19 de septiembre de 2016

Sobre los fondos soberanos y otras cosas

Nunca me han gustado los fondos soberanos. Fondos de inversión a través de los cuales los Estados invierten en distintos sectores de la economía del propio país o, más comúnmente, de otros. Y no me gustan porque los intereses de los Estadospropietarios de esos fondosno son rentabilizar el dinero, sino que suelen tener fines políticos y agendas ocultas. Me explico. Si yo tengo unos ahorros y los invierto a través de un fondo buscando una buena rentabilidad para mis ahorros, mi dinero acabará en los sectores y empresas de la economía que puedan crear más riqueza y prosperidad. Y si me equivoco en la elección del fondo y mi dinero no acaba donde más riqueza y prosperidad puedan crear, lo pago yo, de mi bolsillo. Para no equivocarme, dispongo, a golpe de muy pocos clicks, de información de los mejores analistas del mundo sobre el riesgo, la rentabilidad y el equilibrio entre ambos de cualquier fondo del mundo. En cambio, cuando un Estado invierte el dinero que le sobra a largo plazo en un fondo de su propiedad, no busca la rentabilidad como primer objetivo (a veces ésta no es ni siquiera un objetivo), sino que busca objetivos políticos, a veces inconfesables, que no asignan los recursos a donde más bienestar y prosperidad crean.

Además, ¿por qué demonios a un Estado le tiene que sobrar dinero a largo plazo? Estoy absolutamente en contra de los déficits crónicos de los Estados financiados con deuda, pero casi estoy más en contra de los superávits crónicos que generen enormes excedentes que los Estados deben invertir. Soy un firme convencido de que si el Estado tiene superávit debe, en primer lugar, reducir los impuestos y si, a pesar de todo, sigue teniendo superávit, repartir entre sus ciudadanos ese superávit. No me cabe duda de quesi el dinero que le sobra crónicamente al Estado acaba en el bolsillo de los ciudadanos, éstos lo dedicarán a comprar los bienes más necesarios para ellos y/o a invertirlo en donde mejor les convenga, con las ventajas que se han visto anteriormente: el dinero fluirá a los sectores y empresas que creen más riqueza y prosperidad. Pero, para después devolvérselo, mejor que no se lo quite antes. Me parece indeseable lo que realmente suelen hacer los Estados, a saber: incrementar los gastos administrados por ellos. Y lo consideroindeseable porque lo es. El Estado debe reducir sus gastos estrictamente a aquello que, en aplicación del principio de subsidiariedad, no puedan hacer por sí mismos los ciudadanos. Pocos Estados, si hay alguno, funcionan con esta filosofía, pero si los hubiera, serían, sin duda, los más prósperos de todos. Pero a los políticos no les gusta estar fuera del circuito de utilización del dinero porque ese circuito es para ellos fuente de poder. También es, por supuesto, tentación de corrupción. Creo que no puedo dejar más claro por qué no me gustan los fondos soberanos.Pero cuando estos fondos soberanos son, además, propiedad de Estados totalitarios y/o corruptos, entonces mi desagrado se eleva a una alta potencia.

¿Por qué este rollo? Porque en la mañana del sábado 10 de Septiembre he leído en el diario Expansión una noticia que casi hace que me siente mal el desayuno. En la página 3 de dicho diario se explicaba como la red del gas en España era controlada por Pekín.

En efecto, se nos narra cómo a finales del 2011, la gigantescaempresa energética china ThreeGorges, llegó a un acuerdo con el gobierno portugués para comprarle el 21% de la empresa Electricidad de Portugal, EDP, y convertirse así en el mayor accionista de la misma. ThreeGorges es una empresa controlada al 100% por el Estado chino que explota la central eléctrica de las Tres Gargantas (de ahí su nombre) pero que también sirve al Estado Chino para tener un brazo largo que llegue a los sectores energéticos de otros países. Ocurre que EDP, además de ser la mayor eléctrica portuguesa, en generación de electricidad, tanto convencional como renovable, tiene también una importante operación en España: controla la cuarta empresa eléctrica española; Hidrocantábrico. EDP también controla Naturgas, uno de los más importantes distribuidores de gas en España. En 2015, el fondo soberano chino SAFE, compró el grupo Madrileña Red de Gas, también en la distribución de gas. Ahora,el mayor fondo chino, CIC, está negociando una operación para comprar una parte importante de la empresa Redixis que empata con la citada Madrileña Red de Gas en el tercer puesto de la distribución de gas en España. Es decir, los tentáculos del Estado chino parecen ceñir una parte importante de la producción eléctrica y de la distribución de gas de España y Portugal.

