13 de noviembre de 2011

El amor NO es solamente una serie de reacciones químicas cerebrales

Tomás Alfaro Drake


Una lectora anónima de mi blog, me escribe por mail lo que a continuación transcribo textualmente.

Buenas tardes:

Me permito escribirle porque fue muy amable conmigo en otra ocasión en el que nos cruzamos correos tras un comentario mío a una entrada de su blog Tadurraca.

Sigo leyendo todas sus entradas a través de Google Reader, y realmente creo que el suyo es uno de los mejores blogs ( si no el mejor) de los que leo con cierta frecuencia. Muchas de sus entradas (además de los amables correos que me escribió- y los doc adjuntos) me han ayudado mucho en la crisis de fe que atravieso desde 2005 y de la que, afortunadamente, creo estar saliendo.

Soy médico y también leo con cierta frecuencia otro blog relacionado con mi profesión. Su autor, posiblemente un magnífico médico de Atención Primaria y también buena persona, parece por algunas de sus entradas que es un ateo convencido, y eso lo deja entrever en su blog.

Me apena que haga esto porque a los que, como yo, estamos cogidos "con alfileres" en lo que respecta a la fe, alimenta nuestras dolorosas dudas.

Es un blog interesante para ir viendo qué se "cuece" en Atención Primaria (yo trabajo en Atención Hospitalaria); cómo funciona la Sanidad en otra Comunidad Autónoma diferente a la mía (y poder comparar)....

Pero, al leer entradas como la que copio abajo, me arrepiento de haberles recomendado el blog a mis residentes...

Bueno, creo que a estas alturas del mensaje, se estará preguntando que para qué le cuento todo esto a usted. No lo sé muy bien ni yo. Quizás porque es la persona que conozco (aunque sólo sea "virtualmente") que mejor sabe expresar que fe y razón, fe y ciencia, no son incompatibles. Que puede zambullirse en la teoría de la relatividad, hablar de neutrinos, explicar las teorías evolucionistas... y a pesar de todo ello ( o gracias a todo ello) ... gritar que Dios no sólo existe y nos ama... sino que creerlo así, es también lo más razonable.

Me gustaría saber si cree que hay que contestar a este tipo de entradas o simplemente dejarlas pasar. Si cree que puede servir para algo, le dejo el enlace de la entrada... Si cree que no merece la pena, el título de mi mensaje (que es la frase clave de la entrada del blog que ha motivado mi correo) quizás le sirva para una entrada futura en el suyo...añadiendo un "NO" tras el verbo.

Muchas gracias por su atención, y por el deleite y ayuda que nos proporciona a todos sus lectores de Tadurraca.

Saludos cordiales,

XXX

***

Del Blog El supositorio de Vicente Baos:

Tengo buenos recuerdos de muy pocos profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Fueron años duros, muy competitivos, en una facultad con clases de 250 alumnos donde había que aprobar todo el curso o lo repetías completo. Donde el acceso personalizado al profesorado era casi inexistente, donde se podía fumar en las aulas, y a veces, ni se veía el estrado.

Sin embargo, guardo en mi memoria con gran claridad, como un momento de descubrimiento intelectual de gran valor para mi pensamiento y mi formación, una de las clases del profesor Rodriguez Delgado. Tras una brillante carrera en EEUU, volvió a España, y aún siendo una eminencia, daba clases de Fisiología al alumnado de 2ª curso. Su tema: la Neurofisiología. Era una asignatura ardua y difícil, en un contexto de pésima formación previa.

Un día, creo recordar, ligeramente irritado por algún comentario de un alumno que se atrevió a cuestionar las afirmaciones neurofisiológicas de las emociones humanas, dijo algo así, o al menos, así ha quedado en mi recuerdo:

"..pero ¿qué se han creído? El amor es solamente una serie de reacciones químicas cerebrales " (En este tamaño de letra y negrita en el original del blog).

Gracias profesor. Descanse en paz.

Querida xxx:

Por fin puedo responderte.

