9 de diciembre de 2008

Más respuestas a Paco Cuéllar

Paco Cuellar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Nueva respuesta a Paco Cuéllar":

Noto una absurda preocupación, en ti y en gente que comparte tus ideas, en que algún animal pudiera quitarnos nuestro liderazgo en el campo de la inteligencia. Os pasáis la vida remarcando diferencias. Dices “Búscame otro ser vivo que elija lo que quiera ser y que tenga dentro de sí la noción, aunque se equivoque al buscarla, de la verdad, la bondad y la belleza”. Y mi respuesta es: ninguno, ¡naturalmente!. Pero ¿quien ha dicho que haya otro animal que pueda tener la inteligencia nuestra?. Tranquilízate que nuestra hegemonía intelectual no corre peligro.

Dices que Stephen Jay Gould (este científico lo compartimos) en uno de sus ensayo afirma que “Los chimpancés son listísimos, pero nunca reflexionarán sobre la posición genealógica de los cangrejos rey”. Espero que mi admirado profesor Gould no se haya herniado con tal descubrimiento.

En mi escrito anterior, consciente de que no puedo recomendarte leer algún libro pues esto te ocuparía un tiempo que no tengo derecho a hacerte perder, te recomendé ver unos videos y un artículo que te llevaría un par de minutos y ni te has molestado en verlos pues no hacer referencia alguna a ellos. Esos videos demostraban, no que un chimpancé pueda reflexionar sobre la posición genealógica de los cangrejos rey, si no que los chimpancés pueden tener una inteligencia simbólica tan elemental como quieras pero que la tienen. Por lo tanto, el origen de esa inteligencia fue anterior a que nuestras especies tomaran caminos evolutivos distintos; en ellos quedó estancada y en nosotros se desarrolló más; luego no hay ningún momento en el que ningún Dios insuflara esa inteligencia en nosotros.

A Richard Dawkins, en este siglo le pasa lo que a Newton le pasó en su tiempo. Es el privilegio de los grandes que se pueden permitir el ser polémicos (no recuerdo que revista lo nombró el tercer cerebro más influyente del planeta)

Te contradices cuando, por un lado afirmas que la inteligencia es un fenómeno que “no se pueden explicar desde dentro de la ciencia” y por otro afirmas que la inteligencia es “una diferencia cualitativa”. Si no se sabe bien que es la inteligencia, ¿como sabes que es una diferencia cualitativa?. Y dices “la ciencia con intereses ideológicos, quiere hacer pasar la inteligencia como una cuestión de grado”. Con igual desconocimiento que tu de lo que es la inteligencia yo puedo decir que “la ciencia con intereses ideológicos (o religiosos), quiere hacer pasar la inteligencia como una cuestión cualitativa”.

Y perdona pero lo que me faltaba por oír es eso de “Y por eso esa ciencia tiene que rebajar al hombre al nivel del simio”. Eso se lo decía la Inquisición a Galileo cuando defendía la teoría Heliocéntrica. ¡Como va ha perder la Tierra su privilegiado lugar central en el Universo para relegarse a un papel secundario girando al rededor del Sol!, ¡sacrilegio!.

Para la iglesia católica, la Tierra era el centro del universo y dentro de la tierra el centro es el hombre sobre el que giran los animales y de los hombres el centro es el hombre blanco y judeo cristiano a cuyo alrededor gira incluso los ángeles que existen para su guarda, el demonio que no tiene otra cosa que hacer que tentarle, los santos que están para hacer sus deseos realidad incluso Dios que está para que le prepare un paraíso donde ir el día que se muera. ¿Que sería de Dios sin nosotros? Su existencia no tendría sentido. ¡Nuestra arrogancia no tiene límites!

