22 de abril de 2012

Frases 22-IV-2012


Ya sabéis por el nombre de mi blog que soy como una urraca que recoge todo lo que brilla para llevarlo a su nido. Desde hace años, tal vez desde más o menos 1998, he ido recopilando toda idea que me parecía brillante, viniese de donde viniese. Lo he hecho con el espíritu con que Odiseo lo hacía para no olvidarse de Ítaca y Penélope, o de Penélope tejiendo y destejiendo su manto para no olvidar a Odiseo. Cuando las brumas de la flor del loto de lo cotidiano enturbian mi recuerdo de lo que merece la pena en la vida, de cuál es la forma adecuada de vivirla, doy un paseo aleatorio por estas ideas, me rescato del olvido y recupero la consciencia. Son para mí como un elixir contra la anestesia paralizante del olvido y evitan que Circe me convierta en cerdo. Espero que también tengan este efecto benéfico para vosotros. Por eso empiezo a publicar una a la semana a partir del 13 de Enero del 2010.

Tu pirámide no tiene sentido si no termina en Dios. Porque éste se difunde sobre los hombres después de haberlos transfigurado. Puedes sacrificarte por el Príncipe si él, a su vez, se prosterna ante Dios. Pues entonces vuelve a ti tu bien habiendo cambiado de gusto y de esencia.

Antoine de Sainr-Exupéry. Ciudadela.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonito pensamiento. No obstante hay que interpretarlo, porque el dios de Antoine, no es el Dios cristiano.
Aunque influido enormemente por el crisitianismo, sus escritos en el fondo, destilan más bien un dios como un constructo, que responde al ansia humana de la búsqueda de la verdad.
Es un pensamiento alejado de la religión, más en la línea hegeliana, que en el Dios trascendente y de relación personal cristiano.
Juan

Anónimo dijo...

Hola Juan, soy Tomás:

Cierto, que el dios de Saint Exupéry no es el Dios cristiano. Pero me atrevería a decir que el Dios cristiano sí es el dios de Saint Exupéry. Porque Dios, en su misericordia, sólo necesita que le busquemo bajo cualquier forma para dejarse encontrar. Y, como tú dices, el ansia humana de búsqueda de la verdad fue lo que hizo a Saint Exupéry construirse ese Dios. Pero como alguien dijo: No me buscarías si no me hubieses encontrado. No me cabe duda de que Antoine encontró al Dios cristiano a través de ese dios que no era el cristiano.

Un abrazo y gracias por tu comentario.

Tomás

Anónimo dijo...

Me ha gustado tu comentario, destila grandeza de espíritu.
No obstante es Dios el que sale a nuestro encuentro, pero Antoine no acabó de abrirle la puerta, me recuerda al sublime soneto de El Fénix de los Ingenios:
"Que tienes tu que mi amistad procuras............."
Abrazos
Juan.

Anónimo dijo...

Hola Juan, soy Tomás

La grandeza no es mía, es de Dios ¿Estás seguro de que Antoine no acabó de abrirle la puerta?

Te cuento una historia que, tal vez sea apócrifa, pero si non e vera e ben trovata.

Dicen que santa Teresa rezaba mucho por la conversión de un crápula de Ávila de su época. Parece que una noche de borrachera, se cayo de un puente al agua y se ahogó. La santa, en esos diálogos-inspiraciones espirituales que tenía con Dios, se encaró con Él y le dijo:

Dios mío, después de tanto rezar por él, le dejas que se muera sin convertirse.

A lo que Dios le contestó:

Teresa, Teresa, te olvidas de que entre el puente y el agua estaba yo.

Y es que, parafraseando a Gabriel Celaya en su poema "La poesía es un arma cargada de futuro", cuando se miran los vertiginosos ojos claros de la muerte, se encuentran las verdades, las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Te recomiendo que leas una entrada del 8-V-2011 con el título: "La muerte de mi padre y la misericordia de Dios".

En fin, un abrazo.

Tomás

Anónimo dijo...

Emotivo y edificante relato el de la muerte de tu padre. De los que estigmatizan.
Respecto a tu pregunta, pienso que Antoine, en su corta vida, no abrió de par en par la puerta a Jesucristo, aunque si tuvo el priviliegio de conocerle, pues tuvo una educación católica, pero en sus escritos, no da el paso a confesarle como Hijo de Dios. Sus ideas están trufadas de pensamiento pseudocristiano, pero su dios es otro, completamente distinto al Dios del Evangelio.
No obstante, no soy quién para juzgar a la persona, sólo quería poner de manifiesto que Antoine, no es modelo de cristianismo.
Juan

Anónimo dijo...

Juan, otra vez yo, Tomás.

Cierto que no abrió de par en par la puerta a Jesucristo, pero a Él, una rendija le basta. A mí me parece maravilloso en concepto de la gratuidad de la salvación que he aprendido en le Renovación Carismática Católica. La salvación no es un acto mercantilista en el que, cuando yo pago la cantidad estipulada, en tiempo de fe o en obras, la hago mía. La salvación es GRATIS. Bueno, no gratis, la ha comprado para nosotros el único que puede comprarla, que es Cristo, y la ha comprado con su sangre y la ha comprado para regalárnosla a todos los que la queremos aceptar, aunque sea en el último segundo de nuestra vida. Algunos tenemos la suerte (fíjate que digo suerte, no carga) de haber tenido la posibilidad de darle gracias a Dios con el trigo y cizaña de nuestras obras de siervo inútil y administrador infiel. Otros, a lo mejor más buenos que nosotros, no han tenido la oportunidad de hacer sus buenas obras por agradecimiento a Dios. Creo que hemos salido ganando nosotros, pero, a lo mejor, ellos estarán delante en el reino de los Cielos.

Un abrazo.

Tomás

Un abrazo.

Tomás

Anónimo dijo...

De eso no me cabe duda, que muchos irán por delante en el Reino de los Cielos.
Yo hoy venía pensando en el coche que es que a Cristo se le conoce muy poco.
En las misas muchas de las homilías son lo de siempre, la monotonía, la prédica es pobre. Aunque ciertamente se está mejorando, falta muchas veces el entusiasmo transmisor del sacerdote, para que se note que vive Cristo en él, para que lo contagie por emoción, por alegría, bastan cinco minutos, no hace falta más para explicar el Evangelio e inundar de gozo cada domingo la barca de Pedro, esto es, el templo.
La Iglesia, que somos todos, en general, no transmite bien la profundidad de este Dios hecho Hombre y es sólo cuando se siembra esa inquietud, es al orar en silencio y leer el Evangelio despacio, cuando poco a poco abres las puertas del corazón y te inunda la Gracia. Ahí te das cuenta, a la manera mayeútica, de esa sensación de Dios.
Quizá por esto, entre otras raqzones, decía BXVI, que la Iglesia es un problema para creer.
Juan

Anónimo dijo...

Hola Juan. Otra vez yo, Tomás. Muy cierto lo que dices de las homilías, aunque, como también dices, está cambiando. Hoy día hay muchos curas a los que da gusto oír y creo que cada vez habrá más porque, a diferencia de lo que ha podido ocurrir en otras épocas, los que entran ahora lo hacen siguiendo una opción radical y auténtica que les quema el alma con el fuego del Espíritu y eso, se nota y es un proceso de "alud".

Pero, aunque no fuese así, la inmensa maravilla y humildad de nuestro Dios (y eso es pamoso, que siendo DIOS, sea HUMILDE), ha hecho que esos hombres, los sacerdotes, aunque sean a veces aburridos, torpes y hasta pecadores, tienen el poder, dado por Él de convocarle a la Eucaristía. Y esa es la gran oración de los cristianos, con curas buenos o malos.

Un abrazo.

Tomás