Pero esto que salió el 10 de Septiembre en Expansión es sólo la punta del iceberg. Estas operaciones que he citado suman tan sólo unos cuantos miles de millones de €. Pero los fondos soberanos chinos, incluido Hong Kong, suman unos 1,8 Billones de $. Billones; millones de millones. Y si a esto sumamos los 2,6 Billones de $ controlados por países musulmanes suníes productores de petróleo más los “sólo” 74.000 millones de $ de los chiíes y los 210.000 millones de $ de Rusia, la cosa empieza a dar un poco de escalofríos. Sólo Arabia Saudí, que como es bien sabido, es un país que financia una buena parte de la expansión del Islamwahabista radical, por no decir del yihadismo, tiene el fondo SAMA con un monto de casi 750.000 millones de $. Pero eso no lo completa todo. Muchas inversiones de estos países se canalizan, no a través de fondos, sino a través de empresas controladas por sus respectivos estados, como es el caso de la inversión antes mencionada de ThreeGorges. No sé si es posible, para mí es totalmente imposible, saber cuánto de los distintos sectores económicos de los países occidentales está en manos de estos fondos o empresas públicas de países poco fiables, pero tal vez unas cifras nos puedan dar una referencia. Mientras los fondos soberanos (sin contar las empresas públicas) de esos países suman 4,7 Billones de $, las reservas invertidas de todos los Bancos Centrales del mundo ascienden a 13 Billones de $ y el PIB mundial alcanza 90 Billones de $. Es decir, el volumen de estos fondos soberanos supone el 36% de las reservas de los Bancos centrales de todo el mundo y algo más del 5% del PIB mundial. No sé qué os produce esto a vosotros, pero a mí me dan escalofríos.

No tengo un ápice de nacionalista económico. Que una empresa privada inglesa o que un fondo de inversión americano, por decir algo, invierta en comprar empresas en España, en cualquier sector, no sólo no me parece mal, sino que me parece que es enormemente beneficioso para la economía española. Si cerrásemos las fronteras inversoras a empresas y fondos de otros países acabaríamos en la miseria. De hecho, el despegue económico de España en los 60´s o de Irlanda en los 80´s o de Corea del Sur, o de tantos países, ha sido iniciado por la inversión extranjera. Y si los países pobres quieren salir de la pobreza, sólo lo harán dando seguridad jurídica para que acuda a ellos la inversión extranjera. Pero una cosa es la inversión privada en busca de rentabilidad –que, como he dicho antes, acaba en las empresas que más riqueza y prosperidad generan– y otra muy distinta la inversión de fondos soberanos de países con intenciones ocultas de las que me fío menos que de una piraña en mi bañera, empleados en meter la patita en sectores estratégicos del mundo occidental. Dicen que un paranoico es alguien bien informado. No sé si ese dicho será verdad, pero con lo poquísimo de información que he rascado tras leer el artículo de expansión, me temo que me está dando un ataque de ese tipo de paranoia. ¿No estaremos viviendo en la ciudad alegre y confiada? Buen fin de semana.Por si queréis un poco más de información os adjunto una hoja Excell con los fondos más importantes y sus volúmenes.

