4 de diciembre de 2008

Nueva respuesta a Paco Cuéllar

Paco Cuéllar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Respuesta a Anónimo, Juan GM y Paco Cuéllar":

Amigo Tomás:
Estamos entrando en un callejón si salido que vaticina el final de nuestros contactos.

Si tus ideas sobre la inteligencia las basas en opiniones de científicos, las mías también (Francisco Ayala, Roger Diamond, Desmond Morris, etc). Ya se sabe que los científicos suelen discrepar en asuntos no consolidados aún (por ejemplo el cambio climático) y tu y yo leemos a científicos diferentes. Pero, lo que veo, me parecen más razonables los argumentos de “mis” científicos que los “tuyos”.

Yo no mezclo inteligencia con instinto. El debate entre la inteligencia (humana) y el instinto (animal) está ya un poco anticuado; hoy día se reconoce que tanto humanos como animales tenemos las dos cosas, pero en distinto grado. Nuestras conversaciones son producto de nuestra inteligencia y conocimiento y la reacción de apartar la mano rápidamente de una sartén caliente es producto de nuestro instinto.

Ya se del salto que supuso, hace unos 40.000 años de la aparición en nuestra especie del pensamiento abstracto, el arte, etc; pero eso solo es cuestión de grado. Solemos presuponer erróneamente que tenemos unas capacidades que no tienen otros seres; y eso no es fruto de la realidad si no de nuestra ignorancia y de nuestro arrogancia. Cuando el hombre se propone buscar si estas capacidades las tienen otros seres, se encuentran con la sorpresa de que no somos tan especiales. Como ejemplo te invito a ver este video http://es.youtube.com/watch?v=EOb0OBsNlRQ en el que en el Instituto Max Planck de Alemania, demuestra que los chimpancés tienen “teoría de la mente”; o sea, la capacidad de imaginarse lo que otro ser sabe o piensa. Te podría poner una lista de ejemplos demasiado larga, sobre animales que tienen autoconciencia, conciencia de la muerte, empatía, etc. los mças interesantes hablando con ellos mediante el lenguaje de los signos de los sordomudos; como los estudios que Roger Fouts ha realizado con la chimpancé Washoe, en la Universidad de Washington; Francine Patterson con la gorila Koko, en la Universidad de Stanford; o hablado mediante un lexigrama como la Dra Sue Savge-Roumbeugh con los bonobos Kanzi y Pambanisha (Universidad de Iowa) http://es.youtube.com/watch?v=wRM7vTrIIis&feature=channel. Capacidades matemáticas elementales ha descubierto el profesor Tetsuro Matsuzawa de la Universidad de Kyoto, en chimpancés como Ai y Ayumu http://es.youtube.com/watch?v=OVlJv7ZkvGA&feature=related

Evidentemente, el hombre es mucho más inteligente; pero estas muestras de inteligencia elemental en chimpancés demuestran que el origen de la inteligencia abstracta hunde sus raíces en un tiempo anterior al momento en que chimpancés y humanos empezaron a recorrer caminos evolutivos diferentes. Los grandes simios pueden tener una inteligencia similar a la de un niño; tienen una capacidad cerebral y auditiva similar; solo falla la voz http://es.youtube.com/watch?v=PmMaP53KzGI&NR=1 por eso su comportamiento es muy similar a la de un humano sordomudo con cierto retraso mental.

Científicos como Andrew Whiten de la Universidad de St Andrews, han descubierto que chimpancés en libertad tienen culturas distintas según el lugar de África en el que vivan y esta cultura es más diferente cuanto más alejados son los grupos de chimpancés. Y la antropóloga Jill Pruetz ha descubierto en Senegal chimpancés que cazan con lanzas y viven en cuevas http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Chimpances/cazan/lanzas/afiladas/dientes/elpepusoc/20070223elpepusoc_1/Tes

Respecto a que “Ningún animal se sobrecoge ni poco ni mucho ante la contemplación de un cielo estrellado, ni oye o compone música, ni escribe poesía ni se pregunta de qué están hechas las estrellas, ni… ¿debo seguir?”, algunas cosas las puedo hacer; otras como componer música o poesía, no; debo de estar más cerca de los monos que el resto de miembros de mi especie. (¡ja!)