En el fondo el verdadero Dios somos nosotros, los humanos; y hay una prueba que lo demuestra dejándonos con “el culo al aire”: Después de todo lo que hemos hablado de la creación del Universo desde la nada, por Dios y como dirige Él la evolución, después de todo lo maravilloso que és, ¿cuantos templos hay dedicados a Él desde donde se le rinde culto?. NI UNO SOLO. Todas las iglesias, catedrales, basílicas, conventos, monasterios están dedicados a su hijo o a la madre de su hijo; dos homo sapiens divinizados. ¿Y qué hicieron estos para tanto veneración?; pues lo mismo que cualquier santo: algunos milagros y morir torturado. Sin embargo al único que es Dios 100% y creador de todo lo existente, en 2000 años no se le ha construido ni una mísera capilla donde expresarle nuestro reconocimiento. Muchas PALABRAS y ningún HECHO. Aquí quedamos retratados (y me incluyo por mis orígenes cristianos).

Dices que no crees en un Dios antropomorfo; pero sí en un Dios que está a tu servicio y pendiente de tus necesidades. Yo, como Spinoza, puedo creer en un Dios no antropomorfo, un ser capaz de crearlo todo incluso a si mismo, desde la nada; un Dios que lo dirige todo; un Dios que algunos podrían llamar Naturaleza o Cosmos; pero nunca en un Dios a mi servicio y permanentemente atento a mis necesidades y pendiente de mi vida y de mi muerte; me parece, con todos los respetos, ridículo y pretencioso.

A continuación, en tu escrito, entras en profundidad en algo que mencioné de pasada y que no tiene importancia; pero bueno, ya que lo mencionas... Dices “En cuanto a la maldad de los españoles en su dominio de América, ¿te has hecho alguna vez la pregunta de por qué en la América en la que estuvieron los españoles existen razas autóctonas y en la parte a que llegaron los ingleses no?”. ¡Claro que sí! Y se las respuestas que coinciden con la tuya. ¿Y tu?, ¿te has hecho la pregunta de porqué hay negros desde el sur de los EEUU hasta el sur del Brasil (en toda la América hispano-portuguesa)?. Porque Fray Bartolomé de las Casas, apiadado por la mortandad de los indios en las plantaciones de azúcar, café y algodón propuso al Rey sustituirlos por negros africanos y a partir de entonces comenzó un tráfico de esclavos negros que duró 350 años en donde se estima que murieron de 9 a 10 millones de personas; Un genocidio peor que el provocado por Hitler, en el que participaron españoles, portugueses, ingleses, franceses y holandeses y en los que los negreros pagaban un canon, por los derechos de explotación, a sus respectivos reyes y al Papa. Y que terminó, no por cuestiones morales, si no porque la escasez de negros subió los precios; al principio un caballo valía 10 negros y al final se pagaba por cada negro 2 escopetas (África pecado de Europa - Editorial Trotta y La Casa de los Esclavos en la Isla de Goré, Dakar, Senegal).

Pero bueno, creo que, en el fondo, lo que tratas de hacer es disculpar el hecho de que Dios no inspirase la Biblia a los aztecas, si no que esperase a llevarles su palabra a través de los españoles. ¿Y que pasa con los aztecas precolombinos? ¿fueron al infierno o al limbo?. Este es uno de los motivos por los que veo que estoy en un callejón sin salida: siempre encuentras un motivo para “disculpar” a Dios. Ya sabes... Dios no es vago, si no que hace las cosas cuando quiere; Dios no llevó la Biblia a los aztecas (y demás pueblos del mundo) al mismo tiempo que a los judios, si no que esperó a que lo hicieran otros por Él... vamos, que es la niña de tu hijos y contra eso no hay argumento ni prueba científica válida. No se si calificar tus opiniones de sectarias o tendenciosas; al menos no son objetivas. ¿Y no es antropoformizar a Dios el atribuirle el hacer cosas cuando se le antoja?.

