17 de diciembre de 2008

Otra respuesta más (la última) a Paco Cuéllar

En mi última entrada dije que probablemente no volvería a hacer posts en el blog hasta Enero. Bueno, pues antes de salir de viaje, hago este para responder por enésima vez a Paco Cuéllar.

Paco Cuellar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Más respuestas a Paco Cuéllar": Dices “Sin embargo te sigues agarrando a que tienen inteligencia simbólica incipiente, si bien no desarrollada, por lo que no es cualitativamente distinta. Sin embargo, esto también es contrario a las leyes de la evolución. Porque cuando algo que es una ventaja competitiva para sobrevivir se inicia, no hay nada que haga que se pare y aparece en la naturaleza de miles de formas diferentes”.No me sigo agarrando; te lo demuestro con unos videos que tu te sigues empeñando en no querer ver ni comentar porque no te interesa. Y no has captado cuales son las leyes de la evolución porque continúas empeñándote en que el final de la evolución es el hombre y la evolución no es lineal; es ramificada y, por lo tanto, claro que la evolución se para; se para cuando el organismo vivo ha conseguido adaptarse al medio donde vive.Tu eres el típico seguidor de la teoría de Tarzán de los monos. Y sabes: de aquellos que opinan que si un avión se estrella en medio de la selva sobreviviendo un bebé blanco, este crecerá y debido a su superioridad frente al resto de las especies, se convertiría en el rey de la selva y a su grito acudirían todo tipo de animales y negros salvajes. Y eso no es así. Tu sueltas en medio de la selva a Einstein y al cabo de un mes, se ha muerto. Dura menos que un chimpancé y es porque el chimpancé ha evolucionado hasta adaptarse a su medio y ese mismo medio no es el adecuado para una persona como Albert Einstein. Y la prueba la tienes en programas de televisión tan interesantes (en ese sentido) como el de “La selva de los famosos” donde se puede ver que si dejas a un grupo de humanos, que han triunfado en nuestra sociedad, solos en un bosque o en una isla, como no se les atienda, se mueren de hambre. Además, ¿Como puedes hablar de la superioridad humana con 2/3 de la humanidad pasando hambre?, Según la FAO a 1.000 millones de personas hay que tirarles comida desdes aviones porque son incapaces de sobrevivir por si mismos con toda la inteligencia que les ha insuflado Dios. Tu confundes la inteligencia del hombre con la inteligencia de la humanidad; que no es lo mismo. El hombre no ha llegado a la Luna, ha llegado la humanidad; tanto la viva como la que ha participado en la construcción del cohete como la muerte como Newton, Kepler, etc. Sin todos ellos, nadie hubiese llegado a la Luna.Tema de Galileo: Hasta ahora nuestro trato ha sido cordial; tomándonos cierta confianza, eso sí; pero la burla, la tomadura de pelo de tu manipulación sobre el tema del heliocentrismo, ha sobrepasado el límite de una mínima educación y respeto a un interlocutor. Nicolás de Cusa nunca hablo de heliocentrismo; si no de la imposibilidad de que hubiera un centro del universo ya que este es infinito. Copérnico era canónigo porque, en la época, a parte de esta, había pocas posibilidades de dedicarse el estudio y la investigación y no le pasó nada porque cuando publicó (o le publicaron) su libro, ya estaba muerto. Y a Galileo no le pasó nada porque se retractó por miedo a que le pasara lo mismo que a Giordano Bruno y lo único que me faltaba es que me digas que si Giordano Bruno se quemó en la hoguera, fue por accidente. Una cosa es tomarnos cierta confianza y otra es faltarnos el respeto. Pero, dejando de lado esta forma tan desafortunada de rodear la cuestión, por mi planteada, vuelvo a ella: El ser un planeta “subordinado” a girar entorno al Sol no le quita esplendor a nuestra Tierra; sino que es así de maravillosa, precisamente por ello y el que los humanos seamos simios, no nos quita ni un ápice de todo lo que tenemos de maravilloso ni de miserable (que también lo tenemos). Quizás somo como somos gracias a que somos simios inteligentes; no me imagino la posibilidad de un ave inteligente o de un pez inteligente.Después de una parrafada sobre lo buena que ha sido la Iglesia en la historia de la humanidad, que no se a cuento de que viene, terminas diciendo: “Y, desde luego, no me irás a decir que fue la Iglesia la que inventó la esclavitud y promovió el tráfico de esclavos negros, ¿o también?”. Desde luego que no la inventó; pero sí se lucró de ella siempre que tuvo la ocasión. El papa Nicolás V, legitimó el comercio de esclavos en su bula “Divino amore communiti” (por amor divino a la comunidad) el 18 de Junio de 1452. Por esto el comercio de esclavos fue legal y no causo ningún escrúpulo en los participantes. Pero, desde luego no hace falta ser un experto en historia para saber que la Iglesia Católica nunca lideró la lucha contra la esclavitud; en todo caso, la protestante.Más adelante dices, respecto a la “mala educación religiosa que he recibido”: “...yo no he hecho como el niño que como le enseñaron mal las matemáticas de pequeño, les cogió manía y decidió que no servían para nada, sino que he intentado profundizar en la teología de una forma madura, yendo a las fuentes y procurando entender lo que me explicaron mal.”. ¿Y quien te ha dicho a ti que yo no he hecho lo mismo?. En mi “búsqueda de la verdad” incluso pasé una época en los Testigos de Jeová y esa búsqueda de la verdad es la que me ha llevado a donde estoy, lejos de magias, poderes, misterios sobrenaturales, etc. Incluso, nunca he cerrado las puertas detrás de mi, dando la opción de volver atrás; por eso estoy aquí, a ver si se me ofrece alguna respuesta lógica, digna de la inteligencia que me ha insuflado Dios; pero solo se me ofrece fe, como siempre. Será porque no hay nada más: o lo crees porqué sí o nada.Bien, yo tengo una mala educación religiosa. Ayudame, por favor: dime porqué Dios padre no tiene un altar. Dime porqué los aztecas precolombinos murieron sin conocer su palabra y si a consecuencia de ello fueron a cielo o al infierno.A pesar de mi psicología barata, me das la razón cuando dices “A mí se me quitó totalmente (el miedo a la muerte) el día que me encontré con ese Dios amor que, a cambio, me dio su Luz y su Vida”; pero no seré yo el que haga lo más mínimo para que vuelvas al miedo. Ya te lo dije.Saludos.



Querido Paco:

Veo que vuelves a tus argumentos ad hominem y esta vez con virulencia acentuada. Pero de la abundancia del corazón hable la boca y la tuya habla de frustración y rabia. En un cruce de comentarios con otro de los que siguen este blog pedí unas normas de cortesía intelectual que parece te resultan difíciles de cumplir. Pero de la abundancia del corazón habla la boca y la tuya habla de frustración y rabia.

Este va a ser el último post que te conteste, no sólo por tus ataques personales, sino también porque como te dije en el anterior post, me aburre soberanamente esta estéril esgrima. Cuando mi dedo señala a la luna, tú miras el dedo. Cuando yo hablo del bosque, tú discutes atropellada y confusamente sobre cada hoja. La luna y el bosque son el amor de Dios. Y no voy a consentir que tú me marques la agenda de mi tiempo discutiendo en una avalancha de argumentos misceláneos sobre si mi dedo o el de la Iglesia es feo o bonito, cuando lo que importa es la luna. En una entrada tuya, en un cambio de impresiones que tuviste con un seguidor de este blog, decías no tener con quien hablar de estas cosas, sino sólo del Hola o de fútbol. Tendrás que buscarte otro que te resuelva ese problema. Naturalmente, te voy a contestar cumplidamente a todo lo que merezca la pena este post de despedida. Después no encontrarás en él una respuesta mía, porque no estoy para dedicar mi tiempo a desfacer entuertos de traumas infantiles con una religión mal aprendida acerca de un Dios terrible que dices haber tenido la mala suerte que unos curas te hayan enseñado mal y que luego has agravado nada menos que con los Testigos de Jehová. Claro, así no me extraña que tu trauma del Dios despiadado se haya hecho mayor. La mejor manera de curarlo no es matar al Dios al que no has conocido, sino buscarlo en donde está. Tal vez si leyeses el Nuevo Testamento con los ojos de un romano del siglo I… Pero habíamos quedado en no recomendarnos libros.

En fin, al grano y procurando ser breve. Empiezo por el final de tu post. Yo creo que no te has leído lo que escribo o haces a propósito una lectura sesgada. Cuando te dije:

“A mí, desde luego, se me ha quitado hace mucho ese miedo a un Dios mal conocido, que tú has tardado, dices, cuarenta trabajosos años en quitarte. ¿Te lo has quitado tú del todo? A mí se me quitó totalmente el día que me encontré con ese Dios amor que, a cambio, me dio su Luz y su Vida. Me pasó, poco a poco, en un maravilloso proceso de profundización, en el que, como decía san Anselmo:

Te buscaré deseándote,
te desearé buscándote.
Amándote te encontraré,
encontrándote te amaré”.

Esta claro que te estaba diciendo que el miedo que se me quitó es el medo que tú no te has sabido quitar más que matando al perro –muerto el perro se acabó la rabia– de un Dios terrible. A mí ese miedo se me quitó cuando conocí la figura de Cristo, Dios hecho hombre para sufrir con cada hombre que sufre lo que haya podido sufrir. Mientras no entiendas esto con el corazón, no entenderás nada.

Tú cortas la frase y pretendes volverla en mi contra diciendo que el miedo que se me quitó es el de la muerte por la mentira que según tu argumento de psicología barata, ha hecho que millones de los hombres que más han hecho por la humanidad se hayan inventado una religión. Todos esos millones que se extienden a lo largo de los últimos 2000 años y que han hecho el mundo más humano en nombre de ese Cristo son, según tú estúpidos o locos. ¡Ojalá hubiese muchos estúpidos y locos como Teresa de Calcuta, san Pablo, Francisco de Asís y todos esos estúpidos anónimos que son los últimos en dejar Ruanda –por poner un país– y que dicen estar allí por Cristo. ¿Ese corte es falta de atención a lo que lees o interpretación torticera?

Vamos a los famosos vídeos de los monos. Claro que los he visto. Los vi el primer día. No te dije nada porque me parecía que no merecía la pena, pero si insistes, ahí voy, en esta esgrima tan pesada. Decir que eso demuestra que los chimpancés y bombos tienen un atisbo de inteligencia simbólica es tener en poca estima el concepto de demostración. El segundo y el tercero demuestran que el adiestramiento de un animal puede dar resultados impresionantes, pero ¿inteligencia? En el segundo, queda clarísimo que los chimpancés distinguen la palabra TOMATO y que cuando la oyen tocan un dibujo de un tomate. A menos que creas que entienden el inglés. El tercero que tienen una magnífica memoria visual (de hecho ese es el sentido del test) y que después de muchas horas de adiestramiento saben que si tocan antes el signo con el rabito para arriba que el del rabito para abajo hay premio. Y lo hacen incluso mejor que los humanos. Eso quiere decir que para sobrevivir necesitan más memoria visual que los humanos. ¿O es que son más inteligentes? En las olimpiadas me encanta el deporte de la doma, ero no se me ocurre pensar que el caballo tiene inteligencia. ¿O sí? El primer vídeo es un poco más curioso. Parte de una concepciones errónea. Que la mente consiste en interpretar las actitudes de los demás (por cierto el experimento con los niños me parece de coña). Por supuesto que un chimpancé se fija en si el chimpancé grande le ve o no le ve. Lo aprende a leche limpia y es una forma de adiestramiento hecho por la paliza del chimpancé dominante en vez de por los caramelitos del adiestrador humano. Eso se llama instinto, no inteligencia.

De lo de que me llames “el típico seguidor de la teoría de Tarzán de los monos” no digo nada, para qué. Parece que me atribuyes en la frase algún tipo de atavismo racista, o algo así. En todo lo que puedas haber leído en mi blog no encontrarás ni una palabra que justifique semejante prejuicio tuyo, pero tampoco pareces necesitarlo. Lo de la supervivencia de Einstein en la selva es muy gracioso, pero no sé que tiene que ver con la evolución y lo de que la evolución procede por ramificación me parece descubrir la pólvora en el siglo XXI. Ya lo sé. Esa es la cuestión. Por supuesto que el hombre seguirá evolucionando en su cuerpo, pero lo que no hará es ramificarse en dos especies, por la sencilla razón de que en un mundo global, no existe aislamiento genético suficiente. ¡Qué barbaridad, que esgrima tan inútil!

Pero sigamos. Claro si no entiendes esto, ¿cómo vas a entender que todos los templos y altares cristianos, absolutamente todos, desde las catedrales románicas y góticas hasta las más pequeñas ermitas, están dedicados a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que son un sólo Dios? ¿Cómo vas a entender que todos los aztecas que hayan sido buena gente están con ese Dios de bondad porque tenían su ley grabada en sus corazones? Si los Salesianos o los Testigos de Jehová te han dicho otra cosa y tienes miedo a ese Dios. ¿La ayuda me la pides de verdad? Si es de verdad léete el catecismo de la Iglesia. Si es, como me temo, un puro recurso polémico, sigue en tu ignorancia sobre la teología cristiana.

Más, vamos allá, paciencia. No, a la Iglesia no le importaba que la Tierra estuviese o no en el centro del Universo. Sí, Nicolás de Cusa, Cardenal de la Iglesia Católica dijo en 1440:

«Si Dios es lo unitario y lo infinito a la vez, entonces el universo también es infinito. En consecuencia, si el Universo es infinito, no tiene fin, y de allí se extrae pues que NO EXISTE CENTRO DEL UNIVERSO, por lo que la Tierra no es el centro del Universo, por lo que tampoco existe un punto de referencia, TODO ES RELATIVO y NO HAY UN LUGAR DE PRIVILEGIO EN EL UNIVERSO. Tampoco hay quietud, sino que TODO ESTÁ EN MOVIMIENTO, incluido el Sol. Que no nos percatemos del movimiento no significa que no exista.»

Esto no es heliocentrismo pero sí es el camino hacia ello y, desde luego no hay en esto ninguna necesidad de poner la Tierra en el centro del universo, que es lo que tú decías en una de tus entradas anteriores si lo quieres mirar. Sí, Copérnico dedicó “De Revolutionibus” al Papa León X con estas palabras:

“Si hay necios que, sin saber nada de matemáticas, emiten una opinión sobre estas cosas y se atreven a censurar y atacar mi principio tomando como base algunos pasajes de las Escrituras interpretadas para servir a sus intenciones, no me preocuparé en absoluto y no podré más que despreciar su punto de vista, considerándolo incluso como temerario”.

León X lo leyó, le contestó con una amable carta y no le pasó nada. El libro tardó mucho en publicarse y sí, cuando salió Copérnico ya estaba muerto, pero el Papa lo conocía desde antes y no pasó nada. Sí, a Giordano Bruno le quemaron, pero no, no lo hicieron por creer en el sistema heliocéntrico. Sí, antes de que te rasgues las vestiduras, estuvo muy mal, fue un crimen horrible, como el de todos los herejes a los que se quemó, pero si puedes aguantar un poco, de eso hablaremos luego. Sí, a Galileo le condenaron a arresto domiciliario en su casa de campo cerca de Florencia y te digo lo mismo que de Giordano Bruno (aunque en menor grado, naturalmente). Sí al libro de Copérnico, a raíz del tema de Galileo, le pusieron unos cuantos párrafos en el índice, que va al mismo aco que Bruno. Fin tema Galileo, con flecos sueltos, ya lo sé, a los que voy ahora.