El antropocentrismo no es exclusivo de la religión. Es común a todas las culturas humanas; por ejemplo China, en realidad se llama Zong Hua (mas o menos) y significa “el país el del centro del mundo”; los esquimales, en realidad se llaman Inuit que significa “los hombres” los inuits son hombres y los que no son inuits, no lo son. Incluso la ciencia es antropocéntrica.

Los propios científicos caen en el error de sobrevalorar lo humano y menos preciar lo no humano; lo que les hace perder objetividad. La medicina y la antropología son dis disciplinas del reino de lo humano mientras que la veterinaria y la zoología, pertenece a lo animal (y al mismo tiempo admiten que somos animales, mamíferos, primates y simios cuyo nombre científico es homo sapiens). ¿Como es posible que estén juntos bajo la competencia de zoólogos y veterinarios animales tan diferentes como un chimpancé y un periquito?. Y esto se traduce hasta en el lenguaje que también es especista. ¿Como es posible que denominemos “pierna” a los aparatos locomotores humanos y llamenos “pata” a los aparatos locomotores animales designando el mismo nombre de “pata” a los elementos sustentadores de una mesa?. Lo lógico es separar elementos locomotores de elementos sustentadores; pues no, separamos lo humano de lo no humano ¿y que tiene que ver la pata de una mesa con la pata de un gorila?

.Un ejemplo del antropocentrismo científico. Está reconocida por la ciencia, desde 1997 que chimpancés, gorilas, orangutanes, bonobos y humanos formamos parte de la familia de los “homínidos”; sin embargo cuando un antropólogo o paleoantropólogo se refiere a humanos y antepasados humanos, los llama “homínidos” y cuando se refiere a chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos, los llama “simios”. Saben perfectamente que “gran simio” es la expresión popular equivalente a la expresión científica “homínido” pero utilizan esas dos palabras a conciencia para “marcar distancia”; una distancia que no está admitida científicamente. Se lo pregunté a mi amigo Emiliano Bruner, que es el “medidor de cráneos” del equipo investigador de la Fundación Atapuerca, y me salió por la tangente.

Cambiamos de tema: la vagancia de Dios.
He intercambiado opiniones con católicos y con protestantes. Los segundos son unos fanáticos fundametalistas imposibles; pero los católicos sois maestros en el arte del toreo. ¡Com que habilidad adaptáis vuestro discurso a los tiempos y a los nuevos descubrimientos!. Así que, no se trata de vagancia, si no de que Dios hace las cosas cuando quiere, ¡que casualidad que siempre quiera las cosas muy tarde!.

Pero, ¿no te das cuenta que el argumento de la evolución dirigida por Dios, puede caer en el esperpento?. ¿Porqué pararnos en que al final de la evolución está el hombre?. Sigamos. El paso siguiente es el hombre blanco y el paso siguiente eres tú. Dios ha montado todo esto porque al final del camino estás tú. El último eslabón de le evolución (por el momento).

Tengo como fondo de la pantalla de mi ordenador una foto de la Tierra, vista desde la órbita de Júpiter; la hizo el Voyager en 1979. Se ve un punto blanco sobre fondo negro. La Tierra es una mierdecilla perdida en la inmensidad del Universo y en esa mierdecilla hay unos organismos vivos que se creen que todo el Universo está ahí por ellos y para ellos. ¡Que arrogancia!. El Cosmos ya existía mucho antes de que el hombre apareciera y nunca lo necesitó y seguirá existiendo cuando nos extingamos y no nos echará de menos.

La idea de un universo creado por un “humano” (o ser con aspecto humano) muy poderoso es la primera que se le ocurrió al hombre apenas salió de las cavernas; ya sea judío, griego, romano, etc y desde la mas absoluta ignorancia de astronomía, física, biología y TODO. Me resisto que esa idea sea la verdadera, por encima de lo mucho que ha avanzado el conocimiento humano en los últimos dos mil años.

Por último te permíteme que te cuente una historia. Un hombre al despertarse se encontró en un ataúd en el centro de un velatorio; y preguntó:
- ¿Que pasa?, ¿porqué estoy aquí?
A lo que le contestó un pariente:
- Vimos que no respirabas, un importante doctor certificó tu muerte, un importante notario dio fe de la misma y el obispo te dio su última bendición y tan importantes señores no pueden estar equivocados, así que vuélvete a acotar y cierra la tapa.

