21 de diciembre de 2011

Cosas de Navidad 2

Tomás Alfaro Drake

Desde hace años, todas las Navidades escribía alguna cosa muy breve para leer en casa antes de la cena de Nochebuena. Luego dejé de hacerlo. Tal vez este año lo retome. Pero ayer y hoy cuelgo en el blog las que escribí hace años. Tal vez el 24 cuelgue algo escrito para esta Navidad.



24-XII-2005

Otro año más nos sorprende el misterio de la Navidad. Otro año más nos preguntamos: ¿Cómo, por qué, Dios se mezcla con nosotros dejando de ser el Todopoderoso que asusta, para convertirse en el Cercanísimo que inspira amor y ternura? ¿Por qué, cómo acepta el frío, y el hambre y el dolor y la ignorancia? ¿Cómo y por qué soporta hacerse víctima de la maldad, que nos escandaliza, de la muerte, que nos aterra? Otra vez más, nos quedamos mudos y sin repuesta. ¿Puede que sea para decirnos que pase lo que pase en nuestra vida y en el mundo Él está sufriéndolo con nosotros? Puede. ¿Puede que sea para abrir nuestros ojos a la sencillez y la humildad y hacer que nos demos cuenta de que es en ellas en donde se encuentra la felicidad, más que en el poder, en la autosuficiencia y en el éxito? Puede. ¿Puede que sea para que sintamos cerca, tierno y calentito, el amor de Dios, como un pan recién salido del horno que, antes de ser comido, calienta las manos frías? Puede.

Todo puede ser hoy otra vez. Y el mundo, que parece a veces un absurdo sinsentido, hoy cobra sentido otra vez y merece ser vivido, ser mejorado. Y nuestro esfuerzo para ello deja hoy de ser inútil. Hoy la alegría triunfa sobre la tristeza, la verdad sobre la falsedad, el bien sobre el mal, la belleza sobre la fealdad, la vida sobre el horror, el amor sobre el odio. Hoy todo es posible. Una nueva mañana de un brillante día empieza hoy para nosotros. Habrá otros amaneceres, porque Dios ha vuelto a nacer hoy y podemos abrirle nuestros corazones. Podemos hoy tenerle en nuestros brazos, como María, podemos mirarle a los ojos como ella y ver allí, otra vez, el brillo de la esperanza que a veces nos parece perdida para siempre. Hoy podemos decir, como los ángeles a los pastores: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Hoy, nosotros podemos ser esos hombres y mañana, llevar esa buena noticia por el mundo.

Todo, porque hoy Dios se ha hecho hombre. Está en brazos de María, calentado por un buey y una mula y cuidado por José.




24-XII-2006

Otro año más. Otro año estamos ante la Navidad. Otro año más Dios, el Altísimo, el Todopoderoso, el Innombrable, nos recuerda que es precisamente su inmensidad la que le permite hacerse tan pequeño. ¿Cómo podríamos acercarnos a ese Dios tremendo sin sentirnos tan insignificantes que la distancia nos impidiese sentirle Padre, sin que el miedo superase a cualquier otro sentimiento? Un año más Tú nos recuerda que nos quieres lo suficiente como para evitarnos esa dolorosa sensación de impotencia. El grande se hace pequeño, el trascendente abandona el más allá y el todopoderoso se olvida de su poder para estar cerca de nosotros.

Y nosotros, ¿nos dejaremos mecer por la mediocridad de la costumbre? ¿O sabremos sobrecogernos de asombro, estremecernos de agradecimiento, enternecernos de amor? ¿Será sólo otra Navidad más o será un aldabonazo en nuestra conciencia que nos despierte de nuestro sopor y nos cure de nuestra abulia? ¿Entenderemos mal esa pequeñez hasta hacernos a nosotros mismos nuestros propios diosecillos?

No es fácil recuperar el asombro en un mundo que nos llama con sus cantos de sirena a la autocomplacencia, a la autorrealización, a la autosuficiencia. No es fácil librarse de la idolatría de nosotros mismos. Por eso te lo pedimos a Ti, Dios pequeño sólo en apariencia, Dios todopoderoso envuelto en carne de niño, Dios amante que te haces del tamaño del amado. Te lo pedimos en esta Navidad. Hoy te lo pedimos. Quítanos nuestras falsas seguridades, haz que nos sintamos pequeños como tú. Haz que sintamos tu frío como nuestro frío. Haz que agradezcamos el calor que nos dan al buey y al asno. Haz que nos sintamos frágiles con tu fragilidad. Haz que te esperemos con la impaciencia con que lo hicieron María y José. Haz que te amemos con un amor como el suyo. Danos, un año más, la oportunidad de hacernos como niños. Sólo así podremos un día ser fuertes con tu fortaleza, grandes con tu grandeza, sabios con tu sabiduría.

Haz que hoy se produzca en nuestra vida el milagro de la Navidad.

Así sea.




24-XII-2007

"Millones de años después de la creación, cuando la tierra era materia incandescente rotando
[sobre su eje;
millones de años después de brotar la vida sobre la faz de la tierra;
miles y miles de años después de que aparecieran los primeros humanos, capaces de recibir el
[Espíritu de Dios;
mil ochocientos cincuenta años después de que Abraham, obediente a la llamada de Dios,
[partiera de su patria sin saber a dónde iba;
mil doscientos años después de que Moisés condujera por el desierto hacia la tierra prometida
[al pueblo hebreo, esclavo en Egipto;
unos mil años después de que David fuera ungido rey de Israel por el profeta Samuel;
unos quinientos años después de que los judíos, cautivos en Babilonia, retornasen a la patria
[por el decreto de Ciro, rey de los persas;
en la ciento noventa y cuatro olimpiada de los griegos;
el año setecientos cincuenta de la fundación de Roma;
el año cuarenta y dos del reinado del emperador Octavio César Augusto, estando el universo
[en paz,
en Belén de Judá, nació de la Virgen María, Jesús, el Cristo. [1]


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Hoy, unos dos mil años después de este acontecimiento esperado por el cosmos, anunciado por los profetas, anhelado por la humanidad, aún sin saberlo, nosotros queremos que nuestro pequeño corazón se abra para acoger al Dios hecho hombre, al Principio y Fin de todas las cosas, al Rey de reyes.

Que María nos conceda que lo inmenso quepa en lo ínfimo, lo excelso en lo miserable, la fuerza en la debilidad, el Bien en el pecado, la Luz en las tinieblas, el fuego en la tibieza, el Amor en la indiferencia.

¡Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad! ¡Buena voluntad a los hombres de mala voluntad! ¡Gloria a Dios en las Alturas! ¡Bendito y bienvenido sea el Altísimo convertido en Cercanísimo!

Amén, amén.

[1] Martirologio cristiano.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Bonito escrito, hay que leerlo con calma. Me gusta.
FELIZ NAVIDAD.

Anónimo dijo...

Hola Pedro, soy Tomás:
Me alegro que te haya gustado, ¿has leído el de ayer?
Un abrazo
Tomás