1 de diciembre de 2008

Respuesta a Anónimo, Juan GM y Paco Cuéllar BIS

Esta es una entrada repetida de hace una semana. Dio lugar a una discusión y uno de los discutientes me pidió que quitase su comentario. Al hacerlo se me borró todo y por eso la reproduzco, aunque sin saltos de línea, porque ha salido así y no me he puesto a corregirlo excepto en la poesía de Unamuno.

La verdad es que es una satisfacción tener tantos comentarios, pero me empieza a resultar trabajoso contestar a todos. Pero, ¡viva el trabajo! Hoy contesto a tres de una tacada. Ahí va:Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "¿Dónde estaba Dios en Auschwitz?":por que hablas de lo que no conoces?ALGUNA VEZ ESTUVISTES EN AUSCHWITZ?TU PROPIA NECESIDAD DE CREER TE IMPIDE PONERTE EN LOS PANTALONES DE TU PROJIMO. ENCONTRARTE EN UNA SITUACION DONDE TE HAN QUITADO TODO, TE APARTAN DE TU HUMANIDAD, NO TIENES NI LO MAS MINIMO PARA SOBREVIVIR Y TE TRATAN PEOR A UN ANIMAL.DIME DESPUES DE PASAR POR EL SUFRIMIENTO DE UN CAMPO DE CONCENTRACION; ESPERANDO EL MOMENTO; UN MILAGRO, UN INSTANTE EN EL CUAL TE PUEDAS DESPERTAR DEL HORROR DE UNA PESADILLA Y POR EL CONTRARIO DESPIERTAS EN EL LODO RODEADO DE CADAVERES PUDRIENDOSE, DE PERSONAS QUE ALGUNA QUE CON ALGUNA VES TUVISTE CONTACTO HABLASTE EN MEDIO DE UN SISTEMA DE EXTERMINIO. PREGUNTANDOTE. DONDE ESTA DIOS?CUAL SERIA TU RESPUESTA?ESTE ESCRITO NO ES PARA EL AUTOR. ES ´PARA TODO EL QUE QUIERA LEERLO Y MEDITAR Y PONERSE EN LOS ZAPATOS DEL OTRO.Respondo:Querido Anónimo:No, no he estado nunca en Auschwitz. ¿Has estado tú? Teodoro Adorno, al que cito en mi post, tampoco estuvo. En cambio sí estuvieron otros a los que también cito. Viktor Frankl, cuyo libro “el hombre en busca de sentido” te recomiendo, Imre Kertesz y Edith Stein. Por otro lado no creo haber dicho en mi escrito nada que pueda ofender a quien haya estado allí, por lo que no entiendo muy bien que me hables a gritos (en el lenguaje de mail el uso sistemático de las mayúsculas indica indignación, si no era ese el sentido que tu quieres dar a tu post, créeme que lo siento). Si no he ofendido a nadie, sospecho que lo que te indigna es que hable de Dios y me espetas que es mi propia necesidad de creer lo que me impide ponerme en los pantalones de mi prójimo. Me parece que no hay nada en mi escrito que pueda hacer pensar que no me pongo en los pantalones de mi prójimo. Si lo hay, por favor, cítamelo. En todo caso tu argumento es totalmente ad hominem y, por tanto, poco riguroso.Lo de que el deseo de creer como una excusa para creer en Dios es un argumento demasiado viejo y demasiado ilógico. El deseo de creer en algo no es ninguna prueba de que ese algo no exista. Yo deseo muchas cosas que, afortunadamente, existen. ¿te pasa a ti lo mismo? La existencia de las cosas es independiente de nuestros deseos, por tanto, si quieres negar la existencia de Dios con lógica, tendrás que buscar argumentos más sólidos. Porque, además, el propio hecho de que en el hombre exista ese deseo de creer es más bien un sólido indicio de que alguien ha puesto ahí ese deseo. ¿De dónde ha salido? ¿Con qué otro ser de este mundo compartimos ese deseo? Desde luego, es sólo es un indicio, no una prueba, pero un indicio a favor, no en contra.No tengo ni idea de cual sería mi respuesta si hubiese estado en Auschwitz, pero sí sé, por lo que cuenta magistralmente, Frankl que los que consiguieron encontrar un sentido a la vida en medio de la barbarie (y digo un sentido a la vida, no un sentido a la barbarie que, desde luego no lo tiene), sobrevivieron mejor que los que no.Siento mucho que la posibilidad de ver a Dios a pesar de Auschwitz te cabree tanto.. creo que debes leer a Frankl, superviviente de Auschwitz.Juan GM ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El autobus ateo de Richard Dawkins":Estimado Tomás,En su entrada "El autobús ateo de Richard Dawkins" escribe: "Desde hace meses llevo publicando en este blog una serie de artículos que muestran que muy probablemente Dios sí exista". ¿Cómo se reza entonces? Creo que se podría decir, por ejemplo: "Dios, no sé si existes o no, pero algo me dice que sí, aunque en ocasiones ese algo desaparece. ¿Eres tú quien me inspira? ¿Es natural en mí sentir y pensar de forma filial hacia tí? Es claro que si eres un ser cuya existencia es solo probable, podría no habérseme ocurrido nunca decirte ni pedirte nada. O sí. Me siento muy naturalmente instalado en este mundo, aunque a veces es difícil vivir aquí. ¿Es este mundo, o mejor dicho, una pequeña parte de él, para mí? Porque no parece que sea al contrario, es decir, yo para el mundo. En caso afirmativo, y ya que lo tengo gratis (en principio), trataré de cuidarlo, porque parece que es mejor esta alternativa