10 de octubre de 2016

Me preocupa China

Sí. Me preocupa China. Y me preocupa mucho. Y ello, por tres motivos. El primero, porque a la chita callando, con la permisividad o la ignorancia del mundo occidental, está haciéndose con muchos de los resortes empresariales estratégicos de los países más importantes de occidente. El segundo la agresiva política militar de China en el Pacífico. Y el tercer motivo de preocupación es que no descarto que China pueda petar. Y cuando digo petar, me refiero a que haya una guerra civil con decenas de millones de muertos. Pero vayamos por partes.

1º La subrepticia invasión económica de China.

Hace un par de semanas, cuando hablé de los fondos soberanos dije -y copio textualmente:

“… en la mañana del sábado 10 de Septiembre he leído en el diario Expansión una noticia que casi hace que me siente mal el desayuno. En la página 3 de dicho diario se explicaba como la red del gas en España era controlada por Pekín.

En efecto, se nos narra cómo a finales del 2011, la gigantesca empresa energética china Three Gorges, llegó a un acuerdo con el gobierno portugués para comprarle el 21% de la empresa Electricidad de Portugal, EDP, y convertirse así en el mayor accionista de la misma. Three Gorges es una empresa controlada al 100% por el Estado chino que explota la central eléctrica de las Tres Gargantas (de ahí su nombre) pero que también sirve al Estado Chino para tener un brazo largo que llegue a los sectores energéticos de otros países. Ocurre que EDP, además de ser la mayor eléctrica portuguesa, en generación de electricidad, tanto convencional como renovable, tiene también una importante operación en España: controla la cuarta empresa eléctrica española; Hidrocantábrico. EDP también controla Naturgas, uno de los más importantes distribuidores de gas en España. En 2015, el fondo soberano chino SAFE, compró el grupo Madrileña Red de Gas, también en la distribución de gas. Ahora, el mayor fondo chino, CIC, está negociando una operación para comprar una parte importante de la empresa Redixis que empata con la citada Madrileña Red de Gas en el tercer puesto de la distribución de gas en España. Es decir, los tentáculos del Estado chino parecen ceñir una parte importante de la producción eléctrica y de la distribución de gas de España y Portugal.

Pero esto que salió el 10 de Septiembre en Expansión es sólo la punta del iceberg. Estas operaciones que he citado suman tan sólo unos cuantos miles de millones de €. Pero los fondos soberanos chinos, incluido Hong Kong, suman unos 1,8 Billones de $. Billones; millones de millones”.

A esto habría que sumar –apuntaba ebtonces– el dinero que mueve el Estado chino a través de un gran número de empresas como Three Gorges controladas por él y que no forman parte de los 1,8 billones de $. Y mi paranoia no venía de el hecho de que empresas privadas de un país extranjero, que al final sólo tienen el honesto móvil de ganar dinero, invirtiesen en España o en el resto de los países de Occidente, sino el hecho de que lo hiciese un Estado, comunista, corrupto hasta límites escandalosos y con una agenda oculta de la que me fío como de una piraña en mi bañera.

Bueno, pues así las cosas, y sin llevar a cabo ninguna meticulosa investigación –que tal vez alguien debería hacer, pero no yo–, me he limitado a leer la prensa con las antenas sintonizadas a la longitud de onda de China. Y esto es lo que he visto, en tan sólo tres semanas.

Sólo mencionaré de pasada la compra a ACS de Urbaser por la empresa china Firion Investments, la de Albo por el grupo chino Shanghai Kaichuang Marine International o la de Hacienda y Viñedos Marqués del Atrio por Changyu Pioneer Wine, de las que me he enterado recientemente por la prensa. Pero estas compras me preocupan relativamente poco porque creo, aunque no estoy seguro, que las tres empresas chinas compradoras son realmente privadas (aunque vaya usted a saber qué es realmente privado en China).

Pero ya me empieza a preocuparme más –también lo he leído estos días en la prensa– que la empresa estatal “China Aviation Industry Corporation”, haya adquirido Aritex, empresa de fabricación de maquinaria de automatización para la las industrias aeronáuticas y de automoción.