Y es que hay personas que cuando los hechos no le dan la razón, desconfían de los hechos. O como diríais lo católicos, “no hay más ciego que el que no quiere ver” y si te has empeñado que Dios lo ha hecho todo, incluso llevar la Biblia a los aztecas a través de los españoles (que curioso que Dios les lleve la Biblia pero no el saqueo del oro). No hay nada que hacer si no quieres.

Un cordial saludo.


Le respondo:

Querido Paco:

Empiezas tu comentario diciendo que estamos entrando en un callejón sin salida que vaticina el final de nuestros contactos. Naturalmente esto no es un vaticinio, es una decisión que si tú tomas yo no tengo nada que decir aunque lo lamente.

Sin embargo, sigo observando en tus respuestas un creciente contenido de argumentos ad hominem que ya te señalé en la anterior. Tu despedida es paradigmática. Tras decir que los católicos solemos decir que no hay más ciego que el que no quiere ver, cosa que no sé si dicen los católicos pero yo no te he dicho nunca, resulta que el que lo dice eres tú, y que en tu última frase me llamas ciego porque afirmas que no quiero ver los hechos. Menos mal que no me metes entre los protestantes a los que llamas “fanáticos fundametalistas imposibles”. Yo, como católico soy, dices, torero, porque somos maestros en el arte del toreo. “¡Com que habilidad –aseguras– adaptáis vuestro discurso a los tiempos y a los nuevos descubrimientos!” Más bien es al revés. Te cito a un científico no creyente que dice con pena: “No es cuestión de otro año ni de otra década, ni de descubrir una nueva teoría. Hoy parece que la ciencia nunca será capaz de levantar el velo que cubre el misterio de la creación. Vemos que la evidencia astronómica lleva a una visión bíblica del mundo. Los detalles difieren, pero lo esencial de las exposiciones de la Biblia y la astronomía coinciden... Para el científico que ha basado su vida en la fe en el poder de la razón, la historia acaba como un mal sueño. Ha escalado las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar el pico más alto y, cuando se alza sobre la roca final, es recibido por un grupo de teólogos que estaban sentados allí desde hace siglos[1]. Pero, en fin, pelillos a la mar sobre los argumentos ad hominem poque como te dije el domingo en mi comentario todos somos humanos y alguien dijo que “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Vamos a los hechos. Aquí hay un hecho innegable; que la inteligencia es un fenómeno único, exclusivo y cualitativamente distintivo del ser humano. Como no quiero que esto se quede en una afirmación gratuita, me permito razonarla. Si te hubiese dicho que el gran tamaño es una característica cualitativamente distintiva de las ballenas, hubiese hecho una afirmación ridícula y sin necesidad de rebuscar casos extraños me citarías una largísimo lista de animales que van desde la ameba hasta la ballena que llenarían toda la gama de tamaños. En vez de eso, tan sólo me puedes hablar de casos aislados que serían equivalentes a que me hablases de una ameba fósil, encontrada en un sedimento del cámbrico que era un 60% más grande que las demás. Pero das otro argumento más gracioso –y digo lo de gracioso porque tú miso lo terminas con un signo de carcajada, y ya sé por tu comentario anterior que lo dices como una broma. Te cito:

“Respecto a que “Ningún animal se sobrecoge ni poco ni mucho ante la contemplación de un cielo estrellado, ni oye o compone música, ni escribe poesía ni se pregunta de qué están hechas las estrellas, ni… ¿debo seguir?”, algunas cosas las puedo hacer; otras como componer música o poesía, no; debo de estar más cerca de los monos que el resto de miembros de mi especie. (¡ja!)”