que la contraria. Asimismo, en general, es mejor cuidar a las personas que lo contrario. Si me apoyas en esto, gracias a que existes, fenomenal. Si no, creo que lo voy a hacer igualmente, porque puedo decir que compensa. Esa debe ser tu regla, Dios, o quizá eres tú mismo, porque no se te ve por ningún lado. ¿O es que se te ve en todas partes, y en todas las ocasiones? Quizá algún día pueda saberlo".Lo anterior es un poco de broma, dada la frase de la entrada. Pero es cierto que este mundo está concebido para lo bueno, no para lo malo. Y esa descompensación, idea que creo que ha salido en su blog en algún artículo, hace pensar que una mano buena ha ideado este mundo. Ese desequilibrio constante hacia lo bueno y bello no se corresponde, aparentemente, con la casualidad, que no tiene leyes, y sí un poco con la probabilidad, que sí las tiene.Un abrazoJuan GMContesto:Querido Juan:Efectivamente, la serie que he escrito no pretende demostrar que exista Dios. Existen “demostraciones” filosóficas de la existencia de Dios, pero no deben ser muy contundentes porque millones de personas no las aceptan. Además, esas “demostraciones", si fuesen ciertas, lo serían de la existencia del Dios de los filósofos, el motor inmóvil, la causa primera, etc. Pero no me imagino rezando a un motor ni a una causa. Sí rezo a un Dios bueno y personal y, eso, creo que no se puede demostrar. Pero eso no quiere decir que no se pueda tener certeza de su existencia. No es una certeza demostrativa la que se puede tener. Es una certeza existencial. ¿Puedes demostrarme que existió Sócrates? No, desde luego que no. ¿Tienes la certeza de que existió? Apuesto a que sí. ¿Por qué? Porque te lo ha dicho gente de la que te fías. Pues hay millones de personas que dicen que en su vida han sentido de muchas maneras muy reales y variadas, aunque no materiales, la presencia de Dios. Y muchos de los que lo afirman se pueden contar entre los mejores seres humanos que han existido en la historia. ¿Decimos que estaban locos? ¿Qué eran unos alucinados? ¿Qué estaban chutados? Pues dímelo a mí también, porque sin ser nadie excepcional, de muchas maneras y muchas veces en mi vida he sentido esa presencia y he sentido que he sido escuchado en mi oración. Es verdad que a veces esa certeza se difumina y en algunos momentos hasta parece desaparecer, pero siempre es para hacerlo más tarde con más brillo. A alguien le he oído hablar del claroscuro de la fe. Es, precisamente, en los momentos oscuros es cuando más profunda es la oración. Y me tengo, y creo que todo el mundo me tiene, por una persona normal, sensata y que está en el mundo. Si hay mucha gente que no ha tenido esa experiencia, lo siento por ellos. O a lo mejor es que no quieren tenerla.Además, yo creo que Dios, el Dios personal que puede escuchar nuestra oración, no quiere ser demostrado. Si su existencia se pudiese demostrar como se demuestra el teorema de Pitágoras, ¿serías libre para no creer en él? Sí, lo serías, a costa de ser ridículo. ¿Te imaginas a alguien que dijese: no me creo el teorema de Pitágoras? Patético, no? Sin embargo ese Dios que nos ha hecho libres, quiere que creer en Él sea un acto totalmente libre de nuestra voluntad, y que nadie nos pueda llamar estúpidos por no creer en él. ¿Te imaginas que le pides dinero prestado a un amigo y te dice: demuéstrame con la certidumbre del teorema de Pitágoras, que me lo vas a devolver? ¿A dónde le mandarías? La razón nos puede llevar muy, muy cerca de la creencia, nos puede decir que es más sensato creer en Él que no hacerlo, como le puede decir a nuestro amigo que es sensato prestarnos el dinero, pero no nos puede obligar de una forma demostrativa. Es nuestra libertad la que tiene que elegir creer y la de nuestro amigo prestarnos el dinero. Sin esa libertad no hay amor. Y es la soberbia la que nos puede hacer que no queramos ver. Así es que yo, cuando le rezo a Dios, lo hago con la certeza de que me escucha. Naturalmente, no lo hago tomándole por el chico de los recados que tiene que ponerse a correr cuando yo se lo digo. Es más sabio que yo y sabe mejor que yo lo que me conviene. Yo le pido lo que creo que es bueno para mí y luego le digo que se haga su voluntad y no la mía.Por supuesto, respeto profundísimamente a quien nunca tiene esa certeza y, más profundamente aún a quien, desde la duda, puntual o permanente, reza. Por eso me encanta la oración que haces en tu entrada. Y me dan un poco de pena los ateos militantes que se comportan como el perro del hortelano, que ni come ni quiere que otros coman.Por eso me encanta también “la oración del ateo” de Unamuno:

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi alma endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

