9 de abril de 2008

Respuesta a un comentario a la entrada ¿Creacionismo o evolución?

Tomás Alfaro Drake

Recibo un comentario a mi entrada Creacionismo o evolución, firmada por Pedro MR. Dice así:

Francisco J. Ayala, profesor de Ciencia Biológicas y de Filosofía en la Universidad de California, escribió un serio y riguroso libro titulado "La teoria de la Evolución". Es muy recomendable.Tras los avances de la biología molecular, hay algunas evidencias incuestionables que apuntan a la veracidad de la Teoria de la Evolución como, por ejemplo, el que todas las diversas especies existentes utilicen un único lenguaje molecular, un mismo lenguaje. La información genética está siempre cifrada en el ADN, el cual, en todos los seres vivos, está compuesto por secuencias variables de los mismos 4 nucleótidos; la clave que regula la traducción de la información cifrada en el ADN para la fabricación de proteinas es siempre la misma, etc, etc.No hay otra manera racional de explicar esta uniformidad molecular que la existencia de ancestros comunes, procedentes, todos ellos de una sóla forma de vida, en el origen.Por mi parte, católico en mi fe y en mi cultura, no veo el más mínimo inconveniente, más bien al contrario. Todo remite a un creador que, en su creación, inserta sus leyes, leyes que nosotros vamos desvelando poco a poco, y que nos son contrarias a ley principal: la libertad. Sólo quien ama verdaderamente puede dejar libre.Los católicos sabemos de la necesidad de la hermeneútica, de la Tradición de la Iglesia, para comprender las Escrituras. No las interpretamos literalmente, como los protestantes. Sabemos que no son un libro de Ciencias Naturales, sino que hablan del ser humano y de su existencia. Personalmente, ni siquiera necesito "discontinuidades" que salven la acción de Dios. La veo en la creación, en las leyes inscritas en ella y en la libertad de la naturaleza y de los seres humanos ¡¡Eso si que es amar!!Un fuerte abrazo.Pedro MR.

Le contesto:

Muchas gracias Pedro, por tu comentario. No he leído nada de Francisco J. Ayala, pero sé que, además del libro que tu dices ha escrito otro sobre el tema que se titula; “Darwin y el diseño inteligente. Creacionismo, cristianismo y evolución” editado por Alianza. Espero leerlo pronto.

Estoy de acuerdo contigo. La evolución, no sólo no me aleja de la fe, sino que me hace maravillarme de la sabiduría y bondad de un Dios que crea un universo con unas leyes tan inteligentes como para que aparezcamos nosotros. De hecho, lo mismo le pasaba a Darwin. Al final de “El origen de las especies” dice:

“De esta manera, el objeto más impresionante que somos capaces de concebir, o sea, la producción de animales superiores, es resultado directo de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Existe grandeza en esta concepción de que la vida, con sus distintas facultades, fue originalmente alentada por el Creador en una o varias formas, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un comienzo tan simple, infinidad de formas cada vez más hermosas e impresionantes”.

Creo que Darwin perdió la fe, pero tal vez parte de la culpa la tuvieran los ataques que le hicieron desde el campo protestante fundamentalmente. La Iglesia católica jamás ha condenado la teoría de la evolución. Sólo hay dos principios que deben ser salvados para aceptar esa teoría desde la óptica cristiana. La evolución no se produce sólo por azar y el alma no sale de la evolución, sino que ha sido dada directamente por Dios a cada hombre. De lo primero, el propio Darwin dice:

“Hasta aquí he hablado como si las variaciones (mutaciones) tan comunes en los seres orgánicos en domesticidad, y en grado más pequeño en los que viven en estado natural, fuesen debidas a la casualidad. Es sin duda una expresión totalmente incorrecta, pero se utiliza para confesar francamente nuestra ignorancia de la causa de cada variación particular. [...] Consideraciones de este tipo me inclinan a atribuir menos peso a la acción directa de las condiciones ambientes, que a una tendencia a variar debida a causas que ignoramos por completo[1].

De lo segundo, el alma, la ciencia no tiene nada que decir. En próximos artículos de esta serie, mostraré que el ser humano es una rama muy especial del arbusto de la vida y que la inteligencia (que no es lo mismo que el alma, pero que es una de sus potencias) no parece haber surgido por evolución. Lo dejo para más adelante.

Sin embargo, aunque la evolución es la única explicación sensata de lo que vemos, la ciencia necesita más que explicaciones sensatas para aceptar algo como científico. Necesita comprobaciones empíricas y, de momento, no se ha visto empíricamente cómo una especie se deriva de otra. Pero que una cosa no se haya comprobado empíricamente y no esté, por tanto, científicamente validada, no quiere decir que no pueda ser verdad. Tal es el caso, a mi entender, de la evolución.

Respecto a las “discontinuidades” que salven la acción de Dios, te hago alguna reflexión, espero que no demasiado prolija.