Precisamente el hecho de que tu especie pueda hacer cosas que tú no haces (lo mismo digo de mí), indica que la inteligencia es cualitativamente distintiva. Tú, y yo, elegimos. Si a un león se le pudieses preguntar que quería ser de mayor se quedaría atónito. “Que qué voy a ser; pues león” –te diría justo antes de arrancarte la cabeza de un zarpazo. Sin embargo tú has elegido no saber música, aunque podrías saber si te lo hubieras propuesto, pero sabes mucho de telecomunicaciones –cosa que supongo por trabajar en Ono, cosa que sé por un mail que me mandaste. Yo, en cambio, sé de finanzas pero se me ponen los pelos de punta cuando me hablan de baudios y anchos de banda. Y tengo dos hijos músicos que han elegido saber música, aunque eso les haga más difícil que a ti y que a mí, ganarse la vida. Sin embargo, aunque sea por distintas cosas, todos hemos sentido el escalofrío de la belleza en algún momento, todos nos preocupamos por buscar la verdad, aunque no lleguemos a las mismas conclusiones y todos tenemos la conciencia de que hay cosas que están bien y cosas que están mal, aunque discrepemos sobre cuales. Eso es nuestra inteligencia. Búscame otro ser vivo que elija lo que quiera ser y que tenga dentro de sí la noción, aunque se equivoque al buscarla, de la verdad, la bondad y la belleza. Stephen Jay Gould, uno de los científicos que me nutren –luego hablaré de mi selección de científicos–, en su libro “Un dinosaurio en un pajar” en el ensayo 30, dice: “Los chimpancés son listísimos, pero nunca reflexionarán sobre la posición genealógica de los cangrejos rey”. No, no creo que reflexionen sobre eso.

Vamos a la elección de científicos. Claro que tú y yo elegimos a los científicos que leemos, otra de las muchas elecciones que hacemos. Pero lo importante es por qué los elegimos. No tengo ni idea del criterio que tú sigues y no voy a hacer juicios sin conocimiento. Pero te voy a decir mi criterio para elegirlos, aunque sea un poco largo. La ciencia nace como un método para conocer la realidad medible y pesable remontándose de los efectos a las causas. Entre los padres de la ciencia, ni Newton ni Galileo ni Kepler ni Bacon ni Descartes dijeron ni que la única realidad fuese la sensible, ni que la única forma de conocer la realidad fuera la científica. Simplemente eligieron un método parcial para obtener un conocimiento parcial pero comprobable empíricamente. Y, en cuanto a científicos, se limitaban a ese método, sin dejar que las creencias que tenían como seres humanos se involucrasen en su investigación. Ni tú ni yo hemos elegido ser científicos, pero nos interesa sacar conclusiones para la vida de lo que dice la ciencia. Usamos la ciencia, entre otras cosas, como materia prima para nuestro análisis de la vida. Si fuésemos científicos también sería lícito que hiciéramos eso en cuanto hombres, pero en cuanto científicos, seríamos malos científicos si usásemos nuestras creencias como materia prima de nuestra ciencia. Pero hay científicos que sí lo hacen. Hay científicos católicos, protestantes, budistas, hinduistas etc. pero si usasen sus creencias como materia prima, la comunidad científica los rechazaría y, aunque sólo fuese por eso, que no es sólo por eso, no lo hacen. Hay científicos agnósticos que tampoco lo hacen. Pero hay científicos que sí utilizan su fe atea como materia prima de su ciencia. Curiosamente, la comunidad científica ha sido bastante tolerante con ellos aunque ya, algunos que se pasan tres pueblos, como Richard Dawkins, empiezan a suscitar protestas entre muchos científicos serios. Bueno, pues yo a estos, a los que utilizan su fe atea como materia prima de su ciencia, no los elijo como guía, aunque los leo. No por nada, sino porque esa práctica produce ciencia de baja calidad. Fíjate en que los científicos que sigo no son, en su inmensa mayoría, creyentes, pero son honestos con el método. Y por eso dicen que la inteligencia es un fenómeno insólito, excepcional y cualitativamente distintivo de la especie humana. Podré discrepar de ellos sobre su opinión del origen de esa inteligencia, pero me interesan.

