasta. Cosas veredes. Por el lado de los médicos, enfermeras y personal sanitario, no estaría mal que refrescaran el juramento hipocrático que, desde luego, ya no se hace en las facultades de medicina porque no es políticamente correcto. Por si acaso, lo incluyo:

"Utilizaré el tratamiento para ayudar a los enfermos según mi capacidad y juicio, pero nunca con la intención de causar daño o dolor. A nadie deré veneno aunque me lo pida o me lo sugiera, tampoco daré abortivos a ninguna mujer con el fin de evitar un embarazo. Consideraré sagrados mi vida y mi arte. No utilizaré el cuchillo (para hacer sangrías), ni siquiera en aquéllos que sufren indescriptiblemente, dejándoselo hacer a los que se ocupan de ello. Cuando entre en la morada de un enfermo, lo haré siempre en beneficio suyo; me abstendré de toda acción injusta y de abusar del cuerpo de hombres o mujeres, libres o esclavos. De todo cuanto vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y aún fuera de ella, callaré cuantas cosas sea necesario que no se divulguen, considerando la discreción como un deber. Si cumplo fielmente este juramento que me sea otorgado gozar felizmente de la vida y de mi arte y ser honrado siempre entre los hombres. Si lo violo y me hago perjuro, que me ocurra lo contrario".

Demasiado fuerte para esta cultura de la tiranía del pensamiento débil. Ya se sabe, este Hipócrates es un carroza del siglo V a. de C., cuando esa pobre gente creía que había una cosa que se llamaba verdad y, por tanto, otra que se llamaba derecho natural. Ahora ya somos mayores y sabemos que esas cosas no existen, son como los reyes magos. Ahora, si al aborto se le llama eufemisticamente "interrupción voluntaria del embarazo" y a la administración de veneno a quien lo pida "ayudar a morir dignamente", acallamos la conciencia y a correr.

Pues veremos que lodos traen estas lluvias.

Un abrazo y gracias a ti, Javier.

Tomás

Anónimo dijo...

Estan tratando que vea como normal los ataques dia si y dia también a la iglesia, y por tanto a mi a mis hermanos y a mi Madre¡¡¡Tambien empieza a ser normal que por el pecado de unos pocos pidamos perdon todos, vale al fin y al cabo la Iglesia somos todo, pero me pregunto , una tontada: Cuando va a pedir el Gobierno perdón por el desgobierno? por las leyes asesinas que quieren que entren en vigor, cuando va a disculparse por que a un juez se le ha escapado un narco de permiso, por el irrisorio precio de 1oo€ por equivocarse? NUNCA.
La semana pasada por circunstancias que no vienen al caso por que harían la entrada excesivamente larga, he ido a la puerta de la clinica Dator ( por si alguien lo desconoce una de las de mayor exito en la practica de abortos) , ignoro por que he sido elegida instrumento para evitar o al menos tratar de evitar una aborto=asesinato(esas son cosas del Señor y no me meto :Fiat) gracias a Dios apoyada por un sacerdote ducho en estas lides, a quien en un momento de lucidez llamé.
Bien, no es importante , que lo és, que por ahora la mujer no haya abortado , lo importante, lo más importante , lo que más me ha impactado de estar 50 minutos sola esperando a esta madre en las puertas del infierno es que sin juzgar las personas , sino el hecho: este sea tan banal para las mujeres que de allí salián con su tirita en el brazo o esperaban en las salas del primer piso, mi excursión fué completa...que más que matar a su hijo parecia que se habian sacado una muela .Algunas , demasiadas, salian comentando donde comer para celebrarlo¡¡¡¡ no las juzgo a ellas , juzgo esta sociedad que convierte a las personas en humanoides, estas chicas , pobres ya lloraran algún día, y rezo por ellas, salian habiendo matado a su hijo y su conciencia, y que la Aído no me venga con historias, yo he estado allí ¡¡¡¡¡¡ y sé lo que he visto, nadie me lo ha contado,no era una sentada de DAV , ni de ninguna organización ,era una descolocada y espantada: yo, un miercoles cualquiera a la hora de comer, lo peor: el resto de los días son iguales..........y lo financian los servicios sociales del ayuntamiento de Madrid, si, lo siento pero es así, quieres abortar, no tienes medios? te lo paga el Ayuntamiento.
En que sociedad vivimos y que valores presentan los politicos? me dan nauseas de las de verdad, en la ignorancia se vive mejor , y siento contar lo que cuento pero me siento en el deber de abrir los ojos , muchos no queremos ver, es demasiado incomodo y además duele mucho.
VENDAVAL

Anónimo dijo...

Querida Vendaval, soy Tomás:

¡Qué mal me siento librando tan cómodamente la batalla contra el aborto detrás de un ordenador mientras tú estás en la línea de fuego. Pero, Dios reparte sus papeles como sólo Él sabe, así que, aquí estoy, teclenado. ¿Qué cuando va a pedir perdón el gobierno de Zapatero, y tantos otros, por legislar a favor del asesinato legal mediante el aborto, o por contemporizar con él? Tú misma te contestas. NUNCA. Y, ¿nos debe hacer eso como ellos? Jamás. Nosotros luchamos con el bien y con el perdón. Aunque haya que ser héroe y mártir para eso. Sobre todo los que estáis en la línea de fuego. Ya vendrá Cristo con el juicio. Y que conste que no pienso en el juicio final como una venganza, sino, como escribió Benedicto XVI en su encíclica sobre la esperanza, como una restauración y purificación de la historia que restituirá la justicia del amor a las víctimas. pero déjame, aunque sea desde la retaguardia, intentar darte algún ánimo, usando algunas frases de otros que han expresado algunas ideas mejor de lo que yo nunca pueda hacer.