Pero esta es sólo la punta del iceberg de lo que asoma en España. Y España no es la excepción. En otros países pasa lo mismo. El más importante proyecto de central nuclear del Reino unido, Hinkley Point, se hará con la financiación y explotación por parte de EDF (Electricité de France) y la empresa estatal china CGN (China General Nuclear Power Corp.), dedicada a la minería del Uranio y a la construcción y explotación de energía nuclear. Hinkley Point suministrará el 7% de la energía eléctrica del Reino Unido. Toda la opinión pública inglesa está en contra del proyecto, no porque estén en contra de la energía nuclear, sino por las condiciones impuestas por el consorcio chino-francés. Efectivamente, “Londres firmó un contrato que toda la prensa, sin excepción, considera leonino: tendrá que pagar durante 35 años 92,5 libras por megavatio, el doble del precio actual de la electricidad en el mercado mayorista británico, una cifra que, además, habrá que actualizar con el IPC. Esos subsidios podrían costar al erario unos 30.000 millones de libras”[1]. Por su parte EDF está pasando agobios financieros lo que hace que tenga que recibir subsidios del Estado francés. Teniendo en cuenta que Bruselas no admite que empresas con ayudas estatales se beneficien de ello, no es difícil prever quien será al final el dueño del proyecto, aunque ahora CGN tenga “sólo” el 33% del proyecto.

Pero no acaba aquí la cosa. Para participar en el proyecto, CGN ha exigido la concesión de los proyectos de las centrales de Bradwell y Sizewell, Inglaterra, donde empleará su propia tecnología. Con esto, la participación del Estado chino en la generación de energía del Reino Unido se elevaría notablemente. Hasta los servicios de inteligencia han objetado la inclusión de una empresa china en el sistema eléctrico-nuclear británico.

La Primera Ministra TheresaMay duda si echarse atrás, pero no lo tiene fácil porque tendría que tirar a la basura 4.500 millones de libras en indemnizaciones. “El Brexit ha puesto a Londres en una situación vulnerable. Si renuncia a la central, sentaría un pésimo antecedente para futuras inversiones chinas en el país. Tampoco a May le interesa hacerse más enemigos en Europa, sobre todo en Francia, pues le esperan duras negociaciones con Bruselas sobre los términos del Brexit en las que tratará de mantener el grueso de sus relaciones económicas con Europa. Por lo demás, dado que la central va a generar 26.000 puestos de trabajo directos, los sindicatos británicos no han querido ni oír hablar de cancelar el proyecto. En fin, un panorama poco tranquilizador”. (Alguien comparte mi intranquilidad)

Pero saltemos ahora a las antípodas, a Australia. Las inversiones chinas en Australia y las de Australia en China han crecido de forma exponencial. Hasta dónde llegarán, las cosas que el “9 de septiembre el palacio municipal de Sidney iba a acoger un concierto en homenaje a Mao Zedong por el 40 aniversario de su muerte, financiado por una asociación sino-australiana y grandes empresas con negocios en el gigante asiático, desde hace muchos años el principal socio comercial y principal inversor en el país. Al final, las protestas de otras asociaciones de australianos de ascendencia china y organizaciones de derechos humanos forzaron la cancelación del acto”. ¡¡¡¡¡Ufffff, por los pelos!!!!!. ¿Os imagináis un concierto para conmemorar la muerte de Hitler o Stalin? Pues Mao no les va a la zaga a estos dos asesinos. China ya ha empatado a EEUU como socio comercial más importante de Australia. Las exportaciones a China de este país han crecido meteóricamente, así como las inversiones chinas en infraestructuras de todo tipo. Australia ha firmado recientemente un tratado de libre comercio con China y se ha integrado en el Asian Infrastructure Investment Bank (AIIB), cuyo principal promotor es China. El puerto de Darwin, una de las principales ciudades de Australia, el más cercano a Asia, en el norte del país y usado por la marina americana para rotar personal militar, ha sido arrendado a la empresa china Landbidge por 99 años. Cierto que Landbridge es una compañía privada pero, ¿quién sabe cuán privada es una compañía privada china? ¿Es un detalle inútil decir que Darwin fue la primera ciudad australiana en ser invadida por los japoneses en la II Guerra mundial? Las alarmas empiezan a sonar en Australia. El gobierno ha vetado el intento de compra por parte de conglomerados chinos de la empresa con mayor cantidad de terreno del país y de la compañía eléctrica Ausgrid, una de las mayores de Australia.