Lo que dijo el prof. Rodriguez Delgado a sus alumnos no pasa de ser una opinión personal sin ninguna base científica, por mucho que él sea un gran científico, cosa que no dudo. Lo que me parece poco respetuoso con la verdad es presentar como científica una opinión que no es sino una opinión sin esa base científica, sin aclararlo. Se llama sacar los pies del plato. Es algo que suelen hacer los científicos, posiblemente sin mala voluntad, pero lo hacen a menudo. Sobre todo, los empeñados en negar a Dios. El reduccionismo (así se llama la tendencia a buscar las causas de los fenómenos en el nivel más simple posible) es una cuestión que metodológicamente es impecable, pero que ontológicamente es rechazada por gran parte de los propios científicos. Una cosa es que se intenten buscar explicaciones al nivel más simple posible y otra es que se encuentren o que puedan estar ahí. Confundir el método de búsqueda, con la realidad de lo que se busca es como confundir una radiografía para buscar un tumor, con una persona. Cuando no se pueden encontrar estas explicaciones en un nivel más simple, habrá que subir el nivel para encontrar la explicación. Hasta ahora, nadie ha podido demostrar científicamente que el amor sea solamente una serie de reacciones químicas cerebrales. Por supuesto que existen en el amor reacciones químicas cerebrales, pero tomar la parte por el todo ha sido siempre una de las principales fuentes de error de los seres humanos. Más bien hay indicios de que hay en el amor otras cosas no explicables por la química.

Si sólo fuese química, habría que buscar su aparición en la evolución. Pero no hay ninguna explicación evolutiva para el amor humano. Sí la hay para el amor animal. Luego explicaré la diferencia entre el amor humano y el amor animal.

Se cita a menudo, el comportamiento de determinados animales que, por salvar a su prole, se sacrifican ellos mismos. Los lobos machos, por ejemplo, cuando ven que un depredador se acerca al cubil donde está la hembra amamantando a los cachorros, se cruzan delante del depredador para que éste les siga a ellos y, a menudo, mueren por salvar a su prole. Pero esto sí admite una explicación genético-evolutiva. La evolución prima las conductas que hacen que se perpetúen los genes de un individuo. Si un lobo tiene una camada de 6 lobeznos y cada lobezno tiene un 50% de los genes de su padre, salvando a su prole se salvan 6 por 0,5, es decir 3 copias de los genes del padre, que pierde 1 copia al morir. Si el padre se desentendiese de la prole, salvaría una copia de sus genes pero perdería 3. Por tanto, la evolución hace que haya más genes supervivientes de las estirpes con ese comportamiento “altruista”. Y por eso existe ese comportamiento. Evidentemente, el lobo no calcula lo que está haciendo, lo hace movido por el instinto, instinto desarrollado por la evolución, que le empuja a ello.

Pero el amor humano es (no siempre y no al 100%, pero lo es) gratuito. ¿Qué explicación evolutiva puede tener que una persona se lance a salvar a un desconocido que se está ahogando, a la que no le une ningún parentesco, es decir, que no lleva sus genes, sabiendo perfectamente que está arriesgando gravemente su vida? Ninguna. Y ejemplos de heroísmo así se podrían poner a cientos. Y reducir el heroísmo a química me parece una bajeza.

Me da un poco de vergüenza acudir a ejemplos matemáticos para explicar esto, porque, en el fondo de nuestro corazón, sabemos que es una evidencia que el amor humano es esencialmente distinto del amor animal. Por supuesto que una parte del amor humano es también amor animal, pero, otra vez lo de siempre, identificar una parte del amor humano con todo lo que es el amor humano, es tomar la parte por el todo.

Es evidente que hay una diferencia cualitativa entre el ser humano y el resto de los seres vivos que hay en la tierra. Negar esto es rebajar al ser humano por motivos ideológicos que, al final, lo que pretenden es negar a Dios. Y creer que el ser humano es único sobre la Tierra, no es soberbia humana, son hechos. El hombre es un ser ínfimo en el universo, una mota de polvo en una mota de polvo, en una mota de polvo… Pero dicho esto, es el único capaz de conocer qué es ese universo (es la consciencia de universo), es el único capaz de heroísmo consciente y desinteresado, es el único capaz de un grado de amor que no es puro instinto y es el único capaz de tantas cosas más que la lista sería inacabable. Y estas unicidades, a diferencia de su cuerpo (que soy el primero en creer que viene por evolución), no es razonable pensar que vengan por evolución y, desde luego, nadie ha demostrado científicamente semejante cosa. Me parece que cada uno puede tener al respecto su opinión, pero 1º/ la opinión del prof. Rodriguez Delgado es eso, una opinión y no un dato científico y, 2º/ me parece una opinión más gratuita que la mía y, si uno quiere ser serio, tiene que fundar sus opiniones en razonamientos, porque no todas las opiniones valen lo mismo. Aquellas más razonadas, valen más porque, probablemente, estén más cerca de la verdad. Así es que, por favor, ya basta de abusar de la no ciencia haciéndola pasar por ciencia y queriéndonos dar gato por liebre.

