11 de febrero de 2013

Mis primeras impresiones, a vuelapluma, sobre la renuncia de Benedicto XVI

Tomás Alfaro Drake

Mi primera impresión ante la noticia de la renuncia de Benedicto XVI ha sido, como imagino que la de todo el mundo, de estupor. Pero inmediatamente me he anclado en lo que creo que es lo importante y que quiero transmitiros.




1º La Iglesia es más que el Papa. Ha habido 265 Papas en la historia de la Iglesia y la barca de Pedro ha seguido su singladura más allá de todas las vicisitudes.



2º No cabe ni sombra de duda de que Benedicto XVI ha tomado la decisión iluminado por el Espíritu Santo, que es quien guía la Iglesia. Por lo tanto es, seguro, una decisión correcta. En un documento suyo, que no recuerdo, decía que renunciaría si no se sentía con fuerza para la misión.



3º Tampoco cabe duda de que el Espíritu Santo seguirá guiando a la Iglesia y del próximo cónclave saldrá el Papa que la Iglesia necesite.



4º Ha habido un precedente en la historia de un Papa que renuncie y fue mucho más grave que ésta. Pedro Morone, Papa Celestino V fue elegido Papa en 1294. Era un eremita que vivía en los Abruzzos. Fue sacado de allí para ser Papa en una época de turbulencia y de corrupción en la Iglesia. Renunció a los cuatro meses y no pasó nada. Fue declarado santo en 1313.



5º Creo que, humanamente hablando, es bueno para la Iglesia que el Papa sea una persona que, además de santa, tenga la energía suficiente para dirigir la inmensa y compleja nave de la Iglesia.



6º Dicho lo anterior, respeto profundamente la decisión contraria que siguió hasta el final Juan Pablo II. Creo que quiso mostrar con su calvario personal que la vejez es digna aunque se llegue a la decrepitud. Lo había previsto proféticamente al cumplir 65 años, cuando escribió la siguiente oración:



Acto de abandono en la misericordia de Dios



Oración pronunciada por Juan Pablo II a sus 65 años, en 1985



Señor, hace ya sesenta y cinco años que me diste el don inestimable de la vida y, después de mi nacimiento, no has cesado de llenarme de tu gracia y de tu amor infinito. A lo largo de estos años se han entretejido grandes alegrías, pruebas, éxitos, fracasos, enfermedades, duelos… como le ocurre a todo el mundo. Ayudado por tu gracia y tu auxilio, he podido triunfar de estos obstáculos y avanzar hacia ti. Hoy me siento rico en mi experiencia y en el gran consuelo de haber sido colmado de tu amor. Mi alma te canta su reconocimiento.



Pero cada día veo a mi alrededor ancianos a los que envías fuertes pruebas: sufren parálisis, incapacitación, senilidad, y a menudo no tienen fuerza para rezarte. Otros han perdido el uso de sus facultades mentales y no pueden alcanzarte a través de su mundo irreal. Veo la vida de esas personas y me digo: «¿y si fuese yo?» Entonces, Señor, hoy mismo, mientras estoy todavía en posesión de todas mis facultades motrices y mentales, te ofrezco por anticipado mi aceptación de tu santa voluntad, y desde ahora quiero que si una u otra de esas pruebas me llegan, pueda servir para tu gloria y para la salvación de las almas. También desde ahora te pido que sostengas con tu gracia a las personas que tengan la ingrata tarea de prestarme su ayuda.



Si un día, la enfermedad invadiese mi cerebro y aniquilase su lucidez, desde ahora, Señor, mi sumisión está delante de ti y se seguirá de una silenciosa adoración. Si un día, un estado de inconsciencia prolongada tuviera que destruirme, yo quisiera que cada una de esas horas que tenga que vivir sea una serie ininterrumpida de acciones de gracias y que mi último suspiro sea también un suspiro de amor. Mi alma, guiada en ese instante por la mano de María, se presentará ante ti para cantar eternamente tus alabanzas. Amen.



