10 de febrero de 2013

Democracia y corrupción II


Tomás Alfaro Drake

La semana pasada publiqué una entrada con el título de “Democracia y corrupción”. No pensaba continuar con el tema, pero esta semana no he dejado de darle vueltas y me ha salido una continuación con varias puntualizaciones.

La primera es una afirmación que puede sonar herética en el momento social en el que nos encontramos. Ahí va: Afirmo que nunca, en la historia de la humanidad –siempre vista siglo a siglo, no vale escoger momentos puntuales– ha habido menos corrupción que la que hay ahora. Y afirmo también que ese proceso tiene que ver con la democracia. La demostración empírica de esto no hay que buscarla más allá de nuestras narices. Basta con mirar la corrupción que hay hoy en países democráticos, incluida España, con su corta trayectoria democrática reciente, con la que hay en países sin democracia o con una caricatura de la misma. Quien lea estas líneas, puede elegir los países que quiera en cada uno de los campos, eligiendo bien el significado de la palabra democracia, por supuesto. La respuesta es obvia. Que la ministra de educación de Alemania dimita porque parece que plagió una tesis doctoral hace 33 años, es un auténtico ejemplo. ¿Alguien se imagina algo así en México o en China? No, tampoco me lo imagino en España, pero es que España, como luego comentaré, está saliendo de su “varicela” democrática. Que nadie vea en esto que digo conformismo o indulgencia con la corrupción. Creo que debemos hacer absolutamente todo lo que esté en las manos para la más rápida y completa regeneración del sistema. Pero sin deformar la óptica desde la que se mira la realidad. ¿Por qué se produce esta deformación óptica? Creo que por tres motivos. El primero es que, a pesar de todos los pesares, con la democracia hay una transparencia muy superior a la que hay en cualquier otro sistema de gobierno. Simplemente, la inmensa mayoría de las corrupciones no ven la luz en un sistema no democrático. Y eso, que es bueno contra la corrupción, produce un efecto escaparate. El segundo porque en democracia las oportunidades son muy superiores. Efectivamente, otro efecto positivo de la democracia, es la creación de riqueza para millones de personas. Tampoco hay que mirar mucho más allá de las narices para darse cuenta de esto. Hágase la misma comparación entre países que sugerí antes. Y más riqueza da más oportunidades de corrupción. En un país de miseria, la corrupción no puede ser más que pequeña. En un país en el que hay mucha riqueza, las oportunidades de corrupción crecen exponencialmente. Por último, está la crisis. Los ciudadanos están sufriendo un necesario ajuste –amén de los que sufren el paro– que supone muchos y duros sacrificios. Es perfectamente comprensible que la ciudadanía vea con ira cualquier signo de corrupción o de prebendas especiales de la clase política, que las hay y, tal vez sean todavía más graves que la corrupción.

Pero se esté generalizando la peligrosa idea de que la culpa de la corrupción la tiene la democracia. Y creo que esta idea que se está generalizando es, en gran parte, fruto de la política irresponsable del PSOE. El 20 de Febrero del 2008 publiqué en este blog una entrada con el título de “La máquina izquierdista de la manipulación”, en la que explicaba las bases de la misma. Y una de ellas es el uso de la mentira –o de la más burda exageración–, no esporádicamente, sino como estrategia sistemática. Cualquier cosa le vale, para Rubalcaba o Zapatero, con tal de obtener o mantener el poder. El fin justifica los medios, cualquier medio. Y lo grave es que esta estrategia está escrita. La escribió Antonio Gramsci en las cárceles de Mussolini, en un larguísimo escrito, casi imposible de encontrar –las pruebas del delito se esconden siempre– llamado “Los papeles de la cárcel”. Aunque Gramsci era comunista, la izquierda en pleno –y algunos otros sectores de la sociedad– han adoptado la estrategia gramsciana para lograr sus objetivos. Y si para recuperar el poder hace falta, hoy, enmerdar al enemigo, aunque eso salpique a todo el sistema, pues, con una miopía increíble, se hace. Y conste que no me parece mal la denuncia. Pero ojo con quién denuncia y qué trapos sucios tiene el denunciante. Más le valdría al PSOE mirar a sus asuntos como el tema de los ERE’s, en comunidades en las que sigue gobernando. Muchos dirigentes de los partidos han salido en la televisión, clamando que la conducta de Rajoy de publicar sus declaraciones de renta y patrimonio, no es suficiente. Estoy de acuerdo en que no lo es, pero todavía no he visto a ninguno que siga ese ejemplo insuficiente. No estaría mal, como un principio, que lo hiciesen todos. Ojalá me equivoque, pero creo que la mayoría no lo hará. Naturalmente el resultado de esa estrategia del PSOE no está siendo el acercarse más al poder, sino el poner los cimientos para un país ingobernable.