Mira lo que le dice Tolkien a su hijo en un momento terrible:

“¡Qué mundo espantoso, oscurecido por el miedo, cargado por el dolor es el mundo en que vivimos! [...] Chesterton dijo que es nuestro deber mantener flameando la Bandera de Este Mundo: pero hoy, eso exige un patrimonio más vigoroso y sublime que entonces. Gandalf agregó que no nos corresponde a nosotros elegir la época en que nacemos, sino hacer lo que esté de nuestra parte para mejorarla; pero el espíritu de la maldad en los sitios encumbrados es ahora tan poderoso, y sus encarnaciones tienen tantas cabezas, que no parece haber nada más que hacer que negarnos personalmente a venerar cualquiera de las cabezas de la hidra”. Luchemos contra la hidra. Pero luchemos sin odio. Como decía De este momento histórico el entonces cardenal Pacello, posteriormente Pío XII:

“Doy gracias a Dios cada día por haberme hecho vivir en las circunstancias presentes. Esta crisis, tan profunda y universal, es única en la historia de la humanidad. El bien y el mal se han enfrentado en un duelo gigantesco. Nadie tiene, pues, derecho a ser mediocre”. Podemos creer que nuestro tiempo es más duro que el suyo, pero debemos considerar que él escribía en pleno ascenso del nazismo, en víspera de la 2ª guerra mundial. Por último, déjame repetir unas palabras que he leído hace poco, aunque están escritas hacia los 70's:

"La época presente, caracterizada por un derrumbamiento vertiginosamente acelerado de todas las estructuras, se sitúa en la fase de renovaciones y de martirios: los millones de personas desplazadas, las convulsiones de los dos tercios de la humanidad “en vías de desarrollo económico”; la amenaza perpetuamente suspendida de una extensión del marxismo al universo entero, o bien la perspectiva de una guerra mundial, todo prueba suficientemente que hemos entrado [...] en una muda dolorosa que va a acorralarnos contra la santidad".

Ahora deberíamos añadir a la lista de las calamidades que se ciernen o que ocurren los 40 millones de vidas segadas por el aborto y las que lo serán en las próximas décadas. La hidra. Pero sólo Dios sabe por qué permite que sea con tan duras pruebas con las que experimentemos tan "dolorosa muda" y con las que nos veamos "acorralados contra la santidad". Tú en primera línea. Yo, más cómodamente, tecleando.

Un fuerte abrazo y que nuestras palabras sean: Paz, piedad, perdón.

Desde la retaguardia, ¡ánimo! La victoria es de nuestro Dios y toda lágrima será enjugada de todo rostro. También de los de los atropellados.

Tomás

Anónimo dijo...

Tomás , soy Vendaval, el dolor de hoy es más agudo aún, la Hidra ha ganado, una vida menos................
No se ha ganado la batalla, pero nadie dijo que estar en primera linea, aunque nunca me haya presentado como voluntaria ( o sí? al hacer mi Fiat diario?) , este exenta de daños colaterales, perder una batalla no es perder la guerra así que como me recuerdas que dijo Tolkien: “¡Qué mundo espantoso, oscurecido por el miedo, cargado por el dolor es el mundo en que vivimos! [...] " pero la Victoria es de nuestro Dios , y Él es el guerrero que libra las batallas en este , hoy mi maltrecho y dolorido corazón.

No te apures por estar en la retaguardia, se os necesita para frenar nuestra ira frente al enemigo , para empaparnos de vuestro consuelo y ayudarnos a seguir. Gracias amigo , ya te advertí que mi entrada era dura... gracias por estar ahí , no estás por casualidad y has utilizado frase de quienes sabes son mis escritores más queridos.
Un abrazo en la Paz del Señor.
Vendaval

Anónimo dijo...

Querida Vendaval:

Le pido a Dios que me ayude a rezar para que el dolor tan intenso que se desprende de tu escrito se transforme en oración. Ya lo es, pues sale de un fiat, por supuesto que voluntario y aceptado. Que Dios te consuele y te bendiga, de sentido a ese dolor y lo convierta en redención para este mundo tan espantoso. Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, tiene poder para hacerlo y lo hará en su momento. Ya lo hizo, como un signo de su poder, con el Dr Muerte Nathanshon convertido después de miles de abortos. Nathanshon decfía el dís de su bautizo: Doy gracias por los que durante tantos años han rezado tozuda y amorosamente por mí. Han logrado lágrimas para mis ojos"

Un fuertísimo abrazo.

Tomás

Anónimo dijo...

Querido Tomás: gracias, te abraza fuerte ,fuerte.
Vendaval (que se va ante el Santisimo a llenarse de su paz.)