En entradas anteriores a esta, ya dije que no iba a defender las cosas malas que han hecho los hombres de la Iglesia a lo largo de la historia, pero que no me iba a dejar meter goles por debajo de las piernas. En eso, sigo al Papa Juan Pablo II que pidió perdón por los pecados de los criatianos. No sé si te lo leerás pero, por si acaso, ahí va:

Jornada del perdón (12 de marzo de 2000)

ORACIÓN UNIVERSAL

CONFESIÓN DE LAS CULPAS Y PETICIÓN DE PERDÓN

El Santo Padre:

Hermanos y hermanas, supliquemos con confianza a Dios nuestro Padre, misericordioso y compasivo, lento a la ira y grande en el amor y la fidelidad, que acepte el arrepentimiento de su pueblo, que confiesa humildemente sus propias culpas, y le conceda su misericordia.

I. CONFESIÓN DE LOS PECADOS EN GENERAL

Oremos para que nuestra confesión y nuestro arrepentimiento estén inspirados por el Espíritu Santo, nuestro dolor sea consciente y profundo, y, considerando con humildad las culpas del pasado en una auténtica « purificación de la memoria », nos comprometamos en un camino de verdadera conversión.

El Santo Padre:

Señor Dios, tu Iglesia peregrina, santificada siempre por ti con la sangre de tu Hijo, acoge en su seno en cada época a nuevos miembros que brillan por su santidad y a otros que, con su desobediencia a ti, contradicen la fe profesada en el santo Evangelio. Tú, que permaneces fiel aun cuando nosotros te somos infieles, perdona nuestras culpas y concédenos ser entre los hombres auténticos testigos tuyos.

Por Cristo nuestro Señor.

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

II. CONFESIÓN DE LAS CULPAS EN EL SERVICIO DE LA
VERDAD

Oremos para que cada uno de nosotros, reconociendo que también los hombres de iglesia, en nombre de la fe y de la moral, han recurrido a veces a métodos no evangélicos en su justo deber de defender la verdad, l imite al Señor Jesús, manso y humilde de corazón.

El Santo Padre:

Señor, Dios de todos los hombres, en algunas épocas de la historia los cristianos a veces han transigido con métodos de intolerancia y no han seguido el gran mandamiento del amor, desfigurando así el rostro de la Iglesia, tu Esposa. Ten misericordia de tus hijos pecadores y acepta nuestro propósito de buscar y promover la verdad en la dulzura de la caridad, conscientes de que la verdad sólo se impone con la fuerza de la verdad misma.

Por Cristo nuestro Señor.

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

III. CONFESIÓN DE LOS PECADOS QUE HAN COMPROMETIDO
LA UNIDAD DEL CUERPO DE CRISTO

Oremos para que el reconocimiento de los pecados que han lastimado la unidad del Cuerpo de Cristo y herido la caridad fraterna, allane el camino hacia la reconciliación
y la comunión de todos los cristianos.

El Santo Padre:

Padre misericordioso, la víspera de su pasión tu Hijo oró por la unidad de los que creen en él: ellos, sin embargo, en contra de su voluntad, se han enfrentado y dividido,
se han condenado y combatido recíprocamente. Imploramos ardientemente tu perdón
y te pedimos el don de un corazón penitente, para que todos los cristianos, reconciliados contigo y entre sí en un solo cuerpo y un solo espíritu, puedan revivir la experiencia gozosa de la plena comunión.

Por Cristo nuestro Señor.

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

IV. CONFESIÓN DE LAS CULPAS EN RELACIÓN CON ISRAEL

Oremos para que, recordando los padecimientos sufridos por el pueblo de Israel en la historia, los cristianos sepan reconocer los pecados cometidos por muchos de ellos contra el pueblo de la alianza y de las bendiciones,
y purificar así su corazón.

El Santo Padre:

Dios de nuestros padres, tú has elegido a Abraham y a su descendencia para que tu Nombre fuera dado a conocer a las naciones: nos duele profundamente el comportamiento de cuantos, en el curso de la historia, han hecho sufrir a estos tus hijos, y, a la vez que te pedimos perdón, queremos comprometernos en una auténtica fraternidad con el pueblo de la alianza.

Por Cristo nuestro Señor.

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

V. CONFESIÓN DE LAS CULPAS COMETIDAS
CON COMPORTAMIENTOS CONTRA EL AMOR,
LA PAZ, LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS,
EL RESPETO DE LAS CULTURAS Y DE LAS RELIGIONES

Oremos para que, contemplando a Jesús, nuestro Señor y nuestra Paz, los cristianos se arrepientan de las palabras y conductas a veces suscitadas por el orgullo, el odio,
la voluntad de dominio sobre los demás, la hostilidad hacia los miembros de otras religiones y hacia los grupos sociales más débiles, como son los emigrantes y los gitanos.

El Santo Padre:

Señor del mundo, Padre de todos los hombres, por medio de tu Hijo nos has pedido amar a los enemigos, hacer bien a los que nos odian y orar por los que nos persiguen.
Muchas veces, sin embargo, los cristianos han desmentido el Evangelio y, cediendo a la lógica de la fuerza, han violado los derechos de etnias y pueblos; despreciando sus culturas y tradiciones religiosas: muéstrate paciente y misericordioso con nosotros y perdónanos.

Por Cristo nuestro Señor.

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

VI. CONFESIÓN DE LOS PECADOS QUE HAN HERIDO
LA DIGNIDAD DE LA MUJER Y LA UNIDAD DEL GÉNERO
HUMANO

Oremos por todos aquellos a quienes se ha ofendido en su dignidad humana y cuyos derechos han sido vulnerados: oremos por las mujeres, tantas veces humilladas y marginadas, y reconozcamos la formas de connivencia de las que también se han hecho culpables muchos cristianos.

EI Santo Padre:

Señor Dios, Padre nuestro, tú has creado al ser humano, hombre y mujer, a tu imagen y semejanza y has querido la diversidad de los pueblos en la unidad de la familia humana; sin embargo, a veces, la igualdad de tus hijos no ha sido reconocida,
y los cristianos se han hecho culpables de actitudes de marginación y exclusión,
permitiendo las discriminaciones a causa de la diversidad de raza o de etnia.
Perdónanos y concédenos la gracia de poder curar las heridas todavía presentes en tu comunidad a causa del pecado, de modo que todos podamos sentirnos hijos tuyos.

Por Cristo nuestro Señor.

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

VII. CONFESIÓN DE LOS PECADOS EN EL CAMPO
DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONA

Oremos por todos los seres humanos del mundo, especialmente por los menores víctimas de abusos, por los pobres, los marginados, los últimos; oremos por los más indefensos, los no nacidos destruidos en el seno materno o incluso utilizados para la experimentación por cuantos han abusado de las posibilidades que ofrece la biotecnología, falseando las finalidades de la ciencia.

El Santo Padre:

Dios, Padre nuestro, que siempre escuchas el grito de los pobres, cuántas veces tampoco los cristianos te han reconocido en quien tiene hambre, en quien tiene sed, en quien está desnudo, en quien es perseguido, en quien está encarcelado, en quien no tiene posibilidad alguna de defenderse, especialmente en las primeras etapas de su existencia. Por todos los que han cometido injusticias, confiando en la riqueza y en el poder y despreciando a los « pequeños » , tus preferidos, te pedimos perdón: ten piedad de nosotros y acepta nuestro arrepentimiento.

Por Cristo nuestro Señor.

Se enciende una lámpara ante el Crucifijo.

Oración final

El Santo Padre:

Oh Padre misericordioso, tu Hijo Jesucristo, juez de vivos y muertos, en la humildad de su primera venida ha rescatado a la humanidad del pecado y, en su retorno glorioso, pedirá cuentas de todas las culpas; concede tu misericordia y el perdón de los pecados a nuestros padres, a nuestros hermanos y a nosotros tus siervos,
que impulsados por el Espíritu Santo volvemos a ti arrepentidos de todo corazón.

Por Cristo nuestro Señor.

Amen.


Hay cristianos que opinan que Juan Pablo II se pasó pidiendo perdón por demasiadas cosas. Yo no soy de ellos. No hay una sola institución humana, país, nación, pueblo, etc. que haya hecho una cosa semejante. Y prácticamente todas han hecho cosas peores que las que han hecho los cristianos y pocas de ellas mejores. Respecto al asunto concreto de la esclavitud; ésta ha sido siempre fruto de la codicia humana. Te equivocas de bula, no es la “Divino amore comuniti”, sino la “Dum diversas”, no me descubres nada nuevo, pero lo que dices es verdad. Lo mismo que es verdad que hay otras bulas papales que la condenan. Si de verdad quieres saber toda la verdad y no la mitad demagógica sobre el problema, te sugiero la lectura del libro "la Iglesia y la esclavitud de los negros" de José Andrés Gallego y Jesús Mª García añoveros, ed EUNSA. Desgraciadamente, algunos papas se han plegado, en lo que Toynbee llama “el riesgo de militar en la tierra”, a los poderes civiles cuya codicia promovía la esclavitud. Cuando algún Papa se ha doblegado lo ha hecho a través de bulas, que no son, ni mucho menos documentos dogmáticos y se han desdicho en cuanto la opresión de los poderes civiles se ha aflojado. También hay bulas así. Me hubiesen gustado que en determinadas épocas de la historia hubiera habido Papas más valientes, pero… No tengo nada que quitar o poner a la petición de perdón de un Papa valiente, Juan Pablo II. Y, dicho esto, claro que la abolición de la esclavitud es algo que emana del cristianismo, como los derechos humanos y tantas cosas que han nacido en occidente, precisamente por sus raíces cristianas. Y ahora viene lo de no dejarme meter un gol por debajo de las piernas. Afirmo categóricamente que, a pesar de los pesares, no hay una sola institución humana, país, nación, pueblo, etc. que haya sido más benéfica para la humanidad que la Iglesia católica. Está formada por hombres que no siempre actúan de acuerdo con los mandatos de Cristo pero a lo largo de toda la historia, cualquier historiador objetivo sabe que ha contribuido a hacer un mundo más justo y mejor. Como dije en la anterior entrada durante siglos ha sido la sanidad pública, la escuela pública etc. Y durante toda su historia sus hombres y mujeres han llevado el amor de Dios, Cristo, a los rincones más desfavorecidos del planeta. Y si le preguntas a los que están en esos lugares, ahora y desde el siglo I, te dicen que lo hacen por ese Dios que es amor manifestado en Cristo que es a través de los sacramentos de la Iglesia de donde sacan la fuerza para ser luz y esperanza del mundo. Absolutamente ninguna institución humana, país, nación, pueblo, etc. puede presentar un palmarés así. Y por encima de la miseria y grandeza humana de la Iglesia y del “riesgo de militar en la tierra”, la misión de la Iglesia es mantener vivo a Cristo mismo en el mundo a través de los sacramentos y difundir su menaje salvador del Evangelio. Yo me siento orgulloso de pertenecer a una comunidad así. No es una comunidad de perfectos, gracias a Dios, porque si lo fuera no habría sitio para mí, pero me trae todos los días, a mí y a millones de hombres y mujeres de los cinco continentes, de toda raza, pueblo y condición, la alegría de recibir a Cristo vivo. Naturalmente si uno no conoce al Dios del amor, no puede entender esto y los que se han quedado en el miedo a un Dios terrible están ciegos para ello. Pero esa ceguera no justifica su odio y su visión sesgada. El que no ve la luz ni siente ese amor puede decir que no la ve y que no siente nada, pero no puede, con honestidad, decir que los millones de personas magníficas que sí la ven y que dan su vida, mucho o poco por esa luz y por llevar ese amor a los que les rodean, son estúpidos, cobardes, engañados o miserables. Esos hombres y mujeres son la luz del mundo y la sal de la tierra y merecen nuestro respeto. A mí me gustaría parecerme a ellos. Ojalá un día te olvides de tus traumas infantiles con los salesianos y de los juveniles con los Testigos de Jehová y veas esa luz. Mientas tanto, no es sano seguir el título de la obra de Lope de Vega “el perro del hortelano” que ni come ni deja comer. Es un papel muy triste. Y aquí se acaba este ejercicio de estéril esgrima. Que la luz de Dios te ilumine, que su amor te abra a Él y hasta siempre, pero no en este blog.

Un abrazo en Cristo.

Tomás

13 de diciembre de 2008

Algo muy especial (por lo menos para mí)

Probablemente esta sea la última entrada mía en este blog hasta el primer fin de semana del 2009. La razón es que dentro de unos días me voy a Roma para asistir allí a la ordenación sacerdotal de mi hijo Rodrigo. Es un momento importantísimo en mi vida. La razón de ser de este blog es compartir cosas esenciales con mucha gente, por eso publico este post. En realidad, no es un post mío. Son tres mails que Rodrigo mandó a su familia, amigos conocidos con autorización para difundirlo. Los mandó respectivamente a fines de mayo, y principios de Junio los dos primeros, poco antes de su ordenación como diácono y el 10 de Diciembre el tercero, inmediatamente antes de entrar en los ejercicios espirituales de los que saldrá directamente para ordenarse sacerdote el 20 de Diciembre en la basílica de San Pablo Extramuros en Roma. Allí nos vamos toda la familia hasta fin de año.

Ahí van los tres mails:


Fecha: 16 de mayo de 2008
Asunto: Me voy a ordenar sacerdote

Acabo de terminar de escribir una carta con la que voy a dar un paso decisivo en mi vida. He escrito a mi superior la carta en la que le pido recibir la ordenación sacerdotal.

Ciertamente llevo ya muchos años preparándome para este momento. Pero la costumbre en la Iglesia es que, durante el año anterior a la ordenación, el superior de un candidato al sacerdocio le comunique su aceptación y que, en ese momento, el candidato redacte una breve carta manuscrita. En ella debe pedir libre y espontáneamente la admisión a las sagradas órdenes y manifestar la intención de dedicarse de por vida a su misión de sacerdote. Esta es la carta que acabo de escribir.

Es una carta muy sencilla, de una página, sin retórica ni frases ampulosas, pero que compromete toda una vida. Imposible imaginar a qué rincones del mundo me llevará esta carta. Menos aún la gente con la que me llevará a tratar o las aventuras y retos, los sufrimientos y alegrías, las sorpresas y las fatigas que me deparará. Por eso es una carta que no se puede escribir con indiferencia. La he escrito con gran alegría y confianza, pero también con cierta expectación. ¿Qué será de mí en los próximos años?

Creo que por eso he sentido la necesidad de haceros llegar este mensaje al mayor número posible de todos vosotros a quienes he conocido. A quienes he conocido mucho y a quienes menos. A los que he seguido tratando con más frecuencia, y a los que no he visto o he visto muy poco en estos años que he pasado en diversos países del mundo. A los que sois creyentes, a los que no tanto y a los que no lo sois. A todos.

Imposible explicar en unas pocas líneas lo que es para mí ser sacerdote. Pero una cosa es cierta: el sacerdote pertenece a Dios y a los demás. Ya no se pertenece a sí mismo. Ha renunciado a una familia propia y a unos planes personales para dedicarse sólo a Dios y a los demás. No es que no tenga familia. Ésta es su familia: Dios y los demás. Creo que también por eso siento la necesidad de mandaros este mensaje. Porque, más allá de las distancias y más allá de los años, como “casi-sacerdote” creo que algo especial me ata a la gente con la que me he cruzado.