Estaría de acuerdo contigo precisamente hasta la aparición del hombre con su libertad. La libertad es uno de las mayores muestras de amor que Dios ha dado al hombre, porque supone que Él mismo limita, voluntariamente y por amor, su omnipotencia y su omnisciencia (esto que digo es muy cuestionable y tal vez demasiado atrevido desde el punto de vista teológico, pero creo que no es contrario a la fe y Benedicto XVI, cuando era sólo Joseph Ratzinger, en su libro Introducción al Cristianismo da unas ideas que pueden apuntar en esa dirección). Pero la libertad hace que Dios tenga que hacer horas extras con nosotros para ayudarnos a arreglar los desaguisados que liamos.

El párrafo anterior empieza con un condicional; “estaría de acuerdo…” Lo estaría si en el horizonte de la ciencia no hubiese aparecido la física cuántica. Antes de la física cuántica, el universo era un mecanismo determinista. Dios podría, por tanto, haber establecido unas “condiciones iniciales” y unas “ecuaciones diferenciales” (perdón por los términos) que hubiesen hecho que el mundo físico evolucionase sólo con eso, sin su intervención, hasta la aparición de la libertad. Pero entonces, la libertad misma sería físicamente inexplicable porque NADA NO FÍSICO podría cambiar el curso de los acontecimientos y TODO LO FÍSICO estaría sometido al determinismo. Entonces tendría razón Laplace cuando, en el siglo XIX, dijo:

“... hemos de considerar el estado actual del universo como el efecto de su estado anterior y como la causa del que ha de seguirle. Una inteligencia que en un momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza, así como la situación respectiva de los seres que la componen, si además fuera lo suficientemente vasta como para someter a análisis tales datos, podría abarcar en una sola fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los del átomo más ligero; nada le resultaría incierto y tanto el pasado como el presente estarían presentes ante sus ojos”.

Esa inteligencia sería un ordenador, no Dios, y nosotros no seríamos libres. Pero la física cuántica ha venido a dar la puntilla a unas leyes de la física deterministas. Todo son “discontinuidades” y, algunas, por excepción si quieres, requieren la intervención de Dios para guiar el no determinismo hacia un fin en vez de que sea el ciego azar el que lo guíe.

Creo que me he puesto demasiado pedante y pesado. Pero, a pesar de ello, en algún artículo de esta serie tendré que hablar de esto, aunque sea pesado.

Para acabar; suscribo totalmente tu última frase, con exclamaciones y todo. ¡¡Eso si que es amar!! VAYA DIOS TENEMOS.

Un abrazo.

Tomás
[1] El origen de las especies, Capítulo V, Leyes de la variación. Efectos del cambio de condiciones.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No, no te has puesto nada pedante ni pesado, pero, para comprender lo que dices con respecto a las discontinuidades, quiza sería necesario en conocer en profundidad la física cuántica y yo, a pesar de ser ingeniero, no retengo conocimientos que me permitan entender porque se justifican esas discontinuidades. Hasta que tú has hablado de su justificación por la física cuántica, siempre las había considerado una especie de "superstición". Espero llegar a entenderlo.

Por mi parte, crecí oyendo decir a mi padre, Ingeniero del ICAI, de los antiguos, de los cultísimos, que Dios había creado el mundo y le había dado cuerda, como a un reloj, para que marchara sólo. Pero no me cuadraba.

Posteriormente, he adquirido la certeza, a base de experiencias personales diversas -que son también fuente de conocimiento-, de que Dios es el Señor de la historia, de mi historia. Es decir, que es Aquel que sabe conjugar perfectamente mi libertad y su intervención, salvaguardando íntegramente esa libertad que me otorgó.

He experimentado que, cuando el sufrimiento te alcanza, cuando el vacío te asfixia, cuando las esclavitudes te ahogan, su victoria sobre la muerte se te entrega gratuitamente, si estás dispuesto a aceptarla; su resurrección es eficaz y está ahí, a mi disposición, para poder "caminar sobre las aguas" y alcanzar la paz, la alegria, la felicidad.

¿Como conjuga Dios mi libertad y su intervención? no lo sé, pero sé que lo hace. Sé que soy plenamente libre para rechazar su victoria sobre la muerte o para aceptarla. Y lo sé porque ambas cosas he hecho, sin que nada tenga que ver el azar. Quizá la física cuántica pueda explicarmelo. Me encantaría que así fuera y, quizá, me reafirmaría en mi idea de que esa ley, huella de Dios, también existía.

Con respecto al azar, sé, gracias a uno de mis autores favoritos, TAD, que Anatole France decía que "el azar es el pseudónimo de Dios cuando no quier firmar". Ratzinger, en Creación y Pecado, frente a la afirmación de J. Monod de que "nuestro número ha salido en la ruleta" afirma:
"¡la belleza, la armonía, la libertad, ¿frutos del azar?! ¡Cuanto mas convincente y racional es la doctrina cristiana: Dios ha creado el cosmos, ha creado el hombre y le ha confiado el mundo para que lo conserve y lo cuide. Con su pecado, el hombre ha llevado el cosmos al desorden y se trata ahora de restablecer el equilibrio inicial para que en el mundo brille la Gloria de Dios y del hombre!"