Y ocurre que la propia ciencia del siglo XX, ha llevado a los mejores científicos ha darse cuenta de que hay fenómenos que no se pueden explicar desde dentro de la ciencia y que las preguntas que llega a plantear son imposibles de contestar empíricamente, es decir, científicamente. Uno de ellos es la inteligencia. Por eso, la ciencia con intereses ideológicos, quiere hacer pasar la inteligencia como una cuestión de grado. Pero no lo es, es una diferencia cualitativa. Y por eso esa ciencia tiene que rebajar al hombre al nivel del simio. Pero decir que eso no es verdad no es arrogancia, es ver las cosas como son. Santa Teresa decía que la humildad es vivir en la verdad. Decir que el ser humano es un ser único en el planeta tierra es ver las cosas como son, o sea, verdad y no arrogancia. Pero rebajar al hombre al nivel de cualquier animal lleva a rebajar la imagen de un Dios en el que no se cree a la talla humana y de allí a la del animal o a la de una “fuerza”. Yo soy el primero, te lo dije en mi entrada anterior, que no creo en un Dios antropomorfo. No puede serlo un ser que, si existe, cosa que creo, está fuera de las categorías del espacio y del tiempo. Por eso no estoy dispuesto a gastar una palabra más sobre la vagancia de Dios. Pero no soy un caverícola.

En cuanto a la maldad de los españoles en su dominio de América, ¿te has hecho alguna vez la pregunta de por qué en la América en la que estuvieron los españoles existen razas autóctonas y en la parte a que llegaron los ingleses no? Ahí van dos lecturas y algunos datos históricos. Lecturas: el testamento de Isabel la Católica y el texto de las leyes de Indias de 1542 promulgadas por Carlos V. Datos históricos: Las primeras traducciones de la Biblia desde el latín fueron hechas al quetcha y al azteca. Junto con los soldados y encomenderos españoles, fueron una enorme cantidad de frailes, dominicos, franciscanos, carmelitas, etc. y, más tarde, Jesuitas que se enfrentaban virulentamente con los conquistadores y evitaban los desafueros que se produjeron en otros países conquistados por otros pueblos no católicos. Nombres como Bartolomé de las Casas, García de Loaisa, Antonio de Montesinos, Toribio de Mogrobejo, Pedro Claver y Junípero Serra han pasado a la historia como grandes benefactores de los indios. Fray Junípero Serra es la persona que más estatuas tiene en los Estados Unidos, después de George Washington. Y si nos fijamos sólo en California, gana de lejos. Sin salir de Salamanca, Francisco de Vitoria inspiró las leyes de Indias de 1542, modelo de cómo un pueblo conquistador se cuestiona sus derechos. Que hubo abusos, injusticias, atropellos y robos, es innegable. Pero, ¿qué hubiera sido sin el poder moderador de la Iglesia Católica? Hay en todo lo que se cuenta mucha demagogia que distorsiona la realidad. Pero la pregunta anterior tiene una respuesta: El mayor sometimiento y exterminio de indios tuvo lugar después de la independencia de los países de Hispanoamérica y fue llevada a cabo por las minorías criollas, supuestamente ilustradas, que se quedaron al mando de esos países. Ya en el siglo XVIII fueron esos gobiernos ilustrados los que desmantelaron las reducciones jesuitas del Paraguay, el experimento social de la historia que más se ha acercado al paraíso en la tierra.

Me encanta lo de la pantalla de tu ordenador. Muy a lo Carl Sagan. Lo que pasa es que hay científicos que han visto que aunque nuestro planeta es pequeño, es un sitio muy especial. No me voy a alargar aquí, porque no me da la vida, pero, si quieres, lee mis dos artículos de la serie Dios y la ciencia sobre nuestra galaxia y nuestro sistema solar y nuestra tierra. Por aquello del efecto distintivo de la poesía entre el simio y el ser humano, termino citando a un poeta, Fernando Pessoa y un proverbio chino.

Desde mi aldea veo cuanto desde la tierra se puede ver del universo...
Por eso mi aldea es tan grande como cualquier otra tierra,
porque yo soy del tamaño de lo que veo
y no del tamaño de mi estatura.

Fernando Pessoa. (como Alberto Caeiro)
El guardador de rebaños, VII

El que se siente a contemplar el cielo desde el fondo de un pozo, lo encontrará pequeño.

Espero que no consideres que hemos llegado a un callejón sin salida, pero si lo haces, hasta siempre.

Tomás Alfaro Drake
[1] Robert Jastrow, God and the astronomers, 2ª edición, Norton, New York 1992, pp 14, 103-107

2 comentarios:

Paco Cuéllar dijo...