Si eres una persona de fe, te pido una oración por mí. Para que Dios me ayude a ser un santo y auténtico sacerdote. Si eres una persona de poca fe, te pido dos oraciones. Si no eres creyente alégrate por mí, y yo me encargo de la oración. ¡Pero alégrate!

Entre este momento y la ordenación me gustaría poder escribiros en alguna otra ocasión, para ver si consigo explicar por qué me hago sacerdote, qué he hecho estos años de preparación, qué significa ser sacerdote en el mundo de hoy. A ver si lo consigo.

De momento os mando un fuerte abrazo y la información sobre la ordenación.
Rezo por vosotros,

Rodrigo Alfaro Uriarte

Ordenación sacerdotal:

Sábado 20 de diciembre de 2008, Basílica de San Pablo extramuros, Roma, Italia. Nos ordenará el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado emérito de la Santa Sede.

Antes seré ordenado diácono el domingo 29 de junio de 2008, también en Roma, en la capilla del Centro de Estudios Superiores de los Legionarios de Cristo, por Mons. Mieczyslaw Mokrzycki, antiguo secretario personal de Juan Pablo II y de Benedicto XVI.

PD: Si tienes la dirección de alguna persona que conozco, a quien crees que le agradaría recibir noticias mías, puedes mandármela o reenviarle tú mismo este mensaje.



Fecha: 03 de junio de 2008
Asunto: ¿Por qué pensé en hacerme sacerdote?

La idea de ser sacerdote me fulminó al final del último año de colegio, en junio del 94. Sólo algunas semanas antes de la “selectividad” jamás había pensado que Dios me llamara a ser sacerdote. En 3º de BUP (Première en el liceo francés) había hecho ciencias porque pensaba estudiar una ingeniería; en COU (Terminale en el liceo francés), ciencias mixtas, porque ya tenía claro que de ingeniería nada: «O empresariales o derecho y después un master en dirección de empresas». Por el lado de los estudios las cosas iban bien y estaba presentando mi solicitud en diversas facultades de derecho y empresariales: a ver qué pasaba.

A corto plazo estaba bien ocupado y contento. Desde primeros de mayo, con los dieciocho años recién cumplidos, tenía el carné de conducir, una de mis ilusiones a corto plazo. Con coche, los fines de semana eran mucho más divertidos. Quería acabar cuanto antes los exámenes, la selectividad, el colegio. Las diversas invitaciones para varias fiestas nada más acabar los exámenes me animaban a un último esfuerzo en los estudios. Por si fuera poco, estaba a punto de empezar el mundial de fútbol de Estados Unidos, por supuesto, con el clásico estribillo: « ¡Este año sí podemos!», que terminaría por estrellarse contra el codo de Tassotti.

Aunque es verdad que no me planteaba para nada la idea de ser sacerdote – ¡ni mucho menos la de entrar en un seminario para el curso siguiente!– también es cierto que en ese último año de mi vida muchas cosas habían cambiado. Me había acercado a Dios como nunca antes. Incluso tenía un proyecto concreto de ir a hacer un mes de misiones en México durante el verano, aunque, eso sí, reservándome por lo menos una parte del mes de agosto para mis vacaciones. Para estudiar más tranquilo y para tratar de acercarme un poco más de Dios, decidí ir a preparar mis exámenes finales en una casa de los legionarios de Cristo.

Y fue en estas circunstancias concretas, durante esa semana, cuando, de pronto, algo cambió. ¡Todo cambió! Lo recuerdo muy bien. Fue durante una confesión, un 6 de junio de 1994.

-Padre, ¿me puede confesar?
-Claro, cómo no.

Hice una buena confesión y, cuando el padre decía «Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo», algo cambió para siempre. No es que escuchara voces extrañas. Tampoco hubo ninguna visión maravillosa. Pero, además de sentir una gran paz, salí de esa confesión con un fuego desbordante en el corazón y una idea muy clara que resonaba en mi mente como dicha por Alguien Grande: «Quiero que seas sacerdote». ¡Era tan claro! ¡Es tan claro, casi catorce años después!

¿Por qué decidí hacerme sacerdote? He intentado responder del modo más directo e instintivo: volviendo al momento clave –¡al lugar del crimen! Pero yo mismo me doy cuenta de que esto sólo es una foto instantánea de un momento importante, que, sin embargo, no explica toda una decisión. ¿Estaría tan loco de seguir sin más una especie de sentimiento religioso? ¿De cambiar toda mi vida a raíz de esto?

Si esto hubiera sido un hecho aislado, una simple emoción pasajera, seguramente no hubiera seguido este camino. De hecho, en las semanas siguientes pensé más de una vez que era una locura lanzarme a seguir algo que parecía una emoción. No me parecía racional. Pero me dio ocasión para pensar mucho y para descubrir que no era un hecho aislado, ni sólo una emoción. Ese momento fue sólo el detonante de algo que Dios mismo preparaba desde hace tiempo, no una “improvisación”. ¿Cómo es que alguien que un año antes nunca rezaba, ni se confesaba, ni se preocupaba por “esas cosas” había llegado a este momento?

Bueno, me temo que lo que os he contado no explique del todo por qué me hago sacerdote. Como mucho os he enviado la foto de un suceso que cambió mi vida. Pero ya es algo. Espero poder explicároslo mejor. Es fácil explicar cómo te enamoras, pero estaréis de acuerdo en que es más difícil explicar el porqué. Buscaré el tiempo para hacerlo mientras preparo los exámenes finales de teología.

Con mis oraciones por vosotros. Un abrazo. Rodrigo Alfaro.


Fecha: 10 de Diciembre del 2008
Asunto: Justo antes de mi ordenación
Roma, 10 de diciembre de 2008

¡Un saludo a todos! Como veis mis otras cartas de las que hablaba hace unos meses nunca llegaron. Sí llegaron muchas otras cosas. Sí llegaron –y pasaron– mis exámenes finales de junio. Sí llego mi ordenación diaconal. Sí me llegó una nueva misión, por lo cual hice mis maletas y me marché a Francia. Aunque os escribo desde Roma, ahora vivo en el Sur de Francia, en Toulon, donde desarrollo mi ministerio con jóvenes y familias. Y, por cierto, sí llego también la Eurocopa, y esta vez sí, ¡esta sí que sí!

Estos meses de coger el ritmo del nuevo trabajo y de empezar a servir como diácono han sido muy intensos. El diaconado es el primer grado del sacramento del orden, y el diácono ya ayuda al sacerdote en su misión de muchas maneras, pero sobre todo bautizando, presidiendo el sacramento del matrimonio, predicando en la misa y distribuyendo la comunión. Ha sido un periodo precioso, y un último periodo inolvidable de preparación para la ordenación sacerdotal.
Tan intensos han sido estos meses que no he podido ni pensar en retomar el hilo de lo que empecé a contaros.

Os agradezco mucho las muchísimas respuestas tan sinceras que he recibido. Cada una de ellas ha sido una alegría para un corazón que se prepara a ser definitivamente todo de Dios y de los demás.

A partir de mañana empiezo ocho días de preparación en silencio para la ordenación sacerdotal. No será un silencio envasado al vacío, sino un silencio en el que rezaré con todas mis fuerzas por todos vosotros y por todas las personas a las que dedico mi vida haciéndome sacerdote. También por las que aún no conozco. Será un silencio lleno de alegría y de vida.

El sábado 20 de diciembre seré ordenado sacerdote con otros 49 compañeros. Después de habernos postrado en tierra mientras todos los presentes rezan por nosotros, el obispo impondrá las manos sobre nosotros y hará una oración consagratoria. Por ese gesto que sigue realizándose desde los tiempos de Jesucristo, seremos sacerdotes para siempre.

Gracias por vuestra paciencia. A los que creéis en ese Dios que me ha llamado a dar este paso, gracias por vuestras oraciones. A los que no creéis, gracias por vuestra simpatía. Y gracias a Dios por este regalo del sacerdocio.

Un abrazo a todos.

Rodrigo Alfaro

El sábado 10 de enero de 2009, a las 12, celebraré una misa en la parroquia de Nuestra Señora de Caná, en Pozuelo de Alarcón, Madrid. Estáis todos invitados. Por supuesto, después habrá vinito y jamón.

Por supuesto, ago extensiva esta invitación de Rodrigo a todos los que leáis este post. Ojalá seáis miles y no quepamos en la iglesia de Santa María de Caná y toquemos a muy poco jamón.

Un abrazo mío.

Tomás Alfaro Drake.

P.D. Os adjunto un enlace a youtube que merece verse.

www.youtube.com/watch?v=bYLIWWtqPx8

9 de diciembre de 2008

Más respuestas a Paco Cuéllar

Paco Cuellar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Nueva respuesta a Paco Cuéllar":

Noto una absurda preocupación, en ti y en gente que comparte tus ideas, en que algún animal pudiera quitarnos nuestro liderazgo en el campo de la inteligencia. Os pasáis la vida remarcando diferencias. Dices “Búscame otro ser vivo que elija lo que quiera ser y que tenga dentro de sí la noción, aunque se equivoque al buscarla, de la verdad, la bondad y la belleza”. Y mi respuesta es: ninguno, ¡naturalmente!. Pero ¿quien ha dicho que haya otro animal que pueda tener la inteligencia nuestra?. Tranquilízate que nuestra hegemonía intelectual no corre peligro.

Dices que Stephen Jay Gould (este científico lo compartimos) en uno de sus ensayo afirma que “Los chimpancés son listísimos, pero nunca reflexionarán sobre la posición genealógica de los cangrejos rey”. Espero que mi admirado profesor Gould no se haya herniado con tal descubrimiento.

En mi escrito anterior, consciente de que no puedo recomendarte leer algún libro pues esto te ocuparía un tiempo que no tengo derecho a hacerte perder, te recomendé ver unos videos y un artículo que te llevaría un par de minutos y ni te has molestado en verlos pues no hacer referencia alguna a ellos. Esos videos demostraban, no que un chimpancé pueda reflexionar sobre la posición genealógica de los cangrejos rey, si no que los chimpancés pueden tener una inteligencia simbólica tan elemental como quieras pero que la tienen. Por lo tanto, el origen de esa inteligencia fue anterior a que nuestras especies tomaran caminos evolutivos distintos; en ellos quedó estancada y en nosotros se desarrolló más; luego no hay ningún momento en el que ningún Dios insuflara esa inteligencia en nosotros.

A Richard Dawkins, en este siglo le pasa lo que a Newton le pasó en su tiempo. Es el privilegio de los grandes que se pueden permitir el ser polémicos (no recuerdo que revista lo nombró el tercer cerebro más influyente del planeta)

Te contradices cuando, por un lado afirmas que la inteligencia es un fenómeno que “no se pueden explicar desde dentro de la ciencia” y por otro afirmas que la inteligencia es “una diferencia cualitativa”. Si no se sabe bien que es la inteligencia, ¿como sabes que es una diferencia cualitativa?. Y dices “la ciencia con intereses ideológicos, quiere hacer pasar la inteligencia como una cuestión de grado”. Con igual desconocimiento que tu de lo que es la inteligencia yo puedo decir que “la ciencia con intereses ideológicos (o religiosos), quiere hacer pasar la inteligencia como una cuestión cualitativa”.

Y perdona pero lo que me faltaba por oír es eso de “Y por eso esa ciencia tiene que rebajar al hombre al nivel del simio”. Eso se lo decía la Inquisición a Galileo cuando defendía la teoría Heliocéntrica. ¡Como va ha perder la Tierra su privilegiado lugar central en el Universo para relegarse a un papel secundario girando al rededor del Sol!, ¡sacrilegio!.

Para la iglesia católica, la Tierra era el centro del universo y dentro de la tierra el centro es el hombre sobre el que giran los animales y de los hombres el centro es el hombre blanco y judeo cristiano a cuyo alrededor gira incluso los ángeles que existen para su guarda, el demonio que no tiene otra cosa que hacer que tentarle, los santos que están para hacer sus deseos realidad incluso Dios que está para que le prepare un paraíso donde ir el día que se muera. ¿Que sería de Dios sin nosotros? Su existencia no tendría sentido. ¡Nuestra arrogancia no tiene límites!

En el fondo el verdadero Dios somos nosotros, los humanos; y hay una prueba que lo demuestra dejándonos con “el culo al aire”: Después de todo lo que hemos hablado de la creación del Universo desde la nada, por Dios y como dirige Él la evolución, después de todo lo maravilloso que és, ¿cuantos templos hay dedicados a Él desde donde se le rinde culto?. NI UNO SOLO. Todas las iglesias, catedrales, basílicas, conventos, monasterios están dedicados a su hijo o a la madre de su hijo; dos homo sapiens divinizados. ¿Y qué hicieron estos para tanto veneración?; pues lo mismo que cualquier santo: algunos milagros y morir torturado. Sin embargo al único que es Dios 100% y creador de todo lo existente, en 2000 años no se le ha construido ni una mísera capilla donde expresarle nuestro reconocimiento. Muchas PALABRAS y ningún HECHO. Aquí quedamos retratados (y me incluyo por mis orígenes cristianos).

Dices que no crees en un Dios antropomorfo; pero sí en un Dios que está a tu servicio y pendiente de tus necesidades. Yo, como Spinoza, puedo creer en un Dios no antropomorfo, un ser capaz de crearlo todo incluso a si mismo, desde la nada; un Dios que lo dirige todo; un Dios que algunos podrían llamar Naturaleza o Cosmos; pero nunca en un Dios a mi servicio y permanentemente atento a mis necesidades y pendiente de mi vida y de mi muerte; me parece, con todos los respetos, ridículo y pretencioso.

A continuación, en tu escrito, entras en profundidad en algo que mencioné de pasada y que no tiene importancia; pero bueno, ya que lo mencionas... Dices “En cuanto a la maldad de los españoles en su dominio de América, ¿te has hecho alguna vez la pregunta de por qué en la América en la que estuvieron los españoles existen razas autóctonas y en la parte a que llegaron los ingleses no?”. ¡Claro que sí! Y se las respuestas que coinciden con la tuya. ¿Y tu?, ¿te has hecho la pregunta de porqué hay negros desde el sur de los EEUU hasta el sur del Brasil (en toda la América hispano-portuguesa)?. Porque Fray Bartolomé de las Casas, apiadado por la mortandad de los indios en las plantaciones de azúcar, café y algodón propuso al Rey sustituirlos por negros africanos y a partir de entonces comenzó un tráfico de esclavos negros que duró 350 años en donde se estima que murieron de 9 a 10 millones de personas; Un genocidio peor que el provocado por Hitler, en el que participaron españoles, portugueses, ingleses, franceses y holandeses y en los que los negreros pagaban un canon, por los derechos de explotación, a sus respectivos reyes y al Papa. Y que terminó, no por cuestiones morales, si no porque la escasez de negros subió los precios; al principio un caballo valía 10 negros y al final se pagaba por cada negro 2 escopetas (África pecado de Europa - Editorial Trotta y La Casa de los Esclavos en la Isla de Goré, Dakar, Senegal).