Otra puntualización. El otro día, un buen amigo mío, que lleva años en la política municipal con una trayectoria intachable, me decía: “es que los políticos somos ciudadanos normales sometidos a tentaciones superlativas cada día”. No lo decía como excusa, pero es la pura verdad. ¿Cómo es el sustrato ético de nuestro país? El electricista pregunta si la factura se quiere con IVA o sin IVA, y la mayoría de la gente dice que, por supuesto, sin IVA. Los pisos se han vendido siempre con una parte de dinero B de la que comprador y vendedor se sentían muy satisfechos. Aprobar copiando ha sido siempre una muestra de ingenio. Y podría citar un largo etcétera de situaciones en las que la conducta fraudulenta parece normal y, a menudo, hasta es aplaudida. Y es que con tanto relativismo se ha llegado a unos criterios morales que podrían resumirse en dos puntos. 1º. Si algo me conviene está bien. Yo soy mi propia norma ética, y, 2º, mientras no te cojan… no pasa nada. La moral que se ha llegado a formar en mucha gente es la que le hacía decir a Antonio Machado:

“La envidia de la virtud
hizo a Caín criminal.
¡Gloria a Caín! Hoy el vicio
es lo que se envidia más”.

¡Ay!, si don Antonio levantase la cabeza. Ese es el sustrato del que salen nuestros políticos. Pensar que de un sustrato así puede salir una mayoría de políticos que sean capaces de resistir a las cotidianas y enormes tentaciones, es como pretender que los espinos den mangos. En general, las sociedades tienen a los políticos que se merecen. Y aquí, medran los que más protegen la mediocridad, las que más hacen la pelota a los ciudadanos diciéndoles lo que quieren oír, los que prometen más cosas que no pueden pagar, en definitiva, la oclocracia. Y cuando un gobierno intenta poner orden, aunque sea cometiendo errores, en las desastrosas cuentas del despilfarro que se deriva de todo lo anterior, es objeto de la más burda demagogia.

Tercera puntualización. Hablaba antes de la “varicela” democrática. Cuando en un país, como España, llega la democracia desde la dictadura, no se está acostumbrado a la transparencia. Incluso ésta tarda en producirse, porque siguen vivos los hábitos de silencio. Sigue en vigencia la opacidad, el miedo a hablar claro. Y los nuevos gobernantes creen que cualquier cosa que hagan quedará impune. La opacidad tarda en convertirse en transparencia y, cuando lo empieza a hacer, los gobernantes tardan en darse cuenta de que les pueden pillar. Si esto se une a las lamentables normas éticas de que hablé antes, se produce lo que llamo la “varicela” democrática. ¿Cuánto tarda en curarse? Nunca se cura del todo. La varicela es una enfermedad que siempre está latente. Se puede manifestar a lo largo de toda la vida bajo otras formas. Pero, indudablemente, su brote agudo se pasa en unos meses. Lo que ocurre es que, lo que en la vida de un ser humano son meses, son décadas en la historia. Ahora, en España, estamos en el brote agudo de “varicela”. Esto no quiere decir que tengamos que ser pasivos. Habrá que tratar la enfermedad con los remedios necesarios, todo lo enérgicos que tengan que ser. Habrá que contar con que, lamentablemente, siempre quedarán secuelas. Pero no digamos que el paciente tiene cáncer.