¿Puedes demostrar que existes de veras? No puedes y, sin embargo, tienes la certeza de que existes. ¿O no? Tal vez la certeza de que existes y la certeza de que existe Dios sean del miso tipo.Mucho más terriblemente difícil es la comprensión del mal en un mundo creado por un Dios bueno. Te sugiero la lectura de mi entrada “¿Dónde estaba Dios en Auschwitz?” que es un tímido intento de búsqueda de respuestas, aunque al anónimo anterior le haya cabreado tanto. En fin ahí estamos en el claro oscuro de la fe. Y mientras andamos, rezando. Yo por lo menos sí. ¿Tú? No hace falta que me respondas.Paco Cuéllar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Respuesta a dos nuevas entradas de Paco Cuéllar":D. Tomás,Una vez más y respetuosamente discrepo con usted.Usted defiende la idea de la aparición instantánea de la inteligencia en el hombre “3 millones de años después del inicio de la expansión del cerebro”. En cambio, yo creo que la mente evoluciona en paralelo al cuerpo desde la aparición de los primeros animales pluricelulares.La inteligencia, auque se manifieste de la forma más elemental, es imprescindible en para la supervivencia de los animales; pues estos viven en un entorno cambiante y deben tomar decisiones. No es lo mismo el día que la noche, el verano que el invierno, la sequía que las inundaciones, toparse con un depredador que toparse con una presa. Programar, en un animal, todas las situaciones en las que se puede encontrar a lo largo de su vida, es mucho más complicado que dotarle de un mecanismo que tome datos de su entorno, los procese y tome una decisión (tirarse al barranco o retroceder, huir de un incendio o rodearlo, cuando es el momento idóneo para atacar a una presa, etc). Incluso los animales tienen memoria y capacidad de aprender; si no, no se entendería que las avispas tengan unos colores de advertencia (¿te acuerdas que cuando intentaste comerte a una animal como yo, te picó y te hizo mucho daño?, no lo vuelvas a hacer) o las serpientes de cascabel emitan su característico sonido de aviso o amenaza, o los gatos estufen, etc. Si los animales no aprendiesen y no corrigieran su actitud en función de su experiencia, no tendría sentido el amenazarles.Le damos demasiada importancia a la inteligencia. Pecamos de arrogancia. Somos los elegidos, los mejores y los más guapos. A veces me sorprendo como el hombre ha evolucionado erguido con lo que nos gusta mirarnos el ombligo. Nuestra desmesurada arrogancia nos impide analizar las cosas con objetividad.En uno de sus escritos se pregunta: ¿Porqué la inteligencia ha surgido una sola vez, siendo el arma más poderosa?. Según usted, porque es el objetivo final de la evolución. En mi opinión es por todo lo contrario; porque es un mecanismo de supervivencia muy frágil que apenas funciona y la prueba de ello es que los otros homínidos que han pretendido sobrevivir mediante su inteligencia, han acabado extinguiendose. El Homo erectus era el más inteligente de su tiempo y se extinguió, el Homo habilis, lo mismo, etc, etc.Ya se que usted argumenta que la extinción de los otros homínido se debe a la dificultad de conseguir energía para cerebros tan grandes; pero eso no se sostiene. El Homo erectus, por ejemplo, apareció hace unos 1,8 millones de años y se extinguió hace unos 300.000 años; o sea que vivió si problemas energéticos para su cerebro durante unos 1.5 millones de años y tuvo bastante éxito porque surgiendo en África, se expandió por Europa, Asia llegando a Indonesia, en donde, por cierto, han aparecido restos del Homo floriensis que es una especie descendiente. No, la extinción de los homínidos se debe a la fragilidad de basar su supervivencia en la inteligencia. Los escorpiones, con una inteligencia prácticamente nula llevan viviendo 300 millones de años sin apenas cambios y sobreviviendo a todas las especies más inteligentes que ella.La inteligencia tiene un grave inconveniente y es que necesita mucho tiempo para reunir información; por eso la vida humana es tres veces más larga que la de cualquier otro mamífero y los cachorros humanos tardan 20 años en madurar cuando cualquier otro mamífero llega a adulto en uno o dos años. Los chimpancés, que también son muy inteligentes tienen una infancia de 5-6 años. Cuanto más inteligencia, más larga es la infancia y en el mundo actual, altamente tecnológico obliga a que nuestros hijos no estén aptos para su independencia hasta cerca de los 30 años.Esto significa que una generación humana dura de 15 a 20 años mientras que las generaciones de otros animales duran un año. A lo largo de una generación humana, la mayoría de los animales recorren de 15 a 20 generaciones; lo que significa que la mayoría de los animales pueden evolucionar a una velocidad de 15 a 20 veces más rápido los humanos; entendiendo por evolución, la capacidad de adaptarse a unas nuevas condiciones ambientales.Así, aunque los Homo erectus funcionaron a la perfección durante 1.5 millones de años, en cuanto apareció una era glacial, no le dio tiempo a adaptarse y se extinguió; sin embargo, los demás animales le sobrevivieron.Nosotros somos una especie muy poderosa gracias a nuestra inteligencia; y es y será así mientras nuestro mundo no tenga grandes cambios. Pero en cuanto pase la era interglacial en la que estamos viviendo, desapareceremos como lo han hecho otros antepasados nuestros. O antes aún; nuestra civilización está sustentada sobre el petróleo ¿que pasará cuando se acabe?. Si la subida de un punto en el Euribor tambalea nuestra sociedad, ¡que pasará cuando ya no haya petróleo!. Y no podemos esperar encontrar combustibles fósiles en otros planetas porque el combustible fósil, como su nombre indica, procede de bosques fósiles y no han habido bosques en otros planetas de nuestro entorno cercano; luego no hay petróleo en ellos. Vivimos gracias a los animales y plantas que nos rodean y a los que