Pero bueno, creo que, en el fondo, lo que tratas de hacer es disculpar el hecho de que Dios no inspirase la Biblia a los aztecas, si no que esperase a llevarles su palabra a través de los españoles. ¿Y que pasa con los aztecas precolombinos? ¿fueron al infierno o al limbo?. Este es uno de los motivos por los que veo que estoy en un callejón sin salida: siempre encuentras un motivo para “disculpar” a Dios. Ya sabes... Dios no es vago, si no que hace las cosas cuando quiere; Dios no llevó la Biblia a los aztecas (y demás pueblos del mundo) al mismo tiempo que a los judios, si no que esperó a que lo hicieran otros por Él... vamos, que es la niña de tu hijos y contra eso no hay argumento ni prueba científica válida. No se si calificar tus opiniones de sectarias o tendenciosas; al menos no son objetivas. ¿Y no es antropoformizar a Dios el atribuirle el hacer cosas cuando se le antoja?.

El otro motivo se deriva de lo leído en tu artículo “El lado oscuro de la inteligencia”. Ahí está la clave de todo: El miedo; miedo a la muerte y miedo a caer en desgracia. El miedo en definitiva es la poderosa fuerza que impide a un “creyente” ser objetivo; y yo en eso soy muy respetuoso. Porque fuí educado en un internado de los padres salesianos y allí se me adoctrinó en la fe a través de miedo, como es habitual entre el clero. Me ha costado 40 años superar ese miedo para, por fín, sentirme libre. Sin embargo comprendo que haya mucha gente que no tenga mi suerte y no me siento con derecho a acosarle y enfrentarles a sus miedo; pero si me rebelo contra aquellos que inculcan el miedo (sobre todo en niños) para gozar de poder económico y político desde el Vaticano o desde la Conferencia Episcopal.

Un cordial saludo.


Le contesto:

Querido Paco:

Gracias por quitarme el miedo a que un animal me quite el puesto. Parece que efectivamente coincides conmigo en que la inteligencia de los animales no es ni de lejos comparable a la humana. Sin embargo te sigues agarrando a que tienen inteligencia simbólica incipiente, si bien no desarrollada, por lo que no es cualitativamente distinta. Sin embargo, esto también es contrario a las leyes de la evolución. Porque cuando algo que es una ventaja competitiva para sobrevivir se inicia, no hay nada que haga que se pare y aparece en la naturaleza de miles de formas diferentes. En alguno de mis artículos, pongo el ejemplo de tener apéndices que pinchen. Fíjate de qué diferentes formas y en que diferentes especies la ha desarrollado la naturaleza. Los toros la tienen de hueso, los rinocerontes de pelos, los erizos, no sabría decirte d qué las han “sabido” hacer, las aves loe tienen, los reptiles también, los crustáceos, los moluscos, las zarzamoras, las rosas y un largo etcétera que cualquier botánico podría enumerar. Pero ¡oh, extraña excepción!, en los monos se engendró la más poderosa de las armas de supervivencia y no se desarrollo más que para quedarse en algo incomparable con el desarrollo que tuvo en otra especie y que, en vez de ser evidente, tiene que ser buscada con lupa para poder negar la evidencia. Porque de eso se trata, de una evidencia. Si la inteligencia hubiese salido del sombreo de la evolución, sería un fenómeno ubicuo en todos los primates, como lo son las manos prensiles que, indudablemente sí salieron por evolución. Érase una vez que entró un elefante en una cacharrería y empezó a destrozar todos los cacharros. El dueño de la cacharrería preguntó indignado. ¿quién ha metido este elefante en mi cacharrería? A lo que un competidor del duño, que estaba encantado de ver el destrozo que causaba el elefante con la trompa respondió: ¿qué elefante? Sí, la inteligencia es un fenómeno muy incómodo para quien quiere negar a Dios, pero lo que es innegable es el carácter único y cualitativamente diferente de la inteligencia humana.. Por supuesto, no demuestra la existencia de Dios. Si lees otros de mis escritos, verás que jamás he tenido la pretensión de demostrar la existencia de Dios.

Lo de comprar a Richard Dawkins con Isaac Newton es, dicho suavemente, simpático. Newton ha sido el mayor científico de todos los tiempos (y, por cierto, era creyente). Nadie polemizó con él seriamente sobre la veracidad de la gravitación ni sobre las leyes de la mecánica ni sobre el cálculo diferencial. Sus discusiones eran con Leibnitz y otos sobre la primacía de los descubrimientos. Dawkins, en cambio, es un científico de segunda o tercera línea que sabe usrar la polémica para alcanzar una notoriedad que de otra forma no tendría. Su influencia es fundamentalmente mediática y lo que le da notoriedad son, básicamente, los autobuses de Londres. Pero cada vez más científicos serios, de los que no usan sus creencias, san cuales sean, como materia prima, se sonríen o le critican por su forma de hacer ciencia. Uno de sus últimos libros “The God delusión” ha dado pie a numerosas críticas entre sus colegas científicos. Además, al entrar en temas de teología, demuestra su total ignorancia en ese campo y se le nota que habla de lo que no sabe nada.

Por supuesto, aparece en tu entrada el tema de Galileo y la Iglesia. ¿Sabías que el primer europeo que resucitó la hipótesis de Aristarco de Samos del heliocentrismo, fue Nicolás de Cusa en 1440 con su libro “De la docta ignorantia” y que Cusa era cardenal de la Iglesia católica? ¿Sabías que Copérnico era un canónigo católico y que dedicó su libro “De revolutionibus” en 1543 al Papa León X y que no pasó absolutamente nada? ¿Sabías que a Galileo nadie le prohibió hablar del heliocentrismo, siempre y cuando lo presentara como una hipótesis no demostrada, cosa que era en su época? ¿Sabías que la sanción, totalmente injusta, cierto, a Galileo fue por presentar su hipótesis como un hecho probado? ¿Sabías que Papa PauloV le recibió en Roma, mucho antes de su sanción, porque decía tener una prueba del heliocentrismo que resultó ser un fiasco para todos los lincei, –la asociación de los mayores sabios de la época a la que Galileo pertenecía– y que hoy se sabe que es falsa (la prueba, no la hipótesis)? ¿Sabías que mucho antes de que Galileo se adhiriese al sistema heliocéntrico, éste se enseñaba en la Universidad de Salamanca como lo que entonces era, una hipótesis? ¿Sabías que el sistema heliocéntrico no quedo matemáticamente demostrado hasta que Newton –más de cincuenta años después de la muerte de Galileo– descubrió las leyes de la mecánica y de la gravitación universal y el cálculo diferencial? ¿Sabías que la demostración empírica del heliocentrismo no se produjo hasta que en el siglo XIX se descubrió el primer paralaje estelar? Si lo sabías, sabrás que todo esto de que a la Iglesia le escandalizaba que la Tierra no fuera el centro del universo es un tópico. Una de tantas deformaciones históricas. Fueron otros condicionantes históricos los que la impulsaron a obrar así. Desde luego, la Iglesia, en ese caso, como en otros, actuó injustamente. Jamás defenderé a la Iglesia por algo malo que haya hecho, y ha hecho cosas malas. La Iglesia está compuesta por hombres y no por ángeles. Es un viejo motivo de escándalo esos procederes de la Iglesia y lo lamento como el que más. Pero tampoco me dejaré meter un gol por debajo de las piernas. Entre los mejores hijos de la humanidad de todos los tiempos se encuentran millones los mejores hijos de la Iglesia y sin el cristianismo no existirían los derechos humanos porque amarás al prójimo como a ti mismo es un mandato judío y amarás a tus enemigos es un mandato de Cristo que muchos cristianos no han seguido, es cierto, pero otros muchos sí lo han hecho lo suficiente para cambiar poco a poco el mundo. Y es la Iglesia la que ha mantenido vivo a lo largo de los siglos –aunque, por desgracia no siempre lo cumpliese– ese mensaje de Cristo. Sin embargo, durante siglos, cuando no existía el estado del bienestar, la Iglesia ha sido la instrucción pública y la sanidad pública al mismo tiempo. Y en los países que todavía viven en la miseria, sigue siéndolo. Y, desde luego, no me irás a decir que fue la Iglesia la que inventó la esclavitud y promovió el tráfico de esclavos negros, ¿o también?

Y por fin llegamos al meollo de la cuestión. Los traumas infantiles. Créeme que siento que los padres salesianos te enseñasen tan mal la religión. Y esto lo digo sin la más mínima sobra de ironía, ya que tu caso es el de mucha gente, y esto, lamentablemente ha sido un fallo muy común en la enseñanza religiosa, aunque no en toda. A mí también me pasó. Lo que ocurre es que yo no he hecho como el niño que como le enseñaron mal las matemáticas de pequeño, les cogió manía y decidió que no servían para nada, sino que he intentado profundizar en la teología de una forma madura, yendo a las fuentes y procurando entender lo que me explicaron mal. No he tenido fe toda mi vida. Me ha pasado como a ti, pero he madurado. Tal vez esté equivocado –aunque sé que no, por lo que te diré más adelante–, pero he vuelto a las fuentes y como tantas personas antes que yo, me ha parecido enormemente más plausible, amén de maravillosa, la existencia del Dios del cristianismo. Y, perdóname que te lo diga, (lo de pedirte perdón no es una mera forma de hablar, porque detesto, como habrás visto en algunas de mis respuestas, los argumentos ad hominem, pero no tengo más remedio que decirte esto), se te nota que tienes una idea de la religión muy pobre, de niño pequeño que ha aprendido mal las cosas. Desde luego que no te pido, como tú tampoco me lo pides, que dediques el tiempo a intentar revisar tus conceptos, pero, si lo hicieses, tal vez descubrirías algo que merece la pena descubrir. Todas esas cosas de que Dios está a mi servicio, de los templos dedicados a hombres y mujeres divinizados y no a Dios, del limbo o el infierno para los aztecas precolombinos, de la vagancia de Dios, etc, son ni más ni menos que eso, conceptos mal aprendidos, convertidos en tópico y rechazados en la infancia sin revisarlos desde la madurez. Yo también podría recomendare libros, pero, como tú, no lo voy a hacer.

Sacas a relucir, y me alegro, mi último artículo, “El lado oscuro de la inteligencia”. Y lo utilizas mal y para un tema muy manido. Yo traigo a colación en ese artículo que el diseñador del Universo y de la inteligencia, ha hecho que ésta nos anticipe que hemos de morir y que ese miedo es el aspecto negativo de una horma de buscarle. Por supuesto que están los aspectos positivos, la búsqueda de la verdad, el bien y la belleza. Tú lo utilizas como base de un psicologismo barato y viejo. No tengo un especial miedo a la muerte. Pienso y hablo de ella y de la de mis seres queridos con naturalidad. Pero entiéndeme bien esta afirmación, no tengo miedo a la muerte hoy, pero estoy seguro de que si la veo cerca, tú, yo y el más pintado, le tenemos miedo. Si no lo tuviéramos no seríamos humanos. Pero, afortunadamente, son muchos los hombres (Voltaire, Azaña, Tierno Galván, Wilde y un largo etc.) que en esta hora, “cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte y se dicen las verdades, las bárbaras, terribles, amorosas crueldades” (Gabriel Celaya dixit, aunque en otro contexto), se han acordado de Dios. Muchos ateos se enfadan con ellos, porque lo consideran una debilidad de última hora, incluso una traición. Hasta llegan a ocultarlo como algo vergonzante. Encuentro esto una falta de respeto hacia ellos y a su actitud yo la llamo sabiduría y tengo la seguridad de que este Diseñador nos ha diseñado así para eso. De ese miedo a la muerte tú no te has librado por tirar a la basura los conceptos mal aprendidos de la religión, que te daban otro tipo de miedo: el miedo a un Dios al que no has buscado. Pero decir que toda religión es un invento del miedo a la muerte es una afirmación gratuita y, desde luego, basada en un silogismo muy malo. Supongo que un tuberculoso hace unos 100 años, tenía miedo a la tuberculosis, pero ese miedo a la tuberculosis no hace mentira la existencia de bacterias, no inventadas por el hombre, que dan lugar a los antibióticos. No existe ninguna ley de la lógica que diga que los remedios a nuestros miedos no pueden existir. Tu mal silogismo dice:

“Todo el mundo tiene miedo a la muerte, hay quien afirma que existe un remedio sobrenatural para esa muerte, luego… ese remedio tiene que ser un invento”. ¡Bingo! Si Aristóteles levantase la cabeza se volvería a caer de espaldas. Los psicologismos baratos no tienen mucho peso a la hora de pensar estas cuestiones. Yo te podría dar argumentos psicologistas diciéndote, tú mismo lo has dicho, que es el miedo a una doctrina mal enseñada, peor aprendida y nunca analizada con objetividad de adulto, el que te ha hecho cerrarte a Dios. Pero no te doy ese argumento, que no conste en acta, porque la existencia o la no existencia de Dios es totalmente independiente de lo que a ti o a mí nos apetezca o nos de miedo. A mí, desde luego, se me ha quitado hace mucho ese miedo a un Dios mal conocido, que tú has tardado, dices, cuarenta trabajosos años en quitarte. ¿Te lo has quitado tú del todo? A mí se me quitó totalmente el día que me encontré con ese Dios amor que, a cambio, me dio su Luz y su Vida. Me pasó, poco a poco, en un maravilloso proceso de profundización, en el que, como decía san Anselmo:

"Te buscaré deseándote,
te desearé buscándote.
Amándote te encontraré,
encontrándote te amaré"
.

Ésta es la auténtica razón de mi fe –que he visto la Luz– y no esta estéril esgrima intelectual en la que nos estamos enredando y que estoy dispuesto a seguir si es tu deseo porque es incluso divertida. Éste es el tesoro que me gustaría compartir con todos, tú incluido, por supuesto. Así que ya basta de argumentos del miedo y de anacrónicas rebeldías infantiles.

Saludos.

Tomás Alfaro Drake

6 de diciembre de 2008

Un musulman, padre de la Patria andaluza

Tomás Alfaro Drake

Así, como suena, no hay trampa ni cartón. El 2 de Noviembre del 2006, el pleno del Congreso de los Diputados, aprobó, sin ningún voto en contra, con tan sólo la abstención del BNG y de EA, el Estatuto de Autonomía de Andalucía. Posteriormente, el 18 de febrero del 2007, el Estatuto quedó raquíticamente aprobado en referéndum con una participación del 36,28% y un sí del 87,45% de los votantes. Es decir, sólo un 31,73% de los andaluces censados votaron que sí. En el preámbulo de esa ley se dice textualmente:

“En los últimos 25 años, Andalucía ha vivido el proceso de cambio más intenso de nuestra historia y se ha acercado al ideal de Andalucía libre y solidaria por la que luchara incansablemente Blas Infante, a quien el Parlamento de Andalucía, en un acto de justicia histórica, reconoce como Padre de la Patria Andaluza en abril de 1983”.

