8 de octubre de 2008

Continúa la conversación con Juan Luis.

Juan Luis sigue con su conversación. Me dice:

Hola Tomás!Lo bueno de las conversaciones con los muertos, es que pueden prolongarse sin problema.Te diré que mi conclusión tras la conversación sostenida fue (perdoname si puede sonar heterodoxa) que la Pasión de Cristo estaba escrita en la decisión de Adán: desde el momento en que, por el pecado original, quedamos sometidos al sufrimiento, Cristo tenía que venir para dar sentido a ese sufrimiento. De modo que, "haciéndo nuevas todas las cosas", no nos quita las consecuencias del pecado (el dolor) sino que lo sublima, haciendo que algo que nos aleja de Él (unas consecuencias no queridas de un acto de libertad no deseado), se convierte, por la Pasión, en vía de salvación.

Mi hipótesis teológico-especulativa es qeu si el pueblo judío hubiera aceptado a Cristo, la condena a muerte hubiera venido igual, sólo que dictada por los romanos. La Pasión tendría que suceder de todos modos, por los motivos expuestos, pero la Historia de la Salvación habría dado un giro pro-Cristo espectacular.Pero repito, al propio Guardini la hipótesis le plantea obstáculos insalvables qeu no sabe como solucionar, pero que no le llevan a descartar su teoría del "cambio en el plan de Dios" (la hipótesis de que la Pasión no habría sido necesaria si los judíos se hubieran convertido). Lo encarga todo a lo incomprensible del plan de Dios...Abrazo!


Le contesto:

Querido Juan Luis:

Los muertos tienen todo el tiempo del mundo. De hecho no están en el tiempo sino en la eternidad.

Primero, tu conclusión no me suena a heterodoxa y si me sonase, no tendrías por qué pedirme perdón, faltaría más.

De hecho, la primera promesa de redención de Dios al hombre tiene lugar inmediatamente después del pecado de Adán. Es lo que se llama el Protoevangelio, cuando Dios le dice a la serpiente. “Pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Tú la morderás en el talón y ellos te aplastarán la cabeza. (Ellos parece según la exégesis que se refiere a la mujer y su linaje, es decir, a María y a Cristo). Aquí no dice si ese aplastarle la cabeza pasaría por la Pasión. Pero la pasión la “exige” la “necesidad” de que nuestro Dios no parezca de ninguna manera un Dios al que le importamos tres pimientos. De hacho, a pesar de la Pasión, uno de los mayores escándalos para la humanidad es el aparente silencio de Dios ante el sufrimiento humano. Sin Pasión sería difícil responder a esto. Ahora bien, que los planes y designios de Dios pueden cambiar según sea la actitud del hombre, su fe y su súplica, queda patente en el pasaje del evangelio que te comenté en la respuesta anterior sobre la mujer sirio-fenicia con su hija poseída por un demonio. Ahora bien, tiene toda la razón Guardini al encargarlo todo a lo incomprensible del plan de Dios... Ese plan es un misterio lleno de belleza que nos será revelado cuando hablemos con los muertos de verdad en la Vida.

Un abrazo.

Tomás