Noto una absurda preocupación, en ti y en gente que comparte tus ideas, en que algún animal pudiera quitarnos nuestro liderazgo en el campo de la inteligencia. Os pasáis la vida remarcando diferencias. Dices “Búscame otro ser vivo que elija lo que quiera ser y que tenga dentro de sí la noción, aunque se equivoque al buscarla, de la verdad, la bondad y la belleza”. Y mi respuesta es: ninguno, ¡naturalmente!. Pero ¿quien ha dicho que haya otro animal que pueda tener la inteligencia nuestra?. Tranquilízate que nuestra hegemonía intelectual no corre peligro.

Dices que Stephen Jay Gould (este científico lo compartimos) en uno de sus ensayo afirma que “Los chimpancés son listísimos, pero nunca reflexionarán sobre la posición genealógica de los cangrejos rey”. Espero que mi admirado profesor Gould no se haya herniado con tal descubrimiento.

En mi escrito anterior, consciente de que no puedo recomendarte leer algún libro pues esto te ocuparía un tiempo que no tengo derecho a hacerte perder, te recomendé ver unos videos y un artículo que te llevaría un par de minutos y ni te has molestado en verlos pues no hacer referencia alguna a ellos. Esos videos demostraban, no que un chimpancé pueda reflexionar sobre la posición genealógica de los cangrejos rey, si no que los chimpancés pueden tener una inteligencia simbólica tan elemental como quieras pero que la tienen. Por lo tanto, el origen de esa inteligencia fue anterior a que nuestras especies tomaran caminos evolutivos distintos; en ellos quedó estancada y en nosotros se desarrolló más; luego no hay ningún momento en el que ningún Dios insuflara esa inteligencia en nosotros.

A Richard Dawkins, en este siglo le pasa lo que a Newton le pasó en su tiempo. Es el privilegio de los grandes que se pueden permitir el ser polémicos (no recuerdo que revista lo nombró el tercer cerebro más influyente del planeta)

Te contradices cuando, por un lado afirmas que la inteligencia es un fenómeno que “no se pueden explicar desde dentro de la ciencia” y por otro afirmas que la inteligencia es “una diferencia cualitativa”. Si no se sabe bien que es la inteligencia, ¿como sabes que es una diferencia cualitativa?. Y dices “la ciencia con intereses ideológicos, quiere hacer pasar la inteligencia como una cuestión de grado”. Con igual desconocimiento que tu de lo que es la inteligencia yo puedo decir que “la ciencia con intereses ideológicos (o religiosos), quiere hacer pasar la inteligencia como una cuestión cualitativa”.

Y perdona pero lo que me faltaba por oír es eso de “Y por eso esa ciencia tiene que rebajar al hombre al nivel del simio”. Eso se lo decía la Inquisición a Galileo cuando defendía la teoría Heliocéntrica. ¡Como va ha perder la Tierra su privilegiado lugar central en el Universo para relegarse a un papel secundario girando al rededor del Sol!, ¡sacrilegio!.

Para la iglesia católica, la Tierra era el centro del universo y dentro de la tierra el centro es el hombre sobre el que giran los animales y de los hombres el centro es el hombre blanco y judeo cristiano a cuyo alrededor gira incluso los ángeles que existen para su guarda, el demonio que no tiene otra cosa que hacer que tentarle, los santos que están para hacer sus deseos realidad incluso Dios que está para que le prepare un paraíso donde ir el día que se muera. ¿Que sería de Dios sin nosotros? Su existencia no tendría sentido. ¡Nuestra arrogancia no tiene límites!

En el fondo el verdadero Dios somos nosotros, los humanos; y hay una prueba que lo demuestra dejándonos con “el culo al aire”: Después de todo lo que hemos hablado de la creación del Universo desde la nada, por Dios y como dirige Él la evolución, después de todo lo maravilloso que és, ¿cuantos templos hay dedicados a Él desde donde se le rinde culto?. NI UNO SOLO. Todas las iglesias, catedrales, basílicas, conventos, monasterios están dedicados a su hijo o a la madre de su hijo; dos homo sapiens divinizados. ¿Y qué hicieron estos para tanto veneración?; pues lo mismo que cualquier santo: algunos milagros y morir torturado. Sin embargo al único que es Dios 100% y creador de todo lo existente, en 2000 años no se le ha construido ni una mísera capilla donde expresarle nuestro reconocimiento. Muchas PALABRAS y ningún HECHO. Aquí quedamos retratados (y me incluyo por mis orígenes cristianos).