El otro motivo se deriva de lo leído en tu artículo “El lado oscuro de la inteligencia”. Ahí está la clave de todo: El miedo; miedo a la muerte y miedo a caer en desgracia. El miedo en definitiva es la poderosa fuerza que impide a un “creyente” ser objetivo; y yo en eso soy muy respetuoso. Porque fuí educado en un internado de los padres salesianos y allí se me adoctrinó en la fe a través de miedo, como es habitual entre el clero. Me ha costado 40 años superar ese miedo para, por fín, sentirme libre. Sin embargo comprendo que haya mucha gente que no tenga mi suerte y no me siento con derecho a acosarle y enfrentarles a sus miedo; pero si me rebelo contra aquellos que inculcan el miedo (sobre todo en niños) para gozar de poder económico y político desde el Vaticano o desde la Conferencia Episcopal.

Un cordial saludo.


Le contesto:

Querido Paco:

Gracias por quitarme el miedo a que un animal me quite el puesto. Parece que efectivamente coincides conmigo en que la inteligencia de los animales no es ni de lejos comparable a la humana. Sin embargo te sigues agarrando a que tienen inteligencia simbólica incipiente, si bien no desarrollada, por lo que no es cualitativamente distinta. Sin embargo, esto también es contrario a las leyes de la evolución. Porque cuando algo que es una ventaja competitiva para sobrevivir se inicia, no hay nada que haga que se pare y aparece en la naturaleza de miles de formas diferentes. En alguno de mis artículos, pongo el ejemplo de tener apéndices que pinchen. Fíjate de qué diferentes formas y en que diferentes especies la ha desarrollado la naturaleza. Los toros la tienen de hueso, los rinocerontes de pelos, los erizos, no sabría decirte d qué las han “sabido” hacer, las aves loe tienen, los reptiles también, los crustáceos, los moluscos, las zarzamoras, las rosas y un largo etcétera que cualquier botánico podría enumerar. Pero ¡oh, extraña excepción!, en los monos se engendró la más poderosa de las armas de supervivencia y no se desarrollo más que para quedarse en algo incomparable con el desarrollo que tuvo en otra especie y que, en vez de ser evidente, tiene que ser buscada con lupa para poder negar la evidencia. Porque de eso se trata, de una evidencia. Si la inteligencia hubiese salido del sombreo de la evolución, sería un fenómeno ubicuo en todos los primates, como lo son las manos prensiles que, indudablemente sí salieron por evolución. Érase una vez que entró un elefante en una cacharrería y empezó a destrozar todos los cacharros. El dueño de la cacharrería preguntó indignado. ¿quién ha metido este elefante en mi cacharrería? A lo que un competidor del duño, que estaba encantado de ver el destrozo que causaba el elefante con la trompa respondió: ¿qué elefante? Sí, la inteligencia es un fenómeno muy incómodo para quien quiere negar a Dios, pero lo que es innegable es el carácter único y cualitativamente diferente de la inteligencia humana.. Por supuesto, no demuestra la existencia de Dios. Si lees otros de mis escritos, verás que jamás he tenido la pretensión de demostrar la existencia de Dios.

Lo de comprar a Richard Dawkins con Isaac Newton es, dicho suavemente, simpático. Newton ha sido el mayor científico de todos los tiempos (y, por cierto, era creyente). Nadie polemizó con él seriamente sobre la veracidad de la gravitación ni sobre las leyes de la mecánica ni sobre el cálculo diferencial. Sus discusiones eran con Leibnitz y otos sobre la primacía de los descubrimientos. Dawkins, en cambio, es un científico de segunda o tercera línea que sabe usrar la polémica para alcanzar una notoriedad que de otra forma no tendría. Su influencia es fundamentalmente mediática y lo que le da notoriedad son, básicamente, los autobuses de Londres. Pero cada vez más científicos serios, de los que no usan sus creencias, san cuales sean, como materia prima, se sonríen o le critican por su forma de hacer ciencia. Uno de sus últimos libros “The God delusión” ha dado pie a numerosas críticas entre sus colegas científicos. Además, al entrar en temas de teología, demuestra su total ignorancia en ese campo y se le nota que habla de lo que no sabe nada.