Como Benedicto XVI, estoy seguro de que Juan Pablo II tomó su decisión bajo la guía del Espíritu Santo y fue, por lo tanto, una decisión santa.



7º Habrá que oír todo tipo de disparates en los próximos días. Mi opinión: NI CASO.

8º RECEMOS

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Con esta noticia siento un enorme sentimiento de orfandad.
Que querrá decir con: "Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado."
¿Que querrá decir con la entradilla y también con que le ha disminuido el vigor espiritual?
Ya desde casi el inicio de su servicio, para los que le seguimos con sus escritos y sus libros, se nota sutilmente que cada vez está más incómodo. De hecho él anticipa su renuncia en el libro "Luz del Mundo", yo tengo la edición del 2010.
No ha tanto que escribió que la iglesia necesitaba dejar el poder temporal y las riquezas para identificarse con el mensaje de Cristo y parece que, allí en el Vaticano, se ha quedado sólo.
Abrazos
Juan

Anónimo dijo...

Hola Juan:

Quiere decir que está cansado de luchar. No dice que haya disminuido su vigor espiritual. Dice que ha disminuido el vigor de su cuerpo y de su espíritu. Es muy distinto. Cuando el evangelio de Mateo dice bienaventurados los pobres en el espíritu, no dice bienaventurados los pobres espirituales. El Papa se siente viejo y cansado y, ante el Espíritu, y confiando en Él, ha creído que es mejor para la Iglesia que otro con más vigor para afrontar los grandes problemas y luchas internas, tome el mando. A nosotros nos queda aceptar su decisión sin buscarle tres pies al gato (para eso se las pintan solos los comentaristas de tres al cuarto) agradecerle su lucha de estos años que ha minado su vigor, y rezar por él, por los cardenales y por la Igleisia, que como toda sociedad humana, en lo que tiene de humana, está herida por el pecado y debemos transformar amándola.

Un abrazo.

Tomás

Anónimo dijo...

Muchos sentimientos estos días con lo del Papa. Me invade el de decepción.
La Iglesia es mucho más que el Papa, por supuesto. Si la elección de la renuncia ha sido correcta ... sólo Dios lo sabe.
Los que pasamos calamidades y tenemos que sacar adelante a la familia no nos podemos bajar de la guagua for falta de fuerzas.
Recemos mucho por supuesto.

Anónimo dijo...

Hola anónimo, soy Tomás, el blogger. Supongo que estarás de acuerdo conmigo en que cuando tengas 83 años, te habrás bajado de la guagua. De modo que el Papa ha aguantado en la guagua mucho más que tú y que yo.

No me cabe duda de que la elección de la renuncia ha sido correcta, porque mi reconocimiento por este Papa no me deja lugar a dudas de que lo ha hecho delante de Dios e iluminado por el Espíritu Santo. Así no se puede equivocar. El mismo Espíritu Santo que iluminará a los cardenales en el concleve. Recemos por que se dejen guíar por esa luz, porqque el ES no fuerza la libertad. Y recemos, por supuesto, por el Papa.

Un abrazo.

Tomás

Enrique dijo...

Me parece una lección de humildad y de sometimiento a la voluntad de Dios magistral. Esta decisión ha sido muy reflexionada y rezada (tal como nos ha indicado el Santo Padre). Quienes somos nosotros para juzgarla. Yo al menos no me atrevo. Se va con sencillez por incapacidad de llevar el ministerio petrino como cree que se deberia para tminar sus dias orando. ofrece una señal nitida a los un buscan otras cosas diferentes de la voluntad de Dios y se aferran consciente o inconscientemente a los poderes y a las miserias de este mundo. Recemos por este excepcional Papa, por el que venga y por la Iglesia.

Anónimo dijo...

Querido Enrique. A tu comentario. Amén.

Tomás