han vivido mucho antes de nuestra aparición.Por nuestro bien, el de nuestra especie y nuestro planeta, debemos ser más humildes y menos arrogantes. Nuestra querida Gaia no puede atender nuestras desorbitadas exigencias. Somos un niño mimado a cargo de una anciana con una precaria pensión a punto de agotarse.Por otro lado, me llama la atención que intente conciliar sus creencias religiosas con la evolución:- Desde que nace este mundo hasta que aparecen los primeros organismos unicelulares pasan 1.000 millones de años. ¡1.000 millones de años en crear un miserable organismo unicelular!.Opción 1) Si existe un Diseñador que dirige la evolución, ¡no le gusta mucho trabajar!Opción 2) La probabilidad de que materia orgánica surja de la materia inorgánica puede ser que sea de 1 entre mil millones; pero si se intenta mil millones de veces (y en mil millones de años tiene tiempo suficiente), tarde o temprano surge.- Desde que aparecen los primeros organismos unicelulares hasta que estos se organizan pare formar organismos pluricelulares pasan 2.700 millones de años. ¡2.700 millones de años para que crear organismos pluricelulares a partir de unicelulares ya credos!.Opción 1) Si existe un Diseñador que dirige la evolución, ¡no le gusta mucho trabajar!Opción 2) La probabilidad de que organismos descerebrados como las bacterias “comprendan” la ventaja de vivir asociados puede ser que sea de 1 entre 2.700 millones; pero si se intenta 2.700 millones de veces, tarde o temprano surge.- Desde que los homínidos se ponen en pié liberando sus manos hasta que deciden emplear esas manos para utilizar herramientas pasan 2 millones de años. ¡2 millones de años para sacarle utilidad a unas manos libres!.Opción 1) Si existe un Diseñador que dirige la evolución, ¡no le gusta mucho trabajar!Opción 2) Etc, etc.De esas dos opciones ¿cual elegirías tu?. Mi estimado D. Tomás, la hipótesis del diseñador no es la más lógica, es la más cómoda. Es mucho más cómodo pensar en un ser todo poderoso que lo hace todo que calentarse la cabeza buscando una explicación más o menos lógica y racional digna del estupendo cerebro que hemos heredado. Usted es una persona con inquietudes intelectuales, no se deje arrastrar por la comodidad.Si existe un diseñador que dirige a la evolución, ¿porqué los hombres occidentales han llegado a la Luna, mientras que los indios yanomamis siguen en la edad de piedra?. Ambos tienen el mismo cerebro y la misma inteligencia. Y no me dé la respuesta “cómoda” (somos el pueblo elegido). Hitler decía que era porque somos de una raza superior: Los blancos descubrimos América, no fueron los indios americanos los que descubrieron Europa.Ambas respuestas son erróneas. Una vez más, la respuesta correcta es el azar, la suerte. El continente Euroasiático tiene flora y fauna fácilmente domesticable (trigo, arroz, cabras, ovejas, burros, vacas, caballos, etc) y sobre esa flora y fauna pudieron sustentar una civilización basada en la agricultura y la ganadería. Los aborígenes australianos nunca pudieron salir de cazadores recolectores porque no se pueden domesticar los canguros y los eucaliptos. Además, el continente Euroasiático tiene una forma horizontal y la flora y fauna citada, originaria de oriente medio se pudo aclimatar hacia el este en la India y hacia el oeste en Europa y al mismo tiempo mezclarse las culturas aprovechandose de las ventajas de coger lo mejor de cada una de ellas. Los humanos del continente americano, aunque podían domesticar patatas, maíz, tomate y animales como la llama o el guanaco, no podían extender su civilización hacia el norte o hacia el sur por el cambio de clima.Detrás de todo, siempre está el azar. No se puede entender que un Dios creador del hombre inspire la Biblia al pueblo judío y no se la inspire al pueblo azteca.Contesto:Querido Paco:Lo primero, espero que me dejes de llamar D. Tomás y de usted, porque me hace sentir que el que así escribe no se dirige a mí. Lo segundo, decirte que me encantan tus discrepancias, ya te lo he dicho en otras respuestas. De la discrepancia puede salir la verdad, nunca del asentimiento acrítico ni de la negación sin razones.Pero cuando discrepas de la aparición de la inteligencia, no discrepas conmigo, discrepas con los científicos y me parece que mezclas inteligencia e instinto. No me gusta nada ser repetitivo, pero tengo que serlo. Te vuelvo a poner algo que aparece en la primera de todas las entradas de mi blog y en una de las respuestas que te di.H. Sapiens constituye el protagonista de algo insólito. [...]El comportamiento moderno apareció mucho más tarde. [...] Los H. Sapiens que invadieron Europa (Hace unos 40.000 años) llevaron consigo pruebas abundantes de un tipo de sensibilidad moderna sin precedentes y completamente desarrollada. [...] Más significativo es que con ellos iba el arte, del que dejaron estampa en objetos tallados, grabados y magníficas pinturas rupestres. Inscribían signos de registro en huesos y tablillas de piedra. Fabricaban instrumentos musicales de viento. Elaboraban delicados adornos personales. Enterraban a sus muertos, ofreciéndoles objetos rituales (que, además de la creencia en una vida ultraterrena, nos indican una estratificación social, porque no todas las tumbas presentan el mismo tratamiento). Sus asentamientos, muy organizados, evidencian estrategias de caza y pesca. La innovación técnica, producida antaño de forma intermitente, dejó paso a un proceso de refinamiento constante. Sin la menor duda, aquellas gentes éramos nosotros. [...] La explicación de las diferencias entre [el H. Sapiens de] Europa y Oriente reside, muy probablemente en la aparición de la cognición moderna, que podemos suponer de consuno con el desarrollo del pensamiento simbólico. [...] por último, debemos considerar la aparición de algo totalmente inesperado [el pensamiento simbólico] [...] Pero podemos afirmar que nuestro linaje pasó a disfrutar de un pensamiento simbólico desde un estado precedente no simbólico.