22 de junio de 2016

¿Voto en conciencia o voto útil?

Hace tiempo leí una frase de Gustave Thibon que decía que “uno de los signos cardinales de la mediocridad de espíritu es ver contradicciones allí donde sólo hay contrastes”. Pues bien, creo que la pregunta que da título a estas líneas es un caso paradigmático de esa frase. Por supuesto, mi voto es voto en conciencia Y, TAMBIÉN voto útil. Intentar estableces una disyuntiva entre una cosa y la otra me parece caer en lo que dice la frase anterior.

Me meto en este jardín por alusiones. Ayer, tras mi envío inhabitual recibí varios mails diciéndome lo que debía hacer en conciencia. No todos los mails que recibí eran así y, en cualquier caso, agradezco todos. Pero, si soy sincero, estoy un poco harto –¿sólo un poco?– de los que se erigen en árbitros de mi conciencia.

Es la CONCIENCIA la que me dice que debo hacer lo que esté en mi mano para evitar que haya más de un millón de parados más dentro de unos años.

Es la CONCIENCIA la que me dice que debo hacer lo que esté en mi mano para evitar que España, fruto de siglos de esfuerzo, sacrificio, sangre sudor y lágrimas, se rompa.

Es la CONCIENCIA la que me dice que debo hacer lo que esté en mi mano para evitar la muy cierta posibilidad de que España sea sacada del Euro (o haga deliberadamente lo que hay que hacer para hundir la UE). Todavía resuena una frase en mi cabeza: “Aguanta Alexis, que dentro de poco no estarás solo”. Se la gritó Pablo Iglesias a Alexis Tsipras en el Parlamento griego en plena crisis de ese país. Sería patético que Grecia pretendiese acabar sola con la UE. Pero España sí puede, No es rescatable si se empeña en no serlo. Y con Pablo Iglesias se empeñará.

Es la CONCIENCIA la que me dice que debo hacer lo que esté en mi mano para evitar que se acabe con la democracia y con las libertades civiles en general y con la religiosa en particular.

Es la CONCIENCIA la que me dice que debo hacer lo que esté en mi mano para evitar que el Estado se erija en árbitro de los valores que deben aprender mis nietos.

Etc., etc., etc.

Por tanto, voto en conciencia lo que creo que es más útil para tratar de evitar estos males. Por eso voto al PP. Por supuesto admito, faltaría más, que haya gente que, también en conciencia, no le vote. Pero no sólo voto en conciencia. Voto en consciencia.

Soy consciente de que estamos en una encrucijada histórica en la que todas estas cosas, con los etc’s que no añado, tan arduamente conseguidas, están en peligro. Considero inconscientes a los que, aún votando en conciencia, creen que todas esas cosas se pueden dar por descontadas. Considero inconscientes a los que, aún votando en conciencia, piensan que el hecho de que puedan gobernar opciones que pueden acabar con todas esas cosas supondrá una catarsis regenerativa. Por tanto, considero inconscientes a los que van a utilizar su voto para tirarlo dándoselo a partidos insignificantes, o en blanco, o la abstención, para castigar al único partido que puede evitar ese proceso de pérdida. Me parecen más conscientes, aunque este diametralmente en desacuerdo con ellos, los que votan conscientemente a Podemos sabiendo lo que quieren. A mí tampoco me gusta todo del PP, ni le debo nada, ni milito en él, ni nada por el estilo. Pero, el voto útil es, ADEMÁS, un voto en conciencia y es un claro síntoma de inmadurez pretender que el voto vaya para un partido tan sólo si me gusta todo de él. Ahora bien, también debo reconocer que, por segunda vez en la historia de la democracia en España, el PP ha recogido un país al borde de la quiebra, llevado allí por el PSOE dos veces. La primera vez la sacó del hoyo en dos legislaturas. La segunda lo está haciendo. Lo ha logrado sólo a medias en una. Pero si ahora fallan los motores, la caída en la ruina es inevitable.