Me parece que sería una muy interesante, para aclarar al máximo lo anterior, llevar a cabo una investigación como la siguiente: Construir una matriz de sectores estratégicos por un lado y países desarrollados por otro y para cada binomio sector-país, investigar a fondo la penetración del Estado chino por un lado, tanto con fondos soberanos como con empresas estatales, y de las empresas privadas chinas por el otro. Ahí está el guante por si alguien lo quiere recoger.

Pero por si eso fuera poco, resulta que a China le ha tocado la lotería en la distribución mundial de tierras raras. ¿Tierras raras? Sí, se llama así a un conjunto de 17 elementos cuyos nombres son tan raros como la escasez que les ha dado el nombre[2]. Pero son absolutamente necesarios –al menos de momento– para la fabricación de una gran cantidad de productos de alta tecnología que van desde los coches eléctricos, la fibra óptica o los equipos electrónicos de cualquier tipo –mi smatphone, por ejemplo –hasta los sistemas de misiles o equipos de visión nocturna. Pues bien, en 2014 China producía el 85% de todas las tierras raras que había en el mundo[3] y, naturalmente, las ha usado como arma económica y política. En 2010, cuando tenía el 95% de la producción, decidió empezar a restringir su exportación, lo que hizo que su precio se multiplica se por 10 en un año. Es imposible saber cuál es el precio real de mercado de unos productos con una demanda muy inelástica y de los que el Estado de un país controla la inmensa mayoría de la producción mundial, pero, a buen seguro, los precios que han alcanzado no son de mercado. Si una empresa privada occidental crea escasez para aumentar el precio de los bienes se considera delito… pero si es China… A esos precios, desde 2011 se han buscado y encontrado nuevos yacimientos y, lo que es más importante, muchas empresas privadas han puesto en marcha proyectos de investigación para encontrar materiales sintéticos alternativos a las tierras raras. Esto ha hecho que los precios bajen, pero, si con las restricciones de China el precio se multiplicó por 10, ahora han bajado also así como un 10%. Es decir, siguen disparados. China también ha usado su cuasi monopolio de tierras raras para fines políticos. Por ejemplo, le cortó el suministro a Japón para presionarle en un tema de soberanía de unas islas en el mar Oriental de China, donde, como en el del Sur, del que hablaré dentro de un rato, China también mantiene un pulso político-estratégico, en este caso con Japón. En fin, veremos en qué para todo esto, pero no ayuda a la tranquilidad.

2ª La agresiva política militar de China en el Pacífico

No ayuda mucho a tranquilizarse el hecho de que China está mostrando también una creciente agresividad en el dominio del Pacífico, echando un pulso a los EEUU. El pulso se inicia en el Mar del Sur de China (MSCH). Por este mar pasa un tercio del comercio marítimo mundial, con mercancías, por valor en 5 billones de $. Los países ribereños de ese mar, y otros cercanos, llevan a cabo una intensa actividad pesquera en el mismo, y en su fondo hay yacimientos importantes de petróleo y gas. El MSCH baña las costas del sur de China (de ahí su nombre), las de Filipinas, Vietnam, Brunei, Malasia y Taiwán, que reclaman derechos históricos sobre partes de ese mar. Pero, unilateralmente y mediante la política de los hechos consumados, China ha anunciado su soberanía sobre todo el MSCH, no sólo con gestos, sino con hechos. Ha construido islas artificiales en las que ha situado pistas de aterrizaje, misiles y sistemas de detección de vuelos. Para ello, ha arrebatado los islotes de Scarborough Shoal a Filipinas. Ha construido una plataforma de prospección petrolífera en aguas que Vietnam reclama como suyas. En 2013, Filipinas planteó la cuestión de la soberanía del mar de China a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya. China anunció que no reconocería un fallo de La Haya en su contra. Y así ha sido. El pasado mes de Julio, en un fallo histórico, esa Corte negó a China derechos histórico sobre la totalidad del MSCH y China, tal y como había anunciado, no ha hecho caso de la sentencia. Esta tensión ha fortalecido las relaciones de China con Corea del Norte haciendo que aquélla mire para otro lado cuando ésta lleva a cabo sus pruebas nucleares. ¿En qué puede acabar este conflicto? No es fácil de saber, pero lo que está claro es que ni los países en disputa, ni Japón, ni Corea del Sur ni los EEUU van a aceptar el plante de China que, a su vez apoyará cada vez más los planes de Corea del Norte. Y que, como hemos visto, tiene un pie puesto en muchos de las empresas estratégicas de esos y otros países desarrollados.