Pero, ¿quién era Blas Infante? Fue notario de Casares, Málaga. Su actividad política le llevó a liderar las llamadas “Juntas Liberalistas de Andalucía”, movimiento autonomista basado en una reinvención de la historia de Andalucía que exaltaba toda su historia, hasta la reconquista de Al-Andalus por los perversos Reyes Católicos que inauguraron, siempre según la “historia” inventada por Infante, una era de oscurantismo y sometimiento con la que había que terminar. Pueblos como los tartesios, griegos, fenicios, íberos, romanos, visigodos y musulmanes o personajes como Trajano, san Isidoro y Averroes, participaban por igual de su condición de andaluces. Naturalmente, este carácter indeleble permanecía inmutable a través de los siglos y era mucho más importante para Infante que cualquier otra insignificante diferencia superficial. Pero de todas las épocas pretéritas, la más luminosa era la musulmana-andalusí. No es de extrañar que, con estas ideas, Infante se interesara más y más por la cultura musulmana hasta que, el 15 septiembre 1924, en Marrakech, celebrase su Shahada, (ceremonia de introducción en el Islam) en una pequeña mezquita de Agmhat, adoptando el nombre de Ahmed, apócope de Mohamed, el nombre del Profeta. Entre los testigos del acto por el que Ahmed Infante se reconocía musulmán se encontraba Omar Dukali, supuesto descendiente del último Rey de Sevilla. Le regalaron una chilaba y una daga bereber.

Más abajo reproduzco algunos párrafos del preámbulo del Estatuto, una joya de la literatura de ciencia ficción histórico-política con algunas notas de pintoresquismo más típico del No-Do de otras épocas que de un texto legal. Pero más allá de ese pintoresquismo, se aprecia cómo palpitan en él los ecos míticos de la historiografía de Infante.

Naturalmente, Infante llevó es secreto su conversión, porque entonces no era políticamente correcto convertirse al Islam. Pero antes incluso de hacerse musulmán, su mujer hizo, con unos trapos verdes y blancos traídos de Marruecos, la primera bandera de Andalucía. Conviene recordar que los colores verde y blanco son los colores del Profeta que figuran en la mayoría de las banderas de los países islámicos. Todo ello, bandera, escudo y piano en el que se interpretó por primera vez el himno de Andalucía, puede venerarse hoy en día, como objeto de culto laicista-nacionalista-intercultural, en la que fue su casa, en Coria del Río, “Villa Alegría”, convertida en Casa Museo de Blas Infante. En Julio de 1936, Infante fue sacado de su casa y fusilado. Ignoro qué habrá sido de sus restos mortales, pero no me extrañaría que en la agenda del superjuez Baltasar Garzón figurase, en segundo lugar, después de Federico García Lorca, la exhumación de los mismos.

Por supuesto, en la campaña política del Referéndum se tuvo muy buen cuidado de que no trasluciese todo este asunto de la conversión al Islam del padre putativo de los votantes del sí, del no y de los abstencionistas. Tener un padre de la patria musulmán que mirase con malos ojos el culto al Rocío, a la Macarena o a Jesús del Gran Poder, que anatemizase la cría de cerdos en Jabugo o que prohibiese comerse sus sabrosas extremidades rociadas con fino en la feria de Sevilla, tal vez hubiese podido cambiar el signo del referéndum. Aunque ya estamos acostumbrados a que un referéndum se apruebe con abstenciones superiores al 50%, este pequeño dato podría, más allá de fomentar más aún la abstención, haber disminuido peligrosamente los síes y aumentado los noes y posibilitar la proeza de que el Estatuto se hubiese aprobado con un 10% de síes sobre el total de andaluces censados.

Claro que hubo voces que se alzaron dando a conocer esta información, pero fueron inmediatamente acalladas por el agujero negro del silencio oficial. Incluso alguno, como el filósofo Gustavo Bueno, que hizo más ruido de la cuenta, fue debidamente vilipendiado como anti-andaluz, anti-patriota, anti-tolerante y anti-Alianza-de-las-Civilizaciones. Como una pequeña reparación, sugiero que quien lea esto ponga en Google “Blas Infante” “Gustavo Bueno” y lea su interesante artículo a este respecto.

Pero más allá de las bromas, que no son bromas, del jamón y del vino o de la Macarena y del Nazareno, ¿Alguien se imagina el juego que puede dar todo esto a los musulmanes que reclaman Al-Ándalus como su patrimonio? Por si acaso, y para hacer boca, ahí va el texto de uno de los hadices[1]:

<>[2].

Obviamente éste es un hadiz apócrifo que seguro no pronunció así Mahoma, pero poco importa, porque, como nos dice J. Vallvé: <>[3].

Algún día les llegará a los musulmanes añorantes de Al-Andalus el momento de sacar este curioso hadiz del armario. Y tal vez les hayamos dado razones para pensar que su reclamación es justa, puesto que nosotros mismos hemos hecho a un musulmán nada menos que padre de la Patria Andaluza. He ahí un pequeño punto para la reflexión.


Textos del Preámbulo del Estatuto de Andalucía

Andalucía, a lo largo de su historia, ha forjado una robusta y sólida identidad que le confiere un carácter singular como pueblo, asentado desde épocas milenarias en un ámbito geográfico diferenciado, espacio de encuentro y de diálogo entre civilizaciones diversas. Nuestro valioso patrimonio social y cultural es parte esencial de España, en la que andaluces y andaluzas nos reconocemos, compartiendo un mismo proyecto basado en los valores de justicia, libertad y seguridad, consagrados en la Constitución de 1978, baluarte de los derechos y libertades de todos los pueblos de España.

Andalucía ha compilado un rico acervo cultural por la confluencia de una multiplicidad de pueblos y de civilizaciones, dando sobrado ejemplo de mestizaje humano a través de los siglos. La interculturalidad de prácticas, hábitos y modos de vida se ha expresado a lo largo del tiempo sobre una unidad de fondo que acrisola una pluralidad histórica, y se manifiesta en un patrimonio cultural tangible e intangible, dinámico y cambiante, popular y culto, único entre las culturas del mundo.

Esta síntesis perfila una personalidad andaluza construida sobre valores universales, nunca excluyentes. Y es que Andalucía, asentada en el sur de la península ibérica, es un territorio de gran diversidad paisajística, con importantes cadenas montañosas y con gran parte de su territorio articulado en torno y a lo largo del río Guadalquivir, que abierta al Mediterráneo y al Atlántico por una dilatada fachada marítima, constituye un nexo de unión entre Europa y el continente africano. Un espacio de frontera que ha facilitado contactos y diálogos entre norte y sur, entre los arcos mediterráneo y atlántico, y donde se ha configurado como hecho diferencial un sistema urbano medido en clave humana.

Estos rasgos, entre otros, no son sólo sedimentos de la tradición, sino que constituyen una vía de expansión de la cultura andaluza en España y el mundo y una aportación contemporánea a las culturas globales. El pueblo andaluz es heredero, por tanto, de un vasto cimiento de civilización que Andalucía puede y debe aportar a la sociedad contemporánea, sobre la base de los principios irrenunciables de igualdad, democracia y convivencia pacífica y justa.

El ingente esfuerzo y sacrificio de innumerables generaciones de andaluces y andaluzas a lo largo de los tiempos se ha visto recompensado en la reciente etapa democrática, que es cuando Andalucía expresa con más firmeza su identidad como pueblo a través de la lucha por la autonomía plena. En los últimos 25 años, Andalucía ha vivido el proceso de cambio más intenso de nuestra historia y se ha acercado al ideal de Andalucía libre y solidaria por la que luchara incansablemente Blas Infante, a quien el Parlamento de Andalucía, en un acto de justicia histórica, reconoce como Padre de la Patria Andaluza en abril de 1983.

[…]

Esta vocación de las Juntas Liberalistas lideradas por Blas Infante por la consecución del autogobierno, por alcanzar una Andalucía libre y solidaria en el marco de la unidad de los pueblos de España, por reivindicar el derecho a la autonomía y la posibilidad de decidir su futuro, emergió años más tarde con más fuerza y respaldo popular.

[…]

El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919 […]

[…]

El grado de desarrollo económico, social y cultural de Andalucía ha sido posible gracias al Estatuto de Autonomía. […].

[1] Los hadices son supuestas sentencias atribuidas a Mahoma y relatadas por compañeros suyos muy próximos después de su muerte. Para los musulmanes tienen una fuerza de ley muy próxima a la del Corán.
[2] J. Vallvé, “La división territorial de la España musulmana”, Madrid, 1986, pag. 24.
[3] J. Vallvé, “Abderramán III”, Barcelona 2003, pag. 35.

4 de diciembre de 2008

Nueva respuesta a Paco Cuéllar

Paco Cuéllar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Respuesta a Anónimo, Juan GM y Paco Cuéllar":

Amigo Tomás:
Estamos entrando en un callejón si salido que vaticina el final de nuestros contactos.

Si tus ideas sobre la inteligencia las basas en opiniones de científicos, las mías también (Francisco Ayala, Roger Diamond, Desmond Morris, etc). Ya se sabe que los científicos suelen discrepar en asuntos no consolidados aún (por ejemplo el cambio climático) y tu y yo leemos a científicos diferentes. Pero, lo que veo, me parecen más razonables los argumentos de “mis” científicos que los “tuyos”.

Yo no mezclo inteligencia con instinto. El debate entre la inteligencia (humana) y el instinto (animal) está ya un poco anticuado; hoy día se reconoce que tanto humanos como animales tenemos las dos cosas, pero en distinto grado. Nuestras conversaciones son producto de nuestra inteligencia y conocimiento y la reacción de apartar la mano rápidamente de una sartén caliente es producto de nuestro instinto.

Ya se del salto que supuso, hace unos 40.000 años de la aparición en nuestra especie del pensamiento abstracto, el arte, etc; pero eso solo es cuestión de grado. Solemos presuponer erróneamente que tenemos unas capacidades que no tienen otros seres; y eso no es fruto de la realidad si no de nuestra ignorancia y de nuestro arrogancia. Cuando el hombre se propone buscar si estas capacidades las tienen otros seres, se encuentran con la sorpresa de que no somos tan especiales. Como ejemplo te invito a ver este video http://es.youtube.com/watch?v=EOb0OBsNlRQ en el que en el Instituto Max Planck de Alemania, demuestra que los chimpancés tienen “teoría de la mente”; o sea, la capacidad de imaginarse lo que otro ser sabe o piensa. Te podría poner una lista de ejemplos demasiado larga, sobre animales que tienen autoconciencia, conciencia de la muerte, empatía, etc. los mças interesantes hablando con ellos mediante el lenguaje de los signos de los sordomudos; como los estudios que Roger Fouts ha realizado con la chimpancé Washoe, en la Universidad de Washington; Francine Patterson con la gorila Koko, en la Universidad de Stanford; o hablado mediante un lexigrama como la Dra Sue Savge-Roumbeugh con los bonobos Kanzi y Pambanisha (Universidad de Iowa) http://es.youtube.com/watch?v=wRM7vTrIIis&feature=channel. Capacidades matemáticas elementales ha descubierto el profesor Tetsuro Matsuzawa de la Universidad de Kyoto, en chimpancés como Ai y Ayumu http://es.youtube.com/watch?v=OVlJv7ZkvGA&feature=related

Evidentemente, el hombre es mucho más inteligente; pero estas muestras de inteligencia elemental en chimpancés demuestran que el origen de la inteligencia abstracta hunde sus raíces en un tiempo anterior al momento en que chimpancés y humanos empezaron a recorrer caminos evolutivos diferentes. Los grandes simios pueden tener una inteligencia similar a la de un niño; tienen una capacidad cerebral y auditiva similar; solo falla la voz http://es.youtube.com/watch?v=PmMaP53KzGI&NR=1 por eso su comportamiento es muy similar a la de un humano sordomudo con cierto retraso mental.

Científicos como Andrew Whiten de la Universidad de St Andrews, han descubierto que chimpancés en libertad tienen culturas distintas según el lugar de África en el que vivan y esta cultura es más diferente cuanto más alejados son los grupos de chimpancés. Y la antropóloga Jill Pruetz ha descubierto en Senegal chimpancés que cazan con lanzas y viven en cuevas http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Chimpances/cazan/lanzas/afiladas/dientes/elpepusoc/20070223elpepusoc_1/Tes

Respecto a que “Ningún animal se sobrecoge ni poco ni mucho ante la contemplación de un cielo estrellado, ni oye o compone música, ni escribe poesía ni se pregunta de qué están hechas las estrellas, ni… ¿debo seguir?”, algunas cosas las puedo hacer; otras como componer música o poesía, no; debo de estar más cerca de los monos que el resto de miembros de mi especie. (¡ja!)

El antropocentrismo no es exclusivo de la religión. Es común a todas las culturas humanas; por ejemplo China, en realidad se llama Zong Hua (mas o menos) y significa “el país el del centro del mundo”; los esquimales, en realidad se llaman Inuit que significa “los hombres” los inuits son hombres y los que no son inuits, no lo son. Incluso la ciencia es antropocéntrica.

Los propios científicos caen en el error de sobrevalorar lo humano y menos preciar lo no humano; lo que les hace perder objetividad. La medicina y la antropología son dis disciplinas del reino de lo humano mientras que la veterinaria y la zoología, pertenece a lo animal (y al mismo tiempo admiten que somos animales, mamíferos, primates y simios cuyo nombre científico es homo sapiens). ¿Como es posible que estén juntos bajo la competencia de zoólogos y veterinarios animales tan diferentes como un chimpancé y un periquito?. Y esto se traduce hasta en el lenguaje que también es especista. ¿Como es posible que denominemos “pierna” a los aparatos locomotores humanos y llamenos “pata” a los aparatos locomotores animales designando el mismo nombre de “pata” a los elementos sustentadores de una mesa?. Lo lógico es separar elementos locomotores de elementos sustentadores; pues no, separamos lo humano de lo no humano ¿y que tiene que ver la pata de una mesa con la pata de un gorila?

.Un ejemplo del antropocentrismo científico. Está reconocida por la ciencia, desde 1997 que chimpancés, gorilas, orangutanes, bonobos y humanos formamos parte de la familia de los “homínidos”; sin embargo cuando un antropólogo o paleoantropólogo se refiere a humanos y antepasados humanos, los llama “homínidos” y cuando se refiere a chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos, los llama “simios”. Saben perfectamente que “gran simio” es la expresión popular equivalente a la expresión científica “homínido” pero utilizan esas dos palabras a conciencia para “marcar distancia”; una distancia que no está admitida científicamente. Se lo pregunté a mi amigo Emiliano Bruner, que es el “medidor de cráneos” del equipo investigador de la Fundación Atapuerca, y me salió por la tangente.

Cambiamos de tema: la vagancia de Dios.
He intercambiado opiniones con católicos y con protestantes. Los segundos son unos fanáticos fundametalistas imposibles; pero los católicos sois maestros en el arte del toreo. ¡Com que habilidad adaptáis vuestro discurso a los tiempos y a los nuevos descubrimientos!. Así que, no se trata de vagancia, si no de que Dios hace las cosas cuando quiere, ¡que casualidad que siempre quiera las cosas muy tarde!.

Pero, ¿no te das cuenta que el argumento de la evolución dirigida por Dios, puede caer en el esperpento?. ¿Porqué pararnos en que al final de la evolución está el hombre?. Sigamos. El paso siguiente es el hombre blanco y el paso siguiente eres tú. Dios ha montado todo esto porque al final del camino estás tú. El último eslabón de le evolución (por el momento).

Tengo como fondo de la pantalla de mi ordenador una foto de la Tierra, vista desde la órbita de Júpiter; la hizo el Voyager en 1979. Se ve un punto blanco sobre fondo negro. La Tierra es una mierdecilla perdida en la inmensidad del Universo y en esa mierdecilla hay unos organismos vivos que se creen que todo el Universo está ahí por ellos y para ellos. ¡Que arrogancia!. El Cosmos ya existía mucho antes de que el hombre apareciera y nunca lo necesitó y seguirá existiendo cuando nos extingamos y no nos echará de menos.

