23 de noviembre de 2014

Sobre el aborto

Tras la manifestación del sábado contra el aborto quiero manifestar las razones de mi oposición al aborto. Afirmo que estar contra el aborto no es una cuestión religiosa sino de civilización. Esgrimo algunas razones para decir esto.

1º Si hay algo que ya desde el siglo XX es insostenible científicamente hablando, es que el embrión es parte del cuerpo de la mujer. Es otra "cosa". Por tanto, todos los argumentos del derecho de la mujer a su propio cuerpo se caen por tierra.

2º La Constitución española afirma que todos tienen derecho a la vida. La primera ley de despenalización del aborto se aprobó hablando de un conflicto entre dos derechos, el del feto a la vida y el de la salud, física o mental, de la madre. Ciertamente, puede haber un conflicto de derechos, pero si el embrión es un ser humano (de momento lo digo en condicional) entonces no es lícita (y no recurro a la moral cristiana) una acción positiva para acabar con la vida de un ser humano, aunque esa vida represente un conflicto de derechos, ya que el derecho a la vida está por encima de cualquier otro porque es previo a cualquier otro. Sin vida no hay ningún otro derecho. Siempre que hay un muerto por una acción positiva humana hay un responsable. En la pena de muerte, el Estado. En la defensa propia, el atacante. En la guerra, el que inició una guerra injusta, etc.

3º Aunque he dicho que el tema del aborto no es una cuestión religiosa, no quiero dejar de explicitar que los cristianos desde el principio se han negado al aborto en una cultura en la que, no sólo el aborto, sino el infanticidio, eran normales. La carta a Diogneto, un documento cristiano del siglo II, dice: Igual que todos, los [cristianos] se casan y engendran hijos, pero no se deshacen de los hijos que conciben. Es esa época, las cloacas de Roma se atascaban a menudo por los cuerpos de niños matados al nacer.

4º Ciertamente, existió una discusión, en tiempos de san Agustín y, más tarde, en santo Tomás y otros teólogos cristianos sobre el momento en que el cuerpo en formación recibía el alma. Pero no era una discusión sobre el aborto, sino una pura discusión teológica, desvinculada de cualquier consecuencia sobre el aborto. La discusión sobre el aborto, nada tiene que ver con el alma. Y esa discusión teológica se sustentaba entonces en la creencia de que el semen masculino se iba transformando paulatinamente en otra "cosa" y entonces aparecía la discusión sobre cuando esa “cosa” empezaba a ser un ser humano. Pero hoy en día, la ciencia dice claramente que hay un único salto cualitativo en el proceso de formación de ese ser humano. Y ese momento es el de la unión del óvulo con el espermatozoide para dar una "cosa" en la que ya está absolutamente todo preparado para que llegue a ser un ser humano. Ciertamente, es un ser totalmente dependiente. Como lo es un bebé recién nacido y, en realidad, como lo somos cualquiera de nosotros. A partir de ahí un proceso puramente circunstancial y sin un solo salto cualitativo, ha llevado a esa "cosa" a ser Tomás Alfaro o Perico el de los Palotes. Es decir, un ser humano.

6º El camino de la civilización ha llevado a parte de la humanidad a dos principios básicos: La protección del débil y la presunción de inocencia (no me refiero al aspecto jurídico, sino al hecho de que es preferible que un inocente no sufra daño a que un culpable salga libre). No entro en absoluto de cuándo esa “cosa” recibe el alma. Los cristianos creemos, ahora que la ciencia ha dejado claro que no hay más que un cambio cualitativo, que es la unión del óvulo y el espermatozoide, que el alma le es dada al ser humano en ese momento. No importa lo que se discutiese cuando el proceso de gestación era algo ignoto. Pero esos dos principios (protección del débil y presunción de inocencia), básicos para la civilización, unidos al dato cierto de que sólo hay un salto cualitativo en la aparición de un ser humano, debería hacer "sagrada" la vida del embrión, sin necesidad de entrar en cuestiones del alma.

7º Si no se acepta esto, la frontera puede ponerse donde se quiera. De hecho, sólo el miedo a la monstruosidad nos haría poner una frontera. Pero quien no acepte que la frontera está en el momento en que el óvulo se une al espermatozoide, no tiene ni un solo argumento de razón para condenar el infanticidio. Por tanto, si en el futuro viniese alguien a quien su falta de miedo a la monstruosidad le llevase a eliminar esa frontera, no tendríamos argumentos racionales para reprobarle una vez eliminada la única frontera que lo es de forma cualitativa y esencial.