En resumen, que tras la reflexión de esta semana, me siento optimista, si veo las cosas dando hacia atrás al zoom de la perspectiva, pero no tanto a corto plazo. Sin embargo, o por eso, me permito cambiar la frase de Churchill, que citaba la semana pasada y que decía que “la democracia es el peor de los sistemas políticos, después de descartar todos los demás”. Creo que es el mejor, también después de descartar todos los demás. Lo que es bastante triste, es la naturaleza humana, sobre todo si se halaga lo más bajo que hay en ella y se la educa en la falta de valores morales objetivos. Pero tampoco quiero despreciar a la naturaleza humana. Los hombres somos capaces de lo peor y de lo mejor. No me cabe duda de que la obra humana en la historia, lenta y laboriosa, va haciendo, con la Gracia de Dios, una humanidad cada vez mejor. La democracia es un lujo que, por ejemplo, me permite escribir esto y publicarlo en mi blog. Esto no podría hacerlo en una dictadura sin graves riesgos. No despreciemos este lujo que la humanidad va conquistando y perfeccionando a lo largo de su historia. Hagamos, en cambio, un hombre con principios morales sólidos y sanos. Así pues, ¡viva la democracia!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que p. ej, en España, la democracia no es ninguna garantía para que no exista corrupción ni de buenos dirigentes, de hecho llevamos tiempo que tenemos gobernando lo peor de cada casa.
En el ejemplo que se pone, en nuestro caso, con la dictadura de Franco había mucha menos corrupción que ahora, y el sistema era muchísmimo más barato.
Aquí es que no hay democracia, hay partitocracia, ellos piden democracia para los demás pero para ellos no, llevan desde siempre con sus listas cerradas que las hace el jefe con sus amiguetes, financiaciones irregulares, e intentando colocar a los suyos lo más posible y para eso crean organismos o plataformas, véase como mini ejemplo, lo de los juegos olimpicos para Madrid. Promulgan leyes, muchas injustas que axfisian al ciudadano, y otras "ad hoc" para arreglar sus propios entuertos.
Recurrentemente viene en prensa, pero es noticia de hoy:
http://www.elconfidencial.com/espana/2013/02/10/pp-y-psoe-convierten-el-ayuntamiento-de-madrid-en-refugio-de-enchufados-114620/
En paises corruptos y el nuestro ya lo es por la relajación de la moral, como bien dices, la "democracia" sirve, a mi juicio, para más corrupción.
Desde luego no podemos confundir democracia con libertad de expresión, que es a lo único que temen los políticos.
Abrazos
Juan

Anónimo dijo...

Querido Juan: Está visto que estamos abocados a discrepar en muchas cosas, menos en la fundamental. Además, la discrepancia desde la amistad, aunque sea sólo a través del blog, es fuente de riqueza. Contesto a tu comentario por partes.

Por supuesto que la democracia no es garantía de que no exista corrupción. No hay ningún sistema que garantice semejante cosa. Me gustaría ver que pasaba con la corrupción en ese sistema aristocrático que propugnas utópicamente. ¿Quién diría quienes son los mejores? ¿Cuánto tardarían esos supuestos mejores en corromperse? Afortunadamente, eso no existe. Pero lo que sí es la democracia es el sistema que más previene la corrupción. Ahí va un reto. Dime un solo país REAL del mundo de hoy, uno solo, en el que no haya democracia y haya menos corrupción que en España. Si lo encuentras, ¡bingo! Yo no lo encuentro.

