14 de junio de 2012

Frases 414-VI-2012

Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.




¡Oh, incredulidad, ceguera de los soberbios
que torpemente escupen sobre todo lo bello,
ingenio de los necios, castillo del cobarde,
lecho del perezoso!

¿¿¿??? Chapman.


No sé quien es el tal Chapman. A mí sólo me suena Colin Chapman, ex director deportivo de la marca de Fórmula 1 Lotus. Evidentemente, no es el autor de la frase.

Necesito puntualizar esta frase que no hace justicia a muchos no creyentes, ateos o agnósticos que tal vez busquen más que muchos sedicentes creyentes. El Papa en su viaje a Alemania tuvo duras palabras hacia estos “creyentes” y dijo que había muchos ateos más religiosos que estos que han hecho una religión a su medida en la que se sienten muy cómodos. Creo que es de justicia esta puntualización y la hago.



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