***

En cierta relación con lo anterior, estos días ha saltado la noticia de que se van a duplicar los fondos del Plan Junker para intentar reactivar la economía de Europa. Creo que esto no va a servir para nada y que, muy probablemente sea contraproducente. Porque el dinero del Plan Junker no sale de la nada, sale del bolsillo de los ciudadanos europeos o, peor aún, de la emisión de deuda que soportarán nuestros hijos o nietos o, todavía peor, de la creación de dinero ex-nihilo. Y, como he dicho unas líneas más arriba, el dinero en manos de los ciudadanos acaba, bien porque compran los productos que necesitan o bien porque lo invierten en lo que esperan les dé una buena rentabilidad, en los sectores y empresas que más riqueza y prosperidad crean. En cambio, si ese mismo dinero lo administran los burócratas europeos acabará donde “dios” les de a entender pero, a buen seguro, no allí donde más útil pueda ser. Y, al final, como también he dicho más arriba, aumentará el poder de estos burócratas y creará más oportunidades de corrupción. No es una buena política para relanzar la economía sobrecargar de impuestos y sobrerregulación asfixiante a las empresas y ciudadanos, que son, respectivamente, el percherón que tira del carro y el pienso que les alimenta, desincentivando su inversión y, después, pensar que se va a crear riqueza cuando el dinero de esos impuestos,aplicados a beneficios menguantes,se inyecte en vaya usted a saber dónde y siguiendo qué criterios. Es tan estúpido como si alguien quisiera subir en el aire a base de tirarse de los pelos. No, peor. Porque el que se tira de los pelos para subir, ni sube ni baja más por ello. En cambio, dificultar el funcionamiento de las empresas, sobreordeñarlas y disminuir el poder adquisitivo de los ciudadanos, para después invertir ese dinero según le dé al burócrata de turno, tira hacia debajo de la economía. ¡Ay Europa, Europa…!

***

Último, lo juro, también relacionado con esto.

Leo en “El confidencia”l un artículo de S. Mccoy que creo merece ser comentado y al que pongo un link al final.

Habla del lanzamiento de un fondo ético: Temperantia. Este fondo tiene dos características (tiene más, pero el que quiera que lea el artículo). La primera que se va a invertir en empresas que respeten en su proceder la Doctrina Social de la Iglesia. La segunda, que sus promotores van a donar a obras de la Iglesia un porcentaje de las comisiones que cobren y darán la opción voluntaria –perdóneseme la redundancia– a que los inversores hagan lo propio. El hecho de que este fondo, como otros muchos fondos éticos, pondere su inversión a determinadas empresas según su comportamiento ético y deje fuera a algunas de comportamientos poco éticos, no tiene por qué impactar negativamente en su rentabilidad. De hecho, en el artículo se muestra que, desde 2008,las acciones del S&P Catholic Values Index, han superado en un 2,74% anual acumulado la rentabilidad del S&P 500[1].