Por supuesto, aparece en tu entrada el tema de Galileo y la Iglesia. ¿Sabías que el primer europeo que resucitó la hipótesis de Aristarco de Samos del heliocentrismo, fue Nicolás de Cusa en 1440 con su libro “De la docta ignorantia” y que Cusa era cardenal de la Iglesia católica? ¿Sabías que Copérnico era un canónigo católico y que dedicó su libro “De revolutionibus” en 1543 al Papa León X y que no pasó absolutamente nada? ¿Sabías que a Galileo nadie le prohibió hablar del heliocentrismo, siempre y cuando lo presentara como una hipótesis no demostrada, cosa que era en su época? ¿Sabías que la sanción, totalmente injusta, cierto, a Galileo fue por presentar su hipótesis como un hecho probado? ¿Sabías que Papa PauloV le recibió en Roma, mucho antes de su sanción, porque decía tener una prueba del heliocentrismo que resultó ser un fiasco para todos los lincei, –la asociación de los mayores sabios de la época a la que Galileo pertenecía– y que hoy se sabe que es falsa (la prueba, no la hipótesis)? ¿Sabías que mucho antes de que Galileo se adhiriese al sistema heliocéntrico, éste se enseñaba en la Universidad de Salamanca como lo que entonces era, una hipótesis? ¿Sabías que el sistema heliocéntrico no quedo matemáticamente demostrado hasta que Newton –más de cincuenta años después de la muerte de Galileo– descubrió las leyes de la mecánica y de la gravitación universal y el cálculo diferencial? ¿Sabías que la demostración empírica del heliocentrismo no se produjo hasta que en el siglo XIX se descubrió el primer paralaje estelar? Si lo sabías, sabrás que todo esto de que a la Iglesia le escandalizaba que la Tierra no fuera el centro del universo es un tópico. Una de tantas deformaciones históricas. Fueron otros condicionantes históricos los que la impulsaron a obrar así. Desde luego, la Iglesia, en ese caso, como en otros, actuó injustamente. Jamás defenderé a la Iglesia por algo malo que haya hecho, y ha hecho cosas malas. La Iglesia está compuesta por hombres y no por ángeles. Es un viejo motivo de escándalo esos procederes de la Iglesia y lo lamento como el que más. Pero tampoco me dejaré meter un gol por debajo de las piernas. Entre los mejores hijos de la humanidad de todos los tiempos se encuentran millones los mejores hijos de la Iglesia y sin el cristianismo no existirían los derechos humanos porque amarás al prójimo como a ti mismo es un mandato judío y amarás a tus enemigos es un mandato de Cristo que muchos cristianos no han seguido, es cierto, pero otros muchos sí lo han hecho lo suficiente para cambiar poco a poco el mundo. Y es la Iglesia la que ha mantenido vivo a lo largo de los siglos –aunque, por desgracia no siempre lo cumpliese– ese mensaje de Cristo. Sin embargo, durante siglos, cuando no existía el estado del bienestar, la Iglesia ha sido la instrucción pública y la sanidad pública al mismo tiempo. Y en los países que todavía viven en la miseria, sigue siéndolo. Y, desde luego, no me irás a decir que fue la Iglesia la que inventó la esclavitud y promovió el tráfico de esclavos negros, ¿o también?