Espero, xxx que esto te ayude.

Un abrazo.

Tomás.

6 comentarios:

Rosa Flor Bojórquez Espinoza dijo...

Hola! Me gustó tu blog. Y opino lo mismo que tú, que el amor no es simplemente una serie de reacciones químicas. Somos seres superiores, y e amor es algo abstracto, que me parece ridículo que los científicos lo expliquen con esa simplicidad.

He leído bastante sobre la ciencia del amor, y los neurocientíficos dicen que han demostrado que "el amor es un hábito que se crea del deseo sexual cuando éste se ve recompensado". En pocas palabras, que el amor se genera por las relaciones sexuales, ya que en ellas se libera la hormona del amor, llamada oxitocina. Reduciendo un sentimiento tan bonito y complejo como el amor, a simplemente reacciones químicas, como si el humano fuera tan sólo un saco de hormonas.

No soy científica, y no digo que la neurociencia del amor sea errónea, y no ayude conocer qué sucede cuando amamos, pero no estoy de acuerdo en que digan que el amor es algo sencillo, y que es sólo química! Con esto, perdiendo su magia. Me gustaría recibir su opinión.

Anónimo dijo...

Gracias Rosa Flor y bienvenida al blog.

Por supuesto que el amor no es la liberación de oxitocina u otras hormonas. Seguro que esta liberación se produce, pero eso no significa que el amor sea eso. Que duda cabe de que una sana relación sexual entre la pareja refuerza positivamente el amor. Pero el amor es la causa, el inicio, no la consecuencia de esa liberación. Ocurre que muchos científicos usan la ciencia para lo que no es. Para intentar hacer de ella una demostración absurda de una fe, a priori, en la ausencia de un ser superior y de cualquier cosa que haya en el ser humano más allá de la química. Pero ese reduccionismo no es más que un indemostrable y absurdo simplismo acientífico, por mucho que sean científicos los que lo hacen, usando la ciencia para lo que no es.

Un muy cordial saludo.

Tomás

Shakmuria dijo...

Hola! Sor Rosa Flor. Muchas gracias por responder. Tenemos puntos de vistas muy similares.

He leído mucho, porque este tema me intrigó. Una de las cosas que leí es, que la ciencia toma el amor, no como una emoción, sino como una simple necesidad fisiológica, ya que, es con fines puramente reproductivos. Mi lado escéptico se encendió, ya que, sigo considerando que el amor es mucho más complejo que eso. Y no creo que sea buena idea que intenten quitarle la magia a algo tan hermoso y universal como es el amor. Al igual que tú, considero que las hormonas reaccionan cuando se aman, pero no que el amor es simplemente una serie de sucesos hormonales, como si no existiera la conciencia, y como si fuéramos seres que se guían simplemente como el instinto.

Desde mi opinión, para amar a alguien, intervienen muchos factores, tanto psicológicos, sociales, culturales, porque, uno encuentra en determinada persona, características afines a uno, sumado a las vivencias que se comparten. La ciencia lo que intenta decir, es que, relaciones sexuales reiteradas, es lo que crea el amor, ya que para ésta, el amor no es un sentimiento, sino una simple necesidad para reproducirnos. Saludos! Y pues, aunque la ciencia es muy importante en nuestras vidas, y ha contribuido bastante, también se puede tener teorías erróneas, pues son humanos quienes la hacen.

Saludos!

Shakmuria dijo...

:)

Shakmuria dijo...

¡Hola! Me gustaría que leyeras esto, y me digas qué opinas:

http://www.paula.cl/entrevista/la-cientifica-del-amor/

Soy Rosa Flor.

No sé si el comentario que te acabo de escribir, se envió, pero lo volveré a decir:

Helen Fisher, claramente dice que el amor no es una emoción, sino simplemente una necesidad fisiológica.

Copiaré una parte del texto que ella tiene en su investigación:

"Así, Fisher notó, entre otras cosas, que el sector que se activa con el amor romántico se encuentra lejos de la zona emotiva. Su descubrimiento marcó un antes y un después en el conocimiento científico. A diferencia de la creencia popular, el enamoramiento no es una emoción. Es un impulso fisiológico natural, similar al de comer o tomar agua, que existe por la necesidad de procrear. Los resultados de estos estudios fueron parte de su libro Why we love? (2004), que fue publicado en 16 idiomas y conmocionó a la comunidad científica.".

Anónimo dijo...

Gracias Shakmuria, soy Tomás. Nada que añadir. Gracias por participar en el blog.
Tomás