8º A veces se argumenta que no puede haber un ser humano hasta que no aparece la consciencia. Si eso fuese así, tendríamos que volver a aceptar el infanticidio. ¿Alguien tiene consciencia de sus primeros años de vida? Pero, dado que mi cabeza suele funcionar mejor con imágenes que con silogismos, quiero acabar con una metáfora. Imaginemos que alguien tiene un boleto de la bono loto premiado con 1 millón de € que todavía no ha mirado. Otra persona que lo sabe primero que el dueño se lo quita y lo cobra. Creo que no se podría decirse que, como su dueño no tenía consciencia de haber ganado 1 millón de €, ni nunca la tendrá, no ha sido robado. El que se lo ha quitado es un ladrón que le ha robado 1 millón de € al propietario del boleto. Sin paliativos.


Llegados a este punto, mis simpatías están con TODAS las mujeres para las que un embarazo puede ser una durísima carga. No así con las que abortan por simple comodidad de vida, o por los "maromos" o padres de muchas chicas embarazdas que les "obligan" a abortar, o por la gente que hace negocio con todo esto despachando a la trituradora de carne a esos fetos, o por los investigadores que utilizan células madre embrionarias cuando existen las células madre adultas y las células madre adultas reprogramadas que evitan el problema ético. Por supuesto, Una sociedad civilizada debería brindar a esas mujeres todos los medios para que puedan tener su hijo y salir adelante. Existen muchas organizaciones pro vida en las que se da apoyo a una gran cantidad de chicas, muchas de ellas en situaciones límite, para que puedan tener sus hijos. Es una maravilla ver el amor de estas chicas por sus hijos a los que un día estuvieron pensando eliminar. Por otro lado, hay mujeres con terribles traumas por causa del aborto. ¿No haría mejor una sociedad civilizada en promover con toda su alma estas organizaciones y en promover campañas de información masivas explicando que hay salidas? Sin embargo hablar del horror de los fetos mutilados o pretender decir a las mujeres que hay otras vías, es absolutamente incorrecto políticamente. Y no deja de sorprenderme que la izquierda, que es quien pretende enarbolar la bandera de la protección del débil, sea la paladina de la defensa del aborto. Seamos civilizados. Nos va en ello la vida como civilización.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente!
Lo tendré en cuenta en aquellos "debates" en los que suelo participar en algunos foros.
Pienso lo mismo, que la opción pro-vida no necesariamente debe defenderse desde la moral católica. Es mas, muchos enemigos de la Iglesia esperan que eso suceda para desviar el tema y atacar a la Iglesia por otras razones y alegando su "moral mojigata".
Lo sumare a dos perspectiva que tengo, una desde el punto de vista liberal http://www.liberalismo.org/articulo/226/53/liberalismo/derecho/aborto/argumentacion/liberal/ y la otra, desde la izquierda http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=22580

Anónimo dijo...

Gracias amigo. Sumamente interesantes ambas. Me alegro de que te haya gustado.
Un abrazo.
Tomás

Anónimo dijo...

Está muy bien argumentado Tomás, pero queda un asunto importante por resolver. ¿Como se ataca de una manera efectiva lo que expones en el último párrafo?
El problema de las preadolescentes embarazadas, debido a la inmensa hipocresía de la sociedad.
Los traumas que suponen:
1.-Que las echen del Colegio (católico concertado) y esto es real y se de un caso.
2.- Que el padre, otro adolescente, no se hace cargo.
3.-La vergüenza de la familia ante muchos de los vecinos y familiares.
4.-La complejidad de las amistades en tu nuevo estado y la de encontrar pareja por tener que atender al hijo y sobre todo a esa edad, la vergüenza y los problemas de contar a un futuro noviete de 18 años que ya tienes un crio de dos años..
Y así llega lo que dices, que las hacen "abortar" provocando un trauma seguro que mayor.
Si la madre no quiere a la criatura, "dádmelos a mi" que decía la Madre Teresa...¡Problema resuelto en la India!
¿Cómo es que la sociedad occidental no ha resuelto aún este problema tan importante?
Abrazo
Juan