Y por fin llegamos al meollo de la cuestión. Los traumas infantiles. Créeme que siento que los padres salesianos te enseñasen tan mal la religión. Y esto lo digo sin la más mínima sobra de ironía, ya que tu caso es el de mucha gente, y esto, lamentablemente ha sido un fallo muy común en la enseñanza religiosa, aunque no en toda. A mí también me pasó. Lo que ocurre es que yo no he hecho como el niño que como le enseñaron mal las matemáticas de pequeño, les cogió manía y decidió que no servían para nada, sino que he intentado profundizar en la teología de una forma madura, yendo a las fuentes y procurando entender lo que me explicaron mal. No he tenido fe toda mi vida. Me ha pasado como a ti, pero he madurado. Tal vez esté equivocado –aunque sé que no, por lo que te diré más adelante–, pero he vuelto a las fuentes y como tantas personas antes que yo, me ha parecido enormemente más plausible, amén de maravillosa, la existencia del Dios del cristianismo. Y, perdóname que te lo diga, (lo de pedirte perdón no es una mera forma de hablar, porque detesto, como habrás visto en algunas de mis respuestas, los argumentos ad hominem, pero no tengo más remedio que decirte esto), se te nota que tienes una idea de la religión muy pobre, de niño pequeño que ha aprendido mal las cosas. Desde luego que no te pido, como tú tampoco me lo pides, que dediques el tiempo a intentar revisar tus conceptos, pero, si lo hicieses, tal vez descubrirías algo que merece la pena descubrir. Todas esas cosas de que Dios está a mi servicio, de los templos dedicados a hombres y mujeres divinizados y no a Dios, del limbo o el infierno para los aztecas precolombinos, de la vagancia de Dios, etc, son ni más ni menos que eso, conceptos mal aprendidos, convertidos en tópico y rechazados en la infancia sin revisarlos desde la madurez. Yo también podría recomendare libros, pero, como tú, no lo voy a hacer.

Sacas a relucir, y me alegro, mi último artículo, “El lado oscuro de la inteligencia”. Y lo utilizas mal y para un tema muy manido. Yo traigo a colación en ese artículo que el diseñador del Universo y de la inteligencia, ha hecho que ésta nos anticipe que hemos de morir y que ese miedo es el aspecto negativo de una horma de buscarle. Por supuesto que están los aspectos positivos, la búsqueda de la verdad, el bien y la belleza. Tú lo utilizas como base de un psicologismo barato y viejo. No tengo un especial miedo a la muerte. Pienso y hablo de ella y de la de mis seres queridos con naturalidad. Pero entiéndeme bien esta afirmación, no tengo miedo a la muerte hoy, pero estoy seguro de que si la veo cerca, tú, yo y el más pintado, le tenemos miedo. Si no lo tuviéramos no seríamos humanos. Pero, afortunadamente, son muchos los hombres (Voltaire, Azaña, Tierno Galván, Wilde y un largo etc.) que en esta hora, “cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte y se dicen las verdades, las bárbaras, terribles, amorosas crueldades” (Gabriel Celaya dixit, aunque en otro contexto), se han acordado de Dios. Muchos ateos se enfadan con ellos, porque lo consideran una debilidad de última hora, incluso una traición. Hasta llegan a ocultarlo como algo vergonzante. Encuentro esto una falta de respeto hacia ellos y a su actitud yo la llamo sabiduría y tengo la seguridad de que este Diseñador nos ha diseñado así para eso. De ese miedo a la muerte tú no te has librado por tirar a la basura los conceptos mal aprendidos de la religión, que te daban otro tipo de miedo: el miedo a un Dios al que no has buscado. Pero decir que toda religión es un invento del miedo a la muerte es una afirmación gratuita y, desde luego, basada en un silogismo muy malo. Supongo que un tuberculoso hace unos 100 años, tenía miedo a la tuberculosis, pero ese miedo a la tuberculosis no hace mentira la existencia de bacterias, no inventadas por el hombre, que dan lugar a los antibióticos. No existe ninguna ley de la lógica que diga que los remedios a nuestros miedos no pueden existir. Tu mal silogismo dice:

“Todo el mundo tiene miedo a la muerte, hay quien afirma que existe un remedio sobrenatural para esa muerte, luego… ese remedio tiene que ser un invento”. ¡Bingo! Si Aristóteles levantase la cabeza se volvería a caer de espaldas. Los psicologismos baratos no tienen mucho peso a la hora de pensar estas cuestiones. Yo te podría dar argumentos psicologistas diciéndote, tú mismo lo has dicho, que es el miedo a una doctrina mal enseñada, peor aprendida y nunca analizada con objetividad de adulto, el que te ha hecho cerrarte a Dios. Pero no te doy ese argumento, que no conste en acta, porque la existencia o la no existencia de Dios es totalmente independiente de lo que a ti o a mí nos apetezca o nos de miedo. A mí, desde luego, se me ha quitado hace mucho ese miedo a un Dios mal conocido, que tú has tardado, dices, cuarenta trabajosos años en quitarte. ¿Te lo has quitado tú del todo? A mí se me quitó totalmente el día que me encontré con ese Dios amor que, a cambio, me dio su Luz y su Vida. Me pasó, poco a poco, en un maravilloso proceso de profundización, en el que, como decía san Anselmo:

"Te buscaré deseándote,
te desearé buscándote.
Amándote te encontraré,
encontrándote te amaré"
.

Ésta es la auténtica razón de mi fe –que he visto la Luz– y no esta estéril esgrima intelectual en la que nos estamos enredando y que estoy dispuesto a seguir si es tu deseo porque es incluso divertida. Éste es el tesoro que me gustaría compartir con todos, tú incluido, por supuesto. Así que ya basta de argumentos del miedo y de anacrónicas rebeldías infantiles.

Saludos.

Tomás Alfaro Drake

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo siento, no puedo evitarlo, no tengo más remedio que decir:

¡¡Chapeau!!

Atticus

Paco Cuéllar dijo...

Dices “Sin embargo te sigues agarrando a que tienen inteligencia simbólica incipiente, si bien no desarrollada, por lo que no es cualitativamente distinta. Sin embargo, esto también es contrario a las leyes de la evolución. Porque cuando algo que es una ventaja competitiva para sobrevivir se inicia, no hay nada que haga que se pare y aparece en la naturaleza de miles de formas diferentes”.

No me sigo agarrando; te lo demuestro con unos videos que tu te sigues empeñando en no querer ver ni comentar porque no te interesa. Y no has captado cuales son las leyes de la evolución porque continúas empeñándote en que el final de la evolución es el hombre y la evolución no es lineal; es ramificada y, por lo tanto, claro que la evolución se para; se para cuando el organismo vivo ha conseguido adaptarse al medio donde vive.

Tu eres el típico seguidor de la teoría de Tarzán de los monos. Y sabes: de aquellos que opinan que si un avión se estrella en medio de la selva sobreviviendo un bebé blanco, este crecerá y debido a su superioridad frente al resto de las especies, se convertiría en el rey de la selva y a su grito acudirían todo tipo de animales y negros salvajes. Y eso no es así. Tu sueltas en medio de la selva a Einstein y al cabo de un mes, se ha muerto. Dura menos que un chimpancé y es porque el chimpancé ha evolucionado hasta adaptarse a su medio y ese mismo medio no es el adecuado para una persona como Albert Einstein. Y la prueba la tienes en programas de televisión tan interesantes (en ese sentido) como el de “La selva de los famosos” donde se puede ver que si dejas a un grupo de humanos, que han triunfado en nuestra sociedad, solos en un bosque o en una isla, como no se les atienda, se mueren de hambre. Además, ¿Como puedes hablar de la superioridad humana con 2/3 de la humanidad pasando hambre?, Según la FAO a 1.000 millones de personas hay que tirarles comida desdes aviones porque son incapaces de sobrevivir por si mismos con toda la inteligencia que les ha insuflado Dios. Tu confundes la inteligencia del hombre con la inteligencia de la humanidad; que no es lo mismo. El hombre no ha llegado a la Luna, ha llegado la humanidad; tanto la viva como la que ha participado en la construcción del cohete como la muerte como Newton, Kepler, etc. Sin todos ellos, nadie hubiese llegado a la Luna.