Dices que no crees en un Dios antropomorfo; pero sí en un Dios que está a tu servicio y pendiente de tus necesidades. Yo, como Spinoza, puedo creer en un Dios no antropomorfo, un ser capaz de crearlo todo incluso a si mismo, desde la nada; un Dios que lo dirige todo; un Dios que algunos podrían llamar Naturaleza o Cosmos; pero nunca en un Dios a mi servicio y permanentemente atento a mis necesidades y pendiente de mi vida y de mi muerte; me parece, con todos los respetos, ridículo y pretencioso.

A continuación, en tu escrito, entras en profundidad en algo que mencioné de pasada y que no tiene importancia; pero bueno, ya que lo mencionas... Dices “En cuanto a la maldad de los españoles en su dominio de América, ¿te has hecho alguna vez la pregunta de por qué en la América en la que estuvieron los españoles existen razas autóctonas y en la parte a que llegaron los ingleses no?”. ¡Claro que sí! Y se las respuestas que coinciden con la tuya. ¿Y tu?, ¿te has hecho la pregunta de porqué hay negros desde el sur de los EEUU hasta el sur del Brasil (en toda la América hispano-portuguesa)?. Porque Fray Bartolomé de las Casas, apiadado por la mortandad de los indios en las plantaciones de azúcar, café y algodón propuso al Rey sustituirlos por negros africanos y a partir de entonces comenzó un tráfico de esclavos negros que duró 350 años en donde se estima que murieron de 9 a 10 millones de personas; Un genocidio peor que el provocado por Hitler, en el que participaron españoles, portugueses, ingleses, franceses y holandeses y en los que los negreros pagaban un canon, por los derechos de explotación, a sus respectivos reyes y al Papa. Y que terminó, no por cuestiones morales, si no porque la escasez de negros subió los precios; al principio un caballo valía 10 negros y al final se pagaba por cada negro 2 escopetas (África pecado de Europa - Editorial Trotta y La Casa de los Esclavos en la Isla de Goré, Dakar, Senegal).

Pero bueno, creo que, en el fondo, lo que tratas de hacer es disculpar el hecho de que Dios no inspirase la Biblia a los aztecas, si no que esperase a llevarles su palabra a través de los españoles. ¿Y que pasa con los aztecas precolombinos? ¿fueron al infierno o al limbo?. Este es uno de los motivos por los que veo que estoy en un callejón sin salida: siempre encuentras un motivo para “disculpar” a Dios. Ya sabes... Dios no es vago, si no que hace las cosas cuando quiere; Dios no llevó la Biblia a los aztecas (y demás pueblos del mundo) al mismo tiempo que a los judios, si no que esperó a que lo hicieran otros por Él... vamos, que es la niña de tu hijos y contra eso no hay argumento ni prueba científica válida. No se si calificar tus opiniones de sectarias o tendenciosas; al menos no son objetivas. ¿Y no es antropoformizar a Dios el atribuirle el hacer cosas cuando se le antoja?.

El otro motivo se deriva de lo leído en tu artículo “El lado oscuro de la inteligencia”. Ahí está la clave de todo: El miedo; miedo a la muerte y miedo a caer en desgracia. El miedo en definitiva es la poderosa fuerza que impide a un “creyente” ser objetivo; y yo en eso soy muy respetuoso. Porque fuí educado en un internado de los padres salesianos y allí se me adoctrinó en la fe a través de miedo, como es habitual entre el clero. Me ha costado 40 años superar ese miedo para, por fín, sentirme libre. Sin embargo comprendo que haya mucha gente que no tenga mi suerte y no me siento con derecho a acosarle y enfrentarles a sus miedo; pero si me rebelo contra aquellos que inculcan el miedo (sobre todo en niños) para gozar de poder económico y político desde el Vaticano o desde la Conferencia Episcopal.

Un cordial saludo.

sergio borquez dijo...

¿Qué pasó con Tomás Alfaro? es entretenido leer sus comentarios tan infantiles.