14 de febrero de 2010

Soporte de la fe en Cristo III. Una muestra arqueológica de que Cristo no es un mito.

Tomás Alfaro Drake

¿Cuándo empezaron los cristianos a adorar a Cristo como Dios? Para la crítica positivista decimonónica, esto fue un mito creado por los cristianos. Pero, como se vio en el artículo anterior, el mismo David Strauss reconocía que para crear ese mito hace falta más de un siglo de distancia con los hechos. Por tanto, si se descubriesen evidencias de que en fechas cercanas a la muerte de Jesús ya había mucha gente que creía que era Dios, la teoría del mito se derrumbaría. Voy a presentar una evidencia arqueológica de esto.

En muchas excavaciones arqueológicas se ha encontrado grabado en piedra, a lo largo del territorio que fue el Imperio Romano, el siguiente cuadrado "mágico".


SATOR
AREPO
TENET
OPERA
ROTAS

La gracia de este cuadrado, lo que lo hace "mágico" es que puede leerse el mismo texto en cuatro direcciones diferentes. Traducido más o menos correctamente vendría a decir:

El sembrador Arepo sostiene las ruedas con trabajo.

Un mensaje, la verdad, bastante estúpido. Esta muestra de ingenio inútil no parece justificar su difusión por todo el Imperio a partir del siglo III. La inscripción más antigua del cuadrado que se conocía hasta hace poco databa de esa fecha. Se había encontrado en Dura Europos, un castro romano de la frontera oriental del Imperio. Pero los había por todo él, datados en fechas posteriores.

Desde que empezó a aparecer, todos los arqueólogos se preguntaban qué querría decir. Debía ser un texto cifrado. El mensaje debería ser importante, pues si no, no se justificaría su ubicuidad, y comprometido, pues si no, no se justificaría su cifrado. Había indicios de que la interpretación podría tener alguna relación con las creencias cristianas. La palabra TENET, en vertical y horizontal, forma una cruz, y las letras de los cuatro extremos son cuatro T’s. La T, es también la Tau, última letra del alfabeto hebreo. Ezequiel (9, 4) habla de seis hombres enviados por Yavé para matar a todos los habitantes de Jerusalén. Pero otro hombre, también enviado por Yavé, va con ellos, vestido de blanco, marcando en la frente a los que deben ser salvados de la muerte, porque “gimen y lloran por las abominaciones que se cometen en ella”. Ahora bien, “marca”, en hebreo se dice Tau. Por eso, desde muy pronto, los cristianos vieron en la Tau el símbolo de la muerte vencida por la cruz, ya que tiene también forma de cruz. Además, las cuatro Taus de los cuatro extremos de la cruz, están flanqueadas por la A y la O, el Alfa y el Omega. Pero nadie había propuesto ninguna interpretación razonable del cuadrado. En 1925, los profesores Félix Grosser y Sigrud Agrell llegaron, por separado, a una interpretación que justificaba su importancia y su necesidad de secreto para los primeros cristianos. Propusieron lo siguiente:

......................................................................... P
......................................................................... A
...................................................................... ATO
......................................................................... E
......................................................................... R
............................................................ PATERNOSTER
......................................................................... O
......................................................................... S
...................................................................... OTA
......................................................................... E
......................................................................... R

Esta interpretación mantiene en el centro la N, única letra que aparece una sola vez en el cuadrado. Además cada letra del mismo tiene su correspondencia en la interpretación y no sobra ni falta ninguna. Como en el cuadrado, Alfa y Omega enmarcan la Tau de la cruz. Su contenido era de extrema importancia para los cristianos –era, nada menos que su credo– y su cifrado estaría más que justificado, dada su situación de perseguidos. Esta interpretación, nos dice que en el siglo III, los cristianos ya adoraban a un hombre muerto en la cruz, al que consideraban el Alfa y el Omega -el principio y el fin-, título que se le da a Cristo en el libro del Apocalipsis, que salvaba de la muerte. Ya se rezaba el Padrenuestro, que había sido ya traducida al latín en esa fecha. Pero, aún esto no desmontaría la hipótesis del mito, pues en el siglo III ya habría dado tiempo a su creación.

Pero en 1936, se encontró en Pompeya una columna en la que aparecía el cuadrado con un triángulo encima –símbolo de la trinidad– y las letras ATO al lado. Parece que hay poco lugar a dudas de que la interpretación de Grosser y Agrell es correcta. Este descubrimiento nos dice algo muy importante. Pompeya fue enterrada por la erupción del Vesubio en el año 78 d. de C. Por tanto, la fecha de la inscripción tiene que ser anterior a esa. Así pues, para el año 78 ya había en pleno corazón del Imperio Romano, cristianos que se reconocían secretamente por ese cuadrado.

Pero volvamos al texto del cuadrado mágico. La palabra latina SATOR, cuya traducción más inmediata es sembrador, tiene una segunda y tercera acepción que son, respectivamente, padre y creador. El nombre propio de este “sembrador” parece ser AREPO, cuya primera y última letra son Alfa y Omega. Parece claro, por tanto, que el texto se refiere, por una parte, a Dios, Padre y Creador. Pero, por otra parte, en uno de los últimos pasajes del Apocalipsis, Cristo se define como el Alfa y el Omega, por lo que en el cuadrado, estaría cifrada, desde el siglo I, la fe en la unidad de Cristo y Dios Padre. El mensaje del texto podría entonces ser:

El Creador, el Alfa y el Omega (Cristo), sostiene las ruedas con trabajo.

No había peligro de que nadie diese esta traducción al cuadrado sin tener las claves de interpretación. Sin duda, esta traducción tiene mucho más sentido que la primera, pero sigue planteando preguntas acerca del sentido de que Dios sostenga tenga unas ruedas con trabajao.

La rueda, ha sido siempre una representación de la fortuna, que a veces nos lleva a las alturas para, inmediatamente situarnos en lo más bajo. El Creador maneja con su Providencia la rueda de la fortuna. La frase, pues, podría quedar como sigue, con una traducción simbólica:

El Creador, el Alfa y el Omega (Cristo), sostiene con su Providencia las ruedas de la fortuna.

Un mensaje de esperanza en la época de persecución que vivían los cristianos. Decía a los primeros cristianos que Dios, aunque pareciese dormido, pondría en su momento y definitivamente a cada cual en su sitio, aunque la rueda de la fortuna trastocase las cosas en este mundo.

Por tanto, hay también pruebas arqueológicas de que los evangelios no son una mito. El cuadrado nos dice que en el año 78 había cristianos que hablaban latín y que creían en la Encarnación de Dios en Jesucristo, al que adoraban como Dios, del que afirmaban que había muerto en la cruz, que creían en la resurrección y por cuya causa estaban dispuestos a correr graves peligros, porque confiaban en la justicia final de su Providencia. Definitivamente, la hipótesis del mito tardío inventado en el siglo IV por los cristianos no se tiene de pie.

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