Yo, como no podía ser de otra manera, no tengo nada más que añadir. Sólo destacar que es el hombre el que lleva el cosmos al desorden, haciendo nacer y crecer el sufrimiento.. eso también da para mucho.

Pedro MR.

Multifuncional dijo...

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Ludovico ben Cidehamete dijo...

Hola amigos:
El lector a quien se responde, dice:
hay algunas evidencias incuestionables que apuntan a la veracidad de la Teoria de la Evolución como, por ejemplo, el que todas las diversas especies existentes utilicen un único lenguaje molecular, un mismo lenguaje. La información genética está siempre cifrada en el ADN, el cual, en todos los seres vivos, está compuesto por secuencias variables de los mismos 4 nucleótidos; la clave que regula la traducción de la información cifrada en el ADN para la fabricación de proteinas es siempre la misma, etc, etc. No hay otra manera racional de explicar esta uniformidad molecular que la existencia de ancestros comunes, procedentes, todos ellos de una sóla forma de vida, en el origen. ...Los católicos sabemos de la necesidad de la hermeneútica, de la Tradición de la Iglesia, para comprender las Escrituras. No las interpretamos literalmente, como los protestantes..
Me permito decir al interrogador que aquí y allí se despeñan algunos errores de lógica y de doctrina. Veamos:
1) Que toda la creación, o al menos los llamados seres vivos (todos los seres son vivos, en realidad) tengan un "mismo patrón molecular", de ninguna forma autoriza a pensar que "existan ancestros comunes"; la premisa mayor no autoriza el juicio, la conclusión. Si autoriza a afirmar, únicamente, que existe una "regla común" a toda la creación, es decir, que su existencia está sujeta a un patrón semejante en el orden de la materia. ¿Supone esto alguna forma de evolución? Al revés, la niega con bastante elocuencia.
Darwin habla de la "evolución" específica (de las especies) en un sentido que sugiere (solo sugiere: no conocía nada de biología molecular) mutación de lo viviente hacia formas más perfectas, sólo hacia formas más perfectas. Las Sagradas Escrituras, en realidad, nos dicen lo contrario: el pecado original "involucionó" al hombre (no a sus moléculas) y de consiguiente a toda la creación, hacia formas menos perfectas, haciendo necesaria la Salvación por Jesucristo. ¿cómo se concilia esto y aquello?
Lo de Darwin era chapucería, por que si recién ahora el conocimiento molecular y genético ha avanzado lo suficiente como para tantear una explicación (aún insatisfactoria por otra parte) como la evolución, en sus días (y era contemporáneo de Juan Manuel de Rosas) no era posible hacer estas afirmaciones sin un cachito de maldad. O caradurismo, que es lo mesmo en el caso.
En cuanto a nuestro amigo Pedro MR, me parece que debe revisar la lógica formal de su conclusión: la existencia de una ley universal, lo único que predica es la existencia de una inteligencia universal, por que la ley es orden, y el orden, únicamente un producto del intelecto. "Es propio del intelecto el regir las cosas" dice Aristóteles. Por lo tanto, la conclusión suya, donde Ud. pone "ancestro" común, debería poner "legislador común". Y por consiguiente, en nada prueba esto la evolución. Como ve, el silogismo debe hacerse correctamente para llegar a una conclusión razonable.
2) El catolicismo es la única religión que, como veradera que es, afirma categóricamente que las Sagradas Escrituras deben interpretarse en sentido literal, siempre que sea posible. Pero esta posibilidad no se refiere al orden físico (por ejemplo, creer en la Resurrección de N. Señor, que por ahora nos parece físicamente imposible) sino al orden lógico. Por ejemplo, cuando es evidente que se está utilizando un lenguaje metafórico (frases que comienzan "es como aquel que ..."). Lea la encíclina "Divino Afflante Spiritu" de Pio XII y lo comprenderá mejor que todas las tontudeces que dice este humilde servidor.
Por otra parte, como deben creerse con Fe católica (Dz 2113/2114) las decisiones de la Comisión Bíblica (hasta 1925 más o menos, en que se modificó su estructura y funciones), y la comisión estableció que: a) El Génesis debe interpretarse en sentido estricto literal, Dz 2121; b) No se pude poner en duda su carácter "literal histórico", en particular, en lo que atañe a la Creación del mundo, las cosas y la "peculiar creación del hombre; la formación de la primera mujer del primer hombre; la unidad del linaje humano; la felicidad original de los primeros padres en estado de justicia, integridad e inmortalidad; etc" (Dz 2123). c) Por eso: "presupuesto el sentido literal e histórico, puede sabia y útilmente emplearse la interpretación alegórica y profética de algunos pasajes de los mismos capítulos, siguiendo el brillante ejemplo de los Santos Padres y de la misma Iglesia.", Dz 2126.
En la convicción que estos argumentos le serán de grande utilidad, los saluda, en el dia de San Marcos Evangelista.
L. b.C