La idea de un universo creado por un “humano” (o ser con aspecto humano) muy poderoso es la primera que se le ocurrió al hombre apenas salió de las cavernas; ya sea judío, griego, romano, etc y desde la mas absoluta ignorancia de astronomía, física, biología y TODO. Me resisto que esa idea sea la verdadera, por encima de lo mucho que ha avanzado el conocimiento humano en los últimos dos mil años.

Por último te permíteme que te cuente una historia. Un hombre al despertarse se encontró en un ataúd en el centro de un velatorio; y preguntó:
- ¿Que pasa?, ¿porqué estoy aquí?
A lo que le contestó un pariente:
- Vimos que no respirabas, un importante doctor certificó tu muerte, un importante notario dio fe de la misma y el obispo te dio su última bendición y tan importantes señores no pueden estar equivocados, así que vuélvete a acotar y cierra la tapa.

Y es que hay personas que cuando los hechos no le dan la razón, desconfían de los hechos. O como diríais lo católicos, “no hay más ciego que el que no quiere ver” y si te has empeñado que Dios lo ha hecho todo, incluso llevar la Biblia a los aztecas a través de los españoles (que curioso que Dios les lleve la Biblia pero no el saqueo del oro). No hay nada que hacer si no quieres.

Un cordial saludo.


Le respondo:

Querido Paco:

Empiezas tu comentario diciendo que estamos entrando en un callejón sin salida que vaticina el final de nuestros contactos. Naturalmente esto no es un vaticinio, es una decisión que si tú tomas yo no tengo nada que decir aunque lo lamente.

Sin embargo, sigo observando en tus respuestas un creciente contenido de argumentos ad hominem que ya te señalé en la anterior. Tu despedida es paradigmática. Tras decir que los católicos solemos decir que no hay más ciego que el que no quiere ver, cosa que no sé si dicen los católicos pero yo no te he dicho nunca, resulta que el que lo dice eres tú, y que en tu última frase me llamas ciego porque afirmas que no quiero ver los hechos. Menos mal que no me metes entre los protestantes a los que llamas “fanáticos fundametalistas imposibles”. Yo, como católico soy, dices, torero, porque somos maestros en el arte del toreo. “¡Com que habilidad –aseguras– adaptáis vuestro discurso a los tiempos y a los nuevos descubrimientos!” Más bien es al revés. Te cito a un científico no creyente que dice con pena: “No es cuestión de otro año ni de otra década, ni de descubrir una nueva teoría. Hoy parece que la ciencia nunca será capaz de levantar el velo que cubre el misterio de la creación. Vemos que la evidencia astronómica lleva a una visión bíblica del mundo. Los detalles difieren, pero lo esencial de las exposiciones de la Biblia y la astronomía coinciden... Para el científico que ha basado su vida en la fe en el poder de la razón, la historia acaba como un mal sueño. Ha escalado las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar el pico más alto y, cuando se alza sobre la roca final, es recibido por un grupo de teólogos que estaban sentados allí desde hace siglos[1]”. Pero, en fin, pelillos a la mar sobre los argumentos ad hominem poque como te dije el domingo en mi comentario todos somos humanos y alguien dijo que “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Vamos a los hechos. Aquí hay un hecho innegable; que la inteligencia es un fenómeno único, exclusivo y cualitativamente distintivo del ser humano. Como no quiero que esto se quede en una afirmación gratuita, me permito razonarla. Si te hubiese dicho que el gran tamaño es una característica cualitativamente distintiva de las ballenas, hubiese hecho una afirmación ridícula y sin necesidad de rebuscar casos extraños me citarías una largísimo lista de animales que van desde la ameba hasta la ballena que llenarían toda la gama de tamaños. En vez de eso, tan sólo me puedes hablar de casos aislados que serían equivalentes a que me hablases de una ameba fósil, encontrada en un sedimento del cámbrico que era un 60% más grande que las demás. Pero das otro argumento más gracioso –y digo lo de gracioso porque tú miso lo terminas con un signo de carcajada, y ya sé por tu comentario anterior que lo dices como una broma. Te cito:

“Respecto a que “Ningún animal se sobrecoge ni poco ni mucho ante la contemplación de un cielo estrellado, ni oye o compone música, ni escribe poesía ni se pregunta de qué están hechas las estrellas, ni… ¿debo seguir?”, algunas cosas las puedo hacer; otras como componer música o poesía, no; debo de estar más cerca de los monos que el resto de miembros de mi especie. (¡ja!)”

Precisamente el hecho de que tu especie pueda hacer cosas que tú no haces (lo mismo digo de mí), indica que la inteligencia es cualitativamente distintiva. Tú, y yo, elegimos. Si a un león se le pudieses preguntar que quería ser de mayor se quedaría atónito. “Que qué voy a ser; pues león” –te diría justo antes de arrancarte la cabeza de un zarpazo. Sin embargo tú has elegido no saber música, aunque podrías saber si te lo hubieras propuesto, pero sabes mucho de telecomunicaciones –cosa que supongo por trabajar en Ono, cosa que sé por un mail que me mandaste. Yo, en cambio, sé de finanzas pero se me ponen los pelos de punta cuando me hablan de baudios y anchos de banda. Y tengo dos hijos músicos que han elegido saber música, aunque eso les haga más difícil que a ti y que a mí, ganarse la vida. Sin embargo, aunque sea por distintas cosas, todos hemos sentido el escalofrío de la belleza en algún momento, todos nos preocupamos por buscar la verdad, aunque no lleguemos a las mismas conclusiones y todos tenemos la conciencia de que hay cosas que están bien y cosas que están mal, aunque discrepemos sobre cuales. Eso es nuestra inteligencia. Búscame otro ser vivo que elija lo que quiera ser y que tenga dentro de sí la noción, aunque se equivoque al buscarla, de la verdad, la bondad y la belleza. Stephen Jay Gould, uno de los científicos que me nutren –luego hablaré de mi selección de científicos–, en su libro “Un dinosaurio en un pajar” en el ensayo 30, dice: “Los chimpancés son listísimos, pero nunca reflexionarán sobre la posición genealógica de los cangrejos rey”. No, no creo que reflexionen sobre eso.

Vamos a la elección de científicos. Claro que tú y yo elegimos a los científicos que leemos, otra de las muchas elecciones que hacemos. Pero lo importante es por qué los elegimos. No tengo ni idea del criterio que tú sigues y no voy a hacer juicios sin conocimiento. Pero te voy a decir mi criterio para elegirlos, aunque sea un poco largo. La ciencia nace como un método para conocer la realidad medible y pesable remontándose de los efectos a las causas. Entre los padres de la ciencia, ni Newton ni Galileo ni Kepler ni Bacon ni Descartes dijeron ni que la única realidad fuese la sensible, ni que la única forma de conocer la realidad fuera la científica. Simplemente eligieron un método parcial para obtener un conocimiento parcial pero comprobable empíricamente. Y, en cuanto a científicos, se limitaban a ese método, sin dejar que las creencias que tenían como seres humanos se involucrasen en su investigación. Ni tú ni yo hemos elegido ser científicos, pero nos interesa sacar conclusiones para la vida de lo que dice la ciencia. Usamos la ciencia, entre otras cosas, como materia prima para nuestro análisis de la vida. Si fuésemos científicos también sería lícito que hiciéramos eso en cuanto hombres, pero en cuanto científicos, seríamos malos científicos si usásemos nuestras creencias como materia prima de nuestra ciencia. Pero hay científicos que sí lo hacen. Hay científicos católicos, protestantes, budistas, hinduistas etc. pero si usasen sus creencias como materia prima, la comunidad científica los rechazaría y, aunque sólo fuese por eso, que no es sólo por eso, no lo hacen. Hay científicos agnósticos que tampoco lo hacen. Pero hay científicos que sí utilizan su fe atea como materia prima de su ciencia. Curiosamente, la comunidad científica ha sido bastante tolerante con ellos aunque ya, algunos que se pasan tres pueblos, como Richard Dawkins, empiezan a suscitar protestas entre muchos científicos serios. Bueno, pues yo a estos, a los que utilizan su fe atea como materia prima de su ciencia, no los elijo como guía, aunque los leo. No por nada, sino porque esa práctica produce ciencia de baja calidad. Fíjate en que los científicos que sigo no son, en su inmensa mayoría, creyentes, pero son honestos con el método. Y por eso dicen que la inteligencia es un fenómeno insólito, excepcional y cualitativamente distintivo de la especie humana. Podré discrepar de ellos sobre su opinión del origen de esa inteligencia, pero me interesan.

Y ocurre que la propia ciencia del siglo XX, ha llevado a los mejores científicos ha darse cuenta de que hay fenómenos que no se pueden explicar desde dentro de la ciencia y que las preguntas que llega a plantear son imposibles de contestar empíricamente, es decir, científicamente. Uno de ellos es la inteligencia. Por eso, la ciencia con intereses ideológicos, quiere hacer pasar la inteligencia como una cuestión de grado. Pero no lo es, es una diferencia cualitativa. Y por eso esa ciencia tiene que rebajar al hombre al nivel del simio. Pero decir que eso no es verdad no es arrogancia, es ver las cosas como son. Santa Teresa decía que la humildad es vivir en la verdad. Decir que el ser humano es un ser único en el planeta tierra es ver las cosas como son, o sea, verdad y no arrogancia. Pero rebajar al hombre al nivel de cualquier animal lleva a rebajar la imagen de un Dios en el que no se cree a la talla humana y de allí a la del animal o a la de una “fuerza”. Yo soy el primero, te lo dije en mi entrada anterior, que no creo en un Dios antropomorfo. No puede serlo un ser que, si existe, cosa que creo, está fuera de las categorías del espacio y del tiempo. Por eso no estoy dispuesto a gastar una palabra más sobre la vagancia de Dios. Pero no soy un caverícola.

En cuanto a la maldad de los españoles en su dominio de América, ¿te has hecho alguna vez la pregunta de por qué en la América en la que estuvieron los españoles existen razas autóctonas y en la parte a que llegaron los ingleses no? Ahí van dos lecturas y algunos datos históricos. Lecturas: el testamento de Isabel la Católica y el texto de las leyes de Indias de 1542 promulgadas por Carlos V. Datos históricos: Las primeras traducciones de la Biblia desde el latín fueron hechas al quetcha y al azteca. Junto con los soldados y encomenderos españoles, fueron una enorme cantidad de frailes, dominicos, franciscanos, carmelitas, etc. y, más tarde, Jesuitas que se enfrentaban virulentamente con los conquistadores y evitaban los desafueros que se produjeron en otros países conquistados por otros pueblos no católicos. Nombres como Bartolomé de las Casas, García de Loaisa, Antonio de Montesinos, Toribio de Mogrobejo, Pedro Claver y Junípero Serra han pasado a la historia como grandes benefactores de los indios. Fray Junípero Serra es la persona que más estatuas tiene en los Estados Unidos, después de George Washington. Y si nos fijamos sólo en California, gana de lejos. Sin salir de Salamanca, Francisco de Vitoria inspiró las leyes de Indias de 1542, modelo de cómo un pueblo conquistador se cuestiona sus derechos. Que hubo abusos, injusticias, atropellos y robos, es innegable. Pero, ¿qué hubiera sido sin el poder moderador de la Iglesia Católica? Hay en todo lo que se cuenta mucha demagogia que distorsiona la realidad. Pero la pregunta anterior tiene una respuesta: El mayor sometimiento y exterminio de indios tuvo lugar después de la independencia de los países de Hispanoamérica y fue llevada a cabo por las minorías criollas, supuestamente ilustradas, que se quedaron al mando de esos países. Ya en el siglo XVIII fueron esos gobiernos ilustrados los que desmantelaron las reducciones jesuitas del Paraguay, el experimento social de la historia que más se ha acercado al paraíso en la tierra.

Me encanta lo de la pantalla de tu ordenador. Muy a lo Carl Sagan. Lo que pasa es que hay científicos que han visto que aunque nuestro planeta es pequeño, es un sitio muy especial. No me voy a alargar aquí, porque no me da la vida, pero, si quieres, lee mis dos artículos de la serie Dios y la ciencia sobre nuestra galaxia y nuestro sistema solar y nuestra tierra. Por aquello del efecto distintivo de la poesía entre el simio y el ser humano, termino citando a un poeta, Fernando Pessoa y un proverbio chino.

Desde mi aldea veo cuanto desde la tierra se puede ver del universo...
Por eso mi aldea es tan grande como cualquier otra tierra,
porque yo soy del tamaño de lo que veo
y no del tamaño de mi estatura.

Fernando Pessoa. (como Alberto Caeiro)
El guardador de rebaños, VII

El que se siente a contemplar el cielo desde el fondo de un pozo, lo encontrará pequeño.

Espero que no consideres que hemos llegado a un callejón sin salida, pero si lo haces, hasta siempre.

Tomás Alfaro Drake
[1] Robert Jastrow, God and the astronomers, 2ª edición, Norton, New York 1992, pp 14, 103-107

1 de diciembre de 2008

Respuesta a Anónimo, Juan GM y Paco Cuéllar BIS

Esta es una entrada repetida de hace una semana. Dio lugar a una discusión y uno de los discutientes me pidió que quitase su comentario. Al hacerlo se me borró todo y por eso la reproduzco, aunque sin saltos de línea, porque ha salido así y no me he puesto a corregirlo excepto en la poesía de Unamuno.