[…] No podemos dar por completo este relato pues los humanos anatómicamente modernos siguieron siendo arcaicos [sin pensamiento simbólico] durante mucho tiempo antes de adquirir un comportamiento moderno. [...] No podemos afirmar con seguridad en que consistió la innovación de marras.Perdóname este rollo, pero quería ir a las fuentes. De todos modos, como hay muchos corchetes, si quieres ir al origen del texto puedes verlo en: “Homínidos contemporáneos”, Ian Tattersall. Investigación y Ciencia Marzo 2000. Ian Tattersall es director del departamento de antropología del Museo Americano de Historia Natural, es decir, un peso pesado en ciencia y, especialmente en antropología. Y no creyente. O sea, que sí, la inteligencia simbólica del hombre es algo insólito y no se puede comparar con el instinto animal. Ningún animal se sobrecoge ni poco ni mucho ante la contemplación de un cielo estrellado, ni oye o compone música, ni escribe poesía ni se pregunta de qué están hechas las estrellas, ni… ¿debo seguir? Intentar reducir al hombre a un animal más y tachar de antropocentrismo el hecho de ver en el hombre y su inteligencia algo singular es cerrar los ojos a la realidad. Las abejas hacen panales hexagonales (la manera más “económica” de teselar un plano) por puro instinto. Los hombres hacen los depósitos de petróleo esféricos (la manera de gastar menos chapa para almacenar la mayor cantidad de petróleo) porque tienen inteligencia y hay una diferencia abismal entre una cosa y la otra.Por otro lado atribuir vagancia a Dios porque tarda mucho tiempo en hacer lo que quiere hacer eso sí es antropocentrismo al imaginar a Dios, o sea, diseñar un Dios antropomorfo. Si Dios existe, desde luego no está en el tiempo y para él, 15 mil millones de años, no es que sean poco o mucho tiempo, ya que para Él todo sería simultáneo, sería más bien, si se puede comparar, como para ti hacer una marca en una regla un milímetro más a la izquierda o a la derecha. Si existe, decidió hacer la vida cuando quiso porque en su existencia eso es algo irrelevante. Puedes creer que no existe, y puede argüirlo con razonamientos agudos, pero usar el argumento de su supuesta vagancia para su no existencia no parece tener mucha lógica.Lo de la comodidad o la incomodidad. No hay tal comodidad es cálculo de probabilidades. Si tú entras en una habitación y hay 100.000 monedas todas situadas en cara, ¿suponer que alguien las ha colocado así es comodidad o lógica estadística? Pues en el universo hay muchas habitaciones con miles de millones de monedas puestas en cara en cada una de ellas. ¿Azar?Hay muchos científicos que emplean el cálculo de probabilidades para ver que a la evolución le ha dado tiempo de generar organismos superiores. Y estoy totalmente de acuerdo con ellos, yo creo en la evolución darwinista. Pero si quieres saber qué opinión les merece a los científicos, que no a mí, las teorías en boga de que la vida apareció por azar, te recomiendo que veas en mis entradas “¿Cómo pudo aparecer la vida? I, II y III”. Te repito algunas citas de ellos: “Christian Duve, premio Nobel, rechazó esta teoría por estar basada en probabilidades tan inconmensurablemente pequeñas que sólo pueden considerarse “milagros”, fenómenos que se alejan del ámbito de la investigación científica”. [...] “... la mayoría de las sustancias orgánicas, cuando se les aporta energía, se convierten en algo parecido a asfalto, más apropiado para la construcción de carreteras que para el inicio de la vida. Pero los modelos que sugieren un origen ‘metabólico’ de la vida, desde el momento en que se basan en cualquier tipo de moléculas reales, también se enfrentan a esa paradoja: las moléculas suficientemente reactivas como para participar en un metabolismo lo son, así mismo, para descomponerse”. Como me gusta citar las fuentes, esto puedes verlo en “El origen de la vida” de Robert Shapiro en Investigación y ciencia de Agosto del 2007.Por tanto, si discrepo de ti, no es por comodidad. Eso me ha sonado a argumento un pelín paternalista y oto pelín ad hominem. No veas lo que me cuesta escribir todo esto.Pero al menos la aparición de la vida, aunque probabilísticamente “imposible”, no va contra las leyes de la física. Sin embargo, el desarrollo del cerebro humano antes de que apareciese, según dice Ian Tatterstall, la inteligencia, sí es algo que va contra las leyes de la selección natural. Tanto como que un caballo de carreras o una vaca de carne o un pollo de granja de engorde, sobrevivan en la naturaleza. Esos animales existen porque tienen un criador que los protege. Un homínido con un cerebro desproporcionado –por no hablar del aparato del habla- y sin inteligencia sólo puede sobrevivir si hay un criador. ¿Quién es, si no es el propio hombre? Su extinción, sin dejar ni una sola rama de supercerebro sin inteligencia, aunque hayan llegado muy lejos geográficamente, es la “prueba” de que necesitaban ese criador. Todo parece indicar que el criador quería desarrollar un organismo capaz de soportar la inteligencia, no supercerebros sin inteligencia.Por último, ese Dios creador del hombre, ha hecho llegar el mensaje de la Biblia también al pueblo azteca. Con algunos años de retraso, pero del tiempo de Dios, si existe, ya hemos hablado. Y no sólo les ha hecho llegar el mensaje de la Biblia, sino que se ha hecho hombre por ellos, ha muerto por ellos y ha resucitado por ellos. Y los que han muerto en el tiempo anterior a que les llegase ese mensaje, lo han tenido inscrito en sus corazones y, si lo han seguido, están con ese Dios. Pero la Miseicordia de ese Dios encarnada n Cristo, es otra historia que tal vez aborde más adelante en este blog.Otra vez, gracias por tu discrepancia estimulante.Un muy cordial saludo.Tomás
Publicado por Tomás Alfaro Drake en 7:18

9 comentarios:
Juan GM dijo...
Gracias, Tomás; tu respuesta (debo decir "tu", no "su") me alegra el corazón. Y ¡pobre Unamuno y qué valentía más extraordinaria!Un abrazoJuan GM

4 comentarios:

Paco Cuéllar dijo...

Amigo Tomás:

Estamos entrando en un callejón si salido que vaticina el final de nuestros contactos.

Si tus ideas sobre la inteligencia las basas en opiniones de científicos, las mías también (Francisco Ayala, Roger Diamond, Desmond Morris, etc). Ya se sabe que los científicos suelen discrepar en asuntos no consolidados aún (por ejemplo el cambio climático) y tu y yo leemos a científicos diferentes. Pero, lo que veo, me parecen más razonables los argumentos de “mis” científicos que los “tuyos”.

Yo no mezclo inteligencia con instinto. El debate entre la inteligencia (humana) y el instinto (animal) está ya un poco anticuado; hoy día se reconoce que tanto humanos como animales tenemos las dos cosas, pero en distinto grado. Nuestras conversaciones son producto de nuestra inteligencia y conocimiento y la reacción de apartar la mano rápidamente de una sartén caliente es producto de nuestro instinto.

Ya se del salto que supuso, hace unos 40.000 años de la aparición en nuestra especie del pensamiento abstracto, el arte, etc; pero eso solo es cuestión de grado. Solemos presuponer erróneamente que tenemos unas capacidades que no tienen otros seres; y eso no es fruto de la realidad si no de nuestra ignorancia y de nuestro arrogancia. Cuando el hombre se propone buscar si estas capacidades las tienen otros seres, se encuentran con la sorpresa de que no somos tan especiales. Como ejemplo te invito a ver este video http://es.youtube.com/watch?v=EOb0OBsNlRQ en el que en el Instituto Max Planck de Alemania, demuestra que los chimpancés tienen “teoría de la mente”; o sea, la capacidad de imaginarse lo que otro ser sabe o piensa. Te podría poner una lista de ejemplos demasiado larga, sobre animales que tienen autoconciencia, conciencia de la muerte, empatía, etc. los mças interesantes hablando con ellos mediante el lenguaje de los signos de los sordomudos; como los estudios que Roger Fouts ha realizado con la chimpancé Washoe, en la Universidad de Washington; Francine Patterson con la gorila Koko, en la Universidad de Stanford; o hablado mediante un lexigrama como la Dra Sue Savge-Roumbeugh con los bonobos Kanzi y Pambanisha (Universidad de Iowa) http://es.youtube.com/watch?v=wRM7vTrIIis&feature=channel. Capacidades matemáticas elementales ha descubierto el profesor Tetsuro Matsuzawa de la Universidad de Kyoto, en chimpancés como Ai y Ayumu http://es.youtube.com/watch?v=OVlJv7ZkvGA&feature=related

Evidentemente, el hombre es mucho más inteligente; pero estas muestras de inteligencia elemental en chimpancés demuestran que el origen de la inteligencia abstracta hunde sus raíces en un tiempo anterior al momento en que chimpancés y humanos empezaron a recorrer caminos evolutivos diferentes. Los grandes simios pueden tener una inteligencia similar a la de un niño; tienen una capacidad cerebral y auditiva similar; solo falla la voz http://es.youtube.com/watch?v=PmMaP53KzGI&NR=1 por eso su comportamiento es muy similar a la de un humano sordomudo con cierto retraso mental.

Científicos como Andrew Whiten de la Universidad de St Andrews, han descubierto que chimpancés en libertad tienen culturas distintas según el lugar de África en el que vivan y esta cultura es más diferente cuanto más alejados son los grupos de chimpancés. Y la antropóloga Jill Pruetz ha descubierto en Senegal chimpancés que cazan con lanzas y viven en cuevas http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Chimpances/cazan/lanzas/afiladas/dientes/elpepusoc/20070223elpepusoc_1/Tes

Respecto a que “Ningún animal se sobrecoge ni poco ni mucho ante la contemplación de un cielo estrellado, ni oye o compone música, ni escribe poesía ni se pregunta de qué están hechas las estrellas, ni… ¿debo seguir?”, algunas cosas las puedo hacer; otras como componer música o poesía, no; debo de estar más cerca de los monos que el resto de miembros de mi especie. (¡ja!)

El antropocentrismo no es exclusivo de la religión. Es común a todas las culturas humanas; por ejemplo China, en realidad se llama Zong Hua (mas o menos) y significa “el país el del centro del mundo”; los esquimales, en realidad se llaman Inuit que significa “los hombres” los inuits son hombres y los que no son inuits, no lo son. Incluso la ciencia es antropocéntrica.

Los propios científicos caen en el error de sobrevalorar lo humano y menos preciar lo no humano; lo que les hace perder objetividad. La medicina y la antropología son dis disciplinas del reino de lo humano mientras que la veterinaria y la zoología, pertenece a lo animal (y al mismo tiempo admiten que somos animales, mamíferos, primates y simios cuyo nombre científico es homo sapiens). ¿Como es posible que estén juntos bajo la competencia de zoólogos y veterinarios animales tan diferentes como un chimpancé y un periquito?. Y esto se traduce hasta en el lenguaje que también es especista. ¿Como es posible que denominemos “pierna” a los aparatos locomotores humanos y llamenos “pata” a los aparatos locomotores animales designando el mismo nombre de “pata” a los elementos sustentadores de una mesa?. Lo lógico es separar elementos locomotores de elementos sustentadores; pues no, separamos lo humano de lo no humano ¿y que tiene que ver la pata de una mesa con la pata de un gorila?.

Un ejemplo del antropocentrismo científico. Está reconocida por la ciencia, desde 1997 que chimpancés, gorilas, orangutanes, bonobos y humanos formamos parte de la familia de los “homínidos”; sin embargo cuando un antropólogo o paleoantropólogo se refiere a humanos y antepasados humanos, los llama “homínidos” y cuando se refiere a chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos, los llama “simios”. Saben perfectamente que “gran simio” es la expresión popular equivalente a la expresión científica “homínido” pero utilizan esas dos palabras a conciencia para “marcar distancia”; una distancia que no está admitida científicamente. Se lo pregunté a mi amigo Emiliano Bruner, que es el “medidor de cráneos” del equipo investigador de la Fundación Atapuerca, y me salió por la tangente.

Cambiamos de tema: la vagancia de Dios.
He intercambiado opiniones con católicos y con protestantes. Los segundos son unos fanáticos fundametalistas imposibles; pero los católicos sois maestros en el arte del toreo. ¡Com que habilidad adaptáis vuestro discurso a los tiempos y a los nuevos descubrimientos!. Así que, no se trata de vagancia, si no de que Dios hace las cosas cuando quiere, ¡que casualidad que siempre quiera las cosas muy tarde!.

Pero, ¿no te das cuenta que el argumento de la evolución dirigida por Dios, puede caer en el esperpento?. ¿Porqué pararnos en que al final de la evolución está el hombre?. Sigamos. El paso siguiente es el hombre blanco y el paso siguiente eres tú. Dios ha montado todo esto porque al final del camino estás tú. El último eslabón de le evolución (por el momento).

Tengo como fondo de la pantalla de mi ordenador una foto de la Tierra, vista desde la órbita de Júpiter; la hizo el Voyager en 1979. Se ve un punto blanco sobre fondo negro. La Tierra es una mierdecilla perdida en la inmensidad del Universo y en esa mierdecilla hay unos organismos vivos que se creen que todo el Universo está ahí por ellos y para ellos. ¡Que arrogancia!. El Cosmos ya existía mucho antes de que el hombre apareciera y nunca lo necesitó y seguirá existiendo cuando nos extingamos y no nos echará de menos.

La idea de un universo creado por un “humano” (o ser con aspecto humano) muy poderoso es la primera que se le ocurrió al hombre apenas salió de las cavernas; ya sea judío, griego, romano, etc y desde la mas absoluta ignorancia de astronomía, física, biología y TODO. Me resisto que esa idea sea la verdadera, por encima de lo mucho que ha avanzado el conocimiento humano en los últimos dos mil años.

Por último te permíteme que te cuente una historia. Un hombre al despertarse se encontró en un ataúd en el centro de un velatorio; y preguntó:
- ¿Que pasa?, ¿porqué estoy aquí?
A lo que le contestó un pariente:
- Vimos que no respirabas, un importante doctor certificó tu muerte, un importante notario dio fe de la misma y el obispo te dio su última bendición y tan importantes señores no pueden estar equivocados, así que vuélvete a acotar y cierra la tapa.
Y es que hay personas que cuando los hechos no le dan la razón, desconfían de los hechos. O como diríais lo católicos, “no hay más ciego que el que no quiere ver” y si te has empeñado que Dios lo ha hecho todo, incluso llevar la Biblia a los aztecas a través de los españoles (que curioso que Dios les lleve la Biblia pero no el saqueo del oro). No hay nada que hacer si no quieres.

Un cordial saludo.

Paco Cuéllar dijo...