3º ¿Puede petar China?

China es el país que más ha crecido económicamente en los últimos 25 años. Su PIB en dinero constante, sin inflación, y a igualdad de poder adquisitivo, ha crecido a casi el 10% anual, multiplicándose casi por 10. Su PIB per cápita ha crecido de una forma más moderada, debido al crecimiento de su población, pero aún así ha sido un crecimiento espectacular. Esto, unido al férreo control sobre lo que el chino de la China profunda conoce sobre occidente, ha podido hacer que su inmensa y pobre población vea mejorar su nivel de vida y no se plantee reivindicaciones políticas contra el régimen comunista. Pero, en los últimos años parece que ese crecimiento se está moderando, situándose en cifras cercanas al 7%. Además, el aislamiento informativo es cada día más complicado, tanto más cuanto mayor sea el poder adquisitivo de los chinos. ¿Cuánto crecimiento debe tener la economía china y cuán en la ignorancia deben estar los chinos para mantener la paz política y social? Esta es una pregunta sin respuesta. Pero las condiciones están cambiando en la dirección de la inestabilidad. Además, no faltan voces lúcidas, como las de James Robinson y Daren Acemoglu que en su libro “Por qué fracasan los países”, del que os he hablado en otras ocasiones en estos envíos, explican por qué creen que los crecimientos económicos impulsados por minorías extractivas en vez de por la libertad de emprendimiento humano, no tienen muchas posibilidades de perdurar, como pasó con el hundimiento de la Unión Soviética y todo el bloque comunista. En 1970, muchísima gente pensaba que el “milagro” comunista creaba más riqueza que la “decadente” economía de mercado. El resultado es patente. La economía occidental, a pesar de la crisis, sigue creciendo y la Unión Soviética se ha hundido estrepitosamente Para entender el razonamiento de Robinson y Acemoglu, o para discutirlo, recomiendo la lectura del capítulo 5 de ese libro que se titula irónicamente “He visto el futuro y funciona” en referencia a un periodista americano epatado por un viaje a la Unión Soviética en los años 60 del siglo XX. El capítulo lleva como largo subtítulo en el índice: “Qué tenían en común Stalin, el rey Shyaam, la revolución neolítica y las ciudades-Estado maya y cómo explica esto que el éxito económico actual de China no puede durar”. Se dice que el pueblo chino es un pueblo muy fatalista, proclive a aceptar su suerte con resignación. Pero no creo que eso sea verdad. Si se analizan las diez guerras más sangrientas en la historia de la humanidad, cinco de ellas son guerras civiles chinas.

En este estremecedor concurso, la primera guerra es la II Guerra Mundial con unos 50 millones de muertos, pero la segunda es la Guerra de los Tres Reinos con más de 30 millones de muertos, pero, atentos, fue en el año 220, es decir, cuando la capacidad de matar era inmensamente menor que ahora. En el 750, la rebelión An Lushan causó unos 15 millones de muertos. Se trata de la octava guerra más sangrienta de la humanidad. A mediados del siglo XVII la guerra entre la Dinastía Quing y la dinastía Ming causó, a lo largo de unos 60 años más de 25 millones de muertos. Es la cuarta en el ranking. En los catorce años que siguieron a 1850, la Rebelión Tai Ping produjo 20 MM de muertos. Es la quinta de la lista. Entre 1927 y1949, con un paréntesis entre 1931 y 1946, desde la invasión japonesa de Manchuria hasta el final de la II Guerra Mundial, cuyos muertos no son achacables a contiendas civiles, China vivió inmersa en una guerra civil en la que se estima que murieron unos 8 millones de personas. Es la novena del tétrico ranking. En total, casi 100 millones de seres humanos han perdido la vida en estas cinco guerras civiles. Decir que el pueblo chino es proclive a aceptar su suerte con resignación me parece cerrar los ojos a la realidad. ¿Puede producirse en pleno siglo XXI una catástrofe similar? Decir que no a esta posibilidad no me parece realista. Desde luego, no estoy diciendo que vaya a ocurrir, pero me preocupa la posibilidad. Y si tenemos en cuenta los otros dos motivos de mi preocupación, ¿no debería preocuparme? ¿Soy acaso un poco alarmista como me dicen algunas personas? No lo creo.

Ante este panorama me pregunto. ¿y qué puedo hacer yo? Creo que hay dos cosas que puedo hacer. La primera creo que inútil. Escribir esto y darle la mayor difusión que pueda para, por lo menos, crear consciencia de lo que está pasando. Si me ayudáis en mi empeño, os lo agradezco. La segunda es, para mí, sumamente eficaz: Rezar. Puede que muchos disintáis de mí, pero yo creo realmente en el poder de la oración y, por lo tanto, rezo para que esto no ocurra. Lo hago con toda mi alma y si también en esto me ayudáis pues os lo agradeceré cien veces más. Esto me da la paz de espíritu de saber que hago todo lo que está en mi mano para que nada de lo que digo más arriba ocurra.

Amén.

P.D. Una persona que ha leído esta entrada por otro lado me contesta con una interesantísima puntualización que añado:

Querido Tomás:

He leído con mucho gusto y provecho tu texto sobre China. Yo no soy un especialista en la región, aunque trato de estar al día sobre los temas más relevantes. Todo lo que has escrito corrobora mis lecturas. Sólo quisiera aportarte una línea de investigación que no has mencionado: la inteligencia digital. China lleva invirtiendo en este tema mucho tiempo y dinero. Sus universidades forman conscientemente analistas preparados para penetrar en empresas y administraciones y robar cuanta información sea precisa. Los hay que trabajan en la propia Administración china y, otros muchos, se sitúan en empresas supuestamente privadas que tienen como único objetivo robar patentes o investigaciones en marcha. Lo que más nos cuesta a los occidentales, la investigación, ellos lo toman casi gratuitamente. Mientras los rusos concentran este tipo de actividades en operaciones con finalidad política y militar, los chinos, siempre más sofisticados, dan prioridad a la esfera industrial. Tienes razón cuando insistes en que hay una visión estratégica, que parte del Gobierno y se desarrolla a través de las empresas. Estas pueden ser 100% privadas…, pero la auctoritas del Partido se ejerce con naturalidad.




[1] Este y otros textos entrecomillados de este escrito están citados textualmente del Informe Semanal de Política Exterior del 26 de Septiembre de 2016. Este Informe publica 48 números al año que pueden adquirirse, mediante suscripción, al precio de 160 € anuales –en Europa 190 € y en el resto del mundo 220 €. Recomiendo encarecidamente su lectura, (8 páginas con 7 temas interesantísimos) para todo aquél que esté interesado en entender lo que pasa en el mundo.  Para más información, escribir o llamar a INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR. Núñez de Balboa, 49. 28001 Madrid. 91 431 27 11. Fax 91 435 40 27. Correo electrónico: suscripciones@politicaexterior.com
[2] Tierras raras es el nombre común de 17elementos químicos: escandio (21), itrio (39), y los 15 elementos del grupo de los lantánidos: lantanio (57), cerio (58), praseodimio (59), neodimio (60), prometio (61), samario (62), europio (63), gadolinio (64), terbio (65), disprosio (66), holmio (67), erbio (68), tulio (69), iterbio (70), y lutecio (71). Los números entre paréntesis son el número atómico de cada elelento, es decir, el número de protones que tienen en el núcleo.
[3] La producción mundial se reparte de la siguiente manera: China 95.000 Tm/año, 85,2%; EEUU 7.000 Tm/año ,  6,2% India 3.000 Tm/año,  2,7%; Rusia 2.500 Tm/año,  2,2%; Australia 2.500 Tm/año,  2,2%; Tailandia 1.100 Tm/año, 0,1%: Vietnam  200 Tm/año, n.s.; Malasia 200 Tm/año, n.s. TOTAL 111.500 Tm/año