Tema de Galileo: Hasta ahora nuestro trato ha sido cordial; tomándonos cierta confianza, eso sí; pero la burla, la tomadura de pelo de tu manipulación sobre el tema del heliocentrismo, ha sobrepasado el límite de una mínima educación y respeto a un interlocutor. Nicolás de Cusa nunca hablo de heliocentrismo; si no de la imposibilidad de que hubiera un centro del universo ya que este es infinito. Copérnico era canónigo porque, en la época, a parte de esta, había pocas posibilidades de dedicarse el estudio y la investigación y no le pasó nada porque cuando publicó (o le publicaron) su libro, ya estaba muerto. Y a Galileo no le pasó nada porque se retractó por miedo a que le pasara lo mismo que a Giordano Bruno y lo único que me faltaba es que me digas que si Giordano Bruno se quemó en la hoguera, fue por accidente. Una cosa es tomarnos cierta confianza y otra es faltarnos el respeto. Pero, dejando de lado esta forma tan desafortunada de rodear la cuestión, por mi planteada, vuelvo a ella: El ser un planeta “subordinado” a girar entorno al Sol no le quita esplendor a nuestra Tierra; sino que es así de maravillosa, precisamente por ello y el que los humanos seamos simios, no nos quita ni un ápice de todo lo que tenemos de maravilloso ni de miserable (que también lo tenemos). Quizás somo como somos gracias a que somos simios inteligentes; no me imagino la posibilidad de un ave inteligente o de un pez inteligente.

Después de una parrafada sobre lo buena que ha sido la Iglesia en la historia de la humanidad, que no se a cuento de que viene, terminas diciendo: “Y, desde luego, no me irás a decir que fue la Iglesia la que inventó la esclavitud y promovió el tráfico de esclavos negros, ¿o también?”. Desde luego que no la inventó; pero sí se lucró de ella siempre que tuvo la ocasión. El papa Nicolás V, legitimó el comercio de esclavos en su bula “Divino amore communiti” (por amor divino a la comunidad) el 18 de Junio de 1452. Por esto el comercio de esclavos fue legal y no causo ningún escrúpulo en los participantes. Pero, desde luego no hace falta ser un experto en historia para saber que la Iglesia Católica nunca lideró la lucha contra la esclavitud; en todo caso, la protestante.

Más adelante dices, respecto a la “mala educación religiosa que he recibido”: “...yo no he hecho como el niño que como le enseñaron mal las matemáticas de pequeño, les cogió manía y decidió que no servían para nada, sino que he intentado profundizar en la teología de una forma madura, yendo a las fuentes y procurando entender lo que me explicaron mal.”. ¿Y quien te ha dicho a ti que yo no he hecho lo mismo?. En mi “búsqueda de la verdad” incluso pasé una época en los Testigos de Jeová y esa búsqueda de la verdad es la que me ha llevado a donde estoy, lejos de magias, poderes, misterios sobrenaturales, etc. Incluso, nunca he cerrado las puertas detrás de mi, dando la opción de volver atrás; por eso estoy aquí, a ver si se me ofrece alguna respuesta lógica, digna de la inteligencia que me ha insuflado Dios; pero solo se me ofrece fe, como siempre. Será porque no hay nada más: o lo crees porqué sí o nada.

Bien, yo tengo una mala educación religiosa. Ayudame, por favor: dime porqué Dios padre no tiene un altar. Dime porqué los aztecas precolombinos murieron sin conocer su palabra y si a consecuencia de ello fueron a cielo o al infierno.

A pesar de mi psicología barata, me das la razón cuando dices “A mí se me quitó totalmente (el miedo a la muerte) el día que me encontré con ese Dios amor que, a cambio, me dio su Luz y su Vida”; pero no seré yo el que haga lo más mínimo para que vuelvas al miedo. Ya te lo dije.

Saludos.