Amigo Tomás, ¡cuanto tiempo!. Una noticia que acabo de ver TV me ha hecho recordar este debate en el que te hablaba de la vagancia de Dios. Te decía: si la creación está dirigida por un diseñador ilteligente, ¿como es posible que tarde 2.500 millones de años en crear un organismo unicelular?. La noticia que he oido es que un científico acaba de crear la primera celula artificial; o sea, el hombre, guiado por su inteligencia, ha tardado... 2500 años en crear una celula, ¡1.000.000 de veces antes que Dios!. ¿Donde esta el diseño inteligente?

Anónimo dijo...

Querido Paco, soy Tomás:

¡Que bien verte otra vaz en mi blog con tu ateísmo militante al que responder. A este comentario tuyo he contestado con mi entrada de hoy, 22-V.2010, de la que te pongo aquí un extracto:

Ayer, apareció en los periódicos la noticia de que un científico había construido una célula viva en el laboratorio. A mi amigo Paco Cuéllar, antiguo animador de este blog con sus polémicas de ateísmo militante, al que echaba de menos de desde hacía mucho, le faltó tiempo para entrar con un comentario en una entrada mía ya muy antigua.

Me dice, en ese comentario que traigo aquí para evitar a los seguidores de este blog ir a buscarlo a la noche de los tiempos:

Ver el comentario anterior:

Le agradezco enormemente su comentario, porque era exactamente sobre eso sobr lo que quería hacer mi entrada. Pero esto no es nuevo para mí. El día 27 de Enero del 2008, publiqué una entrada, que el que quiera puede ir a buscar, sobre este tema, porqie el día anterior, el mismo científico que ahora parece haber creado una célula en el laboratorio, Craig Venter, anunció que esto ocurriría pronto. Bueno, parece que ya ha ocurrido. Pero Paco Cuéllar llega con más de dos años de retraso. Digo ahora casi lo mismo de lo que dije entonces. Si nos pasamos por cualquier museo del mundo, es posible que veamos un copista, ante, digamos por poner un ejemplo, el cuadro de Chagall de la nueva Jerusalén bajando del cielo, que es un cuadro que pintó Chagall casi con 90 años, copiándolo con una exactitud asombrosa. Hasta ha habido casos de falsificaciones casi imposibles de diferenciar del original. ¿Diremos que el copista, que además es un jovenzuelo, es un artista a la altura de Marc Chagall? Indudablemente no. No ha creado nada, no ha inventado nada. Probablemente jamás llegará a hacer una obra de arte original. No podría hacer nada relevante si antes, un auténtico artista no le hubiera dado el modelo. Pues Craig Venter es tan sólo es copista. Naturalmente que Chagall caminaba sobre hombros de gigantes y que su arte se apoyaba en una larga historia de pintores que, desde las cuevas de Altamira, han ido marcando el camino del arte pictórico. (continúa en el siguiente comentario)

Anónimo dijo...

Craig Venter es, por tanto, un simple copista. Pero además, Dios es más artista que Marc Chagall, en el sentido de que la historia de la vida la ha hecho Él solito, no como Chagall, que, gracias a Dios, se ha apoyado en hombros de gigantes. A mi amigo Paco Cuéllar, parece preocuparle mucho el tiempo que tardó Dios en crear la vida. Pero es que no entiende que el tiempo es tan sólo una limitación de nuestros sentidos. Simplemente, sólo podemos percibir secuencialmente aquello que ya está hecho. Eisntein descubrió el espacio-tiempo como un continuo del que nuestra percepción del tiempo son sólo lonchas cortadas de él, que nosotos sólo percibimos de una en una según se van cortando. Así pues, Dios no tardó nada en crear la vida, creó fuera del tiempo, TODO el espacio tiempo de golpe, aunque nosotros, simples criaturas lo percibamos loncha a loncha y digamos que la primera célula apareció 2500 millones d lonchas en crear una primera célula. Querido Paco, Dios es mucho más grande que tú, que yo y que el copista Craig Venter. Un antiguo proverbio chino dice: “El que se sienta en el fondo de un pozo para mirar el cielo, lo encontrará pequeño. ¿Por qué no sales del fondo de tu pozo? Dios ES la historia de la vida, Dios ES la historia de la inteligencia, Dios ES el que ha creado esa historia simultánea y cuando la hizo, ya veía a Caig Venter, al que le había regalado la inteligencia, copiando su primera célula y a ti, escribiéndome en el blog para intentar negarle. Como decía Jostein Gaarder en El misterio del solitario: “Dios está sentado en el cielo, riéndose porque los seres humanos no creen en Él”. Sin embargo, Dios nos ha hecho libres. Con nuestra actividad libre podemos modificar de forma parcial la forma del espacio tiempo creado por Él, para cambiar, hasta cierto punto, el devenir de las cosas. Y nos ha dado, suficientes pistas para que le encontremos si nuestra libertad quiere, pero no tantas como para que nuestra inteligencia no pueda negarle libremente. Y nos ha hecho libres para que pudiéramos amarle y encontrásemos así la felicidad. Porque el amor no es posible sin libertad. ¿Quién puede querer a otra persona porque alguien le obligue? Así es Él. Creemos cuando nuestra razón, son violentarse, pero sin una prueba absoluta, se adhiere al amor creador sobrenatural de Dios. Y entonces podemos amarle sobrenaturalmente.