13 de abril de 2011

Frases 13-IV-2011

Tomás Alfaro Drake Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010. El arte surge, por una parte de nuestros deseos de belleza y verdad y, por otra, de nuestro conocimiento de que ambas cosas no son iguales. Wystan Hugh Auden. Conocimiento erróneo, añado yo, porque estoy más de acuerdo con la siguientes frases del cardenal Joseph Ratzinger, que anticipo de la semana que viene, en la que no pondré frase. La que sigue es, además, muy adecuada para Semana Santa. El que cree en Dios, en el Dios que precisamente en las apariencias alteradas de Cristo crucificado se manifestó como amor “hasta el final”, sabe que la belleza es verdad y que la verdad es belleza, pero en el Cristo sufriente aprende que la belleza de la verdad incluye la ofensa, el dolor e incluso el oscuro misterio de la muerte, y que sólo se puede encontrar la belleza aceptando el dolor y no ignorándolo. Cardenal Josep Ratzinger Mensaje para el encuentro de Rímini, 2002.