Sé que a muchos de los que lean esto les puede molestar. En general, soy una persona que evito molestar a nadie y, mucho menos, hacerlo gratuitamente. Pero es que esto no es gratuito. Nos estamos jugando mucho. Si las consecuencias del voto insensato las sufriesen sólo ellos, probablemente no me arriesgaría a molestar a nadie. Pero es que las vamos a sufrir todos. Dicho de manera menos fina pero más clara: la patada en el culo que van a dar a España no va a ser sólo en el suyo, sino en el de todos los españoles, incluido el mío. Tal vez más en el mío que en el suyo por mojarme públicamente. A ellos, les darían las gracias. Y la verdad, me enfada bastante que yo, y millones más, tengamos que sufrir por su inconsciencia. Y sí, aunque moleste, creo que, si eso ocurre, estos puristas del voto inconsciente, tendrán una parte de la responsabilidad.

Y ahora vamos a Mons. Munilla. Me han llegado varias respuestas diciéndome que no es verdad que Mons. Munilla haya rectificado. Sí lo ha hecho. Copio a continuación un pequeño extracto de sus recientes palabras en Radio María:

- Por el camino del mal menor se llega al mal mayor. La opción por el mal menor sólo se aplica en casos excepcionales; de ningún modo puede ser algo habitual.
- Corresponde a cada uno discernir si nos encontramos en una situación excepcional que justificaría esta opción por el mal menor.
- Existe actualmente legitimidad para pensar tanto que estamos en una situación excepcional como para pensar que no.
- El voto en conciencia siempre está por encima del voto útil.
- Corresponde a cada católico, por tanto, primero, creer en los principios que dicta la Iglesia en esta materia y, segundo, pedir luz al Espíritu Santo.
 - Una vez hecho este discernimiento, existe legitimidad para mantener sensibilidades diferentes sobre este tema.

Es decir, que, hoy, Mons. Munilla admite que es legítimo entender que la situación es excepcional y, en consecuencia, votar al PP. En las pasadas elecciones, no admitía esa posibilidad. Por lo tanto, hablando en román paladino, ha rectificado. Admiro enormemente a Mons. Munilla. Creo que su actuación como Obispo de San Sebastián es magnífica. Y, con esta rectificación, mi respeto por él no ha hecho sino aumentar. Ciertamente, en sus palabras dice que el voto en conciencia está siempre por encima del voto útil. Por supuesto, faltaría más. La conciencia está por encima de todo. Pero no creo que sea necesario que vuelva a insistir en que el voto al PP es un voto en conciencia Y, ADEMÁS, un voto útil. Por otro lado, debo decir que la opinión de Mons. Munilla, tanto en estas elecciones como en las anteriores, no pasaba de ser eso, una opinión. Respetabilísima, por la persona que la sostiene, pero una opinión. Desde luego, no representaba la de la Conferencia Episcopal Española que en las pasadas elecciones, aún siendo presionada por algunos prelados para hacer una declaración en la línea de Mons. Munilla, se abstuvo de hacerlo. Por tanto, aunque se hubiese mantenido en sus trece sin rectificar, de ninguna manera su opinión podría vincular la conciencia de un católico.

Por último, me han llegado también mensajes diciendo que López Quintás ha desmentido como falso lo que se dice que dijo respecto a la rectificación de Mons. Munilla. Pues bien, sintiéndolo mucho, debo decir que dijo lo que dijo. Lo que os mandé el otro día era un reenvío directo de D. Alfonso, en primera persona, a un amigo mío, amigo también suyo y de una integridad irreprochable, al que he contactado y me ha asegurado que el reenvío es literal. No es un cortapega, no. Es un simple dar a la tecla de reenviar para que llegue tal cual se recibió. Yo así lo recibí con la dirección de e-mail de López Quintás en el primer mail. Comprendo que, a veces, el fragor de la batalla da vértigo. A mí me resultaría más cómodo quedarme calladito en vez de levantar ampollas y alguna reprimenda de gente a la que quiero, pero a quien no he concedido ninguna autoridad para ser la conciencia de mi conciencia. Pero es, precisamente mi conciencia la que me hace hablar. Por amor a la verdad, a España, a mis conciudadanos y a la Iglesia. Mi conciencia es tan recta como la de cualquiera de los que me la quieren rectificar. Le pido al Espíritu Santo, tanto como lo pueda hacer cualquiera de ellos que la guíe. Me considero tan hijo de la Iglesia y la quiero y la defiendo en lo que debe ser defendida como cualquiera de ellos. Y por eso hablo en vez de quedarme callado, que sería más cómodo.


Lamento profundamente si alguien se siente ofendido por estas palabras, pero no rectifico ni una coma. Es mucho lo que nos jugamos. ¿Voto sensato o insensato? He ahí la cuestión.