Con Franco había menos corrupción. Cierto. Soy el primero en decirlo. Pero seguramente tú no has vivido en el franquismo. Yo sí. Y, partiendo de la base de que no era una dictadura durísima (al menos en sus últimas fases) sí es cierto que al que discrepaba abiertamente lo metían en la cárcel. O peor aún, en la DGS, sin que nadie supiese donde estaba. Y si a las palizas no se les puede llamar tortura, no había tortura, pero si las palizas son tortura, entonces, había tortura. Y no te hablo de peligrosos terroristas o desestabilizadores políticos profesionales. Te hablo de auténticos estudiantes, de los que estudian y sacan buenas notas. No te hablo de oídas. Lo he vivido en las carnes de buenos amigos míos que ahora son ciudadanos de pro. Y, creo que, según tus creencias y las mías, esto va contra la dignidad humana. Además, si el franquismo se hubiese perpetuado, casi seguro que habría caído en la corrupción y que la represión se hubiese hecho más dura. Pero no podía perpetuarse. Así que, nostalgias del franquismo, no gracias.

Me parece una burda simplificación decir que llevamos tiempo que tenemos gobernando lo peor de cada casa. Creo que Rajoy no es lo peor de cada casa, ni Guindos, ni Gª Margallo, ni Morenés, por citar algunos de los que me consta que podrían vivir mucho mejor fuera de la política. Tampoco creo que lo haya sido Esperanza Aguirre. Cierto que hay más de uno y más de dos Bárcenas, pero el simplismo de meter a todos en el mismo saco me parece demagógico.

Lo de las listas cerradas es cierto. Yo abogo, no por listas abiertas, sino por un sistema de representación mayoritaria en pequeñas circunscripciones en las que el que salga elegido responda directamente ante los que le han elegido, sin disciplina de voto de partido. Pero eso es modificación de la democracia, no su negación sistemática. ¿Hay partitocracia? Sí. Pero los partidos son absolutamente necesarios. Hay que hacer que se regeneren. Sí. Pero son necesarios. Yo no conozco a todos los que podría votar. Su adscripción a un partido me da una idea bastante adecuada de la afinidad o no de sus ideas con las mías y eso, me ayuda a decidir. Y hay ejemplos de partidos que nacen llenando las lagunas de los mayoritarios y de partidos que desaparecen por hacerlo mal. De los primeros, ahí tienes a Ciutadans en Cataluña o a UPyD. De los segundos, ¿dime dónde está el CDS? En fin, que hay muchas cosas que mejorar en la democracia y en los partidos (y en todas partes, empezando por la Iglesia en la que creo y a la que quiero con todas mis fuerzas), pero eso no da razón para decir que la democracia es un sistema perverso en su esencia.

Tal vez no podamos confundir democracia con libertad de expresión, pero lo que sí podemos decir es que es el único sistema en el que ésta existe.

Por último, déjame decirte que esa supuesta aristocracia que propones en la entrada anterior, además de no existir en ningún sitio, si existiese, caería en aberraciones enormemente mayores de las de la democracia. Utopías, las justas y experimentos, con gaseosa. Ya hemos tenido bastantes experimentos en el siglo XX.

Un abrazo.

Tomás

Anónimo dijo...