La verdad es que es una satisfacción tener tantos comentarios, pero me empieza a resultar trabajoso contestar a todos. Pero, ¡viva el trabajo! Hoy contesto a tres de una tacada. Ahí va:Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "¿Dónde estaba Dios en Auschwitz?":por que hablas de lo que no conoces?ALGUNA VEZ ESTUVISTES EN AUSCHWITZ?TU PROPIA NECESIDAD DE CREER TE IMPIDE PONERTE EN LOS PANTALONES DE TU PROJIMO. ENCONTRARTE EN UNA SITUACION DONDE TE HAN QUITADO TODO, TE APARTAN DE TU HUMANIDAD, NO TIENES NI LO MAS MINIMO PARA SOBREVIVIR Y TE TRATAN PEOR A UN ANIMAL.DIME DESPUES DE PASAR POR EL SUFRIMIENTO DE UN CAMPO DE CONCENTRACION; ESPERANDO EL MOMENTO; UN MILAGRO, UN INSTANTE EN EL CUAL TE PUEDAS DESPERTAR DEL HORROR DE UNA PESADILLA Y POR EL CONTRARIO DESPIERTAS EN EL LODO RODEADO DE CADAVERES PUDRIENDOSE, DE PERSONAS QUE ALGUNA QUE CON ALGUNA VES TUVISTE CONTACTO HABLASTE EN MEDIO DE UN SISTEMA DE EXTERMINIO. PREGUNTANDOTE. DONDE ESTA DIOS?CUAL SERIA TU RESPUESTA?ESTE ESCRITO NO ES PARA EL AUTOR. ES ´PARA TODO EL QUE QUIERA LEERLO Y MEDITAR Y PONERSE EN LOS ZAPATOS DEL OTRO.Respondo:Querido Anónimo:No, no he estado nunca en Auschwitz. ¿Has estado tú? Teodoro Adorno, al que cito en mi post, tampoco estuvo. En cambio sí estuvieron otros a los que también cito. Viktor Frankl, cuyo libro “el hombre en busca de sentido” te recomiendo, Imre Kertesz y Edith Stein. Por otro lado no creo haber dicho en mi escrito nada que pueda ofender a quien haya estado allí, por lo que no entiendo muy bien que me hables a gritos (en el lenguaje de mail el uso sistemático de las mayúsculas indica indignación, si no era ese el sentido que tu quieres dar a tu post, créeme que lo siento). Si no he ofendido a nadie, sospecho que lo que te indigna es que hable de Dios y me espetas que es mi propia necesidad de creer lo que me impide ponerme en los pantalones de mi prójimo. Me parece que no hay nada en mi escrito que pueda hacer pensar que no me pongo en los pantalones de mi prójimo. Si lo hay, por favor, cítamelo. En todo caso tu argumento es totalmente ad hominem y, por tanto, poco riguroso.Lo de que el deseo de creer como una excusa para creer en Dios es un argumento demasiado viejo y demasiado ilógico. El deseo de creer en algo no es ninguna prueba de que ese algo no exista. Yo deseo muchas cosas que, afortunadamente, existen. ¿te pasa a ti lo mismo? La existencia de las cosas es independiente de nuestros deseos, por tanto, si quieres negar la existencia de Dios con lógica, tendrás que buscar argumentos más sólidos. Porque, además, el propio hecho de que en el hombre exista ese deseo de creer es más bien un sólido indicio de que alguien ha puesto ahí ese deseo. ¿De dónde ha salido? ¿Con qué otro ser de este mundo compartimos ese deseo? Desde luego, es sólo es un indicio, no una prueba, pero un indicio a favor, no en contra.No tengo ni idea de cual sería mi respuesta si hubiese estado en Auschwitz, pero sí sé, por lo que cuenta magistralmente, Frankl que los que consiguieron encontrar un sentido a la vida en medio de la barbarie (y digo un sentido a la vida, no un sentido a la barbarie que, desde luego no lo tiene), sobrevivieron mejor que los que no.Siento mucho que la posibilidad de ver a Dios a pesar de Auschwitz te cabree tanto.. creo que debes leer a Frankl, superviviente de Auschwitz.Juan GM ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El autobus ateo de Richard Dawkins":Estimado Tomás,En su entrada "El autobús ateo de Richard Dawkins" escribe: "Desde hace meses llevo publicando en este blog una serie de artículos que muestran que muy probablemente Dios sí exista". ¿Cómo se reza entonces? Creo que se podría decir, por ejemplo: "Dios, no sé si existes o no, pero algo me dice que sí, aunque en ocasiones ese algo desaparece. ¿Eres tú quien me inspira? ¿Es natural en mí sentir y pensar de forma filial hacia tí? Es claro que si eres un ser cuya existencia es solo probable, podría no habérseme ocurrido nunca decirte ni pedirte nada. O sí. Me siento muy naturalmente instalado en este mundo, aunque a veces es difícil vivir aquí. ¿Es este mundo, o mejor dicho, una pequeña parte de él, para mí? Porque no parece que sea al contrario, es decir, yo para el mundo. En caso afirmativo, y ya que lo tengo gratis (en principio), trataré de cuidarlo, porque parece que es mejor esta alternativa que la contraria. Asimismo, en general, es mejor cuidar a las personas que lo contrario. Si me apoyas en esto, gracias a que existes, fenomenal. Si no, creo que lo voy a hacer igualmente, porque puedo decir que compensa. Esa debe ser tu regla, Dios, o quizá eres tú mismo, porque no se te ve por ningún lado. ¿O es que se te ve en todas partes, y en todas las ocasiones? Quizá algún día pueda saberlo".Lo anterior es un poco de broma, dada la frase de la entrada. Pero es cierto que este mundo está concebido para lo bueno, no para lo malo. Y esa descompensación, idea que creo que ha salido en su blog en algún artículo, hace pensar que una mano buena ha ideado este mundo. Ese desequilibrio constante hacia lo bueno y bello no se corresponde, aparentemente, con la casualidad, que no tiene leyes, y sí un poco con la probabilidad, que sí las tiene.Un abrazoJuan GMContesto:Querido Juan:Efectivamente, la serie que he escrito no pretende demostrar que exista Dios. Existen “demostraciones” filosóficas de la existencia de Dios, pero no deben ser muy contundentes porque millones de personas no las aceptan. Además, esas “demostraciones", si fuesen ciertas, lo serían de la existencia del Dios de los filósofos, el motor inmóvil, la causa primera, etc. Pero no me imagino rezando a un motor ni a una causa. Sí rezo a un Dios bueno y personal y, eso, creo que no se puede demostrar. Pero eso no quiere decir que no se pueda tener certeza de su existencia. No es una certeza demostrativa la que se puede tener. Es una certeza existencial. ¿Puedes demostrarme que existió Sócrates? No, desde luego que no. ¿Tienes la certeza de que existió? Apuesto a que sí. ¿Por qué? Porque te lo ha dicho gente de la que te fías. Pues hay millones de personas que dicen que en su vida han sentido de muchas maneras muy reales y variadas, aunque no materiales, la presencia de Dios. Y muchos de los que lo afirman se pueden contar entre los mejores seres humanos que han existido en la historia. ¿Decimos que estaban locos? ¿Qué eran unos alucinados? ¿Qué estaban chutados? Pues dímelo a mí también, porque sin ser nadie excepcional, de muchas maneras y muchas veces en mi vida he sentido esa presencia y he sentido que he sido escuchado en mi oración. Es verdad que a veces esa certeza se difumina y en algunos momentos hasta parece desaparecer, pero siempre es para hacerlo más tarde con más brillo. A alguien le he oído hablar del claroscuro de la fe. Es, precisamente, en los momentos oscuros es cuando más profunda es la oración. Y me tengo, y creo que todo el mundo me tiene, por una persona normal, sensata y que está en el mundo. Si hay mucha gente que no ha tenido esa experiencia, lo siento por ellos. O a lo mejor es que no quieren tenerla.Además, yo creo que Dios, el Dios personal que puede escuchar nuestra oración, no quiere ser demostrado. Si su existencia se pudiese demostrar como se demuestra el teorema de Pitágoras, ¿serías libre para no creer en él? Sí, lo serías, a costa de ser ridículo. ¿Te imaginas a alguien que dijese: no me creo el teorema de Pitágoras? Patético, no? Sin embargo ese Dios que nos ha hecho libres, quiere que creer en Él sea un acto totalmente libre de nuestra voluntad, y que nadie nos pueda llamar estúpidos por no creer en él. ¿Te imaginas que le pides dinero prestado a un amigo y te dice: demuéstrame con la certidumbre del teorema de Pitágoras, que me lo vas a devolver? ¿A dónde le mandarías? La razón nos puede llevar muy, muy cerca de la creencia, nos puede decir que es más sensato creer en Él que no hacerlo, como le puede decir a nuestro amigo que es sensato prestarnos el dinero, pero no nos puede obligar de una forma demostrativa. Es nuestra libertad la que tiene que elegir creer y la de nuestro amigo prestarnos el dinero. Sin esa libertad no hay amor. Y es la soberbia la que nos puede hacer que no queramos ver. Así es que yo, cuando le rezo a Dios, lo hago con la certeza de que me escucha. Naturalmente, no lo hago tomándole por el chico de los recados que tiene que ponerse a correr cuando yo se lo digo. Es más sabio que yo y sabe mejor que yo lo que me conviene. Yo le pido lo que creo que es bueno para mí y luego le digo que se haga su voluntad y no la mía.Por supuesto, respeto profundísimamente a quien nunca tiene esa certeza y, más profundamente aún a quien, desde la duda, puntual o permanente, reza. Por eso me encanta la oración que haces en tu entrada. Y me dan un poco de pena los ateos militantes que se comportan como el perro del hortelano, que ni come ni quiere que otros coman.Por eso me encanta también “la oración del ateo” de Unamuno:

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi alma endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

