10 de octubre de 2008

Respuesta a Manuel

Manuel me dice en un post:

Excelente blog, Tomás. Al final me decido a hacer una entrada, con un comentario sobre el respeto a los demás.
Me ha inspirado un artículo de Alfonso López Quintás en el Alfa y Omega, sobre Guerini, al que no conocía hasta hoy.
Decía Guerini:"La sede del sentido de mi vida no está en mí, sino por encima de mí. Vivo de lo que está por encima de mí. En la medida en que me encierro en mí o - lo que viene a ser lo mismo - me encierro en el mundo, me desvío de mi trayectoria (...). Mas eso significa que, con anterioridad, debo aceptar el existir, aunque no se me haya preguntado si lo quiero." También dice López Quintás comentando sobre Guerini: ""La verdad es compleja, polifónica", como son las realidades del mundo que queremos conocer. A este concepto relacional de verdad acude cuando destaca, asombrado, el poderío que a veces ostenta la verdad cuando la buscamos como una meta, para vivir en ella y de ella".
Es tremendo lo difícil que es estar en ese camino de búsqueda de la verdad. Supongo que cada uno tiene una verdad-realidad particular, puesto que somos libres. Nos han dicho que la verdad es el amor. Si lo ponemos todo en mayúsculas sería Amor-Verdad-Realidad, y a escala humana amor-verdad-realidad. Si estas segundas no están inspiradas por las primeras, creo que nos estrellamos.
El respeto al otro... no a sus opiniones, sino a su búsqueda, a su camino en ese amor-verdad-realidad inspirados por Dios. Creo que esto es natural en las personas, pero unos se dan cuenta y otros no. Si no, quizá nos bloqueemos, nos quedemos instalados en nosotros mismos, y al final perdamos el respeto a los demás. Nos deberíamos preguntar ¿quiénes somos nosotros para torcer el camino de los demás hacia el amor? Al contrario, estamos para favorecerlo, pero dándonos cuenta, percibiendo en nuestro interior ese Amor verdadero, y en el otro. ¿Y nuestro auto-respeto? Ese también requiere muchos cuidados, incluso más. Es fácil muchas veces sentirse indigno, el caso es que tenemos una dignidad por la que deberíamos luchar a brazo partido.
Si en el fondo, todos lo sabemos, porque vivimos en Él, pero nos resistimos, nos peleamos para no sufrir y para no dejarnos querer. Otra tremenda cita de Guerini, y acabo: "Cuando el hombre rechaza la verdad, enferma. Ese rechazo no se da ya cuando el hombre yerra, sino cuando abandona la verdad; no cuando miente, aunque lo haga profusamente, sino cuando considera que la verdad en sí misma no le obliga; no cuando engaña a otros, sino cuando dirige su vida a destruir la verdad. Entonces enferma espiritualmente".
Muchas gracias, y espero que este blog lo lea muchísima gente, porque es buenísimo.
Manuel



Le contesto:

Muchas gracias Manuel por tus elogios y gracias por animarte a participar en el blog. La verdad es que estos diálogos me hacen aguzar el ingenio. Intentaré seguir plasmando en él mis tanteos en búsqueda de la verdad.

López Quintás es un pensador extraordinario, discípulo de Guardini y una de las personas que mantiene hoy en día viva la filosofía real que no se pierde en el fango de una modernidad que niega la posibilidad de la verdad y se pierde en el relativismo. Me encanta lo de la verdad polifónica. Sirve muy bien para alumbrar el problema verdad-dogmatismo-libertad. Una sinfonía es una sinfonía, y está ahí. Pero cada ser humano tiene un oído que sólo es capaz de oír unas frecuencias. Lo que oigo es verdad, pero no es toda la verdad. Para llegar a la verdad completa necesito del oído de los demás. Si pudiese oír a través de mis oídos y de los de los demás, oiría toda la sinfonía y me maravillaría. Si cierro mis oídos a lo que oyen los demás, creyéndome que sólo lo que yo oigo forma parte de la sinfonía, lo que oiga puede ser una verdad muy pobre. La manera de prestar los oídos a los demás y aceptar oír por los suyos es el amor. Pero, también hay quien toca una trompeta disonante que no forma parte de la partitura (de la realidad). Entonces, también por amor, es nuestra obligación convencerle, no obligarle con violencia, de que no deforme la partitura (la realidad).

En el fondo, de lo que se trata es de si existe o no una realidad fuera de nosotros. Si existe esa realidad, la verdad no es otra cosa que la adecuación de nuestros juicios a esa realidad. Esa realidad es enorme y nunca podremos abarcarla completa, ni solos ni acompañados. Pero nuestra razón, sumada en el amor a la de los demás, nos puede hacer emitir juicios más certeros sobre esa realidad. La revelación nos aporta perspectivas que, sin contradecir a la razón completan cosas que están fuera de su campo de audición. Pero la revelación es incompleta. La REVELACIÓN completa no la tendremos hasta que veamos cara a cara a Dios.

El problema es que, a partir del racionalismo y en un lento deslizamiento, se ha llegado a negar la existencia de una realidad objetiva fuera de nosotros. Se ha llegado a hacer al hombre autor de la realidad. Más aún a cada hombre autor de su realidad. Y así, se ha llegado a negar la verdad y al relativismo más absoluto e irracional que afirma que mi “verdad” y la “verdad” de otro, siendo contradictorias, pueden ser verdad a la vez. Y a sustituir el amor por una tolerancia mal entendida que en vez de intentar analizar desde el amor las diferencias para llegar a una visión más rica, disimula las diferencias en un “piensa lo que quieras mientras no me molestes, porque que tú no me importas lo más mínimo (y, en el fondo, yo tampoco me importo a mi mismo)”.

En fin, que gracias por tu entrada y por hacerme pensar y expresar, aunque sea a vuelapluma, lo que pienso. Te recomiendo, aunque sea un poco larga, una serie de posts de este blog bajo el título genérico de "El camino hacia la posmodernidad y el nuevo renacimiento".

Un abrazo.

Tomás

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