Yo creo Tomás que pretendes arreglar el sistema desde dentro, una especie de "self-regeneration",pero eso es quizá más utópico, vistas las cosas, que lo que yo propongo. O hay un "harakiri" como en las cortes de Franco, cosa muy dudosa porque ¿a donde van?, o hay que echarlos a todos a gorrazos.
Personalizando, cosa que no me gusta, mi opinión de Rajoy es que su actitud es pusilánime como el que más, actitud huidiza en una rueda de prensa y darla por tv sin preguntas,... paradójico su discurso, cuando dijo que "él siempre iba a dar la cara". Antes, pero ya siendo presidente -está en los videos que son bochornosos-, que no se subiría IRPF o el IVA porque era muy perjudicial, así lo dijo también Esperanza, ni tampoco otros impuestos, sin embargo se tomarían otras medidas como exonerar los pagos anticipados de IVA por fras. no cobradas y otras muchas cosas, como el plan integral de apoyo a las familias o la Ley de dependencia...y se ha hecho lo contrario o en el mejor de los casos, "apaños" semi-lights. En este momento están dominados y acogotados por la presión popular, por falta de coherencia política.
http://www.elconfidencialdigital.com/politica/081139/la-pregunta-que-se-hace-rajoy-cuanto-tiempo-puede-aguantar-espana-sin-que-se-de-un-estallido-social-el-presidente-esta-sondeando-a-empresarios-instituciones-y-expertos
¿El programa electoral no es un contrato con el ciudadano? Si no es así, ¿que seriedad y que democracia es esta?. Sea ud. serio, explique que lo tiene que hacer, dimita, reconozca su error, (así no estaría discutiendose si es un tarambana, o si miente o no) y vuélvase a presentar con la dignidad que se arroga.
Esperanza, educación inglesa, espíritu democrático, ideas claras, habla bien, pero tampoco cumple lo que dice. Sería largo, por eso pongo sólo tres ejemplos de lo contrario a lo que decía: Subió las tarifas del Metro, no cambió la Ley del Suelo de la CAM, no privatizó Telemadrid.
Por otra parte, la elección aristocrática, p. ej. (claro, visto sólo desde el punto de vista mecanicista)podría ser referente la existente en el Cónclave para elegir al Jefe del Estado Vaticano, y ss., naturalmente perfeccionado en cuanto a duración, controles y demás.
Abrazos
Juan

Anónimo dijo...

Otra vez, Juan, estamos en círculos y otra vez voy a romper este círculo. Hablando en términos cristianos, en los que coincidimos, tú querrías el Reino de los cielos aquí y ahora, y yo también. Pero tú lo quieres sin aceptar que tenemos que partir de la realidad que hay, que no nos gusta, pero que es nuestra obligación amarla, porque es reflejo del hombre caído, que somos TAMBIÉN tú y yo, e irla cambiando poco a poco. Tu estás en el I want it all and I want it now y eso solo lleva al lamento, al quietismo y a la vana añoranza. Al mundo y al hombre sólo se los transforma amándolos desde dentro sin dejar de ver sus defectos. Lo demás es, creo, esterilidad utópica. Utopía es, como su nombre indica, en ningún lugar. Yo no soy utópico, porque la menos imperfecta de las realidades existe aquí y ahora y, como todas las realidades, se puede cambiar. Tú sueñas con que algo que ni existe ni ha existido nunca aparezca de no se sabe donde. Una aristocracia con buenos aristócratas ni ha existido ni existirá hasta los nuevos cielos y la nueva tierra que no traerás tú ni yo. Te repito la cuestión que te plantee. Dime UN SOLO país REAL sin democracia que tenga menos corrupción y menos mierda que España o Italia, por ejemplo. NO LO HAY. Cambiemos ESTE mundo, no imaginemos utopías de añoranza. Círculo cerrado. Publicaré tus comentarios sobre este tema, pero no los contestaré.

Un abrazo.

Tomás

Anónimo dijo...

Voy con un embrión de propuesta pseudo aristocrática,(no tan utópica), para vuestra reflexión, susceptible de mejorarse y ser desarrollada:
-Los partidos políticos solo se podran presentar a las Cámaras, o sea, al Legislativo.
-El Ejecutivo, leáse el C. de Ministros, estará formado por tecnocrátas y/o personas relevantes, tomados de la sociedad civil y prpouestos por instituciones a determinar: Universidades, Organizaciones empresariales, Camaras de Comercio, Ateneo, Asociaciones, Colegios Profesionales...ect.
-El Judicial, democráticamente elegido sólo entre jueces.
Una vez controlados el nº necesario de representantes y los tiempos de duración, sería magnífico ver a los partidos desposeídos del "poder que corrompe", pero con todo el poder efectivo cual es la elaboración de las leyes y vigilancia de su cumplimiento por parte del Ejecutivo.
Abrazos
Juan