¿Puedes demostrar que existes de veras? No puedes y, sin embargo, tienes la certeza de que existes. ¿O no? Tal vez la certeza de que existes y la certeza de que existe Dios sean del miso tipo.Mucho más terriblemente difícil es la comprensión del mal en un mundo creado por un Dios bueno. Te sugiero la lectura de mi entrada “¿Dónde estaba Dios en Auschwitz?” que es un tímido intento de búsqueda de respuestas, aunque al anónimo anterior le haya cabreado tanto. En fin ahí estamos en el claro oscuro de la fe. Y mientras andamos, rezando. Yo por lo menos sí. ¿Tú? No hace falta que me respondas.Paco Cuéllar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Respuesta a dos nuevas entradas de Paco Cuéllar":D. Tomás,Una vez más y respetuosamente discrepo con usted.Usted defiende la idea de la aparición instantánea de la inteligencia en el hombre “3 millones de años después del inicio de la expansión del cerebro”. En cambio, yo creo que la mente evoluciona en paralelo al cuerpo desde la aparición de los primeros animales pluricelulares.La inteligencia, auque se manifieste de la forma más elemental, es imprescindible en para la supervivencia de los animales; pues estos viven en un entorno cambiante y deben tomar decisiones. No es lo mismo el día que la noche, el verano que el invierno, la sequía que las inundaciones, toparse con un depredador que toparse con una presa. Programar, en un animal, todas las situaciones en las que se puede encontrar a lo largo de su vida, es mucho más complicado que dotarle de un mecanismo que tome datos de su entorno, los procese y tome una decisión (tirarse al barranco o retroceder, huir de un incendio o rodearlo, cuando es el momento idóneo para atacar a una presa, etc). Incluso los animales tienen memoria y capacidad de aprender; si no, no se entendería que las avispas tengan unos colores de advertencia (¿te acuerdas que cuando intentaste comerte a una animal como yo, te picó y te hizo mucho daño?, no lo vuelvas a hacer) o las serpientes de cascabel emitan su característico sonido de aviso o amenaza, o los gatos estufen, etc. Si los animales no aprendiesen y no corrigieran su actitud en función de su experiencia, no tendría sentido el amenazarles.Le damos demasiada importancia a la inteligencia. Pecamos de arrogancia. Somos los elegidos, los mejores y los más guapos. A veces me sorprendo como el hombre ha evolucionado erguido con lo que nos gusta mirarnos el ombligo. Nuestra desmesurada arrogancia nos impide analizar las cosas con objetividad.En uno de sus escritos se pregunta: ¿Porqué la inteligencia ha surgido una sola vez, siendo el arma más poderosa?. Según usted, porque es el objetivo final de la evolución. En mi opinión es por todo lo contrario; porque es un mecanismo de supervivencia muy frágil que apenas funciona y la prueba de ello es que los otros homínidos que han pretendido sobrevivir mediante su inteligencia, han acabado extinguiendose. El Homo erectus era el más inteligente de su tiempo y se extinguió, el Homo habilis, lo mismo, etc, etc.Ya se que usted argumenta que la extinción de los otros homínido se debe a la dificultad de conseguir energía para cerebros tan grandes; pero eso no se sostiene. El Homo erectus, por ejemplo, apareció hace unos 1,8 millones de años y se extinguió hace unos 300.000 años; o sea que vivió si problemas energéticos para su cerebro durante unos 1.5 millones de años y tuvo bastante éxito porque surgiendo en África, se expandió por Europa, Asia llegando a Indonesia, en donde, por cierto, han aparecido restos del Homo floriensis que es una especie descendiente. No, la extinción de los homínidos se debe a la fragilidad de basar su supervivencia en la inteligencia. Los escorpiones, con una inteligencia prácticamente nula llevan viviendo 300 millones de años sin apenas cambios y sobreviviendo a todas las especies más inteligentes que ella.La inteligencia tiene un grave inconveniente y es que necesita mucho tiempo para reunir información; por eso la vida humana es tres veces más larga que la de cualquier otro mamífero y los cachorros humanos tardan 20 años en madurar cuando cualquier otro mamífero llega a adulto en uno o dos años. Los chimpancés, que también son muy inteligentes tienen una infancia de 5-6 años. Cuanto más inteligencia, más larga es la infancia y en el mundo actual, altamente tecnológico obliga a que nuestros hijos no estén aptos para su independencia hasta cerca de los 30 años.Esto significa que una generación humana dura de 15 a 20 años mientras que las generaciones de otros animales duran un año. A lo largo de una generación humana, la mayoría de los animales recorren de 15 a 20 generaciones; lo que significa que la mayoría de los animales pueden evolucionar a una velocidad de 15 a 20 veces más rápido los humanos; entendiendo por evolución, la capacidad de adaptarse a unas nuevas condiciones ambientales.Así, aunque los Homo erectus funcionaron a la perfección durante 1.5 millones de años, en cuanto apareció una era glacial, no le dio tiempo a adaptarse y se extinguió; sin embargo, los demás animales le sobrevivieron.Nosotros somos una especie muy poderosa gracias a nuestra inteligencia; y es y será así mientras nuestro mundo no tenga grandes cambios. Pero en cuanto pase la era interglacial en la que estamos viviendo, desapareceremos como lo han hecho otros antepasados nuestros. O antes aún; nuestra civilización está sustentada sobre el petróleo ¿que pasará cuando se acabe?. Si la subida de un punto en el Euribor tambalea nuestra sociedad, ¡que pasará cuando ya no haya petróleo!. Y no podemos esperar encontrar combustibles fósiles en otros planetas porque el combustible fósil, como su nombre indica, procede de bosques fósiles y no han habido bosques en otros planetas de nuestro entorno cercano; luego no hay petróleo en ellos. Vivimos gracias a los animales y plantas que nos rodean y a los que han vivido mucho antes de nuestra aparición.Por nuestro bien, el de nuestra especie y nuestro planeta, debemos ser más humildes y menos arrogantes. Nuestra querida Gaia no puede atender nuestras desorbitadas exigencias. Somos un niño mimado a cargo de una anciana con una precaria pensión a punto de agotarse.Por otro lado, me llama la atención que intente conciliar sus creencias religiosas con la evolución:- Desde que nace este mundo hasta que aparecen los primeros organismos unicelulares pasan 1.000 millones de años. ¡1.000 millones de años en crear un miserable organismo unicelular!.Opción 1) Si existe un Diseñador que dirige la evolución, ¡no le gusta mucho trabajar!Opción 2) La probabilidad de que materia orgánica surja de la materia inorgánica puede ser que sea de 1 entre mil millones; pero si se intenta mil millones de veces (y en mil millones de años tiene tiempo suficiente), tarde o temprano surge.- Desde que aparecen los primeros organismos unicelulares hasta que estos se organizan pare formar organismos pluricelulares pasan 2.700 millones de años. ¡2.700 millones de años para que crear organismos pluricelulares a partir de unicelulares ya credos!.Opción 1) Si existe un Diseñador que dirige la evolución, ¡no le gusta mucho trabajar!Opción 2) La probabilidad de que organismos descerebrados como las bacterias “comprendan” la ventaja de vivir asociados puede ser que sea de 1 entre 2.700 millones; pero si se intenta 2.700 millones de veces, tarde o temprano surge.- Desde que los homínidos se ponen en pié liberando sus manos hasta que deciden emplear esas manos para utilizar herramientas pasan 2 millones de años. ¡2 millones de años para sacarle utilidad a unas manos libres!.Opción 1) Si existe un Diseñador que dirige la evolución, ¡no le gusta mucho trabajar!Opción 2) Etc, etc.De esas dos opciones ¿cual elegirías tu?. Mi estimado D. Tomás, la hipótesis del diseñador no es la más lógica, es la más cómoda. Es mucho más cómodo pensar en un ser todo poderoso que lo hace todo que calentarse la cabeza buscando una explicación más o menos lógica y racional digna del estupendo cerebro que hemos heredado. Usted es una persona con inquietudes intelectuales, no se deje arrastrar por la comodidad.Si existe un diseñador que dirige a la evolución, ¿porqué los hombres occidentales han llegado a la Luna, mientras que los indios yanomamis siguen en la edad de piedra?. Ambos tienen el mismo cerebro y la misma inteligencia. Y no me dé la respuesta “cómoda” (somos el pueblo elegido). Hitler decía que era porque somos de una raza superior: Los blancos descubrimos América, no fueron los indios americanos los que descubrieron Europa.Ambas respuestas son erróneas. Una vez más, la respuesta correcta es el azar, la suerte. El continente Euroasiático tiene flora y fauna fácilmente domesticable (trigo, arroz, cabras, ovejas, burros, vacas, caballos, etc) y sobre esa flora y fauna pudieron sustentar una civilización basada en la agricultura y la ganadería. Los aborígenes australianos nunca pudieron salir de cazadores recolectores porque no se pueden domesticar los canguros y los eucaliptos. Además, el continente Euroasiático tiene una forma horizontal y la flora y fauna citada, originaria de oriente medio se pudo aclimatar hacia el este en la India y hacia el oeste en Europa y al mismo tiempo mezclarse las culturas aprovechandose de las ventajas de coger lo mejor de cada una de ellas. Los humanos del continente americano, aunque podían domesticar patatas, maíz, tomate y animales como la llama o el guanaco, no podían extender su civilización hacia el norte o hacia el sur por el cambio de clima.Detrás de todo, siempre está el azar. No se puede entender que un Dios creador del hombre inspire la Biblia al pueblo judío y no se la inspire al pueblo azteca.Contesto:Querido Paco:Lo primero, espero que me dejes de llamar D. Tomás y de usted, porque me hace sentir que el que así escribe no se dirige a mí. Lo segundo, decirte que me encantan tus discrepancias, ya te lo he dicho en otras respuestas. De la discrepancia puede salir la verdad, nunca del asentimiento acrítico ni de la negación sin razones.Pero cuando discrepas de la aparición de la inteligencia, no discrepas conmigo, discrepas con los científicos y me parece que mezclas inteligencia e instinto. No me gusta nada ser repetitivo, pero tengo que serlo. Te vuelvo a poner algo que aparece en la primera de todas las entradas de mi blog y en una de las respuestas que te di.H. Sapiens constituye el protagonista de algo insólito. [...]El comportamiento moderno apareció mucho más tarde. [...] Los H. Sapiens que invadieron Europa (Hace unos 40.000 años) llevaron consigo pruebas abundantes de un tipo de sensibilidad moderna sin precedentes y completamente desarrollada. [...] Más significativo es que con ellos iba el arte, del que dejaron estampa en objetos tallados, grabados y magníficas pinturas rupestres. Inscribían signos de registro en huesos y tablillas de piedra. Fabricaban instrumentos musicales de viento. Elaboraban delicados adornos personales. Enterraban a sus muertos, ofreciéndoles objetos rituales (que, además de la creencia en una vida ultraterrena, nos indican una estratificación social, porque no todas las tumbas presentan el mismo tratamiento). Sus asentamientos, muy organizados, evidencian estrategias de caza y pesca. La innovación técnica, producida antaño de forma intermitente, dejó paso a un proceso de refinamiento constante. Sin la menor duda, aquellas gentes éramos nosotros. [...] La explicación de las diferencias entre [el H. Sapiens de] Europa y Oriente reside, muy probablemente en la aparición de la cognición moderna, que podemos suponer de consuno con el desarrollo del pensamiento simbólico. [...] por último, debemos considerar la aparición de algo totalmente inesperado [el pensamiento simbólico] [...] Pero podemos afirmar que nuestro linaje pasó a disfrutar de un pensamiento simbólico desde un estado precedente no simbólico.[…] No podemos dar por completo este relato pues los humanos anatómicamente modernos siguieron siendo arcaicos [sin pensamiento simbólico] durante mucho tiempo antes de adquirir un comportamiento moderno. [...] No podemos afirmar con seguridad en que consistió la innovación de marras.Perdóname este rollo, pero quería ir a las fuentes. De todos modos, como hay muchos corchetes, si quieres ir al origen del texto puedes verlo en: “Homínidos contemporáneos”, Ian Tattersall. Investigación y Ciencia Marzo 2000. Ian Tattersall es director del departamento de antropología del Museo Americano de Historia Natural, es decir, un peso pesado en ciencia y, especialmente en antropología. Y no creyente. O sea, que sí, la inteligencia simbólica del hombre es algo insólito y no se puede comparar con el instinto animal. Ningún animal se sobrecoge ni poco ni mucho ante la contemplación de un cielo estrellado, ni oye o compone música, ni escribe poesía ni se pregunta de qué están hechas las estrellas, ni… ¿debo seguir? Intentar reducir al hombre a un animal más y tachar de antropocentrismo el hecho de ver en el hombre y su inteligencia algo singular es cerrar los ojos a la realidad. Las abejas hacen panales hexagonales (la manera más “económica” de teselar un plano) por puro instinto. Los hombres hacen los depósitos de petróleo esféricos (la manera de gastar menos chapa para almacenar la mayor cantidad de petróleo) porque tienen inteligencia y hay una diferencia abismal entre una cosa y la otra.Por otro lado atribuir vagancia a Dios porque tarda mucho tiempo en hacer lo que quiere hacer eso sí es antropocentrismo al imaginar a Dios, o sea, diseñar un Dios antropomorfo. Si Dios existe, desde luego no está en el tiempo y para él, 15 mil millones de años, no es que sean poco o mucho tiempo, ya que para Él todo sería simultáneo, sería más bien, si se puede comparar, como para ti hacer una marca en una regla un milímetro más a la izquierda o a la derecha. Si existe, decidió hacer la vida cuando quiso porque en su existencia eso es algo irrelevante. Puedes creer que no existe, y puede argüirlo con razonamientos agudos, pero usar el argumento de su supuesta vagancia para su no existencia no parece tener mucha lógica.Lo de la comodidad o la incomodidad. No hay tal comodidad es cálculo de probabilidades. Si tú entras en una habitación y hay 100.000 monedas todas situadas en cara, ¿suponer que alguien las ha colocado así es comodidad o lógica estadística? Pues en el universo hay muchas habitaciones con miles de millones de monedas puestas en cara en cada una de ellas. ¿Azar?Hay muchos científicos que emplean el cálculo de probabilidades para ver que a la evolución le ha dado tiempo de generar organismos superiores. Y estoy totalmente de acuerdo con ellos, yo creo en la evolución darwinista. Pero si quieres saber qué opinión les merece a los científicos, que no a mí, las teorías en boga de que la vida apareció por azar, te recomiendo que veas en mis entradas “¿Cómo pudo aparecer la vida? I, II y III”. Te repito algunas citas de ellos: “Christian Duve, premio Nobel, rechazó esta teoría por estar basada en probabilidades tan inconmensurablemente pequeñas que sólo pueden considerarse “milagros”, fenómenos que se alejan del ámbito de la investigación científica”. [...] “... la mayoría de las sustancias orgánicas, cuando se les aporta energía, se convierten en algo parecido a asfalto, más apropiado para la construcción de carreteras que para el inicio de la vida. Pero los modelos que sugieren un origen ‘metabólico’ de la vida, desde el momento en que se basan en cualquier tipo de moléculas reales, también se enfrentan a esa paradoja: las moléculas suficientemente reactivas como para participar en un metabolismo lo son, así mismo, para descomponerse”. Como me gusta citar las fuentes, esto puedes verlo en “El origen de la vida” de Robert Shapiro en Investigación y ciencia de Agosto del 2007.Por tanto, si discrepo de ti, no es por comodidad. Eso me ha sonado a argumento un pelín paternalista y oto pelín ad hominem. No veas lo que me cuesta escribir todo esto.Pero al menos la aparición de la vida, aunque probabilísticamente “imposible”, no va contra las leyes de la física. Sin embargo, el desarrollo del cerebro humano antes de que apareciese, según dice Ian Tatterstall, la inteligencia, sí es algo que va contra las leyes de la selección natural. Tanto como que un caballo de carreras o una vaca de carne o un pollo de granja de engorde, sobrevivan en la naturaleza. Esos animales existen porque tienen un criador que los protege. Un homínido con un cerebro desproporcionado –por no hablar del aparato del habla- y sin inteligencia sólo puede sobrevivir si hay un criador. ¿Quién es, si no es el propio hombre? Su extinción, sin dejar ni una sola rama de supercerebro sin inteligencia, aunque hayan llegado muy lejos geográficamente, es la “prueba” de que necesitaban ese criador. Todo parece indicar que el criador quería desarrollar un organismo capaz de soportar la inteligencia, no supercerebros sin inteligencia.Por último, ese Dios creador del hombre, ha hecho llegar el mensaje de la Biblia también al pueblo azteca. Con algunos años de retraso, pero del tiempo de Dios, si existe, ya hemos hablado. Y no sólo les ha hecho llegar el mensaje de la Biblia, sino que se ha hecho hombre por ellos, ha muerto por ellos y ha resucitado por ellos. Y los que han muerto en el tiempo anterior a que les llegase ese mensaje, lo han tenido inscrito en sus corazones y, si lo han seguido, están con ese Dios. Pero la Miseicordia de ese Dios encarnada n Cristo, es otra historia que tal vez aborde más adelante en este blog.Otra vez, gracias por tu discrepancia estimulante.Un muy cordial saludo.Tomás
Publicado por Tomás Alfaro Drake en 7:18

9 comentarios:
Juan GM dijo...
Gracias, Tomás; tu respuesta (debo decir "tu", no "su") me alegra el corazón. Y ¡pobre Unamuno y qué valentía más extraordinaria!Un abrazoJuan GM

29 de noviembre de 2008

El lado oscuro de la inteligencia

Tomas Alafaro Drake

Este es el 29º artículo de una serie sobre el tema Dios y la ciencia iniciada el 6 de Agosto del 2007.

Los anteriores son: “La ciencia, ¿acerca o aleja de Dios?”, “La creación”, “¿Qué hay fuera del universo?”, “Un universo de diseño”, “Si no hay Diseñador, ¿cuál es la explicación?”, “Un intento de encadenar a Dios”, “Y Dios descansó un poco, antes del 7º día”, “De soles y supernovas”, “¿Cómo pudo aparecer la vida? I”, “¿Cómo pudo aparecer la vida? II”, “Adenda a ¿cómo pudo aparecer la vida? I”, “Como pudo aparecer la vida? III”, “La Vía Láctea, nuestro inmenso y extraordinario castillo”, “La Tierra, nuestro pequeño gran nido”, “¿Creacionismo o evolución?”, “¿Darwin o Lamarck?”, “Darwin sí, pero sin ser más darwinistas que Darwin”, “Los primeros brotes del arbusto de la vida”, “La división del trabajo”, “La explosión del arbusto de la vida”, “¿Tiene Dios una inmoderada afición por los escarabajos?”, “Definamos la inteligencia”, “El linaje prehumano”, “¿Un Homo Sapiens sin inteligencia?”, “El coste de un cerebro desproporcionado”, “Si no hay nada que decir, hablar es muy peligroso”, “El regalo de la inteligencia” y “¿Cuántas Evas hubo?”

No cabe duda de que la inteligencia es un regalo poderoso. Tal vez demasiado poderoso. Ha permitido al hombre, no solamente sobrevivir y ser la especie que domina la tierra sino, además, desarrollar tecnologías que pueden ser, por un lado, su salvación, pero que también pueden llevar a la destrucción total del planeta y a la suya propia. Creo que esta bipolaridad de la inteligencia arranca de cuatro factores importantes.

El primero es la percepción de la muerte. Todos los seres vivos mueren. Pero el hombre es el único que sabe desde que tiene uso de razón que tiene que morir. Y lo sabe, precisamente, por ser inteligente. Y ese conocimiento puede llevar al miedo y, del miedo a la parálisis en la acción. Si sé voy a morir, todo “esto” ¿para qué? Esta cuestión le lleva a preguntarse por el sentido de la vida y a interrogarse sobre si ésta merece la pena. En casos extremos esto puede llevar a la parálisis vital e, incluso, al suicidio. No creo que el más “inteligente” de los chimpancés se plantee semejante cosa. Y la única respuesta la encuentra en la necesidad de la inmortalidad. Por eso, hace unos artículos dije que uno de los primeros síntomas de la inteligencia que han dejado huella fueron los enterramientos rituales.

Lo dicho sobre la muerte, y esto sería el segundo factor, puede decirse sobre otos males, no inevitables y menos terribles, pero sí desagradables, como la carencia de alimento u otros bienes. El hombre siente la incertidumbre sobre la posibilidad de que le alcancen determinados males o se vea privado de ciertos bienes. Esto engendra también miedo y lleva a algunos hombres a la acumulación de esos bienes. Si la vida se tratase de un juego suma cero –que no lo es–, esa acumulación supondría necesariamente carestía para otros. La solución sólo se encuentra en la elaboración de códigos éticos de conducta que impidan la injusticia, así como del uso positivo de la inteligencia para evitar el juego suma cero.

El tercero nace de la posibilidad única del hombre, por ser inteligente, de trazar estrategias a largo plazo. Una larga cadena de decisiones, acciones y resultados que pueden llevarle a una situación imaginada como mejor, pero también pueden frustrarse. Un león se lanza sobre su presa y, si falla, intenta, llevado por su instinto, una y otra vez la misma acción, con su resultado inmediato, hasta que logra cazar a su presa. El hombre ve sus planes y, por experiencia, extrae conclusiones de su extrema contingencia. Y esto le puede llevar al desánimo y al abandono. La solución sólo se encuentra en la búsqueda de protección en una inteligencia superior cuyos planes no contingentes pueden ayudar o no a los suyos. Esto le lleva a rituales de llamada de atención y petición a esa inteligencia para que se fije en sus planes y los apoye.

El cuarto nace de la posibilidad que la inteligencia ofrece de comportamientos no cooperativos. Efectivamente, una persona perteneciente a un grupo puede idear maneras de aprovechar los beneficios del grupo sin aportar lo necesario. En grupos pequeños eso supondría la extinción del mismo, pero en grandes sociedades, es una posibilidad muy real. De nuevo la solución es, como en el segundo caso, la existencia de códigos éticos.

Estos peligros de la inteligencia llevan, de forma natural, a algún tipo de religión. Y no creo que al Diseñador del universo que nos regaló la inteligencia, estas cosas se le hayan pasado por alto. Simplemente, diseñó nuestra inteligencia para que tuviese sed de Él y le buscase por dos vías. Una “positiva”, el anhelo de Verdad, Bondad y Belleza de que hablé en un articulo anterior y otra “negativa”, por el miedo a la muerte, el egoísmo y la precariedad de nuestros planes. Sólo esta búsqueda, por ambas vías, podrá librarnos del lado oscuro de nuestra inteligencia. Otra vez, un diez al Diseñador, a Dios.