Aplaudo esta medida, y no únicamente porque al ser católico me parezcan bien los criterios de inversión acordes con la Doctrina Social de la Iglesia, sino también como liberal que soy. Alguien podría cuestionar cómo puede ser que, como liberal que soy, me parezcan adecuados unos fondos que no tienen la rentabilidad como único objetivo. ¿No es esto ir contra mis premisas anteriores y contra la mano invisible? Y no me sirve para justificarlo el hecho, que en principio puede parecer accidental, de que la rentabilidad de S&P CVI supere al S&P 500[2]. La razón es más profunda y está enraizada en los principios más profundos del libre mercado. En primer lugar, por la obvia razón de quelos que invierten en estos valores lo hacen libremente y por sus convicciones y, previsiblemente, lo harían aunque obtuviesen una rentabilidad menor que el S&P 500. Y el libre mercado se basa, como su nombre indica, en la libertad de las personas para tomar las decisiones que les parezcan oportunas. Pero hay más. Alguien podría decir que, renunciando a una mayor rentabilidad, si ese fuese el caso, no estarían canalizando los recursos hacia los sectores y empresas que crean más riqueza y prosperidad, es decir, irían contra la mano invisible. Pero esto tampoco es verdad. El libre mercado se basa en el hecho de que cada persona, libremente, elige comprar aquello que cree, de manera tal vez subconsciente, que así maximiza su “función de bienestar”. Pero en esta “función de bienestar” que la gente quiere maximizar con el intercambio de productos, entran muchas más cosas que el aspecto monetario, a poco que el producto impacte en la calidad de vida de quien lo compra. Piénsese, por ejemplo, en la gente que trabaja en un sitio en el que gana menos, porque el ambiente de trabajo es mejor o porque lo que hace la empresa está más acorde con sus valores. O en la gente que compra un producto alimenticio ecológico, aunque sea más caro, porque le importa su salud o el medio ambiente. O en la gente que da dinero a una ONG, sin recibir nada a cambio porque le hace sentirse satisfecho. O en quien compra un coche eléctrico para contribuir menos al calentamiento global. Podría seguir poniendo ejemplos. Cuando toda esta gente hace esto, aumenta su “función de bienestar” y la “función de bienestar” es riqueza y prosperidad, aunque no sea monetaria. Por tanto, la gente que invierte en acciones de empresas con un comportamiento ético, aunque su rentabilidad fuese menor, estaría canalizando los recursos hacia los sectores y empresas que crean mayor riqueza y bienestar. Y esto me lleva a pensar que el hecho de que las acciones del S&P CVI den más rentabilidad que las del índice S&P 500 no es una pura cuestión accidental. Tiene su razón de ser. Es puro libre mercado y pura mano invisible. Así pues, por mis convicciones religiosas y por mis convicciones liberales, bienvenido sea este fondo ético: Temperantia.




TODO en millones de $
Fondo Vol 2016 Bancos centales (2016)
Total 7.000.000 13.000.000
Noruega Gobernment Pensión Fund Global (NGPFG) 855.400
Abu Dhabi Investment authority 877.800 PIB Mundial 2016
SAMA Arabia Saudí 745.920 90.000.000
China Investment Corp. CIC 615.440
Kuwait Investment Authority 414.400 China (Incliye Hong Kong) 1.780.940 25%
Hong Kong Monetary Authority 410.620 Países musulmanes Sunitas 2.595.180 37%
Gobernement of Singapur 346.500 Países musulmanes Chiítas (Irán y Azerbaijan) 74.480 1%
Temasek Holding Singapur 220.080 Rusia 209.580 3%
National Wealth Fund Rusia 209.580 Países "Occidentales"* 1.242.780 18%
National Social Security Fund China 188.300 Resto 1.097.040 16%
Qatar Investment Authority 140.000 TOTAL 7.000.000 100%
Australia Future Fund 112.000 * (Libre mercado)(Incluye Australia, Nueva Zelanda y Korea; excluye Rusia y Hong Kong)
Corporation of Dubai 98.000
Libyan Investment Authority 91.000 China, países musulmanes y Rusia 4.660.180 67%
Kazakhistan National Fund 81.480
International Petroleum Investment Compant Abu Dhabi 81.200
Revenue Regulation Fund Argelia 79.380
Mubadala Development Company Abu Dhabi 67.480
Korea (del Sur) Investment Corp.  60.200
Alaska Permanent Fund 56.420
Khazanah National Malasia 51.520
State Oil Fund Azerbaijan 42.280
National Pension reserve Fund Irlanda 42.000
Brunei Investment Agency 42.000
Strategic Investment Fund Francia 39.200
Texas Permanent Scool Fund 34.160
Stabilization Fund Irán 32.200
New Zeland Superannuation Fund 22.260
Alberta´s Heritage Fund 21.140
Otros 922.040
7.000.000


[1] El Índice Standard & Poor´s de Valores Católicos es un índice elaborado por esa firma, que toma como base el índice S&P 500, es decir el de las acciones de las 500 mayores empresas de la bolsa de Nueva York, del que eliminan las acciones de las empresas que no se ajustan a las normas de inversión responsable establecidas por la Conferencia de Obispos Católicos de los EEUU (USCCB).
[2] No parece que el hecho de conseguir superarlo durante 8 años consecutivos sea meramente accidental. ¿Tendrá alguna explicación?

No hay comentarios: