3 de diciembre de 2015

Frases 3-XII-2015

Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.

Conozco a un cristiano que hace catorce años –si fue en cuerpo o sin cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe– fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables que el hombre no puede expresar.

2ª carta de san Pablo a los corintios, 12, 2-5; carta de san Pablo a los filipenses 1, 21-24.



Todo es basura, Señor, si no Te tengo.
Todo se vuelve insípido en mi boca.
Los más dulces manjares que me otorgas,
apenas saboreados, no son nada.
Como un Midas transformado, lo que toco
se convierte en vacío, en estúpido oro improductivo.
Fugazmente Te he probado, he conocido tu sabor,
me  he emborrachado aspirando tu perfume,
he entrevisto, entre velos, tu Rostro y ya estoy muerto.
Porque todo es pálido a su lado.
Tu Luz, sólo en un aromático instante paladeada,
ha cegado mis sentidos para siempre.
Me has hecho verte y luego Te has tapado,
me has dejado huérfano, perdido,
has llenado mis ojos de lágrimas sublimes
al tiempo que tu emoción anudaba mi garganta,
para luego dejarme la espina clavada en el costado.
Como un mendigo Te imploro una limosna,
una pequeña dádiva de Luz y de Esperanza.
Me has robado, Señor, olores, colores y sabores,
dejándome sólo un recuerdo borroso y exigente.
Me has dejado pobre, vagabundo, errante.
Señor, si no me dejas que Te vea,
devuélveme al menos los sabores.


No sé de quién es